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miércoles, 28 de mayo de 2008

Greenpeace: el biodiesel que se consume en Alemania destruye los bosques de Argentina

Activistas de Greenpeace denuncian que el cultivo de soja destinado a la producción de biodiesel para el mercado internacional, principalmente el europeo, provocará la destrucción de los últimos bosques nativos del país.


El biodiesel consumido en Alemania destruye nuestros bosques


En una demostración con autos alemanes, la organización ambientalista denunció que la producción argentina de biodiesel de soja destinada al mercado internacional, produce mucho más daño al ambiente que lo estimado. Semanas atrás, Greenpeace Alemania había denunciado que el consumo de biodiesel en ese país fomenta la deforestación en países como Argentina.


Con
una camioneta alemana marca “Porsche” y otra “Mercedes Benz” caracterizadas
como “auto-topadoras”, activistas de Greenpeace denunciaron frente a la Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación (SAGPyA) que el
cultivo de soja destinado a la producción de biodiesel para el mercado
internacional, principalmente el europeo, provocará la destrucción de los

últimos bosques nativos del país.
La SAGPyA viene promoviendo la producción de
biocombustiles en nuestro país con el objetivo de abastecer al mercado mundial.


Según datos de la organización ambientalista, para proveer materia prima para las plantas de biodiesel existentes y proyectadas en nuestro país, se necesitan más de 9 millones de hectáreas de este cultivo. La producción a gran escala generará una nueva presión para expandir las tierras agrícolas disponibles, provocando la destrucción directa e indirecta de los últimos ecosistemas naturales.

En los últimos 9 años más de 2 millones de hectáreas de bosques han desaparecido en manos de las actividades agropecuarias, motorizadas especialmente por el cultivo de soja. “La situación de los bosques en Argentina es alarmante” expresó Hernán Giardini, Coordinador de la Campaña de Biodiversidad de Greenpeace. “En nuestro país no podemos perder ni una hectárea más de bosques nativos”.

La reglamentación europea estipula un corte de los combustibles fósiles con un 5,5 por ciento de biocombustibles para el 2010 y del 17 por ciento para el 2020. Alemania es uno de los principales destinos de las exportaciones de las plantas de biodiesel que funcionan hoy en Argentina.

La meta que se propuso Europa tiene una particular importancia para nuestra región ya que estos objetivos exceden por mucho la capacidad de producción de aquellos, lo que hace que países como Argentina se conviertan en proveedores de biodiesel dentro del mercado internacional” sostuvo María Eugenia Testa, de la Unidad Política de Greenpeace. “Por otro lado nuestro país fomenta su producción sin ninguna política que aborde los impactos ambientales y sociales que genera”

Durante las últimas semanas se ha sumado otro gran cuestionamiento a la producción y consumo de biocombustibles, el impacto de estos en la suba de los precios de los alimentos, lo que ya afecta a millones de personas en el mundo, especialmente de los sectores más vulnerables.

“Pese a las advertencias de organismos internacionales como la ONU o el Banco Mundial, y de numerosas organizaciones ambientalistas, los gobiernos siguen promoviendo la producción y el consumo de biocombustibles” agregó la ambientalista. “Los cultivos de maíz o la soja para la producción de biocombustibles compiten directamente con los alimentos, provocando su escasez y el aumento de precios”.

Semanas atrás Greenpeace Alemania había comprobado que el biodiesel añadido al diesel que se comercializa en aquel país proviene en un 20 por ciento de aceite de soja. Durante 2007 se exportaron alrededor de 300 mil (1) toneladas de biodiesel desde Argentina (con sólo dos plantas en
funcionamiento), de las cuales el 25 por ciento tuvieron como destino el bloque comunitario, donde el principal comprador es Alemania. Para este año se calcula que las exportaciones argentinas cuadriplicarán esta cifra

Según Greenpeace Alemania, cada porcentaje adicional en el corte de biodiesel en Alemania significa más de 700.000 hectáreas de plantaciones de soja extra por año. Si se quiere llegar al corte del 17 por ciento, Alemania necesitaría importar cerca de 4.900 millones de litros de biodiesel de soja, lo que significa más de 10 millones de hectáreas de ese cultivo, una superficie similar a la provincia de Santa Fe.

En nuestro país, la Ley 26.093 de Régimen de Regulación y Promoción para la Producción y Uso Sustentables de Biocombustibles, establece la obligatoriedad de la mezcla de 5 por ciento de biodiesel y bioetanol para todos los combustibles comercializados domésticamente a partir del 2010.

“Esta meta solo debiera cumplirse aplicando estrictos criterios de sustentabilidad, seleccionando los cultivos con mejor balance energético y el mejor balance de gases de efecto invernadero. De otra forma la solución sería peor que el problema”, afirmó Testa.

Para Greenpeace la producción de estos combustibles no puede significar la destrucción de bosques nativos ni debe poner en peligro la soberanía alimentaria. Por otro lado, la organización ambientalista exige el establecimiento de un estándar de calidad que obligue a que en el análisis de ciclo de vida de los biocombustibles se genere una reducción de gases de efecto invernadero (GEI) de al menos un 60 por ciento comparados con el combustible que reemplazan.

— Greenpeace Argentina

(1) El año 2006 Argentina exportó 4.956 toneladas de biodiesel, mientras que en el año 2007 las exportaciones llegaron a 319.093, cifra que se proyecta cuadruplicar este año.



sábado, 19 de abril de 2008

Lo que dicen los humoristas gráficos sobre el etanol

A veces los humoristas gráficos nos dan una mejor idea sobre algunos temas.












jueves, 10 de abril de 2008

EL COSTO SANITARIO DE LOS AGRONEGOCIOS

EL COSTO SANITARIO DE LOS AGRONEGOCIOS

..."“Los gurises Portillo vivían en el medio de la soja, justo habían fumigado y ellos se bañaron en el arroyo pegado al campo con soja. Todo es mucha coincidencia”, evalúa Armando Ravasio, con tres décadas en el lugar.
De oficio mecánico, confiesa que la población está dividida entre los que viven de la soja y lo que no, pero que todos reconocen los males. “El pueblo está rodeado de soja. Los depósitos están dentro del pueblos, las máquinas se lavan en las calles, fumigan todo arriba de nuestras cabezas,
hasta arriba de la escuela fumigaron, fíjese el pasto y los árboles como están quemados. Después andamos todos sin poder respirar, los gurises nacen con problemas, la soja nos arruinó la salud, ni el más sojero se lo niega”.

