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domingo, 3 de junio de 2012

Sobre un artículo de Cecilia Absatz: Libros - Libros Digitales

Leyendo este artículo de Cecilia Absatz surgen algunas comparaciones:

"Matar un ruiseñor es la clase de libro que al pedirlo en las librerías el vendedor se le ríe a uno en la cara. No, hace quince años que no se reedita. ¿Qué hacer, entonces? Después de transitar Houellebecq, Hustvedt y Nothomb se me ocurre pensar en James M. Cain, una incursión en la novela negra de calidad, de la clase que cierra un puño en el estómago. Tal vez por una cuestión generacional, hoy este autor sólo se asocia con Jack Nicholson en El cartero siempre llama dos veces. Pero acá tampoco alcanza con haber visto la película, por buena que sea. Otros títulos de Cain, como Serenata, Mildred Pierce o Doble indemnización pertenecen también al género que hace matar de risa a los libreros.

Pero siempre quedan las librerías de viejo.

Una recorrida por la calle Corrientes revela que paradójicamente ha pasado el tiempo aun para los libros de segunda mano. Casi todas esas librerías se dedican ahora a ediciones económicas y revistas especializadas, pero no abundan las que tienen libros viejos: unas pocas por la Avenida de Mayo, una o dos por Corrientes, siempre cerca del Obelisco. Encontré libros de Cain (otros, no los que buscaba), de Vera Caspary y de Jim Thompson. Libros del pasado, sin catálogo, sólo golpes de suerte: una clase de turismo urbano que requiere su propio tiempo, una especial deliberación.

De vuelta de ese país, el librero tiene la delicadeza de ofrecerme una toallita húmeda para limpiarme las manos del polvo de los tiempos. Pago en efectivo por cinco libros el precio de una sola de las novedades del mes en una librería de cadena. Novedades que también son apetecibles, no lo vamos a negar. En ese momento, como si se tratara de una escena cinematográfica, suena mi celular: según me avisan, estoy a punto de recibir el lector electrónico que acabo de comprarme. Primera experiencia en el ramo: un libro que se carga, se prende y se apaga, y las hojas se pasan con el toque de un dedo. Un libro que puede contener La guerra y la paz de Tolstoi, pero nunca va a medir más de unos pocos centímetros y pesar más que unos pocos gramos. Tal vez no tan pocos gramos, pero siempre menos que un libro de papel, de esos que definen el tamaño de las carteras y fatigan el hombro de las señoras.

 El lector electrónico es otro viaje a un país desconocido del universo de los libros. Me pregunto si será capaz de reproducir la vieja mística del papel o tendrá que generar una nueva, con su propia luz. De por sí es milagroso el solo hecho de tener sobre la palma de la mano esa biblioteca infinita que Borges soñó antes que nadie. Antes de que se inventara la primera computadora, él ya la tenía en la cabeza

La Nación.

Uno podría preguntarse:

¿Encontrará los libros que busca Cecilia Absatz en versión e-book?, ¿cuánto costarán?

Una búsqueda rápida por Amazon:

Matar a un Ruiseñor aparece en formato de libro y la película. No encontré al e-book.  Aunque la entrada es del 2007.

Allgunos reclamos que se le hacen a Amazon:

  • Cuando quiero bajar ebooks desde amazon.es muchos libros me dicen “no disponbile en su pais” ¿saben como puedo hacer?
  • Estuve viendo algunos, y la verdad que hay una diferencia abismal entre precios en ingles, y el mismo en español.
    El que sepa ingles, mejor seguir comprándolos en ese idioma.
  • Tal como dice Diego, la diferencia entre precios es del doble.
    The Hunger Games: $5.00
    Los Juegos del Hambre: $11.00
Club del Ebook.

Si quieren comentarnos un poco más sobre cómo es la experiencia de quien espera mucho de los dispositivos de lectura.

Eso si, yendo por otro lado se consiguen algunos de esos libros que el mercado no vende....



Dejaron la película completa online :





To Kill a Mockingbird por crazedigitalmovies

Si quieren descargarla pueden hacerlo usando Firefox y Download Helper

Los subtítulos en español ajustados a la versión de Dailymotion.



lunes, 3 de octubre de 2011

Las #Fronteras Artificiales en Internet- E-Books más baratos en Argentina

Fuente "La Información".com

Los 'e-books' españoles se venden el 30% más baratos en Argentina

06:00h | David González | aviondepapel.tv
Las últimas novelas en versión electrónica de escritores como Javier Marías, Eduardo Mendoza, Albert Espinosa o Ken Follett son mucho más económicas en el mercado 'online' argentino que en el español. Sin embargo, los lectores que quieran saltarse las fronteras y ahorrarse unos euros no podrán. Un sistema bloquea la compra desde el extranjero. El 'e-book', por tanto, ya tiene su propia aduana.  



" El mismo e-book publicado en España, por la misma editorial, se vende mucho barato en Argentina. "

"Así lo confirma una comparación entre el catálogo online de la Casa del Libro (España) y la nueva plataforma de libros electrónicos de Telefónica, Ebooks Movistar (Argentina). Un superventas como Albert Espinosa y su novela Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven tiene un precio de venta en formato e-book de 10,99 euros en España, frente a los 7,43 euros, al cambio, en Argentina; es decir, casi el 48% más barato.

Si cotejamos los precios de venta de novelas electrónicas como Los Enamoramientos (Javier Marías), Riña de Gatos (Eduardo Mendoza) o La Caída de los Gigantes (Ken Follett), los porcentajes, a este lado y al otro del Atlántico, también son muy inferiores: el 42,5%, 14,36% y el 37,62% más económicos, respectivamente (ver gráfico). "

"La respuesta “no oficial” la dan algunas fuentes consultadas del sector editorial español. Los editores tienen que "adaptar precios" al mercado donde venden; es decir, toman en cuenta el poder adquisitivo del país al que exportan. Además, los costes de digitalización ya están "casi imputados" a los presupuestos del formato electrónico y papel aplicados en España, añaden las mismas fuentes.

Visto el actual panorama de precios, cualquier lector avezado querría ahorrarse unos euros: comprar en Argentina y descargarse el e-book en España. Es Imposible. Existe un sistema de bloqueo que lo impide.

Cuando intentamos adquirir una novela electrónica desde la plataforma Ebooks Movistar, por ejemplo, nos salta un mensaje de advertencia y prohibición. Movistar tiene instalado un sistema de geoblocking. La plataforma detecta la dirección IP de nuestro ordenador y localiza nuestro país de residencia. Si no es Argentina, está prohibida la compra.

“Los usuarios tendrán acceso a los títulos de e-books cuyo geoblocking esté habilitado para IP Argentina. El geoblocking es una tecnología utilizada para proteger los derechos de autor de las obras literarias comercializadas de forma virtual que administra el acceso al contenido comercializado desde determinadas regiones”, se advierte en las condiciones de uso de Ebooks Movistar en Argentina.

Los editores y las plataformas de venta online, por tanto, están creando fronteras electrónicas para la venta de sus contenidos digitales a un lado y otro del Atlántico. El mercado del e-book ya tiene su propio sistema aduanero y es electrónico, como los libros. "







¿Cuál es el precio de un e-book?. Que en definitiva es un simple archivo de texto.

Depende de la cara del cliente...


viernes, 1 de octubre de 2010

Un caso de éxito en autoedición y un diálogo "ficticio" con un editor


Si bien la experiencia es en Estados Unidos y tiene como base a Amazon, habría que ver de qué forma podría servir en nuestros países:

Según lo que dice este artículo de Libertad Digital.

"Les hablo de lo que está haciendo Joe Konrath, un autor de thrillers de Chicago no demasiado conocido (ninguna de sus obras está publicada en español) pero que está demostrando algo más que talento para la escritura: se ha decidido a publicar él mismo un buen puñado de sus obras y venderlas a precios muy competitivos en diversas páginas, muy especialmente en Amazon.

El propio Konrath nos cuenta el resultado que está obteniendo en un post en su blog en el que descubre que en estos momentos ha logrado superar la barrera de los 100.000 libros electrónicos vendidos y está ganando, agárrense, más de 10.000 dólares al mes sólo con sus seis obras más exitosas, cada una de las cuales está proporcionándole 1.700 dólares cada treinta días.

Estas cifras de ventas, por cierto, están subiendo, pero ya en estos momentos suponen que por cada uno de estos seis libros más vendidos está obteniendo cada año el cuádruple de lo que venía ganando con los adelantos editoriales (unos 5.000 dólares según él).

Y la comparación con las versiones electrónicas de estos libros previamente publicados en papel y controlados por la editorial tampoco es muy equilibrada: el más vendido de ellos está reportándole unos 34 dólares al mes, es decir, 50 veces menos que las ediciones que ha realizado el propio Konrath.

