jueves, 7 de julio de 2011
Silvana Buján sobre el modelo de agroquímicos en la Argentina
sábado, 25 de junio de 2011
THE ARGENTINE MODEL-El Modelo Argentino
The Earth Open Source report, "Roundup and birth defects: Is the public being kept in the dark?" comes years after Argentine scientists and residents targeted glyphosate, arguing that it caused health problems and environmental damage.
Farmers and others in Argentina use the weedkiller primarily on genetically modified Roundup Ready soy, which covers nearly 50 million acres, or half of the country's cultivated land area. In 2009 farmers sprayed that acreage with an estimated 200 million liters of glyphosate.
The Argentine government helped pull the country out of a recession in the 1990s in part by promoting genetically modified soy. Though it was something of a miracle for poor farmers, several years after the first big harvests residents near where the soy cop grew began reporting health problems, including high rates of birth defects and cancers, as well as the losses of crops and livestock as the herbicide spray drifted across the countryside.
Such reports gained further traction after an Argentine government scientist, Andres Carrasco conducted a study, "Glyphosate-Based Herbicides Produce Teratogenic Effects on Vertebrates by Impairing Retinoic Acid Signaling" in 2009.
The study, published in the journal Chemical Research in Toxicology in 2010, found that glyphosate causes malformations in frog and chicken embryos at doses far lower than those used in agricultural spraying. It also found that malformations caused in frog and chicken embryos by Roundup and its active ingredient glyphosate were similar to human birth defects found in genetically modified soy-producing regions.
"The findings in the lab are compatible with malformations observed in humans exposed to glyphosate during pregnancy," wrote Carrasco, director of the Laboratory of Molecular Embryology at the University of Buenos Aires. "I suspect the toxicity classification of glyphosate is too low.”
“In some cases this can be a powerful poison," he concluded.
Argentina has not made any federal reforms based on this research and has not discussed the research publicly, Carrasco told HuffPost, except to mount a "close defense of Monsanto and it partners."
The Ministry of Science and Technology has moved to distance the government from the study, telling media at the time the study was not commissioned by the government and had not been reviewed by scientific peers.
Ignacio Duelo, spokesman for the the Ministry of Science and Technology’s National Council for Scientific and Technical Research [CONICET], told HuffPost in an statement that while Carrasco is one of its researchers, CONICET has not vouched for or assessed his work.
Duelo said that the Ministry of Science is examining Carrasco’s report as part of a study of the possible harmful effects of the glyphosate. Officials, he added, are as yet unable to “reach a definitive conclusion on the effects of glyphosate on human health, though more studies are recommended, as more data is necessary.”
REGIONAL BANS
After Carrasco announced his findings in 2009, the Defense Ministry banned planting of genetically modified glyphosate-resistant soy on lands it rents to farmers, and a group of environmental lawyers petitioned the Supreme Court of Argentina to implement a national ban on the use of glyphosate, including Monsanto's Roundup product. But the ban was never adopted.
"A ban, if approved, would mean we couldn't do agriculture in Argentina," said Guillermo Cal, executive director of CASAFE, Argentina's association of fertilizer companies, in a statement at the time.
In March 2010, a regional court in Argentina's Santa Fe province banned the spraying of glyphosate and other herbicides near populated areas. A month later, the provincial government of Chaco province issued a report on health statistics from La Leonesa. The report, which was carried in the leftist Argentinian newspaper Página 12, showed that from 2000 to 2009, following the expansion of genetically-modified soy and rice crops in the region, the childhood cancer rate tripled in La Leonesa and the rate of birth defects increased nearly fourfold over the entire province.
Traducción con la ayuda de Google:
El informe de Earth Open Source , ""Roundup y malformaciones genéticas: ¿Se está manteniendo al público en la oscuridad?" llega años después de que científicos argentinos y residentes de regiones donde se usa glifosato, argumentan que les que causó problemas de salud y daños al medio ambiente.
Los agricultores y otras personass en la Argentina denuncian el uso del herbicida principalmente en la soja Roundup Ready genéticamente modificados Ready, que cubre casi 50 millones de acres, o la mitad de la superficie del país las tierras cultivadas. En 2009 los agricultores informaron que la superficie fue rociada con una estimativa de 200 millones de litros de glifosato.
El gobierno argentino ayudó a sacar al país de una recesión en la década de 1990, en parte, mediante la promoción de soja genéticamente modificada. A pesar de que era una especie de milagro para los agricultores pobres, muchos años después de las primeros cosechas grandes los residentes que viven, cerca de donde la soja creció comenzaron a informar problemas de salud, incluyendo altas tasas de malformaciones congénitas y cáncer, , así como las pérdidas de cosechas y ganado, con la aspersión de herbicidas flotando en el campo.
Dichos informes están ganando fuerza mayor después que un científico del gobierno argentino, Andrés Carrasco realizó un estudio, "Glyphosate-Based Herbicides Produce Teratogenic Effects on Vertebrates by Impairing Retinoic Acid Signaling"en 2009.
El estudio, publicado en la revista Chemical Research in Toxicology, encontró que el glifosato causa malformaciones en ranas y embriones de pollo en dosis muy inferiores a las utilizadas en las fumigaciones agrícolas. También encontró que las malformaciones causadas en ranas y embriones de pollo por el Roundup y su ingrediente activo el glifosato fueron similares a los defectos congénitos de humanos expuestos en las regiones productoras.
"Los hallazgos en el laboratorio son compatibles con malformaciones observadas en los seres humanos expuestos al glifosato durante el embarazo", escribió Carrasco, director del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires. "Sospecho que la clasificación de la toxicidad del glifosato es muy baja."
"En algunos casos esto puede ser un veneno muy potente", concluyó.
Argentina no ha hecho ninguna reforma federal sobre la base a esta investigación y no ha discutido públicamente la investigación, dijo Carrasco al HuffPost, excepto para montar una "defensa estrecha de Monsanto y sus asociados".
El Ministerio de Ciencia y Tecnología a articulado para alejar al gobierno del estudio, diciéndole a los medios de comunicación que el estudio no fue encargado por el gobierno y que no había sido revisado por otros científicos.
Ignacio Duelo, portavoz del Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Técnicas [CONICET] del Ministerio de Ciencia y Tecnología, dijo en un comunicado a HuffPost que aunque Carrasco es uno de sus investigadores, el CONICET no ha avalado ni evaluado su trabajo.
Duelo dijo que el Ministerio de Ciencia está examinando el informe de Carrasco, como parte de un estudio de los posibles efectos nocivos del glifosato. El funcionario, agregó, que somos aún incapaces de "llegar a una conclusión definitiva sobre los efectos del glifosato sobre la salud humana, se recomiendan más estudios, así como son necesarios más datos".
Prohibiciones regionales
Después que Carrasco anunció sus resultados en 2009, el Ministerio de Defensa prohibió el cultivo de soja genéticamente modificada resisteente al glifosato en tierras que le alquilaba a agricultores, y un grupo de abogados ambientalistas solicitaron a la Corte Suprema de la Argentina implementar una prohibición nacional sobre el uso de glifosato, incluyendo el producto de Monsanto Roundup. Pero la prohibición no llegó a adoptarse.
