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viernes, 30 de julio de 2010

Conocimiento privado-El saber es para todos en la medida en que sea inofensivo

Robert B. Laughlin recibiendo el Nobel de Física

Fuente Diario La Nación.

PALO ALTO, CALIFORNIA.- Desde pequeños sabemos que el conocimiento es algo hermoso que cada persona tiene la libertad de utilizar como le venga en gana siempre que tenga la paciencia necesaria para leer y pensar. En parte, la idea viene de nuestros padres, que nunca dejan de inventar razones para que estudiemos más y nos destaquemos en los exámenes, pero también es una conclusión a la que llegamos por nuestra cuenta. La mayoría de nosotros entiende, en nuestros primeros años de adultez, que la capacidad de razonar y de comprender es natural, humana y que nos pertenece por derecho propio.

Lamentablemente, la conclusión es errónea. Si bien hay algo de información disponible en la escuela, donde nos la ofrecen, a veces por la fuerza, sin pedir nada a cambio, el conocimiento más valioso en términos económicos es de propiedad privada y es secreto. Los dueños de ese conocimiento no quieren hacerlo público y, ciertamente, no quieren que el Estado le dé dinero a nadie para que lo descubra.

Las personas suelen tener problemas para hablar de este tema; en lugar de profundizar en él, suelen sonreír y repetir que la educación es sagrada y que las diversas formas de ocultar información son detestables, pero que no forman parte de una conspiración. Después desvían el tema de conversación y sugieren que quien piensa distinto está paranoico. La negación refleja una actitud muy irresponsable: se trata de la criminalización del conocimiento. Es algo sobre lo que debemos reflexionar, dado que hoy vivimos en la era de la información, una época en la que, en ciertas circunstancias, el acceso al conocimiento es más importante que el acceso a los medios físicos.

Los intentos, cada vez más tenaces, de gobiernos, corporaciones e individuos por evitar que sus rivales sepan ciertas cosas que ellos sí saben ha llevado a un crecimiento insospechado de los derechos de propiedad intelectual y al fortalecimiento del poder estatal para decidir acerca de la confidencialidad de la información.

La interpretación conservadora de la invención como un robo refleja la creciente ambigüedad existente en la sociedad acerca del poder de la tecnología. Admiramos al joven genio que, en un impetuoso acto racional, aclara la confusión y realiza un glorioso aporte al conocimiento. Pero también tenemos miedo de la manipulación genética, la guerra nuclear, el secuestro de aviones por parte de terroristas o la relocalización laboral que ese nuevo saber puede tener como consecuencia.

Incapaces de decidir qué es más importante para nosotros, catalogamos la contribución genial como delito según principios que cambian con el tiempo y que el joven no conocía en el momento de realizar su trabajo. Así, este genio es como el soldado que toma decisiones valientes en el campo de batalla sin saber si por ellas recibirá una condecoración o deberá presentarse ante la corte marcial. Hay mucho en riesgo.

El conocimiento es peligroso. Nos gustaría que no fuese así. Tendemos a sentirnos más seguros que nuestros antepasados porque sabemos más que ellos, pero eso es un engaño.

Nuestras casas, los lugares de trabajo y los entornos sociales en los que nos movemos están plagados de tecnologías potencialmente peligrosas que, no sin dificultad, logramos mantener bajo control. La tarea de evitar los distintos tipos de accidentes que pueden ocurrir se hace más pesada cada día. Las preocupaciones que nos imponen quienes saben cosas importantes que nosotros desconocemos se concretan más rápido que nuestra capacidad para manejar sus inventos.

Lejos de ser infrecuente, en la vida moderna el conocimiento peligroso está por todas partes. La gran cantidad de conocimiento peligroso que nos acompaña no es una casualidad ni producto de una conspiración demoníaca, sino un efecto secundario de la actividad económica. A medida que el hombre aprende a hacerse camino en el mundo, automáticamente adquiere un poder destructivo que afecta a los objetos y a los demás hombres. Es imposible ilegalizar ese poder, porque generar valor para otro implica manipular el entorno de maneras que los demás desconocen.