Las razones de este éxito y estas diferencias son bastante sencillas: Konrath publica sus libros con precios muy agresivos, 2,99 dólares por título, pero de esos tres dólares él gana 2,04. Por el contrario, los libros electrónicos publicados por la editorial se venden a un precio muy superior, 4,69 dólares y el autor sólo gana 1,17.

Así que Konrath tiene razones para lamentarse: "Básicamente estoy perdiendo dinero porque Hyperion [la editorial que publica esos libros en papel y controla las ediciones electrónicas] vende mis libros demasiado caros y me da unos royalties demasiado bajos". Es más, recalca: "Incluso las ventas de libros en papel, y Whiskey Sour ya va por su quinta edición, están muy lejos de suplir el dinero que estoy perdiendo".

La conclusión está clara: "¿Quiero que mis libros dejen de imprimirse? ¡Por supuesto que sí!".

Y para nosotros la conclusión también es más que interesante: un autor medio puede ganar cantidades importantes de dinero (Konrath dice que a finales de 2010 habrá ganado unos 100.000 dólares con sus libros autoeditados y que en 2011 ganará mucho más "y sin hacer giras, sin promociones interminables, sin gastar dinero") simplemente aprovechando con lógica y acierto las posibilidades de las nuevas tecnologías, controlando su producto y apostando por precios que pueden parecer agresivos pero que en el fondo son lógicos y permiten disparar las ventas hasta convertirse en muy rentables.

De acuerdo, el mercado americano es más grande que el español, pero también está ahí Iberoamérica para compensar esa diferencia. Además, en cualquier caso, supongamos que aplicamos una reducción a un cuarto a las cifras que nos da Konrath: ¿Cuántos autores españoles medios ganan sólo con sus libros unos 25.000 euros al año? Yo diría que muy pocos.

¿Cómo era eso que la piratería y las ediciones electrónicas iban a acabar con los escritores?"

Fuente Libertad Digital.


Ahora en la Argentina no se cuántos kindles andan dando vueltas, supongo que pocos, habría que ver si en Iberoamérica hay muchos y si se pueden vender.

De todas maneras es interesante ver que el escritor gana bien vendiendo sus libros a 2.99. Y también lo que dice el autor sobre cuánto ganan los escritores españoles, algo parecido a lo que había escrito "Derecho a Leer" sobre cuanto ganan los escritores en la Argentina.



Del blog de Konrath

Una entrevista entre un escritor y un editor de e-books.

El Editor de Adquisiciones

New York por la MAÑANA - cuarto piso del edificio pasando el Hip Happening Building, de Nueva York

(El escritor es acompañado de un auxiliar a la oficina del editor)

Editor: ¡Buenos días! Asistente, ¿me puedes traer un capuchino, con leche descremada, dos Stevias? Escritor, ¿quiere uno también?

Escritor: No, gracias.

Editor: Por favor, tome asiento.

(El Escritor se sienta frente al escritorio del editor)

Editor: Estoy emocionado de anunciarle que estamos publicando en formato electrónico su nueva novela. ¿No está emocionado?

Escritor: me siento halagado. Pero todavía hay algunas cosas que no entiendo. Tengo la esperanza de que pueda aclarármelas.

Editor: Por supuesto. Estoy aquí para eso. Somos socios ahora. Un momento emocionante

Escritor: Sí. . Bueno, en primer lugar, estoy tratando de entender la estructura de regalías.

Editor: Eso es aburrido. Usted recibe 25% por las ventas netas.

Escritor: Con el modelo de agencia, significa que ganan un 17,5% del precio de lista.

Editor: (sonriendo) No está mal, ¿eh?. Si fuera uno de esos libros de bolsillo a la antigua, sólo estaría ganando un 8%.

Escritor: Pero los libros de bolsillo, tienen un costo de $ 7.99. ¿Quiere publicar mi e-book por $9.99?.

Editor: Hemos determinado que es el mejor precio.

Escritor: ¿Cómo?

Editor: ¿Perdón?

Escritor: ¿Cómo se ha determinado que es el mejor precio? ¿Han hecho estudios? ¿encuestas a los lectores? ¿Probaron con diferentes precios?

Editor: Hemos llegado a 9,99 dólares por comparación con los precios de los libros de papel.

Escritor: Pero los libros en papel cuestan dinero para hacerlos. Hay que imprimirlos y enviarlos. Y aun con eso, los libros de bolsillo son aún más baratos que $ 9.99.

Editor: Estamos siguiendo al mercado.

Escritor: En realidad, no lo están siguiendo. Usted determina el precio de venta. Usted está configurando el mercado, no siguiéndolo. Y $ 9.99 me parece caro.

Editor: Usted sólo debe dejar que nosotros nos preocupamos por eso. Es por eso que somos socios. Concéntrese en escribir, nosotros nos encargaremos de la parte comercial. Es parte del servicio que ofrecemos.

Escritor: ¿Cuál es exactamente ese servicio, una vez más? .. Quiero decir, no hay impresión ni envío ...

Editor: ¿Crees que esos son los únicos costos involucrados en llevar un libro al mercado?. (Risa forzada) Ustedes los escritores son tan ingenuos.

Escritor: Por favor. Ilumíneme.

Editor: Bueno, editamos. . Los libros necesitan de edición. También creamos el arte de la tapa. Los libros, incluso los libros electrónicos, necesitan tapa.

Escritor: Siga.

Editor: La lista es tan extensa, llevaría mucho tiempo recordar todo. Hay que, hum, llevar un catálogo.

Escritor: ¿Usted indexa los libros en catálogos?

Editor: Bueno, no. Sin embargo, hacemos un montón de marketing.

Escritor: ¿Cómo funciona exactamente al mercado de libros electrónicos para usted?

Editor: Porque es todo tan nuevo, todavía estamos tratando de ver cómo es. Pero recién fuimos con toda la oficina a Seattle para realizar reuniones sobre la forma de comercializar los libros electrónicos. Estuvimos allí durante dos semanas. Creo que estamos haciendo algunos progresos reales.

Escritor: (en voz baja) Tal vez debería haber una reunión sobre cómo mejorar el uso de su dinero.

Editor: Esta reunión será en la Florida, el próximo mes. Es en el Ritz Carlton. Le estamos pagando Warren Buffett para ser nuestro orador invitado.

Escritor: (suspira) ¿Existen otros costos involucrados en comercializar un libro electrónico?

Editor: Está la publicidad.

Escritor: ¿Hace publicidad de los ebooks?

Editor: Estamos planeándolo, hacerlo eventualmente. Tal vez con esos botones en Facebook. A los niños parece que les encanta. También usamos Twitter.

Escritor: Facebook y Twitter son gratuitos.

Editor: Los anuncios en Facebook cuestan dinero.

Escritor: ¿En cuántos anuncios de Facebook ha cliquedo usted personalmente?

Editor: En ninguno. Esas cosas estúpidas me molestan.

Escritor: Así que, seamos claros en esto. No hay costos de impresión, ni costos de envío, o costos de almacenamiento, y no hay catálogos o publicidad o marketing ...

Editor: (chasqueando los dedos como si recordara algo) También formateamos y subimos los libros electrónicos a las librerías.

Escritor: ¿Cuánto tiempo les lleva hacer todos los que hacen?

Editor: ¿Cómo dices?

Escritor: ¿Para editar un libro y hacerle el arte de la cubierta y el formato?

Editor: Bueno, tardamos dos o tres semanas trabajando en un solo título con el fin de tenerlo listo.


Escritor: Nueve meses.

Editor: ¿Qué?

Escritor: Nueve meses, trabajando 60 horas a la semana. Ese es el tiempo que me llevó a escribir mi novela. Eso me parece un poco más y mucho más trabajo que sus tres semanas.Sin embargo, estoy consiguiendo solamente el 17,5% del precio que usted defina. ¿Sabe usted lo que es su porcentaje?

Editor: Así sin calculadora no.

Escritor: Usted consigue el 52,5%.

Editor: ¿De verdad? Huh. Huh.

Escritor: Eso no me parece justo.

Editor: No parecen entender que nos necesitan. ... Sin el arte de edición o la cubierta ...

Escritor: (interrumpiendo) Digamos que el libro electrónico vende diez mil ejemplares. Lo cual, a su precio inflado de $ 9.99, parece poco probable. Pero digamos que lo hace... Eso significa que ganan $ 17.500 ...

Editor: Una cifra respetable ...

Escritor: ... y usted gana $ 52,500. A pesar de que sólo trabajó en ella durante tres semanas.

Editor: Pero tienes que admitir que hemos hecho una cobertura excelente para ello.

Escritor: Es verdad. Sin embargo, por cincuenta mil dólares, apuesto a que podría comprar un poco de arte para la tapa muy agradable por mi cuenta. Supongo que podría pagarle a un médico para recusitar a Pablo Picasso, y que él hiciera la tapa.

Editor: No se olvide de edición.