Agricultura sin agricultores

La Fundación Rockefeller y la Fundación Ford, ambas de Estados Unidos, comenzaron en la década del 50 a promover, mediante la investigación de laboratorio, mayor producción por hectárea es pos de aumentar la rentabilidad. Fue el germen de una agricultura tecnificada, con mayor maquinaria, riego cronometrado y un tipo de semillas híbridas. Al proceso se lo denominó “revolución verde”.
Durante las dos primeras décadas, la tendencia fue impulsada por grandes semilleras, por un lado, y las compañías químicas, por otro. “Luego las químicas adquirieron a las semilleras. Se quedaron con todo el negocio, obligando al productor a comprar las semillas y los agrotóxicos que ellas decidieran”, explica la investigadora del mexicano Grupo ETC (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración), Silvia Ribeiro.Durante la década del 60 y 70 aumentó el rendimientos de los cultivos, pero también implicó que los agricultores sean cada más dependientes de costosos insumos químicos.
La consecuencia fue el desplazamiento generalizado de campesinos fuera de sus tierras y empobrecimiento de los suelos. El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), integrado por quince mil familias de siete provincias, encuentra en este fenómeno el inicio del aumento gigantesco de las grandes ciudades, la pérdida de poder social de las comunidades campesinas, su traslado a barrios de emergencia de las grandes urbes y su empobrecimiento.
A fines de los '80, comenzó la llamada “segunda revolución verde”, impulsada por las compañías de biotecnología.“El campo, a nivel mundial, atraviesa una nueva etapa marcada por la transnacionalización del capital, la utilización de nuevas tecnologías y un impacto social y ambiental silenciado, tendencia potenciada por el auge de los agrocombustibles”, explica Ribeiro, resaltando que el actual modelo de agronegocios es manejado en todas sus etapas por las transnacionales agroquímicas, desde la producción hasta la comercialización, pasando por la venta de semillas y los químicos, hasta la distribución.De las siete mil empresas que en la década del 80 controlaban la producción de semillas en el mundo, actualmente sólo veinte compañías dominan el 50 por ciento de ese mercado.
Un relevamiento del Grupo ETC confirmó la concentración de la industria: entre las diez compañías de semillas más importantes del mundo facturaron, en 2006, 13.000 millones de dólares, el 57 porciento del mercado de semillas. Las tres principales compañías -–Monsanto, Dupont y Syngenta-- controlan el 39 por ciento del negocio. Monsanto es la empresa de semillas más importante del mundo, con la quinta parte del comercio de semillas y una facturación de 4476 millones de dólares. La compañía fue uno de los motores más importantes de la introducción de semillas transgénicas. Produce semillas resistentes al mismo herbicida que produce, y lo vende como un paquete tecnológico.
Con la introducción de la
“soja RR” en la agricultura mundial, se disparó el consumo del glifosato de Monsanto. Con un mercado concentrado y una facturación sideral, la industria transgénica es denunciada por su poder de incidencia con quienes
deben controlarla. Hasta la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, es acusada de haber cedido a sus presiones.
En agosto de 2006, líderes sindicales de la EPA acusaron a las autoridades del organismo de ceder ante la presión política y permitir el uso de químicos perjudiciales. “Se corren graves riesgos en fetos, embrazadas, niños y ancianos”, denunciaban. La EPA había omitido estudios científicos que contradecían los patrocinados por la industria de los pesticidas.“La dirección de la EPA prioriza la industria de la agricultura y los pesticidas antes que nuestra responsabilidad para proteger la salud de nuestros ciudadanos”, finalizaba el comunicado.Desde fines de los '90, las organizaciones campesinas, indígenas y ambientales señalaron el poder de las compañías biotecnológicas, y de allí se explican la falta de estudios sobre los efectos del modelo sojero. “El
Programa de Pesticidas de la EPA constituye un verdadero grupo de tareas del 'lobby pesticida'”, asegura Kaczewer.
Entre sus pruebas, exhibe un estudio del Grupo de TrabajoAmbiental (EWG) de Estados Unidos, queinvestigó el origen de los ingresos de los evaluadores de mayor rango en la EPA y constató que, desde que comenzara el Programa de Pesticidas de ese organismo gubernamental, dos tercios de ellos recibían al menos parte de su sueldo de entidades de la industria agroquímica.“Hasta el advenimiento de los cultivos transgénicos tolerantes al glifosato, el límite máximo de glifosato residual en soja establecido en Estados Unidos y Europa era de 0,1 miligramos por kilogramo. Pero a partir de 1996, estos países lo elevaron a 20 miligramos por kilogramo, un incremento de 200 veces el límite anterior. Semejante aumento responde a imposiciones de las empresas productoras de glifosato”, explica Kaczewer.“Las empresas como Monsanto, Novartis y Bayer impulsan la supresión del disenso, con una influencia que parece generar en los científicos una ceguera selectiva que los hace ignorar o malinterpretar la
evidencia científica. Existe un complejo sistema destinado a impedir la publicación de hallazgos adversos. Gigantescas empresas imponen el tipo de ciencia e investigación científica que se debe hacer.
De ahí que no es casualidad la ausencia de estudios toxicológicos a mediano y largo plazo ni bioensayos en aguas y suelos”, denuncia Kaczewer, y cita como ejemplos locales la influencia, a través de subsidios, sobre las universidades. “Las corporaciones están comprando departamentos enteros de universidades públicas, no solo en la parte agronómica sino en la parte biológica, en la parte médica. Los gerentes de las multinacionales compraron firmas de científicos y la literatura del complejo de la soja está infectada de papers ridículos”.

La influencia de los agronegocios avanzó sobre otros ámbitos.

En 2003, campesinos formoseños del poblado Colonia Loma Senés denunciaron las
fumigaciones con glifosato en la zona. Exhibieron sus plantaciones arruinadas, mostraron certificados médicos que confirmaban síntomas de envenenamiento y fotografías de sus animales muertos. En una inusual medida, la jueza Silvia Amanda Sevilla ordenó el cese inmediato de las fumigaciones con Roundup, sentó precedente, fue la primera vez que se dictó una medida de ese tipo. Desde entonces, fue declarada enemiga de las empresas de monocultivos y comenzó
un proceso de hostigamiento por parte de pares, superiores y el poder político.En diciembre de 2007 fue echada de su cargo bajo las acusaciones de “mal desempeño en el cargo y desconocimiento manifiesto del derecho”. Entre las acciones juzgadas estuvo la orden de asistencia inmediata, por parte del gobierno local, a campesinos. “Nunca me perdonaron que frene las fumigaciones. Había ministros del gobierno involucrados, me presionaron jueces para que dé marcha atrás. Y el juicio de mi destitución fue un circo romano. La vida se me está
haciendo cada vez mas complicada. Me cuesta muchísimo trabajar en la profesión por varias razones, pero la principal es que mi apellido es mala palabra en Formosa y la gente, salvo la muy audaz,no quiere contratar mis servicios porque en los juzgados me hacen la vida imposible y debo presentar mas recursos que otros abogados por los disparates que resuelven en mis causas”, afirmó Silvia Sevilla. La abogada de las comunidades denunciantes, Roxana Silva, fue categórica: “La echaron por cumplir con su deber. Todos sus fallos se ajustaron a derechos y aquí es
un pecado.
No se puede meter contra el poder político y los empresarios”. En Formosa continúan utilizando glifosato. Ningún otro juez prohibió las fumigaciones


“Soya Tour” en Ituzaingó Anexo y Montecristo, en Córdoba, Argentina

“Soya Tour” en Ituzaingó Anexo y Montecristo, en Córdoba, Argentina
Sorka Copa Romero y Jordi Menéndez

“El proceso de globalización le impuso a la Argentina en los años 90 un modelo de país productor de transgénicos y exportador de forrajes. Las consecuencias son ahora fáciles de advertir: inmensos territorios vaciados de sus poblaciones rurales, cuatrocientos mil productores pequeños arruinados y poblaciones afectadas por graves enfermedades. Este modelo agro exportador expresó la abdicación del Estado frente a las políticas de mercado.”

