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jueves, 9 de julio de 2009

Sobre el parecido entre las banderas de algunos países de Centro América y la Argentina

Bandera de la República Federal de Centro América


En otra entrada de las páginas del Partido están las banderas de varios países de Centro América con banderas parecidas a la de la Argentina son:


Nicaragua.



Honduras



El Salvador



Antigua bandera de Costa Rica


Guatemala




Argentina



Ubicación de las islas de San Andrés y Providencia en donde Luis Aury fundó la Confederación de Buenos Ayres y Chile, no estaba ni cerca de Buenos Aires ni de Chile, pero se llamó así.

El mapa en Google.




Según la Wikipedia:

La República Federal de Centro América fue una federación que surgíó de una Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América a través de una Constitución, el 22 de noviembre de 1824. Su capital inicialmente fue la ciudad de Guatemala, hasta 1834; después Sonsonate, por un breve período, y por último San Salvador, de 1834 a 1839.

La Federación estaba formada por cinco Estados: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. En 1838 se formó un sexto Estado, Los Altos, con capital en la ciudad de Quezaltenango, con los territorios del occidente de Guatemala, y parte del actual Soconusco de Chiapas (México). Limitaba al sur con el Océano Pacífico, al este con el Mar Caribe, al Sureste con Panamá (provincia de Colombia entonces), y al Noroeste con México. El territorio de la Federación también incluía Belice.

Entre los años de 1838 y 1840, la Federación entró en un período de guerra civil. El primer Estado en separarse definitivamente fue Nicaragua, en abril de 1838; en octubre esta decisión fue imitada por Honduras, y en noviembre por Costa Rica. Guatemala se separó en 1839 y, bajo el gobierno de Rafael Carrera, forzadamente absorbió al Estado de Los Altos. A finales de 1839, la Federación había dejado de existir; sin embargo, durante el siglo XIX hubo numerosos intentos para restablecerla, manifestados en las conferencias unionistas centroamericanas.

Y sobre la bandera aclara al final:

"Su bandera muestra una banda blanca entre dos azules, derivada de la bandera de las Provincias Unidas del Río de la Plata, representando la tierra entre los dos océanos. El escudo de armas muestra cinco volcanes (uno por cada estado), iluminadas por un sombrero de la libertad o gorro frigio (influencia francesa). La bandera fue introducida en la región por el Comandande Naval Louis-Michel Aury cuando estableció la primera república independiente en la isla de Providencia en el año 1818."




En un artículo en Mercosur Noticias Fernando Del Corro explica.:

"Los colores argentinos en todas esas banderas no fueron adoptados por simple coincidencia ni tomados directamente de la versión original, sino a través del hoy olvidado pequeño estado caribeño de los Estados Unidos de Buenos Aires y Chile, integrado por las islas de Vieja Providencia, San Andrés y Santa Catalina, situadas frente a las costas de Nicaragua.

Fue esta la segunda y más notable aventura del corsario francés Luis Aury, el mismo que creó la República de Amelia frente a las costas de la península de Florida y la gobernó durante seis meses hasta que fue desalojado por las fuerzas de Estados Unidos de América enviadas por el presidente James Monroe, que no quería malquistarse con España.(*)

Hay dos versiones sobre el origen de esta segunda aventura tras la expulsión de Aury de Amelia, de las cuales una, la de que el corsario tuvo apoyo del director supremo Juan Martín de Pueyrredón, es poco creible por varias contradicciones y datos incorrectos, y otra, que tiene mayor asidero y es la que relata Miguel Angel De Marco en “Corsarios argentinos“.

De acuerdo con este historiador Aury tenía una patente de corso falsa, expedida por el clérigo trasandino José Cortés de Madariaga, en nombre de los gobiernos de Chile y de las Provincias Unidas del Río de la Plata , sobre la base de un acuerdo al que arribaron en Kingston, Jamaica, el 3 de junio de 1818, y acerca de cuya carencia de validez ambos estaban al tanto.

Aury, que era rápido para hacer los mandados y ya el primero de julio tomó a los españoles Vieja Providencia mediante un ataque encabezado por el coronel Agustín Codazzi, el primer geógrafo que tuvieron Colombia y Venezuela, y se enarbolaron en la isla, simultáneamente, los pabellones de Chile y las Provincias Unidas, según hizo saber a Pueyrredón el cura Cortés y Madariaga.

A partir de ese hecho, Aury lanzó una convocatoria a “gozar de la libertad civil y religiosa“ a todos aquellos revolucionarios anticolonialistas para operar sobre el virreynato de Nueva Granada (Gran Colombia), pero rápidamente, al instituirse el Estado y establecerse sus símbolos, sólo quedó vigente la actual bandera argentina.

La capital, a la que se cambió el nombre por el de Isabela, fue establecida en Providencia, donde rápidamente se construyeron los edificios públicos, tarea que estuvo a cargo de Constante Ferrari, un viejo compañero de luchas de Codazzi en Venezuela y Colombia a las órdenes del libertador Simón Bolívar, con el que no había terminado Aury en buenas relaciones.

También se encaró la construcción de viviendas populares de madera, llevada desde Estados Unidos de América, para facilitar la radicación de personas que se instalaran en esas tres islas, tanto para trabajar en actividades productivas como para sumarse a los proyectos militares que, en el fondo, apuntaban a la conquista de zonas del Nueva Granada, en particular el actual Panamá.

