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jueves, 4 de noviembre de 2010

Máquinas de guerra: Blackwater, Monsanto y Bill Gates

Fuente "La Jornada"

Un reporte de Jeremy Scahill publicado en The Nation (Blackwater’s Black Ops, 15/9/2010) reveló que el ejército mercenario más grande del mundo, Blackwater (ahora llamado Xe Services) le vendió servicios clandestinos de espionaje a la trasnacional Monsanto. Blackwater cambió de nombre en 2009, luego de hacerse famosa en el mundo por las denuncias sobre sus abusos en Irak, incluidas masacres de civiles. Sigue siendo el mayor contratista privado del Departamento de Estado de Estados Unidos en servicios de seguridad, es decir para practicar el terrorismo de Estado dándole al gobierno la posibilidad de negarlo.

Muchos militares y ex oficiales de la CIA trabajan para Blackwater o alguna de las empresas vinculadas que creó para desviar la atención de su mala fama y generar más lucros vendiendo sus nefastos servicios –que van desde información y espionaje hasta infiltración, cabildeo político y entrenamiento paramilitar– a otros gobiernos, bancos y empresas trasnacionales. Según Scahill los negocios con trasnacionales –como Monsanto, Chevron, y gigantes financieros como Barclays y Deutsche Bank– se canalizan a través de dos empresas que son propiedad de Erik Prince, dueño de Blackwater: Total Intelligence Solutions y Terrorism Research Center. Éstas comparten oficiales y directivos de Blackwater.

Uno de ellos, Cofer Black, conocido por su brutalidad siendo uno de los directores de la CIA, fue quien hizo contacto con Monsanto en 2008 como directivo de Total Intelligence, concertando el contrato con la compañía, para espiar e infiltrar a organizaciones de activistas por los derechos de los animales, contra los transgénicos y otras sucias actividades del gigante biotecnológico.

Contactado por Scahill, el ejecutivo Kevin Wilson de Monsanto se negó a hablar, pero posteriormente confirmó a The Nation que habían contratado a Total Intelligence en 2008 y 2009, según Monsanto solamente para hacer seguimiento de información pública de sus opositores. Dijo además, que Total Intelligence era una entidad totalmente separada de Blackwater.

Sin embargo, Scahill cuenta con copias de los correos electrónicos de Cofer Black posteriores a la reunión con Wilson de Monsanto, donde les explica a otros ex agentes de la CIA, usando sus direcciones electrónicas de Blackwater, que la discusión con Wilson fue que Total Intelligence se convertiría en el brazo de inteligencia de Monsanto, espiando activistas y otras acciones, incluido que nuestra gente se integre legalmente a esos grupos. Monsanto pagó a Total Intelligence 127 mil dólares en 2008 y 105 mil dólares en 2009.

No asombra que una empresa de ciencias de la muerte como Monsanto, que se ha dedicado desde sus orígenes a producir tóxicos y desparramar venenos, desde el Agente Naranja hasta los PCB (policlorobifenilos), agrotóxicos, hormonas y semillas transgénicas, se asocie con otra empresa de matones.

Casi al mismo tiempo que la publicación de este artículo en The Nation, la Vía Campesina denunció la compra de 500 mil acciones de Monsanto, por más de 23 millones de dólares por la Fundación Bill y Melinda Gates, que con esto se terminó de sacar su careta de filantrópica. Otra asociación que no sorprende.

Se trata de un casamiento entre los dos monopolios más brutales de la historia del industrialismo: Bill Gates controla más de 90 por ciento del mercado de programas patentados de computación y Monsanto cerca de 90 por ciento del mercado mundial de semillas transgénicas y la mayoría del mercado global de semillas comerciales. No existen en ningún otro rubro industrial monopolios tan vastos, cuya propia existencia es una negación del cacareado principio de competencia de mercado del capitalismo. Tanto Gates como Monsanto son muy agresivos en la defensa de sus mal habidos monopolios.

