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sábado, 5 de febrero de 2011

YouTube, la música gratuita genera tanta ganancia como la paga

Fuente Blog P2P.

Por Tatiana de Mello Dias

En un mundo donde es posible encontrar practicamente todo gratis en la web, las empresas que viven del contenido precisan convencer a las personas a pagar por eso. Pero, para YouTube, ofrecer música gratis puede generar tanto dinero como venderlas. Es el caso, por ejemplo, de Spotify o del aguardado Google Music.

En entrevista a Evolver.fm, ejecutivos de YouTube dijeron que el site genera más dinero a las grabadoras que los servicios pagos — cerca de 200% a 300% de crecimiento en las ganancias generadas. Eso está pasando por varios motivos: aumento del tráfico, especialmente en celulares, mejoras en la publicidad, que está más eficiente y las iniciativas como Vevo.

“Nuestros mayores asociados de música en el site están haciendo millones de dólares por año”, dice Chris Maxcy, director de asociaciones de YouTube.

Para YouTube, las empresas normalmente se preocupan apenas con el valor de la música paga — por download y streaming — versus valor de la publicidad.”Pero precisás considerar no sólo el precio, sino la escala de audiencia que se alcanzará con eso”, dice Phil Farhi, director de producto del equipo de monetización de YouTube.

“Si le prestás atención a los números de Lady Gaga, el número de views que ella tiene en YouTube contra los que ella tiene en iTunes, es obvio que, un download único en iTunes pagará más que un único view en YouTube. Pero, si mirás para el tráfico – el número de personas que están volviendo y asistiendo a los videos de ella varias veces, asistiendo y después bajando sus canciones, o descubriendo nuevas canciones – podés ver como esa escala puede competir con un servicio pago”.

Fuente Blog P2P.


domingo, 13 de junio de 2010

Thom Yorke-No se aferren a un barco que está hundiéndose!!!


Fuente Baltimore Sun

Londres, 8 jun (EFE).- El líder del grupo británico de rockRadiohead, Thom Yorke, afirmó hoy que la industria discográfica "se está muriendo", algo que, según dijo, "no supondrá una gran pérdida para el mundo".

El cantante y guitarrista de 41 años, que ha grabado seis discos con EMI, aconsejó a los jóvenes que se están iniciando en el mercado musical que no fichen por una gran firma y que intenten desarrollar su carrera sin el apoyo de un contrato con una multinacional.

Yorke da a los jóvenes su pesimista visión de la industria discográfica en una entrevista concedida para un libro de texto escolar en la que le preguntaron qué tienen que hacer los adolescentes para destacar en música.

El miembro de Radiohead cree que el sistema actual "ha muerto" y que es mejor que los aspirantes a músicos "no se aferren al barco que se está hundiendo".

Según sugiere Yorke, que abandonó el sello EMI al no llegar a un acuerdo en las nuevas condiciones de su contrato, es sólo cuestión de tiempo, "más de meses que de años", que la industria discográfica acabe por "echar el cierre".

En 2007, Radiohead lanzó su séptimo álbum, "In Rainbows", en internet con un sistema de descargas por el que los usuarios pagaban lo que consideraran apropiado tras escuchar el disco. EFE
Fuente Baltimore Sun

miércoles, 10 de marzo de 2010

Pink Floyd demanda a EMI por la venta de su música en la red

Brilla tú diamante loco





El grupo de rock Pink Floyd ha llevado a los tribunales a la compañía discográfica EMI por sus diferencias sobre la venta de sus canciones en internet. Su álbum 'Dark Side Of The Moon' sigue siendo uno de los más vendidos en la Historia de la música, no quiere que EMI venda sus canciones de manera individual en la red y por eso ha presentado el caso ante el Alto Tribunal de Londres.

El abogado del grupo, Robert Howe, manifestó que Nick Mason, Syd Barrett, David Gilmour, Roger Waters y Richard Wright "quieren saber exactamente a qué les compromete el contrato" con la discográfica, a la que han estado vinculados desde hace más de 40 años.

