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martes, 19 de enero de 2010

El tema de la economía de la escasez y la sobreproducción


Fuente Rebelión


Es una entrevista a Santiago Alba Rico:

"
¿Por qué crees tú que sigue fortaleciéndose el empeño en gestionar contenidos para adultos, jóvenes y niños? ¿Existe la literatura para niños o jóvenes más allá de la literatura específica para jóvenes o niños?, ¿Qué perdemos con esa epistemología esquelética?

Me temo que esos cortes -de edad, de género, de etnia- tienen que ver sobre todo con la explotación especializada de franjas de consumo. El resultado es la enorme hipocresía de una sociedad que se sentimentaliza en lugares separados, a determinadas horas, mientras apoya guerras o desprecia a los inmigrantes y entrega a sus niños, en una especie de sacrificio ritual, a las multinacionales capitalistas. Por lo demás, los criterios para establecer estas separaciones son errados. Si pensamos en el cine, creo que las películas de Walt Disney, como los libros de Sade, deberían estar reservadas para adultos bien preparados que pudiesen protegerse de sus hechizos corruptores. Lo que sí es claramente para adultos es el mundo; y no hay apenas adultos para gestionarlo o analizarlo.

¿La literatura del aburrimiento actual puede acabar por invisibilizar a la literatura que reconocerá a esta época cuando el tiempo de las modas y los géneros simplones acabe?

El problema en el capitalismo es siempre de superproducción paradójica: demasiado trigo y al mismo tiempo hambre, demasiada leche y sed, demasiados libros e ignorancia. La buena literatura es incompatible con un mercado que quema más libros que el régimen nazi y que no permite que lleguen a cristalizar tradiciones, escuelas, corrientes, miradas comunes. Y la buena literatura no puede salvarse a sí misma; debe salvarse con todo lo demás.

¿Por qué es tan necesario aburrirse en la época en la que estamos viviendo?

Nos han robado nuestros medios de producción pero también nuestros medios de ocio y conocimiento, completamente estandarizados en el exterior al servicio de la llamada industria del entretenimiento. Nos obligan a divertirnos como nos obligan a trabajar. Aburrirse es la condición para la recuperación del tiempo; es decir, de la narración y la conciencia. Es el único camino posible, al mismo tiempo, hacia el mundo común y hacia uno mismo. Pero nos quedamos en medio: el centro comercial, el parque temático, la televisión.

¿El concepto entretene, que sorpresas nos guarda en su seno?

Yo diría que, asociado a la llamada industria del entretenimiento, tiene el sentido muy claro de quedarse en el camino, de quedarse a medio camino. Se nos entretiene, se nos mantiene con vida -como se habla de manutención de un cuerpo o un motor- en una especie de pasillo donde no pasa nada: donde las cosas y sus imágenes se limitan a pasar delante de nuestros ojos, sin que podamos atraparlas o compartirlas.

Si la cultura es entretenimiento y nada más, ¿para qué sirve la cultura? ¿La cultura necesita de su articulación práctica para sobrevivir o eso tan solo es un lastre para la cultura?

El peligro está en confundir cultura con mercancías culturales, las cuales -como todas las mercancías- son la negación misma de la cosa que nombran y parecen llevar dentro. De hecho, verdadera cultura, hoy en día, sólo se produce contra el mercado, incluso cuando, a veces, es asimilada o difundida por él. Como el mercado no es puritano acepta también las cosas buenas. Pero las cosas buenas nacen siempre en otra parte. “Cultura” es cualquier operación orientada a reproducir el medio propiamente humano de la humanidad y por eso es más “cultural” una madre que cose un botón que la llamada Alta Costura. Cultura es Costura y la baja, que alimenta todas, siempre se olvida."

"

¿Hacia donde camina la lectura de este mundo?

No hay que equivocarse: a la lectura nunca le ha ido demasiado bien. Leer es un trabajo y ya Cicerón se quejaba de lo poco que leían los romanos cultos. Ha sido sin embargo una posibilidad maravillosa -de democratización y racionalización de la humanidad- que no llegaremos a agotar. Mucho antes de que el mundo entero esté alfabetizado y mucho antes de que sea realmente “letrado”, se nos exige incorporarnos a un nuevo paradigma -el digital- del que sólo sabemos que subvierte nuestra forma de abordar la realidad, y de abordarnos a nosotros mismos.

¿Qué opinión te merecen los conceptualizadores de la literatura como un arte inútil?

Lo malo es cuando se dice eso en su favor, para defender la presunta independencia o pureza de la literatura. En todo caso, incluso esos piensan que la independencia y la pureza son útiles en este mundo. Por lo tanto la pregunta es: ¿útil para qué? ¿Util para quién? ¿Son la independencia y la pureza más útiles en este mundo que el compromiso político y la conciencia de los vínculos?

Frente al infierno o el paraíso de unos y ceros y de libros electrónicos, ¿cómo puede el libro en papel seguir alimentando el fuego con sus historias?

Lo que está en peligro es la categoría misma de historia (y de Historia) y no sólo a manos de los 1 y los 0, aunque el formato digital, mucho menos trabajoso para el usuario que el libro, se presta muy bien a una economía basada en rupturas permanentes, en procesos inacabados, en presentes puros jamás cristalizados en consistencias duraderas (eso que los antiguos llamaban “cosas”). Un libro es más “cosa” que un CD y toda “cosa”, no hay que olvidarlo, es ya una historia, transporta una historia: la historia, al menos, de cómo se hizo y de cómo llegó a formar parte de este mundo."


En definitiva hay una superproducción de libros malos...

Esta es una noticia del año 2006 en México:

En los años recientes la industria editorial mexicana se ha visto afectada por una saturación en el mercado, que a su vez ha condicionado el crecimiento de las editoriales.

Algunos editores mexicanos, consultados por La Jornada, consideraron que en el país hay bastantes libros malos, editoriales que descuidan mucho la calidad por la cantidad, sobreproducción de las editoriales españolas; las librerías son muy pocas, malas y no tienen un catálogo en exhibición suficientemente amplio.

Se consume lo establecido, lo vendible, la betselerización, y los lectores no compran lo que los editores producen, con lo cual se genera un círculo vicioso porque no existe un punto de contacto entre los libros y el lector.

Ricardo Nudelman Chapes, gerente general del Fondo de Cultura Económica, reconoció que existe una gran producción en el mercado "que no es conveniente y no es bueno que exista".

Aunque parecería paradójico que entre más libros haya es peor, la verdad es que la saturación del mercado produce efectos negativos desde hace tiempo.

Imposible tenerlos todos

Nudelman señaló que en español se producen anualmente cien mil títulos, sumando a España y el resto de los países de Iberoamérica, y ninguna librería puede acumular esa cantidad de textos.

"Normalmente las librerías o las distribuciones son segmentadas, presentan una cantidad determinada de títulos, que son las que trabajan por el tema o simplemente porque no tienen la posibilidad ni financiera ni física de presentar una cantidad tan enorme de títulos", explicó Ricardo Nudelman.

De esos cien mil títulos, entre 15 y 17 mil se produjeron México, el resto, en España. Según cifras españolas, el país recibió más o menos 150 libros españoles y ellos sólo recibieron un libro mexicano.

El director editorial de Colibrí, Sandro Cohen, consideró que la sobreproducción en las editoriales españolas y la falta de librerías está causando problemas en el país.

De acuerdo con Cohen, la saturación del mercado es producto de una estrategia editorial equivocada: "Se están creando productos de corta duración y poca calidad a fin de que haya una rotación rápida de títulos, lo cual quita espacios a los que se puede llamar literatura seria, incluyendo géneros desde la narrativa hasta el ensayo".

Las editoriales -agregó- pelean por los pocos espacios en las librerías y esto propicia que las grandes cadenas, que tienen más poder, imponen sus condiciones y las editoriales pequeñas casi tienen que ponerse de rodillas para que se les haga caso.

Cohen consideró que las grandes cadenas son víctimas de su propia política, porque para ser solventes tienen que vender muchísimo, pero hay pocos lugares donde puedan ofrecer sus títulos.

"La política de publicar mucho, casi indiscriminadamente, con la idea de que haya una rápida rotación de títulos, está siendo contraproducente para ellas mismas."

Cualquiera quiere escribir

Al referirse a los "demasiados libros malos", explicó: "cada vez hay más gente que escribe y lee, el problema es cómo escribe y cómo lee. Si estamos escribiendo mal y publicamos cualquier cosa, hay muchos libros, pero veo pocos de altísima calidad, veo pocos libros de excelencia, veo pocos poetas de primer nivel, veo pocos investigadores en filosofía y en ciencias sociales.

"Está saturado el mercado, pero de libros mediocres. Hay demasiada complacencia hacia los jóvenes y la mediocridad. Existen talleres por todas partes, de redacción, de poesía y ahora cualquiera cree que saliendo de un taller es poeta."

Labastida señaló que es importante poner atención en la creación, que los estudiantes tengan actitudes para dudar, criticar y reflexionar. "Hagamos que los niños lean y critiquen, que dejen de tener tantas materias inútiles y que se pongan a leer y luego reflexionen y discutan sobre la lectura en la propia clase. Que el profesor sea un inductor inteligente y no una persona que evalúa sobre abc", expresó Labastida.


"Al referirse a la problemática de la saturación, Claudia Galán, gerente de Tusquets Editores México, comentó: "Las editoriales distribuimos en librerías el cien por ciento del tiraje de cada una de nuestras novedades; posteriormente debemos esperar tres meses para recibir los ejemplares que no se vendieron, de esta forma las librerías se quedan sólo con determinado número de ejemplares (stock) de los títulos más vendidos.

"Todo esto provoca que las editoriales, para mantener el punto de equilibrio de ganancia, debemos colocar novedades constantemente en los puntos de venta para amortizar el impacto generado por la devolución.""

El refugio de los clásicos

Asimismo, las editoriales siguen produciendo a todos los autores nacionales; incluso hay quienes descuidan la cantidad por la calidad y publican en abundancia.

"A veces la gente no consume la cantidad de libros que vemos en las mesas de novedades; entonces, mientras se publique más y se lea menos, van a seguir saturados todos esos puntos de venta", indicó Zenker.

A su vez, Lorena Elizabeth Hernández, promotora cultural de libros y editoriales, señaló que la falta de librerías causa una guerra de novedades.

"Las mesas de novedades en las librerías en promedio son de dos meses; los libros que no vienen apoyados por una campaña importante de promoción prácticamente se descartan, y luego, como la mayoría de las librerías no tienen almacenaje muy fuerte, la gente apuesta por lo que vende, es decir, piden los libros de los clásicos o de los autores de mayor renombre."