Escritor: ¿Cuánto tiempo se necesita para editar un manuscrito?

Editor: ¿Cómo dices?

Escritor: En horas. ¿De cuánto estamos hablando? ¿Diez? ¿Veinte?

Editor: Pueden llegar a cincuenta horas, con múltiples relecturas y líneas de edición.

Escritor: ¿Cuánto ganan los editores por hora?

Editor: ¿Cómo dices?

Escritor: Digamos cincuenta dólares la hora. Creo que es caro, y también creo que su estimación de cincuenta horas es caro, pero incluso si vamos con los dos precios, eso es sólo $ 2500. Y de acuerdo con el artista y el diseñador gráfico, el arte de portada del libro debería costar alrededor de $ 2000.

Editor: No se olvide del formato y de subir el libro al servidor.

Escritor: le puedo pagar a un tipo $ 200 por el formato y cargar los datos.De hecho, también puedo pagarle a un tipo $ 300 para crear una portada, y a un editor $ 500 por hacer las dos cosas, contenido y edición. Pero usted no está cobrándome $ 1000, o $ 4500. Usted está cobrándome $ 52.500. Y ese número puede ser todavía mayor. Si Puedo contratar a mi propio editor y artista, los costos son fijos. Usted continúa quitándome el 52,5% siempre.

Editor: Usted parece no entender. ¿Usted sabe cuánto cuesta alquilar esta oficina?. Estamos pagando $ 25 mil al mes, y eso ni siquiera incluye los servicios públicos. Tengo tres asistentes. Todos tenemos seguro de salud y 401k. Gasto de cuentas. ¿Tiene alguna idea de lo que cuesta tener agentes a almorzar?

Escritor: Mi agente no me informó de este acuerdo.

Editor: Usted está perdiendo el punto!

(Asistente entra, con un café)

Asistente: Aquí está su capuchino, Editor.

Editor: Ahí hay otro costo! Pagamos cinco mil dólares por esta máquina de capuchino! ¿Cómo se supone que debemos permanecer en el negocio con menos que tomemos el 52,5%?

Escritor: (de pie) Creo que ya terminamos.

Espere un segundo! Usted nos necesita!. Sin nosotros para validar su trabajo, nunca se considerará legítimo! Usted sería un desconocido, no estaría rico y satisfecho!

(Escritor dándose vuelta para irse)

Editor: Piense en lo que está perdiéndose! Cuando hacemos el arte de la tapa, lo hacemos sin ningún tipo de grupo de enfoque, y no prestamos ninguna atención a sus deseos! Arbitrariamente le cambiamos el título por otro que creemos que es mejor, sin ninguna prueba! Tardamos doce meses para liberar un libro después que nos trajo el manuscrito cuando se podría hacer en una semana! Pagamos dos veces al año, en lugar del cheque mensual que conseguiría usted mismo, y nuestras prácticas de contabilidad son difíciles de entender y muy complicadas posiblemente! Además, le deje venir sin ninguna razón particular! No le puede dar la espalda a todo eso!

(Escritor pausa, entonces se da vuelta)

Escritor: Mire, es cierto que hace falta un buen editor.

Editor: Se lo dije!

(Escritor Le da al Editor su tarjeta de visita)

Escritor: Cuando su empresa se declare en quiebra, y usted esté desempleado, quiero que me visite. Envíeme una carta. Una página, a doble espacio. Con una lista de sus calificaciones para la edición de mi libro, y sus tarifas. También incluyen un SASE. Si no me contacto en seis meses, no necesita contactarse - significa que no me interesa ...



lunes, 2 de agosto de 2010

Las modificaciones al Digital Millenium Copyright Act-La ley de derecho de autor de Estados Unidos

¿Qué pasará con los ebooks protegidos por DRM?


"El Digital Millennium Copyright Act (DMCA) es una ley de copyright (derechos de reproducción) de Estados Unidos de América que implementa dos tratados del año 1996 de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Esta ley sanciona, no sólo la infracción de los derechos de reproducción en sí, sino también la producción y distribución de tecnología que permita sortear las medidas de protección del copyright (comúnmente conocidas como DRM); además incrementa las penas para las infracciones al derecho de autor en Internet."


Es la ley de derechos de autor de Estados Unidos para sintetizar un poco.

El acta (Digital Millenium Copyright Act) puede ser revisada cada tres años para hacerle modificaciones :

"Dicho acta puede ser revisado solamente cada tres años, por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, pero en esta oportunidad se ha agregado una nueva sección que otorga excepciones extraordinarias a algunos casos en los que un usuario puede quebrar de forma deliberada la administración de derechos digitales o DRM impuesta por ciertos fabricantes. Entre las excepciones encontramos el rippeo de DVDs bajo ciertas condiciones, el crackeo de videojuegos por razones de seguridad, y uno de los puntos más importantes: La autorización para realizar jailbreaking de teléfonos móviles."


Con respecto a los DRM son los programas que se usan para proteger las obras con copyright. Lo que hacen los DRM en el caso de los ebooks es impedir que se copien o se impriman más de una determinada cantidad de páginas.



De la página de Beatriz Busaniche:

Existen diferentes mecanismos de DRM, diseñados por distintas empresas, pero en general todos tienen en común algunas características:

  • detectan quién accede a cada obra, cuándo y bajo qué condiciones, y reportan esta información al proveedor de la obra;

  • autorizan o deniegan de manera inapelable el acceso a la obra, de acuerdo a condiciones que pueden ser cambiadas unilateralmente por el proveedor de la obra;

  • cuando autorizan el acceso, lo hacen bajo condiciones restrictivas que son fijadas unilateralmente por el proveedor de la obra, independientemente de los derechos que la ley otorgue al autor o al público.

Si quieren leer toda la entrada sobre DRM de Beatriz Busaniche


Antes mencionaba "jailbreaking" para saber qué es eso:

"Jailbreak es un proceso que permite a los usuarios de los dispositivos iPhone, iPod Touch y iPad, ejecutar aplicaciones distintas a las alojadas en App Store, el sitio oficial de descarga de programas para estos dispositivos.

Consiste en modificar el código de software distribuido por Apple. Una vez que el dispositivo es liberado (Jailbreaked), los usuarios pueden descargar varias aplicaciones no disponibles a través de la App Store via instaladores no oficiales como Cydia, Rock App, Icy, e Installer. Cydia es el más popular y su creador Jay Freeman estima que el 8.5% de todos los iPod y los iPhones han sido liberados.[1]

El proceso de jailbreaking es distinto del proceso de desbloqueo de SIM o liberación, que permite al iPhone conectarse a la red telefónica a través de una compañía distinta a la que tiene licencia para hacerlo.

Aplicar un Jailbreak no es ilegal, pero sí permite instalar al usuario aplicaciones crackeadas, lo que es ilegal. De acuerdo con Apple, se pierde la garantía del dispositivo al aplicarle el proceso del jailbreaking, lo cual es remediado simplemente restaurando el dispositivo con iTunes. Sin embargo, de acuerdo a una disposición de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, aplicar un jailbreak a un iPhone, iPod o iPad no contraviene los derechos de autor de Apple y sí puede efectuarse en Estados Unidos."

Fuente Wikipedia.


O sea podía "salir de la jaula" en que me metía Apple e instalar en mi dispositivo el software que yo quiero y, también, colocar el contenido que yo quiera...Sin tener que comprárselo a Apple o a Itunes.

Otras de las modificaciones que hizo La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos:


En general, el DMCA ha sido fuente de terribles críticas por parte de uno de los eslabones a los que más afecta: El usuario final. Aunque el DMCA ha sabido sacar de más de un apuro tanto a usuarios como a empresas, la sensación que genera el DMCA es una de desprecio, ya que no sólo cuenta con pasajes muy oscuros que pueden colocar a un usuario en una posición de ilegalidad sin siquiera saberlo, sino que también afecta otros aspectos como el desarrollo de tecnologías alternativas e incluso algo tan elemental en estos días como el "fair use". La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos tiene el poder para modificar o reforzar aquello escrito en el DMCA, algo que puede ejercer solamente cada tres años. Una nueva revisión del DMCA publicada durante el día de ayer llevó a la Sección DMCA 1201, que en un proceso sin precedentes, autoriza bajo ciertas condiciones a usuarios finales a aplicar rodeos tecnológicos que les permita evadir ciertos sistemas DRM implementados por algunas empresas del mercado.


El resumen del fallo puede concentrarse en seis puntos específicos:

  1. Es posible rippear DVDs "en pequeñas porciones" para uso educativo y/o no comercial, o sea, puedes extraer un trozo de película y cambiarle la música o el diálogo, ya que el objetivo no es comercial.

  2. Es posible utilizar parches y/o modificaciones para superar viejas protecciones vía hardware al estilo de dongles o dispositivos similares, algo especialmente útil si ya no se cuenta con ese dongle en cuestión.

  3. Se puede modificar el firmware de algunos e-books para permitir funciones text-to-speech, y ahora las necesidades de aquellos usuarios con pérdida parcial o total de la visión quedan por encima de posibles reclamos por copyright.

  4. Está autorizada la anulación de sistemas DRM en videojuegos para propósitos "de investigación" o relacionados "con la búsqueda de fallas de seguridad". En algunos países esto ya era legal para contar con una "copia personal", pero ahora recibe luz verde en los Estados Unidos.

  5. Los usuarios están autorizados a liberar sus teléfonos móviles, algo que es muy claro por sí mismo.

  6. El proceso de jailbreaking en teléfonos móviles como el iPhone y el rooting en teléfonos basados en Android, entre otros, ahora es legal. Ambos procesos no validan ningún reclamo de copyright por parte de los fabricantes, ya que la idea es ejecutar código desarrollado por terceros, sin afectar la propiedad intelectual.

Fuente Neoteo.

En la Argentina estas modificaciones en la ley de Estados Unidos no nos afectan incluso porque nosotros no tenemos un mecanismo para modificar la ley de derecho de autor como allá.

Cuando se modifica, que lo hace el congreso nacional, es mediante el proceso común de cualquier ley nacional. (por lo menos así me parece).

El año pasado, por ejemplo, se modificó para que se extendiera el monopolio sobre los fonogramas, archivos de áudio, en 20 años más , de 50 a 70, desde que se grabó por primera vez. (Más información en nuestro humilde blog.)

Leyendo ésto sobre los drm y sobre todo la parte referida a los ebooks:

" Se puede modificar el firmware de algunos e-books para permitir funciones text-to-speech, y ahora las necesidades de aquellos usuarios con pérdida parcial o total de la visión quedan por encima de posibles reclamos por copyright."

O sea, por lo que entiendo es que si el ebook no permite usar la función para que la máquina lea el archivo de texto de un libro, puedo "quebrar" ese impedimento y no estaré siendo castigado por la ley.

Algo que en la Argentina están pensando hacer es lanzar algo similar a Libranda para vender ebooks.

Libranda es una plataforma que permite localizar ebooks , que estén disponibles para su venta, en las librerías asociadas para luego comprarlos.

Es una plataforma de las grandes editoriales españolas.

En la Argentina apuestan al atraso y a que no lleguen nunca los kindles, ipads y otros dispositivos:

"¿Y qué pasa en Argentina? Si bien existen sitios de Internet en castellano que ofrecen libros digitales, la oferta todavía no está institucionalizada. Hace pocos días, se lanzó en España Libranda, el primer intento unificado de vender textos digitalizados, liderado por los tres grandes grupos editoriales –Alfaguara, Planeta y Random House Mondadori– y acompañado por varios otros como Roca, Anagrama y Ediciones B. Pero todavía los resultados son inciertos y la complejidad de volver los archivos de texto compatibles con las diferentes marcas de tabletas de e-book (Kindle, Sony Reader, iPad), se hizo evidente. Esa tensión entre legalidad y tecnología que pareciera atravesar todos los aspectos de la cultura actual llega al libro electrónico en castellano."

“Es más pernicioso el libro trucho que el e-book, del que debe haber 500 dispositivos en todo el país”

Fuente Radar 1 de agosto de 2010.

Algo que no dicen en la nota es que casi todos los libros que se ofrecen en España tienen DRM que limita sus copias y su impresión.

Uno podría preguntarse qué pasaría si alguien alega que quiere quebrar el DRM para hacer un uso justo o por motivos pedagógicos.... No lo sabemos.

Igual la Argentina tiene una ley mucho peor a la de Estados Unidos, somos la quinta peor ley de derechos de autor del mundo, peor que la ley de España.

Igual es importante como antecedente.



lunes, 26 de julio de 2010

DRM: o lo matas, o te mata a ti-Por Enrique Dans


El tema de los ebooks con DRM debe preocuparnos ya que ése es el modelo elegido por Libranda que es una plataforma en la que están las principales editoriales españolas en donde es posible buscar en su catálogo y , luego, comprar el ebook en cuestión en alguna librería.

Los DRM son programas que se colocan en los archivos para trabar algunas funciones que habitualmente hacemos con los archivos como:

  • Copiarlo

    e

  • Imprimirlo

Con DRM el número de copias que podemos hacer es limitado y también la impresión de los ebooks queda limitada a una copia o a un número determinado de páginas.


viernes, 23 de julio de 2010

Sobre DRM , Libranda, legislaciones y peligros en ciernes...

Richard Stallman-Basta de DRM



Sobre los DRM Beatriz Busaniche en Vía Libre nos aclara:

Los sistemas de Gestión Digital de Restricciones (DRM por la sigla de la expresión inglesa Digital Restriction Management, o Digital Rights Management como prefieren llamarlos sus impulsores) son mecanismos implementados en software y hardware para controlar la reproducción de obras distribuidas en fomatos digitales, ya sean libros, música, videos, fotografía u otras.

Existen diferentes mecanismos de DRM, diseñados por distintas empresas, pero en general todos tienen en común algunas características:

  • detectan quién accede a cada obra, cuándo y bajo qué condiciones, y pueden reportar esta información al proveedor de la obra;

  • autorizan o deniegan de manera inapelable el acceso a la obra, de acuerdo a condiciones que pueden ser cambiadas unilateralmente por el proveedor de la obra con total independencia del lo que dicte el marco jurídico;

  • cuando autorizan el acceso, lo hacen bajo condiciones restrictivas que son fijadas unilateralmente por el proveedor de la obra, independientemente de los derechos que la ley otorgue al autor o al público.

Fuente: Vía Libre



Una de las posibles alteraciones en la ley de Derecho de Autor de Brasil dice:

Capítulo II

De las Sanciones Civiles

Art. 107. Independientemente de la pérdida de los equipos utilizados, responderá por pérdidas y daños, nunca inferiores al valor que resultaria de la aplicación de lo dispuesto en el art. 103 y su parágrafo único, quien:

I – alterar, suprimir, modificar o inutilizar, de cualquier manera, dispositivos técnicos introducidos en los ejemplares de las obras y producciones protegidas para evitar o restringir su copia;

II – alterar, suprimir o inutilizar, de cualquier manera, las señales codificadas destinadas a restringir la comunicación al público de obras, producciones o emisiones protegidas o para evitar su copia;

III – suprimir o alterar, sin autorización, cualquier información sobre la gestión de derechos;

IV – distribuir, importar para distribuición, emitir, comunicar o poner a disposición del público, sin autorización, obras, interpretaciones o ejecuciones, ejemplares de interpretaciones fijadas en fonogramas y emisiones, sabiendo que la información sobre la gestión de derechos, señales codificados y dispositivos técnicos fueron suprimidos o alterados sin autorización.


Fuente "Simplísimo"

De la misma fuente anterior hay una explicación de este artículo:

En países como Canadá y Estados Unidos, las personas tienen prohíbido totalmente hacer copias de cualquier bien cultural, incluso si es para su uso personal sin ánimo de lucro. Esta prohibición incluye sanciones, también, para quien quiebra protecciones electrónicas, como DRM – aunque sea sólo para utilizarlo en e-book/mp3/película o en otro aparato, con otra tecnologia mas compatible, sin que implique “piratería” en este proceso.

La nueva ley brasileña prevee otro abordage al tema. La copia continúa siendo castigada con multa, como en la legislación anterior, y el quiebre de protecciones electrónicas para hacer copias que no respeten los derechos o condiciones del detentor de los derechos también. Sin embargo, y este es un GRAN SIN EMBARGO, la ley prevee la misma multa para los detentores de derechos de autor, que impidan la copia para uso personal y sin lucro.

Un ejemplo práctico:

Un ciudadano compra un e-book protegido por DRM. Si quiebra la protección para hacer una copia de uso personal, está contra la ley y puede ser castigado con una multa de hasta 3.000 veces el valor del e-book. El ciudadano es considerado un pirata.

(con la ley actual, no con la propuesta de la nueva ley)

Si es aprobado y sancionado este texto de la nueva ley, el ejemplo anterior quedaría así:

Ciudadano compra el e-book protegido por DRM. Si quiebra la protección para hacer una copia para su uso personal, está amparado por la ley. Si la editora/tienda/etc le impide a él hacer eso, estará sujeta a multa de hasta 3.000 veces el valor del e-book. El ciudadano no es considerado un pirata.

