En este programa entrevistan a Alberto Acosta, ex presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador y candidato a presidente opositor a Rafael Correa en ese país.
En este programa inauguran una nueva duración de dos horas.
La aclaración sobre los graffitis, enviados por privado:
Aquí se paga a pintores de graffiti para que salgan con consignas prediseñanas por el mercadólogo jefe de prensa de presidencia (no es broma, es mercadólogo y dice que el presidente es un "buen producto" y "vende"), consignas fáciles, acusatorias, infamantes, inquisitoriales... de la calle, el presidente "retoma" la demanda "popular" y en su sabatina (una perorata inaguantable, llena de lugares comunes y mentiras de cada sábado durante 2 a 4 horas en cadena nacional) y desde ahí lanza sus ataques a todo mundo, ofensas, regaños de padre ofendido -se le olvida que no es rey, solo un oportunista que sorprendió a la izquierda a la que echó prontito del poder.
Acá te paso dos fotos de los muros de Quito, con parte de la campaña financiada por el gobierno, pa que mires el nivel del debate, y las obvias repercusiones que tiene.
Y es difícil ver la campaña contra la Comisión Americana de Derechos Humanos (CIDH) que está llevando a cabo Rafael Correa en Bolivia:
“La figura de las medidas cautelares no está contemplada en la Convención Americana de Derechos Humanos ni en el Estatuto de la Comisión Americana de Derechos Humanos (CIDH), sino únicamente en el reglamento de la comisión –hecho por ellos mismos–, en el artículo 25”, dijo en plenaria el presidente de Ecuador.
La CIDH tiene la atribución de pedir a los Estados la adopción de medidas cautelares “en casos de gravedad y urgencia, y toda vez que resulte necesario de acuerdo a la información disponible (...) para evitar daños irreparables a las personas”, según este organismo de la OEA.
“Se arrogó funciones no contempladas en el estatuto. Qué mal ejemplo da esta institución que debe promover el cumplimiento del derecho. ¡Miren si los presidentes, por medio de decretos, nos arrogáramos funciones no contempladas en la ley! Los Estados nos presentamos ante la CIDH tan solo como acusados, no como controladores ni hacedores de políticas. La CIDH se ha extralimitado y ha distorsionado sus funciones, influenciada por países hegemónicos y por ONG, por el gran capital detrás de las comunicaciones”, enumeró Correa, en completa sintonía con el reclamo de Bolivia, Venezuela, Brasil y Nicaragua.
“Es un error de buena fe de la izquierda creer que, por haber sido víctimas, los pueblos indígenas tienen supremacía moral por sobre los no victimizados. Es infantil creer que tienen todas las respuestas, que nos deben indicar el camino a seguir, que no tienen absolutamente responsabilidad en su condición de víctimas, asumir que por naturaleza son buenos, mientras que el resto, los no victimizados, son malos”, agregó Correa.
Lo que dijo la CIDH en el año 1979 sobre lo que pasaba en la Argentina:
"Informe de la CIDH - 14 de Diciembre de 1979
A. Consideraciones Generales
1. La CIDH en los tres últimos años ha recibido un número apreciable de denuncias que afectan a un grupo considerable de personas en la República Argentina, en las cuales se alega que dichas personas han sido objeto de aprehensiones en sus domicilios, lugares de trabajo, o en la vía pública, por personal armado, en ocasiones uniformado, en operativos que por las condiciones en que se llevaron a cabo y por sus características, hacen presumir la participación en los mismos de las fuerzas públicas. Con posterioridad a los hechos descritos, las personas aprehendidas desaparecieron sin que se tenga noticia alguna de su paradero.
La Comisión, de acuerdo con sus disposiciones reglamentarias, ha venido tramitando los casos individuales correspondientes a las denuncias presentadas, transmitiendo al Gobierno de Argentina las partes pertinentes y solicitándole que suministre la información respectiva.
La Comisión considera de vital importancia, en relación a la observancia de los derechos humanos, presentar en este Capítulo un análisis de este fenómeno, cuyas implicaciones morales, familiares, sociales y jurídicas están afectando hondamente a la sociedad argentina.
Obran en poder de la Comisión listas con nombres, fechas y otros datos, y varios estudios sobre este problema. Sin entrar, por ahora, a precisar una cifra exacta del número de personas desaparecidas, las informaciones obtenidas ponen de manifiesto la existencia de una situación de extrema irregularidad que requiere de un tratamiento y análisis especial."
Sigue en Nunca Màs Qué hubiera pasado si la CIDH no existiera en ese momento?
Traducido para Rebelión por Antoni Jesús Aguiló y José Luis Exeni.