Howe dijo que el acuerdo contractual existente incluye una cláusula que "prohíbe de manera expresa" la venta de canciones, de manera física o a través de la red, "de otra manera que no sea la de la configuración original", tal y como está en los álbumes.

EMI, por su parte, argumenta que esa prohibición "se aplica sólo al caso del producto físico y no afecta al producto online", algo que, según manifestó el abogado de Pink Floyd, "no tiene sentido desde un punto de vista comercial". Pink Floyd forma parte de EMI desde 1967 y ha sido para el sello discográfico uno de sus contratos más lucrativos, ya que la banda es la segunda más vendida, sólo por detrás de los Beatles.

Fuente El Mundo.



lunes, 1 de marzo de 2010

Fuera de la ley-Por Litto Nebbia sobre la extensión en 20 años del monopolio de fonogramas

La Balsa por Litto Nebbia


Fuente Página 12.

Fuera de la ley

Por Litto Nebbia

La Cámara de Diputados ha convertido en ley un proyecto que prolonga de 50 a 70 años los derechos de las compañías discográficas sobre los discos que alguna vez editaron. Y es una pena que el Congreso a veces no tenga información clara y real sobre lo que trata, porque esta ley sólo protege a las grandes compañías discográficas para que puedan seguir manipulando a su antojo centenares de álbumes de diversos géneros. Albumes que, en la mayoría de los casos, están bajo un contrato leonino en el que el artista no tiene la menor posibilidad de ver respetada su obra y mucho menos de percibir los derechos reales que le corresponden.

El artista siempre es perjudicado a través del tiempo. Cuando no aparecen reediciones de sus trabajos creativos, pierde de cobrar sus royalties discográficos. Si es autor, también se debilita el cobro de sus ingresos autorales. Pero lo más grave es que, en algunos casos, ha ocurrido que el manipuleo sobre la no edición de una obra es lo más parecido que hay al término “que te borren del mapa”.

Pensemos: el artista no tiene disco para trabajar, tampoco lo tiene para que siga vigente su obra, y si llega a reclamar que lo liberen, tampoco le permiten publicar su trabajo. Ni siquiera digo, a estar altura, pedirles que te devuelvan un master: aquí se trata de una verdadera Máquina de la Inconveniencia.

Puedo citar detalles de mi caso personal: a mis 17 años firmé contrato con la legendaria RCA como integrante de mi grupo de adolescencia, Los Gatos. Hasta hoy esos álbumes llevan vendidas millones de copias. Pero nunca podremos saber exactamente el número, porque la compañía discográfica, que sub-edita a través de casas sucursales que tiene por todo el mundo, jamás hace una rendición de cuentas fuera de tu país de origen. Tengo ediciones de mis discos en Estados Unidos, Venezuela, Bolivia, Uruguay, Chile, Costa Rica, Brasil... Y, de este modo, jamás he cobrado un centavo. Los Gatos éramos número 1 en ventas en casi toda América latina. Lo mismo pasó con mis primeros discos como solista. Hay canciones que han estado varias semanas en los primeros puestos de otros países, y jamás me las liquidaron.

Mientras va transcurriendo el contrato leonino que firmó, uno siempre está ocupado y entusiasmado con el siguiente disco, y piensa que finalmente todo se va a solucionar. Por eso no se litiga oportunamente. Además, ¿cómo desconfiar de la gente que está tan interesada en nuestra música? Pero cuando el contrato termina, y uno queda libre de grabar para esa compañía, es cuando comienza el mayor atropello.

Cuidado: estoy refiriéndome exclusivamente a hechos que ocurren en el ambiente de nuestro país. En Estados Unidos, cuando algunos artistas terminan su contrato, la compañía sigue permanentemente reeditando su obra y cuidándola. Ni qué hablar si es un artista que continúa en total actividad: sigue manteniendo relación con la compañía anterior, sencillamente porque el cuidado del material grabado es algo que les compete y conviene a ambos.

