Mostrando las entradas con la etiqueta mineradoras. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta mineradoras. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de marzo de 2010

Algo más sobre Andalgalá-Gabriel Levinas en "No Hacemos Falta"

Áudio del programa "No Hacemos Falta" de Gabriel Levinas

Si quieren escuchar la primera parte del programa sin descargarlo, presione en "play".


Si quieren escuchar la segunda parte del programa sin descargarlo, presione en "play".







Leído en Ramble Tamble.

El 15 de febrero, vecinos de Andalgalá pertenecientes a la Asamblea ElAlgarrobo resistieron el paso de camionetas que escoltaban a una máquinaretroexcavadora que trataba de pasar por un camino comunero para llegarhasta el lugar donde se sitúa el proyecto minero Agua Rica. Frente a lainsistencia de los asambleístas en impedir el paso del convoy, la fiscal Marta Graciela Nievas dio la orden de que la policía reprimiera lamanifestación, lo que arrojó el resultado de más de 40 detenidos y variosheridos.

Esta represión indiscriminada que hirió a mujeres, ancianos y jóvenes provocó el repudio generalizado de los pobladores de Andalgalá que marcharon de a miles a la plaza central. La policía y el intendente intentaron apagar el fuego con alcohol. Mandaronnuevamente a reprimir, esta vez en la plaza. Esa decisión multiplicó el enojo de los andalgalenses.

La realidad del pueblo cambió para siempre. Los enfrentamientos, antes meramente verbales, se convirtieron en físicos, con amenazas cruzadas y mensajes de texto intimidatorios que llegaron a cientos de simpatizantes y amiembros de la Asamblea El Algarrobo. Muchos fueron amenazados también con perder sus trabajos y, de hecho, varios fueron segregados de sus ocupaciones cotidianas.

A pesar de ello la firmeza ejemplar de la gente hace prever que Andalgalá será una experiencia multiplicadora a lo largo de todas las provincias cordilleranas donde se practica este tipo de minería y que, lamentablemente,va en aumento.

Lo increíble del caso es que, independientemente de las discusiones a veces bizantinas entre los especialistas de un lado y de otro, se evidencian dosrealidades:­


  • Primero, el impacto ambiental y la contaminación son inevitables, aun si los organismos de control funcionaran y la legislación les exigiera a las mineras un mayor estándar de protección ambiental a cumplir.­

  • Segundo ‹y esto es lo más absurdo‹, que al país prácticamente no le queda un peso al final del camino y, como lo demuestra la investigación de FOPEA que fuera recomendada por este mismo Blog, el pasivo ambiental que dejan es enorme y en algunos casos irreversible.
La Alumbrera es una de las minas a cielo abierto más viejas en nuestro país,donde hemos podido comprobar personalmente la verdadera inescrupulosidad con la que se explota. Pudimos observar desde filtraciones enormes en su dique de cola que inevitablemente contaminarán las napas en poco tiempo, hasta la rotura de caños, el llamado mineraloducto, que por ahorrar costos la minera no tuvo mejor idea que hacerlo adentro del río que llega hasta Tucumán.

Este río, que es de todos, en varias oportunidades se vio contaminado por el estallido de la cañería que conduce ese caldo extremadamente tóxico para ser cargado en Tucumán hasta su destino final. He visto las bolsas que la minera sacaba del cauce del río después de uno de esos estallidos.

El empleo que ofrece ‹uno de los argumentos que la minera esgrime‹, es sólo para 60 andalgalenses, según el intendente pro minero del pueblo, y de 360 según la propia minera pero incluye en esta cifra hasta a los remiseros quede tanto en tanto transportan a algún empleado de la mina.

Los pobladores, quienes en principio creyeron en las ventajas de semejante inversión en su región, con el tiempo pudieron constatar que sólo malas noticias llegaban del emprendimiento y, encima, muchas personas que trabajan la tierra ya aprecian que la cifra de 60 o 360 se verá en rojo si se confronta con los trabajos de agricultura y derivados que se irán perdiendoo que ya se han perdido.

Pero esto no es todo. Falta lo más absurdo y esto es real. La propia ciudad de Andalgalá puede ser desalojada, ya que está asentada en una zona minera sobre la cual una empresa tiene derecho a buscar los metales para explotarla, si así lo deseara. Simplemente al expropiar, pago mediante,a toda la ciudad que será trasladada, en ese caso, hacia algún otro sitio.

Esto ‹que parece simplemente una burla o una mala broma‹ es la gota que derramó el vaso y lo que provocó que esta pequeña y tranquila ciudad catamarqueña se convirtiera en un polvorín. Sin lugar a dudas la lucha de sus pobladores se verá reflejada en muchos otros pueblos de la cordillera y precordillera en los próximos años.