Aunque Bill Gates intente decir que la Fundación no está ligada a sus actividades comerciales, todo lo que ésta hace demuestra lo contrario: gran parte de sus donaciones terminan favoreciendo las inversiones comerciales del magnate, además de que en realidad no dona nada, sino que en lugar de pagar impuestos a las arcas públicas, invierte sus ganancias donde le favorezca económicamente, incluida como propaganda de sus supuestas buenas intenciones. Por el contrario, sus donaciones financian proyectos tan destructivos como la geoingeniería o la sustitución de medicinas naturales y comunitarias por medicamentos patentados de alta tecnología en las zonas más pobres del mundo. Qué coincidencia, el ex secretario de Salud Julio Frenk y Ernesto Zedillo son consejeros de la Fundación.

Al igual que Monsanto, Gates se dedica también a tratar de destruir la agricultura campesina en todo el planeta, principalmente a través de la llamada Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA). Ésta funciona como caballo de Troya para despojar a los campesinos africanos pobres de sus semillas tradicionales, sustituyéndolas por semillas de las empresas primero, y finalmente por transgénicos. Para ello, la Fundación contrató en 2006, justamente a Robert Horsch, un director de Monsanto. Ahora Gates, venteando mayores ganancias, se fue directo a la fuente.

Blackwater, Monsanto y Gates son tres caras de la misma figura: la máquina de guerra contra el planeta y la mayoría de la gente que lo habita, sean campesinos y campesinas, indígenas, comunidades locales, gente que quiere compartir información y conocimientos o cualquier otro que no quiera estar en la égida de lucro y destrucción del capitalismo.

*Investigadora del Grupo ETC

Fuente "La Jornada"



Al final entre ellos la tienen clara....



lunes, 24 de agosto de 2009

¿Tu también Billy?-Billy Gates y la minería en la Argentina y Chile


Fuente Revista 23.


Por Tomás Eliaschev

Perdió 18 mil millones de dólares en medio de la crisis capitalista mundial, pero según la lista que elabora Forbes cada año, sigue siendo el hombre más rico del mundo, con 40 mil millones en verdes billetes. Este año, además, sufrió con el hundimiento de Polar Mist, el barco que cargaba el oro y la plata del yacimiento santacruceño Manantial Espejo, explotado por Triton, empresa de su propiedad que seguirá operando y generando ganancias libres de impuestos. Bill Gates, el mismo que revolucionó la informática y se enriqueció exponencialmente gracias a ella, jugaba despreocupado en Facebook mientras el naufragio era noticia en Argentina. Fueron tantos los que quisieron convertirse en sus amigos cibernéticos que el magnate cerró su cuenta. Es probable que el aluvión de invitaciones de la red social tuviera relación con la imagen que Bill supo conquistar: inversionista polifacético, creativo y genio benefactor a través de la fundación que dirige junto a su esposa, Melinda. Desde hace tres años es, además, uno de los multimillonarios que se interesó por las riquezas patagónicas. El episodio del Polar Mist permite conocer los mecanismos del negocio minero en el país, que roza la definición de saqueo.

El buque, lleno de oro y plata sin procesar, una carga valuada extraoficialmente en 20 millones de dólares, se hundió en enero en el Estrecho de Magallanes dejando un reguero de dudas sin contestar. El pesquero Polar Mist (en castellano, niebla polar) llevaba bandera chilena y 474 lingotes de oro y plata en estado de impureza. El cargamento fue recuperado, excepto un lingote. El metal estaba destinado a Suiza, donde sería procesado por Metalor Technologies y Argor Heraeus, dedicadas a la evaluación y refinamiento de metales preciosos. La vía de transporte marítima, con el peligro de surcar las aguas del Estrecho, permitía que las mineras Triton y Cerro Vanguardia –comandatarias de la carga– cobraran el reintegro por utilización de puerto patagónico, un beneficio que perdían si elegían salir desde Ezeiza. El valor declarado en Argentina fue de 1.700.000 dólares, pero versiones locales calcularon que el valor real oscila entre los 10 y los 20 millones de dólares.

