Hace unos años cuando el mundo desarrollado estaba en auge los banqueros y corredores de bolsa pensaron que el tren de la alegría nunca terminaría. Ahora todos sabemos lo que vino después. Lo mismo que siempre viene a continuación - el colapso bancario, las guerras falsas, y la recesión.
Ningún país muestra esta subida y caída mejor que Islandia. El país que se veía a si mismo como una supernova económica muy rica se fue al fracaso, también se veía como incorruptible y transparente políticamente. Una historia de éxito para el resto del mundo para envidiar y admirar, a continuación, en cuestión de semanas Islandia pasó a ser el hijo bastardo en mal estado de los países escandinavos, donde nadie tenía que preocuparse por nada, excepto cuan grande era el un jeep que podían pagar, a ser quebrados . Sus más grandes héroes, los expertos financieros, que hace sólo unos años eran considerados como dioses con decisión sobre su propio Jardín del Edén en el Atlántico Norte fueron arrojados todos a la cárcel.
Si esto no fuera suficiente, la misma tierra bajo los pies de los islandeses empezó a temblar y su erupción, hizo detener el tráfico aéreo y escupieron una gruesa ceniza volcánica en todo el mundo. Islandia fue de rodillas. Entre el caos de la política escalonada y empezó una elección de nuevos líderes. Para el pueblo hastiado cuyas vidas habían cambiado tan drásticamente, algo que había que hacer.
En este contexto nació la idea de "El Mejor Partido'. Comenzó como una broma dentro de la cabeza de la más cínica y más controvertido comediante de Islandia Jon Gnarr. La idea era burlarse del establishment que había fracasado tan espectacularmente. Parodia la arrogancia de la "izquierda", "partidos de derecha y su falsa moral, al mostrar lo ridículo que todos ellos fueron.
La agenda de "El Mejor Partido era sencilla honesta, e indignante - En estos tiempos difíciles el Sr. Gnarr quería un trabajo seguro, cómodo y muy bien pagado con el poder absoluto para contratar a sus amigos más cercanos en todos los otros trabajos importantes e influyentes. El partido promete un parlamento incorruptible y libre de drogas para el año 2020 y Gnarr dejó en claro que no iba a hablar con ninguno de los otros partidos a menos que hubieran visto todas las 5 temporadas de "The Wire".
Sábado, 18 de septiembre 2010
Cuando empezó la elección real, impulsado por el himno de rock cursi de Tina Turner de los 80 "Simplemente el Mejor", la campaña electoral de "El Mejor Partido" había desarrollado un impulso propio imparable. Siendo superior en todos los lados El sr. Gnarr había golpeado un nervio e inesperadamente se había convertido en una voz para un pueblo sin derechos. El día de las elecciones algo increíble estaba a punto de suceder.
La sensación de buen final de este "Sr. Smith viene a la ciudad" para nuestro mundo feliz es un estimulante . Jon Gnarr realmente ganó y ahora es el alcalde de Reyjavik. Sus amigos tienen trabajos y The Wire está siendo observado por la oposición con gran interés.
El mensaje de la película es simple y positivo. Cuanto más profunda es la mierda que estás más debés reír, porque de los desastres, los héroes pueden venir de lugares inverosímiles.
Islandia es movida. Después de la bancarrota, del volcán y de la primera ministra asumidamente gay, el país vuelve a sorprender. A comienzo del año, un personaje que nació como una ficcción decidió que era hora de celebrar la democracia. Al justificar la decisión de lanzarse como candidato a las elecciones parlamentares, explicó que estaba cansado de las dificultades de la vida de autónomo y “necesitaba garantizar un sueldo fijo para cuidar de mi asuntos”.
La candidatura-chiste fue lanzada en internet en mayo y se reveló un fenómeno. Tan así que el candidato decidió que competir al Parlamento era poco. Era mucho mejor lanzarse como intendente de la capital Reykjavík, el segundo cargo mas importante de la jerarquia política del país, perdiendo apenas para el de primer ministro. Además de los benefícios pecuniarios – un parlamentario gana cerca de 3000 dólares mientras que el intendente (o alcalde) de Reykjavík embolsa 7 mil –, el cargo abriria horizontes mas amplios: “Quiero conseguir un trabajo bien pago para poder ayudar a mis amigos y parientes. También quiero tener asesores y ganar un montón de cosas gratis”, declaró con inocencia el candidato a alcalde.
Y así pasó.
El 29 de mayo, Jón Gnarr, personaje inventado por el ciudadano islandés Jón Gunnar Kristinsson, venció las elecciones municipales con 20 666 votos, 34,7% del electorado.