Los corsarios que poblaron el archipiélago llevaron mulatas de Santo Domingo y Jamaica, de manera que pronto comenzó a conformarse un nuevo tipo de nacimientos por el entrecruzamiento de los blancos de diversos origenes, las mulatas y los aborígenes, mientras Aury, con su viejo amigo, el escocés Gregor Mac Gregor, el mismo que había tomado Amelia, se aprestaba al ataque contra Panamá.

Mac Gregor tomó la ciudad de Panamá pero no pudo mantenerse ante la contraofensiva española, por lo que Aury cambió su estrategia y comenzó a depredar las costas centroamericanas del Virreynato de México, en particular las de Mosquitia, en la actual Nicaragua, zona de los indios mosquitos que se hicieron célebres en la pasada década de 1980.

El 21 de abril de 1820 Aury tomó el puerto de Trujillo pero al no poder ocupar la fortaleza permaneció hasta el día siguiente y posteriormente pasó lo mismo en Omoa, donde también se apoderó de la zona portuaria pero no consiguió lo propio con el castillo de San Fernando, por lo que se retiró para regresar con su hostigamiento en septiembre de ese año.

Para entonces Aury tenía una flota de catorce barcos pero chocaba con el problema de la enemistad que le tenía el almirante Brion, jefe naval de Bolívar, pese a la simpatía que gozaba del vicepresidente de Nueva Granada, Francisco de Paula Santander, que veía en la armada del pequeño Estado antillano una ayuda importante para la etapa final de la expulsión española.

Santander, incluso, intentó conectar a Aury con José de San Martín, para lo cual fue enviado Codazzi, pero en este caso el que impidió los acuerdos fue el almirante Thomas Alexander Cochrane, que no quería tipo alguno de competencia, como que hizo apresar al propio Hipòlyte Bouchard.

Los planes de Aury de ocupar el istmo de Panamá tuvieron entonces un grave contratiempo ya que perdió las esperanzas de conseguir mayores respaldos.

Sin embargo, no cesaba en sus propósitos cuando en agosto de 1821 su caballo rodó mientras marchaba a la carrera por los campos de Vieja Providencia y falleció tras pasar varios días en coma, por lo cual el nuevo Estado duró poco, ya que Bolívar optó por incorporarlo a la Gran Colombia (todavía esas islas, en poder de Colombia, son motivo de disputa con Nicaragua) y a los marinos los tomó a sus órdenes, destacándose entre ellos Luis Perú de Lacroix.

Meses antes, el 8 de diciembre de 1820, Aury ya había estado reunido con revolucionarios guatemaltecos y después firmó una alianza con el cacique Jorge, de los indios mosquitos, lo que ayudó a que el 21 de agosto de 1823, dos años tras su muerte, la Asamblea General Constituyente Centroamericana hiciera que la bandera del nuevo país tuviera dos franjas azules y una tercera blanca en el medio."



Una entrada en la wiki sobre la similitud entre las banderas de Argentina y algunos países de Centro América.

Argentina, which had been introduced into the area by Captain Luis Aury, a privateer sent by the Argentines to stir up rebellion in other Spanish colonies. Subsequently other variations of the national flag and coat of arms were displayed; it was not until 1871 that the basic flag used by Guatemala today was introduced.

Enciclopedia Britannica.

La Enciclopedia Británica está equivocada Luis Aury nunca fue un corsario argentino sino de la "Confederación de Buenos Ayres y Chile" o "Estados Unidos de Buenos Aires y Chile"


(*) Según Horacio Rodríguez, Pablo E. Arguindeguy quien expulsó a Aury de la isla de Amelia fue Andrew Jackson por orden de Monroe. El presidente empezó bien con eso de América para los (norte) Americanos ayudando a España contra la primera república hispanoamericana del hemisferio norte...
Algo más sobre la República de Amelia.

En el capítulo dedicado al Corso de la Confederación de Buenos Ayres y Chile los autores oracio Rodríguez, Pablo E. Arguindeguy El Corso Rioplatense, copian el acta fundacional de la "Confederación":

El documento fundacional de dicha Confederación (denominada en sus posteriores patentes de corso como los Estados Unidos de Chile y de Buenos Ayres) requiere por lo extraño, ser copiado:

LOS COMISIONADOS DE LA AMÉRICA LIBRE, residentes actualmente en los Estados Unidos de Norte América, a su compatriota Gregor Mac Gregor, general de brigada al servicio de las Provincias Unidas de Nueva Granada y Venezuela.
Salud:
Siendo de mayor importancia a los intereses de los países que tenemos el honor de representar, a sus instituciones políticas y a la seguridad de los derechos naturales del pueblo hispano americano, que sin pérdida de tiempo se tome posesión de la parte oriental y occidental de la Florida, os autorizamos por la presente, de acuerdo a las órdenes y deseos de nuestros respectivos gobiernos para que llevéis a debida ejecución sus propósitos políticos, cooperando de ese modo a la consolidación de la gloriosa causa que sostenemos.
Teniendo en consideración vuestro celo patriótico y el republicanismo que os caracterizan, os autorizamos en nombre de nuestros comitentes para que tomeís , bajo la responsabilidad nacional, las medidas que juzguéis eficaces y convenientes a fin de proporcionar a nuestros correligionarios políticos de la Florida el goce de los beneficios que, por su situación geográfica y otras causas tienen derecho a esperar. Por tanto, os autorizamos para que sin apartaros de las prácticas de las naciones civilizadas en tales casos y sin menoscabo de las leyes de los Estados Unidos, armeís en guerra los buques que sean necesarios al propósito enunciado y establezcaís el servicio competente de oficiales y fuerza de mar y de tierra hasta que el gobierno establecido por la libre voluntad de los pueblos sudamericanos esté en capacidad de proveer de la manera más adecuada y eficaz a todos los ramos de la administración pública. Las instrucciones que os incluímos os servián de norma para vuestros procederes en el manejo de la presente expedición.
FIrmado, sellado y entregado en la ciudad de Filadelfia, a 31 de marzo de 1817.
Lino de Clemente, comisionado por Venezuela.
Pedro Gual, comisionado por Nueva Granada y apoderado de Francisco Zárate por México.
Martín Thompson, comisionado por el Rìo de la Plata.

Su firma y entrega movilizó a Gregor Mac Gregor a invadir, desalojar a la autoridad hispana den
Fernandina, sede de ese gobierno en la isla Amelia en el territorio de La Florida, y erigirse gobernador independiente de ella entre el 17 de junio y el 15 de agosto de 1817, cuando escaso de medios financieros entregó su gobierno al ex corsario de Cartagena de nacionalidad francesa D. Luis Aury, a su vez desalojado por la fuerza norteamericana al mando del general (y futuro presidente de los EE.UU. de América) Andrew Jackson en diciembre 1817.

Aury, que había actuado como jefe naval de la fuerza de Mac Gregor, pasó luego de su desalojo de la isla Amelia, a ocupar las islas de Santa Catalina y Providencia, donde se consideró sucesor de Mac Gregor como mandatario de aquellos supuestos Comisionados de la América Libre, estableció sus dominios, afirmó la bandera de las Provincias Unidas del Río de la Plata, libró patentes de corso en nombre de los Estados Unidos de Chile y Buenos Ayres y cumplió, con un buen organizado escuadrón corsario propio, operaciones de esa naturaleza y de apoyo efectivo en combates a la fuerza naval del Libertador Simón Bolívar, ésta al mando del almirante D. Luis Brion.
Firme en sus inexpungables dominios insulares de muy difícil acceso físico y de carente cartografía, Aury, con la participación de Cortés Madariaga expidió el 17 de agosto de 1819 desde Vieja Providencia una proclama publicada en inglés en Nueva Orleans y en Filadelfia, dirigida a los Valientes Extranjeros, ofreciéndoles una patria (Los Estados Unidos de Chile y Buenos Ayres) y convocándolos a su servicio en la tierra y en el mar (en el Archivo General de Colombia, Bogotá, Boletín de Historia y Antiguedades, Tomo VII y en el periódico Aurora, de Filadelfia, del 10 de noviembre de 1819), llamado que tuvo aparente éxito, a estar del número de sus fuerzas durante los dos años siguientes.
Las siempre tensas relaciones imperantes entre Brion y Aury y la aparente inconducta de éste, hicieron que Bolívar lo despachara de sus servicios el 18 de enero de 1821, por "no necesitar de corsarios que degradan su pabellón (el de la República de Colombia) en todos los mares del mundo"
(O´Leary, Daniel Florencio, general. Memorias Tomo XVIII p.25)
Aury ofreció desde Barranquilla el 7 de febrero de 1821 sus servicios al Libertador General D. José de San Martín, indicándole le enviaba a su subordinado el coronel Luis Perú de Lacroix para ajustar los detalles, presentación que por razones que ignoramos no se cumplió (Archivo Santander, Colombia).

Las operaciones navales del Comodoro D. Luis Aury desde su base en Vieja Providencia excedieron a las del simple corso. Sin despreciar sus capitanes y subordinados las capturas puntuales de presas españolas, participaron con diversa suerte en una serie de ataques organizados y conducidos en persona por Aury a puertos hispanos continentales. Fue así que su escuadrón acometió- con resultados diversos- misiones en tales como sitio y ataque a Cartagena de Indias, el narrado a la Isla Amelia, ataque a Panamá, ataque a Portobelo fracasado en parte por un fuerte temporal; sendos ataques a las costas de Guatemala y Honduras, ataque a Puerto Trujillo y a la fortaleza de Omoa.

El Corso Rioplatense
Horacio Rodríguez, Pablo E. Arguindeguy



Lo que es divertido es que los Estados Confederados de Buenos Ayres y Chile estuvieran en tres islas enfrente a Nicaragua:
Providencia (o Vieja Providencia), San Andrés y Santa Catalina y que se mantuviera la bandera de las Provincias Unidas del Río de la Plata, bastante lejos de Buenos Aires y Chile...



Una explicación algo más "Coloquial":

LOS ESTADOS UNIDOS DE BUENOS AIRES Y CHILE (Y Amelia Island)

Este nombre, a fuer de sonar extraño, fue real, al menos por un tiempo y se encontró ubicado en el Caribe, durante la epoca de auge de acciones corsarias armadas por las Provincias unidas del Rio de la Plata, en el Caribe flameaba la Bandera Argentina.

La historia es mas o menos así y deriva de la actuación de cuatro personajes.…

  1. Don Manuel de Aguirre era representante del gobierno nacional y armador de buques para el corso que normalmente se reclutaban en Baltimore o Charleston, capitanes desocupados de las guerras de EEUU con Inglaterra de 1812.

  2. Vicente Pazos Silva era corredactor junto a Monteagudo de La Gaceta de Buenos Aires, antes de su viaje a Inglaterra era sacerdote, regresó casado y sin sotana (Mitre dixit)

  3. Martin Jacobo Thompson, ex.oficial de la Real Armada Española, casado con la conocidisima Mariquita Sanchez, primer capitan del Puerto de Buenos Aires en 1810 y enviado del Gobierno ante EEUU.

  4. Miguel Aury… francés, vicecomodoro de la Armada, puesto a combatir y armar buques corsarios para los paises revolucionarios de America. Nota:Creo que es Luis Aury

Pasó lo siguiente, se reúnen representantes de Venezuela (el Gral. Gregor Mc Gregor…que nombrecito, no?), Nueva Granada, Mexico y el Rio de la Plata (Thompson) y acuerdan tomar Florida, para independizarla de España…., esto era muy peligroso porque EEUU estaba supuestamente realizando negociaciones para adquirirla.

En realidad McGregor tenia planeado quitarle tal posesion por la fuerza a España para luego vendersela a EEUU por una suma ya acordada de un millon y medio de dolares.

Finalmente, la expedición, de mercenarios, ocupó la Isla Amelia (donde se llevaba a cabo el torneo de tenis de Amelia Island!!!, vecina a Florida, el Comodoro Aury tomó el mando en setiembre de 1817 de la posesion de Amelia. En un principio, se izó la bandera Venezolana, luego la Mexicana. Se llamó a elecciones para constituyentes para el 16/11/1817, en 8 dias se dictó la Constitución de la Republica de Amelia.

El Presidente Monroe no iba a soportar esta fantochada y mandó al General Andrew Jackson con fuerzas militares a desalojar a los “republicanos” que vieron como a los 6 meses de existencia se abortaba esta nueva Republica.

Aury no se dejó desalentar y siguió buscandole la vuelta al asunto, supuestamente consiguió el apoyo del Director Pueyrredón para su nueva y genial idea…

En Jamaica, Aury consigue un patente del corso de las Provincias Unidas del Rio de la plata de manos del cura chileno Madariaga, que nunca fue representante del gobierno, o sea una patente totalmente falsa otorgada por un chanta del siglo 19.

Aury, desconociendo (o no) esto, se embarca hacia las islas caribeñas de Vieja Providencia, Santa Catalina y San Andrés, cercanas a la actual Nicaragua y las toma el 1 de Julio de 1818, ese dia flameó la bandera celeste y blanca en esos territorios, la idea era que fuese un lugar para acoger a todos los emigrados sudamericanos., a los pocos meses, en un comunicado oficial aparece por primera vez el nombre de Estados Unidos de Buenos Aires y Chile, izandose ambas banderas juntas, dando por nombre a la capital Isabela, construyendose escuelas, un hospital, casas y un fuerte con artilleria pesada.

Aury entonces, intentó ocupar Panamá, Mosquitia y el puerto de Trujillo con la ayuda de Mc. Gregor, con una flota de 14 buques de guerra bajo la bandera celeste y blanca.

Si embargo, en Febrero de 1820, comenzó a tener problemas con Bolivar que no era muy adepto de Aury y menos aun de la idea de tener al norte una republica como esa. En 1821, tras muchos meses de paz y prosperidad en tal pais, un accidente de caballo causó la muerte de Aury…este sujeto tenia solo 35 años!!!!.

Bolivar, entonces, decidió desalojar a los aventureros e incorporar las islas a la Gran Colombia.


Una historia sobre Josef Cortez de Madariaga el cura que vendía patentes de corso de los Estados Unidos de Buenos Aires y Chile o Confederación de Buenos Aires y Chile:

"Muy entusiasta por la libertad y todas esas cosas subversivas, el canónigo regresó a América y estableció relaciones de amistad y negocios con el pirata y patriota holandés Luis Brion. En tal carácter se hizo amigo de los corsarios franceses de las Antillas y se dedicó a repartir —a buen precio— Patentes de Corso entre ellos, representando a una supuesta nación que solamente existía en su imaginación: "Los Estados Unidos de Buenos Aires y Chile".

Como agente y ministro plenipotenciario y extraordinario de esta nación imaginaria y extraordinaria, don Josef Cortés Madariaga le dio bandera y credenciales de corsario —a buen precio— al pomposo aventurero y pirata francés Luis Aury (conviene pronunciar Orí , con acento en la i, para que los franchutes no se pongan furiosos).

Como estaba muy entusiasmado con Bolívar, don Josef Cortés Madariaga regresó a Venezuela y se puso al servicio del Libertador. Pero al producirse el desastre de Ocumare y otros descalabros, un grupo de caudillejos más bien ineptos, con más ambiciones que inteligencia, organizaron una farsa de congreso en Cariaco para quitarle la autoridad a Bolívar, con el pretexto de que no había noticias de él. De hecho, corrían rumores de que los españoles lo habían matado y tirado a una cuneta. Don Josef Cortés Madariaga participó en esta travesura, lo cual le permitió seguir vendiendo patentes de corso, siempre a muy buen precio.

Pero Bolívar no solamente no estaba muerto, sino que, como la Historia y don Vicente Lecuna han demostrado, es Inmortal. Así que cuando apareció, montado en su blanco corcel, libertando pueblos y matando godos, don Josef Cortés Madariaga pidió perdón y dio muestras de sincero arrepentimiento. El Libertador le dio la absolución y así pudo nuestro canónigo continuar la venta de patentes de corso, esta vez con una comision jugosa para la República de Venezuela.

Para este efecto se trasladó al Caribe y se instaló a veces en Kingston y a veces en la Nueva Providencia, donde gobernaba Luis Aury aunque los franchutes insisten en que se trataba de Orí con acento en la i.