Históricamente, las izquierdas se dividieron
en torno a los modelos de socialismo y sus vías de realización. Puesto
que el socialismo no forma parte, por ahora, de la agenda política
(incluso en América Latina la discusión sobre el socialismo del siglo
XXI pierde fuerza), las izquierdas parecen dividirse en torno a los
modelos de capitalismo. A primera vista, esta división tiene poco
sentido porque, por un lado, actualmente hay un modelo global de
capitalismo, desde hace tiempo hegemónico, dominado por la lógica del
capital financiero, basado en la búsqueda del máximo beneficio en el
menor tiempo posible, sean cuales sean los costes sociales o el grado de
destrucción de la naturaleza. Por otro lado, la disputa en torno a los
modelos de capitalismo debería ser más una controversia abierta entre
las derechas que entre las izquierdas. Sin embargo, no es así. A pesar
de su globalidad, las características del modelo de capitalismo
dominante varían en distintos países y regiones del mundo y las
izquierdas tienen un interés vital en discutirlas, no sólo porque están
en juego las condiciones de vida, aquí y ahora, de las clases populares,
que son el soporte político de las izquierdas, sino también porque la
lucha por horizontes poscapitalistas (a los que algunas izquierdas no
han renunciado) dependerá mucho del capitalismo real del que se parta.
Dado el carácter global del capitalismo, el análisis de los diferentes
contextos debe tener en cuenta que, a pesar de sus diferencias, éstas
forman parte del mismo texto. De este modo, la actual disyunción entre
las izquierdas europeas y las de otros continentes, principalmente las
izquierdas latinoamericanas, es perturbadora. Mientras las izquierdas
europeas parecen estar de acuerdo en que el crecimiento es la solución a
todos los males de Europa, las izquierdas latinoamericanas están
profundamente divididas sobre el crecimiento y el modelo de desarrollo
en el que se basa. Veamos el contraste. Las izquierdas europeas parecen
haber descubierto que la apuesta por el crecimiento económico es lo que
las distingue de las derechas, instaladas en la consolidación
presupuestaria y la austeridad. Crecimiento significa empleo y éste, a
su vez, mejora de las condiciones de vida de la mayoría. No
problematizar el crecimiento implica la idea de que cualquier
crecimiento es bueno. Se trata de una idea suicida para las izquierdas.
Por un lado, las derechas la aceptan con facilidad (tal y como están
haciendo, porque están convencidas de que será su tipo de
crecimiento el que prevalezca). Por otro, significa un grave retroceso
histórico en relación con los avances de las luchas ecológicas de las
últimas décadas, en las que algunas izquierdas tuvieron un papel
determinante. Es decir, se omite que el modelo de crecimiento dominante
es insostenible. En pleno periodo preparatorio de la Conferencia de la
ONU Río+20, no se habla de sostenibilidad, como tampoco se cuestiona el
concepto de “economía verde” a pesar de que, más allá del color de los
billetes de dólar, resulte difícil imaginar un capitalismo verde.
En contraste, en América Latina las izquierdas están polarizadas como
nunca en torno al modelo de crecimiento y de desarrollo. La voracidad de
China, el consumo digital sediento de metales raros y la especulación
financiera sobre la tierra, las materias primas y los bienes
alimentarios están provocando una carrera sin precedentes por los
recursos naturales: explotación minera de gran escala a cielo abierto,
explotación petrolera, expansión de la frontera agrícola. El crecimiento
económico propiciado por esta carrera colisiona con el aumento
exponencial de la deuda socioambiental: apropiación y contaminación del
agua, expulsión de millares de campesinos pobres y de pueblos indígenas
de sus territorios ancestrales, deforestación, destrucción de la
biodiversidad, ruina de modos de vida y de economías que hasta ahora
parecían garantizar la sostenibilidad. Desafiada ante tal contradicción,
una parte de las izquierdas opta por la oportunidad extractivista con
la premisa de que los rendimientos generados se orienten a reducir la
pobreza y construir infraestructura. La otra parte, en cambio, entiende
el nuevo extractivismo como la fase colonial más reciente por la cual
América Latina está condenada a ser exportadora de naturaleza hacia los
centros imperiales que saquean las inmensas riquezas y destruyen los
modos de vida y las culturas de los pueblos. La disputa es tan intensa
que incluso pone en tensión la estabilidad política de países como
Bolivia y Ecuador.
La discrepancia entre las izquierdas
europeas y las izquierdas latinoamericanas reside en el hecho de que
solo las primeras suscribieron incondicionalmente el “pacto colonial”
según el cual los avances del capitalismo valen por sí mismos, aunque
hayan sido (y continúen siendo) obtenidos a costa de la opresión
colonial de los pueblos extraeuropeos. Así, nada nuevo se presenta en el
frente occidental en tanto sea posible externalizar la miseria humana y la destrucción de la naturaleza.
