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lunes, 28 de marzo de 2011

Una biblioteca digital mejor que la de Google.


Fuente Almendron.

El juez federal Denny Chin, de Manhattan, rechazó el martes el acuerdo entre Google, que pretende digitalizar todos los libros ya publicados, y un grupo de autores y editores que procesó a la empresa por violaciones al copyright. Esa decisión representa una victoria para el bien público, evitando que una única corporación monopolice el acceso a nuestra herencia cultural común.

Independientemente de eso, no debemos abandonar el sueño de Google de tornar a todos los libros del mundo accesibles para todos. En vez de eso, debemos construir una biblioteca pública digital, ofreciendo copias digitales gratuitas a los lectores. Es verdad que hay muchos problemas - legales, financieros, tecnológicos y políticos - por el camino. Pero todos ellos pueden ser resueltos.

Consideremos los temas legales levantados por el acuerdo rechazado. Iniciado en 2005, el proyecto de Google para la digitalización de los libros permitió que el contenido de miles de títulos fuesen incluído en los resultados de las búsquedas en la red, llevando al Author"s Guild y a la Asociación Americana de Editores a afirmar que los trechos mostrados a los usuarios representaban una violación de los derechos de autor. Google podria haberse defendido, alegando que hacia uso legítimo de las obras, pero la empresa prefirió negociar un acuerdo.

El resultado fue un documento extenso y complicado conocido como Acuerdo Enmendado (Amended Settlement Agreement, en inglés) que simplemente partía la torta. Google venderia el acceso a su banco de datos digitalizado, y las ganancias serian compartidas con los querellantes, que entonces se tornarian sus socios. La empresa se quedaria con 37% del total; los autores cobrarían 63%. Esa solución equivalia a una modificación de las leyes de derecho de autor por medio de un proceso individual, dándole a Google una protección legal que seria negada a sus competidores. Fue ese el principal motivo de la objeción del juez.

En audiencias en el tribunal realizadas en febrero de 2010, varias personas dijeron que Author"s Guild, compuesto por 8 mil miembros, no los representaba y tampoco a los muchos autores que publicaron libros en las últimas décadas. Algunos afirmaron preferir que sus obras fuesen ofrecidas bajo condiciones diferentes; otros querian até que sus libros fuesen ofrecidos gratuitamente. Pero el acuerdo definia los términos para todos los autores, a no ser que ellos notificasen especificamente a Google de su intención de no participar de él.

En otras palabras, el acuerdo no hizo aquello que se espera de los documentos de ese tipo, como corregir una supuesta violación de los derechos de autor o a proporcionar indemnizaciones por los incidentes anteriores; en vez de eso, el acuerdo parecia determinar como seria el futuro de la evolución del mundo digital de los libros.

El juez Chin abordó ese punto al concentrarse en el tema de los libros huérfanos - o sea, los que están protegidos por el derecho de autor cuyos detentores de los derechos no habían sido identificados. El acuerdo confiere a Google el derecho exclusivo de digitalizar y comercializar el acceso a esos libros sin ser blanco de procesos por violaciones de copyright. De acuerdo con el juez, esa provisión conferiria a Google "un monopolio de hecho sobre obras de autoria indeterminada", llevando a graves preocupaciones con la formación de un trust.

Chin invitó a Google y a los querellantes a reescribir otra vez los términos del acuerdo, tal vez alterando los dispositivos de inclusión y exclusión de los participantes. Pero Google puede muy bien recusarse a alterar su estrategia comercial básica. Es por eso que lo que realmente precisamos es una biblioteca pública digital.

Una coalición de fundaciones recaudaria el dinero necesario (las estimativas del costo de la digitalización de una página varian mucho, de US$ 0,10 a US$ 10 o más), y una coalición de bibliotecas de investigación podria ofrecer los libros. La biblioteca digital respetaria los derechos de autor, claro, y probablemente excluiria obras actualmente disponibles en las librerias a no ser que sus autores desearan tornarlas disponibles. Los libros huérfanos serian incluídos, siempre que el Congreso aprobase una ley que los tornasen gratuitos para el uso no comercial en una biblioteca genuinamente pública.