No nos olvidemos que ya existen cerca de 800 asambleas en el interior con los mismos objetivos que la de El Algarrobo: NO a la mina.

Leído en Ramble Tamble.



Les recomendamos leer el proyecto del diputado del Frente Para la Victoria , oficialista, que nos demuestra el verdadero "Efecto Derrame" de la minería en la Argentina.



martes, 9 de septiembre de 2008

Negocios mineros, pesares indígenas


Negocios mineros, pesares indígenas


La compañía canadiense Aquiline y el gobierno provincial impulsan en el desierto de Chubut un yacimiento de plata y plomo, uno de los metales más nocivos. Las reservas llegan a unos diez mil millones de dólares. Reclamos de las comunidades aborígenes.


Desde Gan Gan y Gastre, Chubut



Caminos rectos que finalizan en el horizonte, interminables. Clima seco, viento permanente y remolinos que cruzan la ruta de tierra. Ni ranchos ni árboles ni personas a la vista, sólo arbustos y guanacos huidizos. Es el paisaje monótono, durante cinco horas, en la soledad de la meseta de Chubut, el extenso y árido espacio que separa el mar de la cordillera, pleno corazón de la Patagonia. Victorino Cual, abuelo tehuelche, está enfermo, un dolor estomacal lo tiene a maltraer y una ceguera le arruinó un ojo y avanza por el otro. “Siempre dijimos que no. Siempre diremos que no. ¿Por qué es difícil que nos entiendan?”, increpa Victorino, de 75 años, nacido y criado en el lugar, que rechaza el proyecto minero Navidad, de la empresa canadiense Aquiline Resources, iniciativa que avanza sobre territorio originario violando leyes nacionales y tratados internacionales que obligan, a cualquier iniciativa que afecte su forma de vida, a contar con la aprobación indígena. El yacimiento, con reservas por diez mil millones de dólares, es rechazado por las consecuencias negativas del plomo –tanto en el medio ambiente como en la salud– y el gigantesco uso de agua: 460 litros por segundo, 40 millones de litros por día, durante los quince años de vida del yacimiento, y en una zona donde el agua es el bien más escaso. El gobierno provincial tomó partido: calificó el proyecto como “una experiencia fantástica”.



“No somos mineros. Somos indígenas que criamos animales y respetamos la tierra desde hace cientos de años. ¿Eso tampoco se entiende? ¿Quieren cambiar nuestra forma de vida?”, arremete el abuelo tehuelche, mueve la cabeza en desaprobación y deja sin palabra.

De Toronto a Gan Gan



El Yacimiento Navidad es uno de los depósitos de plomo y plata más grande del mundo aún sin explotar, llamado “Navidad” porque los primeros resultados de laboratorio estuvieron un 25 de diciembre. El yacimiento estuvo en manos de la compañía IMA Exploration hasta julio de 2006, pero –juicio mediante en Canadá– fue traspasado a Aquiline Resources (el caso fue un hecho sin precedentes en la historia jurídica argentina, el conflicto sobre recursos naturales de Argentina no se resolvió en la Justicia local sino en tribunales extranjeros). La última estimación de reservas asegura la existencia de minerales por diez mil millones de dólares.



El 15 de noviembre de 2007, en la tarde de Toronto, la compañía canadiense Aquiline organizó una conferencia telefónica entre el directorio y sus accionistas. La evaluación del proyecto Navidad fue el tema principal. La conclusión fue que no había “ningún aspecto del proyecto que pudiera generar un rechazo por parte del gobierno” (tanto nacional como provincial).



Gan Gan es un pueblo de quince manzanas cruzadas por la ruta provincial 4, a 370 kilómetros de Rawson, que une la cordillera con la costa de Chubut, pleno desierto, de 600 habitantes y zona de pequeña ganadería. Sólo 50 kilómetros lo separan del yacimiento, será de las zonas más afectadas. La familia tehuelche Cual habita en la zona desde 1902, con quince leguas. El propio pueblo de Gan Gan se construyó sobre parcelas donadas por la comunidad indígena. A cien años de esa donación, los Cual perdieron trece leguas a manos de empresarios y comerciantes. Hasta el cementerio comunitario quedó en parcelas apropiadas por un terrateniente local. En la actualidad, los Cual sobreviven en dos leguas, insuficientes para la cría de animales.



Don Victorino Cual nació en la estepa de Chubut. El rancho de adobe y chapa, construido por sus manos, tiene tres habitaciones. Una ventana pequeña deja en penumbras la cocina comedor, que recibe con una ronda de sillas y bancos desvencijados. Victorino viste pañuelo rojo al cuello, camisa azul, bombachas de campo deshilachadas y alpargatas. Está enfermo, pero no quiere dejar pasar la oportunidad de contar los pesares. “Nos robaron la tierra, no nos dejan criar a nuestros animales, y encima nos quieren sacar el agua y envenenar con su mina. Y los políticos trabajan para ellos.”