Para superar este contraste y avanzar en la construcción de alianzas
transcontinentales son necesarias dos condiciones. Por una parte, las
izquierdas europeas deberían objetar el consenso del crecimiento que, o
es falso, o significa la complicidad repugnante con una larguísima
injusticia histórica. Asimismo, deberían discutir la cuestión de la
insostenibilidad y poner en causa tanto el mito del crecimiento infinito
como la idea de la inagotable disponibilidad de la naturaleza en que se
asienta, asumiendo que los crecientes costes socioambientales del
capitalismo no son superables con imaginarias economías verdes. Por
último, deberían defender que la prosperidad y la felicidad de la
sociedad dependen menos del crecimiento que de la justicia social y de
la racionalidad ambiental; y tener el coraje de afirmar que la lucha por
la reducción de la pobreza es una burla para disfrazar la lucha, que no
se quiere entablar, contra la concentración de la riqueza.
Por
su parte, las izquierdas latinoamericanas deberían discutir las
antinomias entre el corto y el largo plazo, teniendo en mente que el
futuro de las rentas diferenciales generadas hoy por la explotación de
los recursos naturales está bajo control de pocas empresas
multinacionales y que, al final de este ciclo extractivista, los países
podrían quedar más empobrecidos y dependientes que nunca. Deberían
reconocer también que el nacionalismo extractivista garantiza para el
Estado recetas que podrían tener una importante utilidad social solo si
son empleadas, al menos en parte, para financiar una política de
transición del actual extractivismo depredador a una economía plural en
la cual el extractivismo únicamente será útil en la medida en que sea
indispensable. Esta transición debería comenzar de inmediato.
Las condiciones para políticas de convergencia global son exigentes pero
no imposibles, y expresan opciones que no deben ser descartadas bajo
pretexto de ser políticas de lo imposible. La cuestión no está en optar
entre la política de lo posible o la política de lo imposible. Está en
saber situarse, siempre, en el lado izquierdo de lo posible.
Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y profesor catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (Portugal).
En el tramo de la Marcha de la Resistencia Plurinacional por el agua y la dignidad de los pueblos, que entró por el norte de Quito, pude entrevistar a tres compañeros dirigentes de la lucha contra la minería, comparto los audios, por si alguna radio le interesa.
Por la mañana, el gobierno montó una provocación a través de contramarchas, financiadas con fondos públicos, movilizando incluso a beneficarios del los programas de apoyo a minusválidos, a la pobreza extrema, colonos del sur y el norte de Quito a quienes se amedrentó con quitarles el agua si no asistían, trajeron gente de los "barrios bravos" Guayaquil (se esperaban agresiones a la marcha indígena)
El éxito de la Marcha fue tal, que logró disuadir al gobierno de las provocaciones montadas en avenidas y plazas y se retiraron, ante la masiva presencia de la ciudadanía en apoyo a las demandas contra la minería.
Imágenes de la Marcha de la Resistencia Plurinacional por el agua
Presione en play para escuchar las entrevistas durante la marcha o
Éxito incluso en los medios, que se ocuparon todo el día de la movilización, e inclusive la municipalidad de Quito decidió suspender muchas actividades, por la marcha. (aqui más información: http://ecuarunari.org/portal/ ) este solo es un reporte personal.
Charlando con Manitos Negras antropólogo mexicano que nos cuenta sobre la criminalización de la protesta en México, Honduras, Ecuador, Chile y Perú.
Charlamos también sobre el modelo que está instalado en nuestros países que nos está llevando a la desvastación y la izquierda que apoya a este modelo.
Sobre lo que pasó en Ecuador con la Chevrón hay un documental sobre el tema:
Crude
"“Crude” es la historia de una de las mayores y más controvertidas demandas legales de la historia. Es el caso de una comunidad de 30.000 nativos de la selva amazónica de Ecuador, que acusa a la petrolera Chevron Texaco de crímenes contra la explotación de sus tierras, su libertad y sus vidas.
Chevron ha vertido estos tóxicos por mas de 30 años, con el consentimineto de los gobiernos y las administraciones, contaminando la tierra, el aire y el agua de la región amazónica ecuatoriana, en un área de 14mil kilómetros cuadrados, ahora llamada "zona muerta""
Sobre lo que pasó en Guerrero-México con los estudiantes asesinados por la policía:
En el mes de Julio de 2011, el Movimiento para la Salud de los Pueblos Latinoamérica y el Proyecto de Reparación Socioambiental Clínica Ambiental realizaron la evaluación del estado de Salud de los 7 compañeros de la comunidad de Cochapata acusados de sabotaje supuestamente por cometer actos vandálicos en la Compañía Explorsur S.A. del Grupo económico Eljuri. Estos compañeros fueron criminalizados y recibieron sentencia en el año 2010 pese a la amnistía otorgada por parte de la Asamblea Nacional Constituyente en el año 2008. Desde entonces se han mantenido en la clandestinidad en medio de situaciones profundamente adversas (climáticas, económicas, sociales, físicas, etc).
Las instituciones mencionadas dejaron constancia escrita de la gravedad del estado de salud física y mental así como de las condiciones infrahumanas en las que se encontraban viviendo y responsabilizaron al Estado por la salud y la vida de los compañeros/as criminalizados sugiriendo que se tomen acciones inmediatas para la restitución de los derechos a la salud y a la vida. Así también, se comprometieron a mantener procesos de monitoreo secuenciados.
En este Contexto, el día 30 de Noviembre de 2011 (4 meses después de la primera evaluación), el Movimiento para la Salud de los Pueblos Latinoamérica y la Clínica Ambiental realizaron un alcance al informe del estado de salud de los criminalizados. ESTE INSUMO FUE PRESENTADO A LA COMISIÓN DE JUSTICIA DE LA ASAMBLEA NACIONAL Y EL DÍA DE HOY,14 DE DICIEMBRE, EL INFORME DE LA COMISIÓN DE JUSTICIA FUE APROBADO.
LOS RESULTADOS DEL INFORME SE RESUMEN A CONTINUACIÓN:
Sin lugar a dudas, el proceso de criminalización de los 7 compañeros, líderes comunitarios de la Parroquia Cochapata - Cantón Nabón, ha pretendido constituirse como una “lección” para los campesinos y campesinas defensores de la naturaleza, que busca anular cualquier acción de organización y resistencia.
La implantación de políticas verticales, represivas que operan bajo la pedagogía del terror y siembran impunidad han pretendido romper el tejido social y comunitario a favor de grupos de grandes poderes económicos.
Ante esto, el aparato de justicia ha perdido total credibilidad sembrando en la población un estado de miedo generalizado que inmoviliza y coarta cualquier acción de resistencia, protesta o defensa. Los comuneros de Cochapata se mantienen en alerta y guardia permanente para la protección de sus compañeros y viven un estado de miedo colectivo, de incertidumbre permanente y de decepción profunda hacia el Estado como garante de derechos.
En medio de esto, resulta gratificante encontrar procesos de resiliencia gracias a los cuales la parroquia de Cochapata ha logrado mantener la unidad y la solidaridad con los criminalizados y sus familias.
Pese a esto, luego de un año de vivir en la clandestinidad, las familias evidencian afecciones profundas ocasionadas por el proceso de desestructuración en el que se encuentran. Las condiciones económicas están seriamente afectadas en medida que los 7 compañeros eran quienes proveían del sustento material, en muchos casos, los hijos/as adolescentes han debido dejar de estudiar y han empezado a trabajar.
Existen carencias materiales serias que se intensifican con el transcurso de los días, los bienes empiezan a venderse, la comida escasea y son cada vez más complejas las medidas que las familias deben tomar para resolver las limitantes económicas.
“Tengo miedo de que nos vayan a coger, de que luego no nos vayan a dar trabajo, me preocupa que no les puedo dar el estudio a mis hijos, mi hijo tuvo que salir del colegio para trabajar, yo hubiera querido que estudie y ahora está trabajando… (llanto)…”
“Yo era agricultor y ahora todo está potrero, solo toca comprar comida. Mi familia me manda comidita pero yo era el que sostenía el hogar y lo económico nos preocupa”.
“Mi esposa hace todo lo que puede, mis hijos más grandes también ayudan, pero ya tenemos muchas deudas, ya no se puede pagar el estudio, a veces comemos y a veces no”.
La provisión de alimentos y medicinas para los 7 criminalizados también se ha complicado, no tienen acceso continuo a comida, agua y medicinas. El estado emocional de los familiares está seriamente afectado, se sienten sobre-exigidos y sin posibilidades reales de continuar sosteniendo este proceso.
“No sabemos cuánto más podemos soportar, ya no nos queda nada y nos sentimos impotentes sin poder trabajar para ayudar a la familia… tenemos miedo que luego tampoco nos quieran dar trabajo”.
En relación al ESTADO DE SALUD MENTAL, todos los pacientes presentan sufrimiento mental severo, ansiedad y depresión probables, las puntuaciones se han incrementado de 3 a 8 puntos entre la primera y la segunda evaluación.
Estos resultados visibilizan que a medida que transcurre el tiempo, el estado emocional de los criminalizados se agudiza. En relación al deterioro cognoscitivo, tenemos 4 pacientes con estado cognoscitivo deteriorado y 1 con sospecha patológica. Solamente 2 pacientes mantienen estado cognoscitivo normal, sin embargo en uno de ellos existe una baja de 1 punto. Esto nos lleva a concluir que la intensidad del sufrimiento mental está afectando profundamente a los compañeros a nivel de deteriorar incluso el estado cognitivo.
Por otro lado debemos enfatizar en que los problemas de insomnio, abulia y anorexia se han incrementado, ninguno de los compañeros puede conciliar el sueño y mantienen jornadas prolongadas sin dormir.
“Me despierto asustado las madrugadas, amanezco en vela”.