En nuestro país hay un anecdotario lleno de historias donde un gran artista, uno de esos que le ha hecho ganar muchísimo dinero a la discográfica (y soy uno de ellos), trata de comunicarse con la compañía para una consulta o reunión, y ni siquiera lo atiende la secretaria de algún ejecutivo. Terminado el contrato, hay un cese de relaciones. Entonces comienzan a ocurrir atrocidades como cambios de portadas, equivocaciones en los créditos, mala masterización de los álbumes, hasta llegar a un par de sucesos que me parece bueno contar.

Varios años atrás, la compañía que tiene derechos sobre los discos de Los Gatos publicó un casete de regalo dentro de una caja de las hamburguesas Paty, que se vendía exclusivamente en los grandes supermercados. Así como lo están leyendo. Lógicamente incluía el tema “La balsa”... O sea que no sólo se hartaron de ganar dinero, y mal pagarnos derechos durante 40 años, ¡sino que ahora hacen un negocio hasta con las carnicerías!

Luego de esto, durante un verano de esos en que ya no saben qué inventar para vender boludeces en la playa, publicaron un CD remix de temas clásicos de los años ’60. No podía faltar nuevamente “La balsa”. Esta vez a nuestra grabación original le sumaron pitos y matracas, gente haciendo algarabía y una cantidad de basura que es una falta de respeto para una grabación que es un hito para la historia de la música popular argentina.

¿Existe alguna ley en nuestro país que pueda corregir o no permitir que sucedan este tipo de cosas? Por supuesto que no.

¿Qué desearíamos más los artistas que el hecho de que la vieja compañía discográfica donde registramos nuestros primeros éxitos sea la que siga desarrollando el material (con un contrato legal y razonable), y en el caso de artistas con larga trayectoria, llegar a un acuerdo donde el paso del tiempo y los cambios tecnológicos de los productos no terminen resultándonos perjudiciales?

Muchas veces en reportajes me preguntan qué pienso de la piratería y por supuesto que no estoy de acuerdo con eso, ni con nada que signifique robar. Pero, ¿cuál es mi lugar como artista, cuando por un disco que se vende de Los Gatos percibo cuatro centavos? La piratería no me hace nada, si sólo pierdo 4 céntimos...

Cuando estábamos a punto de celebrar el 40º aniversario de nuestro grupo y de la grabación de “La balsa”, mantuve reuniones con ejecutivos de la compañía que tiene el derecho de explotación (nunca mejor usado este término) de nuestros discos. Asistí con la propuesta de revisar ese tramposo contrato que firmé a mis 17 años. Lógicamente nunca nos pusimos de acuerdo. ¿Cómo ponerse de acuerdo con gente que desprecia la música?



Excelente artículo de Litto Nebbia enviado a nuestra lista de correo por Joaquín.

La negrita es nuestra.

sábado, 13 de junio de 2009

El parto del elefante


Fuente: Blog de Eduardo Fabregat.
(Publicada hoy en Página/12)

¿Qué es más importante, grabar o tocar? Días atrás, en una charla informal, el guitarrista y cantante Mariano Fernández comentaba que Aire, tercer disco de Me Darás Mil Hijos, había sido “un parto... un parto de elefante, tres años de trabajo que casi nos volvieron locos”. Afortunadamente, semejante esfuerzo valió la pena, se tradujo en un notable resultado artístico, una de las razones que convierte a MDMH en una de las bandas a seguir de la escena independiente. Otra de las razones es lo que produce en vivo: esas dos facetas de un mismo proyecto dieron pie en aquella charla a algunas apreciaciones que merecen un debate ciertamente más extenso. Para una banda que varía entre 9 y 12 integrantes (según se presenten con sección de vientos o no), llevar adelante su historia a veces puede parecer un eterno parto de paquidermo. Pero no queda más remedio que encararlo y pujar: lo otro es la inmovilidad, que nunca fue sinónimo de arte.