Si queremos podemos adquirir conocimiento que no sea peligroso: números telefónicos, formas de granos de arena, etc., pero pronto nos quedaremos sin trabajo. Todo el mundo lo sabe: si queremos sobrevivir tenemos que adquirir un conocimiento que nos confiera algún poder, es decir, que sea potencialmente peligroso. Es eso lo que los demás necesitan de nosotros.

La triste realidad es que evitar la generación de conocimiento peligroso es algo poco práctico. El conocimiento es muy útil y, en cualquier caso, se lo genera en privado con fines industriales o militares específicos, por lo cual no está completamente bajo el control popular. Los científicos que trabajan en la esfera pública suelen presumir de cuán peligrosos pueden llegar a ser, pero la verdad es que normalmente no lo son. Los científicos sin dinero no son muy peligrosos. Entonces, mientras los críticos fantasean con detener la producción de conocimiento, hay personas más responsables que se dedican a pensar en la historia, la economía, el interés personal y las estrategias posibles. Es como el impacto de un cometa contra la Tierra. Fantasear con prohibir los cometas no le hace mal a nadie, pero sería mejor idea pensar en cómo son de verdad los cometas, evaluar la amenaza que representan y considerar qué es posible hacer si se produce un choque contra nuestro planeta..

La idea de que la adquisición de conocimiento pueda considerarse ilegal ni siquiera se les ocurriría a la mayoría de las personas; es más, en principio les parecería ridícula. Pero, aunque no lo digamos, los hechos revelan que nos preocupa mucho el poder que da el conocimiento.

Nuestros actos también revelan una lamentable ambivalencia respecto de la libertad intelectual. Muchos menospreciamos la investigación en el campo de la técnica como algo vil, sin tener en cuenta quién la realiza ni cuáles son sus motivaciones. Muchos aplaudimos cuando desde los editoriales de los diarios se alienta la restricción del acceso al conocimiento peligroso. Normalmente justificamos este aplauso consciente asegurando que el conocimiento técnico difiere del conocimiento no técnico y sosteniendo que mientras que el primero es una amenaza, el segundo no lo es. Sin embargo, la distinción que hacemos, en realidad, es entre el conocimiento que confiere poder y el que no lo confiere.

El saber que no convierte a su poseedor en poderoso es benigno y también suele no ser importante. Entonces, la triste realidad es que la mayoría de nosotros no piensa que la penalización del conocimiento sea un problema. Ahora bien, cuando se trata de nuestro derecho de aprender, el panorama es distinto. No sólo nos parece correcto aprender y educar a nuestros hijos como nos venga en gana, sino que creemos que tenemos la obligación de hacerlo y que es nuestro deber enseñarles a nuestros hijos a continuar con la misma actitud combativa.

La actitud ambivalente con respecto a la penalización del conocimiento revela un profundo conflicto entre la estabilidad y la seguridad económica, por un lado, y los derechos humanos, por otro, conflicto para el que no hemos encontrado solución ni en nuestra mente ni en la sociedad. Exigimos que se respeten los principios de propiedad en nombre del bienestar económico y que se aplique la censura estatal en nombre de la seguridad. Al mismo tiempo, sabemos que limitar el acceso de una persona joven al conocimiento, en especial cuando esa persona es de origen humilde, es inmoral.

La penalización del conocimiento pone en peligro nuestras tradiciones culturales creativas. Degradar a los técnicos de modo que pasen de la categoría de héroes de Internet a la de ladrones y espías que amenazan a la economía y al Estado con su capacidad de cometer delitos intelectuales tendrá sus consecuencias. Lo que está cambiando es la economía del intelecto, las tradiciones por las que una persona se beneficia materialmente gracias a la creatividad, el conflicto entre las actividades intelectuales, por un lado, y las leyes de propiedad intelectual y la seguridad nacional, por otro, los fuertes incentivos a la creación de conocimiento desechable, el costo cada vez mayor que implica localizar el conocimiento relevante en un enorme río de basura. Frente a nuestras propias narices, la edad de la razón está siendo desplazada de su nicho ecológico por la economía del conocimiento, un término cargado de ironía para una época en la que lo que se promueve es la escasez de conocimiento. ©LA NACION

El autor obtuvo en 1998 el Premio Nobel de Física, junto con Horst L, Stôrmer y Daniel C. Tsui, por su explicación del efecto Hall cuántico.

