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miércoles, 7 de diciembre de 2011

CONICET y libertad de expresión

Fuente Seminario Gargarella.

07/12/2011


CONICET y libertad de expresión


Hace unos pocos días, los investigadores del CONICET recibimos el siguiente "comunicado":

"Comunicado
Estimado Sr Investigador/ra:
Con el motivo de aclarar algunas cuestiones referidas a la relacion de nuestro personal con los medios de comunicación, quisiera participarles de un concepto rector:
Sólo la Presidente del Conicet, o la persona en quien ésta expresamente delegue tal facultad, puede expresar de modo válido la opinión institucional del Consejo.
Al no tener personería jurídica propia, ninguna unidad divisional o instituto del CONICET o de doble dependencia tiene de por sí delegadas facultades para hablar en nombre del, o de los organismos en los cuales se desempeña o depende. Si surgiera alguna duda al respecto, la Dirección de Comunicación del Consejo está permanentemente a disposición y plenamente capacitada para aportar orientación e inclusive aconsejar el mejor modo de proceder ante una cuestión concreta, siempre que se lo haga con antelación a pronunciarse. A esto se suma la red de comunicadores en los CCT, que pueden aportar su saber en la faz operativa y canalizar las consultas debidamente.
Este criterio persigue un principio de unidad de discurso necesario en materia de comunicación institucional, sin perjuicio del cual el Directorio del Conicet continúa preservando la pluralidad de las ideas de sus miembros, de modo que cualquiera de ellos pueda comunicar sus opiniones o los resultados de sus investigaciones, aclarando cuidadosamente que tales resultados u opiniones, sean de una investigadora, investigador o de un grupo, no representan necesariamente la opinión del organismo sobre el tema, sino que son ejemplos del legítimo ejercicio del derecho a la libertad de expresión individual que proverbialmente defendemos.
De más está decir que no nos referimos a los resultados de investigaciones, de cualquier tipo que fuesen, comunicadas en los ámbitos académicos.
El Conicet está en proceso de elaboración de una política estructural de comunicación con mayor grado de detalle, que será oportunamente difundida a todas las unidades ejecutoras ni bien esté aprobada por el Directorio.
Le agradezco su colaboración y quedo a su disposición para cualquier aclaración.
Muy cordiales saludos.
Dr xx
Vice Presidente de Asuntos Tecnológicos"


El texto presenta algunos problemas y genera algunas preguntas, en particular para aquellos que estamos interesados en asuntos de libertad de expresión. Enumero algunos:

1) La idea de "unidad de discurso"* a la que se refiere el sr. Vice Presidente** puede ser entendible en determinadas organizaciones jerárquicas (desde las fuerzas armadas a una empresa), pero es más riesgosa en una institución conformada por investigadores, provenientes de disciplinas y orientaciones fundamentalmente diversas. Ello no quiere decir que uno no vea problema alguno en que -por caso- las "unidades ejecutoras" se pronuncien sobre temas de interés público en nombre del Conicet, sin embargo...
2) lo cierto es que el Conicet lleva décadas de existencia sin que jamás se haya producido el mínimo problema interpretativo al respecto. En efecto, cualquier persona sabe que si un investigador x pone junto a su firma, la indicación de pertenencia "UBA-Derecho", por ejemplo, dicho investigador está hablando por sí mismo, sin pretender comprometer por ello a los 30000 alumnos y profesores de la Facultad.
3) Luego de años que lleva el gobierno falseando sistemáticamente informaciones y datos de interés público (caso INDEC); en momentos en que surgen voces denunciando la "unidad de discurso" promovida por el gobierno (caso Instituto Dorrego); ante la evidencia de la falta de pluralismo reinante en instituciones financiadas con dineros públicos (caso del canal 7); y luego de los meses que el gobierno lleva violando sistemáticamente un importantísimo fallo de la Corte Suprema (caso Perfil) sobre abuso y discriminación en la utilización de las pautas publicitarias (incurriendo, según la Corte, en una grave violación -"indirecta"- de la libertad de expresión), el "comunicado" del Vice Presidente resulta al menos inoportuno; las salvedades acerca de que "el Directorio continúa preservando" nuestra pluralidad de ideas, pueden verse como amenazantes; y el señalamiento de que se está en el proceso de elaborar una política de comunicación mucho más detallada todavía, temible.

Esperemos que todo se trate, simplemente, de un error involuntario, que no volverá a repetirse.


* El uso de términos como "unidad de discurso", "comunicado", "unidades ejecutoras" o "faz operativa" me remiten a un universo de lenguaje que, confieso, suman temor a mis prejuicios.
** Es curioso que
la primera indicación del "comunicado" señale que "sólo la Presidente del Conicet, o la persona en quien ésta expresamente delegue tal facultad, puede expresar de modo válido la opinión institucional del Consejo", y que la nota resulte firmada por el "Vice Presidente de Asuntos Tecnológicos", sin ninguna constancia de que "la Presidente del Conicet" le haya delegado tal facultad de expresarse en nombre del todo.

Fuente Seminario Gargarella.

martes, 8 de septiembre de 2009

No estoy seguro si es el famoso informe del Conicet

En este blog aparece el informe del CONICET o por lo menos así dice lo dice el autor.

Como siempre, no podemos estar seguros si es o no el famoso informe del CONICET, por las dudas evalúenlo, si pueden.

Sobre el famoso informe del CONICET, les dejo otras entradas que dejamos en nuestro humilde Partido con Vocación de poder....



miércoles, 2 de septiembre de 2009

El glifosato, con más polémica

Al final podrán acceder a algunos videos que anticipaban el resutado de la Comisión del CONICET.

El glifosato, con más polémica

Un consejo convocado por el Conicet y la Comisión sobre Agroquímicos elaboró un informe en torno del agrotóxico en el que no llega a conclusiones claras y no define si es inocuo o perjudicial. Críticas de académicos y científicos.

Por Darío Aranda

“Evaluación de la información científica vinculada al glifosato en su incidencia sobre la salud y el ambiente” es el título del informe firmado por el Consejo Científico Interdisciplinario del Conicet y la Comisión Nacional de Investigaciones sobre Agroquímicos. Seis capítulos y 130 carillas que recopila estudios y donde es recurrente una conclusión: la necesidad de investigaciones sobre los efectos del glifosato. No se define si es inocuo o perjudicial. Investigadores y científicos que estudian el tema se mostraron sorprendidos por el documento y señalaron críticas. “El objetivo del informe implica una visión reduccionista y fragmentaria que pretende simplificar una situación compleja, excluyendo al sujeto y parcializando la construcción del conocimiento. El informe es una simple enumeración de bibliografía, con muy poco análisis crítico, reflexivo y comparativo de sus resultados”, aseguró la doctora en Ciencias Naturales Norma Sánchez, profesora titular de Ecología de Plagas de la Universidad Nacional de La Plata e investigadora independiente del Conicet.

El glifosato es el agroquímico base de la industria sojera y está cuestionado desde hace una década por sus efectos adversos en la salud y el ambiente. La presidenta Cristina Fernández creó en enero pasado la Comisión Nacional de Investigación para que estudie la problemática.

El informe analiza temas puntuales y contrapone bibliografías. Lo central: relativiza la absorción dérmica del glifosato, la toxicidad aguda y los posibles efectos cancerígenos. Reconoce que los estudios que señalan al glifosato y sus componentes como dañinos para mamíferos son abundantes y confiables, y admite que las únicas dudas provienen de científicos de Monsanto, la principal empresa involucrada. Los datos sobre abortos espontáneos, fertilidad reducida y malformaciones son aceptados, pero advierte que hay insuficiente información.

También aborda la “experimentación en mamíferos no humanos”, pero pide estudios nuevos. Considera que “la toxicidad sobre organismos terrestres es leve o moderada”. Deja claro que existen residuos del agroquímico en suelos y aguas, pero no define si son tóxicos o inocuos. Observa el mayor riesgo ambiental de la soja transgénica por sobre la convencional y, por la resistencia de malezas, se confirma la creciente necesidad de cada vez mayor cantidad de glifosato y agroquímicos cada vez más potentes.

Las críticas al informe apuntan a que utiliza bibliografía sesgada, recorta la problemática y equipara estudios de Monsanto con trabajos de científicos independientes. El principal cuestionamiento apuntó a la ausencia en el informe del principio precautorio, la exigencia legal, ante incertidumbre, de prevenir posibles consecuencias en la salud y el ambiente. “Esto quiere decir que debe suspenderse la aplicación del producto en cuestión hasta tanto se realizan los estudios pertinentes que demuestran su inocuidad. No es ético ni razonable investigar una vez que el daño ya está hecho y es irreversible”, sostuvo el bioquímico y jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, Raúl Horacio Lucero.

El informe del Conicet cita reiteradamente un trabajo de Gary Williams, Robert Kroes y de Ian Munro de 2000. Lo referencia en 32 oportunidades y lo utiliza como escudo ante los estudios críticos sobre glifosato. “La recopilación de Williams fue patrocinada por la empresa Monsanto. El mundo académico lo sabe. Aun así, en el informe muchas investigaciones independientes resultaron invalidadas por las observaciones realizadas por Williams para Monsanto”, lamentó Fernando Mañas, becario del Conicet, especializado en daño genético producido por glifosato, citado en el informe y con tres publicaciones internacionales en la temática.

La página 67 del informe reconoce que, “utilizando la misma información que acepta y difunde Monsanto”, la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos) clasificó al glifosato como perteneciente al “Grupo E” (sin evidencia de efecto carcinogénico en humanos). El investigador Fernando Mañas explicó que “las investigaciones como la de Williams, a pedido de Monsanto, sirvieron para que la gran mayoría de las agencias regulatorias clasifiquen el herbicida como de baja toxicidad. Así actuó también el Senasa”.

Con trabajos publicados sobre el tema, Sánchez introduce otros dos elementos. “El informe presenta una visión netamente productivista cuando habla del uso del glifosato en el sistema productivo. Subestima aspectos ecológicos, sociales y económicos fundamentales y estrechamente ligados a la sustentabilidad agrícola. No se mencionan libros, informes y artículos publicados que fundamentan estos aspectos”, denuncia. “No sólo no completa el análisis de la profusa bibliografía con referato disponible, sino que menciona literatura gris muy sesgada”, advirtió el profesor titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba y Premio Nobel Alternativo 2004, Raúl Montenegro.