Fuente Noticias Universia México


En la Argentina supongo que el panorama es similar, mucha producción, mucho best seller, y mucha rotación...

En definitiva pareciera que lo "digital" es el último refugio para muchos...



miércoles, 21 de enero de 2009

Los transgénicos, ¿son la solución al problema del hambre?





–Los impulsores del actual modelo agropecuario aseguran que el uso de agroquímicos implica mayor producción. Suelen argumentar que sin plaguicidas y herbicidas, habrá más hambre en el mundo –observó Página/12.

–Con la enorme cantidad de plaguicidas que se utilizan en el mundo, el problema del hambre hoy es una realidad tangible y comprobable. El problema del hambre tiene raíces políticas y no se resuelve sólo con aplicar tecnologías. Un caso testigo es la Argentina, con sus 270 millones de plaguicidas utilizados año tras año y su producción agrícola cercana a las 90 millones de toneladas, posee cerca de un 30 por ciento de su población bajo la línea de pobreza. Esto es porque se producen alimentos para animales y máquinas –los agrocombustibles– y no se producen alimentos para seres humanos.


De un comentario del Diario La Nación en donde se preguntan por la posible prohibición del glifosato:

  • No es cierto que nos morimos de hambre, si no se aplica el glifosato, la producción sería un 30% menos que lo que se produce hoy en día, y teniendo en cuenta que Argentina consume sólo el 10% de lo que produce,no sería tan dramático.

    Se pondría las cosas en orden y se debería diversificar el cultivo, trigo,cebada,algodón,maiz etc-Además la Argentina no tiene que alimentar a 6.800 millones de personas como dice un forista ,Argentina tiene que alimentar a su pueblo, y lo que sobra se expota es lo que hacen todos los paises del mundo civilizado.

    Debemos tener en cuenta y la gente debe saberlo es que MONSANTO vende la semilla y los productores tienen que plantar la semilla de monsanto, parece de la edad media pero en el siglo XXI ÉSTA MULTINACIONAL se está apropiando de la semilla y, por lo tanto de la comida del mundo.

    Esta multinacional tiene en India 20 millones de afiliados-Realmente parece de ciencia ficción de terror que controlen la comida del mundo y encima peligrosa.

    Debemos mirar al futuro y al progreso pero los límites los tenemos que establecer los ciudadanos enterados de lo que conlleva ésta sumisión.




Hambre en el mundo:

En la década de los 70s surgió una solución para el hambre en el mundo y para la falta de alimentos.... La revolución verde. Pero ¿qué fue la revolución verde? Fue la venta de un "paquete tecnológico" con fertilizantes industriales (la demanda de energía para hacerlos es alta) y agrotóxicos (o agroquímicos). Estos últimos vinieron de los restos de los productos químicos usados en las guerras mundiales, o sea, en verdade no fue una solución para el hambre sino, una solución para el fin de las ganancias con las guerras. O sea, de verde no tenía nada, sólo el nombre. No es necesario decir que el hambre continuo...

En los comienzos de la onda de los geneticamente modificados estuvo también, el anuncio de que estos terminarían con el hambre! era la 2ª revolución verde, o la revolución genética. La presión de la sociedad fue mucha, principalmente en el tema salue. Las pruebas comenzaron a surgir, los resultados no fueron buenos; la producción en el campo empezó a ser evaluada, los resultados mostraron que la producción no era mayor, como la propaganda de las empresas de biotecnologia; las relaciones entre los funcionarios públicos con cargos superiores de los EUA y los presidentes y directores de la gran multinacional de biotecnologia comenzaron a hacerse claros... o sea, la presión de la sociedad por el etiquetado de estos productos mostrose innegable. ¿qué hacer? ¿squé solución buscar para que las personas acepten los transgénicos? subir el precio de la comida. ¿óomo? a través, principalmente, del aumento del precio de los fertilizantes (en su mayoria también monopolizados por las multinacionales) y de la fabricación de biocombustible de maíz, (algo absurdo) que antes se usaba como forrajes (alimentos) para los animales.

¿Pero cómo es que este aumento de los precios de los alimentos forzaría a las personas a consumir transgénicos? Es aqui que volvemos al inicio del texto... menos alimento, precio más caro, más hambre. ¿Solución? liberar el consumo indiscriminado de transgénicos para aumentar el volumen de alimentos, después de todo, en épocas de crisis no podemos darnos el lujo de elegir, ¿no es cierto? Lógico que después que ya estuviera todo contaminado, todos comiendo, no vale mas la pena preocuparse con el etiquetado. Después, algunas personas me vienen a decir que no sabemos si los transgénicos de verdad hacen mal... pero, se estas empresas precisan hacer todo esto para que las personas compren obligadas este producto, es triste intentar imaginar el porqué!

El hambre en el mundo es un problema muy antiguo. A pesar de las diversas soluciones que surgieron por el camino, hasta hoy el problema continúa. Y por peor que pueda parecer, por mas alarmista que sea.... sólo tiende a aumentar. Todos ya saben que el hambre en el mundo es un problema de distribución de renta, pero nos gusta escuchar que la salvación de los pobrecitos hambrientos será hecha por alguna empresa y no por nosotros, a través de nuestras elecciones de consumo.