Fuente Diario La Nación.


De uno de los comentarios en el diario La Nación:

"Me sorprendió negativamente la nota del Dr. R.B.Laughlin. Contiene afirmaciones muy discutibles. La primera es negar la capacidad del hombre (compartida por algunos animales superiores) de adquirir por sí mismo conocimientos, aplicarlos y transmitirlos. Aparentemente el autor se está refiriendo a la propiedad intelectual, que sí es un tema legal discutible. El segundo error es considerar: “El conocimiento es peligroso” una generalización que me parece inaceptable. Conocer la conveniencia de la higiene durante los partos o las propiedades de la penicilina ha salvado miles, millones de vidas. Me parece que lo que el autor esta intentando criticar es el patentamiento de conocimientos y desarrollos tecnológicos por las universidades y su empleo monopólico por grandes corporaciones que no infrecuentemente los usan mercantilmente aunque puedan provocar más mal que bien."

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Charla Conocimiento, ¿patrimonio público?, El rol de la universidad en la difusión y el acceso al saber. Fotocopias, Internet y libros.

Charla
Conocimiento,
¿patrimonio público?
El rol de la universidad en la difusión y el acceso al saber.
Fotocopias, Internet y libros.

Martes 24 de noviembre / 19 hs
hall del 3 piso / Facultad de Filosofía y Letras / UBA


Lentamente se empieza a instalar en la sociedad una discusión respecto a la legislación sobre
derechos de autor y propiedad intelectual en la Argentina. Frente a las nuevas tecnologías
y a la explosión de la digitalización de obras artísticas, las leyes que regulan la materia se
tornan obsoletas y terminan funcionando como herramientas de criminalización masiva, a
la vez que restringen las posibilidades de un uso social de las obras que no sea dependiente,
sin excepciones, de la voluntad de los particulares. Un ejemplo: el Art. 72 de la Ley de
Propiedad Intelectual establece como “casos especiales de defraudación” las reproducciones
no autorizadas de obras, independientemente del ánimo de lucro que haya habido. Que una
biblioteca fotocopie un libro y preste esas copias para evitar dañar un original ya deteriorado,
es, entonces, delito. Frente a situaciones de este estilo, se hace indispensable contribuir a la
problematización de la cuestión, para así generar una concepción de la cultura y el conocimiento
que sea más afín a las necesidades de nuestra sociedad.
En el debate sobre esta cuestión algunos actores sociales tienen una injerencia especial, nacida
de la función social que desempeñan. Así podría pensarse de la UBA. Vista desde esta
perspectiva, ¿cuál sería la especificidad de la universidad pública, en tanto generadora y reproductora
de conocimiento, en la discusión? ¿Cuál es el carácter del conocimiento producido
y reproducido, en y para esa institución: privado, público…?
Hoy, la UBA ha firmado un convenio con CADRA (Centro de Administración de Derechos
Reprográficos) en el que se compromete a pagar $12.72 anuales por cada alumno de la
Universidad, en compensación por el uso en las facultades de fotocopias de libros protegidos
por derechos de autor. Esto supone un monto anual superior a los $4.000.000 (que en los
primeros años de convenio se reduce a una suma simbólica de $300.000, en atención a la
situación financiera de la UBA)

Al mismo tiempo, una iniciativa generada por estudiantes de la UBA para acercar gratuitamente
textos necesarios para la formación universitaria tuvo un final abrupto: BiblioFyL era una biblioteca digital online con links a material de estudio de todas las carreras de Filo.