Página/12 se comunicó con las distintas instituciones que conforman la Comisión Nacional. Desde la Secretaría de Medio Ambiente no hubo respuesta. La Gerencia de Comunicación del INTA explicó que opinará cuando la Comisión Nacional autorice. Desde el INTI aseguraron que “la institución cree haber realizado todos los aportes posibles a la Comisión desde su mirada de tecnología industrial y su participación dejó de ser operativa. No participa más de la Comisión y, por ende, no firmará ningún informe que fije políticas a futuro que no son de su competencia directa”.

“El informe debió ser sometido a referato”, advirtió Montenegro. “Las conclusiones son inconsistentes y confusas”, resumió Sánchez y lamentó que el informe “parece ignorar que la ciencia es una construcción social que debe cuestionar aspectos éticos y contribuir a alterar políticas de acción que no conduzcan al bien común”.


Fuente Página 12.



Sobre los que hicieron el informe:

Por Darío Aranda

Un punto que generó dudas en los científicos consultados es cómo el Conicet designó a los integrantes del Consejo Científico Interdisciplinario. No hubo convocatoria abierta ni concurso. Y es llamativo que no existen referencias sobre quiénes son los autores de cada capítulo. Las áreas de prensa de Conicet, INTA e INTI desconocen la metodología de elección.

Claudio Marco Ghersa fue uno de los convocados para el informe. Es ingeniero agrónomo y director del Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas (Ifeva). En 2008 fue director de “cursos de especialización” organizados por Aapresid (la ONG que impulsó la sojización, donde participan los mayores productores del país) y la Facultad de Agronomía. Y cuenta con al menos dos investigaciones en coautoría con Monsanto, Glyphosate-Resistant weeds of South American cropping systems (2008) y Evolution of Glyphosate-Resistant Johnsongrass in Glyphosate-Resistant Soybean (2007).

Ghersa también integró la Conabia (Comisión Nacional Asesora de Biotecnología de la Secretaría de Agricultura), el organismo que dio luz verde a la soja transgénica y al uso de glifosato.


Fuente Página 12.




Al final de este bloque del programa de televisión "El Cuarto Dìa" el dr. Andrés Carrasco dice:


-Ahí viene la de "arena" porque al mismo tiempo el CONICET está preparando un informe que trata de decir todo lo contrario a lo que vienen diciendo, lo que vienen experimentando las Organizaciones, y este informe, seguramente lo van a jugar en este debate.

Parece que se confirmó...La comisión Ad Hoc lo confirmó...El Glifosato es más bueno que Lasie, qué novedad, ¿no?

Por las dudas lean el Pedido de Amparo realizado por la Asociación de Abogados Ambientalistas de la Argentina.

Sobre la aprobación de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados) en la Argentina.





Por las dudas acá está el Ministro Lino Barañao , de Ciencia y Tecnología que fue entrevistado por el Ingeniero Huergo del Suplemento Rural de Clarín en donde ya adelantaba como sería el resultado de la investigación del CONICET...


Primera Parte.


Segunda Parte.



Asista al documental "El Mundo Según Monsanto" en donde podrá ver manejos similares de la multinacional en Estados Unidos.

Si quiere asistir al Programa de televisión "El Cuardo Día", el Dr. Andrés Carrasco adelantó cual sería el contenido del informe del CONICET.





lunes, 18 de mayo de 2009

Efecto del glifosato en el desarrollo embrionario de Xenopus lavéis

Fuente "Nación Apache".

Efecto del glifosato en el desarrollo embrionario de Xenopus lavéis

(Teratogénesis y glifosato)

Por Andrés E. Carrasco
Laboratorio Embriología Molecular / CONICET - UBA

Informe Preliminar


PRESENTACION
El presente trabajo fue realizado en el Laboratorio de Embriología Molecular CONICET-UBA sito en la Facultad de Medicina.

Los embriones de anfibios de la especie Xenopus laevis son un modelo tradicional para el estudio del desarrollo embriológico y constituyen el que mejor se presta para analizar las alteraciones de cualquier tipo en las etapas más tempranas del desarrollo embrionario, a diferencia de los modelos experimentales pollo y ratón, que no permiten estudiar de la misma manera los efectos de moléculas o fármacos.

Este modelo experimental, al igual que los otros mencionados, es adecuado para inferir posibles alteraciones y síndromes por defectos del desarrollo anotados en la descripción médica. Esto se debe a que el grupo de los vertebrados comparten una sorprendente conservación de los mecanismos genéticos que regulan el desarrollo embrionario y por lo tanto en gran medida conceptualmente homologables a la formación del embrión humano al punto que la investigación y determinación de estos mecanismos ha servido para comenzar a comprender determinados síndromes descriptos en la clínica.

Por ello en este momento es parte del proyecto sobre los efectos del glifosato en la mecánica del desarrollo embrionario incorporar el estudio de otros modelos de desarrollo.

El suscripto ha trabajado en embriología molecular desde 1981, siendo una de las contribuciones más importantes el descubrimiento y caracterización de los genes Hox en vertebrados en 1984.

La idea original de usar nuestra experiencia en mecanismos que controlan el desarrollo embrionario temprano y aportar una base experimental sobre los efectos del glifosato puro y del herbicida que lo contiene, en embriones de Xenopus laevis surge hace aproximadamente dos años a raíz de experiencias,contactos, y viajes personales a distintos lugares del país y la falta de datos experimentales, al menos en mi conocimiento, de evidencias sobre alteraciones producidas por el glifosato sobre el desarrollo embrionario de vertebrados durante las criticas etapas tempranas y en condiciones experimentales controladas.


Uno de los mejores reportes sobre los efectos del glifosato en células embrionarias en cultivos, fue realizado por el grupo de J. Seralini (2005, 2007 y 2009). Otro aporte importante sobre los efectos deldesarrollo embrionario del erizo de mar fue reportado por Marc J. et al, Toxicol. Appl. Pharmacology 203 (1), 2005)

Cabria agregar que existieron otros hechos para iniciar esta investigación:

  • Los reportes médicos sobre malformaciones de San Cristóbal y Malabrigo, Prov. De Santa Fe con índices de 12 malformaciones sobre cada 250 nacimientos, reportados por el Dr. Rodolfo Paramo.

  • Otros ejemplos similares en Monte Cristo, Córdoba; Las Petacas, Santa Fe; Ituzango, Córdoba.

  • El reporte de Horacio Lucero Jefe del Laboratorio de Biología Molecular del IMR, Chaco.

  • El pedido de la Cámara de Diputados de Santa Fe al Poder Ejecutivo de la Provincia para que SENASA recategorizara al glifosato como de alta peligrosidad clase I.

  • La clasificación de altamente toxico de la Northwest Coalition for Alternative to Pesticides, entre otros.

Esta comunicación tiene como función reportar los resultados generados hasta el presente. La necesaria profundización de los mismos será conducida por el suscripto con el fin de comprender con mayor profundidad los mecanismos involucrados y la mecánica de las alteraciones observadas. La comunicación preliminar lleva sus interpretaciones e hipótesis en base a los resultados obtenidos hasta el momento.

Efecto del glifosato en el desarrollo embrionario de Xenopus lavéis.

INTRODUCCION

Los herbicidas y sus componentes.
Una semilla transgénica es un desarrollo tecnológico que forma parte de un paquete tecnológico, inseparable del herbicida al que está asociada. En esta lógica siempre el herbicida en cuestión, sirve para seleccionar una planta modificada genéticamente para que sea resistente al mismo y que al mismo tiempo destruya las que no lo son.

Por lo tanto estos experimentos fueron dirigidos a estudiar los efectos que pudieren producir en el desarrollo de vertebrados -en particular durante el crítico periodo de la gastrulación y morfogénesis temprana- uno de los más comunes herbicidas usados en la agricultura.

Los herbicidas del tipo del Roundup contienen glifosato en diferentes concentraciones además de adyuvantes, detergentes que facilitan la absorción del glifosato por la planta. Por ejemplo POEA (tallowamina polietoxilada) (POEA como otros detergentes son utilizados para facilitar la penetración en las plantas del glifosato, para mejorar la eficacia de la acción del herbicida permitiendo una mayor concentración del mismo, en las células vegetales. Todos los detergentes o sustancias tensioactivas son tóxicos para las células vivas porque alteran su membrana y cambian sus propiedades alterando la actividad metabólica. Por lo cual son en general nocivos y las células son dañadas hasta la muerte como lo mostró en distintos cultivos celulares el grupo de J. Seralini) es uno de los más comunes y muy toxico dado que se degrada lentamente y por lo tanto se acumula en las células. De esta descripción se desprende que uno de los objetivos de este trabajo fue discriminar la posible actividad toxica de cada componente en la mezcla comercial y determinar similitudes y diferencias entre el herbicida con sus aditivos, de la acción glifosato puro. Las diluciones recomendadas para la fumigación por la industria agroquímica, oscilan entre el 1 al 2% de la solución comercial (10 a 20ml por litro) En la realidad las diluciones empleadas actualmente están por encima de estos valores (10% o mas) Sin embargo resulta dificultoso establecer cual es la situación real en el modo de uso de estos herbicida debido la falta de información y control de uso de dosis necesarias en los cultivos, no habiendo estudios sobre la progresiva resistencia de las malezas, la largamente cuestionada biodegradabilidad y por lo tanto inocuidad de los componentes de los herbicidas para el medio ambiente y la salud humana.