Durante la realización del Foro Social de Resistencia a los Agronegocios organizado por el Grupo de Reflexión Rural, Centro de Políticas Públicas para el Socialismo, Acción Ecológica, GRAIN, BaseIS, Terra de Direitos, FOBOMADE y la Red por una América Latina Libre de Transgénicos, con el propósito de coordinar estrategias de resistencia e intercambio de experiencias entre las distintas organizaciones del cono sur que luchan contra el modelo de los agro negocios.

En este contexto se realizó una visita a los campos de soya en Córdoba junto a diferentes organizaciones e instituciones, la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas, Vía Campesina de Ecuador, Terra de Direitos de Brasil, el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo, RALLT- Bolivia, Federación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia “Bartolina Sisa” (FNMCB-BS), Veterinarios sin Fronteras Bolivia y dirigentes campesinos de Bolivia y Ecuador, con el objetivo de conocer los daños causados por el uso de agroquímicos en el cultivo de soya transgénica, los impactos ambientales (contaminación del aire, suelos, agua) y los impactos en la salud de las personas que viven en barrios cercanos a las plantaciones.

- Visita al Barrio de Ituzaingo Anexo de la Cuidad de Córdoba. Argentina.

En compañía de la Organización de Madres de Ituzaingo visitamos el Barrio Ituzaingo Anexo ubicado al Sureste de la cuidad de Córdoba Argentina en la periferia urbana, en cuyo recorrido de las calles se observó la gran expansión de los cultivos de soya transgénica a escasos metros de las viviendas, de acuerdo a lo relatado por las madres, se ven constantemente afectadas por las incesantes fumigaciones que realizan en el lugar con glifosato, endosulfan, 2-4D, paracuat y otros, convirtiéndose en una amenaza persistente.

Posteriormente se visitó el dispensario (centro de salud), que sólo realiza atenciones de primer nivel a través de consultas. Se conversó con el personal y los médicos, alguno de ellos relativamente nuevos, debido a que se realizan frecuentes cambios por el temor a contaminarse y de contraer alguna enfermedad. El nuevo personal médico tiene alguna información sobre el problema que atraviesa el barrio e informan que recién elaborarán un plan de trabajo donde se tratará el tema.

Según el grupo de Madres el dispensario fue una medida que utilizaron las autoridades locales para “callar” las voces que exponían la situación sanitaria del barrio. “Se ofrece atención médica pero no se cuestiona el origen de las enfermedades”

En una entrevista con la Trabajadora Social, funcionaria antigua en el dispensario, informó que antes se brindaba bastante información a los vecinos del barrio, pero actualmente ya no existe este tipo de trabajo por el constante cambio de personal. También señaló que se tienen casos de leucemias, todo tipo de cáncer, malformaciones y otros. Debido a esto, el barrio ya se encuentra marcado por los antecedentes y consecuencias que trajo consigo el cultivo de soya transgénica, sumado a esto no existe ninguna medida por parte de las autoridades, porque simplemente prefieren negar el problema.

La organización de madres señala que los resultados de los análisis de sangre realizados a los niños reportaron la presencia de hasta 5 agroquímicos; una de ellas expreso preocupada “nuestros niños tienen una mezcla de agroquímicos”.

Lo más sorprendente fue ver el reporte que realizaron de manera personal, la organización de madres, sobre los problemas de salud en el barrio, algunas de las enfermedades encontradas fueron: lupus, anemia hemolítica, tiroides, leucemia, linfoma, sarcoma, tumor de cabeza y ojo, cáncer de útero, mama, páncreas, estomago, testículo, vejiga, entre otros. Además nos informaron que llevan registrados más de 200 casos de cáncer; señalan que muchos de sus vecinos, mujeres, jóvenes y niños fallecieron debido a las patologías encontradas sin poder hacer nada al respecto. También existen problemas de malformaciones en recién nacidos, las mujeres tienen temor de embarazarse debido a que se dieron casos de abortos espontáneos, por lo que temen que sus bebes nazcan con algún problema. Asimismo elaboraron un mapa del barrio donde se puede identificar claramente los lugares donde se encuentran las personas con los tipos de patologías .

Ellas expresan, que tienen soya en el este, norte y sud del barrio, es decir viven rodeados de cultivos de soya, y en época de fumigación las avionetas pasan encima de todas las personas que habitan el barrio.

El barrio cuenta con calles que se ven desérticas con muy poca vegetación, los árboles del lugar están secos y algunos muertos; e incluso sus terrenos y viviendas se desvalorizaron debido a que la gente identifica a la zona “de gran riesgo para la salud” por lo que no pueden vender sus propiedades e ir a vivir a otros lugares donde no estén expuestas a las altas concentraciones de agrotóxicos.

El anhelo de estas madres es un ambiente de vida mejor para su familia. Lo valioso de este grupo de mujeres es que ellas luchan y resisten poniendo en riesgo sus propias vidas ante las constantes amenazas físicas y verbales que reciben.

Todas estas son las consecuencias de un modelo de agricultura impuesta por empresas como Monsanto que velan solamente por sus propios intereses, netamente económicos, sin tomar en cuenta el gran daño que causan a las personas y al medio ambiente.

- Visita al Barrio de Montecristo de la cuidad de Córdoba. Argentina.

Junto a la Organización por la Vida, se realizo la visita al barrio donde los vecinos expresaban la presencia de todo tipo de enfermedades, entre ellas el lupus, distintos tipos de cáncer, niños nacidos con malformaciones etc. Asimismo señalan que muchos de sus vecinos ya murieron con diferentes tipos de cáncer y otros tipos de patologías. Incluso al recorrer las calles del barrio se pudo observar a los perros y gatos del lugar con tumores; los árboles en las calles y en la plaza principal están secos y van muriendo poco a poco al igual que la vegetación va desapareciendo a ritmos acelerados.