El 25 de septiembre llegó una intimación a El Server, el servicio de hosting que la alojaba,
que sostenía que BiblioFyL violaba las leyes 11.723 (Ley de Propiedad Intelectual) y 25.446
(Ley de Fomento del Libro y la Lectura). Por medidas preventivas se decidió darla de baja.
Pero en un sentido opuesto, y hace no tanto tiempo, EUDEBA (Editorial Universitaria de
Buenos Aires) materializaba un posicionamiento universitario fuerte respecto de la difusión
del conocimiento. EUDEBA editó libros de altísimo nivel a muy bajo costo, colaborando
con cada facultad para poner al alcance de los estudiantes la bibliografía necesaria. Y al salirse
del circuito habitual de comercialización (librerías) para instalar sus propios kioscos de venta
a lo largo de la ciudad y del país, amplió la posibilidad del acceso al conocimiento a grandes
sectores sociales. Sin embargo, actualmente EUDEBA ha perdido el impulso inicial que
animaba su tarea. Para comprobarlo, solo hace falta preguntarse: ¿Cuántos libros editados
recientemente por EUDEBA hemos usado en nuestras carreras?

Tomando estos casos, nos preguntamos: ¿Existe actualmente una política universitaria respecto
a la difusión de la cultura y el conocimiento, y del soporte en que esta difusión puede y
debe realizarse? ¿Es eso el acuerdo con la CADRA, o sólo se trata del gesto evasivo de “ahorrémonos problemas”? ¿Cuál es la situación, qué pasa con las bibliotecas, particularmente
con las universitarias? ¿Cómo un caso como el cierre de BiblioFyL alcanza mayor difusión
por fuera de nuestra facultad que en ella? ¿Es posible revivir el espíritu de Eudeba, ese proyecto
de creación intelectual y académica abierto a la comunidad?

Con la convicción de que es necesario traer a juicio estas cuestiones, convocamos a esta
primera charla.
Oradores
Julio Raffo
Legislador electo por Proyecto Sur. Abogado y profesor universitario, especialista en derechos
de autor y propiedad intelectual

Enrique Chaparro
Matemático. Integrante de Fundación Vía Libre y de Wikimedia Argentina.

Alejandro Kaufmann

Director de la carrera de Ciencias de la Comunicación (UBA)

Martes 24 de noviembre / 19 hs
hall del 3 piso / Facultad de Filosofía y Letras / UBA


sábado, 31 de enero de 2009

Salió el Ranking de las Webs Universitarias en el mundo-Webometrics


Explicación sobre "webometrics":

"Desde el año 2004 el Ranking Web es actualizado 2 veces (Enero y Julio) al año. Este ranking posee la cobertura más amplia con 16.000 Instituciones de Educación Superior de todo el mundo que se encuentran listadas en el directorio. La presencia Web mide la actividad y visibilidad de las instituciones y es un buen indicador del impacto y prestigio de las universidades. La Posición en el ranking resume el rendimiento global de la Universidad, aporta información para aquellos candidatos a estudiante o académico, y refleja el compromiso para con la diseminación del conocimiento científico.

Queremos motivar tanto a instituciones como a docentes e investigadores a tener una presencia en la Web que refleje de forma precisa sus actividades. Si el rendimiento web de una institución se encuentra por debajo de lo esperado de acuerdo a su excelencia académica, los dirigentes universitarios deberían reconsiderar su política Web, promoviendo el incremento substancial del volumen y la calidad de sus publicaciones electrónicas."





Objetivos del Ranking Mundial de Universidades en la Red

El objetivo original del Ranking era el de promover la publicación Web y no el de obtener un listado de instituciones académicas y de investigación de acuerdo a su prestigio. Nuestro primer fin es apoyar las iniciativas "Open Access", así como promover el acceso electrónico a las publicaciones científicas y a todos aquellos materiales de tipo académico. Sin embargo, los datos Web son muy útiles para clasificar universidades porque no están basados en numero de visitas o diseño de las páginas sino que tienen en cuenta la calidad e impacto de las universidades.