Algunas décadas atrás solía fantasearse con la ultramodernidad que supondría la llegada del año 2000. La cifra tan redonda daba pie a los raptos de imaginación más variados, y a medida que la fecha se acercaba supieron dispararse también las presunciones catastróficas, que podían pasar por la interpretación religiosa del fin del mundo, la afiebrada lectura de los textos de Nostradamus o la paranoia del Y2K, aquel temor de que la humanidad quedara reseteada por un apagón tecnológico que nunca llegó. Es curioso que todo eso parezca historia tan antigua justo ahora, el momento en que realmente la modernidad mezcla todas las barajas, deja patas arriba las reglas del juego, obliga a pensar todo de nuevo. Ya nada es como era, y es una realidad tan potente que resulta ocioso preguntarse cuándo fue que cambió todo. No hay autos voladores, ni viajes interplanetarios: lo más llamativo, lo que produce el paisaje más extraño, está en lo cotidiano.

En la poderosa leyenda de The Beatles hay una historia recurrente, que dio pie a infinidad de chistes sobre el olfato de la industria: es aquella que rescata la anécdota del sello Decca rechazando a la banda porque “los grupos de guitarra son cosa del pasado”. Descorazonados por la falta de interés, John, Paul, George y Ringo terminarían cayendo en las manos y orejas de George Martin, y el resto fue historia grande. El trasfondo de esa anécdota es la significación, la trascendencia que tenía el disco por entonces. Los Beatles ya eran una banda bien curtida en el escenario, las horas y horas de show en Hamburgo habían cristalizado su sonido y su entendimiento. Pero el disco, el primer disco sobre todo, era un trofeo a alcanzar, la certificación de existencia más allá de lo efímero de la ejecución en vivo. La cosa es aún más curiosa si se tiene en cuenta que la música (y el músico) trascendió los siglos sin que hubieran formas de retenerla y reproducirla en un soporte determinado. Una vez nacido el disco, y a partir de los ’40 y ’50 del siglo XX, su reinado pareció opacar todo lo demás: nadie podía hablar seriamente de una carrera si no tenía discos grabados que la jalonaran. Incluso los muchachos de Liverpool, hartos de escuchar alaridos en vez de la música que estaban tocando, renunciaron a mostrarse en vivo y se dedicaron al estudio, convirtiéndolo en una herramienta creativa más.

Es así como la historia de la música contemporánea encontró hitos con los que ir encadenando épocas, logros, bajones, estilos y cambios de marea en obras encerradas primero en pasta, después en vinilo negro y cinta magnética, luego en policarbonato plateado, y después... y después comienza la nebulosa, los interrogantes, los mazos con trampa. La invención del MP3 y el advenimiento de la era digital fueron el punto de partida para este paisaje, tan lleno de nuevos matices que obliga a la reflexión permanente sobre los pasos a seguir. Cualquier análisis serio deja claro que el compact disc es un formato en retirada, que los músicos pueden seguir pensando su obra en álbumes, pero el público los fragmentará, que esa obra puede ser comercializada en pen drives, teléfonos, conexión de banda ancha y tarjetas con pin para descargar.

El modo en que el público se relaciona con los artistas aún no está tan subvertido: uno aún espera El nuevo de Fito, El nuevo de Andrés, de Spinetta o el Indio o Cerati. Pero para quienes no cuentan con ese renombre y esa expectativa las cosas no son tan tajantes, ni son tan claras. Y al mismo tiempo, el ocaso del disco y la explosión tecnológica significan también la lenta degradación de la dictadura de los sellos. Hace ya una década larga, Manu Chao señaló en una entrevista con quien esto escribe que los músicos consentían demasiado el capricho de las grandes grabadoras, que su intención era grabar discos más breves, de 5 o 6 canciones, cada menos tiempo. El nunca cumplió esa promesa, pero era un razonamiento interesante. Hoy, The Beatles no tendrían por qué esperar el pulgar arriba de Decca o de EMI para llegar al trofeo redondo, podrían registrar sus canciones en su propia computadora, subirlas a su propio sitio y confiar en el efecto viral de la red. Es cierto que el sistema de compresión MP3 atenta contra la calidad del sonido, pero ya hay suficientes variantes –como el FLAC– como para que digitalizar no signifique recortar.

¿Por qué, entonces, atarse a formas que ya son parte del pasado? Recurriendo a alegorías animales, en el parto del elefante la industria se sigue quedando con la parte del león. Ahora como antes, los músicos son plenamente conscientes de que la subsistencia no está en los discos, ni siquiera en el plus del aparato de difusión que prometen las grandes discográficas, que a veces se queda en mera promesa. A Divididos se le reclama que hace diez años que no edita nuevo material, pero la banda nunca dejó de tocar: quizá su error sea que el temor al pirateo la llevó a no renovar el repertorio, no estrenar canciones en esa vida de escenario, pero lo suyo está lejos de ser inactividad. Aunque ahora finalmente estén trabajando en el estudio, parecen haber tomado la decisión de recordar que lo trascendente es lo aparentemente efímero, que nadie puede convertir a Mollo y Arnedo en un archivo downloadable o recortarles las frecuencias. Que nada reemplazará nunca ese vínculo directo. Que entre ellos y el borderó hay muchos menos intermediarios ansiosos por morder su parte.

De este brumoso terreno es donde salen las puntas para continuar el debate: ¿hasta qué punto es imprescindible concebir, gestar, parir al paquidermo, cuando el músico dispone de formas más ágiles, veloces y certeras para desarrollar su arte? ¿Cuánta energía hay que poner en la imposible tarea de modificar las leyes del negocio discográfico, y cuánta en reclamar que haya más escenarios para el acto efímero que trasciende las épocas? ¿Por qué invertir hasta los riñones en una producción que muchos bajarán sin pagar, incluso antes de que el disco tenga existencia efectiva? ¿Por qué no mantener un flujo periódico, menos traumático, menos elefantiásico, de canciones que sostengan una práctica del contacto real, la verdad de la milanesa de un músico frente a su auditorio?

El siglo del disco está llegando a su fin, y el músico se reencuentra con la verdadera trascendencia. No es necesario parir con dolor. Y una guitarra no tiene por qué pesar siete toneladas.


Fuente: Blog de Eduardo Fabregat.



viernes, 8 de febrero de 2008

¿Qué música es la que más les molesta que bajemos de Internet a las grabadoras?

Si supiéramos qué música, autores, bandas, etc. son las que más les preocupa a las grabadoras podríamos evitar tanta persecución.

Obvio que las empresas no van a decirnos:

-Éste, ése y aquél son los discos que tienen prohíbidos bajar.

Ya que con eso estarían, implícitamente, diciendo que todo el resto está "liberado" para compartir.

Si estudiamos el newsletter de la APDIF, Asociación para la Protección de los Derechos Intelectuales sobre Fonogramas y Videogramas, tal vez podamos entender algo mas.

Según Newsletter Acciones Antipiratería dicen, en la parte "CAPIF en la web":

"Como parte de su campaña permanente para combatir la piratería, APDIF realiza en forma sistemática acciones contra sitios que venden o promocionan la venta de productos musicales ilegales."

Anuncian las páginas y e-mails que venden cds y dvds ilegales que fueron borradas por su acción, desde acá no los defendemos, son los verdaderos piratas, los que venden, no los que comparten.

Y hay una sección que dice:

Cyberlockers bajados

En donde anuncian las páginas de rapidshare, megaupload y otras que fueron borradas por ellos.

Es el único lugar en donde podemos tener una idea sobre qué es lo que más les molesta que se descargue en la web.

En algunos casos podemos saber de cual autor o banda es el cd, en otros no.

Veamos:

Según el último nro. del newsletter que está en la página web, con fecha 30/10/2007 dicen, en la parte de archivos borrados:

  • TorosBravos.rar
  • Jennifer_Lopez_-_Do_It_Well__Single_2007__by_Cori.mp3
  • Catupecu_Machu_-_Laberintos_entre_aristas_y_dialectos__2007_.rar
  • Jennifer_Lopez_-_Brave__2007_.rar
  • Juanes_-_Me_enamora__Single_2007__by_Cori.mp3
  • ramazzotti_ricky_martin_non_siamo_soli.mp3
  • Arbol_-_Soy_Vos_(Adelanto_del_Nuevo_Disco)_by_lithium.mp3
  • Born.rar
  • Shine.rar
  • Trainspotting__SoundTrack_1.rar.html
Sería bueno si alguien pudiera hacer un análisis de los archivos que borra APDIF de rapidshare y otros lugares para saber qué es lo que más les molesta y así evitar provocarlos, que ellos ganen su dinero con lo que quieran y que dejen al resto descargar.