El barrio está rodeado de cultivos de soya transgénica y estos se encuentran muy cerca de las viviendas (al frente de ellas), pero lo que llamó la atención fue encontrar los silos asentados en el centro del barrio en una de las avenidas principales, uno de los vecinos señaló al respecto “los silos también nos envenenan con sus gases tóxicos y sus partículas, esto sumado a los agroquímicos hacen un cóctel de contaminantes muy peligroso”. Los vecinos expresan que los responsables de manejar los cultivos y los silos “no cumplen ni la ordenanza, ni la ley provincial” y que “vivir en Montecristo se ha transformado en una bomba de tiempo”. También se pudo evidenciar la presencia de una empresa envasadora de agroquímicos y junto a ella una fábrica de galletas y al otro lado las casas de los vecinos.

Otro aspecto que llamó la atención desde el momento de ingresar al barrio fue la presencia en el supermercado y en los silos de letreros con el nombre de Miguel Gazzoni, propietario de grandes extensiones de cultivos de soya. Los vecinos informan que es como si fuera el dueño del barrio y debido a esto, tiene dominio sobre la gente, ya que muchos trabajan para él. Existe temor de los vecinos para reclamar sus derechos ante las autoridades, ya que la gente que trabaja para Gazzoni recibe tickets para abastecerse de productos del supermercado, motivo por el cual temen denunciar las irregularidades que están sufriendo en el barrio, por lo que prefieren mantenerse callados y vivir como si no pasara nada.

Conclusiones

Los alarmantes impactos sobre la salud de los vecinos en ambos barrios, son una clara evidencia de los daños irreversibles que causan estos modelos de agricultura que solo velan los intereses económicos de las empresas dueñas de toda la estructura; ignorando el terrible daño que provocan al bienestar y convivencia que por derecho tiene los y las ciudadanas. Es evidente que los monocultivos de soya transgénica se expandieron sin respetar ninguna ordenanza, como señalo una de las madres de Ituzaingo, “lo único que falta es que en los patios de las viviendas quieran sembrar soya transgénica”.

Las fumigaciones constantes y en elevadas concentraciones que requiere la soya transgénica afectan de manera irreversible a la salud, dañan el medio ambiente, arrebatando y devastando todo lo que está a su paso.

Compartir con los vecinos de estos barrios y conocer de manera directa los problemas a los cuales los sometieron, fue una gran experiencia para los visitantes especialmente para los productores que están más de cerca de los cultivos; quienes a través de esta visita reafirmaron su condición de realizar una producción que no se convierta en amenaza para los seres humanos y el medio ambiente. A partir de estas vivencias estamos comprometidos a seguir trabajando para evitar que este tipo de modelos devastadores amenacen la diversidad biológica y cultural de América Latina; atentando y devastando la producción de nuestros pequeños productores quienes serían los directamente afectados con este tipo de producción que se manejan en pocas manos.

Recordar que este modelo de producción sojera vulnera el derecho humano de los y las vecinas a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo, el derecho a la salud y el derecho a la información ambiental.

Los resultados de los encuentros de las organizaciones con los vecinos y organizaciones que se oponen al uso de agro tóxicos se socializaron en el Foro Social de Resistencia a los Agro negocios que se llevó a cabo los días 23 y 24 de junio en la Ciudad de Buenos Aires con la participación de más de 90 referentes de organizaciones de Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Paraguay y Argentina.

Por último agradecer la acogida de las Madres de Ituzangó y las organizaciones de Montecrísto y trasladarles nuestro sincero apoyo y compromiso.

Muchas gracias

Sorka Copa Romero . FOBOMADE – Bolivia
Jordi Menéndez. Veterinarios sin Fronteras - Cataluña

Red por una América Latina libre de transgénicos



martes, 8 de abril de 2008

Paul Krugman- Los alimentos y el petróleo barato ya son cosa del pasado



Paul Krugman: Los alimentos y el petróleo barato ya son cosa del pasado

Por estos días mucho se oye hablar de la crisis financiera mundial. Pero hay otra crisis mundial en gestación, que está afectando a más gente. Hablo sobre la crisis de alimentos. En estos últimos años, los precios del trigo, el maíz, el arroz y otros alimentos básicos se duplicaron o triplicaron, y la mayor parte del aumento tuvo lugar en estos últimos meses. Los precios altos de los alimentos espantan hasta a los norteamericanos relativamente adinerados. Pero son realmente devastadores en los países pobres, en donde la comida representa más de la mitad del gasto de una familia.

Ya hubo disturbios por los alimentos en distintos rincones del planeta. Naciones proveedoras de alimentos, desde Ucrania a Argentina, han estado limitando sus exportaciones en un intento por proteger a los consumidores internos, lo que condujo a protestas de parte de los agricultores y empeoró las cosas en los países que necesitan importar alimentos.

¿Cómo ocurrió esto? La respuesta es una combinación de tendencias de largo plazo, mala suerte y políticas deficientes.

Comencemos con las cosas que no son culpa de nadie. En primer lugar, está el camino de los chinos que comen carne ahora. Como se necesitan alrededor de 700 calorías de alimento para animales para producir un bife de 100 calorías, este cambio en la dieta aumenta la demanda de granos.

En segundo lugar, está el precio del petróleo. La agricultura moderna depende mucho de la energía. Con el petróleo por encima de los 100 dólares, los costos de la energía se convirtieron en un factor importante que hace subir los costos del agro.

Los precios altos del petróleo, a propósito, tienen también mucho que ver con el crecimiento de China y otras economías emergentes. De manera directa e indirecta, estas crecientes potencias económicas compiten con el resto de nosotros por los escasos recursos, inlcuidos petróleo y tierras de cultivo, lo que hace subir los precios de las materias primas de todo tipo.

En tercer lugar, hubo una racha de mal tiempo en zonas clave. En especial, en Australia, el segundo exportador de trigo del mundo, y estuvo sufriendo una gran sequía.

Estos factores que están detrás de la crisis de alimentos no son culpa de nadie, pero esto no es del todo cierto. El ascenso de China y otras economías emergentes es la principal fuerza que está detrás de los precios del petróleo, pero la invasión a Irak —que conduciría según se había prometido a un petróleo barato— redujo también las provisiones de petróleo más de lo que se hubiera dado de otro modo. Y el mal clima está vinculado con el cambio climático mundial. Por ello, los políticos y los gobiernos que no hicieron nada en relación a los gases efecto invernadero tienen cierta responsabilidad.

¿Qué debería hacerse? Dar más ayuda a la gente en dificultades. Es necesario tomar medidas en contra de los biocombustibles, que resultaron ser un terrible error. Los alimentos baratos, como el petróleo barato, serían ya algo del pasado.

TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

Clarín, 08/04/08


Fuente: Diario Clarín.



lunes, 10 de marzo de 2008

Los combustibles verdes hacen agua


A menudo se oye decir en los ámbitos especializados que estos combustibles están lejos de poder satisfacer la demanda energética de un planeta cada vez más exigente. Pero en los medios sólo se refleja la esperanzadora y muchas veces ilusa idea de que la invasión de los eco-combustibles es algo imparable. Esta semana, sin embargo, hemos conocido dos noticias que parecen arrojar algo de realismo y cautela sobre la euforia verde.
John Beddington, asesor científico del primer ministro británico, ha publicado un informe demoledor sobre los biocombustibles. "La fiebre por los combustibles ecológicos puede conducir a millones de personas a la inanición", ha advertido públicamente Beddington. Y es que, asegura, "es imposible imaginar un modo realista de conseguir una producción global de cereales lo suficientemente grande como para generar biocombustibles y satisfacer a la vez la demanda de alimentos".
Según sus cálculos, en 2030 será necesario que la producción de alimentos sea un 50% mayor que la actual, y para 2080 quizás haya que duplicarla. Paralelamente, las proyecciones sobre el uso de cultivos de cereal destinados a la fabricación de biodiesel (que supuestamente es ecológico) apuntan a una drástica reducción del suelo cultivado para la obtención de alimentos.
En otras palabras: es probable que los combustibles verdes nos libren del cambio climático, pero antes de que el calentamiento nos achicharre a todos millones de personas habrán muerto de hambre.
El discurso de Beddington ha caído como un mazazo, sobre todo si se tiene en cuenta que recientemente la UE ha decretado que para 2020 el 10% del combustible empleado para el transporte en Europa sea eco. Además, los agricultores de Estados Unidos andan embarcados en un esfuerzo sin precedentes por reestructurar su estrategia de cultivos para adaptase al creciente mercado del biofuel. George Bush ha llamado a un incremento masivo del uso del etanol en USA para la próxima década, y el aumento del suelo destinado a plantar maíz ha registrado unos niveles desconocidos desde 1944.
Según Beddington, si los Estados Unidos logran su objetivo y el 40% del maíz cultivado se destina a fabricar gasolina, "el mundo tendrá graves problemas para alimentarse". "El cambio climático puede ser un grave problema, pero les estoy hablando de un problema mucho más grave y que se producirá en la misma escala de tiempo".
No se agotan aquí los aspectos negativos de los combustibles verdes. Esta semana, el ayuntamiento de Tampa (Florida) recibió una petición de suministro de 1,5 millones de litros diarios de agua por parte de la primera planta de producción de etanol que tiene previsto instalarse en su territorio. Ello convertiría a dicha instalación en uno de los diez mayores consumidores de agua de la ciudad. Entre tanto, Florida se enfrenta a una de las peores sequías de su historia reciente.
El proyecto de Bush contempla producir, en 2022, 36.000 millones de galones de biocombustibles para el transporte. Para producir sólo 50 millones en un año sería necesario gastar 1.800 litros de agua al minuto.
No estamos ante un problema que afecte sólo a la producción directa de estos combustibles. También hay que tener en cuenta la cantidad de recursos necesarios para mantener los cultivos de la materia prima cereal. Cada vez son más los expertos que creen que la fiebre por las eco-gasolinas tendrá consecuencias nefastas, en forma de subidas del precio de los alimentos (como ya sucedió la temporada pasada), costes de producción demasiado altos, usos extravagantes de los recursos naturales, especulaciones crecientes con los stocks de cereal y amenazas de desequilibrio de la producción de alimentos en las zonas más necesitadas.
Así las cosas, quizá quepa concluir que lo ecológico no siempre es bueno para la naturaleza...


Así que sería bueno que algún partido político parara un poco la mano con lo de los biocombustibles y propusiera simplemente consumir menos.....Usar menos el auto, comprar menos autos, gastar menos nafta y esas cosas...

Pero supongo que ningún partido hará eso.

Notas relacionadas:





martes, 23 de octubre de 2007

Si hay que elegir entre el combustible o el alimento de los pobres, en la Argentina los políticos la tienen clara.....

Bruno Parmentier El auto del rico disputará el “alimento” con la mesa del pobre...."Alguien nos respondía con que si el Estado distribuye renta o genera mecanismos , tal vez, se podrían mitigar algunos de los efectos del cultivo de soja o de lo que sucede con los biocombustibles.
Los políticos argentinos la tienen clara:





Sobre la desnutrición grave que sucede en el Chaco Argentino

Pero a la historia antigua se superpone en Chaco una nueva. Las numerosas familias wichis y tobas que viven en el Impenetrable, en ranchos de adobe, paja y piso de tierra, solían vivir de la caza y de la pesca, en un espacio determinado por un tiempo, y luego migraban hacia otro lugar, para dejar descansar el monte y que los recursos naturales se fueran reponiendo; pero ahora, por el desmonte excesivo, ya no pueden alimentarse. El Impenetrable ha sufrido la tala de muchas hectáreas -destinadas a las plantaciones de soja- con la consiguiente extinción de las especies animales y, por lógica consecuencia, la desaparición de comida para estas familias indígenas. Como se ve, hablar de exterminio de un pueblo no es estar equivocado.

Nota del diario La Nación, Argentina





Una hora después, en el camino hasta Juan José Castelli –población de 30 mil habitantes que se autocalifica “Portal del Impenetrable”– la desazón y la rabia se perfeccionan al observar lo que queda del otrora Chaco boscoso. Lo que fue imperio de quebrachos centenarios y fauna maravillosa, ahora son campos quemados, de suelo arenoso y desértico, con raigones por doquier esperando las topadoras que prepararán esta tierra para el festival de soja transgénica que asuela nuestro país.Entramos –nuevamente por atrás– al Hospital de Castelli, que se supone atiende al 90 o 95 por ciento de los aborígenes de todo el Impenetrable. Lo que veo allí me golpea el pecho, las sienes, los huevos: por lo menos dos docenas de seres en condiciones definitivamente inhumanas. Parecen ex personas, apenas piel sobre huesos, cuerpos como los de los campos de concentración nazis.