Queremos motivar tanto a instituciones como a docentes e investigadores a tener una presencia en la Web que refleje de forma precisa sus actividades. Si el rendimiento web de una institución se encuentra por debajo de lo esperado de acuerdo a su excelencia académica, los dirigentes universitarios deberían reconsiderar su política Web, promoviendo el incremento substancial del volumen y la calidad de sus publicaciones electrónicas.



Decálogo de buenas prácticas para el posicionamiento de webs institucionales

Las siguientes recomendaciones pretenden dar algunos consejos tanto a universidades como a centros de investigación a nivel mundial para conseguir una adecuada presencia en la Web.
Sus sitios web deberían representar correctamente sus recursos, actividades y rendimiento global, para de esta forma dar a los visitantes una visión real de la institución.
Queremos promover aquellos proyectos a medio y largo plazo que den prioridad a la publicación de grandes volúmenes de contenidos de calidad que se encuentren bajo el modelo Open Access.

Sobre el contenido y como tener mejor y más contenido:

"Una gran presencia en la Web sólo es posible con el esfuerzo de un gran número de autores. La mejor forma de conseguirlo es permitir a una gran proporción del personal, investigadores o estudiantes de graduado la posibilidad de convertirse en autores potenciales"


Entre las consideraciones para hacer el ranking figura:

  • Tamaño
    • Incluye el número de páginas recuperadas a partir de cuatro motores de búsquedas:
      • Google
      • Yahoo
      • Live Search
      • Exalead
  • Visibilidad
    • Considera el total de páginas y enlaces externos que tienen citaciones a la institucioón, recupardos por los mecanismos de Yahoo Search, Live Search y Exalead.
  • "Rich Files"
    • Toma en cuenta todos los documentos anexados al sitio en los formatos:
      • Adobe Acrobat (pdf).
      • Adobe PostSript (.ps)
      • Microsoft Word (.doc)
      • Microsoft Powerpoing
  • "Scholar
    • Engloba el número de citaciones en artículos científicos para cada dominio académico, cuyos resultados son extraídos de Google Scholar, un banco de datos de artículos científicos, informes y otros ítems académicos.



Si vamos a los números fríos veremos que en primer lugar está :

Massachusetts Institute of Technology (MIT)

Todo el ranking mundial.



Para no deprimirnos mucho, vayamos a Latinoamérica:



En primer lugar está:

Universidad Nacional Autónoma de México en el puesto 44 mundial

luego:

Universidad de São Paulo en el puesto 87 mundial.

Y la Argentina?...Ya vamos:

Universidad de Buenos Aires en el puesto 8vo de Latinoamérica y 317 mundial.

Universidad Nacional de la Plata en el 15 latinoamericano y 528 mundial.

Universidad Nacional de Cordoba en 33 y 904 respectivamente.

Y ahí va...

Acá todo el ranking latinoamericano.


De todas maneras la UBA subió en el ranking general, en comparación con el año pasado:

La UBA estaba en el puesto 361 mundial y 6to. general en Latinoamérica, esta bien que las otras latinoamericanas también subieron.


Uno puede preguntarse, ¿cuál es la diferencia significativa entre las primeras páginas de la región UNAM y USP y la UBA, por ejemlo?

Veamos:

Supongamos que quisiera saber qué tesis disponibles para lectura hay en cada una de las páginas de las universidades (UNAM, USP y UBA).

Voy al buscador de cada una de las páginas y coloco tesis, en el caso de la USP coloco tese .

  1. En el caso de la UNAM llego a un buscador de tesis, habría que ver si están todas disponibles gratuitamente y completas.
  2. En el caso de la USP llego a una Biblioteca Digital que dice:


    TOTAL 15556


    Dissertación 9405


    Tesis 6063


    Libre Docencia 88

  3. Vayamos a la UBA


    Colocamos tesis....No encontramos una tesis, ni un banco de tesis.


    Colocamos biblioteca de tesis...Nada


    No se bien qué colocar para ver si puedo leer alguna tesis online en las páginas de la UBA.

    ¿Si alguien sabe?