Antecedentes de estudios experimentales del daño celular producidos por glifosato
Estudios en líneas celulares animales (Benachour N et al, Arch.Environ.Contam. Toxicol., 2005 and Benachour N. and Seralini Gilles-Eric, Chemical Research in Toxicology, vol 22, 97-105 enero 2009) usando marcadores enzimáticos daño de la mitocondria (succinato dehidrogenasa) y de muerte celular programada (caspasas 3/7) mostraron el efecto toxico en dosis inferiores 10 a 1000 veces menores a las usadas en agricultura producidas tanto por el herbicida comercial como por el glifosato puro.(muerte celular programada (apoptosis) es un mecanismo de muerte celular modula en poblaciones y los procesos de patrón de formación y construcción embrionaria la división celular, eliminan de células que pudieren alterarse en forma no deseada, coopera en proveer y mantener la forma de las estructuras durante el desarrollo del embrión. La activación de las caspasas ante estímulos programados genéticamente o externos a las células es una etapa en el comienzo de una serie de mecanismo que conduce a la muerte celular cuando el organismo lo requiere. Por la modificación de estas vías moleculares son indicadores de muerte celular inadecuada y anormal) Otra contribución reveladora realizada por el grupo de Seralini, sostiene que diluciones del herbicida glifosato del orden 1/1000, produce, en cultivos de células animales, destrucción de membranas y daño mitocondrial que llevan a la destrucción celular.

Es en este punto que se hace necesario analizar el problema con rigurosidad en relación con el posible efecto toxico de las mezclas comerciales de los herbicidas precisando cual es la contribución del glifosato puro en los posibles efectos que se vienen observando en los estudios observados hasta ahora por distintos grupos nacionales y extranjeros.

Según Seralini, el glifosato puro parece actuar en el curso de las primeras 24 horas activando las caspasas e induciendo muerte celular (apoptosis) en cultivos de células con dosis de 500 a 1000 veces menores que las usadas en agricultura y 200 veces menores que las necesarias para producir daño de membranas.

Por cierto tanto el herbicida comercial como el glifosato puro inducen muerte celular, pero mientras el primero parece ser el resultado de necrosis y apoptosis combinadas, el segundo por su acción a dosis muy pequeñas podría inducir apoptosis, y que al menos en parte, podría ejercer su efecto desde receptores de membrana celular. En otras palabras el glifosato podría estar interfiriendo en un mecanismo, todavía no explorado, que forma parte de la fisiología normal de las células y eventualmente en nuestro modelo la formación de tejidos y órganos, disparado desde receptores celulares específicos (intracelulares o de membrana). El glifosato puro también ha llamado la atención como interfiriendo en el mecanismo de reparación fisiológico del DNA que podrían conducir a la acumulación de mutaciones en algunos tipos celulares aumentando el riesgo de procesos de malignizacion celular.

Un reporte experimental en este sentido son los experimentos en huevos de erizo de mar que mostraron que el glifosato per se, deteriora los puntos de control del ciclo celular asociados a la reparación del DNA, (Marc J. y col, Res. Chem. Toxicology 2002) y el glifosato y su principal metabolito (AMPA) alteran la transcripción en embriones de erizo de mar (Marc J. y col, Toxicol. Appl. Pharmacol. 2005) afectando el desarrollo embrionario.

Esos puntos de control, esenciales para la célula, parecen asociarse a las CDK/ciclina B y su alteración induce a las células, vía el camino de las caspasas, a la apoptosis. (Belle R. y col, J. Soc. Biol. 2007, Le Bouffant R. y col, Cell. Mol.Life Sc. 2007).

Estudio de los efectos del glifosato.

El estudio del desarrollo embrionario es ideal es para determinar la concentración de un agroquímico como el glifosato tanto para estudiar mecanismos fisiológicos que conduzcan a producir células cancerosas o alteraciones durante el desarrollo como los observados en el estudio realizado aquí.


MATERIALES METODOS Y DISEÑO EXPERIMENTAL
Concentraciones de la solución herbicidas:
La concentración estimada de glifosato del herbicida usado esta estimada entre 500 y 600 g/l. Las diluciones para fumigar en agricultura están establecidas entre 1% y 30%. Esto equivale a aspersiones que van desde 6 gr/l a 200 gr/l respectivamente.
Análisis de resultados y estrategias empleadas.

  1. Por inmersión: los embriones como se desarrollan en medio líquido, se sumergen en una solución salina similar a la del medio natural con diluciones del herbicida comercial 1/5000.

  2. Por microinyección. glifosato puro fue inyectado en una de las dos primeras células embrionaria. (la dosis corresponde al rango detectado por Peruzzo P. et al, Environmental Pollution, 2008, para aguas del sistema Pergamino-Arrecifes, Provincia de Buenos Aires y por la Agencia Protección Ambiental en territorio estadounidense).

  3. Marcadores moleculares. El análisis de efectos en los embriones a distintos estadios del desarrollo se hizo usando la técnica In situ hibridizacion para detectar la expresión específicos de genes marcadores de territorios y poblaciones celulares de la placa neural temprana, formación eje anteroposterior embrionario, estructuras romboencefálicas y cresta neural, etc.). El patrón formación de los cartílagos cefálicos en renacuajos, se analizo con la tinción de Alcian Blue.


RESULTADOS

  1. Embriones del anfibio Xenopus laevis fueron incubados por inmersión en el herbicida en diluciones 1/5000, desde estadio de dos células hasta su análisis experimental. La dilución corresponde a dosis de glifosato entre 50 y 1540 veces inferior de las usadas en el campo (tomando rango de diluciones entre el 1% a 30% respectivamente) y 5000 veces menos de la solución comercial. Mayores dosis matan los embriones.

  2. Embriones de Xenopus laevis fueron inyectados con 5 nl de glifosato puro en una blastomera en el estadio de dos células y dejados desarrollar hasta diferentes estadios del desarrollo embrionario. La dosis de glifosato inyectada en los embriones representa aproximadamente 10000 a 300000 veces menores que las usadas en el campo (tomando rango de diluciones entre el 1% y 30% respectivamente)

Experimentos de inmersión de herbicida,

  • Disminución del largo del embrión, alteraciones que sugieren defectos en la formación del eje embrionario.

  • Alteración del tamaño de la zona cefálica con compromiso en la formación del cerebro y reducción de ojos y alteraciones de los arcos branquiales y placoda auditiva.

  • Alteración de los mecanismos de formación de la placa neural evidenciados por una disminución de neuronas primarias que podrían como en otros casos observados anteriormente, afectar el normal desarrollo del cerebro, cierre del tubo neural u otras deficiencias del sistema nervioso.(Franco et al. Development 1999 y Paganelli et al. MOD 2001)

Experimentos con glifosato puro,

  • Alteraciones en la formación y/o especificación de la cresta neural craneal. (la cresta neural craneal es un conjunto de células ordenado en un territorio adyacente a los bordes externos de la placa neural que tienen como destino, entre otros con los arcos branquiales, la formación de cartílagos y huesos faciales. Cualquier alteración de forma por fallas de división celular o de muerte celular programada en esta región conduce a malformaciones faciales serias. En el caso de los embriones inyectados observamos una disminución de los marcadores de este tejido embrionario compatibles con una inhibición de la expresión de los mismos o con una disminución del número de células. Es sugestivo que la consecuencia de lo anterior se traduzca en una deformación de los cartílagos (condrogenesis craneal) cefálicos que constituyen el patrón de forma de los huesos de la cara. Esto es compatible con alteración de la muerte celular programada necesaria para la organización de la forma y por lo tanto con malformaciones craneales tal como fue sugerida en estudios ecotoxicologicos en anuros por Lajmanovich y col. de la Univ. del Litoral.

  • El tubo intestino muestra alteraciones en su rotación y tamaño además de posibles alteraciones en la región cardiogenica.


DISCUSION

La acción del glifosato sobre los embriones sugiere un efecto específico que distorsiona o altera procesos biológicos normales en territorios y tejidos específicos. Las dosis usadas de glifosato son bajas lo que habilita a especular que no son suficientes para dañar membranas mitocondriales con muerte celular masiva, sino que actúan con tiempo necesario para la activación de las caspasas (enzimas asociadas a apoptosis) que desencadenarían la muerte celular programada en territorios específicos.

Los efectos observados del glifosato puro, en particular sobre cresta neural craneal y sus derivados, que pueden ser efectivamente compatibles con alteraciones en la regulación de la muerte celular programada, como ha sido reportado por otros grupos de investigación y son particularmente relevantes ya que resaltan los experimentos en cultivo de células del grupo de Seralini en Francia y los trabajos del grupo de la Univ. Nacional del Litoral en larvas de anfibios, (Lajmanovich et al Bull. Enviro.Contam.Toxicology, 2003).

Los resultados de este grupo en anfibios, se compadecen con las observaciones de nuestros experimentos embriológicos.

Por lo tanto el hecho que en los experimentos aquí presentados, tanto el glifosato como el herbicida comercial afecten durante el desarrollo embrionario territorios embrionarios discretos (cabeza, ojos, intestino branquias) formados por tejidos y órganos específicos sugieren que:

  1. En cada momento del desarrollo del embrión selectos grupos celulares parecen ser más sensibles al glifosato que otros, probablemente debido a estados funcionales distintos (proliferación diferenciación o migración celular). En algunos de ellos las células podrían presentar más sensibilidad que otras en un momento dado y habilitar a ser afectadas por el glifosato (por ejemplo poblaciones celulares que están en etapas de división celular o muerte celular programada o apoptosis).

  2. En consecuencia, los efectos observados con las dosis aquí empleadas, en ambos grupos de experimentos, no destruyen completamente al embrión (una forma de muerte celular masiva) sino que alteran con distintas intensidad la forma y desarrollo de territorios morfogenéticas discretos.

  3. Otro aspecto a resaltar es que concentraciones muy reducidas de glifosato como las usadas aquí respecto de las usadas en el terreno, producen en el embrión efectos reproducibles tanto morfológicos como moleculares acotados. Al menos hasta donde la interpretación de los marcadores moleculares nos permiten.

  4. Esto posibilita interpretar que el sustento de los efectos aquí reportados producidos por el glifosato, estén asociados a la interferencia de mecanismos normales de regulación del desarrollo embrionario.

  5. La conservación de la mecánica, regulación genética, especificación y determinación de territorios y poblaciones celulares durante el desarrollo embrionario, bien establecida desde los años 80 con el descubrimiento de los programas que conduce las morfogénesis (genes Hox) y los avances en la interpretación de las bases evolutivas de los vertebrados permiten inferir desde el principio de precaución de la ciencia medica que las alteraciones descriptas sean efectivamente extrapolable al efecto sobre el desarrollo de cualquier vertebrado. El principio de precaución prevalece ante cualquier sospecha de daño a la salud pública.

Los experimentos por microinyección con uso posterior de marcadores moleculares de territorios y/o poblaciones celulares con cantidades discretas y controladas de glifosato puro en blastomeras embrionarias, tienen la ventaja de estudiar los efectos en las etapas tempranas del desarrollo cuando los procesos de morfogénesis están modelando el embrión y de asociar directamente a la droga con el efecto observado, evitando las posibles variaciones del medioambiente y la interferencia de los otros componentes.

El enfoque estratégico no pretende ser un estudio ecotoxicológico, sino encarar con marcadores moleculares y otras técnicas, la investigación de los mecanismos celulares propios del desarrollo embrionario normal, que pudieren estar involucrados su alteración.

Por lo tanto trata de independizar las observaciones experimentales de las variaciones del medio ambiente y de las conocidas diferencias de sensibilidad propias de las especies en su medio ambiente natural (pH, temperatura, concentraciones variables y diferentes mecanismos de absorción y excreción).


Fuente "Nación Apache".

domingo, 3 de mayo de 2009

“Lo que sucede en Argentina es casi un experimento masivo”


Fuente Página 12.

Foto: Andrés Carrasco.


“Lo que sucede en Argentina es casi un experimento masivo”

Hace dos semanas denunció en Página/12 los efectos devastadores del compuesto herbicida sobre los embriones humanos. Esperaba una reacción, “pero no tan violenta”: fue amenazado, le armaron una campaña de desprestigio y hasta afirmaron que sus investigaciones no existían. Carrasco contesta y renueva sus cargos contra las multinacionales químicas.

Por Darío Aranda

Amenazas anónimas, campaña de desprestigio mediáticas y presiones políticas fueron algunas de las consecuencias de un doble pecado, investigar los efectos sanitarios del modelo agropecuario y, más grave aún, animarse a difundirlos. En el segundo piso de la Facultad de Medicina de la UBA trabaja Andrés Carrasco, profesor de embriología, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director del Laboratorio de Embriología Molecular. Con treinta años de trabajo científico y académico, confirmó hace veinte días el efecto letal del glifosato en embriones, cuya marca comercial más famosa es Roundup, de la multinacional Monsanto. Sabía que vendría una réplica del sector, pero no esperaba que fuera de un calibre tan alto. “No descubrí nada nuevo. Sólo confirmé lo que otros científicos descubrieron”, explica, en su oficina pequeña y luminosa. Pasaron dos semanas complejas, con una campaña de desprestigio que aún no termina. Prefirió el silencio y avanzar en nuevas pruebas. Hasta que pusieron en duda la existencia de su investigación. “Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria.”

Veinte días atrás, cuando este diario difundió su investigación, ninguna empresa ni medio del sector retomó el tema. Pero tres días después se conoció otro hecho, inesperado: la Asociación de Abogados Ambientalistas presentó un amparo ante la Corte Suprema de Justicia, por el cual solicitó la prohibición de uso y venta hasta tanto no se investiguen sus efectos en la salud y el ambiente. Las empresas encendieron luces amarillas y comenzaron con comunicados, alarmadas por la posible baja de rentabilidad. Cinco días después, el lunes 20, el Ministerio de Defensa prohibió la siembra de soja en sus campos, haciéndose eco del efecto nocivo del agrotóxico. Fue un hecho político inédito, una cartera nacional alertó sobre los males de los agroquímicos. En ese momento, empresas, cámaras del sector, medios de comunicación y operadores políticos declararon el alerta máxima. Nunca antes las multinacionales del agro y sus voceros habían reaccionado tan violentamente. Durante toda la semana montaron una campaña en defensa de los agrotóxicos y, al mismo tiempo, de desprestigio hacia las voces críticas. El temor de los sostenedores de los agronegocios es la prohibición de su agrotóxico más famoso, uno de los químicos emblema del modelo agropecuario actual.

Glifosato, toxicidad

y reacciones

–¿Esperaba una reacción como la que se dio?

–No. Fue una reacción violenta, desmedida y sucia. Sobre todo porque no descubrí nada nuevo, sólo confirmé algo a lo que otros habían llegado por otros caminos. Por eso no entiendo por qué tanto revuelo de las empresas. Hay que recordar que el origen del trabajo se remonta a contactos con comunidades víctimas del uso de agroquímicos. Ellas son la prueba más irrefutable de lo que yo investigué con un sistema y modelo experimental con el trabajo de hace 30 años, y con el cual confirmé que el glifosato es devastador en embriones anfibios; aun en dosis muy por debajo de las usadas en agricultura, ocasiona diversas y numerosas deformaciones.

–¿Los resultados son extrapolables a la salud humana?

–Los modelos animales de vertebrados que hoy se usan en la investigación embriológica tienen una mecánica del desarrollo embrionario temprano y una regulación genética común. Los resultados deben ser considerados extrapolables cuando un impacto externo los altera. El mundo científico lo sabe, y funcionarios de los ministerios también. Por eso, cuando encontré esas evidencias surgieron dos cuestiones a resolver, cómo seguir la investigación para saber cuál es la mecanística de un efecto que altera la forma normal del embrión, lo cual está en marcha. Y la otra decisión era cómo darla a conocer.

–¿Por qué la difusión se transforma en un problema?

–Porque no hay canales institucionales confiables que puedan receptar investigaciones de este tipo, con poderosos intereses en contra. Entonces la decisión personal fue hacerla pública, ya que no existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública. Hay que dejarlo claro, cuando se tiene un dato que sólo le interesa a un círculo pequeño, se lo pueden guardar hasta tener ajustado hasta el más mínimo detalle y lo canaliza por medios para ese pequeño círculo. Pero cuando uno demuestra hechos que pueden tener impacto en la salud pública, es obligación darle una difusión urgente y masiva.

–¿Es una práctica común dar difusión a un avance científico antes de estar publicado en una revista científica?

–Es algo totalmente común. En el país hay instituciones que todos los días difunden sus progresos científicos, que hasta poseen agentes de prensa que difunden los avances; nadie los cuestiona y los medios de comunicación los replican sin preguntar. Difunden progresos, sin papers, sin publicaciones y está muy bien. Pero claro, esas difusiones no afectan intereses de grupos poderosos.

–Pero existe una tensión en el ámbito científico sobre cuándo dar a conocer un avance.

–La tensión es si la divulgación debería esperar a ser “aprobado” (remarco las comillas porque es todo un tema aparte, que lleva años). Ahora, si la investigación tiene implicancias más allá de lo académico, afecta a la sociedad, el dilema moral es si me lo guardo hasta que termine el más mínimo detalle y mi narcisismo esté satisfecho, o prendo el alerta. Yo decidí dar la alerta, e insisto en que no es nada nuevo, hay antecedentes claros como Robert Belle y Gilles-Eric Seralini, que han hecho estudios con otros modelos, publicados, y con resultados más importantes que los míos. Lo que tendrían que hacer las instituciones, en vez de atacarme, como está sucediendo desde algunos funcionarios y las empresas, es informarse y comenzar a trabajar para remediar lo sucedido.

–Las empresas, y los medios, de los agronegocios sostienen que no hay estudios serios.

–Hay investigaciones en diversas partes del mundo y son muy serias, como las que acabo de mencionar. Las empresas y sus periodistas empleados descalifican una investigación, pero al mismo tiempo no escuchan la catarata de cuadros médicos palpables en las zonas sojeras; las provincias están plagadas de víctimas de agrotóxicos, pero ahí los diarios no quieren llegar, y mucho menos las empresas responsables. No entiendo por qué mi relato tiene más importancia que el de las Madres de Ituzaingó (barrio de las afueras de Córdoba, emblema de la contaminación con agroquímicos). Los médicos de las provincias están desde hace años denunciando, los campesinos y las barriadas urbanas también. Y queda todo silenciado. Es una evidencia de la realidad y es incontrastable. Yo me inspiré en esa realidad y los resultados son los conocidos. Las empresas del agro, los medios de comunicación, el mundo científico y la dirigencia política son básicamente hipócritas respecto de las consecuencias de los agrotóxicos, protestan y descalifican una simple investigación pero no son capaces de observar las innumerables evidencias médicas y reclamos en Santiago del Estero, Chaco, Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe.

–¿Qué otros trabajos existen?

–Belle y Seralini en Francia. También hay trabajos de la Universidad Nacional del Litoral y de investigadores como Alejandro Oliva, de Rosario, que contó con la colaboración del INTA y Federación Agraria. Hay relevamientos de los doctores Rodolfo Páramo (Santa Fe) y Darío Gianfelici (Entre Ríos). No son muchos estudios, pero existen, son serios y están disponibles.

–¿Por qué el sector científico no estudia?

–Porque no en todo el mundo hay tan enorme cantidad de hectáreas con soja como se da en la Argentina. Hay casi 18 millones de hectáreas. Desde el punto de vista ecotoxicológico, lo que sucede en Argentina es casi un experimento masivo.

Las corporaciones y la ciencia

–Se intentó deslegitimar su investigación diciendo que la UBA y el Conicet no sabían de su trabajo.

–La UBA y el Conicet son organismos de gestión, no tienen por qué conocer todo lo que hago yo o lo que hacen todos sus investigadores. Está dentro de nuestras facultades definir las líneas de trabajo, investigar y dar a conocer resultados. Es la lógica de la investigación. Por eso yo no tengo que pedir autorización para iniciar una idea o un tema nuevo y ellos no tienen por qué conocerlo, porque la ciencia no funciona con organismos fiscalizadores de los temas que elegimos. Forma parte de la libertad académica, nos movemos por hipótesis, preguntas y desarrollamos investigaciones. También se dijo que el Conicet, como institución, no suscribió a mi investigación. Y es verdad, porque no se lo pedí y no tiene por qué suscribir en el marco de una idea nueva dentro de la amplitud de un proyecto. Es lo que sucede en centenares de investigaciones que se realizan. Que quede claro, el Conicet no tiene responsabilidad sobre mis decisiones. Es una decisión personal, como corresponde, no institucional. Y está dentro de mis facultades. Tampoco se requiere autorización institucional para desarrollar investigaciones, aunque sabemos que algunas son más resistidas que otras.

–Son públicos los convenios entre Conicet y la minera Barrick Gold, y también con Monsanto, con la cual hasta contaban con un premio de investigación conjunto (“Animarse a Emprender”). ¿Las investigaciones que pudieran ser críticas con esos sectores son menos bienvenidas que otras?

–(Sonríe.) Prefiero no responder.

–¿Usted podría investigar para Monsanto?

–Desde ya. El Conicet y la UBA lo permiten. Es más, muchos científicos trabajan desde hace años para empresas de biotecnología bajo la figura de asesor-consultor, por la cual el Conicet permite hasta doce horas semanales que sus investigadores provean servicios al sector público o privado.

–Se acusa a su investigación de no estar validada en una publicación científica.

–Es una chicana barata, de cuarta, que sólo muestra el temor de las empresas. En el mundo científico es sabido que la validación de un trabajo no se da por su publicación en una revista del sector. Es más, los científicos somos testigos de errores e incluso fraudes que se publican en revistas especializadas. Muchas veces se publica algo y luego se demuestra que es erróneo. Y, por otro lado, muchas veces hay investigaciones que no se publican no porque sean malas, sino porque a la revista no le interesa, sea por línea editorial o intereses en juego. Un ejemplo personal: en 1984 descubrimos genes muy importantes para el desarrollo embrionario, genes Hox. Publiqué dos papers en Cell, una de las mejores revistas del mundo, y había quienes creían y quienes no. Tuvieron que pasar años para que la comunidad científica lo validara.

–El Laboratorio de Embriología es dependiente del Conicet. ¿Su trabajo tiene que ser validado por el Conicet?

–Que por favor quede claro, ni el Conicet ni un comité editorial validan investigaciones, lo que hacen es evaluar la evidencia que uno presenta y juzgan la solidez desde la presentación. No tienen forma de verificar los resultados en forma práctica. La única certeza de una validación se da en que otros investigadores puedan repetir de forma sistemática, y hasta perfeccionada, los resultados de la investigación realizada.

–¿Cuándo va a compartir su trabajo para ponerlo a discusión de la comunidad científica?

–En breve. Debo terminar algunos ensayos y estará listo. Lo que más quiero es pasárselo a colegas, investigadores que repliquen el trabajo. De hecho ya lo he compartido con pares del país y del exterior. Desde ya que debieran ser estudios independientes, no los provistos por las corporaciones o espacios del Estado a su servicio.

–¿Monsanto podría replicarlos?

–Si contrata investigadores idóneos, sí. No tengo dudas de que lo hará y todos sabemos a qué resultados llegarán.

–¿Cómo continuará la investigación?

–Ya confirmamos las malformaciones. Ahora estamos avanzando en conocer cuál es el mecanismo de acción, es un paso más. Como es un trabajo científico, continuaré con el grado de libertad académica de que dispongo, tratando de ver cuáles son las causas mecanísticas y moleculares de las observaciones hechas para publicar los resultados. Aparte del anfibio, que nos sirve de modelo, extenderemos los experimentos a otros modelos de desarrollo embriológico, como aves.

–¿Puede suceder que, con estas nuevas pruebas, los resultados difundidos –de malformaciones– no se repitan?

–No hay forma. Porque fueron experimentos controlados, en los que fuimos rigurosos. Y, además, porque ya hay evidencia científica que va en ese sentido. Por eso, insisto, no descubrimos nada nuevo. Yo llegué a un resultado y creo en él. Si la comunidad científica llega a otra conclusión, bienvenido sea. El centro del problema no debiera ser esta investigación. Sería querer tapar el sol con la mano. Yo sólo aporté un punto más a la discusión. Pero hay sectores que quieren cerrarla, ni siquiera por convencimiento ideológico, sólo por conveniencia económica.

–Se acusa a su trabajo de usar un método erróneo con el glifosato, y que por eso los resultados son devastadores: que las concentraciones de la experimentación nunca son las que eventualmente podría recibir un humano al ser aplicado en el campo. Hubo quien mencionó que “si ponemos gasoil en el vaso de leche, claro que ocasionará intoxicaciones, y no por eso se prohibirá el combustible”.

–Ese tipo de afirmación tienen varias facetas. Por un lado, muestra desconocimiento biológico, lo cual es entendible para quien no se dedica a esta rama de la ciencia. Pero, en boca de los voceros de las corporaciones, también muestra una intencionalidad lejana a la inocencia, con intenciones de desprestigiar una estrategia de análisis mundialmente aceptada. Entonces sí me parece una comparación poco seria, maliciosa e hipócrita. Es sabido, tanto en la comunidad científica como en el sector agropecuario, que la aspersión del herbicida afecta ecosistemas, operando directa o indirectamente sobre insectos y otras especies animales cuando se ponen en contacto con el herbicida. O sea que además de células vegetales, también afectan organismos compuestos por células animales. Nuestros experimentos alertan que tanto el cóctel comercial como la droga pura en células animales generan alteraciones del desarrollo embrionario. Por lo tanto el glifosato dentro de la célula embrionaria altera el funcionamiento celular, tal como sucede en las células vegetales de las malezas. Por otra parte, ya está probado que los herbicidas se trasladan por la acción del viento. Es una prueba de la realidad, incontrastable, el padecimiento de familias de campos linderos y de barrios cercanos a las fumigaciones. Por lo tanto, el glifosato puede atravesar barreras respiratorias y/o placentarias y entrar a las células embrionarias, incluso existen avances científicos en esa dirección, como también existen registros de glifosato y de sus posibles metabolitos presentes en mujeres embarazadas. Esto podría correlacionarse con potenciales efectos malformativos. Por lo tanto, desentrañar si el glifosato puro inyectado tiene efectos sobre el comportamiento de células embrionarias animales durante el desarrollo era ineludible en una estrategia experimental correcta, e insisto que utilicé una estrategia de análisis clásica de la investigación científica.

–¿Cree que hay que prohibir el glifosato?

–En mi trabajo yo no planteo eso. Y no es de mi competencia proponer una medida de ese tipo. Lo único que afirmo, respaldado en 30 años de estudio en la regulación genética embrionaria, es que este producto genera alteraciones en el desarrollo, estoy seguro de eso.

–Sus resultados no se corresponden con la clasificación del Senasa o las recomendaciones de la Secretaría de Agricultura.


–Es un claro problema de ellos, que lo clasifican como de baja toxicidad. Todo lo contrario de lo que afirman estudios diversos, que confirman la alteración de mecanismos celulares y, sobre todo, contrario a lo que padecen familias de una decena de provincias. Es de locos pensar que no pasa nada.


Fuente Página 12.

Subnotas





jueves, 30 de abril de 2009

Mientras no se encuentren los estudios del Conicet.....

Según La Nación no se encuentran los estudios del Conicet sobre el Glifosato.

Bueno, en los mismos comentarios de la nota en que nos informan que no encontraron los estudios sobre el glifosato nos ofrecen este estudio de la American Chemical Society (ACS).Está en inglés y pueden descargarlo en pdf.


Las formulaciones de glifosato inducen apoptosis y necrosis en cordones umbilicales humanos, Embriones y placenta.

A los amigos de la Corte si no encuentran el estudio del Conicet pueden usar este entonces de la American Chemical Society (ACS).

martes, 14 de abril de 2009

Estudo: herbicida mais usado na Argentina geraria deformação



A notícia em português no site Noticias Terra.

O herbicida utilizado no principal produto de exportação da Argentina, a soja transgênica, pode produzir malformações neuronais, intestinais e cardícacas, conforme um estudo científico divulgado nesta segunda-feira. O assunto causa polêmica porque o país é o terceiro mais exportador mundial do grão, além de ocupar postos importantes no comércio global dos derivados, como azeite e farinha. As informações são da agência EFE.

Segundo o professor de embriologia Andrés Carrasco, um dos autores da pesquisa, os resultados com os embriões anfíbios "são totalmente comparáveis com os que ocorreriam no desenvolvimento do embrião humano. O especialista explicou que as doses do produto utilizadas nas análises "estiveram muito abaixo dos níveis depositados nas pulverizações". Para ele, a situação "é muito mais grave porque o glifosato (presente no agente químico) não se degrada".

De acordo com Carrasco, a investigação determinou que "o glifosato puro, em doses menores como as utilizadas na pulverização da lavoura, gera deformações pode estar interferindo em algum mecanismo normal de desenvolvimento embrionário. "Isso tem a ver com a forma como as células se dividem e morrem", avaliou. "As empresas dizem que beber um copo de glifosato é mais saudável do que beber um de leite, mas o certo é que nos usaram como cobaias", criticou.

Anualmente, a Argentina utiliza entre 180 e 200 milhões de litros de glifosato, desenvolvido pela multinacional Monsanto. Desde a sua chegada no país em 1997, a empresa se expandiu por 18 milhões de hectares.

O Ministério da Saúde criou um grupo para investigar os problemas com agrotóxicos em quatro províncias. Nos últimos oito anos, foram registrados 300 casos de câncer em Ituzaingó, bairro com 5 mil moradores na periferia de Córdoba, associados às pulverizações com pesticidas.



lunes, 13 de abril de 2009

El tóxico de los campos-Investigación del Conicet-Facultad de Medicina, UBA

El agrotóxico básico de la industria sojera produce malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas, aun en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. El estudio, realizado en embriones, es el primero en su tipo y refuta la supuesta inocuidad del herbicida.


Por Darío Aranda
Fuente Página 12.