Disminuir la importancia de eso y considerar el episodio como meramente quijotesco equivaldria a ignorar los proyectos digitales que demostraron ser valiosos y prácticos a lo largo de los últimos 20 años. Todas las grandes bibliotecas de investigación ya digitalizaron partes de sus acervos. Iniciativas de larga escala como Knowledge Commons e Internet Archive ya digitalizaron muchos millones de libros por iniciativa proopia.

Algunos países también se muestran determinados a batir a Google en su propio juego al digitalizar todo el contenido de sus bibliotecas nacionales. Francia está gastando 750 millones en la digitalización de sus tesoros culturales; la Biblioteca Nacional de Holanda intenta digitalizar cada libro y periódico publicados en el país desde 1470; Australia, Finlandia y Noruega están dedicándose a esfuerzos semejantes.

Tal vez el mismo Google podría ser reclutado para la causa de la biblioteca pública digital. La empresa ya digitalizó cerca de 15 millones de libros; de esos, 2 millones son de dominio público, pudiendo ser entreguados a la biblioteca como punto de partida de su acervo. La empresa no perderia nada con ese gesto de generosidad. Por medio de la magia tecnológica y de la propia audacia, Google mostró como podemos transformar la riqueza intelectual de nuestras bibliotecas, grandes conjuntos de libros que yacen inhertes en los estantes. Pero solamente una biblioteca pública digital dará a los lectores aquello que ellos necesitan para enfrentar los desafios del siglo 21 - un vasto acervo de conocimiento que pueda ser consultado, gratuitamente, por cualquiera y en cualquier momento.

ROBERT DARNTON ES PROFESOR Y DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA DE LA UNIVERSIDAD HARVARD

Fuente Almendron

martes, 2 de marzo de 2010

Copyright and Digital Media in a Post-Napster World-No encontré la traducción

A través del blog P2P, encuentro lo siguiente:

Derecho de Autor y Medios Digitales en un mundo Post Napster, , producido el 2003 por el CentroBerkman para Internet & Sociedad


Si alguien encuentra la traducción al español o quiere hacerla, envíela a:


ppirataargentino#gmail.com
(reemplace # por @)

Gracias!!


miércoles, 8 de julio de 2009

Estudio de Harvard: Débil Protección al Copyright Ha Beneficiado a la Sociedad

Un estudio concluye que el intercambio ilegal de archivos no desalentó a la producción artística, ya que el número de nuevos cds se duplicó desde el 2000.

Una de las afirmaciones preferidas de la industria del entretenimiento es que el intercambio ilegal de archivos ha desalentado a los artistas a producir nuevas películas o discos. A partir de eso se argumenta que la sociedad com un todo sufre los resultados.

Un nuevo estudio de Harvard Business School, conducido por Felix Oberholzer-Gee y Koleman Strumpf, contradice esta afirmación con una gran cantidad de nuevas pruebas.

“El acceso del consumidor a grabaciones mejoró desde que se comenzaron a intercambiar archivos”, concluye. “Desde el 2000, el número de discos producidos aumentou más que el doble. Desde nuestro punto de vista, ésto torna difícil argumentar que una protección débil de los derechos de copia (copyright), como resultado del intercambio ilegal, haya tenido un impacto negativo en el incentivo del artista para crear.


Si, el doble.

“Mientras la venta de cds en general ha caído desde el 2000, el número de ellos siendo creados explotó”, el estudio también afirma. “En el 2000, 35.516 álbumes fueron lanzados. Siete años después, 79.695 álbumes (incluyendo 25.159 digitales) fueron publicados (Nielsen SoundScan, 2008). Aún cuando el intercambio de archivos fuese la razón por la caída de las ventas, la nueva tecnologia no parece haber diminuído la cantidade de música producida”. El intercambio ilegal no parece haber perjudicado los incentivos de los artistas para crear, y son mencionadas dos razones del porqué esto ocurre.

