Fuente Blog de Paulo Coelho.
artículo publicado el 29 de mayo de 2011 en el diario Folha de São Paulo
A mediados del siglo 20, empezaron a circular en la antigua Unión
Soviética varios libros mimeografiados cuestionando al sistema político.
Sus autores jamás ganaron un centavo de derechos de autor.
Al contrario: fueron perseguidos, desmoralizados en la prensa oficial,
exiliados a los famosos gulags en Siberia. Aún así, continuaron
escribiendo.
¿Por qué? Porque precisaban dividir lo que sentían. De los Evangelios a los
manifiestos políticos, la literatura permitió que ideas pudiesen viajar
y, eventualmente, transformar al mundo.
Nada contra ganar dinero con libros: yo vivo de eso. ¿Pero lo que
ocurre en el presente? La industria se mobiliza para aprobar leyes contra la
“piratería intelectual”. Dependiendo del país, el “pirata” -o sea, aquel
que está propagando arte en la red- podrá terminar en la cárcel.
¿Y a mi con eso? Como autor, deberia estar defendiendo la “propiedad
intelectual”. Pero no lo hago. Piratas del mundo, unios y pirateen todo
lo que escribi!
La época jurásica, en que una idea tenía dueño, desapareció para
siempre. Primero, porque todo lo que hacemos es reciclar los mismos
cuatro temas: una historia de amor a dos, un triángulo amoroso, la lucha
por el poder y la narración de un viaje. Segundo, porque quien escribe
desea ser leido -en un diario, en un blog, en un panfleto, en un muro.
Cuanto más escuchamos una canción en la radio, mas tenemos ganas de
comprar el CD. Eso funciona también para la literatura: cuanto más gente
“piratear” un libro, mejor. Si les gostó como empieza, irá a comprarlo al día
siguiente -ya que no hay nada más cansador que leer largos textos en la
pantalla del computador.
1 – Algunas personas dirán: vos sos rico lo bastante para permitir que tus textos sean divulgados libremente.
Es verdad: soy rico. Pero ¿fueron las ganas de ganar dinero lo que me llevó a escribir?
No. Mi família, mis profesores, todos decian que la profesión de
escritor no tenía futuro. Empecé a escribir -y continúo escribiendo-
porque me da placer y porque justifica mi existencia. Si el dinero
fuese el motivo, ya podria haber parado de escribir y de tragarme las
invariables críticas negativas.
2 – La industria dirá: los artistas no pueden sobrevivir si no son pagos.
La ventaja de internet es la divulgación gratuita de tu trabajo.
En 1999, cuando fui publicado por primera vez en Rusia (tirada de
3.000 ejemplares), el país enfrentó en seguida una crisis de provisión de
papel. Por suerte, descubri una edición “pirata” de “El Alquimista” y
la colgué en mi página. Un año despué, con la crisis ya solucionada, vendia
10 mil cópias.
Llegamos a 2002 con 1 milón de copias; hoy, tengo más de 12 millones de libros en aquel país.
Cuando crucé Rusia en tren, encontrá a varias personas que decían
haber tenido el primer contacto con mu trabajo por medio de aquella copia
“pirata” en mi página.
Hoy, mantengo “Pirate Coelho”, colocando direcciones (URLs) de libros
miós que están en sites de intercambio de archivos. Y mis
vendas sólo crecen -cerca de 140 millones de ejemplares en el mundo.
Cuando comés una naranja, precisa volver para comprar otra. En ese caso, tiene sentido cobrarla en el momento de la venta del producto.
En el caso del arte, no estás comprando papel, tinta, pincel, tela
o notas musicales, sino, si, la idea que nace de la combinación de esos
productos.
La “pirateria” es tu primer contacto con el trabajo del artista.
Si la idea es buena, te gustará tenerla en tu casa; una ideia consistente no precisa de protección.
El resto es ganancia o ignorancia.
PAULO COELHO , es
scritor y compositor, es miembro
de la Academia Brasileña de Letras. Es autor de, entre otros libros, “El
Alquimista” y “La Bruja de Portobello”.