La venta de patentes de corso iba viento en popa y funcionaba mejor que la venta de escapularios, aunque los agentes de la república también vendían escapularios, medallitas y estampas alegóricas. Recuérdese que por la misma época había sujetos en la isla de Curazao y en otros puertos de las Antillas, que vendían escapularios con la imagen de Bolívar en un lado y la de la Virgen en el otro. Se decía que la imagen de Bolívar hacía milagros y la de la Virgen servía para ponerse bien con la Iglesia y para que los curas entraran en el negocio.

Fue por esta época que Simón Bolívar comenzó a decir que Cortés Madariaga "es loco, y debe tratársele como tal".

La gente no sabía muy bien a qué se refería nuestro gran Libertador, pero bastaron sus palabras para que el populacho comenzara a darse cuenta de que los "Estados Unidos de Buenos Aires y Chile" no existían en ningún registro de países, ni tenían capital, ni gobierno, ni bandera, ni himno, ni ejército propio, ni conflictos limítrofes con nadie, ni selección nacional de fútbol, y que su único territorio eran las islas de San Andrés y Providencia, que pertenecían a la Nueva Granada, y después fueron de Nicaragua, y después llegaron a poder de los malditos colombianos, pero entonces estaban en manos del pirata y aventurero Luis Aury aunque los franchutes insisten, del modo más chovinista, que era Orí con acento en la i.

Todo esto le trajo una cantidad de problemas a don Josef Cortés Madariaga. La gente dejó de saludarlo, ya no lo invitaban a fiestas y comidas, lo miraban de reojo y le ponian mala cara. Su amistad con Aury, que vivía asaltando barcos en las aguas procelosas del Caribe y exigiendo con insolencia que lo llamaran Orí con acento en la i, le produjo muchos dolores de cabeza, porque Bolívar era enemigo jurado del corsario francés, desde aquellos días aciagos de Los Cayos, cuando Orí con acento en la i se negó a apoyar la jefatura única de Bolívar en la Expedición Libertadora.

Todo esto parece muy enredado pero puede resumirse así:

Cuando se preparaba la Expedición de los Cayos, Simón Bolívar quería que la asamblea de jefes lo eligiera como jefe único, supremo e indiscutido. Muchos de ellos se negaron, porque ellos también querían tener parte del mando. Uno de ellos, don Mariano Montilla, amenazó con matar a Bolívar y lo retó a duelo. La situación era crítica y todo el plan de la Expedición Libertadora estaba a punto de naufragar.

Pero Bolívar tenía dos cartas de triunfo: primero, tenía el apoyo de Monsieur Petion, presidente de Haití, quien daba la plata y los fusiles para la expedición, y quien hizo saber por medio de su general Marion, que si no elegían a Bolivar bien podían irse a mascar moscas y freír patatas a otra isla. Y, segundo, Bolívar tenía el apoyo de Luis Brion, quien controlaba la flota corsaria, que era la única fuerza militar de la revolución. Una parte de la flota corsaria se negó a obedecer a Bolívar y se alineó bajo la bandera de Orí con acento en la i, y entonces Bolívar, con mucha elegancia, logró que el Presidente Petion confiscara los mejores barcos de Orí con acento en la i, quien tuvo que irse a otra parte con el rabo entre las piernas y sin acento en la i.

Desde entonces, Bolívar no le perdonó a este corsario francés su desplante, y le quitó el saludo a todo el que saludara a Orí con acento en la i. Por eso, cuando don Josef Cortés Madariaga comenzó a tener negocios con el franchute, se le acabó la fiesta con el Jefe Supremo.

Pero como el amigo de mi enemigo es mi enemigo y el que se junta con mi yunta un punto se apunta, hete aquí que mi general Santander, vicepresidente de Cundinamarca, marrullero y astuto, vio que ahora podía ser muy amigo de don Josef Cortés Madariaga para molestar a Bolívar. Así comenzó una tierna amistad entre el hereje y masón Santander y el canónigo contratista de piratas. Es verdad que mi general Bolívar se sintió un poquito molesto con esta situación, pero en realidad quien sufrió un espantoso ataque de rabia, que le duró toda la vida, fue don Vicente Lecuna.

Todo habría ido a pedir de boca, y tal vez hasta tal vez se habría podido organizar otro Congreso de Cariaco para echar a Bolívar, si no fuera porque don Josef Cortés Madariaga ya estaba muy viejito y achacoso, y a pesar de las finas atenciones que le dispensaba mi general Santander tuvo que irse a a la costa, a Río de Hacha, a tratar de reponer su maltrecha salud, lo cual logró muriéndose del todo a comienzos de 1826. Esto no debe sorprender a nadie, porque el único inmortal en este cuento es mi general Bolívar."

Fuente: Don Josef Cortés Madariaga,
canónigo, pirata y patriota



Hay un libro que parece interesante y que se nombra en varios de los estudios, si alguien lo encuentra por ahí...:

" Edmundo A. Heredia: "Los Estados Unidos de Buenos Aires y Chile en el Caribe", Ediciones Culturales Argentinas, Secretaría de Cultura, Ministerio de Educación y Justicia, Buenos Aires, 1984. "



martes, 16 de diciembre de 2008

La República de Amelia-Corsarios Argentinos en el Atlántico.


Mapa de Florida, preste atención en Jacksonville.



Mapa de la Isla Amelia, breve república fundada, entre otros, por argentinos.