Empleados de la minera recorrieron la zona media decena de veces. Visitaron las comunidades indígenas, se mostraron amables, serviciales. Realizaron una encuesta, preguntaron si aceptarían otro campo y quisieron hacer firmar un papel confuso. “No agarré nada, pero sé de hermanos que sí lo han hecho, los han apretado, estuvo fulero ese asunto”, explica Cual, de rostro adusto, nueve hijos y tres nietos. Y la situación empeoró cuando el gobierno provincial, a través de sus punteros locales, comenzó a presionar para que dieran la bienvenida a la minera.



El gobernador Mario Das Neves, que ya se postula a presidente para el 2011, no aceptó el llamado de este diario, pero sí se refirió a la actividad minera el 25 de junio en la Embajada de Canadá (país de origen de gran parte de las empresas que desembarcan a lo largo de la cordillera). “Creo que el proyecto Navidad es una experiencia fantástica. Ustedes tienen que tener la tranquilidad de que en mi provincia no somos nada prejuiciosos con la actividad minera, que somos cuidadosos y que queremos, cuando alguien invierte, que tenga la tranquilidad de que no se le van a cambiar las reglas de juego”, afirmó. Los 120 empresarios canadienses aplaudieron y sonrieron con satisfacción, según da cuenta el mismo sitio de Aquiline, que publicó una crónica del cóctel.



Victorino Cual se calza la boina, mira por la venta de su casa hacia el mallín y sentencia: “Nos ha quedado poco de nuestro campo. Aunque los políticos insistan, no podemos permitir dar permiso de que nos arruinen la tierra y el agua. No queremos plata, la plata se funde, se gasta, el campo queda y nos da vida”.



Agua escasa



Gan Gan significa en idioma ancestral gran comida. Cuenta la historia que la zona era paso de viajantes y carros, donde se recuperaba fuerza para llegar a la cordillera o el mar. Muy famoso es su mallín (reservorio de agua superficial con pastos tiernos), punto de recreación y refresco durante los veranos. En enero pasado nadie pudo zambullirse, una sequía castigó la zona. Falta de tierras y escasez de agua complican cualquier cría de animales: pocas pasturas, chivas flacas, reproducción exigua y caída de los ingresos familiares conforman una cadena. “Se nos mueren muchos animales por falta de tierras. Y con la minera será peor porque habrá menos agua”, lamenta Patricio Huichulef, de la comunidad Chacay Oeste-Laguna Fría.



Tiene 64 años, diez hijos, siempre habitó el mismo rancho, desde que nació, al igual que su padre. Habita y trabaja la misma tierra desde hace décadas, pero no posee título de propiedad. Vive de lo que produce con sus manos, padece el acoso de empresarios que quieren quedarse con sus campos. Y enfrenta una industria extractiva.



“Esta gente (los empleados de la minera) recorren los campos, no piden permiso, entran nomás y van marcando con banderas donde les interesa hacer pruebas. Eso ya está mal y nosotros no lo aprobamos. Tampoco dimos permiso para correr el chenque (cementerio), eso no se toca, y estos señores que hablan lindo entraron y corrieron todo”, se indigna Huichulef y cuenta que le hicieron encuestas, que preguntaban si vendería el campo, que prometían trabajo, mejora de casas, comida y hasta autos. “No firmé nada y no quiero nada de ellos. Les dejé claro que no voy a dejar el lugar donde crecí.”



Las comunidades indígenas de la meseta tienen presente el accionar minero. Cerca de allí, en Gastre, funcionó Mina Angela, la mayor experiencia de minería metalífera en la provincia. Sólo quedó de ella un enorme depósito de residuos tóxicos acusado de envenenar suelo y agua con cadmio, metal pesado productor de cáncer.



En el mismo desierto patagónico, pero cruzando el límite provincial, trabajan desde hace cinco años en la puesta en funcionamiento de una mina de oro y plata a cielo abierto, con cianuro, en la localidad rionegrina de Ingeniero Jacobacci. El gobierno de Río Negro rechazó el informe de impacto ambiental de la empresa y sancionó, motivado por la movilización de las organizaciones sociales, una ley que paralizó momentáneamente la explotación del proyecto. Pero la compañía se mantiene en el lugar, asegura que obtendrá el permiso. Se trata de la canadiense Aquiline Resources, la misma que impulsa el proyecto Navidad y que ya mostró su poder de persuasión con los gobiernos de Chubut y Río Negro: en menos de diez años logró tomar control de 500 mil hectáreas para exploración minera.




Ojalá se cumpla....