Em Portuguès:


Fome no mundo:
Na década de 70 surgiu uma solução para a fome no mundo e para a falta de alimentos.... A revolução verde. Mas o que foi a revolução verde? Foi a venda de um "pacote tecnológico" com fertilizantes industriais (é alta a demanda de energia para fazê-los) e agrotóxicos. Estes últimos vieram dos restos dos produtos químicos usados nas guerras mundiais, ou seja, na verdade não foi uma solução para a fome mas, sim, uma solução para o fim dos lucros com as guerras. Ou seja, de verde não tinha nada, só o nome. Nem é preciso dizer que a fome continuou...

Logo no início da onda dos organismos geneticamente modificados houve também, o anúncio de que estes acabariam com a fome! era a 2ª revolução verde, ou a revolução genética. A pressão da sociedade foi grande, principalmente no quesito saúde. Os testes começaram a surgir, os resultados não se mostraram bons; a produção no campo começou a ser avaliada, os resultados mostraram que a produção não era maior, como a propaganda das empresas de biotecnologia; as ligações entre os cargos públicos do grande escalão dos EUA e os presidentes e diretores da grande multinacional de biotecnologia começaram a ficar claros... ou seja, a pressão da sociedade pela rotulagem desses produtos mostrou-se inegável. O que fazer? qual solução buscar para que as pessoas aceitem os transgênicos? subir o preço da comida. Como? através, principalmente, do aumento do preço dos fertilizantes (em sua maioria também monopolizados pelas multinacionais) e da fabricação de biocombustível pelo milho (um absurdo) que iria para a ração animal.

Mas como é que esse aumento dos preços dos alimentos forçaria as pessoas a consumirem transgênicos? É aqui que voltamos ao início do texto... menos alimento, preço mais caro, mais fome. Solução? liberar o consumo indiscriminado de transgênicos para aumentar o volume de alimentos, afinal, em época de crise não podemos nos dar ao luxo de escolher, não é? Lógico que depois que já estiver tudo contaminado, todos comendo, não vale mais a pena se preocupar com a rotulagem. Depois, algumas pessoas vêm me dizer que não sabemos se os transgênicos fazem mal mesmo... mas, se essas empresas precisam fazer tudo isso para que as pessoas comprem obrigadas este produto, é triste tentarmos imaginar o porquê!

A fome no mundo já é um problema bem antigo. Apesar das diversas soluções que surgiram pelo caminho, até hoje o problema continua. E por pior que possa parecer, por mais alarmista seja.... só tende a aumentar. Todos já sabem que a fome no mundo é uma problema de distribuição de renda, mas adoramos escutar que a salvação dos coitadinhos famigerados será feita por alguma empresa e não por nós, através das nossas escolhas de consumo.



Otros documentos para ver que la solución del hambre en el mundo no pasa por los transgénicos:




sábado, 11 de octubre de 2008

Redefinir la palabra “progreso”


De un artículo de Osvaldo Bayer:


" otro hecho que dignifica a los encuentros populares y a sus búsquedas de una sociedad más profunda. Ocurrió en Los Toldos, también provincia de Buenos Aires, donde los mapuches hicieron un encuentro con el bello nombre de “Caminata por la defensa de todas las vidas”. La música típica de ellos acompañó al encuentro que llevaba como lema “El habla de la tierra, el agua, el viento y el fuego”. Las invitaciones fueron amplias: a los pequeños productores orgánicos, a ambientalistas, y a otros pueblos originarios. Participaron escuelas y jardines de infantes y abuelos mapuches entregaron a los niños plantines de flores y plantas medicinales, como signo de la diversidad biológica. También se plantó una cortina forestal como símbolo de detener las fumigaciones sobre los campos. Se leyó una página de Verónica Azpiroz Cleñan, donde describe lo que era esa región antes y lo que es ahora. Después detalló la tierra donde vivió su abuelo y lo que es ahora. Dijo:


“Ayer fui al campo donde vivió mi abuelo. Encontré una tapera. El campo está sembrado de soja, la tierra ya no es negra. Es grisácea. No hay ya ni caballos. Ni vacas, ni lechones, ni plantas, ni huerta, ni flores, ni pájaros, ni mariposas, ni perdices, ni gaviotas, ni el cielo azul de mi infancia.

Me quedé pensando. Está en el recuerdo vivo de nosotros, el modo de producción agraria sin lastimar la tierra, con una producción diversificada, en equilibrio con el ecosistema, con el espacio natural y respetando las fuerzas naturales que dan vida a todas las vidas. Los espacios territoriales han sido transgredidos, contaminados por la fumigación y así, ha sido fumigada nuestra salud, nuestro pensamiento y nuestra vida”.

Luego señalará las virtudes de la medicina mapuche, con el uso de 250 hierbas medicinales. “El año pasado –señala– hemos recolectado cerca de 50 especies. Pudimos constatar que las pérdidas de las especies en menos de 30 años son abruptas, que el empobrecimiento de nuestra tierra es atroz por el uso de los agroquímicos.

” Y la representante mapuche en su documento se pregunta “¿dónde está garantizado nuestro derecho a vivir y curarnos de acuerdo con nuestra cultura, si la ‘lógica chacarera’ y mezquina sigue peleando por retenciones pero nada dice sobre las enfermedades que nos causa el glifosato para que crezca la señora soja? Y nadie da cuenta de la pérdida de la biodiversidad. ¿Y de la muerte de más de 150 especies de plantas medicinales en menos de treinta años? ¿Por qué callamos sobre la muerte de la diversidad biológica gracias a la soja transgénica?”.