Artículo de Mempo Giardinelli sobre lo que está sucediendo en el Chaco hoy




El desequilibrio ambiental que ha causado la expansión de la soja es la causa de que la provincia pase de las sequías extremas a las inundaciones masivas y de ellas nuevamente a la sequía. Los hechos han dado razón a nuestras previsiones. El Impenetrable es sólo recuerdo y sus últimos jirones se rematan impunemente por Internet… La población campesina que permanece en sus pueblos misérrimos, no tiene acceso a la tierra ocupada por la soja y permanece desempleada de la agricultura, viviendo de planes sociales y bajo la permanente agresión de las aerofumigaciones. A los chaqueños solo les queda emigrar a los cinturones de indigencia que rodean la ciudad de Resistencia o a los bolsones de miseria del Gran Buenos Aires.
El Chaco es una provincia que agoniza en sus ecosistemas devastados. Una provincia que agoniza asimismo bajo la tiranía corrupta de una corporación política tan, pero tan inepta, que contra toda lógica, deja extinguir el propio territorio y la propia población a la que desde hace décadas explota sin misericordia. Sin embargo, resulta aún más demencial todavía, que la crucifixión ambiental, económica y social del Chaco no les baste a los sojeros y a los funcionarios cómplices que han atado el Destino argentino a un modelo de país exportador de forrajes. El viernes 21 de abril, en la localidad de Presidente Roque Sáenz Peña, la Facultad de Agroindustria local, la UNNE o Universidad del Nordeste, el INTA de Sáenz Peña, la UTN de la Provincia junto a la Senadora radical Alicia Mastandrea, han promovido abierta y obscenamente la producción de Biocombustibles, como una nueva e importante alternativa económica para el Chaco.

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Pretenden ignorar a esas poblaciones asoladas por el hambre, víctimas del pecado de olvidar que la tierra es el medio para producir el pan que el hombre necesita, y nunca una fábrica de cultivos industriales o de combustibles. Esa es nuestra miserable corporación política, aferrados a sus gestos coloniales, son incapaces de aprender o de renovarse y ante el fin de la Era del Petróleo, pretenden reemplazar la agricultura por los Agronegocios, y apostar al Capitalismo globalizado de la Soja, ya sea como forraje o como combustible… No solo ignoran la propia tragedia chaqueña, sino que también pretenden ignorar y eludir las responsabilidades del Cambio Climático planetario al que han aportado generosamente con sus extensos monocultivos y sus residuos dejados a cielo abierto, con la quema de montes para extender la frontera de la sojización, con los gases producidos por el cambio en el uso del suelo, sus emisiones de metano y los innumerables venteos de gas en los pozos de petróleo.


La catástrofe ambiental de la provincia del Chaco y las propuestas de fabricar biodiesel con la soja 02-05-06,

El exterminio que no queremos ver

Mientras ayer la Corte Suprema de la Nación recibía a los aborígenes chaqueños que reclaman soluciones a las autoridades ante la total ausencia de políticas de asistencia a sus comunidades, el Centro de Estudios Nelson Mandela informaba de la muerte número 20 en el Chaco, en lo que va del año.

Ernesto Andrada, un niño de la comunidad wichi de tan sólo 3 años, falleció de hambre y la falta absoluta de atención sanitaria. Hasta los dos años, Ernesto tomaba leche que la familia recibía de las autoridades. Pero cuando interrumpieron la entrega y ante la falta de comida, el bebé llegó incluso a comer tierra. Actualmente ni sus padres ni sus seis hermanos reciben ninguna ayuda.

La muerte de Ernesto ocurrió una semana después de la de Valentina Oriburo. Esta beba de 21 meses, falleció de tuberculosis y severamente desnutrida.

Esta misma dramática situación de falta de ayuda oficial la viven más...

...de 30 comunidades aborígenes de la provincia norteña. Suman más de 60.000 que representan casi el 10% de la población chaqueña y comprenden las etnias tobas o qom –la más numerosa-, wichís y mocovíes.

Todo el artículo del diario Clarín.



Esa es una peqeña muestra de lo que harán los políticos con los biocombustibles.

Sepamos que pasa y veamos si podemos oponernos a un modelo que nos lleva al desastre.



Parte de "El Sentido de la vida" del grupo británico "Monty Pithon"

Cualquier semejanza con los políticos argentinos no es mera coincidencia...

lunes, 22 de octubre de 2007

El auto del rico disputará el “alimento” con la mesa del pobre.

Tapa del libro Nutrir a la Humanidad.





Una traducción de la entrevista realizada a Bruno Parmienter por el diario “O Estado de São Paulo”. Lamentablemente nuestros políticos no saben mucho sobre lo que está sucediendo con la agricultura. Están todos festejando el auge de la soja….Pero, en algún momento ese modelo no resistirá y ¿qué es lo que sucederá con nosotros?....
El “Partido Pirata” defenderá una política sustentable en el área agrícola, dándole prioridad a una buena alimentación. Es algo loco que los autos disputen el alimento a las personas, no se si en algún libro de ciencia ficción existe algo así…..Pero si existiera muchos habrían pensado en un delirio del autor….
Como complemento los invito a leer el artículo: Agflation y a escuchar la charla de Jorge Rulli en el Parque Ecológico Provincial Guillermo Enrique Hudson.
A la hora de votar, pregúntele a sus candidatos qué piensan sobre biocombustibles, políticas agrarias, qué hacer con los cereales, etc. etc. No se si existirá alguna traducción al español del libro.




“Creo que transformar cereal en biocombustible es una locura.
Parece obvio que un país no puede resolver su demanda energética provocando el hambre en otro. En el planeta hay siempre unas 800 millones de personas pasando hambre. Vea que coincidencia: 800 millones de personas sienten hambre en el planeta y tenemos una flota global de 600 millones de automóviles y 200 millones de camiones. El número es el mismo: 800 millones quieren comida, 800 millones quieren combustible. ¿y ahora?.“


ENTREVISTA A BRUNO PARMENTIER Economista, ingeniero y director de la École Supérieure d’Agriculture d’Angers (ESA), en Francia.Hace años investiga el futuro de la alimentación. En la era del biocombustible, el estudio se transforma en libro y trata de un futuro difícil, en donde es posible que existan penurias.
Rivalizando con los rumores en torno al divorcio del presidente Nicolás Sarkozy y su mujer, Cecilia, el economista Bruno Parmentier también está dando de que hablar en Francia. Él está en la mira de la prensa. El diario Le Monde, que días atrás publicara una de sus polémicas entrevistas, “lo estampó” en su site, la semana pasada, con el siguiente título: “La humanidad camina para la era de la penuria”. La afirmación del entrevistado, director de la École Supérieure d’Agriculture d’Angers (ESA), la más importante del sector en Francia, sonó apocalíptica en la tierra de los buenos quesos, buenos vinos, buenos patés, pero no tan buenos recuerdos de guerras y épocas de vacas flacas.

Parmentier le hay sacado el apetito a los estrategas europeos desde que lanzó el libro Nourrir l’Humanité (Nutrir a la Humanidad, ed. La Découverte), meses atrás. Él admite que desde entonces no paró de dar entrevistas y predicar su rosario de estadísticas. En el libro, el economista vislumbra el futuro de la alimentación a partir de un mundo con energía rara y cara. Nos aclara que en apenas un siglo la población global saltó de 1,600 millones para 6000 millones. Que para satisfacer a todas estas bocas (dejando hambrientas a por lo menos 800 millones de ellas), se apostó en factores de producción alimentar que a cada década devoran más tierras, más energía, más agua, más química, más mecanización.