O sea: si la protección electrónica contra la piratería le impide a la persona hacer su copia de uso personal, ella adquiere el derecho de quebrar esta protección para hacer su copia…

Fuente "Simplísimo"



En "Libros en la Nube" hay una extensa entrada sobre Libranda y su casi seguro fracaso. En los comentarios de esa entrada encontramos varias opiniones que nos obligan a prestarle mas atención a Libranda y su relación con este lado del Atlántico:

  • Coincido contigo en que los ebooks no empiezan ni terminan en Libranda y que compararla con iBookstore o Amazon solo sirve para perder el foco. Sin embargo, la decepción de la mayoría ante un proyecto que parece improvisado es justa. Sobre todo porque allí participan referentes importantísimos de la edición en todo el ámbito de la lengua española. Por ejemplo, la posición de Libranda acerca del DRM puede influir sobre la legislación a ese respecto en países de América latina.

    Por suerte, en Brasil se habla y lee en portugués. Esto les ha permitido la libertad de legislar contra el DRM y ponerse a la vanguardia mundial en materia de copyright.

    Este post mío es producto de la necesidad de compartir mis experiencias durante la primera ola, fallida, de los ebooks en España. No debemos ni podemos permitirnos el lujo de cometer los mismos errores.

    Julieta Lionetti

  • Sobre si los españoles podrán comprar ebooks en la Argentina (a precios en pesos más baratos que en euros) Julieta responde:

    Lo que en mi inmensa ignorancia puedo decirte es que el DRM de Adobe tiene, entre otras funciones, la de gestionar los copyright por territorio. Esto es, para comprar con tu tarjeta de crédito desde Argentina --algo que puedes hacer con cualquier libro de papel que esté físicamente en España-- el DRM debería tener autorizado este territorio. Este territorio no está autorizado todavía. Esto es, para el DRM de Adobe, si llegas a comprarlo desde Argentina, estarías en situación de violación de copyright.

    Con esto, también, las editoriales internacionales pretenden salvaguardar sus políticas de precios en los distintos territorios. Si te fijas en la tienda de Amazon, los libros para el Kindle de los británicos son un poco más caros que los mismos libros para los estadounidenses.

    Ya sé, todo esto parece ridículo y rebuscado. Lo es.

    El copyright nació como un derecho territorial en el siglo XVII. Con la globalización de la economía (y de las grande corporaciones editoriales)y con la ubicuidad de la Web, estos derechos se tornan, por lo menos, redundantes. Por no decir que la interpretación a la que están siendo sometidos es aberrante.

    En este tema, lamentablemente, tanto los agentes que representan a los autores, como los editores que se decantan por el DRM, comparten posiciones.

    La respuesta es: esa limitación ya existe y se llama DRM.


"Nadie es dueño de un libro digital gestionado por un DRM directo, sino un mero licenciatario de un servicio relativamente caro y con grandes restricciones, que llegan al punto de ocasionar la pérdida definitiva de los libros, que se suponen comprados, por el simple hecho de cambiarse a una versión más avanzada del dispositivo dedicado que usa. Lo grave parece ser que, según denuncian bibliotecarios de los Estados Unidos, nadie sabe con exactitud a qué dan derecho estos DRM. O eso dicen los ejecutivos de turno cuando les llega una queja o un periodista se torna inquisitivo.

Así, los DRM directos están retrasando el momento del punto de inflexión --para entendernos, cuando no haya retorno posible al modelo viejo de vender por millones de ejemplares borradores de novelas adocenadas-- pero no porque eviten la piratería sino porque destruyen, por su misma existencia, una de las condiciones sin las cuales nunca alcanzaremos a los libros en la nube: la interoperabilidad de los dispositivos dedicados a la lectura, que volverá masivo su uso, bajando sensiblemente los precios."



Deberíamos informarnos y luchar para evitar que se impongan limitaciones artificiales como os DRM

martes, 20 de julio de 2010

Más sobre Libranda...¿Qué pasará en la Argentina?


Ya habíamos puesto algo sobre Libranda la plataforma de libros en español.


Algo más que leemos:

Libranda: La Abominación hecha tienda de ebooks-Alt1040

Por Carlos Rebato el 16 de Julio de 2010.

Y ayer llegó al gran público, y ayer muchos se lanzaron a comprar un ebook sólo para probar el invento, y ayer muchos se lanzaron para comprobar de primera mano lo buenísimo que decían que era, y ayer muchos se quedaron con las ganas, cuando se dieron cuenta de que comprar un libro en Libranda es poco menos que una odisea.

Y hoy ha sido cuando la bilis que he ido acumulando todo este tiempo se me salía por la boca que he tenido que sentarme, ponerme algo suave en Spotify para no darme mucha coba y escribir que todo esto me da pena, muchísima pena. Lo siento por ella, pero Libranda es una abominación, un grano gordo y feo que yo creo que no le gusta ni a los señores encorbatados. Es tan gordo y tan feo este grano, para que nos hagamos una idea, que ni siquiera los lectores de ebooks más remilgados, como el Kindle, lo soportan, porque lleva DRM.

Si pones una tienda de ebooks a todo bombo y platillo y lo haces con sólo 1000 y pico libros, ni te molestes. Si además no rebajas apenas el precio con respecto al formato físico teniendo en cuenta de que te ahorras gastos de transporte y distribución, tienes que estar de broma. Si para comprar uno de esos libros, sólo para leer uno de esos libros, por el amor del FSM, tienes que crearte una cuenta de Adobe ID (sic), instalar un programita en el ordenador y configurar las conexiones de red, mal vamos. Me juego la cena a que ni un 25% de la población española sabe hacer eso a la primera, y los que sabemos (yo confieso que no sé si lo hubiese sabido hacer a la primera) es tan sumamente cansino que ni nos molestamos.

Mal vamos, vamos de culo, cuesta abajo y sin frenos. Y como antes me da muchísima pena, porque lo que debería ser un ejemplo para los demás ahora que el mercado de los ebooks empieza a despegar y las editoriales quieren frenar la piratería se convierte en muestra de cómo los que deberían saberlo todo no saben absolutamente nada, de cómo, irónicamente, es mucho más fácil descargar un libro pirateado que comprarlo de manera legal ¿Para qué le ponen DRM si quien quiera piratear el libro lo va a hacer sin mayor problema?. Leía antes en Twitter que parece que lo hacen sólo para demostrar que es imposible vender ebooks, razón no le falta. Yo seré un pirata, pero mis gobernantes y los que intentan frenar la piratería son unos estúpidos.

Fuente:Alt1040



Y en la misma página de alt1040 leo:

Amazon ya vende más e-books que libros de tapa dura


Mientras Libranda ofrece unos 2000 libros en su catálogo, en la nota de Alt1040 dice:

" Durante el segundo trimestre del año, vendieron 143 e-books por cada 100 libros, el mes pasado la diferencia ya estaba en 180 contra 100. Claramente la reciente baja en el precio del e-reader (que reportan ha triplicado sus ventas), y el lanzamiento de aplicaciones para móviles hicieron que se multiplicaran rápidamente las ventas de los libros digitales. El propio Jeff Bezos está asombrado: «es sorprendente si consideramos que estamos vendiendo libros físicos desde hace 15 años, y libros para Kindle hace sólo 33 meses».

La tienda de Kindle tiene en venta más de 630 mil libros, y otros 1,8 millones de e-books libres de copyright, y su costo es bastante menor que el de los libros impresos, que en promedio cuestan unos 26 dólares, contra alrededor de 10 dólares por e-book. Adempas, como los libros digitales representan prácticamente ningún costo de producción para sus editores, imaginen las ganancias que generan."


Fuente Alt1040




Ahora cuando Libranda sea un fracaso ya saben: La culpa es de los malditos piratas.....


Sobre los precios de los libros en Libranda

Fuente Lectoreselectronicos.

Cuando se selecciona un libro en Libranda, ésta nos envía a una lista de librerías online que presuntamente tienen disponible ese título para su venta, sin embargo, en la gran mayoría aún no hay el menor rastro de las obras de Libranda.

Sin embargo, sí que es suficiente para ver por dónde van a ir los tiros y las políticas de precios y venta de esta plataforma.

Unos ejemplos tomados aleatoriamente (aviso que he repasado los precios cuidadosamente, no hay erratas en ellos, por si alguien se lo pregunta):

Autor: Julia Navarro
Título: Dime quién soy
Precio en papel: 22,71 €
Precio ePub: 16,99 €

Autor: Carlos Ruiz Zafón
Título: El juego del ángel
Precio en papel (versión libro de bolsillo): 13,78 €
Precio ePub: 10,49 €

Autor: Manuel Mugica Lainez
Título: Bomarzo
Precio en papel (versión libro de bolsillo): 11,35 €
Precio ePub: 9,99 €

Autor: Stieg Larsson
Título: Trilogía Millenium
Precio en papel: 64,13 €
Precio ePub: 54,00 €

Por otro lado los títulos solo estarán disponibles en formato ePub, conteniendo protección DRM.

Fuente Lectoreselectronicos.

lunes, 19 de julio de 2010

El duro trabajo de comprar e-books en español

Video que explica cómo comprar un libro usando Libranda.

Si quieren verlo en youtube.