“No hay sueño, amanezco sentado”
“Hay noches en las que no se duerme nada pensando en qué pasará”.
La ideación suicida se ha incrementado notablemente, todos los compañeros reportan que en algún momento han pensado en terminar con su vida, y tres de ellos mantienen ideación suicida permanente.
“Después de lo que le pasó a Celso, cuando se enfermó, las ideas de quitarse la vida venían constantemente, teníamos miedo de que nos llegue una enfermedad repentina y antes de eso mejor eliminarse para no tener tanto sufrimiento”.
“Así uno tiene muchas ideas de quitarse la vida, van y vienen cada rato”. “Los sufrimientos son grandes, uno hace sufrir a todos, a la familia no hay como ni ayudar, por eso a veces uno piensa mejor en eliminarse”.
El estado de los criminalizados se sortea en una especie de psicosis implantada por la persecución que ha sembrado pánico. A esto se suman las preocupaciones por la familia, por la imposibilidad de mantener contacto y las carencias económicas.
“El miedo es cada vez más fuerte, así siento que me estoy volviendo loco, ya hasta huyo de la gente, ya no puedo hablar con nadie”.
“Mis preocupaciones son muchas, no me dejan vivir, tengo la preocupación económica, hay que pagar las deudas, la educación de los hijos. Mis hijos me hacen llegar comidita pero ya no tienen posibilidades de seguirme ayudando”.
“No puedo ver a mi familia y ese es el sufrimiento más grande, mi mamá pasa solo enferma y no puedo ayudarle”. “Me preocupa la salud de mi hija que está con hepatitis, luego de eso le detectaron un tumor de 3mm en la cabeza y uno acá sin poder hacer nada, ni acompañarle”.
En relación a la salud física, en general el estado de salud de los siete pacientes se encuentra deteriorado, la mayoría de pacientes merece un tratamiento ambulatorio siendo los procesos respiratorios la patología más frecuente de consulta, así mismo patologías reumáticas exacerbadas por las condiciones a las cuales se encuentran expuestos.
Dos de los pacientes ameritan ser retirados urgentemente del lugar; uno de ellos para someterse a un tratamiento quirúrgico emergente y el otro para ser hospitalizado bajo observación en un ambiente clínico adecuado dada su preocupante cifra de tensión arterial encontrada.
Suscriben.
Fernanda Solíz María Hamlin
Clínica Ambiental del SurMovimiento para la Salud de los Pueblos Latinoamérica
Mientras tanto en la Argentina :
" La aprobación fue con 134 votos a favor y 90 en contra en el caso de terrorismo, y 165 positivos y 57 negativos para la ley de lavado. El tratamiento fue el más reñido de la jornada, dada la resistencia que genera la incorporación del artículo 41 al Código Penal, por el cual se duplican las penas máximas y mínimas en el caso de que el delito pueda estar vinculado con un acto terrorista, lo que deja abierta la puerta para que se interprete la ley criminalizando la protesta social, según advirtieron distintas organizaciones y especialistas."
"Los votos afirmativos correspondieron al Frente para la Victoria, Nuevo Encuentro, Frente Cívico por Santiago, y al Movimiento Popular Neuquino mientras que los votos negativos fueron de los bloques de la oposición."
Asesor de la Conaie, la organización indígena más grande del Ecuador, miembro de Clacso y profesor universitario, Pablo Dávalos advierte sobre el “neoinstitucionalismo”, la continuación, dice, del neoliberalismo por otros medios. Las políticas extractivistas en América latina y el significado del sumak kawsay, la filosofía originaria del “buen vivir”, que en Ecuador está incorporada a la Constitución.