Y luego, Verónica terminó con esta fuerte frase: “A la soja le digo fuera, fuera de nuestra tierra”."



domingo, 31 de agosto de 2008

Demandas del otro campo-Página 12



La Asamblea Campesina del Norte argentino reúne a productores de Salta, Formosa, Chaco, Corrientes, Santiago del Estero y Santa Fe.

(* Nota: en este enlace puede encontrar un documental sobre lo que está pasando en el Chaco y ver el proceso de desmonte con mapas desde el año 2003 al 2007*)

Teodoro Fernández es de Pirané, un pueblo de unos 40 mil habitantes, 100 kilómetros al oeste de la capital de Formosa. En 2003, el pueblo empezó a notar que algo sucedía con los cultivos de soja que se expandían alrededor. Entonces, contactaron a un equipo de técnicos para seguir los efectos. Observaron problemas en la salud de los animales, irritaciones en la piel de los hombres, granos, infecciones y diarreas. La preocupación todavía no pasó. Teodoro Fernández cree que la soja ahora es responsable de los casos de cáncer que empiezan a aparecer en el pueblo y de los nacimientos de niños con problemas.



“Hace tres meses –dice–, un bebé nació con un solo pulmoncito; yo mismo tuve una infección que no era una infección natural, que a uno se le pasa con un medicamento, y ahora hay 23 familias que denuncian la contaminación, porque los primeros tiempos eran los animales los que tenían los problemas, pero ahora son las personas mismas.”



En los últimos días, Fernández pasó por Buenos Aires. Con él llegaron otros nueve integrantes de la Asamblea Campesina del Norte argentino, una organización que nació en 2006, al calor de los desalojos de las tierras de trabajadores rurales e indígenas de Salta, Formosa, Chaco, Corrientes, Santiago del Estero y Santa Fe, en un espacio apoyado por el Instituto de Cultura Popular (Incupo). Políticamente, se mantuvieron por fuera del conflicto rural de los últimos meses. No están representados por “el campo”, dicen, porque el problema de ellos no es la exportación sino la producción para la supervivencia. Al Gobierno le exigen políticas de Estado para defender cinco temas esenciales: tierra, contaminación, agua, producción y comercialización, que es que lo que están perdiendo. En el paso raudo por Buenos Aires, tuvieron una audiencia con el flamante titular de la Subsecretaría de Agricultura Familiar, Guillermo Daniel Martini, a quien le presentaron sus demandas. En diálogo con Páginai12, contaron parte de esos reclamos. Entre ellos hay argumentos para las más terribles crónicas de un desastre anunciado. Hay ríos de aguas estancadas repletos de pirañas que se comen las ubres de las vacas; terneros desesperados que salen a buscar leche en las tetas de las madres muertas; pueblos que cierran las puertas abandonados por la gente o colonias de nativos que, del día a la noche, aparecen cercadas por nuevos propietarios.



“Somos organizaciones que llevamos años luchando y elaborando propuestas para defender los derechos de las familias campesinas y aborígenes a poder seguir viviendo con dignidad en y del campo”, explicó la Asamblea en la introducción del documento que entregaron al Gobierno. En un solo párrafo explican cuáles son los puntos de contacto entre los problemas de cada una de las provincias, y esos puntos de contacto tienen que ver con el imperio de la soja o, mejor, la expansión en los últimos diez años de la agroindustria en lugares donde antes había personas.



“Entre 1998 y 2002 –explican– desaparecieron 160.000 explotaciones agropecuarias, en su mayoría menores de 200 hectáreas, es decir, de pequeños productores.” En esa línea, 82 por ciento de esos productores ocupan sólo 13 por ciento de la tierra. El monocultivo de exportación desplazó a la lechería, maíz, trigo, lenteja, montes frutales, mandioca, batata, papas y se pierden las semillas criollas. Eso generó las primeras migraciones y desplazamientos de los pueblos campesinos y originarios: en los últimos 10 años, 120 parajes de la región –según sus datos– no crecieron y 40 por ciento del total de los pueblos con 300 mil habitantes está a punto de desaparecer.



Silvia Herrera es trabajadora social y directora del Instituto de Cultura Popular (Incupo), en cuyos orígenes se encuentran las organizaciones de base cristianas, y ahora es una de las columnas de la Asamblea. “En la región hay cinco ejes de problemas: la tierra, el agua, la contaminación y la producción y comercialización de las cosas”. Pero el tema de la tierra es el más importante.



El primer caso es el de aquellos que viven en sus tierras desde siempre, pero que ahora se encuentran con gente de afuera que llega con un título de propiedad. Ahí comienzan los desalojos. Eso es muy común en este momento en Santiago del Estero y Formosa porque las tierras fueron vendidas en bloque a una forestal y los poseedores de esos títulos nunca los usaron hasta el boom de la soja. Un segundo caso son las familias en tierras fiscales con adjudicaciones sin terminar. Hay situaciones así en Chaco, con tierras que a su vez fueron mal adjudicadas a empresas y sobre las que ahora existen presiones para que se vuelvan a entregar a las familias campesinas indígenas. Por último, dice Herrera, están los sin tierra, una situación muy común en Santa Fe y en Corrientes en las zonas de estancias, donde los campesinos quedaron en banquinas o en lotecitos de una o dos hectáreas.



