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domingo, 5 de junio de 2011

Revista eÑe: Caso Taringa!: el debate sobre los bienes culturales en la era digital



 
 
Partes del debate en la catedra de Sociales sobre el caso Taringa.




El procesamiento de los hermanos Hernán y Matías Botbol, dueños de la comunidad, fue disparador de la discusión sobre la propiedad, la creación y el acceso al conocimiento en la era digital que tuvo un primer capítulo durante un seminario en la UBA. ¿Es lo mismo bajar una canción que robar una cartera? Si copiamos, ¿cómo se asegura que los autores reciban retribución por su obra? Fueron algunos de los ejes de la discusión sobre “el delito que cometemos todos

POR MARCELA MAZZEI 

 

“Linkear podría llegar a ser delito en la Argentina”, alertó Beatriz Busaniche, docente y miembro de la Fundación Vía Libre, si avanza el procesamiento de Taringa!, una de las comunidades online más populares de la Argentina. Lo dijo al iniciar una clase del Seminario Copyright/Copyleft sobre la cultura libre y el acceso al conocimiento en la era digital que tiene a cargo en la flamante sede de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, en Constitución. Allí, el jueves 26 de mayo hubo varios invitados y un caso de análisis: el procesamiento de los hermanos Matías y Hernán Botbol, dueños de Taringa!, porque a través de la comunidad se intercambian contenidos con derechos de autor. “Se busca una medida ejemplificadora”, arriesgó Busaniche, al presentar al panel.   

En el aula abarrotada, Glenn Postolski, director de la carrera de Ciencias de la Comunicación y titular de la cátedra de Políticas y Planificación, mostró su postura: todas las tesinas que firma son publicadas con licencia Creative Commons. “Taringa! refleja un debate de quienes controlan la capacidad de generar una importante renta con el manejo de creaciones de la industria cultural”, prosiguió, planteando un problema crucial: el escenario es propenso a la transformación porque pone en tensión un modelo de negocios pero, a la vez, tiene que garantizar que los autores reciban retribución por su trabajo.

Para el matemático Enrique Chaparro, también de la Fundación Vía Libre, el caso Taringa! es desencadenante de una discusión mucho más profunda (ver “No nos pueden procesar a todos”) que pone en cuestión conceptos básicos como la propiedad y la creación. Con matices, ambos expusieron posturas críticas a lo que uno llama la “judicialización de prácticas sociales” y el otro “expropiación de la renta fundada en la amenaza de la fuerza”. Busaniche medió entre ambos, y propuso pensar modelos para producir cultura sin criminalizar. “Los que tienen una opinión diferente no aceptaron la invitación”, aclaró Chaparro.

“Copiar es una práctica social –aseveró Busaniche– todos podemos estar de acuerdo en que no es lo mismo bajar una película que robar un auto”, y anunció que evalúa lanzar una campaña contra la despenalización de la copia en Internet, como una de las tantas formas de poner en evidencia que “la ley no está acorde con nuestro tiempo tecnológico”, por eso la infringimos casi a diario y “lo que está en juego es Internet tal como la conocemos”.

“Taringa! es un lugar donde la gente comparte información, entre otras cosas links, incluso muchas bandas y sellos independientes lo usan como plataforma de promoción “, explicó Matías Botbol ante un auditorio atento de estudiantes, periodistas, geeks y académicos. Y relató el caso de un realizador amateur uruguayo que subió un corto animado y tuvo tanto éxito que terminó firmando un contrato por 40 mil dólares con un estudio de Los Ángeles sin siquiera un guión escrito. “La verdad que a nadie le gusta que le pasen cosas así, pero vimos que es una oportunidad para un cambio, porque las cosas que tienen que ver con Internet están en manos de los que menos entienden de Internet”, resumió al final del debate.
 
