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jueves, 18 de marzo de 2010

La Sociedad del Automóvil-Documental sobre los autos en la Ciudad de San Pablo





"Un documental de 40min donde nos muestra la situacion de una ciudad como San Pablo, una gran ciudad como hay muchas otras en el mundo y el gran problema que tiene con los coches y la gente que usa estos, los diferentes problemas que genera su uso, fabricacion y como afecta a la sociedad que lo rodea"




jueves, 10 de abril de 2008

El último embotellamiento por Luis Fernando Verissimo

La buena noticia: Nunca se vieron tantos autos en las calles.La mala noticia: Nunca se vieron tantoa autos en las calles.
Los autos son producidos y comprados como nunca, significan fábricas y proveedores funcionando y empleando más, más gente con más dinero o crédito en el
mercado, una clase media en expansión, una economía en crecimiento.
Los autos que están siendo producidos y comprados como nunca significan embotellamientos inéditos y accidentes de tránsito a niveles de masacre, sin hablar del aumento de la contaminación del aire que respiramos y en el agravamiento generalizado de las neurosis.

Es bueno que muchas personas que no estaban en condiciones de comprarse un auto ahora puedan hacerlo, lo malo es que en todas las grandes ciudades brasileñas hoy exista una gran nostalgia por las llamadas horas pico
en el tránsito, de antiguamente, pues ahora toda hora es hora pico.

Lo que hay es que, en la tan mentada analogía de una Bélgica dentro de una India para describir a Brasil (Belindia, en Brasil conviven personas con un nivel de vida de Bélgica junto con otras con un nivel de La India) , la Bélgica creció y los belgas y neobelgas tienen más autos. Cuanto más crece la Bélgica, más aparecen las precariedades de la India. La publicidad de los autos que están siendo lanzados prefiere ignorar esta realidad y anunciar máquinas flamantes, hechas para volar por las calles de un país que no sólo no es la India como tampoco es ninguna Bélgica reconocible, es mas una tierra fantástica en donde el tránsito siempre fluye y los autos vuelan.

Una ironía que se repite diariamente:

El tipo llega a su casa después de algunas horas preso en un embotellamiento de cualquier gran ciudad brasileña, enciende la televisión y, entre noticias de terribles accidentes con muertes en
las calles inadecuadas por el exceso de velocidad, sólo ve propagandas de autos vendiendo la gran aventura de la velocidad. Y de la potencia sin que exista ningún impedimento, mucho menos de autos al frente y a los dos costados.

Como se hace cada vez más improbable que conozcamos a esa tierra de sueños, sólo nos resta espera que la industria automovilística se prepare para el embotellamiento final que está llegando, cuando el tránsito se tornará literalmente imposible.
Olvídense de velocidad y potencia. Interiores con camas marineras, kitchenete y mesas para
jugar a las cartas para matar al tiempo. Pistolas de señalización, para pedir rescate por helicóptero...Qué se yo...


Luiz Fernando Veríssimo



La propaganda del Citroen por las calles de San Pablo....Pero las calles de San Pablo nunca están así...


lunes, 10 de marzo de 2008

Los combustibles verdes hacen agua


A menudo se oye decir en los ámbitos especializados que estos combustibles están lejos de poder satisfacer la demanda energética de un planeta cada vez más exigente. Pero en los medios sólo se refleja la esperanzadora y muchas veces ilusa idea de que la invasión de los eco-combustibles es algo imparable. Esta semana, sin embargo, hemos conocido dos noticias que parecen arrojar algo de realismo y cautela sobre la euforia verde.
John Beddington, asesor científico del primer ministro británico, ha publicado un informe demoledor sobre los biocombustibles. "La fiebre por los combustibles ecológicos puede conducir a millones de personas a la inanición", ha advertido públicamente Beddington. Y es que, asegura, "es imposible imaginar un modo realista de conseguir una producción global de cereales lo suficientemente grande como para generar biocombustibles y satisfacer a la vez la demanda de alimentos".
Según sus cálculos, en 2030 será necesario que la producción de alimentos sea un 50% mayor que la actual, y para 2080 quizás haya que duplicarla. Paralelamente, las proyecciones sobre el uso de cultivos de cereal destinados a la fabricación de biodiesel (que supuestamente es ecológico) apuntan a una drástica reducción del suelo cultivado para la obtención de alimentos.
En otras palabras: es probable que los combustibles verdes nos libren del cambio climático, pero antes de que el calentamiento nos achicharre a todos millones de personas habrán muerto de hambre.
El discurso de Beddington ha caído como un mazazo, sobre todo si se tiene en cuenta que recientemente la UE ha decretado que para 2020 el 10% del combustible empleado para el transporte en Europa sea eco. Además, los agricultores de Estados Unidos andan embarcados en un esfuerzo sin precedentes por reestructurar su estrategia de cultivos para adaptase al creciente mercado del biofuel. George Bush ha llamado a un incremento masivo del uso del etanol en USA para la próxima década, y el aumento del suelo destinado a plantar maíz ha registrado unos niveles desconocidos desde 1944.
Según Beddington, si los Estados Unidos logran su objetivo y el 40% del maíz cultivado se destina a fabricar gasolina, "el mundo tendrá graves problemas para alimentarse". "El cambio climático puede ser un grave problema, pero les estoy hablando de un problema mucho más grave y que se producirá en la misma escala de tiempo".
No se agotan aquí los aspectos negativos de los combustibles verdes. Esta semana, el ayuntamiento de Tampa (Florida) recibió una petición de suministro de 1,5 millones de litros diarios de agua por parte de la primera planta de producción de etanol que tiene previsto instalarse en su territorio. Ello convertiría a dicha instalación en uno de los diez mayores consumidores de agua de la ciudad. Entre tanto, Florida se enfrenta a una de las peores sequías de su historia reciente.
El proyecto de Bush contempla producir, en 2022, 36.000 millones de galones de biocombustibles para el transporte. Para producir sólo 50 millones en un año sería necesario gastar 1.800 litros de agua al minuto.
No estamos ante un problema que afecte sólo a la producción directa de estos combustibles. También hay que tener en cuenta la cantidad de recursos necesarios para mantener los cultivos de la materia prima cereal. Cada vez son más los expertos que creen que la fiebre por las eco-gasolinas tendrá consecuencias nefastas, en forma de subidas del precio de los alimentos (como ya sucedió la temporada pasada), costes de producción demasiado altos, usos extravagantes de los recursos naturales, especulaciones crecientes con los stocks de cereal y amenazas de desequilibrio de la producción de alimentos en las zonas más necesitadas.
Así las cosas, quizá quepa concluir que lo ecológico no siempre es bueno para la naturaleza...


Así que sería bueno que algún partido político parara un poco la mano con lo de los biocombustibles y propusiera simplemente consumir menos.....Usar menos el auto, comprar menos autos, gastar menos nafta y esas cosas...

Pero supongo que ningún partido hará eso.

Notas relacionadas: