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miércoles, 13 de julio de 2011

Charla en USINA CULTURAL DEL SUR (BULNES 326), jueves 14 de julio a las 19 hs. #noalcanon


Fuente Organización Vía Libre.

Charla en USINA CULTURAL DEL SUR (BULNES 326), jueves 14 de julio a las 19 hs.
Invitados: Matías Botbol – socio responsable y desarrollador de Taringa! y Evelin Heidel – integrante de la Fundación Vía Libre

En mayo pasado los responsables del sitio Taringa! fueron procesados por la justicia argentina, imputados del delito de violar la Ley de Propiedad Intelectual. Todos sus argumentos fueron desestimados, y la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó su procesamiento en calidad de “partícipes necesarios”.

Taringa! hace posible una función básica de Internet: compartir ideas y obras de arte, poner a disposición de todos lo que antes era el privilegio de unos pocos. No bastó que los abogados de Taringa! explicaran que el sitio no almacena contenidos. Se los acusó de violar la ley, aunque sólo se limiten a publicar las direcciones donde esos contenidos se hallan disponibles, en otro lugar de la red.


El caso se suma a una avanzada legal en varios frentes. Desde la ley del “cánon digital” y el caso del argentino Horacio Potel, procesado por subir a Internet libros inconseguibles de Derrida, Heidegger y Nietzsche, hasta la ley Sinde en España y el juicio contra The Pirate Bay en Suecia.
Internet y las tecnolgías digitales abren espacios inéditos para pensar nuevas formas de cultura. Redefinen nuestras ideas de libertad, propiedad y derechos de autor. Esta charla se propone contribuir a este debate.

¿Corren peligros las descargas en la red? ¿Qué cambiaría si se endureciera la legislación? ¿Qué pueden hacer los usuarios para defender su libertad de expresión?




domingo, 5 de junio de 2011

Revista eÑe: Caso Taringa!: el debate sobre los bienes culturales en la era digital



 
 
Partes del debate en la catedra de Sociales sobre el caso Taringa.




El procesamiento de los hermanos Hernán y Matías Botbol, dueños de la comunidad, fue disparador de la discusión sobre la propiedad, la creación y el acceso al conocimiento en la era digital que tuvo un primer capítulo durante un seminario en la UBA. ¿Es lo mismo bajar una canción que robar una cartera? Si copiamos, ¿cómo se asegura que los autores reciban retribución por su obra? Fueron algunos de los ejes de la discusión sobre “el delito que cometemos todos

POR MARCELA MAZZEI 

 

“Linkear podría llegar a ser delito en la Argentina”, alertó Beatriz Busaniche, docente y miembro de la Fundación Vía Libre, si avanza el procesamiento de Taringa!, una de las comunidades online más populares de la Argentina. Lo dijo al iniciar una clase del Seminario Copyright/Copyleft sobre la cultura libre y el acceso al conocimiento en la era digital que tiene a cargo en la flamante sede de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, en Constitución. Allí, el jueves 26 de mayo hubo varios invitados y un caso de análisis: el procesamiento de los hermanos Matías y Hernán Botbol, dueños de Taringa!, porque a través de la comunidad se intercambian contenidos con derechos de autor. “Se busca una medida ejemplificadora”, arriesgó Busaniche, al presentar al panel.   

En el aula abarrotada, Glenn Postolski, director de la carrera de Ciencias de la Comunicación y titular de la cátedra de Políticas y Planificación, mostró su postura: todas las tesinas que firma son publicadas con licencia Creative Commons. “Taringa! refleja un debate de quienes controlan la capacidad de generar una importante renta con el manejo de creaciones de la industria cultural”, prosiguió, planteando un problema crucial: el escenario es propenso a la transformación porque pone en tensión un modelo de negocios pero, a la vez, tiene que garantizar que los autores reciban retribución por su trabajo.

Para el matemático Enrique Chaparro, también de la Fundación Vía Libre, el caso Taringa! es desencadenante de una discusión mucho más profunda (ver “No nos pueden procesar a todos”) que pone en cuestión conceptos básicos como la propiedad y la creación. Con matices, ambos expusieron posturas críticas a lo que uno llama la “judicialización de prácticas sociales” y el otro “expropiación de la renta fundada en la amenaza de la fuerza”. Busaniche medió entre ambos, y propuso pensar modelos para producir cultura sin criminalizar. “Los que tienen una opinión diferente no aceptaron la invitación”, aclaró Chaparro.

“Copiar es una práctica social –aseveró Busaniche– todos podemos estar de acuerdo en que no es lo mismo bajar una película que robar un auto”, y anunció que evalúa lanzar una campaña contra la despenalización de la copia en Internet, como una de las tantas formas de poner en evidencia que “la ley no está acorde con nuestro tiempo tecnológico”, por eso la infringimos casi a diario y “lo que está en juego es Internet tal como la conocemos”.

“Taringa! es un lugar donde la gente comparte información, entre otras cosas links, incluso muchas bandas y sellos independientes lo usan como plataforma de promoción “, explicó Matías Botbol ante un auditorio atento de estudiantes, periodistas, geeks y académicos. Y relató el caso de un realizador amateur uruguayo que subió un corto animado y tuvo tanto éxito que terminó firmando un contrato por 40 mil dólares con un estudio de Los Ángeles sin siquiera un guión escrito. “La verdad que a nadie le gusta que le pasen cosas así, pero vimos que es una oportunidad para un cambio, porque las cosas que tienen que ver con Internet están en manos de los que menos entienden de Internet”, resumió al final del debate.
 
La acusación

El último 6 de mayo, los hermanos Botbol fueron procesados como “partícipes necesarios” del delito de violación a la propiedad intelectual por permitir que en Taringa! algunos de los 50 millones de usuarios que la visitan cada mes compartan, en forma de links, material protegido por el artículo 72 de la Ley 11.723,  que data de 1933. El artículo establece que es delito editar, vender o reproducir por cualquier medio o instrumento, una obra inédita o publicada, sin autorización de su autor o derechohabiente. Éstos últimos, los editores, fueron los que promovieron la demanda en 2009: las editoriales Astrea, La Ley, Rubinzal y Asociados, Ediciones de la Flor S.R.L., Ediciones La Rocca S.R.L., Editorial Universidad S.R.L., Gradi S.A. y la Cámara Argentina del Libro.

Como descargo, los propietarios del sitio alegaron que es imposible para ellos comprobar si los contenidos que postean los usuarios violan los derechos de autor dada la magnitud del tráfico (20 mil posts diarios) y porque tampoco cuentan con los registros de propiedad intelectual para cotejar los datos. “Es una decisión de Taringa! no revelar datos de sus usuarios”, agregó Matías Botbol ante un auditorio que lo requirió personalmente cuando se habilitaron las preguntas. Como era técnicamente imposible ir contra los usuarios “que subieron la obra y los que la bajan”, en primera instancia la demanda no prosperó.

Pero según la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, los responsables de la página “son al menos partícipes necesarios de la maniobra y además claros conocedores de su ilicitud”, según el fallo del Centro de Información Judicial. Los usuarios comparten información en forma de links, en los que si otro usuario hace clic, accede a una Web externa donde se almacena información con derechos reservados: Taringa! ni siquiera alberga físicamente en sus servidores los contenidos ilegales –como ocurrió con Napster hace 10 años– sino que informan a través de hipervínculos que otros sitios están alojados determinados materiales.

Habrá un juicio y, como se trata de una demanda penal, en caso de condena las penas son de un mes a seis años de prisión. “Pero el Código Penal es taxativo: lo que no está tipificado no es delito”, aclara Busaniche, en un intento de mostrar que “están en busca de una medida ejemplificadora”, pero también que están en juego la libertad de expresión y, en definitiva, el acceso a la cultura.

El delito que cometemos todos
Si la ley penal es territorial y los servidores están en Estados Unidos o Rusia, ¿cuál sería la jurisdicción de estos delitos? ¿No hace Google lo mismo que Taringa! al indexar en su plataforma links de descarga sin importar qué hay en la descarga? ¿No hacemos lo mismo en Twitter o Facebook cada vez que compartimos un link? ¿Es un antecedente el caso de Virginia Da Cunha, la ex Bandana que llevó a juicio a Google y Yahoo! por ligar fotos suyas a sitios porno y cuya denuncia fue desestimada? ¿No hacen lo mismo los propios jueces en sus fallos cuando citan contenidos que otros escribieron para sus fundamentos (cuando sólo los artículos científicos están exentos)? El debate está abierto. 

 

 Fuente Revista eÑe


jueves, 24 de marzo de 2011

¿Quién es dueño?

Fuente Fundación Vía Libre.

Este artículofue publicado en el diario La Voz del Interior

Rápido: antes de seguir leyendo, pensá en un libro.

Lo más probable es que ante ese pedido, hayas pensado en algo estilo Cien años de soledad , El Capital o incluso Manual práctico de electricidad del automotor . Son respuestas tan razonables como incorrectas. Esos no son libros sino, respectivamente, una novela, un tratado y un manual. Estamos confundiendo a la obra con el libro, cuando son cosas distintas.

Las obras son producciones intelectuales, intangibles, distintas entre sí, elaboradas en forma individual y artesanal. Su principal insumo es el tiempo de quien la escribe, a menudo de un único autor. La obra está íntimamente atada a sus autores, y sirve como vehículo para comunicar ideas al público lector.

Los libros son objetos tangibles producidos en serie, industrialmente, en tiradas de miles de ejemplares idénticos, que requieren una importante inversión de capital. El libro y su comercialización son ajenos al autor, sirve como vehículo para comercializar obras al público consumidor.

Reconociendo al libro como objeto industrial, el nombre “libro electrónico” se vuelve muy disonante. ¿Cómo puede ser “electrónico” un libro, si su misma esencia es ser tangible, concreto, industrial, escaso? En principio, un “libro electrónico” no sería otra cosa que un archivo digital. Es un objeto inmaterial, muy barato de reproducir y distribuir, y que permite usos que el libro no. Una computadora puede leer la obra en voz alta, podemos dar a un estudiante toda la bibliografía que necesita en un disco flash.

La industria editorial, por cierto, no está interesada en esas características; ellas no están en el negocio de la difusión de obras, sino en el de distribución y venta de objetos industriales. El formato electrónico les ofrece enormes ventajas para bajar costos, pero la idea de trasladar esos ahorros a los precios no les gusta nada. En realidad, les gustaría cobrar más caro, y de ser posible cobrar extra por cosas que el libro de papel sí nos permite hacer sin costo adicional. Así, la visión del “libro electrónico” de la industria es la de proveer lectores portátiles cuya misión es convertir al archivo digital en un vehículo más restringido aún que el libro de papel. Un “libro electrónico” de Kindle no puede ser leído en un Nook, y viceversa. Un “libro electrónico” cuesta más o menos lo mismo que el de papel, pero no se puede regalar, prestar, compartir, revender. Un “libro electrónico” no se puede sacar de una biblioteca. Un “libro electrónico” no es nuestro, aunque lo hayamos pagado; la editorial puede borrar remotamente cualquier libro de nuestra biblioteca, y nosotros no podemos impedirlo.

Un “libro electrónico” no es más que un producto de bajo costo de producción, distribuido a precios altos y mediante mecanismos restrictivos que lo hacen menos útil que los libros de papel; un archivo digital de cuyas ventajas la industria saca todo el provecho.

Afortunadamente, hay en el mercado dispositivos que no tienen estas restricciones. Con ellos no se pueden leer “libros electrónicos” comprados a la industria editorial, pero sí archivos digitales en muchos formatos diferentes, lo que claramente es mejor negocio.


Fuente Fundación Vía Libre.

sábado, 5 de marzo de 2011

El lobby, la amenaza y los medios de la desinformación


Fuente Fundación Vía Libre.

Un artículo publicado por el Diario La Nación da cuenta de nuevas presiones de los EEUU en materia de “propiedad intelectual”1. Sin mencionarlo, la cronista del diario en los EEUU remite al informe USTR 301 que se dedica, año a año, a evaluar las políticas de los países en materia de propiedad intelectual, así como a dar lugar a las protestas de las principales corporaciones norteamericanas con intereses en el sector. Lo que el diario no menciona es que la anunciada posibilidad de que EEUU imponga sanciones no es posible en el marco de los acuerdos de la OMC y que ese informe sólo tiene validez para los EEUU. Argentina tiene y debe mantener la soberanía en materia de políticas públicas en temas tan sensibles como las patentes, el derecho de autor,las marcas o las obtenciones vegetales, con miras a priorizar los derechos de la ciudadanía argentina.

Como todos los años, EEUU hace uso de su enorme capacidad de presión en representación de sus empresas para tratar de imponer sus políticas en nuestro país2 . Argentina está en la lista de observación prioritaria del Departamento de Comercio desde hace varios años y hoy aparece supuestamente destacada por la Feria de la Salada. Argentina no es el único país que está en lo peor de la lista: Canadá, Chile y Colombia comparten el mismo lugar3. Tampoco es la primera vez que EEUU hace gala de su capacidad de presión y lobby.

El informe 301 no tiene ningún sentido, más que en materia de propaganda. Lamentablemente, el lobby funciona y el informe se usa regularmente para presionar a los países para que adapten sus políticas de propiedad intelectual a lo que EEUU y sus corporaciones del conocimiento desean.

El informe que publica La Nación hoy indica que si se producen las temidas sanciones, Argentina perdería “más de 20 millones de dólares al año en beneficios comerciales”. Nada dice sobre lo que perdería Argentina si efectivamente cede a la presión. La Nación tampoco dice que las sanciones unilaterales no son posibles porque el tema ya está resuelto en el marco de la OMC.

En un panel iniciado por la Unión Europea contra los EEUU por el informe 301, la OMC resolvió que en tanto el informe sólo sirva como referencia para los EEUU no hay inconveniente. El panel decidió no castigar a EEUU solo porque ese país se comprometió a “no aplicar sanciones unilaterales basadas en el Reporte 301″4. Es decir EEUU no puede sancionar a otro miembro de la OMC en base a su reporte 301. Si lo hace, será punible por el sistema de resolución de controversias de la Organización comercial. Aún así, el informe ha sido usado para atacar políticas públicas perfectamente admisibles en el marco de los ADPIC.

Nuestro país implementó en su legislación los compromisos asumidos en el marco de los Acuerdos sobre Aspectos de Propiedad Intelectual aplicados al comercio de la OMC (ADPIC)5, no tiene que temer sanciones: las leyes argentinas cumplen con los compromisos y por lo tanto, la presión de los EEUU es sólo eso, presión para imponer cláusulas ADPIC Plus que la prensa argentina reproduce sin un mínimo análisis.

Es un acto de irresponsabilidad enorme promover la agenda de propiedad intelectual de EEUU en los medios, sin medir las consecuencias de tales presiones sobre nuestra ciudadanía.

Argentina debe y puede mantener su soberanía en materia de políticas públicas vinculadas a patentes, copyright, marcas y otras regulaciones sobre monopolios del conocimiento y no ceder a la presión de los EEUU y los medios que reproducen su mensaje. Los temas vinculados son lo suficientemente importantes como para ceder sin siquiera considerar las opciones: hablamos de aspectos de salud pública, acceso a medicamentos, desarrollo de genéricos, acceso y producción de alimentos, acceso a la cultura y derecho a la educación. Todos estos aspectos entran en la agenda de la propiedad intelectual, que pone en riesgo los derechos sociales, económicos y culturales de nuestros países6.

  1. http://www.lanacion.com.ar/1354383-la-salada-en-la-mira-de-eeuu-por-las-acusaciones-de-pirateria?utm_source=p-toi7097 []
  2. Como ilustración, véase también la nota del día de la fecha sobre Monsanto, la embajada de los EEUU en Buenos Aires y los cables de Wikileaks en Página 12. O’Donnell, Santiago “El santo preferido de la embajada” en http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-163369-2011-03-03.html []
  3. Varias organizaciones iniciaron una campaña para advertir sobre el Informe 301, Véase http://www.derechosdigitales.org/2011/02/17/estados-unidos-debe-moderar-su-politica-en-propiedad-intelectual/ []
  4. Trips disputes: Implications for the pharmaceutical sector. Correa, Carlos. Friends World Committee for Consultation. Quaker United Nations Office- Geneva. 2001 []
  5. Véase Acuerdo ADPIC en http://www.wto.org/spanish/tratop_s/trips_s/trips_s.htm []
  6. Véase http://www.cinu.org.mx/onu/documentos/pidesc.htm []
Fuente Fundación Vía Libre.

jueves, 10 de junio de 2010

Hacia una ley nacional de cultura


Fuente Vía Libre.

La Comisión de Cultura de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación inició el debate abierto y participativo para la construcción de una Ley Nacional o Federal de Cultura que sea integral pero que abreve específicamente en la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales adoptada en París en 2005.

Vía Libre formó parte del grupo de organizaciones invitadas a participar, junto a la Asociación Argentina de Actores, Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC), Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales, Academia de Folklore de la República Argentina, Sociedad de Escritores y Escritoras de la Argentina (SEA), Asociación de Maestros Bailarines y Coreógrafos de Tango Argentino, Asociacion Argentina de Galerias de Arte, Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines, Cámara Argentina de Publicaciones, Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, la Fundación El Libro, Sociedad Argentina de Escritores (SADE)
Cámara Argentina del Libro (CAL), Consejo Argentino de la Música, Asociación de Representantes de Artistas, Sociedad General de Autores de la Argentina (ARGENTORES), la Unión de Músicos Independientes, el Encuentro Nacional de Organizaciones Territoriales de Pueblos Originarios y la Federación de Gays, Lesbianas y transexuales, entre muchas otras.

Presidida por el Diputado Socialista Roy Cortina, la reunión tuvo como primer objetivo abrir el espacio de debate para la construcción de una ley marco que pueda a su vez dar cuenta de la problemática integral de la cultura en nuestro país. La amplitud de los temas a tratar quedó claramente abierta al momento de la participación de los asistentes. Inquietudes tales como los derechos laborales de los artistas, el derecho a una jubilación y otras reivindicaciones llegaron con voces firmes y reiteradas por parte de las agrupaciones que nuclean a trabajadores de la cultura. No podía faltar, por supuesto, el reclamo de más protección a los derechos de autor en todos los ámbitos invocada por el delegado de Argentores, así como el reclamo contra las nuevas tecnologías traducido, valga el ejemplo, en una queja sobre la aparición de coreografías en YouTube.

La voz de Vía Libre, representada en el encuentro por Nicolás Echaniz y Beatriz Busaniche, trató de llamar la atención sobre varias cuestiones centrales: focalizar primero que nada sobre qué problemas se pretende trabajar, hacer un diagnóstico certero sobre los procesos de concentración y los monopolios en el marco de la cultura, replantear la ley 11723, evaluar con investigaciones independientes el real impacto de las nuevas tecnologías en las producciones culturales y por encima de todo, dejar de lado la conducta condenatoria de las personas que usan intensivamente las tecnologías digitales. Nadie más habló en la reunión sobre la cultura digital, la cultura libre, la circulación y democratización de la cultura, en una reunión que dejó cada vez más en claro que no podemos dejar que las únicas voces que se escuchen sean las de aquellos que no comprenden o están atemorizados por el impacto de las nuevas tecnologías. Y mucho menos por aquellos que sólo velan por sus intereses particulares y no por el bien común.

Afortunadamente, nuestra solicitud abierta de que no se demonice a las nuevas generaciones y el uso de nuevas tecnologías tuvo eco y fue bien recibida por los legisladores presentes, que también tomaron para debida cuenta de los comentarios sobre la concentración y la necesidad de tener un diagnóstico claro sobre cuál sería el problema a solucionar con esta iniciativa.

Una noticia circuló por el encuentro: la delegada de la Cámara Argentina del Libro dijo que está pronta a ser aprobada la ley del Instituto del Libro, iniciativa de la que ya hemos dado cuenta y sobre la cual mantenemos una posición crítica por lo que implica para la democratización de la lectura y el acceso a la cultura.

Un dato positivo quedó en claro hoy, la idea de revisar todo el contexto jurídico vinculado a la cultura. Los legisladores indicaron que hay más de 100 leyes diferentes que regulan aspectos diversos del campo cultural, muchas de ellas, incluso contradictorias entre si. La revisión de todo ese marco jurídico también será eje de este trabajo, para lo cual la comisión de cultura trabaja en la elaboración de un digesto que de cuenta de todo el paquete normativo a revisar.

La presencia de todos los bloques, así como de representantes de la Secretaría de Cultura, y de numerosas organizaciones vinculadas al campo hacen suponer que el debate será rico, pero para nada sencillo. La diversidad de intereses, posiciones y visiones sobre la cultura que había hoy en esa sala, no permiten imaginar consensos fáciles. Sin embargo, rescatamos ante todo la apertura al diálogo, la posibilidad de debatir, de presentar ponencias, que esperamos se amplie con el correr de las semanas.

Esta apertura, además, se pretende federal, por lo que se anticiparon reuniones similares en las diversas provincias. Por esta razón, llamamos a las organizaciones de la cultura libre de todo el país a articular en forma conjunta para dar seguimiento a este proceso y que podamos, como mínimo hacer control de daños para que leyes regresivas no avancen sin tener al menos una voz de alerta, y de máxima, ayudar a construir una legislación que nos permita democratizar el acceso y la participación en la cultura, fomentar el dominio público, difundir y promover la cultura libre y recomponer nuestro sistema jurídico en la materia para hacerlo más justo y que permita el goce pleno de las artes tal como reivindica la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La convocatoria

El Presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados distribuyó un documento base para el debate, en el cual da cuenta de los puntos principales que se pretenden tomar como ejes de la discusión por la nueva ley. Tal como explicó el legislador, estos ejes no son definitivos y pueden ser modificados con el transcurso del debate. Este documento es esencialmente un disparador para el debate que recién comienza. Este es el documento de base circulado por la Comisión de Cultura.

Hacia una Ley Nacional de Cultura

El Bicentenario de la Revolución de Mayo que estaremos celebrando durante todo este año 2010, constituye una oportunidad privilegiada para reflexionar colectiva y críticamente sobre nuestra historia como Nación y confrontarla con las problemáticas y conflictos que atravesamos en el presente.

En esa singular y valiosa experiencia de recurrir al pasado para comprender y transformar la realidad actual, adquiere una particular relevancia la noción de cultura concebida como el conjunto de tradiciones, valores, representaciones, modos de vida, manifestaciones artísticas y procesos creativos que nos definen como sociedad.

Sin embargo, pese al papel trascendente de la cultura en la afirmación de nuestra memoria y la proyección de nuestros sueños colectivos, a lo largo de los años ha sido una constante de las sucesivas administraciones gubernamentales, la desjerarquización de las áreas culturales en el marco de sus políticas y organigramas.

La Convención Constituyente de 1994 otorgó jerarquía constitucional, entre otros tratados de derechos humanos, al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales e incluyó expresamente entre las atribuciones del Congreso Nacional dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y circulación de las obras de autor; el patrimonio artístico y los espacios culturales y audiovisuales.

No obstante, transcurridos casi treinta años desde la recuperación de la democracia, sigue siendo parte de la agenda pública pendiente, la sanción de una Ley Nacional de Cultura que consagre el rol indelegable del Estado de garantizar la distribución equitativa de los bienes y servicios culturales, la protección del patrimonio cultural, el fortalecimiento de la identidad nacional a partir del respeto y la expresión de la diversidad, la libertad de creación y difusión artística y la participación popular en la vida cultural.