No me parece que están buscando borrar la mejor música, sino simplemente la que más vende

Hay personas que descargan música que está descatalogada, que hay que conseguirla importada, música étnica, en fin, aquello que a ellos no les genera lucro.

Por ejemplo en el número anterior del newsletter (del 29/09/2007) dicen:

Cyberlockers bajados (esto es archivos rapidshare, megaupload y otros borrados):

  • Manu_Chao.rar
  • Manu_Chao_-_La_Radiolina__2007_.zip
  • Manu_Chao_-_La_Radiolina_2007.rar.html
  • Manu_Chao___Rainin_In_Paradize___Promo_E...rar.html
  • DadYan-Lo_Mejor_De_2007.rar.html

Pareciera que no querían que se bajara mucho de Manu Chao, supongo que porque estaba en el país y querían vender de él.

También en ese nro. ponen:

Pre Lanzamientos:

  • Manu_Chao.rar
  • Manu_Chao_-_La_Radiolina__2007_.zip
  • Manu_Chao_-_La_Radiolina_2007.rar.html
  • Manu_Chao___Rainin_In_Paradize___Promo_E...rar.html
De nuevo parece que hay un especial interés en borrar todo lo que sea de Manu Chao.

Sería bueno si alguien pudiera hacer el análisis de los archivos que borra APDIF de esa manera podríamos evitar compartirlos y colocarlos en rapidshare y ya está, ellos no se irritan, ganan lo suyo y todo el mundo feliz.

En algunos lugares en donde se comparten libros digitales se plantea la regla:

Libros con menos de un año de editados en español no se comparten.

Es una forma de tratar de que las librerías, editoriales y autores no pierdan por lo que pudiera compartirse en la web.

Si como usuarios dejamos que las grabadoras lucren con las novedades, seguro que no nos perseguirán o, por lo menos, harían la vista gorda.

Por otro lado a veces hay algo terriblemente compulsivo en las personas, una necesidad de tener lo último de lo último, se puede esperar para descargar la última novedad, hay tantas cosas buenas en la web para bajar.

¿Para qué tanta compulsión por bajarse lo último?


Si alguien quiere analizar los archivos que borra APDIF en:


Verán los diferentes Newsletters de APDIF, si cliquean en cada uno de ellos podrán leer el índice y al final dice:

APDIF EN LA WEB

Ésa sería la sección para investigar, en la parte que dice:

Cyberlockers bajados (o sea archivos de rapidshare, meagupload y otros borrados)

Y también en donde dice:

Pre Lanzamientos
(en caso de que esa sección exista)

Les dejo el enlace algunos de los nros. que aparecen.

Son sólo 6 de los informes que cuelga APDIF de su página en:

http://www.apdif.org.ar/Default.asp?CodOp=AND1&CO=5

Hay 30 en total.

Si alguien quiere analizarlo, puede enviarnos el informe a:

enviolibros#gmail.com
(reemplacen # por @)

Si tratamos de parar con la compulsión de bajarnos lo último de lo último...Tal vez podamos vivir todos en paz.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Cuando las grabadoras se suman a la "censura"

Les dejo los enlaces a esta historia sobre el Padre Mugica y su disco "Misa para el tercer mundo" que en su momento fue destruído por la grabadora a pedido del gobierno y que hoy, más de 30 años después sigue sin ser editado.

Así que como la grabadora ha dicho que va a editar el disco (de ésto hace más de 3 meses) vamos dando el adelanto y la historia sobre el disco.


Sobre Carlos Mugica


Parte de la Misa para el 3er Mundo y sobre Carlos Mugica.




Spartakku subió el disco "Misa para el tercer mundo"



Lean la historia sobre éste disco y para ayudar a presionar entonces a la discográfica para que lance de una buena vez el disco y le de difusión les dejo la entrada del blogde Spartakku.