Por Verónica Gago y Diego Sztulwark
Desde Quito
–Una de las paradojas más visibles en Ecuador es que a la vez que es una economía dolarizada, tiene la legislación más avanzada sobre “el buen vivir”. ¿Cómo conviven esas dos realidades? ¿Qué materialidad tiene, más allá del texto constitucional, la cuestión del buen vivir? –Nosotros utilizamos el dólar para todas las transacciones, no tenemos moneda nacional. La pérdida de la moneda nacional se dio en la crisis financiera que tuvimos en 1999 y 2000. En esa crisis, los bancos implosionaron, produjeron una grave situación de conmoción y el gobierno de ese entonces optó por rescatarlos con recursos públicos, entre ellos, la moneda nacional. Las consecuencias fueron una devaluación y una inflación sin precedentes en el Ecuador que determinaron el fin de la moneda nacional y la adopción del dólar. Los dólares entonces tienen que venir necesariamente por la vía del comercio exterior. Eso ha obligado a que la economía ecuatoriana sea muy abierta con relación a los mercados mundiales. Al estar muy abiertos, somos muy vulnerables. El esquema de dolarización se ha sostenido, básicamente, por las remesas que envían los migrantes. En el año 2006, esas remesas alcanzaron un punto de 3000 millones de dólares, que para una economía tan pequeña como la ecuatoriana es muy significativo. Y, además, por la coyuntura de los altos precios del petróleo: en el año 2008, cada barril de petróleo se incrementó por sobre los 100 dólares, que para una economía que exporta petróleo como la ecuatoriana es también muy significativo. –Es decir que la dolarización se sostiene por ingresos externos... –Estas dos fuentes, el petróleo y las remesas, han sostenido la dolarización hasta el día de hoy, lo que ha significado que la economía ecuatoriana se convierta en una economía de rentistas, de consumo, en la que no hay producción. Eso también se puede visualizar en el hecho de que el desempleo –el abierto y el encubierto (es decir el subempleo)– alcanzan al 60 por ciento de la población económicamente activa de Ecuador. Es decir, cada 100 ecuatorianos en capacidad de trabajar apenas 40 ecuatorianos tienen empleo formal. El resto no tiene empleo y tiene que buscar estrategias de sobrevivencia. La dolarización ha trastrocado también el sistema de precios. En este momento, nuestra canasta familiar está sobre los 550 dólares, mientras que el salario mínimo vital está en 240 dólares. La poca industria nacional que queda es más bien complementaria a las importaciones. Esto también ha significado que el poder de los bancos se vaya concentrando cada vez más, porque son los que determinan a quiénes entregan créditos para la dolarización, y en función de esa capacidad de arbitraje se le otorga un enorme poder al sistema financiero. –¿Qué se plantea desde el gobierno actual frente a esta situación? –El gobierno necesita dólares y tiene que apostar a garantizar su mayor entrada. Pero como no hay industria, la única forma por la cual esos dólares ingresan es por la vía del endeudamiento y por la vía de la renta de los recursos naturales. No existen otras fuentes. Por un lado, el gobierno ha empezado un agresivo proceso de endeudamiento, sobre todo con China. En los últimos meses del año 2010 ha suscrito convenios bilaterales con China por cerca de 5 mil millones de dólares y ha entregado el petróleo como garantía de pago de esa deuda. Y la otra apuesta del gobierno de Rafael Correa está en ingresar a la extracción de recursos naturales, en especial la minería y los servicios ambientales. –¿Qué tipo de propuesta surge de los movimientos sociales? –Ante eso, los movimientos sociales, y en especial el movimiento indígena, han propuesto un nuevo paradigma de vivencia y convivencia que no se asienta ni en el desarrollo, ni en la noción de crecimiento, sino en nociones diferentes como la convivialidad, el respeto a la naturaleza, la solidaridad, la reciprocidad, la complementariedad. Este nuevo paradigma o esta nueva cosmovisión es denominada como la teoría de sumak kawsay o el “buen vivir” y efectivamente ha sido recogida en la Constitución ecuatoriana como régimen alternativo de desarrollo. –¿Podría definir los puntos centrales de su carácter alternativo? –En primer lugar, hay que romper las individualidades estratégicas, porque en el capitalismo uno piensa primero en sí mismo, uno dice “primero yo, yo soy ciudadano, yo soy consumidor, yo maximizo mis propios beneficios y utilidades”. La noción de sumak kawsay plantea una solidaridad de los seres humanos consigo mismos, que ha sido rota por el discurso del liberalismo. Pero, a diferencia del discurso del socialismo –que planteaba una relación con una sociedad más grande, y de esta sociedad con el Estado–, en el discurso del sumak kawsay la relación del individuo ya no es con el Estado sino con su sociedad más inmediata, con su comunidad, de donde los seres humanos tienen sus referentes más cercanos. Y esta sociedad a su vez se relaciona con otras sociedades más grandes de tal manera que las estructuras de poder se construyen de abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo. Lo segundo que plantea el sumak kawsay es quitarnos de la cabeza la noción de que más es preferible a menos. Es decir, de que siempre tenemos que producir y tener más según reza el paradigma del desarrollo, del crecimiento, de la acumulación. Y a no ver en los objetos la ontología de los seres humanos. –Eso supone casi un cambio radical en los modos de vida... –Por eso lo tercero tiene que ver con la dimensión del tiempo. Nosotros creemos que el tiempo es lineal y, por tanto, creemos en la acumulación. La estructura del tiempo que en este momento pertenece al capital. El sumak kawsay plantea devolverle a la sociedad el tiempo: una noción de temporalidad donde el tiempo pueda ser circular abierto. Un cuarto elemento es conferirle un sentido ético a la convivencia humana. Para el liberalismo puede haber democracia política pero no puede haber democracia económica, por eso la formación de utilidades de