En la isla Amelia Argentinos fundaron fugazmente una República

Hacia fines de 1817, 188 años atrás, un grupo de argentinos de cuyo paso hoy se guardan importantes recuerdos en la región, participó de un modo u otro en la creación del primer mini estado que floreció en el Caribe, la República de Amelia, cuya existencia tuvo final, después de 179 días, por la ocupación dispuesta por el presidente estadounidense James Monroe. Amelia, isla española próxima a la península de Florida, sobre la que flamearon durante ese período la bandera venezolana primero y mexicana luego, fue escenario de una breve aventura de escaso conocimiento público. Se experimentaron entonces las formas republicanas de división del estado en tres poderes, con una Carta Magna moderna para la época y en la que imperaba el propósito poco modesto de invadir la propia Florida, también española. De los tres argentinos que tuvieron que ver con la creación de la efímera mini república caribeña, anticipatoria de las que en la actualidad existen, el más conocido, seguramente, pero a través de un hecho amoroso, fue el capitán Martín Jacobo Thompson, marido de la más célebre Margarita Sánchez de Thompson, en cuya casa se tocó por primera vez el Himno Nacional. Otro, ya menos publicitado, fue Vicente Pazos Silva, quien con Mariano Moreno compartió la redacción del periódico "La Gaceta" de Buenos Aires un tiempo antes y que, durante la gestión patriota en Amelia, también se encargó de la hoja que circuló en la isla editada por el gobierno independentista. Aunque no hay datos precisos, todo indica, por las características, que la publicación fue de su autoría. Por último, no se puede olvidar la presencia de Manuel Hermenegildo de Aguirre, un reiterado armador de corsarios argentinos que tuvieron a mal traer al decadente imperio de España en la América Latina, quien se desempeñaba por aquellos tiempos en los Estados Unidos de América, cuyo primer mandatario fue ese gran presidente que fue James Madison, ante cuyo gobierno actuaba como cónsul de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Pero también intervino en esos hechos el capitán Luis Aury, un francés que terminó siendo argentino por opción y que, sin brillar a la altura de su compatriota Hypólito Bouchard en el terreno lato de las armas, dejó rastros indelebles en toda América Central, tal como ocurrirá de resultas de otra de sus aventuras, posterior a la de Amelia, y por cuya causa la bandera argentina celeste y blanca, detalles más, detalles menos, hoy flamea en toda la región.

Con nuevos reclutas, y al frente de una fuerza, por cierto respetable, Mac Gregor pudo ocupar Fernandina, capital de la isla y así en junio de 1817 Amelia quedó bajo su control. Sorpresa de por medio, el gobierno de EEUU se encontró con tales patriotas y aventureros concretando algo en lo que no había creído ni de lejos el secretario de Estado, Richard Rush, cuando le dio su acuerdo al escocés, como 165 años después el Pentágono se equivocó al decir a Leopoldo Galtieri que ocupar las Malvinas era posible. La toma del mando de la isla por parte de Aury generó no pocas resistencias por parte de los estadounidenses inicialmente sumados a Mac Gregor, sin que faltara alguna ejecución, pero sin perder el tiempo, Aury con Gual y Pazos Silva avanzaron en la implementación de fórmulas de gobierno y así el 16 de noviembre se convocó a unos comicios que se concretaron apenas tres días más tarde, cuando por el voto de los que al menos llevaban 15 días como residentes de la isla, se eligieron los constituyentes. En ese momento el nuevo secretario de Estado de Monroe, John Quincy Adams, encargó al futuro presidente, Andrew Jackson, llevar adelante una nueva ocupación de Amelia, esta vez para desalojar la presencia de los corsarios que obstruían sus negociaciones con los españoles, porque, al final, era "América para los americanos", pero con las reservas del caso.

Quisiera aclarar que este escrito es enviado por un amigo de argentina, que sabiendo de su talento, me he atrevido a mostrar en esta pagina..

ATTE: Carlos Martìnez Galindoi.





En el libro Historia Social Comparada de los Pueblos de América Latina de Luis Vitale hay un capítulo dedicado a la República de las Floridas:

La lucha por la unidad latinoamericana en los mares: la república Amelia (Florida) y los Estados Unidos de Buenos Aires y Chile en el Caribe.
(página 63)

La lucha por la unidad latinoamericana en los mares: la república Amelia

"La lucha por la unidad latinoamericana se hizo no sólo en tierra firme, sino también en los mares e islas. Es un mérito del investigador argentino Edmundo Heredia haber reivindicado la
gesta de los hombres libertarios del mar:


“precisamente la solidaridad y acción común revolucionaria se manifestó sobre todo en la guerra en el mar; esta guerra naval fue el ejemplo más contundente de que el conflicto era de carácter internacional, y de que la complementación entre la acción de las diversas naciones era indispensable para el triunfo final (...)


La magnitud de la actividad corsaria en las guerras de la independencia hispano-americana, y su trascendencia en el resultado de ellas, no han sido aún destacadas suficientemente en toda su importancia. (...)


Por tanto, un mejor conocimiento de la guerra en el mar y su inserción en la generalidad de los conflictos, conducirá a un mayor reconocimiento de la internacionalización del proceso de emancipación política de las naciones hispano americanas.”(.181)


La historiadora francesa Anne Perotin-Dumon sostiene que durante la década de 1820 se incorporaron numerosos corsarios a las marinas de las nacientes repúblicas, y que la táctica de ellos fue el contrabloqueo para aliviar la presión que la flota española hacía sobre los puertos de la América latina insurgente.(182)


Algunos corsarios, como el francés Louis Michel Aury y el escocés Gregorio MacGregor, llegaron a identificarse tanto con la causa latinoamericana que contribuyeron a fundar dos efímeros repúblicas en las islas del Caribe: Amelia en 1817 y San Andrés, Vieja Providencia y Santa Catalina en 1818.