Las comunidades indígenas y los movimientos campesinos denuncian desde hace una década los efectos sanitarios de los agrotóxicos sojeros. Pero siempre chocaron con las desmentidas de tres actores de peso, productores (representados en gran parte por la Mesa de Enlace), las grandes empresas del sector y los ámbitos gubernamentales que impulsan el modelo agropecuario. El argumento recurrente es la ausencia de “estudios serios” que demuestren los efectos negativos del herbicida. A trece años de fiebre sojera, por primera vez una investigación científica de laboratorio confirma que el glifosato (químico fundamental de la industria sojera) es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones. Así lo determinó el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina) que, con dosis hasta 1500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. “Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, subraya el trabajo, que también hace hincapié en la urgente necesidad de limitar el uso del agrotóxico e investigar sus consecuencias en el largo plazo. El herbicida más utilizado a base de glifosato se comercializa bajo el nombre de Roundup, de la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios.

El Laboratorio de Embriología Molecular cuenta con veinte años de trabajo en investigaciones académicas. Funciona en el ámbito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Es un espacio referente en el estudio científico, conformado por licenciados en bioquímica, genética y biología. Durante los últimos quince meses estudió el efecto del glifosato en embriones anfibios, desde la fecundación hasta que el organismo adquiere las características morfológicas de la especie.

“Se utilizaron embriones anfibios, un modelo tradicional de estudio, ideal para determinar concentraciones que pueden alterar mecanismos fisiológicos que produzcan perjuicio celular y/o trastornos durante el desarrollo. Y debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados son totalmente comparables con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica Andrés Carrasco, profesor de embriología, investigador principal del Conicet y director del Laboratorio de Embriología.

El equipo de investigadores dice que las diluciones recomendadas para la fumigación por la industria agroquímica oscilan entre el uno y el dos por ciento de la solución comercial (cada un litro de agua, se recomienda 10/20 mililitros). Pero en el campo es sabido –incluso reconocido por los medios del sector– que las malezas a eliminar se han vuelto resistentes al agrotóxico, por lo cual los productores sojeros utilizan concentraciones mayores. El estudio afirma que en la práctica cotidiana las diluciones varían entre el diez y el treinta por ciento (100/300 mililitros por litro de agua).

Utilizando como parámetros de comparación los rangos teóricos (los recomendados por las compañías) y los reales (los usados por los sojeros), los resultados de laboratorio son igualmente alarmantes. “Los embriones fueron incubados por inmersión en diluciones con un mililitro de herbicida en 5000 de solución de cultivo embrionario, que representan cantidades de glifosato entre 50 y 1540 veces inferiores a las usadas en los campos con soja. Se produjo disminución de tamaño embrionario, serias alteraciones cefálicas con reducción de ojos y oído, alteraciones en la diferenciación neuronal temprana con pérdida de células neuronales primarias”, afirma el trabajo, que se dividió en dos tipos de experimentación: inmersión en solución salina y por inyección de glifosato en células embrionarias. En ambos casos, y en concentraciones variables, los resultados fueron rotundos.

“Disminución del largo del embrión, alteraciones que sugieren defectos en la formación del eje embrionario. Alteración del tamaño de la cabeza con compromiso en la formación del cerebro y reducción de ojos y de la zona del sistema auditivo, que podrían indicar causas de malformaciones y deficiencias en la etapa adulta”, alerta la investigación, que también avanza sobre efectos neurológicos graves: “(Se comprobaron) Alteraciones en los mecanismos de formación de neuronas tempranas, por una disminución de neuronas primarias comprometiendo el correcto desarrollo del cerebro, compatibles con alteraciones con el cierre normal del tubo neural u otras deficiencias del sistema nervioso”.

Cuando los embriones fueron inyectados con dosis de glifosato muy diluido (hasta 300.000 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones), los resultados fueron igualmente devastadores. “Malformaciones intestinales y malformaciones cardíacas. Alteraciones en la formación y/o especificación de la cresta neural. Alteraciones en la formación de los cartílagos y huesos de cráneo y cara, compatible con un incremento de la muerte celular programada.” Estos resultados implican, traducido, que el glifosato afecta un conjunto de células que tienen como función la formación de los cartílagos y luego huesos de la cara.

“Cualquier alteración de forma por fallas de división celular o de muerte celular programada conduce a malformaciones faciales serias. En el caso de los embriones, comprobamos la existencia de menor cantidad de células en los cartílagos faciales embrionarios”, detalla Carrasco, que también destaca la existencia de “malformaciones intestinales, principalmente en el aparato digestivo, que muestra alteraciones en su rotación y tamaño”.

La soja sembrada en el país ocupa 17 millones de hectáreas de diez provincias y es comercializada por la empresa Monsanto, que vende las semillas y el agrotóxico Roundup (a base de glifosato), que tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrados por el viento y el agua. Se aplica en forma líquida sobre la planta, que absorbe el veneno y muere en pocos días. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, modificada en laboratorio. La publicidad de la empresa clasifica al glifosato como inofensivo para al hombre.

Como todo herbicida, está conformado a partir de un ingrediente “activo” (en este caso el glifosato) y otras sustancias (llamadas coadyuvantes o surfactantes, que por secreto comercial no se especifican en detalle), cuya función es mejorar su manejo y aumentar el poder destructivo del ingrediente activo. “El POEA (sustancia derivada de ácidos sintetizados de grasas animales) es uno de los aditivos más comunes y más tóxicos, se degrada lentamente y se acumula en las células”, acusa la investigación, que describe el POEA como un detergente que facilita la penetración del glifosato en las células vegetales y mejora su eficacia. Investigadores de diversos países han centrado sus estudios en los coadyuvantes (ver aparte) y confirmado sus consecuencias.

En el estudio experimental del Conicet-UBA (según sus autores, el primero en investigar los efectos del herbicida y el glifosato puro en el desarrollo embrionario de vertebrados), se focaliza en el elemento menos estudiado y denunciado del Roundup. “El glifosato puro introducido por inyección en embriones a dosis equivalentes de las usadas en el campo entre 10.000 y 300.000 veces menores, tiene una actividad específica para dañar las células. Es el responsable de anomalías durante el desarrollo del embrión y permite sostener que no sólo los aditivos son tóxicos y, por otro lado, permite afirmar que el glifosato es causante de malformaciones por interferir en mecanismos normales de desarrollo embrionario, interfiriendo los procesos biológicos normales.”

Carrasco rescata las decenas de denuncias –y cuadros clínicos agudos– de campesinos, indígenas y barrios fumigados. “Las anomalías mostradas por nuestra investigación sugieren la necesidad de asumir una relación causal directa con la enorme variedad de observaciones clínicas conocidas, tanto oncológicas como de malformaciones reportadas en la casuística popular o médica”, advierte el profesor de embriología.

La investigación recuerda que el uso de agrotóxicos sojeros obedeció a una decisión política que no fue basada en un estudio científico-sanitario (“es inevitable admitir la imperiosa necesidad de haber estudiado éstos, u otros, efectos antes de permitir su uso”), denuncia el papel complaciente del mundo científico (“la ciencia está urgida por los grandes intereses económicos, y no por la verdad y el bienestar de los pueblos”) y hace un llamado urgente a realizar “estudios responsables que provengan mayores daños colaterales del glifosato”.



martes, 16 de diciembre de 2008

Destrucción Glaciares Posición del CONICET-IANIGLA

Destrucción Glaciares Posición del CONICET-IANIGLA




lunes, 19 de mayo de 2008

Comunicación y percepción pública de la biotecnología agropecuaria

Copié la entrada con el artículo de la Dra Alicia Massarini sobre lo que estaba causando la soja en la Argentina. El artículo es de julio de 2005, así que tenemos algo de perspectiva para saber como sigue la historia.


Para entender a qué se refiere el Dr. Burachik, lea primero el artículo de la Dra. Massarini.

¿Quién tendrá razón?

¿Quién descalifica más al otro en lugar de dar argumentos? y .... ¿Por qué el Grupo de Reflexión Rural rechaza al Dr Burachik en COP-MOP 4



En esta sección se intenta responder a aquellas publicaciones
que contienen aseveraciones no fidedignas en cuanto a los hechos que
se vinculan con la agrobiotecnología.



Respuesta de los Doctores
Moises Burachik y Esteban Hopp al artículo firmado por la Dra.
Alicia Massarini y publicado en la página de Internet del CONICET.




Respuesta del Dr. Burachik

Respuesta del Dr. Hopp






Dr.
Burachik


Tecnociencia, Naturaleza y Sociedad: el caso de los cultivos transgénicos.
Otra Visión.







Estoy muy asombrado por el contenido de la nota publicada en el sitio
del CONICET, cuya autora es la Investigadora de Conicet Alicia Massarini.
Quiero felicitar a la investigadora Massarini, pues ha logrado instalar
un tema de enorme importancia para el país, y lo ha hecho con
un escrito de lenguaje impecable y abundantes argumentos.



Sin embargo, cuando dije arriba que estoy asombrado, quiero decir ingratamente
asombrado. No deseo entrar ahora en debates puntuales sobre las numerosas
inexactitudes, afirmaciones no fundamentadas e interpretaciones equívocas
que la investigadora Massarini hace en su magníficamente redactado
artículo. No dispongo del tiempo necesario en este momento.



Sólo deseo corregir en esta oportunidad algunas afirmaciones
que considero injustas, inexactas y lesivas para con la labor de esta
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
(SAGPyA), la de la Comisión Asesora de Biotecnología Agropecuaria
(CONABIA) y la de la Oficina de Biotecnología de la SAGPyA. Esas
afirmaciones se refieren al marco regulatorio que rige en el país
desde 1991 para la experimentación, desarrollo y liberación
al ambiente de los organismos genéticamente modificados para
la agricultura (OGM). Este marco normativo, con las modificaciones impuestas
por la dinámica del progreso científico, ha resultado
(luego de la subsecuente verificación satisfactoria de la inocuidad
de los alimentos derivados de ellos y de la determinación de
que no tendrán un impacto no deseado en nuestro comercio internacional),
en la aprobación comercial de nueve cultivos genéticamente
modificados (ver nuestra página: www.sagpya.mecon.gov.ar, luego
ir a biotecnología y elegir conabia, y luego los enlaces que
desee). Ningún incidente atribuible a fallas regulatorias se
ha producido desde la implementación de este marco regulatorio.