En ese mapa general, en cada provincia se han generado problemas específicos. Formosa tiene uno de los casos más paradigmáticos, conocido como el Bañado de la Estrella. Hasta hace un tiempo, era uno de los lugares turísticos más importantes, pero ahora es una especie de trampa. El gobierno provincial construyó allí una obra de infraestructura vial que dividió el bañado en dos partes. Al comienzo, las comunidades campesinas de la zona creían que el terraplén iba a servir para estimular el turismo, pero provocó efectos como el loteo de las tierras y el cambio inesperado en la dinámica del agua. Entonces, dice Herrera, “zonas que antes no se inundaban, ahora sí, y zonas que antes no, ahora están secas”. Como las condiciones ambientales cambiaron, se empezaron a reproducir, además, animales que no son de ahí. Un ejemplo son las pirañas. Como el agua del bañado no corre, las pirañas quedan allí y se reproducen atacando a las vacas que bajan a bañarse. Según los lugareños, eso causó la pérdida de 40 mil cabezas de ganado porque las vacas perdieron sus ubres mordidas por las pirañas y la carne perdió su valor.



Teodoro Suárez era la primera vez que viajaba a Buenos Aires. Vive en el paraje 29 de la cuña boscosa del norte de Santa Fe, donde los poblados más chicos, dice, se están quedando sin gente. En su campo tiene ganado mayor y menor como vacas, chivas, ovejas y chanchos, pero no tiene agricultura porque es una zona seca para hacerlo.



“Nosotros nos vamos quedando sin los campos –dice– y sin la familia, porque los hijos se nos van. No queremos ser asistidos por planes sociales porque nosotros producimos, pero los pueblitos más chicos están desapareciendo, y eso nos duele porque no hay una política de trabajo, una política de desarrollo para el pequeño productor. ¿Por qué a mí me está faltando el agua y al otro que es un gran empresario le está sobrando el agua? ¿Cuántas máquinas para riego tienen y a nosotros nos están llevando el agua con los bidoncitos así? Se nos están muriendo los animales, no tenemos qué darles de comer, los campos que antes usábamos, que eran campos que no se conocían y que eran campos del Estado, ahora aparecen con dueño.”



En 2006 cinco organizaciones de la zona empezaron a juntarse a partir de los reclamos por los desalojos de las tierras, los mismos que dieron vida a muchos de los movimientos de campesinos e indígenas del país. La Asamblea nació con cuatro o cinco miembros, y ahora cuenta con unas cincuenta organizaciones distribuidas en las provincias de la región. Tienen una política menos combativa los movimientos nucleados en torno al Mocase vía campesina de Santiago. Y en ese sentido parece jugar un rol importante el Incupo. Muchos de los dirigentes que llegaron a Buenos Aires vienen de decenas de años de lucha, aunque se hayan reorganizado recién ahora. Conocieron las Ligas Agrarias o los movimientos de campesinos que nacieron para defender la tierra en todos estos años.



Eduardo Ibañes es, por ejemplo, de un pueblo santiagueño del departamento de Alberdi. Para llegar a su casa debe andar 150 kilómetros adentro de un camino de arenales. Para vivir cría chanchos, ovejas, chivos, vacas y hace algo de agricultura de subsistencia, o bueno, hacía, porque desde hace cuatro años la sequía se lo impide. El eje del problema en su provincia siempre fueron los desalojos. La semana pasada, a una familia le quemaron el cerco y mil postes y muchas veces él es el que sale.



Alfredo Riera, en cambio, vive en el corazón del Chaco salteño; su tierra quedó atrapada como un lunar de monte en un mar donde sólo avanza la soja. Riera tiene juicios por usurpación en su contra porque varias veces quisieron desalojarlo. Es ganadero y ahora está al frente de los reclamos para evitar los desmontes.



Oscar Gamarra es chaqueño, pertenece al grupo de familias que ocupó y recuperó unas 750 ha del ingenio de Las Palmas. Se dedica a la cría de vacas, aunque ahora está iniciándose con las chivas. Es miembro de la Unión de Pequeños Productores chaqueños, una de las muchas organizaciones que hay en una de las provincias con más tradición de defensa de la tierra.



Carlos Curima es tabacalero de Corrientes. “En mi provincia pasa lo mismo, no tanto con los desmontes pero sí con la desregularización y la venta de las tierras”, dice. “Es la más grave que hay, el plato favorito: en este momento hay un reservorio de agua dulce como los esteros del Iberá a donde tiene intereses gente extranjera. Hay gente que compra grandes extensiones y eso genera además otro problema que es que muchas pequeños productores quedaron dentro, con sus pequeñas porciones de tierra. Ahora están adentro cercados, por el campo de esa gente extranjera, y les hacen la vida imposible para que se vayan.”



Ante el gobierno nacional, la asamblea reclamó espacios para poder sentarse a discutir las políticas de desarrollo de los pequeños productores. Pero ése no fue el único encuentro. El año pasado una comisión similar viajó a Buenos Aires para reunirse con legisladores, con los que diseñaron una mesa de trabajo; el conflicto rural detuvo ese proyecto, pero ahora la agenda de urgencias declaradas intenta hacerla avanzar.



miércoles, 23 de julio de 2008

Video Charla Debate 25 de Julio, 19,30 Buenos Aires



Gacetilla de prensa: Video _ Charla debate
Expositor: Jorge Eduardo Rulli



Se proyectarán películas:” Hambre de Soja”(si no puede asistir y quiere descargar la película, puede hacerlo acá) del biólogo Marcelo Viñas y el documental “Antes que caiga el último árbol”

DE ESTO NO SE HABLA EN LA LLAMADA CRISIS DEL CAMPO:

Las dependencias globales a las Corporaciones, el modelo de los Agronegocios, la Biotecnología , los impactos de los paquetes agrotóxicos sobre las poblaciones, la antinomia de lo urbano y lo rural, los nuevos desafíos ideológicos y la siempre renovada necesidad de un proyecto de Emancipación Nacional..