“El tiempo del ‘más, más’ se acabó. Seremos forzados a apostar en la agricultura que producirá más con menos, en un medio ambiente muy degradado.”

En esta entrevista a “Aliás” (suplemento del diario “O Estado de São Paulo”), Bruno Parmentier habla de la llegada de nuevos contingentes poblacionales, especialmente en Asia y en África, del envejecimiento de la población, que prolonga la vida alimentar, y de la voracidad mundial por combustibles, “lo que fatalmente va a colocar al tanque de gasolina del rico a la mesa del pobre”.

Creo que transformar cereal en biocombustible es una locura. Absuelve a la opción brasileña por el etanol de caña. Pero defiende una nueva ética: “Ningún País debe resolver su problema de energía a costa del hambre de otros”. Quien apostó que el mensaje es para el presidente George W. Bush, acertó.

-Usted dice que no entendía de agricultura hasta llegar a la dirección de la ESA, en 2002. ¿Cómo cambió la escuela su manera de ver las cosas?-

No vengo del sector agrícola. Soy ingeniero de minas y economista. Después de trabajar con desarrollo agrario durante cuatro años en México, en la década del 70, probé a editar libros, vivir como periodista, y sólo mas tarde acepté la dirección de la mayor escuela agrícola de Francia. Acepté el cargo convencido de que la era del petróleo está terminando y la biología, ¡ojalá!, nos llevará por caminos mejores. El balance de estos descubrimientos está en mi libro, Nourrir l’Humanité, que ha causado gran repercusión, desde su lanzamiento no paro de dar entrevistas aquí en Europa.-

¿Por qué tanto interés?

-Porque ninguna perspectiva histórica nos da la seguridad de que todos tendremos que comer en el futuro. Y, si tomo la perspectiva geográfica, la constatación es amarga: el hambre alcanza a 800 millones de personas y hay casi 1000 millones comiendo muy mal.

-¿Qué prevalece en su análisis sobre el futuro de la alimentación: amenazas ambientales, transiciones demográficas, modelos económicos?-

Hay una conjunción de factores, pero, hablemos en demografía. Garantizar la nutrición de una población fuertemente expandida es una novedad radical para la humanidad. Hasta el siglo 16, la población mundial no creció mucho. Hubo un crecimiento suave en los siglos 17 y 18, seguido de otro mas acentuado en el 19, tocando más a Europa y Asia y después desparramándose hacia otras partes. en 1900 había en el planeta 1,800 millones de habitantes, 50% de los cuales comían satisfactoriamente. Pero se contaban 800 millones de mal nutridos. Cincuenta años más tarde, por lo tanto en 1950, llegamos a 2,800 millones y había algo en torno de 800 millones de personas con hambre. Hoy somos 6,300 millones y continuamos encontrando algo así como 800 millones de hambrientos.

Podemos hacer una lectura optimista de estos números: en un siglo, la humanidad consiguió dar de comer a más de 4,500 millones de personas. Buena performance. Pero podemos observar con cierto pesimismo esta extraña “ley” : cualquiera que sea la población del planeta hay siempre unos 800 millones pasando hambre. Es un número persistente.

-¿Y qué debe pasar en los próximos 50 años?

-La población deberá estabilizarse entre 9000 y 10.000 millones de personas. Significa que habrá en el planeta 1000 millones de nuevos asiáticos, cerca de 800 millones de nuevos africanos, 400 millones de nuevos latinoamericanos. Entonces tenemos que preguntarnos: ¿habrá alimento para todos? Si admitimos que todos ambicionamos comer según los padrones occidentales, con dietas fuertemente basadas en productos de origen animal, tendremos entonces que duplicar la producción agrícola del mundo, ya que los animales comen como nosotros, humanos - consumen cereales y vegetales- y duplicar teniendo en cuenta las disparidades existentes. Será preciso multiplicar por 5 la producción agrícola africana y por 1,9 la producción agrícola latinoamericana, también será inútil aumentar la producción europea, ya que estamos comiendo bien hace bastante tiempo y no hacemos más tantos hijos. Por eso nuestra población es declinante.

-En términos globales, ¿hay disposición para pensar disparidades?

-¡No hay otra manera! Las soluciones aplicadas para aumentar la producción de alimentos en el siglo 20 seguramente no funcionarán en el siglo 21. Es imperativo encontrar alternativas. en escala global, nuestras reservas de tierras disponibles para la agricultura son cada vez menores, en parte por cuenta de la urbanización. Continuamos destruyendo los bosques a una velocidad inaceptable para el equilibrio ecológico, o sea, a la razón de 140 mil km² por año . La ecuación que resulta de eso es simple: en 1960, había, más o menos, una hectárea para nutrir dos seres humanos. Hoy, hay en promedio una hectárea para cuatro, en 2050, una hectárea para seis, y así siguiendo. China hoy ya lidia con la razón de una hectárea para ocho individuos.

-¿Cuál es el peor impacto de la escasez de agua para la agricultura?

-La irrigación fue un medio de expansión agrícola largamente utilizado en el siglo 20, permitiéndonos llevar agua a más de 200 millones de hectáreas, no podemos depender de la misma estrategia. Mire sólo lo que va a pasar: en los próximos tiempos asistiremos a una onda de reparación de las barreras construídas décadas atrás, cuyas instalaciones tienen duración limitada y vamos a tener que repararlas, si, porque construir las nuevas cuesta caro y restan lugares mucho más complicados para erguirlas. Además de esto, no tendremos como alimentar otros tantos diques con esa escasez de agua dulce en el planeta. La propia FAO estima que el nivel máximo de áreas irrigables no pasará de 240 millones de hectáreas en los próximos años. es muy poco.

-¿El petróleo está terminando de verdad?

-Es lo que dicen los especialistas y esto tiene que ver con nuestra mesa. Tecnologías agrícolas inventadas en el siglo pasado son muy golosas de energía porque fueron desarrolladas en una época de petróleo barato. La mecanización de la agricultura, la fabricación de fertilizantes y otros modos de producción dependen básicamente de energía. Hoy el precio mundial del petróleo alcanza US$ 90 por barril. La tendencia de alta debe continuar y el impacto psicológico de la cotización rompiendo el límite de los US$ 100, es ya inminente, será bastante sensible. Gente mas joven que yo verá al petróleo a US$ 150 el barril. Todo esto complica la vida de los 28 millones de agricultores del mundo que dependen de la mecanización del sector. en contrapartida, cerca de 250 millones de productores rurales trabajan con energía animal y 1000 millones no tienen ni animales ni tractores. ¡1000 millones de productores están completamente al margen! Delante de este escenario, debemos preguntarnos: la agricultura, de aquí para adelante, ¿debe servir a la producción de alimentos o de energía?