Resulta necesario reconocer como un paso significativo en ese sentido, la conformación del Consejo Federal de Cultura que, integrado por las máximas autoridades culturales de la Nación, las Provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, comenzó a reunirse hacia fines del año 2008 y se planteó como objetivo prioritario trabajar en la redacción de un proyecto de ley.

Como diputados y diputadas de la Nación pesa sobre nosotros la enorme responsabilidad de establecer una metodología para el tratamiento esa norma que permita lograr los acuerdos que posibiliten su definitiva aprobación.

Es por eso que desde la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados de la Nación queremos poner en marcha un proceso de elaboración participativa de la Ley Nacional de Cultura que permita sumar nuevas voces y puntos de vista a un debate que consideramos central.

Porque una Ley de estas características no puede ser patrimonio de un gobierno, de un bloque parlamentario o de tal o cual fuerza política, sino que debe surgir de un amplio consenso que exprese las distintas realidades provinciales y la gran diversidad cultural de nuestro país.

Dicho proceso consistirá en una serie de reuniones itinerantes que se desarrollarán fuera del Palacio Legislativo, por áreas temáticas y regiones geográficas.

El objetivo es posibilitar la participación de distintos actores políticos y sociales, en un marco de encuentro e intercambio de ideas y propuestas referidas a la estructura y el contenido de la futura Ley.

Para eso, se sugieren diez ejes básicos de trabajo destinados a encausar el debate y facilitar el análisis posterior de los aportes presentados y surgidos de tales reuniones.

Ejes de trabajo

Primer Eje: Definición de los principios rectores de la Ley Nacional de Cultura tomando en cuenta los puntos acordados por el Consejo Federal de Cultura y lo dispuesto por la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de la UNESCO, ratificada por Argentina en el año 2008.

Se considerarán, particularmente, los referidos al respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales, el acceso equitativo a las distintas expresiones culturales, la igual dignidad y respeto a todas las culturas comprendidas aquellas de las personas pertenecientes a minorías y las de los pueblos autóctonos, la igualdad de género, la protección de la diversidad cultural y el reconocimiento de la cultura como motor de desarrollo.

Segundo Eje: Disciplinas que quedarán alcanzadas por las disposiciones de la Ley Nacional de Cultura, en aras del desarrollo de una política cultural de carácter integral.

Tercer Eje: Discusión de una nueva institucionalidad cultural que fortalezca las capacidades estratégicas y de gestión de la Administración Pública Nacional. Necesidad o no de un Ministerio y rol del Consejo Federal de Cultura.

Incorporación de ámbitos de participación de la ciudadanía en el diseño, ejecución y evaluación de las políticas culturales.

Implementación de mecanismos de coordinación con otras áreas gubernamentales.

Cuarto Eje: Regulación de instrumentos de desarrollo y promoción cultural. Posible creación de fondos específicos destinados a financiar con recursos públicos proyectos culturales con miras a la compensación de desigualdades territoriales.

Diseño de herramientas destinadas a incentivar a las industrias culturales, en especial las desarrolladas por pequeñas y medianas empresas que contribuyan a una oferta cultural de carácter plural, generen empleo y sean potenciales exportadoras de bienes culturales.

Quinto Eje:
Jerarquización de la protección del patrimonio histórico y cultural como un pilar central de la política cultural e implementación de planes de infraestructura que – en el orden nacional, provincial y municipal – pongan en valor la existente y prevean el surgimiento de nuevos espacios para el desarrollo de actividades culturales y la integración de personas con discapacidad.

Sexto Eje: Derechos culturales. Estudio de las disposiciones destinadas a garantizar la libertad de expresión, creación y difusión de los/as autores/as y perfeccionar los mecanismos legales de protección de sus obras. Análisis del establecimiento de pautas generales en defensa de los derechos de los trabajadores/as de la cultura en sus distintas expresiones.

Séptimo Eje: Consagración legal de un sistema público de información y estadísticas culturales, de libre acceso por parte de la ciudadanía, como insumo básico para el diseño e implementación de políticas públicas en la materia.

Octavo Eje: Garantía de un piso mínimo de financiamiento con recursos provenientes del Tesoro Nacional, en virtud del cual el 1% del Presupuesto Nacional se destinará a políticas culturales.

Noveno Eje: Revisión del conjunto de las normas vigentes en materia de cultura y adecuación de las mismas a lo dispuesto por la nueva Ley Nacional.

Décimo Eje:
Previsión de mecanismos de cooperación regional e internacional destinados a profundizar la inserción de Argentina en América Latina y el mundo, a través de instancias de diálogo e intercambio cultural.

Fuente Vía Libre.