Las propuestas del Grupo Reflexión Rural se basan en la Soberanía Alimentaria, en los Desarrollos locales con mercados de pequeños productores y en la recuperación de semillas como estrategia para superar el dominio que ejercen las transnacionales sobre nuestra agricultura.

Visualizar a la agricultura orgánica o ecológica, sólo como expresión de las producciones y de los intercambios locales, nunca como pretendida alternativa a una agricultura para la exportación.

Proponer un rediseño poblacional del territorio y revitalización de los pueblos que agonizan como resultado de la desaparición del ferrocarril y de la expulsión de población rural provocada por el modelo de la Soja.

Viernes 25 de Julio a las 19 y 30 hs

Centro Cultural Tiempos Modernos.

Aristóbulo del valle 1700 esquina Caseros

a 3 cuadras del Puente Saavedra, Florida- Vicente Lopez

4795-3035

Más información sobre la Agrupación de Vecinos de Vicente López.





Organizan: Grupo Reflexión Rural

Cooperativa “La Asamblearia”

Centro Cultural “Tiempos Modernos”



Entrada Libre y Gratuita; se pasará la gorra para cubrir gastos de viáticos y proyección.

Habrá buffet y venta de productos de la Economía Solidaria

jueves, 17 de julio de 2008

Documental Argentino sobre la Soja-Hambre de Soja

viernes, 16 de mayo de 2008

Un hambre infame

Por Boaventura de Sousa Santos *


Conocido hace tiempo por los que estudian la cuestión alimentaria, el escándalo finalmente estalló en la opinión pública: la sustitución de la agricultura familiar, campesina, orientada a la autosuficiencia alimentaria y a los mercados locales, por la gran agroindustria, orientada al monocultivo de productos de exportación (flores, soja, etc.), lejos de resolver el problema de la alimentación mundial, lo agrava. Habiendo prometido erradicar el hambre del mundo en veinte años, hoy nos enfrentamos con una situación peor de la que existía hace cuatro décadas. Cerca de un sexto de la humanidad pasa hambre: según el Banco Mundial, 33 países están al borde de una crisis alimentaria grave; aun en los países más desarrollados los bancos de alimentos están por perder sus reservas; y volvieron las revueltas del hambre, que en algunos países ya causaron muertes. Mientras tanto, la ayuda alimentaria de la ONU hoy está comprando a 780 dólares la tonelada de alimentos que en marzo pasado compraba a 460 dólares.

La opinión pública está siendo sistemáticamente desinformada sobre este tema para que no se dé cuenta de lo que está pasando. Es que lo que está pasando es explosivo y puede ser resumido del siguiente modo: el hambre del mundo es la nueva gran fuente de lucro del gran capital financiero, y sus ganancias aumentan en la misma proporción que el hambre.

El hambre en el mundo no es un fenómeno nuevo. Desde la Edad Media hasta el siglo XIX fueron famosas en Europa las revueltas del hambre (con el saqueo de comerciantes y la imposición de la distribución gratuita del pan). Lo que es nuevo en el hambre del siglo XXI son sus causas y el modo en que las principales son ocultadas. A la opinión pública se le ha informado que el hambre está ligado a la escasez de productos agrícolas, y que ésta se debe a las malas cosechas provocadas por el calentamiento global y las alteraciones climáticas; al aumento del consumo de cereales en la India y en China; al incremento de los costos de los transportes debido a la suba del petróleo; a la creciente reserva de tierras agrícolas para producir agrocombustibles. Todas estas causas han contribuido al problema, pero no son suficientes para explicar que el precio de la tonelada de arroz se haya triplicado desde el inicio de 2007.


Estos aumentos especulativos, como los del precio del petróleo, son el resultado de que el capital financiero (bancos, fondos de pensiones, fondos hedge de alto riesgo y rendimiento) ha comenzado a invertir fuertemente en los mercados internacionales de productos agrícolas, tras la crisis de la inversión en el sector inmobiliario. En articulación con las grandes empresas que controlan el mercado de semillas y la distribución mundial de cereales, el capital financiero invierte en el mercado de futuros con la expectativa de que los precios continuarán subiendo y, al hacerlo, se refuerza esa expectativa. Cuanto más altos sean los precios, más hambre habrá en el mundo, mayores serán las ganancias de las empresas y los retornos de las inversiones financieras. En los últimos meses, los meses en que aumentó el hambre, las ganancias de la mayor empresa de semillas y cereales aumentaron un 83 por ciento. O sea, el hambre de lucro de Cargill se alimenta del hambre de millones de seres humanos.

El escándalo del enriquecimiento de algunos a costa del hambre y la subnutrición de millones ya no puede ser disfrazado con “generosas” ayudas alimentarias. Tales ayudas son un fraude que encubre otro mayor: las políticas económicas neoliberales que hace treinta años vienen forzando a los países del Tercer Mundo a dejar de elaborar los productos agrícolas necesarios para alimentar a sus propias poblaciones y a concentrarse en productos de exportación, con los cuales ganarán divisas que les permitirán importar productos agrícolas... de los países más desarrollados. Quien tenga dudas sobre este fraude, que compare la reciente “generosidad” de los Estados Unidos en la ayuda alimentaria con su consistente voto en la ONU contra el derecho a la alimentación reconocido por todos los demás países.