  1. La primera es que, mientras que el precio por los cds diminuye, o es gratis, “la disposición del consumidor a pagar por complementos aumenta”. Las personas están mas dispuestas a comprar entradas para recitales o artículos promocionales de las bandas, y el precio de ambos puede entonces aumentar para compensar la caída de la venta del álbum.

  2. La segunda razón es el hecho de que son artistas. Nadie está suguiriendo que los artistas no deban ser justamente renumerados por su trabajo, pero los investigadores les recuerdan a las personas que, a diferencia de otros tipos de trabajadores, ellos están mas inclinados a gustar de lo que hacen. Parece haber una tendencia similar en la industria del cine.

El número mundial de largometrjes producidos cada año aumentó de 3.807 para 4.989 en 2007 (Screen Digest, 2004 y 2008). Países en que la piratería de películas es descontrolada han aumentado la producción. Ésto sucede en Corea del Sur (de 80 para 124), India (de 877 para 1164) y China (140 a 402). En este período, la produccion de largometrajes en los Estados Unidos aumentó de 459 en 2003 para 590 en 2007 (MPAA, 2007).

De hecho, aunque no pueda decirse lo mismo de la industria musical, la de cine tuvo ganancias records el último año.

Lo que los autores del estudio investigan es el verdadero impacto que el intercambio de archivos y el debilitamiento de la protección del derecho de autor (protección de copyright) resultante de éste tuvo en la disponibilidad de contenido creativo y en su consumo en el mercado.

“En los últimos 200 años, la mayoria de los países hicieron evoluír sus regímenes de copyright en una sola dirección: legisladores han aumentado las protecciones legales repetidamentes de autores y editores, aumentando los precios para el público en general y desalentado al consumo.”

El intercambio ha debilitado las protecciones, desmantelando los modelos de negocio de practicamente todas las industrias de contenido creativo al forzar a muchas de ellas a rever sus precioos de modo a sobrevivir e, por lo tanto, incentivando de hecho al consumo!

“Mientras el intercambio desmantela modelos de negocio en las industrias creativas, especialmente en la música, en nuestra lectura de las pruebas es difícil sugerir que la nueva tecnologia haya desalentado a la producción artística.”. Agrega: “La protección autoral debilitada, por lo visto, ha beneficiado a la sociedad.”.
El estudio también combate el argumento de que “un download ilegal equivale a una venta perdida.”. En una muestra de más de 5.600 personas que voluntariamente dividieron las estadísticas de audiciones de sus iPods, encontraron una media de 64% de canciones en ellos que nunca fueron escuchadas, de donde se presume que fueron bajadas gratuitamente. No creo que todas esas personas comprarían las canciones para después no oírlas. El punto es que sólo porque foi descargada ilegalmente no significa necesariamente que habría sido comprada.


Fuente Zeropaid




Si alguien quiere realizar la traducción del paper del año 2009, envíela a:

ppirataargentino#gmail.com
Reemplace # por @

Comentario de Julio Argentino:

"Es muy interesante la conclusión a la que llegan en el estudio de Harvard, tomando como base una muestra estadística, que es un dato concreto y objetivo y no una enumeración subjetiva.

El detalle que no enumera es por ejemplo, cuanto se sirve o se servirá la "entertainment industry" de la Web y los réditos que obtiene gracias a ella, como la difusión masiva y la posibilidad de vender a clientes impensables. Por ejemplo: qué reditos están por obtener de alguien como Susan Boyle, que seguiría incógnita en una aldea de Escocia.

Alguna firma obtendrá millones de ventas y shows una gordita indiferenciable, si no fuera por la Web. Entonces: ponen el grito en el cielo cuando pierden un céntimo "potencial" o real, pero ni mencionan por el otro lado los réditos incalculados que obtienen. O van a obtener.