La empresa Cerro Vanguardia pertenece a la sudafricana Anglo Gold Ashanti y al Fomento minero de Santa Cruz (Fomicruz), una sociedad del estado provincial. La otra, Minera Triton, es propiedad de Pan American Silver, una minera con sede en Vancouver (Canadá), en la que Gates tiene acciones. La mitad de la fortuna del hombre que popularizó el look nerd descansa en Cascade Investement –aunque la biografía que ofrece en la página de Microsoft no lo dice–, un holding de inversión que tiene participación en múltiples negocios. Nada le escapa: genética, siderurgia, aeronavegación, hotelería, comunicación, embotelladoras y petroleras son algunos de los rubros en donde se focalizó el genio de las computadoras. Por supuesto, también en la minería.

El yacimiento Manantial Espejo es uno de los lugares donde la compañía canadiense clavó sus tentáculos extractivos. La compañía está radicada en el centro de la provincia de Santa Cruz, entre la meseta y la precordillera, y a 55 kilómetros de Gregores. La planta, inaugurada en marzo por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, tuvo un debut complicado: desde sus comienzos recibió críticas de vecinos y ambientalistas por la explotación a cielo abierto, un método ampliamente cuestionado por su efecto contaminador. La Agencia periodística OPI Santa Cruz reveló que Minera Triton guardaba el cianuro a la intemperie. Francisco Muñoz, uno de los encargados de la agencia, reveló a Veintitrés que “pocos medios en la provincia se animan a hablar del tema, pero todos saben que casi no se controla la actividad y que las empresas obtienen fabulosas ganancias a cambio de prácticamente nada”.

La construcción del yacimiento se inició en 2004 con una inversión anunciada de 120 millones de dólares. Hasta ahora la cifra aplicada es de 240 millones de pesos y se estima que para todo el proyecto se requerirán 460 millones más. Aunque el número total supera el previsto, es justo aclarar que las empresas mineras realizaron sus planes de negocios pensando en un valor internacional de 250 dólares la onza de oro. La cotización en los primeros días de agosto fijaba el precio en 948 dólares.

Actualmente Triton funciona a su máxima capacidad, con 450 operarios permanentes y anuncia el procesamiento de 2.000 toneladas de roca por día. La empresa calcula que la vida de la mina, con las reservas que hay probadas, es de nueve años. La veta, básicamente de plata, tiene vestigios de oro: se estima que cada lingote contiene un 1,5 por ciento del dorado metal. Con esta producción, la Panamerican Silver pasó a ser la primera productora mundial de plata.

Desde Santa Cruz, distintas voces reclaman información y que se controlen las actividades de las mineras. Pablo Lagallé, vecino de Gregores (de siete mil habitantes), se presenta como “cantador, escritor y conservacionista patagónico”; es uno de los pocos habitantes de la zona que no compró espejitos de colores: “Hasta la llegada de las minas, dependíamos de la administración pública. Cuando se radicaron Mina Marta, de COEUR, y Minera Triton, nos dijeron que la situación y las oportunidades cambiarían. Todos lo creyeron. Con su poderío y promesas encantaron a la población. Hubo aires de reactivación, pero con la producción en marcha, las compras de las mineras se desviaron hacia otros puntos del país”. El hombre, que tiene una estancia y es un conocedor de la naturaleza, se amarga porque ya se nota “la disminución en la provisión y calidad de agua”.

Desde la Asamblea ciudadana de Río Gallegos, Eduardo Delia explica que ante la falta de controles oficiales realizaron una visita a Cerro Vanguardia y programan ir a Minera Triton, ya que “las empresas terminan controlándose a ellas mismas. Nadie verifica los niveles de contaminación ni cómo se afecta el recurso hídrico”.

La diputada provincial Nélida Ricci, de la Unión Cívica Radical, se queja por los beneficios que goza esta actividad. La ley de inversiones mineras (la 24.196) establece la devolución del 21% de IVA, la exención en retenciones a las exportaciones y el pago de regalías de hasta un tres por ciento. Ricci presentó un proyecto para que el impuesto alcance un mínimo de tres por ciento, pero no fue aprobado. “El oficialismo tampoco quiso aceptar un proyecto para que las empresas paguen un impuesto destinado a un fondo para la comunidad; no hay controles de contaminación; ni información oficial sobre cuánto pagan por regalías o por el agua, si es que pagan. Presentamos cantidad de pedidos de informes, pero sin éxito”, se queja.