Sin embargo, es otra la impresión que trasmite el artículo
de la investigadora Massarini. Las expresiones:



"el cultivo y consumo de OGMs no debería ser autorizado
hasta que existan mayores y mejores criterios de evaluación."
(párrafo 7)

"ejerciendo presión sobre los estados para obtener un marco
legal relajado que favorezca la introducción y comercialización
de OGMs." (párrafo 9)

"El liderazgo en el mercado se estableció debido a la rápida
y masiva adopción de esta tecnología, favorecida por la
relajación de los procedimientos para autorizar el cultivo y


el consumo de transgénicos. " (párrafo 12)

son francamente distantes de la realidad.



Nuestro marco regulatorio es uno de los más estrictos del mundo.
Con orgullo afirmamos que nuestro país regula los OGM con una
rigurosidad excepcional, que ha sido incluso elogiada y tomada como
modelo por diversos países de la región (por ejemplo,
Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Venezuela y Uruguay), al
mismo tiempo que criticada (por excesivamente estricta) por funcionarios
de empresas transnacionales. La regulación de los OGM en Argentina
es una referencia para muchas naciones, y en esta capacidad hemos participado
en varios eventos internacionales para tratar la problemática
de las normas ambientales y alimentarias involucradas y sus impactos
en los países en desarrollo.



Curiosamente, la posición que expone la investigadora Massarini
es extraordinariamente similar a la sostenida por los países
europeos (de donde provienen ideologías que, pasando por ambientalistas,
condenan a los OGM en base a argumentos pseudo-científicos).
Los países de la Unión Europea (UE) subsidian su ineficiente
agricultura al mismo tiempo que se oponen fuertemente a los OGM, en
abierta discrepancia con los dictámenes de sus propios organismos
técnicos de evaluación. Las modalidades de las prácticas
agrícolas europeas (que casi no utilizan OGM) han conducido a
una irreversible degradación de su ambiente y, por otra parte,
las necesidades políticas de los países líderes
de la UE (particularmente Francia, en relación con la denominada
Política Agrícola Común, PAC) han resultado en
la provisión de subsidios cuya clara finalidad es electoral.
Véase, por ejemplo, fragmentos del discurso del Presidente de
Francia, Jacques Chirac en Nontron, Francia, en plena campaña
electoral contra el derechista Jean-Marie Le Pen, promotor de la salida
de Francia de la Unión Europea (y consecuentemente, de la salida
de la PAC): ".si la política agrícola común
fuera suprimida, el rédito de los agricultores disminuiría
de un solo golpe en un 40 %" (Cable desde París, agencia
ANSA, publicado en Clarín, Buenos Aires, 29 de abril, 2002, pág.
27). Es probable que las fuentes de información de la investigadora
Massarini provengan de tal ambiente político-ideológico.
Si así fuera, sería conveniente recordar que esta política
de subsidios y de resistencia a la aprobación de nuevos OGM (por
la que la UE no acepta OGM desde 1998) es altamente perjudicial para
nuestra economía, así como la de los países exportadores
de la producción agrícola primaria y alimentos (tanto
OGM como no-OGM), muchos de ellos del tercer mundo. Si la investigadora
Massarini está preocupada por las consecuencias socio-económicas
de la adopción de OGM en la agricultura, sería bueno que
reflexionara, en este caso, sobre quiénes se benefician y quiénes
se perjudican con esta posición.



Muchos otros aspectos del artículo de la investigadora Massarini,
con los que estoy en desacuerdo, darían lugar para una interesante
discusión, mientras con muchos otros puedo afirmar que los comparto.
Razones de tiempo (la regulación de los OGM es una actividad
que demanda muchísimo tiempo y concentración) me impiden
extenderme en esta oportunidad. Solo me queda una reflexión:
el artículo de la investigadora Massarini me recuerda fuertemente
una aseveración del Sr. Richard Horton, editor de la prestigiosa
revista The Lancet, a raíz de la publicación del trabajo
del Dr. Arpad Pusztai. En ese trabajo los Dres. Pusztai y Ewen demuestran
que si se alimenta a ratas con papas crudas, en cantidad insuficiente
para



las necesidades proteicas del animal, pero (atención) conteniendo
un gen que expresa una proteína tóxica introducido mediante
técnicas de ADN recombinante, entonces las ratas tendrán
serios problemas de salud.



El Sr. Horton dijo, para justificar la publicación, "que
publicó las investigaciones del Dr. Arpad Pusztai porque, aún
siendo mal realizadas, sus resultados promoverían un debate útil),.
(Se sabe que varios de los evaluadores del trabajo, generalmente anónimos,
reclamaran al Sr. Horton que declarara claramente que el trabajo de
los Dres Pusztai y Ewen era considerado profundamente defectuoso y que
sus conclusiones eran altamente especulativas y no sustanciadas.)



Si la intención de publicar el artículo de la investigadora
Massarini fue similar a la del Sr. Horton, sin duda los felicito pues,
a raíz de algunos comentarios que ya han circulado por vía
electrónica, han conseguido su objetivo.



La saludo cordialmente,







Dr. Moisés Burachik Coordinador General Oficina de Biotecnología
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
Av. Paseo Colón 982, piso 2, of. 236 C1063ACW - Buenos Aires
Argentina Tel.: 54-11-4349-2200 Fax: 54-11-4349-2178 mburac@mecon.gov.ar.











Dr.Hopp



Estimados responsables de la página Web del CONICET (Área
de Comunicación y Prensa):



Me dirijo a Uds por la desagradable sorpresa que me causó ver
incorporada a la página Web http://www.blogger.com/diarios/2005/julio/056.php
un panfleto que falta el respeto a muchos investigadores del área
de biotecnología y biología molecular y que se ubica ideológicamente
en las antípodas de lo que es la actual política de estado
tanto de la Secretaría de Ciencia y Técnica como de la
de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación después
de la inclusión, en el Boletín Oficial de un decidido
apoyo del Estado Argentino a la Biotecnología, incluyendo particularmente
a la Agrobiotecnología.



Por un lado, el libelo publicado tiene poco que ver con los principios
científicos de vuestra Institución. Se entiende que el
responsable del Área de CyP trate de difundir ciertos temas publicados
por los miembros de CONICET, pero no se puede aceptar que no revise
la fuente de origen de lo que publica, especialmente en lo que hace
al rigor científico de las mismas. Primero debería verificarse
si realmente la Dra. Massarini, una conocida citogenetista de roedores,
realmente escribió esta nota o la misma fue elaborada por el
sitio Web en base a otro artículo. Resulta el menos sorprendente
que una especialista tan alejada de los temas agronómicos y de
la salud se ponga a opinar y a desvariar tan ligeramente sobre tantos
campos del conocimiento que incluyen un análisis ecológico-económico-social
de la situación de un país a partir de los avances en
biotecnología agrícola. Digo esto porque conociendo la
formación de la Dra. Massarini también sorprende que se
cometan tantos errores en conceptos muy básicos de genética,
en la cual se conoce desde hace muchos años la relativa frecuencia
natural de la transferencia horizontal (interespecífica) de genes
(lo que hoy llamaríamos transgenes) siendo un fenómeno
que se remonta a tiempos evolutivos muy remotos muy anteriores a la
aparición del hombre como especie. Llama la atención parte
de la terminología empleada como ser "contaminación"
genética, "alteración" (que suena a adulteración)
genética cuando la palabra técnicamente empleada es modificación
(como en la sigla OGM) lo que indica una falta de rigurosidad científica
en el lenguaje lo que resulta incongruente con el currículum
de Massarini.



Tal vez la respuesta deba buscarse en la frase: "la discusión
no puede restringirse a la evaluación de argumentos científico-técnicos",
otorgándole al artículo un alto grado de carencia de argumentos
científicos.



En la primera parte de su ensayo se expresa: "Asumiendo que ésta
-como toda nueva tecnología- involucra riesgos aun no dimensionados,
…..,es indispensable evaluar quiénes son los beneficiados
por el cambio tecnológico, y quiénes los afectados por
los impactos negativos y los riesgos asociados".



Como la misma autora afirma, resultaría importante ver qué
intereses representa esta postura. Estos intereses surgen de la lectura
del sitio de Internet en el que fue publicado y son los siguientes:
1) el sistema de subsidios agrícolas (particularmente el europeo)
que debe aumentarse a medida que los costos de producción disminuyen
y sus agricultores son cada vez menos competitivos, 2) las empresas
de agroquímicos perjudicadas por la drástica eliminación
o reemplazo de prácticas de manejo que se operó después
de la adopción de los cultivos OGM y 3) las multinacionales que
supuestamente defienden la ecología y que sacaron un excelente
provecho y popularidad usando procedimientos fundamentalistas que recuerdan
a las tristemente célebres cazas de brujas de la edad media que
afectaron a Galileo, por ejemplo. Como prueba de lo antedicho, es interesante
comprobar que la que escribe esto no muestra la misma preocupación
escribiendo ensayos similares sobre otras nuevas tecnologías
como pueden ser la informática, la nanotecnología, la
automotriz o la robótica, todas ellas con efectos socioeconómicos
en cuanto al desempleo que tanto le preocupa.



Para no dejar todo esto en un plano meramente ideológico, se
refutan a continuación sólo algunas de sus afirmaciones
sobre la base de argumentos científicos porque son los únicos
que otorgan objetividad en una discusión de esta índole.




Ya en las primeras frases resulta polémico pensar que los científicos
no podemos opinar sobre el "mejoramiento de la competitividad"
del sector productivo o de la necesidad de "obtener nuevas variedades
mejoradas". Se ve que los autores de la nota están muy alejados
de lo que es la ciencia aplicada, la que no tendría mucho sentido
si no se vinculara con estos dos aspectos. Tampoco la ciencia es ajena
a aportar herramientas tecnológicas que ayuden a solucionar el
hambre del mundo (claramente un problema político y económico-social
pero que sería necio negar que puede verse facilitado con apoyo
científico-técnico).