No se bien cómo anda el tema en la Argentina de la venta de e-books, vi algunos en venta en el site de Musimundo pero no me parecieron muy atractivos.

En España existe una plataforma para la venta de libros llamada "Libranda", si se fijan las editoriales que participan :

"LIBRANDA es una sociedad constituida inicialmente por 7 Grupos Editoriales: Grupo Planeta, Grupo Random House Mondadori, Grupo Santillana, Roca Editorial, Grup62, Grupo SM y Grupo Wolters Kluwer."

"LIBRANDA ya ha cerrado acuerdos de colaboración con Anagrama, Salamandra, Maeva, Siruela, Acantilado, Quaderns Crema y La Galera y está en negociaciones con otras editoriales."

Fuente: ¿Qué es Libranda?

Según lo que dicen en su página ellos quieren mantener el canal de ventas, así que lo que hacen es disponer de un catálogo, de las tiendas asociadas, (Casa del Libro por ejemplo y otras librerías) y luego uno tiene que ir y comprar el e-book en la librería que más le guste.

Ahora, en realidad, uno no compra el libro sino que lo alquila fíjense lo que colocan en las faqs:

12. ¿Puedo imprimir y/o copiar un libro electrónico?

El texto puede imprimirse y/o copiarse siempre que ese permiso haya sido autorizado por el editor. No todos los libros siguen el mismo parámetro. Hay libros que están autorizados a imprimir un número ilimitado de copias y otros tienen limitada su utilización. Normalmente podrás comprobar cuáles son los permisos que han sido autorizados para cada libro en la ficha particular de cada libro electrónico.


13. ¿Qué es el DRM?

DRM (sigla en inglés de digital rights management) es un sistema de seguridad que es generalmente aplicado a medios creativos (música, películas, etc) para su comercialización. El DRM protege el archivo incrustándole unas reglas de uso definidas por el editor: número de dispositivos donde se puede descargar y leer el contenido, posibilidad o no de imprimir / copiar el contenido, indicación de si el contenido tiene o no caducidad, etc.

Traduciendo un poco, DRM son los programas que no te permitirán copiarlo, prestarlo, imprimirlo y que , en definitiva, te estarán alquilando al libro...(Recuerden lo que pasó con el libro 1984 vendido en las plataformas Kindle de Amazon.)

Faqs de Libranda



Algo que dice en el video es que el archivo puede copiarse, pero no me queda tan claro cuántas veces puedo hacerlo.

Finalmente veamos la experiencia de alguien que compró en Libranda:

"El problema de toda la estrategia del sector editorial ante el libro electrónico es cuando aterrizamos en los detalles. Su apuesta por mantener a todos los intermediarios y "luchar contra la copia" desemboca en el uso del DRM y en que la experiencia es muy desigual en cada tienda y la diferencia de precio respecto al libro físico, escasa."

"

Gracias al DRM de Adobe Digital Editions el proceso de compra consiste en: descargar un software e instalarlo, crearse una cuenta Adobe ID, configurar para dar acceso a internet de forma que puedan comprobar que tenemos permiso para leer la obra que hemos comprado y, por último, descargar el archivo con el libro. Si algún valiente ha llegado hasta ahí, la odisea en el ciberespacio que es comprar un libro electrónico en España todavía no ha terminado: queda la pregunta ¿dónde podre leer esto que he comprado? ¿qué podré hacer con mi libro?.

Antes de nada hay que aclarar un concepto, con DRM no compras realmente una libro o una canción, adquieres permiso para realizar algunas acciones con él. En el caso de las obras de Libranda con DRM de Abobe no queda muy claro qué lectores de libros las aceptan. En el proceso de compra no se informa de esto, en la página de Libranda tampoco queda claro (o al menos, servidor no lo ha encontrado esta mañana tras mucho buscar) y en la página de Adobe sólo citan a los Sony. Sabemos que es DRM sobre ePub por lo que mi sospecha es que al menos Papyre, Leqtor y los Sony los deberían aceptar. Servidor se queda fuera, ahora mismo uso Kindle y no hay versión siquiera para el móvil (Android, Symbian, Apple o cualquiera). Otra cosa, según los permisos que conceda cada editorial, tras todo este proceso, nos podemos encontrar con que no podemos siquiera copiar y pegar al leer desde el Adobe Reader o mandar imprimir una página.

En definitiva, comprar un libro electrónico en España frente a buscar gratis resulta una experiencia mucho más trabada y compleja, cerrada a una parte muy pequeña de usuarios y con limitaciones artificiales que no tienen los libros en formato sin DRM. He buscado "Corazón tan blanco" y he encontrado varias versiones descargables sin coste, pero requiere el esfuerzo de buscar, intentar descargar, comprobar la calidad de lo bajado... pagaría porque alguien me pusiese fácil y a un precio razonable el comprar los libros que quiero leer. Pero de momento en España eso sigue sin ser posible."

Fuente "Error 500"

En los comentarios de la nota verán varias consideraciones sobre el precio de los archivo.

Luego de todo esto la culpa por la caída en las ventas del libro electrónico, ya adivinarón, será de los piratas....



El primer comprador de Libranda

Sobre los precios de los ebooks.

Alt 1040: Libranda: La abominación hechos ebooks.

Sobre Ebooks con DRM por Enrique Dans.


El País de España metiendo miedo y haciendo lobby con los editores....Si hasta se parece a Clarín!!!


Crónica de una piratería anunciada...



miércoles, 19 de mayo de 2010

De libros electrónicos, agua seca y otras quimeras


Lo leímos en "Derecho a Leer"



El artículo original en "Federratas".

Nomen est omen

Rápido: antes de seguir leyendo, pensá en un libro.

Lo más probable es que ante ese pedido, hayas pensado en algún título, algo estilo “Cien Años de Soledad”, “El Capital” o incluso “Manual Práctico de Electricidad del Automotor”. Estas, y muchas otras, son respuestas tan razonables como incorrectas: esos no son libros sino, respectivamente, una novela, un tratado, y un manual. Estamos confundiendo a la obra con el libro, dos entes de naturaleza y finalidad completamente distintos. Esta confusión es útil a algunos intereses, por lo que vale la pena despejarla, y aclarar la relación entre estos términos.

Las obras son producciones intelectuales, intangibles, distintas entre sí, elaboradas en forma individual y artesanal. Su principal insumo es el tiempo de quien la escribe, a menudo de un único autor (sin contar, por supuesto, el de los que éste leyó). La obra está íntimamente atada a sus autores, y sirve como vehículo para comunicar ideas al público lector.

La naturaleza de los libros es muy distinta. Son objetos tangibles producidos en serie, industrialmente, en tiradas de miles o millones de ejemplares idénticos, que requieren una importante inversión de capital para financiar una compleja cadena de producción, logística y mercadeo. El libro y su comercialización son ajenos al autor, que a menudo ve cómo su editorial permite que su obra caiga en el olvido con tal de maximizar su retorno de inversión. La finalidad del libro no es otra, en fin, que servir como vehículo para comercializar obras al público consumidor.

En realidad, esa es su finalidad en principio. La naturaleza industrial, intensiva en capital de la producción y comercialización de libros llevó a una distorsión importante de esta idea, al punto que hoy las obras son más vehículo de venta para los libros que al revés: la obra es la excusa para venderle al público otra pila rectangular más de papel industrialmente manchado y encuadernado.

Porque en realidad es ésto último, el libro, el objeto, lo que la industria editorial produce y vende, no obras, que son un mero insumo de su actividad. Un libro que contiene una obra popular venderá más ejemplares que otro que contiene una menos conocida, pero el precio al público no depende de las cualidades de la obra, sino de las características físicas del objeto: la calidad del papel, la impresión y el encuadernado. Un libro de tapas blandas cuesta siempre mucho menos que uno de tapas duras con la misma cantidad de páginas, independientemente de la obra que contengan.

¿Libros electrónicos?

Una vez identificada la naturaleza del libro como objeto industrial, el nombre “libro electrónico,” que hasta recién nomás nos sonaba perfectamente natural, se vuelve muy disonante. ¿Cómo puede ser “electrónico” un libro, si la esencia misma del libro es ser tangible, concreto, industrial, escaso? ¿Por qué mantener la palabra “libro” en el nombre de algo que elimina al libro mismo de la ecuación?

En principio, un “libro electrónico” no sería otra cosa que un archivo digital en el que se encuentra codificada una obra. No es un objeto concreto, no requiere infraestructura ni grandes inversiones de capital para producirlo ni distribuirlo. Una vez producido el primer ejemplar de una obra en soporte digital, producir nuevas copias y ponerlas al alcance de todo el mundo a través de redes P2P tiene un costo despreciable.