Jón Gunnar Kristinsson nació en 1967, y vino al mundo decididamente a pasear. Vagó por tres o cuatro escuelas, sin recibirse en ninguna. El único diploma que obtuve fue el registro con la habilitación como taxista. No es que tuviese vocación para servir al público. Lo que le interesaba, , era la música punk. Conocido como Juancito Punk, fue baterista de las bandas Ógledi (Mal Estar) y Nefrennsli ( Goteo Nasal), ambas de recordada memoria. Del taxi, migró a un empleo en un refugio para necesitados, de ahí saltó a vigia nocturno de un sanatorio, y cuando se dió cuenta estaba montando Volvos en Suecia.
Como tenía un sentido de humor anárquico, un amigo lo convenció de que estaba desperdiciando su vida. Volvió a Islandia y fue directo a la radio, donde ayudó a crear programas humorísticos como Fin del Mundo, Bíceps y Hermanos de Crianza. La repercusión fue inmensa – para bien y mal. La isla que creciera con los relatos del salvajismo de las sagas nacionales, pero un hachazo en la cabeza es una cosa, otra muy diferente es un chiste sobre un niño que acepta ser molestado sexualmente por el papá a cambio de dinero para comprar helado.
En poco tiempo, Islandia se dividia entre los que creían que Jón Gnarr era un genio y aquellos que lo consideraban la escoria de la Tierra. El hecho de ser católico devoto, fanático, no deja de ser una mas de sus excentricidades – en el país mayoritariamente luterano, los católicos no pasan del 3% de la población, número ligeramente inferior* a los que se profesan ateos.
Como no era posible ser electo alcalde fuera de un partido, Jón Gnarr fundó el suyo: el Mejor Partido. La plataforma de gobierno incluía toallas grátis en todas las piscinas públicas, ómnibus gratuito “para estudiantes y pobrecitos”, tratamiento dental grátis “para niños y pobrecitos”, un Parlamento sin drogas hasta el 2020 y – verdadera piedra de toque del programa – un oso polar para el minizoo. Según Gnarr, la medida atraeria multitudes de turistas y aumentaria el ingreso del combalido erario municipal. El paquete zoológico también mencionaba “carnear las 27 ovejas del minizoo y organizar un asado”, pero la medida no se efectivizó.
Gnarr resumió así la plataforma política de su partido: “La verdad es que no tenemos ninguna plataforma partidaria, pero fingimos tener una.” El Mejor Partido tiene la gran ventaja de poder hacer muchas más promesas que sus competidores políticos por el hecho de no tener, asumidamente, la menor intención de cumplir ninguna de ellas.
Muchos electores afirmam que haya exactamente esta la razón por la que votaron en Gnarr: ninguna plataforma de gobierno les sonaba tan honesta. Como los políticos tradicionales habian sido socios de la bancarrota de 2008, cómicos por cómicos, mejor un profesional.
En su discurso de victoria, Gnarr tranquilizó a la población: “Nadie debe asustarse con el Mejor Partido”, aseguró, “porque él es el mejor partido. Si no fuese, seria chamado de Peor Partido, o Partido Malo. Nunca trabajaríamos para um partido así.” Añadió, a título de argumento definitivo: "Y no será peor"
El primer día de trabajo no fue fácil. “Salí de la primea reunión de gabinete con dolor de cabeza”, confesó Gnarr. “Tuve mucha dificultad para entender todo lo que ocurria ahí.” Incomprensíble, tal vez; aburrido, jamás. El secretariado de Gnarr es formado por actores, cineastas, músicos, escritores y dramaturgos. El segundo en la línea de poder es un exintegrante de la banda Sugarcubes. El encargado de los transportes públicos es el novelista Sjón, autor de varios poemas musicalizados por Björk. Gnarr, cuyo portavoz es un cineasta, lo considera calificadísimo por el hecho de jamás haber sacado el registro como conductor.
Y Vean! el gobierno anda bien. El dia a dia del alcalde es acompañado por 35 mil personas que lo siguen en Facebook, lo que corresponde, en un país de 320 mil personas, a más del 10% de la población islandesa, o casa 30% de los habitantes de Reikiavik. Diariamente, la gente es convocada a participar de microplebicitos virtuales sobre cuestiones de la ciudad: “¿Los ómnibus deben o no ser gratuitos para menores de 18 años?” “¿Las lombadas debem ser abolidas?” “¿Los postes del centro son lindos o feos?”En las siete piscinas públicas de la capital, las toallas gratuitas y la gratuidad para niños con menos de 5 años aumentaron, sólo en los primeros once días, en 60% la frecuencia de los chicos.
También surtió un efecto positivo la creación del premio Héroes de la Sociedad, que agracia a personas elegidas a partir de una lista indicada por la población con una invitación para pescar salmón.