"La prohibición, de aprobarse, significaría que no podríamos hacer agricultura en la Argentina", dijo Guillermo Cal, director ejecutivo de CASAFE, Asociación Argentina de las empresas de fertilizantes, en un comunicado en ese momento
En marzo de 2010, un tribunal regional en la provincia de Santa Fe de Argentina prohibió las fumigaciones con glifosato y otros herbicidas cerca de zonas pobladas. Un mes después, el gobierno provincial de la provincia del Chaco emitió un informe sobre estadísticas de salud de La Leonesa. El informe, que se publicó en Página 12, mostró que entre 2000 y 2009, tras la expansión de los cultivos genéticamente modificados de soja y arroz en la región, la tasa de cáncer infantil se triplicó en La Leonesa y la tasa de malformaciones de nacimiento habían aumentado casi cuatro veces más de toda la provincia.
sábado, 18 de junio de 2011
Horizonte Sur del 18 de Junio
viernes, 20 de mayo de 2011
Más transgénicos para todos!!!, la solución al problema según el ministerio de economía
Nota en Página 12 : DEBATE EL G-20 LA REGULACION GLOBAL DEL PRECIO DE LOS ALIMENTOS
Al final de la nota aparece la propuesta argentina (¿o de Monsanto? )
"El ministro Boudou detalló que la posición de la Argentina, junto a la de otros países, se basa en aumentar la oferta de materias primas. “Se requiere de mayores niveles de inversión, mejores prácticas y tecnologías que hagan sustentable la mejora en la producción. Eso es parte de la solución”,
Más transgénicos, más soja, más tecnología igual los alimentos se encarecerán más ya que sólo produciremos soja, o carne en Feedlots eso si, algunos se enriquecerán mucho. Luego el G20 hará una conferencia sobre el aumento del cáncer y otras enfermedades.....
Tal vez, para la próxima reunión del G20 les interese ver este documental....:
viernes, 25 de marzo de 2011
Darío Aranda-15 años de soja: La prueba del delito
La soja transgénica y el uso de glifosato fueron aprobados hace 15 años en un trámite exprés, sólo 81 días, y en base estudios de la propia empresa Monsanto. Por primera vez el expediente de 146 páginas es analizado en clave científica por seis investigadores (por Darío Aranda, especial para lavaca).
El lunes 25 de marzo de 1996 fue un día soleado en la ciudad de Buenos Aires, fresco por la mañana, calor por la tarde, como tantos del comienzo del otoño. En el amplío despacho de Paseo Colón 982, entonces Secretaría de Agricultura, se aprobó el expediente que iba a modificar radicalmente la estructura agropecuaria de Argentina. Luego de un trámite que sólo llevó 81 días, el secretario de Agricultura Felipe Solá firmó la resolución 167 que autorizó la producción y comercialización de la soja transgénica, con uso de glifosato. A quince años de ese día, por primera vez, científicos de distintas disciplinas tuvieron la posibilidad de leer el expediente y estudiar las pruebas sobre la supuesta inocuidad del cultivo. De la lectura se confirma que la autorización carece de estudios sobre efectos en humanos y ambiente, la información es incompleta y tendenciosa, y cuestionaron que el Estado argentino no haya realizado investigaciones propias y tomara como propios los informes presentados por la parte interesada (la empresa Monsanto). En Argentina hay 19 millones de hectáreas (el 56 por ciento de la superficie cultivada) y se utilizan al menos 200 millones de litros de glifosato.
Cuando el periodista se comunicó con el área de prensa del Ministerio de Agricultura y solicitó “las pruebas que sirvieron para aprobar la soja transgénica”, del otro lado del teléfono se escuchó una risa seguida de un amplio “¿qué?”. Al instante, ya recobrada la compostura, el prensa ministerial prometió que haría todo lo posible y llamaría al redactor. Como era de esperar, nunca hubo llamado de respuesta.
La foja número 1 es un carta, fechada el 3 de enero de 1996, del subsecretario de Alimentos de la Secretaría de Agricultura, Félix Manuel Cirio, dirigida al presidente del Instituto de Sanidad y Calidad Vegetal, Carlos Lehmacher. “Tengo el agrado de informarle que la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia), en su reunión de 21 de septiembre, consideró que en lo referente a bioseguridad agropecuaria no habría inconvenientes para la comercialización de la semilla”, informa Cirio, pero no se adjunta ninguna nota donde se informe en base a qué estudio la Conabia habría dado el visto bueno.
En el segundo párrafo da un paso más. “En lo concerniente a bioseguridad para consumo humano y/o animal, le adjunto copia de la documentación presentada por la empresa Monsanto ante la Administración de Alimentos y Drogas (FDA)”. Le siguen 106 carillas en inglés, un informe fechado en 1994 y con carátula de la empresa productora de semillas transgénica y glifosato.
La foja 135 es tan breve como contundente: “Autorizase la producción y comercialización de la semilla y de los productos y subproductos derivados de ésta, provenientes de la soja tolerante al herbicida glifosato”.
“Tendencioso, arbitrario y poco científico”
En enero de 2009 la presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó un decreto por el cual ordenó la creación de la Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos. Seis meses después, trascendió un informe titulado “Evaluación de la información científica vinculada al glifosato en su incidencia sobre la salud y el ambiente”. Seis capítulos y 130 carillas que recopiló estudios y donde fue recurrente una conclusión: la necesidad de investigaciones sobre los efectos del glifosato. No definió si es inocuo o perjudicial. A pesar de la incertidumbre, la Comisión no cuestionó que se continúe utilizando en el país 200 millones de litros de glifosato al año. En el escrito influyó la mirada del Ministro de Ciencia, Lino Barañao, reconocido funcionario afín a la industria biotecnológica y con pasado laboral en empresas del sector.
Pocos científicos se animaron a opinar en ese momento, temerosos de perder sus becas de trabajo y subsidios estatales.
Profesora titular de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) e investigadora independiente del Conicet, Norma Sánchez, fue una de las pocas científicas que se animó a analizar, y cuestionar, el informe que en 2009 realizó el Ministerio de Salud, Conicet y Ministerio de Ciencia sobre la supuesta inocuidad del glifosato.
“El objetivo del informe implica una visión reduccionista y fragmentaria que pretende simplificar una situación compleja, excluyendo al sujeto y parcializando la construcción del conocimiento. El informe es una simple enumeración de bibliografía, con muy poco análisis crítico, reflexivo y comparativo de sus resultados. Las conclusiones son inconsistentes y confusas. Parece ignorar que la ciencia es una construcción social que debe cuestionar aspectos éticos y contribuir a alterar políticas de acción que no conduzcan al bien común”, lamentó la investigadora en 2009.
Cuando en 2010 el periodista la invitó a analizar la resolución de Agricultura que liberó el uso de la soja, no lo dudó. “El expediente de aprobación es, desde el punto de vista científico, tendencioso, arbitrario y poco científico. La mayor parte de los resultados en puntos de extrema importancia como la parte de consumo humano, o los tests ecotoxicológicos en ratones, pollos y peces, donde no encuentran ningún problema, corresponden a sus propias investigaciones que figuran en referencias como reportes técnicos de Monsanto. Pero también hay algo engañoso, citan trabajos de científicos, publicados en revistas científicos conocidos, pero que pertenecen al grupo de investigación de Monsanto. Son juez y parte”, denuncia Sánchez.
El expediente asegura la falta de aparición de malezas resistentes al glifosato y la nula toxicidad en vertebrados. “Está bien que para 1996 no había tantos trabajos como ahora, pero esto ya está totalmente demostrado que es falso”, explica Sánchez y adjunta un listado de investigaciones actuales que desmienten a Monsanto. Califica como un “reduccionismo” que los estudios solicitados a Monsanto analicen sólo los efectos de la planta cuando es consumida por humanos y animales: “Esto es recortar el problema. Este cultivo transgénico forma parte de un ‘paquete tecnológico’ que ineludiblemente conlleva al uso de glifosato en grandes cantidades. ¿Y entonces? Aunque la soja fuera totalmente inocua, que hacemos con el glifosato?”.
“Hay innumerables puntos para marcar en el expediente. Un ejemplo grosero se encuentra en el folio 13, donde se reconoce que en algunos experimentos los resultados no le permitieron hacer los análisis estadísticos correspondientes, pero no obstante sacan conclusiones en relación a la calidad nutritiva de la soja transgénica. No dan una sola cita bibliográfica que apoye lo que están diciendo. Mencionan estudios hechos por Monsanto, pero no los citan en bibliografía ni dicen quién los evaluó”, puntualiza.
Sánchez, docente de la cátedra Ecología de Plagas de la UNLP, no tiene dudas de que el expediente “resulta altamente cuestionable por la falta de independencia. La mayor parte de la bibliografía es del grupo de investigación de Monsanto. Lo fundamental pasa por la irresponsabilidad de todo el procedimiento”. La investigadora explica que la Conabia debería haber evaluado la solicitud de permiso a través de estudios multidisciplinarios específicos llevados a cabo tanto localmente como en el exterior, con aplicación del enfoque precautorio, criterios técnicos y en base a conocimientos científicos independientes. “En este caso todo el conocimiento provino de las investigaciones realizadas en Estados Unidos y por investigadores, en su mayor parte, ligados a la empresa interesada”.
“Es el informe oficial de Monsanto”
En 2004, cuando pocos científicos fijaban su mirada en los efectos sanitarios del modelo agropecuario, el médico Alejandro Oliva coordinó una investigación que llevó tres años, abarcó seis pueblos de la Pampa Húmeda y confirmó la vinculación directa entre malformaciones, cáncer y problemas reproductivos con el uso y la exposición a contaminantes ambientales, entre ellos los agrotóxicos utilizados en los agronegocios. El trabajo fue realizado por Oliva junto a su equipo del Hospital Italiano de Rosario, el Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Ambiente (Ecosur), la Universidad Nacional de Rosario, la Federación Agraria local y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Oliva leyó el expediente pero (de manera cortés) rechazó hacer un análisis punto por punto. Y argumentó por qué: “Este (el expediente) es el informe oficial de Monsanto presentado a la FDA, y que se usó en la aprobación a nivel nacional. Es un documentos respaldado por investigaciones publicadas, por supuesto que por investigadores afines a Monsanto”.
Oliva apunta desde hace años a la necesidad de estudios epidemiológicos en zonas con uso de agroquímicos y también señala las responsabilidades políticas. “El debate alrededor del expediente de aprobación es de irresponsabilidad de gestión política, sin haber ni siquiera traducido el documentos ni pedir dictámenes de expertos”.
“Hay razones para pedir una reevaluación”
Oscar Scremin es especialista en neurofisiología, estudia las afecciones que sufre el sistema nervioso central como consecuencia del contacto con plaguicidas. Recibido en 1963 en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), era decano de la Facultad de Medicina en 1976. Dictadura militar mediante, tuvo que emigrar. Recaló en la Universidad de California (Estados Unidos), donde es profesor e investigador.
A Scremin le cuesta creer que ese expediente de 146 fojas haya sido una de las bases de la liberación de la soja modificada en laboratorio y del uso masivo de glifosato. “No existe en el expediente una sola palabra referente a la toxicidad del glifosato que necesariamente se utilizaría para obtener las ventajas de resistencia de la soja y vulnerabilidad de casi todas las otras plantas a ese herbicida. Tampoco hay ninguna referencia sobre la reducción de la biodiversidad que obviamente podía resultar, como los hecho han demostrado”, remarca sin salir de su asombró y precisa que los documentos aportados por Monsanto se limitan a describir estudios sobre la proteína que produce el gen de su patente a través de “un número reducido de análisis, con breves estudios, limitados a unas pocas semanas de administración en animales con métodos crudos (peso del animal, pesos de órganos y sobrevida)”.
Scremin apunta al fondo de la cuestión. ”Hay razones para pedir una reevaluación porque se han omitido los efectos potenciales más serios a saber, como el perjuicio ecológico y los efectos sobre la salud humana. Se impone revisar el proceso de registro, prestando especial atención a los efectos sobre el medio ambiente y la salud humana de todos los herbicidas e insecticidas que se agregan al ‘cocktail’ de agroquímicos que son utilizados en conjunción con la soja”.
Aclara que una reevaluación debe incluir a entidades sin conflictos de intereses económicos, como universidades e instituciones de investigación sin fines de lucro, de Argentina y el exterior. “Existe una abundante bibliografía que va mas allá de los estudios efectuados por Monsanto o por consultores a su servicio y que debiera tenerse en cuenta”, solicita.
En la misma línea se expresan desde hace una década familias rurales y organizaciones ambientales, pero siempre chocaron con la negativa de empresas y funcionarios.
Expediente fantasma
Los estudios base para la aprobación de la soja y el glifosato son el tesoro mejor guardado de los distintos gobiernos nacionales. Carlos Menem dio luz verde, pero todos los gobiernos que le siguieron mantuvieron en secreto cómo fue aprobado el “paquete tecnológico” (semilla y agroquímico) que modificó el modelo agropecuario de Argentina.
En abril de 2009, cuando aún estaba fresco el conflicto por la resolución 125, el periodista Horacio Verbitsky dio a conocer las irregularidades administrativas del expediente, desde la falta de traducción del informe de Monsanto hasta la rapidez de su trámite (81 días). “Se violaron los procedimientos administrativos vigentes, se dejaron sin respuesta serios cuestionamientos de instancias técnicas y no se realizaron los análisis solicitados”, aseguraba Verbitsky.
La lectura del expediente no deja dudas. La foja 113, fechada el 26 de enero, solicita a Monsanto: “Sería importante disponer de información sobre la respuesta a las consideraciones efectuadas por el FDA “. Firmaba el director de Calidad Vegetal del Iascav, Juan Carlos Batista. El 9 de febrero reiteró el pedido (folio 115). Y el 25 de marzo de 1996, Batista envió un fax a las 13.04 a la embajada de Estados Unidos, “Departamento Agrícola”. Solicitó información sobre “inocuidad como alimento” a la FDA. El mismo 25 de marzo, el coordinador del Área Productos Agroindustriales, Julio Pedro Eliseix, escribió a Batista y propuso tres “criterios de evaluación”: “A) Identidad y nutrición. B) Aparición de efectos no deseados: alergenicidad, cancerogénesis, otras toxicidades. C) Se cree conveniente que la empresa garantice un correcto rastreo y recupero de la mercadería” (folio 126).
No hubo respuesta. Ese mismo día, el secretario de Agricultura, Felipe SSolá, firmaba la resolución 167 que autorizó la producción y comercialización de soja transgénica tolerante a glifosato.
“No se puede perder más tiempo”
El jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Raúl Horacio Lucero, recuerda que en la década del 90 comenzó a recibir en su consultorio niños con malformaciones. Bebés sin dedos, chicas con brazos sin articulación, datos de fetos muertos, abortos espontáneos. Todos provenían de parajes con uso masivo de agroquímicos. Las historias clínicas de Lucero muestran una directa relación entre el aumento de uso de agroquímicos en Chaco y casos de malformaciones, siempre en zonas con uso masivo de herbicidas y plaguicidas. En todos analizó la genética de los padres y confirmó que los cromosomas no presentaban problemas. Alertó a otros investigadores e, incluso, a la Legislatura del Chaco, pero no tuvo respuesta.
Recibió el expediente con mezcla de intriga e indignación. “Llama la atención que en un documento de 100 páginas sólo haya una referencia respecto del herbicida glifosato, en la página 14 hablan de la ‘extremadamente baja toxicidad para mamíferos, aves y peces’, y refiere un trabajo de 1989”, detalla Lucero y explica que para analizar la seguridad de un nuevo producto se deben investigar parte por parte todo lo que conlleva el “paquete tecnológico”.
En el expediente la Conabia consigna que “en lo referente a bioseguridad agropecuaria no habría inconveniente para la comercialización de la semilla transgénica”. Lucero sonríe: “Se les pasó el pequeño detalle que es evaluar desmenuzadamente el herbicida que viene en el ‘paquete’ ya que no puede existir esta semilla sin la ayuda protectora del glifosato. La palabra bioseguridad engloba medir el impacto de todo lo que modificará el escenario con la entrada de una nueva tecnología”.
El expediente da cuenta, en propias palabras de Monsanto, que Estados Unidos clasificó al glifosato como categoría E (sin evidencias de efectos cancerígenos en humanos). “Pareciera que nuestros evaluadores dieron por descontado que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos tiene injerencia directa sobre nuestras políticas ambientales nacionales”, retruca Lucero y recuerda que esa clasificación fue en base a un informe de Gary Williams, quien realizó un extracto de las principales conclusiones de un estudio nunca publicado del Environment Health Laboratory perteneciente a Monsanto.
El investigador de la UNNE resalta que la misma Agencia (EPA) explicitó que esas conclusiones no deben tomarse como definitivas ya que el glifosato podría ser cancerígeno bajo ciertas circunstancias. Lucero afirma que urge un debate sincero y reclasificación, sobre todo en base a trabajos científicos que vinculan el producto comercial y el herbicida puro con alteraciones en el material genético, abortos espontáneos y malformaciones embrionarias. “Debemos analizar la situación quince años después de la aplicación masiva de este producto y obrar en consecuencia ante la evidencia científica y epidemiológica, no se puede perder más tiempo”.
Equivalencia sustancial
Rubens Onofre Nodari es biólogo molecular. Investigador del Centro de Biotecnología de la Universidad Federal de Santa Catarina (Brasil) y profesor titular de Postgrado en Recursos Genéticos Vegetales. También llamó la atención sobre la “falta de independencia” de un Estado que toma como propio los informes empresariales. Recordó que ni siquiera la FDA solicitó estudios completos e independientes y precisó que en muchas partes del expediente hay afirmaciones sin fundamento científico o basadas en estudios no publicados.
El doctor en genética de la Universidad de California llama la atención sobre la ausencia de referencia en cuanto al riesgo para el medio ambiente o la salud humana, y recuerda que la comunidad científica de la última década ha demostrado los efectos en la biodiversidad, especialmente acuática, y la vinculación entre herbicidas y cánceres.
Nodari apuntó a la arista quizá más silencia de los transgénicos, y que más duele a la industria semillera mundial. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos nunca aprobó como seguro ningún alimento transgénico. Lo que realizó fue implementar, en la década del 90, el concepto de “equivalencia sustancial”, mediante el cual determina que un producto modificado en laboratorio (en este caso la soja) no necesita pruebas específicas de seguridad. La equivalencia sustancial es un concepto determinado por sectores políticos, no por científicos ni adoptado por la Justicia.
Nodari, que además es miembro del Consejo Nacional de Desarrollo Científico del Ministerio de Ciencia de Brasil, ejemplificó que la industria transgénica, y los organismos estatales, toman como referencia la similitud de composición e infieren que la seguridad alimentaria es sustancialmente equivalente. “Con la misma comparación, la carne de las vacas locas puede ser tan segura como la carne de vacas sanas, ya que ambos tienen similitud muy elevada en la composición química”, compara el investigador y puntualiza media decena de estudios que exhiben resultados negativos al alimentarse con soja transgénica.
“Desde el Conicet o las universidades podrían haber escuchado”
Walter Pengue es ingeniero agrónomo con especialización en genética vegetal y magíster en Políticas Ambientales de la Universidad de Buenos Aires. Doctor en Agroecología, profesor de grado y posgrado de la UBA. “¿Cómo es posible que esta liberación haya residido y se haya apoyado solamente en una recomendación enviada a la Conabia por Félix Cirio en enero de 1996 indicando que no habría problemas comerciales en los productos derivados por esta soja y que se basaba asimismo en otro informe y lo remitía en un estudio sobre la situación de esta soja RR presentado a la EPA por la compañía Monsanto en 1994”, pregunta Pengue, y se indigna: “Es tremendamente pobre el aporte en estudios vinculados a los impactos ambientales y hasta agronómicos derivados de tal liberación”.
Recuerda que hace quince años existían dudas que circulaban en ámbitos académicos, por ejemplo la posible proliferación de malezas resistentes a los agroquímicos. “En lugar de responder a ello, ecólogos o ingenieros agrónomos, algunos biotecnólogos argentinos, muy livianamente indicaban que eso no podría suceder, sin respaldo científico alguno de estos argumentos, más allá de cierta obnubilación y compromiso solo con sus laboratorios, institutos y empresas”, apunta y precisa que esos efectos se dieron rápidamente. En la actualidad existe una decena de malezas resistentes al glifosato, lo cual implica el uso de más herbicida, más efectos secundarios y mayores costos.
Pengue denuncia que el expediente carece de estudios que den cuenta del impacto del herbicida en la salud y el ambiente “a pesar del semejante nivel de volumen liberado” y vuelve a apuntar al ámbito científico: “Desde el Conicet o las mismas universidades podrían haber escuchado y haber avanzado en proyectos de evaluación de impactos. Todo lo contrario hicieron, incluso las cátedras se fueron vaciando de expertos, e incluso algunos fueron comprados y se trasladaron a trabajar en las empresas privadas”.
El docente e investigador solicita realizar estudios integrales, donde intervengan desde biólogos moleculares y agrónomos hasta agroecólogos y sociólogos. Y vuelve al inicio del expediente: “El cultivo que más impactos generó de todo tipo en la Argentina contemporánea fue liberado en el país sólo utilizando un informe desarrollado por la empresa interesada. El Estado argentino debiera ser el contralor del bien común de todos y no sólo de los interesados en que un determinado producto llegue al mercado, la madre de todos los motivos de estas discusiones”.
Fuente La Vaca
martes, 26 de octubre de 2010
Sobre la biotecnología, palabras de Cristina Kirchner:

Del discurso de Cristina Kirchner sobre biotecnología:
"Por eso yo estoy muy contenta, sé que han sido dos jornadas muy productivas y tenemos que seguir trabajando mucho en el valor agregado, sé que han discutido a fondo sobre esta cuestión porque es casi una obsesión de esta presidenta y de ese ministro también. Por eso hemos lanzado este Plan Nacional Alimentario Agropecuario y Agroindustrial, por la necesidad de agregarle valor a toda la cadena.
En el mundo que viene, la producción natural, únicamente la producción de alimentos no va a alcanzar; va a ser necesario incorporarle la biotecnología que también tiene en nuestro país un desarrollo muy importante y en estas escuelas aerotécnicas, donde es importante el tractor, donde son importantes estas técnicas, tenemos también que incorporarle a todas, los laboratorios de la biotecnología, tenemos que también enseñarles a nuestros alumnos las posibilidades maravillosas de la biotecnología.
Nuestro país, creo sinceramente y con humildad, es tal vez el que más desarrollo biotecnológico tiene en toda América latina.
El otro día -voy a comentar algo ya que me regalaron flores- recibí una orquídea, no como era antes en una cajita de plástico, sino esas orquídeas nuevas y maravillosas en masetas de productores que se hacen a través de híbridos y clones en un laboratorio y la verdad que una empresa que nació en el 2003, que produce por año 50 mil plantas de orquídeas, que tiene ya híbridos registrados en una asociación que es la internacional, que podamos hacer esto en cada una de las actividades de producción de la agricultura, de la ganadería, de lo periurbano, ayer estuve también en Mercedes, y una de las productoras de producción periurbana, a la que le habíamos dado los subsidios por 43 millones de pesos, ¿sabe que Ministro? Me dio una cesta de frutillas que parecían manzanas, frutillas de ese tamaño. Me las llevé, por supuesto, y cuando llegué a Olivos pensé "estas seguro que no tienen gusto" porque cuando son muy grandes las frutillas no tienen gusto. Nada, me mató, eran frutillas con un gusto que no se podía creer de dulces, de ricas y eran del tamaño de una manzana y era una de las que había estado en el acto en el Salón de las Mujeres el otro día cuando dimos los subsidios por 43 millones de pesos. El Municipio de Mercedes había recibido 1 millón de pesos para sus productores periurbanos.
Por eso tengo tantas fichas puestas en este sector, tantas esperanzas puestas en todo esto que estamos haciendo, desde lo periurbano, pasando por los préstamos que luego dimos más importantes a todo el sector agrícolo-ganadero, de todas las puertas que se nos están abriendo, de cómo nos están mirando en el mundo, con una posibilidad cierta de ser un lugar donde produzcamos, no solamente commodities, no solamente recursos primarios, sino mucho valor agregado que nos da trabajo, que nos da una capacitación y que también nos da orgullo y además, por supuesto, a mayor valor agregado, mayor rentabilidad. No voy a explicar lo que es absolutamente obvio.
Y además, meterse en toda la cadena de valor y asociarse con los otros sectores. Esto lo estamos haciendo también hasta en otras actividades, hacia la automotriz, con el software informático.
Tenemos que aprender los argentinos a asociarnos estratégicamente entre las distintas disciplinas, combinando todo lo que sabemos, todo lo que aprendimos, todo lo que somos para ser cada día mejores.
Esa cohesión social, esa articulación de saberes, es lo que nos va a permitir progresar y seguir sosteniendo un crecimiento como nunca se vio en nuestros 200 años de historia.
Yo siento que estamos en la puerta de una Argentina diferente; siento que tenemos mucho compromiso para consolidar esto y la esperanza de verlos a todos ustedes reunidos aquí, docentes, alumnos, técnicos, gente que quiere profundamente lo que hace, me hace redoblar el esfuerzo y el compromiso para seguir trabajando todos los días por una Argentina mejor.
Muchas pero muchas gracias por haber estado aquí, y adelante, a seguir poniéndole garra que el Gobierno va a seguir poniendo recursos, va a seguir poniendo instrumentos para que cada día podamos tener más y mejor producción agrícola-ganadera."
Análisis del discurso por Andrés Carrasco en el programa de radio "Silencio Cómplice".
Si quieren descargarlo, archivo mp3.
Si quieren escuchar todo el programa "Silencio Cómplice" del 24 de Octubre
Índice con los programas "Silencio Cómplice" para descargarlos o escucharlos.
También se comenta el libro "El Crimen Perfecto" de Jean Baudrillard
sábado, 25 de septiembre de 2010
Agrotóxicos: hay 400% más de malformaciones
Por Lucia Alvarez
Se trató en una audiencia pública en Diputados. Proyecto Sur propuso prohibir las fumigaciones aéreas y restringir las terrestres a mil metros de las zonas pobladas. La Cámara agroaérea, preocupada por el impacto en el trabajo.
Cuatrocientos por ciento más de malformaciones congénitas y 300% de patologías oncológicas infantiles. Esto no es paranoia. No es persecución. Son datos epidemiológicos oficiales. Para tratar este problema no tenemos cien años de democracia. No tenemos tiempo”, advirtió el doctor Andrés Carrasco, director del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires e investigador principal del CONICET, en la audiencia pública La aplicación de plaguicidas y sus consecuencias en la salud, realizada en el Congreso de la Nación, por iniciativa de la legisladora Cecilia Merchán.
Carrasco fue el primero de una lista de 33 oradores especializados en el tema, que ayer debatieron frente a los diputados Fernando Pino Solanas, Miguel Bonasso, Victoria Donda, Lisandro Viale, Fabio Basteiro y Eduardo Macaluse. El encuentro es la antesala al tratamiento en comisión de un proyecto de ley del interbloque Proyecto Sur que prohíbe las fumigaciones aéreas y restringe las terrestres a mil metros de distancia de las zonas urbanas y periurbanas.
Los datos citados por Carrasco corresponden a uno de los pocos estudios oficiales, realizado en la provincia de Chaco por pedido del Ejecutivo, y que revelaron un crecimiento exponencial de enfermedades agudas y severas en la provincia, entre los períodos 1990-1999 y 2000-2009. El mismo Carrasco tiene un artículo publicado en los Estados Unidos, donde se demuestra que el glifosato tiene acción sobre el ácido retinoico, provocando malformaciones en embriones de vertebrados.
También el doctor Medardo Ávila, coordinador del primer encuentro de médicos de pueblos fumigados, citó un estudio de la Universidad Nacional de Río Cuarto y CONICET, donde se demostró que las poblaciones expuestas a pulverizaciones con glifosato y otros herbicidas, como 24D y Atrazina, mostraban lesiones genéticas cinco veces mayores que las de otras localidades de referencia. “Esto es una guerra química”, alertó.
Entre las voces opositoras al proyecto, estuvo presente Orlando Martínez de la Federación Argentina Cámaras Agroaéreas. “Es un acto de discriminación. Esta propuesta no tiene sustento técnico y va a dejar sin trabajo a 50 mil trabajadores que viven de la aeroaplicación. Prohíban los productos pero dejen en paz a la actividad. Y si no, prohíban las terrestres también porque usamos las mismas sustancias”, explicó.
Por su parte, la socióloga rural Norma Giarraca situó el aumento de las aplicaciones de glifosato, que pasaron de 12 millones de litros por año en 1996 a 200 millones en la actualidad.
No fue la única en asociar el problema sanitario con el perfil productivo. También Pino Solanas advirtió: “Tenemos que pensar políticas de Estado para salir de esto. El modelo sojero cambió la estructura agraria. Hoy la contaminación también es social y cultural.”
lunes, 5 de julio de 2010
Reverdecer -Sobre los monocultivos transgénicos en la Argentina
Una mirada crítica a la actualidad, un análisis político de la crisis ambiental inminente, crisis de sentido, de conocimiento… la destrucción que inevitablemente provoca luchas y resistencias. Reverdecer invita a mirar hacia adentro, lo que no se ve a simple vista, lo que interpela la base misma de las sociedades modernas, occidentales, capitalistas: el cambio climático como cambio forzado de paradigma. Tomamos, a partir del caso de Argentina y Paraguay, el eje de lo que está pasando con la tierra, en el campo, lo que provoca la succión permanente de las ciudades en relación con los bienes naturales.
La monocultura se expande en igual proporción que la frontera agrícola de monocultivos transgénicos (como la soja), en base a un devastador “paquete tecnológico” que aniquila toda muestra de diversidad natural y cultural. Productores, intelectuales, empresarios, políticos y científicos autodefinidos como “la Sociedad del Conocimiento” son quienes reciclan esta antigua concepción mecanicista del mundo, donde se pierde no solo la relación con los alimentos como relación con seres vivos, sino todo saber popular ligado a la regeneración de la vida. Asistimos a una época en que predomina un creciente analfabetismo ambiental.
A través de un recorrido por distintos territorios, organizaciones, testimonios y miradas se construye un mapa de relatos, desde diversas realidades, donde se oyen voces de alerta y denuncia, y a la vez un llamado a ser parte en la construcción de nuevos modos de vida en armonía con la diversidad y en compromiso con las generaciones que vienen.
- De la página Chaya la productora del documental.
- En Chaya la dejaron para ver online, si usa firefox y tiene instalado el download helper lo puede descargar.
- Acá está como archivo .flv presione con el botón derecho del mouse y elija descargarlo.
- En bliptv también la dejaron y puede descargarla con el download helper.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Un avión fumigador sobrevuela nuestro pueblo-Quehacer Educativo , Uruguay.

La nota es de junio del 2009.
sábado, 26 de diciembre de 2009
Los desplazados de la soja
Los casos de pequeños campesinos que se ven forzados a dejar las tierras donde viven y trabajan desde hace décadas son cada vez más numerosos. Gianfranco Macri y otros grandes empresarios son protagonistas de expulsiones de estos días.
Por Sebastián Premici
Son historias personales y colectivas que se repiten en diferentes puntos del país. Modus operandi reiterados que se multiplican con las declaraciones en primera persona de los afectados y en los escritos judiciales: primero los campesinos son engañados para firmar documentos que supuestamente los benefician, luego llega la intimación para abandonar sus tierras, después la presencia policial para concretar el desalojo y un sistema judicial que se convierte en “la herramienta más sofisticada del modelo de los agronegocios”, como denunció a Página/12 el abogado Ramiro Fresneda, integrante del Movimiento Campesino de Córdoba. Son historias comunes que afectan a campesinos y habitantes originarios de Salta, Formosa, Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe –la lista continúa– que pasan sus días entre la cría de animales, la cosecha de vegetales, granos y la lucha por no ser desplazados.
Mientras tanto, el campo visible, el de la Mesa de Enlace, mira para otro lado y defiende sus intereses. Detrás de su silencio, se amparan el empresario Gianfranco Macri, la empresa Madera Dura del Norte, el empresario Jorge Bellsolar Ferrer, los dirigentes Edgardo y Juan Carlos Scaramuzza (Federación Agraria) y Ricardo Buryaile (CRA), diputado electo por el radicalismo.
A continuación, Página/12 presenta algunas de las historias que hacen visible lo que muchos se empeñan en ocultar.
Un hermano ejemplar
En el departamento de Rivadavia, en la provincia de Salta, el empresario Gianfranco Macri, hermano del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, quiere desalojar a varias familias campesinas. Hace seis meses comenzó el juicio que sentó en el banquillo de los acusados a la familia Garnica, que ocupa 170 hectáreas; la familia Ruiz, con 500 hectáreas, y la familia Cardozo, con 700 hectáreas. Gianfranco Macri dice que compró 15.000 hectáreas en 2006, dentro de las cuales viven estos campesinos.
“Los pequeños productores piden que se les reconozca el derecho principal que tienen, que es la posesión de esas tierras por haber vivido y trabajado allí toda su vida desde hace varias generaciones. Desde que comenzó el juicio, los pobladores no comen ni duermen tranquilos. Ellos reclaman el derecho de posesión y, si después se tienen que sentar a negociar cuántas hectáreas le corresponde a cada uno, no tienen problema. Lo que ellos reclaman no es ni el 10 por ciento del total que dice tener Gianfranco Macri”, aseveró a este diario Rebecca Russo, abogada de la Organización de Pequeños Productores del Chaco Salteño, entidad que cuenta con el apoyo de la Federación Agraria. Según los campesinos de la zona, el objetivo de Macri es la producción de soja y la cría intensiva de ganado en feedlots.
En octubre de 2007, el Foro Provincial de Agricultura Familiar le hizo firmar a Juan Manuel Urtubey un acta donde el entonces diputado y ahora gobernador se comprometía a impulsar un Plan Estratégico para el Desarrollo Rural, que en su primer punto se fijaba la regularización de la tenencia de la tierra a los pobladores rurales. A dos años de esa acta acuerdo, el juicio a los campesinos continúa. Por otro lado, las comunidades indígenas (wichí) también siguen esperando la regularización de sus tierras (ley 26.160/06).
En agosto pasado, los wichí hicieron una presentación ante la Corte Suprema reclamando sus derechos. La Defensoría del Pueblo, por su parte, hizo una visita a la zona de Embarcación, donde viven 25.000 personas, rodeados por 10 comunidades indígenas, que están a la vera de las rutas 34, 53 y 81, esperando, pacientes, una respuesta oficial.
Poder político y empresario
“En Formosa hay una connivencia entre los intendentes y los representantes de la Mesa de Enlace. El intendente de General Belgrano, Amado Bobadilla (FpV) –que ahora está distanciado de las entidades agropecuarias–, nunca intervino a favor de los campesinos. No existe ninguna experiencia de intendentes, al menos en la zona, que hayan jugado a favor de los campesinos”, denunció ante este diario Benigno López, dirigente del Movimiento de Campesinos de Formosa (Mocafor).
En esta provincia hay dos casos emblemáticos. Uno ocurre en General Belgrano, donde Ricardo Buryaile, dirigente patronal de CRA y empresario millonario –según sus propios compañeros federados de la Mesa de Enlace–, impulsó el desalojo de diez familias de un campo de 38 hectáreas, donde viven campesinos de entre 20 y 80 años.
El otro caso emblemático ocurre en el municipio de Ingeniero Juárez, departamento de Matacos, en una finca que se llama La Florencia, de aproximadamente 60.000 hectáreas, adonde viven más de cien familias de criollos e indígenas. Los campesinos, que se dedican a la cría de ganado, cabras, porcinos, entre otros animales, son perseguidos por el empresario Jorge Bellsolar Ferrer quien, a través de su empresa Sociedad de Parques SRL, busca desalojar a esos productores para expandir la frontera agrícola.
Benigno López denunció en reiteradas oportunidades la connivencia entre Ferrer, el intendente de Ingeniero Juárez, Cristino Vidal Mendoza, y la policía local, dirigida por el oficial Pablo Sosa. “Ferrer expulsa a los campesinos y vende las tierras a precios internacionales. Hace dos años comenzó a reclamar formalmente por las hectáreas de La Florencia. Antes de eso se presentaba como alguien que quería ayudar a los campesinos, les hacía firmar papeles con la excusa de que conseguiría subsidios y así se fue haciendo de un manto legal, pero ilegítimo, para reclamar algo que no le corresponde”, indicó López. En Formosa hay 3 millones de hectáreas en situación de conflicto.