El soporte informático permite usos que un libro no: el dispositivo que se usa para acceder a la obra puede presentarla de distintas maneras a distintos lectores: personas ciegas pueden leerla en Braille o hacer que el sistema se las lea en voz alta; personas con visión disminuída pueden leerla en letras particularmente grandes, o de alguna otra manera adaptada a su discapacidad; personas con percepciones estéticas muy delicadas pueden leer el texto en su tipo de letra y esquema de diagramación favoritos; estudiantes e investigadores pueden aplicar herramientas automáticas para hacer análisis del texto que serían prohibitivos de hacer en papel.

Llamar “libros electrónicos” a estos archivos digitales es como llamar “triciclos alados” a los jets transatlánticos de pasajeros: en cierta forma los describe, pero los subestima groseramente. Esa subestimación es útil a las editoriales: pensar en términos de “libros electrónicos” limita nuestra imaginación respecto de qué podemos esperar de ellos.

Libros que no son libros, por plata que sí es plata

Cuando la industria editorial habla de “libros electrónicos,” en efecto, no habla de obras, ni de archivos digitales, habla simplemente el único lenguaje que le es propio: el de las unidades de comercialización. Frente a la perspectiva de una importante reducción del rol de sus productos como soporte de obras, buscan desesperadamente mecanismos que le permitan seguir teniendo algo para vender en un mundo en el que sus servicios no son ya imprescindibles sino, en el mejor de los casos, un lujo para los amantes del libro-objeto.

Con gran perspicacia, y fieles a la máxima empresarial “una crisis es una oportunidad vestida de fajina,” huyen hacia adelante, hacia un escenario que, en términos del juego de la perinola, equivale a “toma todo:” el libro electrónico como un producto con mínimos costos de producción y distribución, inagotable aún sin necesidad de stock, vendible una cantidad indeterminada de veces.

Dinero a cambio de nada. El mejor de los mundos.

El único obstáculo a esa visión del Nirvana corporativo es el hecho de que, libradas a sus propios medios, las redes informáticas convierten a todo el mundo en una editorial. Para que el esquema funcione, es necesario primero encontrar una manera de ser los únicos que puedan proveer el producto. De alguna manera, hay que hacer que la publicación vuelva a ser un emprendimiento intensivo en capital.

Para las editoriales, entonces, una obra en soporte digital con todas sus ventajas y posibilidades no es un libro electrónico. Para convertirse en uno, la obra debe estar codificada de tal manera que sólo pueda accederse a ella utilizando dispositivos y programas controlados por las mismas editoriales. Estos dispositivos sólo permiten a los usuarios acceder a las obras de las maneras que la editorial considera apropiado. No permiten hacer copias, ni prestar el libro, ni lo leen en voz alta, ni lo procesan de manera alguna que no haya sido prevista y expresamente autorizada por la editorial.

Una ventaja adicional para las editoriales, de un “libro electrónico” así definido es que requiere, nuevamente, de infraestructura industrial: no sólo hay que fabricar, distribuir y vender los dispositivos especializados, también es necesario mantener en funcionamiento una flota de servidores conectados a Internet, cuyo objetivo es autorizar cada uso de cada obra (registrándolo, por cierto, en bases de datos apropiadas), asegurarse de que nadie use la obra de modos no aprobados por la editorial, e incluso borrar de la biblioteca libros legítimamente adquiridos por los usuarios, como ya ocurrió con “1984” de George Orwell en el Kindle de Amazon.

Así, un “libro electrónico” ofrece no sólo menos ventajas que un simple archivo digital: ofrece menos posibilidades incluso que el libro de papel. El libro de papel se puede prestar, se puede obtener de una biblioteca pública, se puede leer sin que nadie se entere, e incluso sigue estando allí luego de la quiebra de la editorial, algo que el libro electrónico no sobrevive: si se apagan los servidores, la obra se vuelve inaccesible.

Son dos caminos distintos, y no debemos confundirlos porque, aunque parten del mismo lugar, llevan a destinos diferentes. Los “libros electrónicos” tal como los define la industria editorial no son más que el medio que avizoran para perpetuarse en el control de la agenda cultural y el acceso a la cultura. Afortunadamente, las redes y archivos digitales nos ofrecen una forma de eludirlas, y devolver ese control a la sociedad.


domingo, 16 de mayo de 2010

El lado oscuro de los libros electrónicos

Fuente Fundación Vía Libre.


* Por Derecho a Leer – Este artículo será publicado en la Revista Users #230.

Mucho se debate sobre el surgimiento del “libro electrónico”: las características de los dispositivos, la competencia por liderazgos en el negocio, el posible “fin” del libro de papel1 … sin embargo poco se habla sobre cómo muchas de las prácticas que habitualmente realizamos con los libros “analógicos” se perderán en el modelo propuesto por la industria para el mundo digital.

No más préstamos, no más regalos, no más donaciones a bibliotecas, no más anonimato, son algunas de las preocupantes consecuencias que traerá el sistema de comercialización de libros electrónicos, tal como quieren imponerlo las editoriales y los grandes jugadores del negocio.

La vida de los libros

Si pensamos en el azaroso itinerario recorrido por los libros a través de su vida, encontramos que el período controlado por los aspectos más comerciales, es apenas al comienzo. Una vez que el libro sale vendido del estante de la librería, ni el autor, ni el editor o el distribuidor pueden imaginar su destino. Es ahí donde el verdadero recorrido del libro comienza. Conocerá lectores, estantes, cajones y mesas de luz. Será motivo de disputas y préstamos eternos. Pasará por tiendas de usados. Será olvidado en altillos por años y redescubierto por los nietos del dueño original. O quizás sea un heroico libro víctima de épocas de persecución y encuentre anónimos lectores que se atrevan a leerlo y protegerlo. Culminará con suerte en el santuario de los libros, la biblioteca. Sin embargo, todo este caótico recorrido no es inconveniente desde la perspectiva comercial, todo lo contrario.

Un mercado saludable

Cuando el objetivo es promover un mercado de libros activo y vigoroso, son esos hábitos y prácticas que rodean a los libros, motivo de fomento: las “librerías de viejo”, las bibliotecas de barrios, clubes o escuelas, los lectores generosos en intercambios, préstamos y recomendaciones. Son estos circuitos los que mantienen animado el interés por los libros y ponen de manifiesto la presencia de un público ávido por la lectura, que en definitiva, es quien estimula el mercado comercial: cerca de las bibliotecas y las librerías de usados, no faltarán los shoppings con sus vidrieras bien iluminadas, llenas de best-sellers y libros nuevos, un consumo quizás menos bohemio… pero mas redituable para el negocio. Desde siempre, ambos circuitos han convivido sin conflictos.

Sin embargo ¿cómo se proyecta en la plataforma digital toda esta cultura del intercambio? Ese es el problema, no se proyecta. Al menos, según las editoriales. Lo que en el mundo real es un signo de saludable de vida cultural, en el ámbito digital muchas veces es estigmatizado como “piratería”.

Una industria con miedo

En el mundo digital no hay diferencia entre original y copia. Tampoco copiar es algo excepcional, cada operación que procesa una computadora no es otra cosa que una copia de bits de un lugar a otro de la memoria o el disco. Por esto “copiar” se vuelve una tarea trivial, y sin costo. Acostumbradas a un negocio donde la venta de copias es la principal fuente de ingresos, es lógico que este nuevo escenario descoloque a la industria editorial. El problema es que cuando se piensa en quiénes deberían ser los encargados de decidir sobre cómo articular “el libro” con la nueva plataforma, a todo el mundo le parece lo más natural, que la industria editorial sea quien decida: cuando se diseñan los dispositivos, se toman en cuenta las necesidades de la industria, cuando se decide el marco legal, se consulta a los abogados especialistas de la industria, cuando se desarrolla el software, es a la medida de los requerimientos de la industria. Pero la industria editorial, asustada, es posible que no sea la mejor candidata para tomar todas las decisiones…

Que sea la escasez

¿Cómo volver valiosa la copia, cuando la copia es lo único que no vale nada?, esa es la clase de preguntas que se formulan quiénes no hicieron otra cosa ¡que vender copias toda su vida!¿Y en que pensaron? no mucho ingenio, disponer de medidas que impidan y dificulten la copia… de esta forma la copia se vuelve nuevamente escasa y recupera su valor. Y la industria editorial satisfecha: se libran del problema de pensar en un nuevo modelo comercial y pueden seguir en lo suyo: vendiendo copias…

Para materializar nuevamente la escasez hay dos estrategias a aplicar: las medidas técnicas y las legales. Entre las técnicas, los sistemas de restricciones digitales especialmente implementados (como los DRM2 ), que impiden que el usuario haga más copias de sus archivos que las que haya decidido la editorial por él (generalmente ninguna), sumado a un modelo muy controlado de distribución, que hace posible que cada dispositivo de lectura (de los libros electrónicos) sea monitoreado desde un sistema central. Y entre las medidas legales, avanzar con modificaciones en las leyes que eliminen cualquier ambigüedad y dejen expuestos a los copiadores desobedientes a demandas legales, volviendo acciones aparentemente inofensivas, en delitos graves.