    ¿Será por eso que estamos en el puesto 317 mundial contra la UNAM en el 44 y la USP en el 87 ?



La verdad es que no lo se, supongo que la UBA, al igual que todas las universidades públicas tendrían que tener todas sus tesis para que podamos ver qué es lo que se hace con los impuestos... Pero no se.

Tal vez alguien más que pase por acá sepa.



Resumen de los enlaces citados:





Comentario de Julio A:

Creo que es un ranking más cuantitativo que cualitativo el que compara las universidades.
Es muy difícil saber por donde cualificar el valor de una universidad, pero más allá de las arbitrariedades que uno pueda encontrar ... es una buena indicación de la pobre exposición en la web de la UBA (Universidad de Buenos Aires) y la UNLP (Universidad Nacional de La Plata), para citar solo a las más destacadas de la Argentina.

Pero si veo que la UBA, está muy adelante de París - 1, esto es "la Sorbonne" y ganandole por varios puestos a la mismísima "Ecole Polytechnique de France" (por mencionar dos institutos o universidades con "algún" prestigio ganado en siglos ...), revela que el criterio del ranking es muy cuantitativo y verdaderamente referido a la presencia en la web y las contribuciones al
conocimiento universal.

Si Cambrige está en el puesto 54 y el Instituto Lomonosov de Moscú en el 186, bueno, nuestro 317 de la UBA no estaría tan mal. Tampoco es para alegrarse porque de todas maneras revela una cierta desidia en volcar conocimientos o cicatería de sus administradores o autoridades en retacear medios para hacerlo.

Todo lo cual habla mucho y bien de la UNAM y de la USP.Saludos

Julio A




Respuesta:

Justamente, me estaba fijando en las páginas de la UNAM y en la USP si ellos colocan sus tesis online.....Y tienen una biblioteca de tesis más o menos fácil de acceder.


Para mi no tiene sentido, ahora que conseguir un servidor y tener espacio para poner cosas en la web, no es tan caro, no colocar una buena biblioteca de tesis en la web con acceso público y gratuito.

Así todos podremos saber de qué se tratan las tesis que se producen en las universidades públicas....

Si ese material no está o es de difícil acceso, webometrics te manda la página para abajo.

Webometrics lo que dice es que es una comparación de la información y del acceso que dan tus páginas a esa información de la página de la Universidad.

Hay algo que me llama la atención y me parece medio "berreta",si vas a la página de la UBA:

http://www.uba.ar/homepage.php

Vas a ver que hay una sección de blogs:

Comunicación
Cultura digital
El blog para el debate sobre
cultura digital

Y, desde la página oficial la "cara" de la UBA te manda a un blog en......Wordpress.

Entonces con esas prácticas, está explicado en webomtrics, te mandan la página para atrás.

Además que, sinceramente, me parece medio berreta poner un enlace a un blog de wordpress, por qué no ponerlo en un dominio de la UBA?

Son cosas que no entiendo bien.

Pero fijate lo de las tesis y las bibliotecas de tesis, sobre todo comparándolas con UNAM y USP, no son cosas que requieran muchísimo dinero..Y lo de wordpress...bueno..




Comentario de Julio A:


Hasta parecería incomprensible que la UBA, que fuera pionera para la enseñanza de Informática en Latinoamérica, hoy no esté en la vanguardia en la Web. En mi opinión es una retracción o autocensura en parte, tal vez atribuíble a una secuela tardía de la sombra de la Dictadura.Cosas que no se olvidan fácilmente.

Julio A



Respuesta:

Fijate que hay una radio de la UBA, por qué no la colocan online para que todos, en cualquier lugar del mundo, podamos escucharla?, o poner algunos de los programas para descargarlos y escucharlos en un ipod?

No son cosas carísimas, ni imposibles, son accesibles y el presupuesto, para la UBA no sería gran cosa...

Si me decís que es por resabios de la dictadura que no se colocan las tesis, bueno, podrían estar aquellas que no fueran de Ciencias Sociales que serían las más "sensibles" para la dictadura..