Estas acciones libertarias en el Caribe fueron concertadas con latinoamericanos refugiados en Estados Unidos, entre los cuales estaban los chilenos José Cortés de Madariaga y José Miguel Carrera, el altoperuano Vicente Pazos Silva, el venezolano Pedro Gual, el colombiano Manuel Torres y los argentinos Thompson y Aguirre.


En 1316 se llegó a formar una Junta Revolucionaria en Filadelfia, encabezada por Manuel Torres y el venezolano Telésforo de Orea, cuya primera tarea fue respaldar la expedición de Francisco Javier Mina para terminar con el poder realista en México.


Varios de estos exiliados habían recorrido el continente en pro de la causa anticolonial, como el canónico chileno José Cortés de Madariaga que fue el primer representante latinoamericano a las Cortes de Cádiz y luego promotor de la Junta criolla de Caracas en 1810; consecuente luchador de la unidad de nuestros pueblos llevó el mensaje revolucionario a Santa Fe de Bogotá, donde fue apresado en 1812 por el general Monteverde y enviado a España. De allí se fugó en 1815, regresando a Cartagena para reiniciar el combate contra los colonialistas; luego pasó a Jamaica para desempeñar el papel de enlace entre los criollos refugiados en Estados Unidos y los de Sudamérica, inspirando la operación liberadora en Florida.


También es necesario destacar la figura casi olvidada del aymara Vicente Pazos Silva, oriundo del Alto Perú, decidido partidario de la República, amigo de Mariano Moreno, agudo periodista de “La Gaceta” (1811), “El Censor” y “La Crónica Argentina” (1812), editados en Buenos Aires; crítico de algunos políticos argentinos partidarios de establecer un gobierno monárquico y de sus vacilaciones ante las presiones del imperio portugués, Pazos Silva -o Pazos Kanki como firmaba en “El Censor” se vio obligado a exiliarse en Estados Unidos, donde se conectó con otros patriotas para implementar el proyecto de liberación de la Florida española.(183)


Esta acción fue concertada también con varios europeos partidarios de la independencia latinoamericana. Uno de ellos. Louis Michel Aury, nacido en París, navegaba a los 16 años por las Antillas: en 1808 adquirió una goleta que bautizó con el agresivo nombre de “Venganza’. Dos años más tarde ofrecía los servicios de su pequeña flota al gobierno republicano de Cartagena de las Indias, recorriendo el Caribe, desde el golfo de México a la isla Margarita para hostilizar a los buques españoles. En 1815 cumplió la heroica tarea de evacuar a los patriotas derrotados en Cartagena, entre los cuales se encontraban Antonio Nariño. Manuel Piar, Francisco Antonio Zea, Luis Brion y Carlos Soublette. Tres años después participaba activamente en el proyecto de la nueva república de la Florida española.(184)


Otro notable anticolonialista fue el escocés Gregorio Mac Gregor quien llegó como naturalista a Caracas, pero rápidamente se puso a las órdenes de Francisco Miranda.

Derrotada transitoriamente la Junta criolla, Mac Gregor se hizo corsario. Lideró en nombre del gobierno venezolano la ocupación de la isla Amelia, próxima a la península de la Florida. El 29 de junio de 1817 designó capital del nuevo territorio liberado al puerto Fernandina, después de haber derrotado al gobernador español Francisco Morales. Su intención fue atacar San Agustín para ocupar toda la Florida.


El objetivo era distraer a las fuerzas españolas, obligándolas a salir de México para proteger Cuba, favoreciendo así el proceso independentista mexicano. Al mismo tiempo, Fernandina servía de centro de abastecimiento y de puente para la compra ilegal de armamentos, además de lugar estratégico para interceptar buques realistas.


Estados Unidos protestó por la ocupación de la isla, a pesar de que la Florida oriental era colonia española, llegando a acusar a Venezuela de potencia extranjera, invasora de la Florida, cuando en realidad era territorio español, al cual tenían derecho a liberar los partidarios de la independencia latinoamericana.


La decisión de fundar una nueva república fue tomada por Luis Aury a su llegada a la isla en setiembre de 1817. Al mes siguiente desembarcaba el venezolano Pedro Gual, quien de inmediato escribió a su país: “Aquí estamos haciendo algo en beneficio de Suramérica. Este es el único y exclusivo objeto que nos une a todos (...)


El establecimiento de una República de Florido reclama la atención y el apoyo de todos los verdaderos amigos de Suramérica”.(185) El 5 de noviembre Aury se dirigía a los habitantes de la isla Amelia en los siguientes términos:


“Hemos venido a sembrar el árbol de la libertad, a fomentar las instituciones libres y a luchar contra el tirano español, opresor de América y enemigo de los derechos del hombre”.(186)


El 19 de noviembre convocó a elecciones de la nueva república, siendo designados Pedro Gual con 151 votos, Vicente Pazos Silva con 150. Murden con 148, Luis Comte 148 y así sucesivamente hasta completar cerca de 20 candidatos.