Un mes después de asumir – y aunque no había resuelto el tema del oso polar, cuya ausencia en el minizoo éesconspícua –, 71% de la población se dice satisfecha con Jón Gnarr. Algunos se asustan con tanta popularidad. “El Mejor Partido fue formado en torno de un tipo de líder supuestamente bufón y apolítico”, analiza el profesor de literatura de la Universidad de Islandia, Ármann Jakobsson. “Esto no es novedad. Forza Italia de Silvio Berlusconi es otro ejemplo de un partido que se decía contrario a los políticos tradicionales.”
En Islandia, la advertencia suena particularmente siniestra. En 1982, otro humorista fue electo alcalde de la capital. Davíd Oddsson, que interpretara Ubu Rei a comienzos de la carrera, sería luego, diez años más tarde, primer ministro del país. Una de sus principais medidas fue la privatización y desreglamentación de los bancos que terminaria en la crisis de 2008.
-una especie de carlitos islandés-
“Todos los políticos son unos idiotas. Por lo menos Gnarr es un idiota divertido”, dijo un fan recientemente. Todos hinchan para que el chiste continúe divertido.
Fuente Revista Piauí.Ojalá que les vaya bien a los amigos islandeses, si quieren saber algo más sobre Islandia y su historia que es muy parecida a la Argentina visiten:
El mejor partido' -Besti Flokkurinn, en islandés-, que lidera el comediante Jon Gnarr, que en su campaña prometía un disparate tras otro, ganó las elecciones.
Besti Flokkurinn logró 6 de los 15 escaños del consejo municipal por delante de los tradicionales partidos conservador y socialdemócrata.
Islandia, hace dos años el país con el mejor nivel de vida del mundo, según Naciones Unidas, vive un grave colapso económico después de que los tres principales bancos del país tuvieron que ser nacionalizados tras el estallido de la crisis financiera internacional.
Los islandeses, incluso, han pedido el ingreso en la Unión Europea para intentar sacar la cabeza de la crisis, pero sus deudas impagadas al Reino Unido y Holanda impiden, por ahora, el ingreso.
Los islandeses tenían las opciones electorales de siempre, pero esta vez quisieron castigar a unos corruptos conservadores y a unos socialdemócratas -en el gobierno islandés- que están aplicando un durísimo plan de ajuste.
El lema de 'El mejor partido' -que usó en su video de campaña el tema The best, de Tina Turner- y que el viernes pasado logró ponerse de acuerdo con los socialdemócratas fue "podemos prometer más, ya que en ningún caso lo cumpliremos".
Entonces, lo que empezó como una parodia política terminó convertido en todo un fenómeno y un éxito electoral. Gnarr había declarado que quería hacerse con el gobierno municipal para llenarse los bolsillos y colocar a sus amigos en buenos puestos. Se rió de los políticos tradicionales posando con niños y dándoles la mano a ancianos.
Prometió que en las piscinas de la capital "las toallas serían gratis" y que pondría en marcha un programa para que el Parlamento islandés fuera un lugar "sin drogas... en el 2020".
Junto a Gnarr en 'El mejor partido' aparecen cantantes, actores y humoristas, que se denominan "anarquistas surrealistas". Su campaña electoral fue extraña. Mientras prometía un disparate tras otro -e iba preparando también un programa de gobierno más presentable- 'El mejor partido' apenas fue criticado por la oposición, temerosa de autorridiculizarse entrando al juego de Gnarr.
El comediante prometió alguna decisión realizable -como organizar una fiesta anual de los abuelos- y simples utopías -como la anulación absoluta de todas las deudas-. También aseguró que para los jubilados habría "viajes sorpresa" y días exclusivos para las mujeres, en los que los hombres, por ley, deberían quedarse en casa, así como la introducción en Islandia de colonias de ranas o la construcción de un Disneylandia junto al aeropuerto de la capital.
Si cumpliera sus promesas, Gnarr, que arranca el 15 de junio, anclaría en aguas internacionales un barco para encerrar en él, como si de una prisión se tratara, a los culpables de delitos financieros, fraudes y otros delitos de cuello blanco.
Artista autodidacta, la prensa islandesa cuenta que Gnarr leyó con poco más de 13 años toda la obra del escritor Franz Kafka, que se declara profundo devoto católico y recuerda con frecuencia a su padre, un policía que tras 45 años de servicio nunca pudo ascender porque se había declarado comunista.
El objetivo de Gnarr, que ahora tendrá que gobernar en serio, es convertir su ciudad en un lugar "más bonito, más simpático, con alegría, amor y optimismo". Y ya dijo que su gobierno será "divertido".
¿Habría que ver si son tantos disparates ? Los islandeses tuvieron su que se vayan todos aparentemente a ellos les está funcionando mejor que a nosotros....