Prohibido prestar

Impedir a los lectores copiar sus archivos tiene consecuencias profundas. La primera es bastante evidente, los libros ya no se podrán prestar. No se le podrá pasar a un amigo un ejemplar de un libro electrónico que hayamos comprado, porque habría que copiarlo de un dispositivo a otro, y los responsables del hardware y del software, por lo explicado en el párrafo anterior, se han esforzado para que esto sea completamente imposible. El préstamo de libros no es una práctica intrascendente: es la forma más sencilla de permitir el acceso a libros, de hacer de la lectura una actividad compartida, además de una muy efectiva forma de promoción boca a boca.

Otro aspecto, es que nada garantiza que el sistema anti-copia en el futuro, siga funcionando como se espera. Quizás el candado digital no pueda volver a abrirse. Cuando el dispositivo se vuelva obsoleto, si se necesita acceder al material guardado –como quien consulta un libro leído hace 30 años– no sólo se tendrá que lidiar con tecnologías anticuadas, sino también con un sistema de restricciones anti-copia anticuado3.

Los métodos legales para evitar que los libros se compartan no son mejores. Convertir en delito algo que antes era un práctica normal y arraigada implica ejercer cierta violencia simbólica sobre la sociedad. Cambiar nada menos que el “sentido común”, sólo para posibilitar un cambio en las costumbres que sean favorable ciertos intereses. ¿Qué consecuencias traerá en los valores de las sociedades, que se empiece a percibir el préstamo de libros como una actividad deshonesta o censurable? ¿Acaso eso ya no está sucediendo?

Alquiler, no venta

Al extremar el control sobre todo el circuito del libro, la industria editorial despliega una influencia inédita sobre cada aspecto de la relación entre lectores y libros. Lo que antes era sólo un manejo inicial, que terminaba cuando el libro salía de la librería –y entonces seguía su destino venturosamente incierto–, ahora se convierte en control total. Las tiendas de venta virtuales conservan un control sobre los archivos del usuario, tanto en el dispositivo de lectura, como en el servidor remoto. Más que una venta, la relación comercial que se plantea entre lector y librería se asemeja a un alquiler, sólo se compra el acceso a los libros. El modelo que las editoriales han decidido respaldar se parece más a los “pay per view” del cable, que a cualquier otra cosa.

Una lista de todo lo que lees

Hasta el momento, los sistemas que comercializan los libros electrónicos, son tiendas virtuales (como el caso de Amazon para Kindle), lo cual dificulta –sino impide completamente– la posibilidad de efectuar compras anónimas. Queda entonces un registro de cada venta efectuada, conformando un listado de todos los libros que lee cada consumidor. Sumemos lo centralizado del sistema, y la información acumulada se vuelve sumamente sensible. En épocas y países donde predomina la sensatez, esto no parece una amenaza, incluso se pueden aprovechar los beneficios de recibir una ajustada y precisa lista de recomendaciones, a partir de los hábitos de lectura propios.

Pero ¿qué ocurre en los momentos difíciles? es decir, cuando los gobiernos, por diversas circunstancias, avasallan los derechos de los ciudadanos4 . En ese caso, haber montado semejante sistema de registro sobre un aspecto tan sensible como son las lecturas de cada persona, permite construir un detallado perfil de tendencias políticas, ideológicas, y religiosas. Es un antecedente que horrorizaría a cualquier militante político con suficiente edad como para haber vivido el clima de persecución que prevaleció en latinoamérica hace algunas décadas, donde tener o no libros de determinados autores en su biblioteca podía significar la diferencia entre la vida y la muerte.

¿Y las bibliotecas?

La IFLA (organismo mundial que agrupa a los bibliotecarios) indica que “las bibliotecas juegan un papel crítico para asegurar el acceso de todo el mundo a la información, incluyendo las obras protegidas por derecho de autor, y que en el contexto digital esto no es diferente”5 .
Pero de llevarse a cabo semejante recomendación, según las leyes de casi todo el mundo, las bibliotecas estarían entrando en la ilegalidad, al ofrecer por internet libros con derechos de autor, que tienen restricciones a la copia o difusión, o digitalizar material sin permiso. En este caso, el marco legal se adecua claramente a las demandas de la industria editorial, pero no hace nada por definir una función licita para las bibliotecas en el contexto digital. De seguir así, en un mundo donde los libros electrónicos reemplacen completamente a los de papel, no quedaría lugar para las bibliotecas, excepto para las obras en dominio público. Eso, si el dominio público sigue existiendo…

Libros libres

Una respuesta al nuevo contexto digital, es la de aquellos que apuestan a la distribución sin trabas por Internet de sus libros electrónicos. Licencias como Creative Commons, dan un marco legal a esta modalidad, donde los lectores, a través de redes P2P, foros o blogs reviven en la red, los circuitos de préstamo y recomendación del mundo analógico, en una lectura compartida. Muchas grandes editoriales ya han publicado libros con licencias Creative Commons, aprovechando el potencial multiplicador de promoción que otorga la Web. Internet le da a los autores la posibilidad de dar a conocer sus obras, sin necesidad de pasar primero por las editoriales. Algunas de las perspectivas económicas que se abren a los autores son: ventas de libros de papel en proporción al número de descargas, beneficios de posteriores adaptaciones al cine o teatro, conferencias, donaciones o micro-pagos por descarga. Un caso paradigmático es la Colección Planta 29 editada en España, que publica sus libros en dominio público en la red y en papel, y obtiene beneficios de las ventas en papel, proporcionales al número de descargas: mientras más circulen las obras y más se las comente en blogs y sitios de la web, mejores números y beneficios para los autores.

  1. “Hasta ahora, los libros siguen encarnando el medio más económico, flexible y fácil de usar para el transporte de información a bajo costo. La comunicación que provee la computadora corre delante de nosotros; los libros van a la par de nosotros, a nuestra misma velocidad. Si naufragamos en una isla desierta, donde no hay posibilidad de conectar una computadora, el libro sigue siendo un instrumento valioso. Aun si tuviéramos una computadora con batería solar, no nos sería fácil leer en la pantalla mientras descansamos en una hamaca. Los libros siguen siendo los mejores compañeros de naufragio. Los libros son de esa clase de instrumentos que, una vez inventados, no pudieron ser mejorados, simplemente porque son buenos. Como el martillo, el cuchillo, la cuchara o la tijera” Así es como Umberto Eco despejaba los apocalípticos temores sobre la “muerte” del libro en una conferencia ofrecida en Alejandría en 2003, con motivo de la reapertura de la milenaria Bibliotheca Alexandrina. (publicada por el semanario Al-Ahram. Traducción de Sergio Di Nucci en Página/12.) []
  2. DRM son sistemas diseñados para impedir la copia. Según lo advertido por la campañas anti-DRM difundida por la “Free Software Fundation”, cuya consigna “defective by design”, indica el aspecto más controvertido de estas tecnologías, la inclusión deliberada de una “falla” en el sistema, para que no funcione tan eficientemente como debería. Para hacer una analogía, es como si volviésemos a los autos menos eficientes en el consumo de combustible, para que las empresas que lo venden puedan ganar más. En este caso volvemos a la tecnología digital menos eficaz para copiar, de lo que es capaz. []
  3. Un ejemplo paradigmático del precario desempeño de los medios electrónicos para preservar la información es el caso de las sondas espaciales Viking. A mediados de los 70, estas sondas transmitieron valiosa información desde Marte. Lo datos quedaron almacenados en cintas magnéticas. En 2001 fue necesario comprobar algunos datos de dichas cintas originales, pero el sistema era tan obsoleto que la NASA ya no tenía forma de acceder debido al formato. Los programadores de aquel momento ya habían muerto. Entonces, si se complica acceder a información –almacenada con la intención de ser recuperable– de hace tan sólo 25 años, ¿qué pasará con los libros electrónicos almacenados en dispositivos plagados de DRM de hace 50? ¿Qué tan difícil será eliminar el DRM obsoleto? []
  4. Un ejemplo reciente: como consecuencia del atentado del 9/11, el congreso de EE.UU. aprobó una “ley patriótica” que incluía la vigilancia en bibliotecas. Los bibliotecarios debían registrar el destino de determinados libros y identificar a quien los pedía. Esta disposición elevó las quejas de muchas organizaciones de derechos civiles, finalmente la ley dejó de estar vigente. Con el sistema electrónico, la ley no sería necesaria… solo habría que pedirle las bases de datos a las tiendas virtuales. []
  5. “Documento sobre la postura de la IFLA sobre los Derechos de Autor en el entorno digital”, aprobado por el Comité Ejecutivo de la IFLA en agosto 2000. Publicado en Correo Bibliotecario N°48. []

Fuente Fundación Vía Libre.