Quizá haya que recorrer, en minería, un camino similar al que transitaron sus competidores en el rubro software, donde sólo luego de cientos de denuncias lograron llevarlo a juicio por monopolio. Una práctica que no se da en esta actividad que, de todas maneras, le presenta algunos escollos al verde y amigable Bill.

Los trabajadores de la planta de San Ignacio de Morococha, en Perú, otra de las exitosas inversiones de la Pan American Silver –que el año pasado produjo 40.000 toneladas de zinc–, realizan huelgas desde principios de año en reclamo del pago de salarios atrasados. En Bolivia, los trabajadores fueron un poco más lejos. En mayo pasado, hartos de los abusos de los gerentes, que interferían con la vida gremial e imponían extenuantes jornadas laborales, los obreros del yacimiento de San Vicente, también de la Pan American Silver, decidieron tomar la planta y retener a los ejecutivos de la firma. Luego de seis días, llegaron a un acuerdo y los liberaron con la condición de que cesen los atropellos.

Sin embargo, el escándalo mediático más importante que hubo de enfrentar Gates fue el que desató un explosivo artículo de Los Angeles Times, en el cual se relataba como la Bill & Melinda Fundation intervenía en Nigeria de una manera perversa: por un lado, efectuaba donaciones para investigar una vacuna contra la polio y el sarampión, y por otro, invertía en la petrolera Eni y otras compañías, responsables directas de la contaminación en el delta del Níger, responsable de una epidemia de bronquitis entre los adultos y asma y visión borrosa entre los niños.

En Minera Triton, hasta el momento, no hubo conflictos serios, pero en el pueblo ya hay malestar por tres razones: los empleos generados no son mayoritariamente para los vecinos de lugar; se empieza a sentir la contaminación en la zona y se registraron despidos por la crisis mundial. El multimillonario número uno, que se dice visitó de incógnito la zona, probablemente ni se mosquee ante estos alborotos. Tal vez la dimensión de su fortuna y la expansión de sus inversiones no le dan lugar a detenerse en los detalles.

Fuente Revista 23.


viernes, 19 de diciembre de 2008

Para fin de año una de piratas!!! Piratas del Silicon Valey

Trailer de la película.




En el Foro El Hacker encuentran las tres partes de la película para descargar.

Atención:

La película está en formato flv (el que usa youtube por ejemplo) si no tiene un reproductor de ese formato yo uso uno que se llama Pazera que, por lo menos a mi, me funciona.

Acá puede descargar el programa Pazera flv 2 avi que transforma el formato flv a avi, no se bien porqué cuando los pasa a avi si grabo el archivo y lo paso en un reproductor de dvds se ve demasiado rápida la imagen y el sonido normal, con lo cual queda desfasado, si lo paso en la computadora se ve bien.


La película está doblada al español (voces españolas, no latinoamericanas)

Si lo desea puede descargar de acá los subtitulos en español de la película.

Sinopsis:
Silicon Valley es una región de California donde se asientan, desde la década de los ochenta, muchas de las nuevas empresas relacionadas con la informática y las nuevas tecnologías. "Pirates of Silicon Valley" relata, con los nombres reales, los principios de las empresas Apple y Microsoft a través de sus fundadores: Steve Jobs y Steve Wozniak por parte de Apple, y Bill Gates y Paul Allen como fundadores de Microsoft. Creadores de dos de las mayores multinacionales del mundo de los ordenadores y el software de hoy en día, el film muestra los comienzos de estos jóvenes con enorme talento pero no demasiado buen carácter. Además, este telefilm de ficción tuvo cierta polémica en su estreno, pues afirma claramente que Gates y Allen (de Microsoft) copiaron de Macintosh para su sistema operativo Windows.