Si alguien quiere participar comuníquense con la Fundación Vía Libre


Sino fíjense en los que fueron invitados al Congreso:

  • Asociación Argentina de Actores,

  • Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC),

  • Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales,
  • Academia de Folklore de la República Argentina,

  • Sociedad de Escritores y Escritoras de la Argentina (SEA),

  • Asociación de Maestros Bailarines y Coreógrafos de Tango Argentino,

  • Asociacion Argentina de Galerias de Arte,

  • Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines,

  • Cámara Argentina de Publicaciones,

  • Sociedad Argentina de Artistas Plásticos,

  • la Fundación El Libro,

  • Sociedad Argentina de Escritores (SADE)

  • Cámara Argentina del Libro (CAL),

  • Consejo Argentino de la Música,

  • Asociación de Representantes de Artistas,

  • Sociedad General de Autores de la Argentina (ARGENTORES),

  • la Unión de Músicos Independientes,

  • el Encuentro Nacional de Organizaciones Territoriales de Pueblos Originarios y

  • la Federación de Gays, Lesbianas y transexuales, entre muchas otras.
No se, salvo que vaya por alguna de las cámaras que pedirá palo y represión...(CAL, SADAIC, ARGENTORES y otras...)

Si quieren creamos una lista de correo en Google para que sea un lugar neutro e intentar debatir este tema:











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martes, 20 de abril de 2010

En defensa del derecho a leer-Evento el 23 de abril, desde las 18hs

El viernes 23 de abril, desde las 18hs. en el Salón Cortazar de la Biblioteca Nacional, Agüero 2502, Ciudad de Buenos Aires, la Fundación Vía Libre invita a reivindicar el Derecho a Leer en el marco de la celebración del día mundial del libro.

En 1995, en homenaje a autores tales como Cervantes, Shakespeare, Garcilaso de la Vega, Nabokov, entre otros, la UNESCO decidió celebrar el 23 de abril como el día mundial del Libro y el Derecho de Autor. Esta fue la forma de rendir homenaje a los libros y los autores que encontró la UNESCO, con el objetivo de alentar a todos, y en particular a los jóvenes a descubrir el placer de la lectura y a apreciar las irremplazables contribuciones de aquellos que nos han legado sus textos para el enriquecimiento de la cultura en todo el mundo.

Sin embargo, leyes restrictivas y medidas técnicas de gestión de derechos de autor están poniendo en serio peligro el acceso a la lectura, tal como dan cuenta cotidianamente estudiantes, docentes, bibliotecarios y activistas de la cultura libre. El día mundial del libro debe ser reivindicado en este contexto como el día del Derecho a Leer.

Prácticas habituales como prestar libros, comprar y revender libros usados en ferias de segunda mano, fotocopiar para fines educativos, conservar libros durante años y volver a leerlos tiempo después, regalar libros, compartir socialmente el placer de la lectura son prácticas puestas hoy en riesgo por dispositivos de control técnico y legal.


Este 23 de abril reivindicamos y promovemos el derecho a leer, un derecho esencial para el acceso a la información, la educación y la construcción de ciudadanía. Entendemos que reivindicar el derecho a leer, en el día del libro, es también reivindicar el reconocimiento público al trabajo de los autores, que son además, los más ávidos y prolíficos lectores.

Participan de este debate:
* ABGRA, Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina
* Bibliofyl, Biblioteca digital autogestionada por estudiantes de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires
* Fundación Vía Libre
Apoya: Oficina Cono Sur – Fundación Heinrich Böll.


Más información.



martes, 17 de noviembre de 2009

Libres de Monopolios sobre el Conocimiento y la Vida: hacia una convergencia de movimientos

Fuente Fundación Vía Libre



La Fundación Vía Libre, gracias al apoyo de la Fundación Heinrich Böll, invita a la presentación de su nuevo libro "Libres de Monopolios sobre el Conocimiento y la Vida: hacia una convergencia de movimientos" que se realizará el domingo 22 de noviembre, desde las 14hs. en el marco de la
Fábrica de Fallas, 2do. Festival de Cultura Libre y Copyleft, en la sede de FM La Tribu, Lambaré 873, Ciudad de Buenos Aires.

"Actualmente existe un poderoso control centralizado, monopólico, ejercido por un puñado de empresas, que afecta prácticamente todos los espacios de la vida para crear, innovar, cooperar, aprender y compartir" dice Silvia Rodriguez Cervantes, Profesora Emérita de la Universidad de
Costa Rica y una de las autoras del libro, y agrega: "el control se ha ejercido por medio de distintos instrumentos, algunos de tipo tecnológico y otros de tipo contractual y legal. Dentro de este último se encuentra el sistema de 'propiedad intelectual' cuyas obligaciones se han ido imponiendo mediante diversos tratados comerciales o de inversión a todos los países signatarios".