Modus operandi
Según un informe de la Defensoría del Pueblo de la Nación (2006), desde hace años los habitantes de Sol de Mayo, departamento de Alberdi (Santiago del Estero), resisten las presiones de la empresa Madera Dura del Norte, compañía que aduce poseer títulos sobre unas 156.000 hectáreas. Una investigación de la Defensoría (345/06) describe un modus operandi que se repite en los diferentes testimonios recogidos por este diario. Según la denuncia de los vecinos de la zona, en varias oportunidades hubo intentos de desalojo, con represión policial, disparos con balas de gomas, donde actuaron tanto fuerzas de seguridad nacionales como el Grupo Especial de Táctica Operacional de Alto Riesgo, división especial de la policía de la provincia de Santiago del Estero.
Dentro de las hectáreas detentadas por Madera Dura del Norte S.A. viven más de 1500 familias campesinas, hay postas sanitarias, destacamentos policiales y un cementerio. “A pesar de las reiteradas denuncias, desde el Juzgado de Monte Quemado se reclutan policías y supuestamente gendarmes para custodiar a parapoliciales y las topadoras, de la empresa Desmontes Londero, que ya desmontaron más de 15.000 hectáreas. El reclamo unánime de la población de las regiones visitadas es que el sistema judicial de la provincia actuaría sistemáticamente en favor de los empresarios. A ello se agrega la gran dificultad de los campesinos para acceder a la Justicia”, concluye el citado informe.
Federación Agraria y dos desalojos
Ramona Bustamante, de 83 años, vive desde que nació en un campo ubicado en el paraje Las Maravillas, a veinte kilómetros de la localidad de Sebastián Elcano, en el norte cordobés. Por ser hija extramatrimonial, sus hermanastras, tras la muerte de su padre, vendieron el campo de 230 hectáreas donde vivía. Esto fue en 1984. Tras la venta, el campo pasó por varias manos hasta caer en posesión de los hermanos Edgardo y Juan Carlos Scaramuzza, quienes le hicieron firmar a Ramona un convenio de desocupación.
Ramona firmó bajo la creencia de que los reclamos judiciales terminarían. Pero no fue así. En 2003 fue desalojada, pero logró volver a su campo. La Justicia insistió, y en 2004 la volvieron a desalojar. Los hermanos Scaramuzza, que fueron acusados de fraude pero rápidamente sobreseídos, son dirigentes de la Federación Agraria de Oncativo. Según indicó a este diario un dirigente de la entidad, cuando se conoció el hecho se recomendó su expulsión, pero quedó en la nada.
La lucha del granito rojo
José Luis Godoy, de 43 años, enfrentará el próximo lunes junto a su hermana Alcira la sentencia por un juicio en el que están imputados como usurpadores de un predio de 26 hectáreas, ubicado dentro del campo donde su familia vive desde hace más de sesenta años. Un productor y empresario local, de nombre Víctor Manuel Gómez, les reclama esas hectáreas ya que detenta unas canteras de Granito Rojo Príncipe, recurso natural de alto valor económico.
“Hace más de sesenta años que vivimos en la comunidad Represa Morales, a 10 kilómetros de Villa de Soto (Córdoba). No tenemos luz eléctrica, tomamos agua del mismo pozo que nuestros abuelos. Fuimos a la escuela rural a tres cuadras de casa. Esta es nuestra vida, criamos cabras, chanchos, ovejas, es un campo tirando a árido, de 400 hectáreas. Hace muchos años, un tal Víctor Manuel ‘Maruco’ Gómez llegó a la zona diciendo que era dueño de los campos. El tipo decía que mi padre le había firmado un papel cediendo las 26 hectáreas donde está el granito rojo. El abogado de mi padre en ese momento era Aristóbulo Gutiérrez, después resultó que se asoció con Gómez para estafarnos. Los dos se juntaron para desalojarnos”, relata.
“Gómez también dice que mi padre le cedió 200 hectáreas del campo. En 2003 comenzó el juicio por usurpación y lo perdimos. Fuimos a Casación en febrero de 2009. Ahora parece que podemos ir a la cárcel. Este empresario es un matón que se va ganando el miedo de los vecinos matando animales y negando el acceso al agua; amenaza a las mujeres cuando los hombres trabajan en el monte. Todo lo que quiere son las canteras.”
Hay parámetros generales que se dan tanto en Santiago del Estero, Catamarca, Salta o Córdoba, que es ver a la tierra como mercancía o como parte de un negocio para pocos, donde se propicia la expulsión de campesinos. “El sistema judicial resulta ser la herramienta más sofisticada del modelo de los agronegocios. El Poder Judicial, que debería servir para equiparar la desigualdad natural, termina favoreciendo a los más poderosos. De un lado quedan los impulsores de los agronegocios, con la soja a la cabeza y la especulación inmobiliaria. Del lado de enfrente, están los agricultores familiares”, concluyó el abogado Ramiro Fresneda, integrante del Movimiento Campesino de Córdoba.
lunes, 8 de junio de 2009
Los terneros alemanes son más importantes que los niños argentinos...

El "sudor de sangre", desconocida enfermedad que afecta a terneros en Alemania y ha cobrado la vida de por lo menos 150 animales, desconcierta a los granjeros germanos. Cuando los animales a las dos semanas de vida se enferman, les mana sangre copiosamente de distintas partes del cuerpo: la piel, los ojos, el hocico, y mueren a las pocas horas. Sin embargo, no pueden reconocerse heridas.
Aunque según la Oficina de Salud y Seguridad Alimentaria del estado federado de Baviera, desde 2007 son 150 los casos documentados en Alemania, "la cifra debe ser mucho mayor", en opinión del director del instituto de Crianza e Investigación Hereditaria de animales de Hannover, Ottmar Distl, citado en la edición online del periódico alemán "Bild".
"Puesto que no se trata de una enfermedad infecciosa o de una peste los granjeros no tienen obligación de avisar que un ternero está sangrando", explicó Distl, quien agrega que muchos no quieren informar, por temor a producir una ola de paranoia que frene el consumo de productos bovinos. "A ninguno le gusta hablar mucho del 'sudor de sangre', y menos admitir públicamente que entre sus terneros hubo casos".
Diátesis hemorrágica
Los primeros casos aparecieron a principios de 2007, y desde entonces no han hecho más que aumentar. La enfermedad se presenta siempre igual: los terneros nacen aparentemente sanos y a las dos semanas sangran y mueren.
En términos científicos, la enfermedad se nombra "diátesis hemorrágica", aunque con ese nombre sólo se describe la sintomatología, pues designa la predisposición a sangrar de forma anómala.
"La causa inmediata del mal es un daño severo de la médula ósea", explica el profesor Wolfgang Klee, director de la Clínica de Rumiantes de la Universidad de Múnich, que ya tiene documentados 96 animales "sudadores de sangre". Sus investigaciones mostraron que los huesos en muchos de los terneros estaban prácticamente vacíos, por lo que las plaquetas sanguíneas indispensables para la cicatrización no pueden producirse.
Los veterinarios niegan que la enfermedad pueda ser peligrosa para quienes consumen productos bovinos. "Investigamos tanto a las vacas madres como a los terneros enfermos y no detectamos ninguna substancia dañina para la salud de los consumidores", afirmó el doctor Peter Heimberg, del Servicio de Salud Animal de Renania del Norte-Wesfalia.
