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lunes, 28 de febrero de 2011

Opinión: Un libro electrónico no es un libro

Un artículo sobre las varias diferencias entre un e-book y un libro común y las obligaciones que imponen Kindle y Apple cuando comprás un dispositivo de ellos:

Algunos segmentos del artículo de Andrés Hax en la Revista Eñe.

Esto no es un libro

La diferencia más crucial, importante y notable entre un Libro y un libro electrónico es ésta: Cuando uno lee un libro está solo. Leer un libro es una acción solitaria, silenciosa (o no, si uno lee en voz alta), pero absolutamente personal y privada. Por lo contrario, cuando uno lee un libro electrónico hay siempre una empresa detrás que está leyendo lo que usted está leyendo. Cada “página” que da vuelta, sus tiempos de lectura, cada anotación que hace, la colección de libros que tiene (dentro de su tableta), las horas en cual lee, cuán rápido lee — todo, todo, todo, vinculado con la lectura de ese texto, queda registrado en un servidor de una empresa privada.

Se podría enumerar decenas de diferencias más, pero para los propósitos de esta columna quisiera indagar sobre el significado de esta fundamental diferencia entre los Libros y los e-books.


¿Qué significa comprar un Kindle?

Comparemos la compra de un Libro y un Kindle.

Libro: entro en una librería, compro un libro con efectivo y me voy. Ese objeto es mío. Listo, se terminó. Si quiero, lo quemo para hacer un asado o lo convierto en una obra de arte cortando sus páginas. Si no, lo puedo escribir, subrayar, anotar de la manera que se me antoja: con pinceles de varios colores, con broches, con papeles pegados, escritos, comentando el texto. Se lo puedo prestar a un amigo. Lo puedo dejar en el banco de una plaza para que lo encuentre otro… Es mío y lo que hago con él es cosa mía.

Me compro un Kindle. Primero, ese aparato esta vinculado a mi nombre, a una tarjeta de crédito mía (no se puede comprar en cash) que esta vinculada a un domicilio legal (no puedo tener una tarjeta de crédito sin un domicilio legal). Aun ni siquiera me he comprado un libro y he entrado en una relación en la cual entrego mis datos más íntimos a un tercero.

El Kindle llega en una caja y, al estilo Apple, viene con un manual de instrucciones que, coquetamente, enfatiza lo sencillo que es operar esta maquinita que te dará acceso a miles sobre miles de textos electrónicos. Hasta acá, todo bien, ¿no es cierto?

En el Kindle que yo me compré el manual consistía en un librito de seis páginas de cartón delgado con cinco pliegues que se abren como un acordeón. La parte delantera es un texto escueto con diagramas claros en papel blanco, brilloso.

Y ahora vamos al Gran Hermano.

Da vuelta el manual y ve cinco páginas de texto chico debajo de un título humilde que dice “Important Product Information”. O sea, información importante sobre este producto.

Y lo que sigue es el contrato que firmó, de facto, al comprar el Kindle y —además— el contrato que firmarás, de facto, cada vez que compras un texto electrónico para el dispositivo.

El sexto subtexto se titula: “Your Conduct”. Tu conducto.

¿Perdón? ¡Qué dijo! ¿Mi conducta?

Imagínate de vuelta en la librería. Pagaste tu libro en cash y estas por partir cuando el librero te para: “Momentito,” te dice. “Acercate acá que tienes que firmar un contrato si vas a leer ese libro. Por favor, no se moleste. Es un procedimiento común que les hacemos a todos nuestros clientes. Hay unas cláusulas sobre cómo usted puede usar el libro. Igual, no se preocupe si no quiere firmar. Ya le tenemos registrado y de hecho por comprar el libro ha firmado el contrato.”


Tu conducta

Entre varias otras cosas, esta estipulado que no puedes prestar el libro; que, en el caso de diarios y revistas, Amazon reserva el derecho de cambiar los términos del contrato de compra; el aparato en si, y sus contenidos (tanto software como hardware) pertenecen a Amazon y no tienes el derecho de interferir con su funcionamiento de ninguna forma; Amazon recibirá información de tu dispositivo: “Anotaciones, bookmarks, apuntes, subrayados o tales marcas están respaldados por el Servicio, y la Información que recibe es sujeta al contrato de privacidad de Amazon.com”

Amazon no se hace cargo de ninguna perdida de información. Si has violado los derechos Intelectuales de Propiedad del aparato o sus contenidos, “Amazon puede buscar recompensación legal en cualquier estado o juzgado federal en el estado de Washington…”

Hay más: “Amazon reserva el derecho de cambiar las condiciones de este Acuerdo… En el caso que lo haga tu uso continuado del dispositivo implica tu acuerdo de estas revisiones del contrato…”

Si Amazon decide que tú has quebrado con el contrato – o futuras revisiones del contrato – esta en derecho de suspender tu uso del dispositivo y cancelar tu acceso a toda la información que ellos tienen almacenados sobre tu uso del dispositivo y sus contenidos.

Yo resistiré. No me interesa firmar un contrato para leer un libro. No me interesa que una empresa me imponga las condiciones de mi lectura. No me interesa cambiar comodidad por mi privacidad. No me agrada el tono agresivo ni los términos del contrato en el cual el único con poder es la empresa proveedora. No acepto.


Esto no es un libro.


Fuente Revista Eñe.



Así que si van a comprarse un ebook tal vez lo mejor sería no comprarlo de lugares que luego venden libros electrónicos, sino de alguien que sólo esté interesado en vender el aparato como Sony por ejemplo.

sábado, 18 de diciembre de 2010

El Gran Hermano Kindle te borra los libros de nuevo

El año pasado Kindle borró los libros 1984 de Orwel que se habían vendido por un problema de copyright. Los libros los borró en los kindle que los habían comprado legalmente!!

Ahora Amazon se supera y:

"«Leo en Slashdot que las dudosas tacticas post-venta de Amazon sigue en pie, y sigue eliminando libros comprados de los Kindle de los usuarios sin aviso alguno. Ahora le ha tocado el turno a ciertos libros de tematica erotica, mas en concreto, aquellos que tocan el incesto. En el blog de una de las autoras afectadas, puede uno leer anonadado que un cliente, al protestar y reclamar la devolucion del dinero por la compra de un libro que despues le fue robado de su Kindle, recibio una reprimenda por parte del servicio de atencion al cliente de Amazon, basandose en "la gravedad del libro que habia comprado".» Y hay m'as.
«La autora se queja de que no solo las guias de contenido de Amazon son vagas y poco claras (no indican que los libros con incesto como tematica esten prohibidos), sino que sus intentos de contactar tanto por email como por telefono con Amazon han sido vanos.

«Otro autor comenta que quizas Amazon deberia tambien suprimir La Biblia, pues se puede leer en el Genesis 19: 30-38 que "la hija de Lot le emborracha, mantiene relaciones sexuales con el y da luz a sus hijos".

«Dejando un poco de lado el caso concreto, este no es el primer caso (ni sera el ultimo) en el que se aplica un impresionante doble rasero a la hora de prohibir y calificar. Uno puede escribir un libro con violencia explicita, y sin embargo, no puede hacer lo mismo con uno de sexo explicito. Se pueden ver peliculas de traficantes de drogas, de asesinatos o de atracadores, pero en cuanto sale una teta, el horario protegido entra en juego. Por cierto, para cuando los periodicos empezaran a avisar de que sus contenidos son +18?»"





Así que si van a comprar un kindle piénsenlo bien!!!