las empresas y de los consumidores no tiene absolutamente nada que ver con la ética. El sumak kawsay propone un cambio en ese sentido: ya no puedo enmascarar decisiones sociales en nombre de un consumo individual. Y eso significa que los recursos que han sido producidos por la explotación laboral o la depredación ambiental ya no pueden ser objetos del intercambio social. Hemos ahora logrado cierta legislación, por ejemplo para defendernos de la esclavitud o del trabajo infantil. Pero tenemos que avanzar más allá. –Cuando se habla de alternativa en el Cono Sur, generalmente se postula al neodesarrollismo contra el neoliberalismo. ¿Cuáles serían los rasgos alternativos a esta vía neodesarrollista que hoy es la que tiene un consenso relativo en la región? –El centro del problema no es el neoliberalismo. El centro del problema es el capitalismo. El neoliberalismo es una forma que asume el capitalismo, una forma concentrada en el poder que tienen las corporaciones y el capital financiero-especulativo. El capitalismo puede crear nuevas formas ideológicas, políticas, simbólicas, y un modo de reinventarse y lograr legitimidad a través de estas formas que ni siquiera son keynesianas, sino neodesarrollistas. Y fundamentalmente implican pensar que si nosotros explotamos la naturaleza vamos a tener recursos para hacer obra social. Eso es un engaño; como fue aquello que se decía en la época del neoliberalismo: que si privatizábamos absolutamente todo, íbamos a tener estabilidad económica. Finalmente, nunca tuvimos estabilidad económica. Igual ahora: si explotamos todos los recursos de la naturaleza, tampoco vamos a tener recursos para el sector social, ni tampoco recursos para el pleno empleo. –¿Usted advierte sobre la capacidad del neoliberalismo para reinventarse? –Estamos viendo cómo América latina entra en un proceso de reconversión caracterizado por la desindustrialización y la producción básicamente de commodities basadas en materias primas, donde los gobiernos utilizan el monopolio legítimo de la violencia para garantizar el despojo territorial, que significa la propiedad de pueblos ancestrales, para poner esos recursos naturales a circular en la órbita del capital. El neoliberalismo, a través del Consenso de Washington y las políticas del FMI y del Banco Mundial, adecuaron las economías en función de las necesidades del sistema-mundo, pero eso no significa que el neoliberalismo haya alcanzado las metas de estabilidad macroeconómica, ni mucho menos. Ahora estamos pasando a una nueva dinámica sustentada en la producción y en la renta de materias primas. Hay que estar atentos a los discursos que quieren justificar estas derivas extractivistas. El sistema que llamamos capitalismo tiene que ser cambiado, con las relaciones de poder que lo atraviesan, con los imaginarios que lo constituyen. El capitalismo tiene que ir al archivo de la historia de la humanidad, porque si sigue simplemente va a poner en riesgo a la vida humana sobre el planeta Tierra. –Desde su perspectiva, el neodesarrollismo es compatible con el liberalismo. ¿Tiene esto que ver con cierto giro en las “recetas” de los organismos internacionales como el Banco Mundial? –Es una pregunta muy pertinente, y pongo un ejemplo clarísimo. En América latina, ¿dónde han visto algún debate, algún texto, que critique al neoinstitucionalismo económico? Pero resulta que el neoinstitucionalismo económico es la doctrina, es el corpus teórico-analítico-epistemológico que está conduciendo las transformaciones y el cambio institucional de América latina y el mundo. Los penúltimos Premios Nobel de Economía, Elinor Ostrom y Oliver Williamson, son Premios Nobel institucionalistas. Joseph Stiglitz, a quien seguramente conocen bien en la Argentina, es un Premio Nobel institucionalista. También Douglas North de 1993 o Gary Becker de 1992. El institucionalismo plantea un discurso crítico a los mercados. Hay un texto de Stiglitz que se llama “El malestar en la globalización” publicado a inicios de 2000, donde se convierte en el más duro crítico del FMI y lo acusa de cosas que nosotros desde la izquierda lo habíamos acusado ya en la década del ’80. ¡Pero resulta que entonces Stiglitz era presidente del Banco Mundial! Es decir, trabajaba en Wa-shington en la oficina de enfrente a la del FMI. Esto se explica porque tienes al Banco Mundial realizando estudios a propósito de la reactivación del Estado; hay uno de 1997 que se llama “Reconstruyendo el Estado”, en el que plantea la forma por la cual tienes que reconstruir el Estado y la institucionalidad pública. Pero también recomienda la participación ciudadana, la democracia directa, el respeto a la naturaleza, la eliminación de la flexibilización laboral, etc. Entonces, una de dos: o el Banco Mundial se hizo de izquierda, o la izquierda se hizo del Banco Mundial. –¿Cuál es su respuesta? –Es necesario empezar a indagar y a posicionar los debates económicos. Porque en la década de los ’80 teníamos en claro lo que significaba el Consenso de Washington y el neoliberalismo. En la versión de Friedman, de Hayek, de Von Mises o de los neoliberales criollos, como Cavallo. Ahora bien, resulta que el neoliberalismo va cambiando, va mutando; el capitalismo de 2000 no es el capitalismo de 1990, en absoluto. Por eso es que ahora acude a otros expedientes teóricos mucho más complejos, con una epistéme más interdisciplinaria. ¿Y qué hacemos nosotros en la izquierda? ¡Nos quedamos criticando el Consenso de Washington cuando el Consenso de Washington ya ha sido criticado por el mismo FMI e incluso por el Banco Mundial! Y resulta que ahora, en la década del 2010 vemos cómo los cambios teóricos se dan hacia el neoinstitucionalismo y la izquierda latinoamericana no han creado su oportunidad de debatir, analizar y discutir con el neoinstitucionalismo económico. No podemos quedarnos en los marcos epistemológicos que justifican la nueva imposición neoliberal. Por eso, nosotros hablamos de postneoliberalismo, aquí en el Ecuador, para referirnos a la etapa del cambio institucional.