Los tres primeros quedaron encargados de redactar el programa del ‘gobierno provisorio de la república de las Floridas”, creándose tres poderes: el Ejecutivo, Legislativo y Judicial; los militares quedaron subordinados a las autoridades civiles electas democráticamente; se garantizaba la libertad de prensa. que pronto fue utilizada para imprimir una Gaceta. Uno de los principales investigadores del tema, Edmundo Heredia, de quien somos deudores en este análisis- sostiene:


“la pretensión era incluir en la jurisdicción de la nueva República a la totalidad de las Floridas. Ello era un abierto desafío a los Estados Unidos, que ya por entonces negociaban su compra a España, en tanto fuerzas militares de esa nación habían ocupado ya militarmente gran parte de ella”.(187)


El 22 de diciembre de 1817 invadía la isla el general norteamericano Andrew Jackson.


El comandante Aury “preguntó si los Estados Unidos obraban en nombre de España y sus aliados, y dudaba que ‘el Gobierno más libre del mundo’ llegase ‘a tal punto de degradación’.


Sostuvo que su República era una prolongación de la de México, y ésta no estaba en guerra con Estados Unidos; que el territorio había sido posesión de España contra la cual luchaba por el mismo motivo por el que cuarenta años atrás las colonias angloamericanas se levantaron contra su metrópoli”.(188)


Así terminaba, después de seis meses, una increíble experiencia libertaria que ilustra de manera elocuente la imaginación política y la decisión de los hombres de aquella época de luchar en cualquier parte por la liberación y unidad de América Latina.


Este revés no mell6 el espíritu de cruzada Libertaria de Aury; pronto comenzó a preparar otra expedición destinada a fundar una nueva república en las islas San Andrés, Vieja Providencia y Santa Catalina, a 400 km. de las costas colombianas y a 180 km. de las nicaraguenses. Invadidas por los ingleses en 1679, habían sido recuperadas por España en 1789, pasando a integrar la Capitanía General de Guatemala.


El 10 de julio de 1818, Luis Aury y el italiano Agustín Codazzi quien luego fuera uno de los más importantes geógrafos- ocuparon las susodichas islas en nombre de los gobiernos de
Buenos Aires y Chile, como lo decía taxativamente la proclama de Aury:


“Los poderosos Estados Unidos de Buenos Aires y Chile, deseando cooperar, en cuanto les sea posible, a la emancipación de sus oprimidos hermanos, me han comisionado para cumplir esta noble empresa en la Nueva Granada (...)


Cuartel general de la isla de Santa Catalina, a 1º de Julio de l818.”(189) El nombre de la nueva república, “Estados Unidos de Buenos Aires y Chile”, tenía por finalidad poner de manifiesto que la ocupación de dichas islas contaba con la aprobación de esos gobiernos, hecho que nunca fue confirmado oficialmente, aunque el canónigo chileno José Cortés de Madariaga aseguró haber recibido esos poderes no sólo para la ocupación de las islas, sino también de Portobelo y Chagres. Era evidente -dice Heredia- que ni Cortés de Madariaga ni Aury tenían dicha autorización; pero esta era una cuestión formal de poco interés para aquellos hombres embarcados en la revolución anticolonial. Aury comunicó a Santander el 8 de julio de I 820 y a Bolívar el 12 de enero de 1821 el alcance de su operación libertadora. Más aún, en carta del 18 de abril de 1821 Aury envía un largo oficio al Congreso de Colombia donde reiteraba su compromiso de luchar por la independencia entregando detalles sobre la economía, los impuestos cobrados a los buques detenidos, el comercio y la organización de las tres islas liberadas.


En 1819 se habían integrado Mac Gregor y 500 corsarios con la intención de ocupar Panamá, operación que no alcanzó a efectuarse, aunque Mac Gregor llegó a tomar por unos días Portobelo, siendo luego expulsado por las fuerzas de Hore. Esta acción de Mac Gregor, realizada sin la debida coordinación con Aury, no fue óbice para que el francés latinoamericanizado incursionara sobre el golfo de Mosquitia ocupando la ciudad de Izabal. Uno de sus lugartenientes, Constante Ferrari, logró concretar un acuerdo con el llamado “rey de los miskitos” para combatir a los españoles y liberar a toda la Capitanía General de Guatemala. En 1820, Aury atacó las ciudades de Omoa y Trujillo en Honduras, apoderándose por unos días del castillo de Omoa, pero se vio obligado a evacuarlo ante los nuevos refuerzos recibidos por los realistas.


Lamentablemente un accidente ocurrido en agosto de I 821 tronchó la vida de este notable francés, amante de la libertad de nuestros pueblos. Al año siguiente, las islas, gobernadas por el haitiano Juan Bautista Faiquere, pasaron a ser administradas por la Gran Colombia.


Nadie mejor que Edmundo Heredia para cerrar este acápite sobre la trascendental y muy poco conocida lucha en los mares contra el imperio español y por la independencia y unidad de América Latina:


Aury no fue sólo un corsario, sino un “revolucionario de absoluta integridad, como que se mantuvo en su ideal pese a las numerosas dificultades que debió enfrentar, a la fortuna material que alcanzó a reunir, y a los intentos de seducción que se le tendieron desde el campo contrario. El hecho de que no se encuentre en ninguna galería de héroes debe adjudicarse a que ninguna nación tiene interés en incorporarlo a su panteón, puesto que su ideal iba más allá de los intereses nacionales y se fundaba en los intereses continentales.(190)








Y bueno, así perdimos la posibilidad de tener nuestras provincias en California y también en Florida...