“Dado que la introducción de genes extraños en un
organismo puede tener efectos inciertos sobre su fisiología y
bioquímica, se ha señalado el posible impacto en la salud
humana que podría ocasionar a corto, mediano o largo plazo, la
ingesta de alimentos que contengan OGMs, potencialmente portadores de
sustancias nocivas ….En virtud de la magnitud de los riesgos y
de la incertidumbre propia del conocimiento científico disponible
para evaluar estos riesgos, se ha invocado la pertinencia de aplicar
el Principio Precautorio como marco legal para el tratamiento de este
problema. Ello significa que .... el cultivo y consumo de OGMs no debería
ser autorizado hasta que existan mayores y mejores criterios de evaluación".
Nuevamente estas sentencias demuestran falta de conocimiento sobre el
sistema regulatorio existente en todos los países donde se han
aprobado los OGMs para sus distintos usos, incluyendo los países
miembros de la UE. Además de no aportar ni una mínima
evidencia científica real para tan fuertes aseveraciones (por
algo se ponen en tono potencial aunque no así las conclusiones),
estas frases denotan una injustificada falta de conocimientos científicos
e históricos. Desde el punto de vista científico resultó
siempre claro que es absurdo el análisis de riesgo de los OGM
desde el punto de vista de la tecnología en sí misma,
sino que debe hacerse caso por caso para cada OGM en particular. No
es lo mismo para la salud humana un tomate que tiene agregado un gen
que permite la síntesis de una vitamina que un tomate al que
se le agregó el gen que codifica para la toxina del cólera.
Si, como parece, el artículo es reciente, no se entiende por
qué se ignora que la comercialización de OGMs no es nueva
(lleva más de 20 años de experiencia desde que casi el
100% de los diabéticos se inyecta en la sangre en forma diaria
insulina humana producida por una bacteria OGM: la Escherichia coli
transgénica para el gen humano de la insulina). El consumo masivo
de cultivos OGM también lleva 10 años, sin que ningún
científico haya podido comprobar ninguno de todos los riesgos
que apocalípticamente fueron predichos. Se calcula que ya se
cosecharon más de 300 millones de hectáreas, las cuales,
procesadas para alimentación humana y animal se estima que han
sido consumidas en más de 100.000 millones de alimentos con alto
contenido de OGM, sin reportes de alergias, intoxicaciones u otras alteraciones
para la salud, el crecimiento o el desarrollo de las personas o afecciones
para la salud humana o animal. La autora afirma que no hay estudios
científicos sobre las posibles consecuencias negativas sobre
la salud, lo que es falso, ya que desde 1985, se realizaron 81 proyectos
de investigación tan sólo en Europa (la más interesada
en encontrar efectos negativos para poder seguir defendiendo su postura
agrícola) que incluyeron 600 estudios de bioseguridad alimentaria,
los que demostraron la inocuidad de los alimentos OGM en el mercado
actual.




La Organización Mundial de la Salud en su página Web www.who.int/foodsafety/publications/biotech/20questions/en/index.html
claramente define que “Los alimentos GM actualmente presentes
en el mercado internacional han pasado las evaluaciones de riesgo del
caso y no es probable que presenten riesgos para la salud humana. Además,
no se observaron efectos sobre la salud humana como resultado de su
consumo en los países en que fueron aprobados”. ¿Qué
resulta más confiable para el CONICET? ¿La palabra sin
fundamento científico de un artículo publicado en el sitio
www.rebelion.org o la de la OMS?. A la OMS podría agregarse una
enorme lista de instituciones como la FAO y Academias de Ciencias, Asociaciones
Médicas y Asociaciones de Nutricionistas y Dietistas de muchos
países del mundo.



Dice la autora que hacen falta mayores y mejores criterios de evaluación.
Por supuesto que se pueden mejorar y agregar nuevos criterios, pero
lo claro es que la experiencia y los resultados demuestran que los actuales
criterios han sido muy eficientes para prevenir los potenciales riesgos
que fueron planteados en el curso de la evaluación. Es más,
las últimas publicaciones de expertos en el tema en prestigiosas
revistas como Nature están planteando que las normativas actuales
que regulan a los OGM (algunas de ellas surgidas por sobre-reacción
del sistema ante los grupos de presión fundamentalista como los
del sitio Web que CONICET usó como fuente) son excesivas y deberían
ser flexibilizadas excepto para aquellas de uso farmacéutico
(las cuales no son mencionadas por el artículo ni por los otros
opositores a la tecnología ¿acaso no son OGMs también?).
Estaba muy bien invocar el Principio de Precaución hace 20-30
años, por ejemplo cuando se realizó la conferencia de
Asilomar a fines de los '70 después de que se descubrieran las
aplicaciones potenciales del ADN recombinante (en ese momento se temía
mucho más por las consecuencias en las investigaciones biomédicas
en bacterias que las investigaciones agronómicas en plantas).
Pero hace mucho que esta tecnología dejó de ser una novedad
y hace falta algo más que inspirar miedo irracional para fundamentar
lo que tan livianamente afirma la nota.



En otro fastuoso párrafo se desacredita la capacidad de los “reduccionistas”
biólogos moleculares para evaluar los efectos de largo plazo
dado que “se trata de alteraciones que pueden afectar drásticamente
a sistemas coadaptados, complejos y dinámicos, que son el resultado
de miles o aun millones de años de evolución” y
sólo los ecólogos sistémicos son los adecuados
para opinar. Lamentablemente, parece que la autora tampoco conoce mucho
de este tema. De su frase se deduce que confunde un ecosistema natural
(como el que encontraríamos en un parque nacional) con un agroecosistema
que es de naturaleza artificial: el hombre elimina toda la diversidad
natural para reemplazarla por un cultivo (es la esencia de la agricultura
que, nos guste o no, es la base de nuestra civilización moderna).
Nadie duda de su complejidad y de que tiene factores poco predecibles,
pero no tiene millones de años de evolución y tiene bastantes
factores predecibles, como lo demuestra la constante evolución
y mejoramiento de las prácticas agrícolas. Es más,
ya es una cuestión demostrada que la incorporación de
OGMs en los agroecosistemas ha ayudado a hacerlos más sustentables
gracias a la sinergia con métodos conservativos como la siembra
directa o gracias a un control más focalizado de los insectos
plaga respetando otros insectos benéficos. Pero el reduccionismo
del artículo intenta extrapolar conceptos de los ecosistemas
naturales a ecosistemas artificiales en los que estos conceptos son
claramente inadecuados.



Hay otro punto ligado al anterior que comete la falacia de no considerar
algunos conocimientos muy básicos de la genética. Todo
genetista sabe que para estudiar la evolución de una especie
es esencial estudiar los mecanismos reproductivos de dicha especie.
Las especies cultivadas son especies altamente domesticadas por el hombre
que difícilmente sobreviven en condiciones naturales. Además,
sus semillas son cosechadas año a año por lo que todos
los años asistimos a una masiva extinción de estas especies
en más del 99% de su área de distribución. ¿Dónde
sobreviven y se seleccionan las nuevas generaciones? En los semilleros
o en los campos que los agricultores dedican a la multiplicación
de su propia semilla. Por eso, la catastrófica frase “Debido
a la naturaleza multicausal y contingente de estos procesos, resulta
claro que una vez desatadas, estas transformaciones no son reversibles”
se ridiculiza cuando aprendemos de la experiencia que eventos OGMs liberados
en Argentina o en otros países como son el maíz con resistencia
a glufosinato de amonio o el tomate de aroma y sabor (Flavr-Savr) que
fracasaron comercialmente o fueron retirados del mercado, desaparecieron
totalmente del ambiente de un año para el otro. A nadie se le
ocurriría multiplicar una planta que se coma crudos a los chicos.
Finalmente, la autora parece ignorar la existencia de ecólogos
y genetistas poblacionales en todas las comisiones científicas
reguladoras de OGMs del mundo.



Respecto a la larga disquisición sobre la agricultura argentina
y en particular, la soja, prefiero remitirme a la última edición
de la revista Ciencia Hoy (http://www.ciencia-hoy.retina.ar/hoy87/index.htm)
que dedica todo el número a la modernización de la agricultura
Argentina, donde escriben los que verdaderamente saben del tema y se
refutan todos los argumentos expuestos. Simplemente me voy a detener
en 2 puntos particulares:



En el caso del monocultivo de soja mi posición contraria, es
coincidente con la de INTA y está muy bien expresada por el Ing.
Agr. Casas en varios medios de difusión incluyendo el citado
número de Ciencia Hoy. Sin embargo, frases como: “La soja,
tiene la particularidad de ser un extractor de nutrientes muy eficiente
… de manera tal que la concentración de fósforo,
potasio, nitrógeno y azufre en el suelo está bajando drásticamente…
de modo que el monocultivo se ha convertido prácticamente en
una actividad extractiva” olvidan que la soja es una leguminosa
y, como tal, es capaz de fijar nitrógeno atmosférico por
lo que requiere menor fertilización nitrogenada que otros cultivos,
por lo que en gran medida, el nitrógeno es, para la soja, un
recurso renovable y estamos hablando del principal fertilizante en la
agricultura.



El otro punto es la preocupación por el reemplazo de ecosistemas
naturales por artificiales (expansión de la frontera agrícola)
que es, en varios aspectos, una preocupación legítima
(caso de las yungas). Sin embargo, me da la sensación que para
la autora, el sobrepastoreo que está desertificando la Patagonia,
el reemplazo de bosques nativos por exóticos en el NEA (y muchos
otros) parecen ser problemas inexistentes frente a la tremenda amenaza
del monocultivo de soja y no puedo evitar pensar, ante esta dualidad,
que existen otros intereses más allá de una legítima
preocupación por la ecología.







La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
publicó en su sitio de internet un documento donde responde a
las preguntas que frecuentemente se hace la gente sobre los transgénicos:



http://www.sagpya.mecon.gov.ar/new/0-0/programas/biotecnologia/respuestas.php







Para más información sobre el sistema regulatorio
en Argentina:





a




http://www.sagpya.mecon.gov.ar/new/0-0/programas/conabia/index.php







Dr. Esteban Hopp



Profesor Titular FCEyN UBA



Investigador Principal del INTA



Investigador cIentífico de la CIC








Ud. ¿A quién le cree?