En:

Vas a encontrar un programa de radio en homenaje a Cortázar en donde podés escuchar, como radioteatro:

Adios Robinson

Y una biografía de Cortázar

Todo eso está online.


No hacen falta billones de dólares (como el acelerador de partículas)
La UBA no hace eso...Y no es sólo ciencia, sería también placer y cultura....

Creo que es simple desidia, pero es mi humilde opinión.




Respuesta de Julio A:



Que hay Desidia / no hay quien la niegue pero, nada ocurre por designio divino,
ni castigo de los dioses, ni por generación espontánea ... ni siquiera la desidia misma.

Todo tiene una o varias causas y, mientras esas causas persistan, el fenómeno seguirá ocurriendo.
Lo de resabio de la dictadura es una opinión mía, bastante apresurada y más fundada en una percepción intuída que en causas precisas y definidas.

No es temor a un acto represivo sino una actitud muchas veces conformista, sazonado
con un "mientras yo me salve".

He encontrado muchas veces una tácita aceptación de que "las cosas son así y es lo que hay", con escas vocación de cambio, así como una ausencia de orgullo de pertenecer a una institución, a una facultad o a una cátedra.

Se me pueden ocurrir decenas de causas influyentes pero no se soluciona nada con el diagnóstico, el paciente seguirá enfermo sino con el suministro de las medicinas aconsejables.

Por lo que pude descubrir, por lo menos, RSS hay (no todo está perdido):


Lo del blog es descorazonador: el ultimo post es una transcripción de un artículo de beatriz Sarlo de la revista dominical de Clarin, del 8 de diciembre del 2008, hace casi dos meses, y los comentarios son todos del mismo día (19 / 12 / 2008) y entran todos en la misma hora: el primero a las 4:47 y el ultimo a las 5:01.



Es terrible la conclusión: si de la profesora de Literatura Argentina de la Facultad de filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, el aporte al blog oficial "culturadigital" es un artículo de revista dominical (ni siquiera del suplemento cultural ... donde han ocurrido debates intensos y llenos de adjetivos con Guillermo Saccomanno y otros varios) y los comentarios, son anodinos y "sospechosos", no es que estamos MAL, ... estamos PEOR.

Es desolador ... peor de lo que podía suponer. Si yo fuera un japonés, hoy me abría las venas. ¡¡Yukio ... cuanta razón tenías!!

Julio AA de Anonadado




R:

Fijate la biblioteca de tesis de la USP (Universidad de San Pablo):

http://www.teses.usp.br/

A la izquierda abajo tenés las tesis más visitadas:

  1. Do fordismo à produção flexível: a produção do espaço num contexto de mudança das estratégias de acumulação do capital.

    Dissertação de Mestrado

    Faculdade de Filosofia, Letras e Ciências Humanas (FFLCH)

    En tiempos de desempleo y la famosa "flexibilidad laboral" que quieren meter...Puede ser que por eso tenga tanta lectura...

    Y la podés descargar si querés y analizar, después de todo la USP está mantenida por el Estado. (al igual que la UBA)


  2. La segunda tesis más visitada:

    Efeito da suplementação com ácido linoléico conjugado (CLA) na composição do leite, no perfil de ácidos graxos e na atividade de enzimas lipogênicas em ratas lactantes.

    Escola Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (ESALQ)

    Está bien, no son lecturas para todos (para mi tampoco) pero a alguien le puede servir.

  3. Una disertación para estos tiempos:

    A Questão da Palestina e a Fundação de Israel
    (La cuestión de Palestina y la Fundación de Israel)


    Faculdade de Filosofia, Letras e Ciências Humanas (FFLCH)

    Supongo que debe estar entre las más visitadas por razones obvias.


No te digo que son tesis magníficas, no las leí, y es posible que no esté calificado para evaluarlas, pero están ahí, podés saber qué se está haciendo y se comparten con toda la gente.

No es algo caro, es accesible, no precisás billones de dólares como el acelerador de partículas, es saber qué ciencia está produciendo la universidad.