La acusación

El último 6 de mayo, los hermanos Botbol fueron procesados como “partícipes necesarios” del delito de violación a la propiedad intelectual por permitir que en Taringa! algunos de los 50 millones de usuarios que la visitan cada mes compartan, en forma de links, material protegido por el artículo 72 de la Ley 11.723,  que data de 1933. El artículo establece que es delito editar, vender o reproducir por cualquier medio o instrumento, una obra inédita o publicada, sin autorización de su autor o derechohabiente. Éstos últimos, los editores, fueron los que promovieron la demanda en 2009: las editoriales Astrea, La Ley, Rubinzal y Asociados, Ediciones de la Flor S.R.L., Ediciones La Rocca S.R.L., Editorial Universidad S.R.L., Gradi S.A. y la Cámara Argentina del Libro.

Como descargo, los propietarios del sitio alegaron que es imposible para ellos comprobar si los contenidos que postean los usuarios violan los derechos de autor dada la magnitud del tráfico (20 mil posts diarios) y porque tampoco cuentan con los registros de propiedad intelectual para cotejar los datos. “Es una decisión de Taringa! no revelar datos de sus usuarios”, agregó Matías Botbol ante un auditorio que lo requirió personalmente cuando se habilitaron las preguntas. Como era técnicamente imposible ir contra los usuarios “que subieron la obra y los que la bajan”, en primera instancia la demanda no prosperó.

Pero según la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, los responsables de la página “son al menos partícipes necesarios de la maniobra y además claros conocedores de su ilicitud”, según el fallo del Centro de Información Judicial. Los usuarios comparten información en forma de links, en los que si otro usuario hace clic, accede a una Web externa donde se almacena información con derechos reservados: Taringa! ni siquiera alberga físicamente en sus servidores los contenidos ilegales –como ocurrió con Napster hace 10 años– sino que informan a través de hipervínculos que otros sitios están alojados determinados materiales.

Habrá un juicio y, como se trata de una demanda penal, en caso de condena las penas son de un mes a seis años de prisión. “Pero el Código Penal es taxativo: lo que no está tipificado no es delito”, aclara Busaniche, en un intento de mostrar que “están en busca de una medida ejemplificadora”, pero también que están en juego la libertad de expresión y, en definitiva, el acceso a la cultura.

El delito que cometemos todos
Si la ley penal es territorial y los servidores están en Estados Unidos o Rusia, ¿cuál sería la jurisdicción de estos delitos? ¿No hace Google lo mismo que Taringa! al indexar en su plataforma links de descarga sin importar qué hay en la descarga? ¿No hacemos lo mismo en Twitter o Facebook cada vez que compartimos un link? ¿Es un antecedente el caso de Virginia Da Cunha, la ex Bandana que llevó a juicio a Google y Yahoo! por ligar fotos suyas a sitios porno y cuya denuncia fue desestimada? ¿No hacen lo mismo los propios jueces en sus fallos cuando citan contenidos que otros escribieron para sus fundamentos (cuando sólo los artículos científicos están exentos)? El debate está abierto. 

 

 Fuente Revista eÑe


miércoles, 24 de noviembre de 2010

Compartir como acción política


Beatriz Busaniche dejó un artículo interesante sobre las industrias culturales, las acciones que llevan a cabo para impedir que circulen los archivos (tres avisos, canon digital, responsabilizar a los proveedores de internet, etc, etc,.) y algunas alternativas.




Denle una mirada, es un buen resumen del estado de las cosas.

miércoles, 27 de enero de 2010

Compartir es bueno !!!-EL DUEÑO DEL SITIO OINK QUEDO LIBRE EN INGLATERRA


Fuente Página 12.

Compartir es bueno

Alan Ellis, de 26 años, fue absuelto de copiar y distribuir ilegalmente archivos a gran escala, ya que la Corte entendió que, como él dice, hizo “lo mismo que Google”, que es conectar gente.

Por Kevin Rawlinson

En un primer momento podría haber sido un caso de abrir y cerrar: un ingeniero en software acusado de administrar uno de los más grandes sitios de música para compartir, a quien le encontraron 300 mil dólares en su cuenta de PayPal, administrando un sitio con 200 mil miembros que habían bajado 21 millones de archivos. Pero el lunes pasado, Alan Ellis –de 26 años, que administra el sitio Oink y que fue la primera persona en Inglaterra que fue procesado por compartir ilegalmente archivos de música–- fue exonerado de conspiración al fraude. Ellis le dijo al jurado que usó el sitio que había creado en su cuarto, mientras era estudiante, en un proyecto para “mejorar mis skills de usabilidad”.