La causa es lo que más se discute. "Excluimos una intoxicación con alimentos o medicinas", dice el profesor Distl de Hannover, para confirmar que no se pudo "detectar sustancias tóxicas en los tejidos de los terneros muertos".
¿Soja transgénica tras el mal?
Entre las hipótesis escuchadas para explicar la extraña enfermedad está la del uso de suplementos alimentarios hechos de soja transgénica importada de Argentina.
Apoyan sobre todo esa versión los criadores de carne y leche orgánicas. La homeópata de bovinos Birgit Gnadl, que gestiona desde hace años una granja orgánica. "Algunos dan a los terneros mucha soja de Argentina, y los campos en donde crece la soja son tratados desde hace años con herbicidas muy agresivos", cita el periódico "Bild" a Gnadl.
Gnadl quiere por eso hacer estudiar exhaustivamente en laboratorio la soja argentina para determinar qué riesgos implica.
A pesar del empeño de los granjeros naturistas, los veterinarios de Múnich y Hannover consideran infundada la teoría de la soja transgénica. "Entre los animales enfermos hay algunos que nunca se alimentaron con complementos genéticamente modificados", explicó el profesor Distl.
Investigación en pañales
Entre las líneas de investigación más promisorias está para los veterinarios el calostro, tal como se llama al líquido que los terneros maman de la ubre de sus madres en las primeras semanas de vida, mientras su organismo no está preparado para procesar la leche. Los científicos suponen que allí podría haber anticuerpos que justamente ataquen la médula ósea de los animales.
Apoya la tesis el tiempo en que aparece el mal: transcurridas dos semanas el ternero recibió el calostro suficiente como para enfermar. Sin embargo, no todos los terneros alimentados por la misma vaca desarrollan el mal, y aunque así fuera, aún quedaría por decidir por qué el alimento que la naturaleza prevé como más seguro para los neonatos los enferma.
Algunos de los terneros sangrantes sobreviven y recuperan la salud. "Es posible que los terneros tengan también un defecto genético", dice el profesor Distl. "Algunos son más débiles y caen, a otros no les pasa nada". El origen del defecto sigue planteando sin embargo el mismo interrogante.
Lo cierto es que las preguntas se multiplican y nadie conoce la respuesta: si son las vacas o los terneros el origen del mal, cuán peligroso es, de dónde viene o cuántos animales han de morir son preguntas aún abiertas.
- Si bien no se sabe o no se está seguro si la culpa es de la soja transgénica argentina por lo menos en Alemania investigan si es por esa razón que los terneros mueren.
- Mientras tanto en la Argentina "Caritas" le sigue dando soja trangénica a nuestros niños
En la Argentina los niños nacen con malformaciones, las mujeres abortan y poco importa...Así que esperemos que el problema sea por la soja transgénica argentina así por lo menos paran con la locura de los transgénicos!!!
Para más información asista al programa "La Liga" dedicado a la soja transgénica.
Como sabemos que para muchos sojeros y para el gobierno que quiere ganar algo con las exportaciones los terneros alemanes son más importantes que la salud de nuestros niños es posible que se haga algo para evitar el desastre......Pero no se hagan muchas ilusiones.
martes, 10 de marzo de 2009
Fiesta de unos pocos....posible libro interesante
Según este artículo de Página 12:"Detenerse en el nivel de los Derechos de Exportación de la soja sólo en el tema fiscal significa restarle importancia a una serie de perjuicios que trajo consigo el impresionante desarrollo de la oleaginosa en el campo. En el libro Consecuencias económicas de la soja transgénica, el economista Javier Rodríguez las explica con precisión. La explosión del cultivo de soja surgió en 1996, luego de que en el país se generalizara el uso de la resistente y rendidora semilla genéticamente modificada. En diez años (1996-2006), sólo en la región pampeana, la superficie sembrada de soja pasó de 5,6 a 12,6 millones de hectáreas. En el resto del país el crecimiento fue aún mayor: pasó de 6,2 a 15,6 millones de hectáreas. El 84,8 por ciento de este avance se hizo reemplazando a otros cultivos. Así se perdió el 10 por ciento de la superficie cultivada de yerba mate, el 15 por ciento de la superficie destinada al té, el 22 por ciento de la de arroz, el 31 por ciento de la de avena, el 43 por ciento de la de girasol, el 60 por ciento de la de algodón y el 81 por ciento de la de lino.
Este corrimiento generó una serie de perjuicios económicos y sociales. En primer lugar se fue concentrando las exportaciones agropecuarias en un solo cultivo y pocos clientes, siendo China el principal. Además, la importante reducción de algunos cultivos generó una fuerte suba de los precios internos de esos productos y de sus derivados. Algunas caídas son tan pronunciadas que amenazan la soberanía alimentaria del país. El crecimiento de la soja sobre los otros cultivos generó también una fuerte concentración de la producción, una caída de la masa salarial de los empleados del campo y la migración de población de la zonas rurales.
Un caso paradigmático del aumento de precios internos debido a la reducción de la producción es el incremento del precio del aceite de girasol: subió 547 por ciento desde la salida de la convertibilidad, el doble del aumento de la oleaginosa en el mercado internacional en el mismo período. En cuanto a la soberanía alimentaria, uno de los negocios que más sufrió el fuerte impacto por el desarrollo de la soja fue la cría y engorde de ganado. El equipo de trabajo de Javier Rodríguez elaboró un escenario alternativo para estimar cuál hubiera sido la producción ganadera si no hubiera perdido terreno frente al área de expansión de la soja en una década. Aun con el avance del feedlot, la producción ganadera perdió un 40 por ciento de crecimiento potencial.
La soja está concentrada en los grandes productores. Los que trabajan más de 1000 hectáreas destinan el 66 por ciento de la superficie de la que disponen al cultivo de soja; los que explotan menos de 1000 hectáreas utilizan el 46 por ciento para la oleaginosa; los que trabajan hasta 50 hectáreas, sólo el 18 por ciento. La razón es que la explotación de soja requiere de un paquete tecnológico que no está al alcance de los chacareros con menor poder adquisitivo. Por otra parte, el cultivo de la soja genera menos puestos de trabajo que el de cualquier otro cultivo. Con datos del INTA, la Secretaría de Agricultura y la revista Márgenes Agropecuarios, Rodríguez estimó una pérdida de 1854 millones de pesos del total de la masa salarial en el sector agropecuario entre 1996 y 2006. La concentración de la producción y la reducción del empleo trajeron como consecuencia una caída de la población rural. Tomando el caso de Córdoba, la principal provincia sojera, en el censo 2001 vivían en ese distrito 3,06 millones de personas, de las cuales 343 mil residían en zonas rurales. En la comparación con el censo 1991 se observa una suba de la población total del 10 por ciento y una caída de la rural del 22,7 por ciento.
La conclusión de este trabajo es que la impresionante evolución de la soja fue una fiesta para pocos. Mantener una fuerte diferencia entre los Derechos de Exportación de la soja y el resto de los cultivos es una estrategia adecuada para frenar este proceso. Además, disminuir la alícuota significaría resignar miles de millones de pesos de recaudación, que irían a parar en su mayor parte a unas pocas manos."
En Cúspide está el libro por si quieren comprarlo.
dice:
Encontrarán ahí un análisis sobre las retenciones en esos años.

