La realidad tangible es que cada día más conductas socialmente útiles y arraigadas en las prácticas comunitarias como el intercambio de plantas y semillas, la distribución de cultura y la innovación colectiva se ven vedadas y criminalizadas por sistemas cada vez más represivos de
apropiación monopólica como las patentes, los derechos de autor, los derechos sobre fonogramas y las regulaciones cada vez más restrictivas y extendidas sobre la música, el software, las semillas, y tantas expresiones culturales y científicas, incluso las producidas en el ámbito de las Universidades Públicas.

Este libro aborda justamente estas problemáticas desde la perspectiva del bien común, la gestión de lo comunitario, y el análisis del impacto social, económico y político de estas regulaciones. A las habituales discusiones sobre plantas, semillas y cultura, sumamos esta vez la discusión urgente sobre los sistemas de patentes medicinales que hacen de la salud un derecho inaccesible para millones de personas.

Este libro forma parte de un camino, no es un destino ni un punto de partida. Es una huella más en el trayecto de lo que hace algunos años denominamos convergencia, una apuesta al diálogo entre movimientos medioambientales, campesinos, culturales, tecnológicos, en el cual decidimos aprender mutuamente, conversar, explorar qué tenemos en común, qué nos diferencia, en vías de pensar una articulación de movimientos que nos permita construir un mundo libre de monopolios sobre el conocimiento y la vida, en definitiva, un mundo para el bien común.

Esta iniciativa no sería posible sin el incalculable apoyo de la Fundación Heinrich Böll, y organizaciones que apuestan por este diálogo como GRAIN, Comunidades Ecologistas La Ceiba, Amigos de la Tierra Costa Rica, la Red de Coordinación Biodiversidad de Costa Rica, y los amigos
locales que contribuyeron a la segunda edición de este libro como el Colectivo La Tribu. La distribución de este material se realiza bajo licencias de libre distribución, por lo que agradecemos la copia de los mismos.

Presentación en Buenos Aires: Domingo 22 de noviembre. 14hs. en el Marco de la Fábrica de Fallas. FM LaTribu. Lambaré 873. Ciudad de Buenos Aires.

Próximamente anunciaremos la presentación en la Ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe.
Fuente Fundación Vía Libre


lunes, 1 de junio de 2009

Derechos de Autor en el Mundo Digital


Fuente Fundación Vía Libre.

Académicos, músicos, artistas, periodistas, y ciberactivistas se reúnen a conversar sobre el "Derecho de Autor en el Mundo Digital" en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. La Unión de Músicos Independientes, Daniel Link, Mariano Blejman, Horacio Potel, Alejandro Kaufman, Diego Levis, Enrique Chaparro, entre otros, confirmaron su presencia en el debate.

El Colectivo La Tribu, Fundación Vía Libre y la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA invitan a dar una de las discusiones más apasionantes de nuestro tiempo: "El derecho de autor en el Mundo Digital", el viernes 12 de junio de 9 a 18 y el sábado 13 de 9 a 13, en el auditorio de Franklin 54, en Ciencias Sociales de UBA.

Temas como la historia del derecho de autor, las construcciones libres como Wikipedia o el Software libre, la música en entornos digitales y las redes P2P, las fotocopias en las Universidades y las excepciones al derecho de autor para ciegos y bibliotecas serán algunos de los ejes que reunirán, entre otros, a la Unión de Músicos Independientes entre los artistas, Alejandro Kaufman, Diego Levis y Daniel Link desde el mundo académico, Enrique Chaparro, Lila Pagola, Patricio Lorente, Federico Heinz, Red Panal del mundo de la cultura libre, Mariano Blejman del Suple No, Pablo Lecuona de Tiflolibros y el Profesor Horacio Potel, quien soporta una causa penal por haber mantenido el sitio Derrida en Español, entre otros. También habrá delegados de sindicados docentes como Conadu y agrupaciones estudiantiles.

El evento está pensado como un espacio abierto de debate sobre las nuevas tecnologías y el derecho de autor en un mundo donde compartir y difundir cultura es cada vez más sencillo. La disyuntiva sobre la legalidad o ilegalidad de la copia digital, los usos no comerciales, el acceso a conocimientos y cultura, las redes de pares y la criminalización creciente del acto de compartir serán ejes de un debate indispensable animado por académicos, activistas, periodistas y artistas.

Información detallada del evento

Fechas: Viernes 12 de Junio de 9 a 18hs. / Sábado 13 de junio de 9 a 13hs.
Lugar: Auditorio. Sede Parque Centenario. Ciencias Sociales. UBA. Franklin 54. Ciudad de Buenos Aires.
Organizan: Colectivo La Tribu. Fundación Vía Libre. Carrera de Ciencias de la Comunicación. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires.

Entrada libre y gratuita.