El insistió en que Oink no hosteaba música sino que simplemente indexaba los archivos que los usuarios tenían disponibles en sus computadoras. El sistema permitía a los miembros encontrar gente en la web que estaba en condiciones de compartir archivos, lo que significaba que los usuarios podían bajar música gratuitamente. El ingeniero dijo que la plata había sido donada por los usuarios del sitio como agradecimiento por haber podido invitar a sus amigos a unirse. Y que esos ingresos fueron usados para pagar el alquiler de los servidores hasta que pudo comprarse uno propio.

Ellis dijo que el sitio fue desarrollado con una plantilla gratuita que tiene una aplicación de Torrent que permite compartir archivos. El fiscal Peter Makepeace (N. de la R.: ¡Sí, el fiscal se llama Makepeace, “hacer la paz”!) dijo en la Corte de Teside Crown: “Esto no se trata de procesar a un pobre muchacho que hizo una grabación una noche y la hizo circular entre sus amigos. Esto es sobre la copia a gran escala, profesional y técnicamente inteligente”. Ellis les había dicho a los oficiales: “Todo lo que hago es lo que hace Google, proveer conexiones entre la gente. Ningún archivo musical está en mi web”. Un portavoz de BPI (que representa a la industria de la música en Inglaterra) dijo que el veredicto era “desilusionante” y “fuera de la línea de las decisiones que se tomaron en casos similares alrededor del mundo, como el caso de The Pirate Bay”. En abril de 2009, los creadores suecos del sitio de intercambio de archivos fueron detenidos por un año y con la orden de cerrar el site, después de perder un caso contra la IFPI, International Federation of The Phonographic Industry, un consorcio de medios, compañías de películas y de música.

Fuente Página 12.


La Página oficila de "Oink".



sábado, 31 de octubre de 2009

Una idea interesante para promocionar al Partido Pirata

Dejaron la propuesta en la wiki:

" Crear un video de la misma manera (en que se creo el spot de gmail organizado por google ) donde en el video aparezca un nene leyendo y diga "Me gusta leer y compartir. Yo soy Pirata" y de la misma manera en que pasan el sobre de gmail pase un libro hacia un costado y que la gente vaya armando el video. Que lean el libro lo pase hacia un costado (dando la sensación de compartir ) y diga "Yo soy Pirata".

Acá está el video al que hace referencia quien dejó la sugerencia:




Gmail: Behind the Scenes (Final Cut)


Se podría hacer con gente que comparte, libros, cds, dvds, software y los va pasando a otra persona!!!

Sería cuestión de luego editarlo.

Si quiere compartir su material avísenos en nuestra dirección de e-mail, no lo envíe , avísenos y vemos como subirlo a algún lado para luego editarlo.

Nuestra dirección de e-mail:

ppirataargentino#gmail.com
(reemplace # por @)

miércoles, 29 de abril de 2009

Cuidado con Rapidshare y otros lugares de intercambios de archivos grandes....

Fuente Publico.Es.

La industria, ahora contra Rapidshare

En Alemania, Rapidshare ha revelado a gestoras de derechos las direcciones de usuarios que subieron contenidos con copyright a su sistema


En Alemania, el servicio de alojamiento de archivos ha entregado a organismos de gestión de derechos las direcciones IP de usuarios que subieron contenidos con copyright a su sistema. Esta información está siendo utilizada para llevar a cabo acciones legales contra usuarios de Rapidshare en Alemania, donde hace un par de semanas la Policía registró el domicilio de un "sospechoso".

Entonces, resultó una sorpresa que la Policía irrumpiera en el domicilio de este usuario, ya que el sistema no almacena ni hace públicas las direcciones IP de sus clientes, por lo que es imposible conocer su identidad, salvo que sea revelada por la compañía.