Amigos y amigas del Ecuador, de la región Andina y de América Latina:
El movimiento ciudadano Contrato Social por la Educación del Ecuador, frente a la medida de fuerza protagonizada por algunos miembros de la Policía Nacional al secuestrar en una de sus instalaciones al Presidente de la República Rafael Correa poniendo en riesgo su vida, y ante su acción de paralización e insubordinación que coloca a la democracia y a la convivencia pacífica del pueblo ecuatoriano en gran fragilidad, hace el siguiente llamado:
A los estudiantes, a los padres y madres de familia y a los docentes, a mantener la serenidad y a movilizarse en defensa de la democracia y del orden constitucional.
A la Policía Nacional a que deponga su actitud, deje en libertad al Presidente y retorne a sus labores en el menor tiempo posible para de esta manera preservar la seguridad y el ambiente de paz que comienzan a ser afectados.
A la Asamblea Nacional para que produzca las leyes de manera adecuada, escuchando y procesando las demandas de todos los actores en el marco de un espíritu de justicia social, equidad y ejercicio pleno de los Derechos Humanos. A que se siente con la Policía y otros actores de la vida nacional que se ven afectados por sus decisiones y tome las rectificaciones, de ser el caso.
Al Gobierno Nacional a aprender de este incidente para afinar las capacidades de tolerancia, concertación y diálogo, bases fundamentales para desarrollar la democracia y cualquier proyecto de transformación social.
Al pueblo ecuatoriano a rechazar cualquier intento de golpe de estado que significaría un retroceso imperdonable para la convivencia pacífica y el desarrollo del país.
Quito, 30 de septiembre del 2010 Lugares para información alternativa sobre Ecuador:
Ecuador pide al tribunal de la ONU la paralización definitiva y denuncia los efectos nocivos en la población
El Gobierno de Ecuador presentó ayer por escrito al Tribunal Internacional de Justicia de la ONU (TIJ), con sede en La Haya, una solicitud que ordene a Colombia la paralización definitiva de las fumigaciones destinadas a erradicar las plantaciones de coca situadas en su frontera común. Quito también pide una indemnización para las poblaciones indígenas que han sufrido los efectos del herbicida (glifosato) esparcido sobre sus tierras. En otra parte agrega:
"Por esas fechas también, fue presentada ante el Tribunal Internacional la demanda contra el glifosato, a la que ahora se ha dado cuerpo jurídico. "Por supuesto que no pretendemos que Colombia deje de destruir las plantaciones de coca. Es sólo que no queremos que lo haga en nuestra frontera norte, porque nos perjudica", añade Cordóvez, antiguo ministro de Exteriores ecuatoriano y ex secretario general adjunto para Asuntos Políticos de Naciones Unidas.
"Tenga en cuenta que en esa zona hay comunidades indígenas, en especial el pueblo awa que significa gente, en su lengua] que llevan allí asentadas desde tiempo inmemorial. Viven en un aislamiento voluntario, pero el plaguicida causa un problema ambiental que es muy preocupante", añade Rodrigo Riofrío, embajador de Ecuador en Holanda.
Cordóvez señaló a Efe que la memoria, en la que se exigen "compensaciones" a Bogotá por los daños causados en territorio ecuatoriano, explica los perjuicios que las aspersiones han creado a la población "muy pobre" que vive cerca de la frontera con Colombia."
"Colombia tiene hasta el 29 de marzo de 2010 para elaborar y presentar su memoria documental y refutar los argumentos expuestos por el Gobierno ecuatoriano." Del diario El País de España.
Sería bueno si se pudiera conseguir la documentación que presentó Ecuador en la Corte de La Haya demostando los daños que hace el glifosato en su tierra.
Colombia fumiga con glifosato en la frontera y es inevitable que una parte llegue a Ecuador.
No se si se conseguirán los documentos, pero para esas personas que dicen que todo es una campaña de "sojifobia" acá no es contra la soja sino contra su socio indispensable en el paquete tecnológico el glifosato.