El terrorismo fue el primer gran aviso de que no se puede continuar impunemente con la destrucción o el robo de la riqueza de algunos países para beneficio exclusivo de un pequeño grupo de países más poderosos. El hambre y la revuelta que acarrea parecen ser el segundo aviso. Para responder eficazmente será necesario poner fin a la globalización neoliberal tal como la conocemos. El capitalismo global debe volver a sujetarse a reglas que no sean las que él mismo establece para su beneficio. Debe exigirse una moratoria inmediata en las negociaciones sobre productos agrícolas en curso en la Organización Mundial del Comercio. Los ciudadanos tienen que comenzar a privilegiar los mercados locales, a rechazar en los supermercados los productos que vienen de lejos, a exigir del Estado y de los municipios la creación de incentivos a la producción agrícola local, a exigir que las agencias nacionales de seguridad alimentaria, donde las haya, entiendan que la agricultura y la alimentación industriales no son el remedio contra la inseguridad alimentaria. Bien por el contrario, son su causa.

* Doctor en Sociología, catedrático de las universidades de Coimbra (Portugal) y de Wisconsin (EE.UU.).



Traducción: Javier Lorca.



lunes, 10 de marzo de 2008

Los combustibles verdes hacen agua


A menudo se oye decir en los ámbitos especializados que estos combustibles están lejos de poder satisfacer la demanda energética de un planeta cada vez más exigente. Pero en los medios sólo se refleja la esperanzadora y muchas veces ilusa idea de que la invasión de los eco-combustibles es algo imparable. Esta semana, sin embargo, hemos conocido dos noticias que parecen arrojar algo de realismo y cautela sobre la euforia verde.
John Beddington, asesor científico del primer ministro británico, ha publicado un informe demoledor sobre los biocombustibles. "La fiebre por los combustibles ecológicos puede conducir a millones de personas a la inanición", ha advertido públicamente Beddington. Y es que, asegura, "es imposible imaginar un modo realista de conseguir una producción global de cereales lo suficientemente grande como para generar biocombustibles y satisfacer a la vez la demanda de alimentos".
Según sus cálculos, en 2030 será necesario que la producción de alimentos sea un 50% mayor que la actual, y para 2080 quizás haya que duplicarla. Paralelamente, las proyecciones sobre el uso de cultivos de cereal destinados a la fabricación de biodiesel (que supuestamente es ecológico) apuntan a una drástica reducción del suelo cultivado para la obtención de alimentos.
En otras palabras: es probable que los combustibles verdes nos libren del cambio climático, pero antes de que el calentamiento nos achicharre a todos millones de personas habrán muerto de hambre.
El discurso de Beddington ha caído como un mazazo, sobre todo si se tiene en cuenta que recientemente la UE ha decretado que para 2020 el 10% del combustible empleado para el transporte en Europa sea eco. Además, los agricultores de Estados Unidos andan embarcados en un esfuerzo sin precedentes por reestructurar su estrategia de cultivos para adaptase al creciente mercado del biofuel. George Bush ha llamado a un incremento masivo del uso del etanol en USA para la próxima década, y el aumento del suelo destinado a plantar maíz ha registrado unos niveles desconocidos desde 1944.
Según Beddington, si los Estados Unidos logran su objetivo y el 40% del maíz cultivado se destina a fabricar gasolina, "el mundo tendrá graves problemas para alimentarse". "El cambio climático puede ser un grave problema, pero les estoy hablando de un problema mucho más grave y que se producirá en la misma escala de tiempo".
No se agotan aquí los aspectos negativos de los combustibles verdes. Esta semana, el ayuntamiento de Tampa (Florida) recibió una petición de suministro de 1,5 millones de litros diarios de agua por parte de la primera planta de producción de etanol que tiene previsto instalarse en su territorio. Ello convertiría a dicha instalación en uno de los diez mayores consumidores de agua de la ciudad. Entre tanto, Florida se enfrenta a una de las peores sequías de su historia reciente.
El proyecto de Bush contempla producir, en 2022, 36.000 millones de galones de biocombustibles para el transporte. Para producir sólo 50 millones en un año sería necesario gastar 1.800 litros de agua al minuto.
No estamos ante un problema que afecte sólo a la producción directa de estos combustibles. También hay que tener en cuenta la cantidad de recursos necesarios para mantener los cultivos de la materia prima cereal. Cada vez son más los expertos que creen que la fiebre por las eco-gasolinas tendrá consecuencias nefastas, en forma de subidas del precio de los alimentos (como ya sucedió la temporada pasada), costes de producción demasiado altos, usos extravagantes de los recursos naturales, especulaciones crecientes con los stocks de cereal y amenazas de desequilibrio de la producción de alimentos en las zonas más necesitadas.
Así las cosas, quizá quepa concluir que lo ecológico no siempre es bueno para la naturaleza...


Así que sería bueno que algún partido político parara un poco la mano con lo de los biocombustibles y propusiera simplemente consumir menos.....Usar menos el auto, comprar menos autos, gastar menos nafta y esas cosas...

Pero supongo que ningún partido hará eso.

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