En un principio no estaba claro cómo pudo conocerse la identidad de este usuario. Sin embargo hoy, en la web alemana Gulli News se ha señalado como posible motivo una libre interpretación del epígrafe 101 de la Ley de Derechos de Autor alemana.

Esta interpretación permite a las compañías obtener "permiso" de un juez para exigir a los ISP revelar los datos personales de un usuario detrás de una dirección IP. Esto está siendo utilizado por los sellos discográficos para emprender acciones legales contra aquellos que comparten música en Rapidshare.

Anteriormente, este punto solo había sido utilizado por las compañías para obtener los datos personales de aquellos que compartían obras con copyright en redes de intercambio de archivos, como eMule. Ahora, sin embargo, también comienza a utilizarse en servicios de alojamiento de archivos como Rapidshare.

Este hecho abre la posibilidad para que las compañías de gestión de derechos puedan perseguir una gama más amplia de servicios de alojamiento de archivos, incluso sitios Torrent. De hecho, todos los usuarios que ya subieran algún archivo Torrent a este sitio corren el riesgo de que sus datos personales sean revelados.

Si las empresas de gestión de derechos pueden obtener las direcciones IP de los usuarios que suben archivos a servicios de almacenamiento como Rapidshare, podrán extender fácilmente esta práctica a sitios Torrent alojados en Alemania.

Un sueño hecho realidad para los gestores de derechos de autor, pero otra intrusión más en la privacidad de los usuarios de Internet.

Fuente Publico.es.



Uf.....la cosa está complicada...



Según lo que dicen algunos comentarios de esa nota:

  • "Por lo que leí, en octubre 2008 fue cuando cambió la ley en Alemania, ese mismo dia Rapidshare.de se declaro "hard drives full" y de inmediato abrieron Rapidshare.com con sede en Suiza. Simplemente cuando suban algo, usen servidores que no sean de alemania. El server TeliaSonera están en Suecia creo, tengo que ver cuales están en Suiza. Rapidshare copia un archivo de un server a otro en 1 segundo. No usen nada ni suban nada que esté en Alemania. Solo rapidshare.com. Vayan a "settings" de su cuenta de rapidshare y cambien los servers. Ya sea para subir o bajar. Saludos!"

  • Otro sugiere usar navegadores anónimos.




jueves, 8 de mayo de 2008

Compartir música no es un delito

De la revista Rolling Stone:

Un juez de la ciudad de Phoenix, en los Estados Unidos, asegura que subir música a una carpeta para compartir con otros usuarios de Internet no viola las leyes de copyright.

La industria discográfica perdió una importante batalla judicial la semana pasada, cuando un juzgado federal en Phoenix aseguró que subir música a una carpeta en el programa peer to peer (entre pares) Kazaa no infringe, en sí mismo, las leyes del copyright.

“Hacer una copia sin autorización de un trabajo que está registrado pero que está habilitado para todo público no viola el derecho de distribución”, sentenció el juez Neil Wake, en el fallo que le negó a la industria discográfica la posibilidad de realizarle un juicio sumario contra Jefrrey Howell, un ciudadano estadounidense residente en Arizona. El juez agregó que la simple oferta de distribuir música no infringe sobre los derechos de copyright de los autores.

La RIAA (Recording Insdustry Association of America) criticó el fallo, considerándolo “una extraña e inconsistente decisión que está por fuera del mainstream” y aseguró estar evaluando continuar con las demandas. De todos modos, destacan los sitios que se hacen eco de las noticias, la mayoría de las veces los usuarios prefieren hacer acuerdos extrajudiciales que esperar, como en este fallo favorable, la resolución judicial.

Es más, la propia entidad avanza con investigaciones en los campus universitarios poniendo el foco en los hábitos de los estudiantes, que detectaron incipientes demandas.

De todos modos, la opinión de Wake fue celebrada por varios abogados que representan a la defensa. “Esta jurisprudencia vale oro”, aseguran. Y que la decisión (sustentada en un documento de 17 páginas) es “la más visión más clara y lúcida de todo este asunto”.



Parece que la Rolling Stone de Argentina paró un poco con la campaña de "terror" que había comenzado..