Vea que coincidencia: 800 millones de personas sienten hambre en el planeta. y tenemos una flota global de 600 millones de automóviles y 200 millones de camiones. El número es el mismo: 800 millones quieren comida, 800 millones quieren combustible. ¿y ahora?

-¿Qué apuesta hace en los biocombustibles?-

No somos nada en este sector porque mal tomamos conciencia del problema. El balance energético revela fragilidades, para empezar del hecho de que todavía precisamos de un litro de petróleo para producir tres litros de biocombustible. El balance territorial, es entonces una aberración completa: en promedio, debemos reservar una hectárea de tierra para garantizar el abastecimiento de cuatro o cinco autos. Intentamos resolver el problema de los tanques de gasolina ofereciéndoles algo precioso para la dieta alimentaria de la humanidad, que es el cereal. Eso es una locura. Para mi, el camino mas aceptable es el del etanol brasileño, hecho de caña de azúcar. Pero, no puedo dejar de espantarme: ¿cómo es que un país como Brasil, potencia agrícola, todavía no consigue nutrir a su población?

-¿Por qué aprueba la opción brasileña por el etanol?

-Parece ser la más sensata. Quiero dejar claro: Soy absolutamente a favor de los biocombustibles. Pero absolutamente en contra a la utilización de los cereales para la producción de etanol. Cereal es alimento de base. Nosotros, acá en Europa, estamos invirtiendo alto en la producción de biodiesel, como aquél que es hecho a partir de la colza (canola). Tales iniciativas no me parecen satisfactorias porque demandan grandes áreas para el cultivo, mucha agua para irrigación y se mantiene esa relación loca, que es gastar un litro de petróleo para producir tres litros de biocombustible. Ya la caña ofrece una relación mejor, y no me parece que va a faltar azúcar para la alimentación. Como tampoco creo que vayan a acabar con las selvas brasileñas.

-Pero eso se debate en Brasil hoy. La plantación en gran escala de caña podría desplazar al ganado hacía la Amazonia, lo que no seria bueno. Se escucha mucho este tipo de crítica.

-No creo en eso. es innegable que el etanol brasileño tiene ventajas: viene de una planta que crece rápidamente, no exige preparación de la tierra, lo que en si significa economía de combustible, y es aprovechada literalmente hasta el bagazo. Además de tener mucha tierra cultivable, Brasil es un país que posee superficie de reserva para la agricultura. El gran problema de la caña de azúcar brasileña es social. ¿Cómo erguir un programa ambicioso de etanol con los trabajadores en el campo ganando mal, sin preparación, sin recursos, sin derechos?

-¿Por qué es tan duro con la utilización de los cereales para la producción de biocombustible?

-Vea la política agrícola del gobierno Bush. Los EUA tienen excedentes de maíz y por eso quieren convertirlo en etanol. Sólo que, para atender a la propia demanda de energía, van a consumir el maíz que hoy es la base de la alimentación de México. ¡y los mexicanos pagarán más caro por lo que comen! Parece obvio que un país no puede resolver su demanda energética provocando el hambre en otro. En este sentido es que trazo un escenario sombrío, en el cual el auto del rico disputará el “alimento” con la mesa del pobre. -Entonces ponga en la balanza: de un lado, comida, del otro, combustible. ¿Qué pesará más en la búsqueda por sustentabilidad?-Es posible preveer que, en 50 años, Europa pueda haber reducido en 10% su producción agrícola. Seremos menos numerosos y es verdad que podemos cortar un poco de nuestra dieta. Por otro lado, estaremos mal en términos de energía fósil, por lo tanto los biocombustibles serán estratégicos. Imagino que nuestros campos tendrán que ser reservados para la producción de cereales y que tengamos que salir atrás de los biocombustibles de los países templados, llamados de “segunda generación”, que no demandan tanta agua ni tanta energía. Ya Asia, a pesar de los progresos hechos, en especial en China y en Vietnam, tendrán que enfrentar un crecimiento poblacional que complicará las cosas. Pero el gran problema de la humanidad es África. La población africana actual, de 800 millones, deberá duplicarse en poco tiempo, a pesar de las guerras, de la penuria y del sida. Hoy, en el África negra, 40% de la población sufre de hambre crónica. Lo que acaba sirviendo de caldo de cultura para ideologías extremistas.

-¿Y América Latina?-

Estará mejor porque no debe aumentar mas de 400 millones de personas en el próximo medio siglo, tiene reserva de superficie y de agua, sobretodo Brasil. Sin embargo, ¿el clima democrático que se ve hoy en el continente será un factor de cohesión social y eficacia productiva en el futuro? La repuesta está en las manos de ustedes.

-¿La discusión combustible versus comida va hacía lo ideológico?

-Lo importante es que apreciábamos dos grandes juegos. ¿Cómo vamos a sacar de la tierra comida y energía en abundancia? Será preciso pragmatismo y algo de modestia para encarar este desafío.

-En su libro, en varios momentos trata del “miedo de no tener nada para comer”. ¿Eso es típico de los franceses y sus vecinos europeos?

-Cuando falta comida, ningún problema es mayor que “tener algo para comer”. Pero, cuando hay comida, entonces aparecen 50 nuevos problemas en la vida de la gente: el miedo de engordar, de envenenarse, de envejecer, la culpa de comer mucho cuando tantos tienen hambre... En Europa Occidental, la última vez que se le vio la cara al hambre fue en la 2ª Guerra y hoy la mayoría de la población no lidia con esos recuerdos. Pero lidia con ésos 50 nuevos problemas. Seguramente el declinio de la religión, en una Europa secularizada, dio lugar a otros tipos de mandamientos colectivos. Por ejemplo: así como existe lo “ecológicamente correcto”, existe también lo “corporalmente correcto”. Tenemos que adelgazar, hacer gimnasia, exhibir buena forma física si queremos merecer el respeto de los otros.

-A pesar de las penurias del pasado, Francia es vista como tierra de abundancia, donde se come bien y donde el sector agroalimentario todavía atrae el mayor volumen de divisas para el país.

-De hecho, parece que el mundo viene para acá para aprender ese “bien manger”. La verdad es que los franceses son muy exigentes en esta materia y sus agroindustrias supieron sacar partido de la cultura local, transformándola en bussines. Claro que si persiste la idea de usar trigo, maíz o arroz para hacer biocombustibles, viejos miedos pueden reaparecer.

-En términos históricos, somos mas informados sobre penurias de que sobre abundancias.

-Hay un dictado que dice: el pez no sabe que está en el agua hasta ser pescado. Cuando una generación vive en la abundancia, ella no ve lo contrario y pasa todo el tiempo reclamando o entreteniéndose con la infelicidad de los otros. es desconcertante constatar que las personas no son mas felices en la abundancia que en la lucha por la supervivencia.

-Para los criterios occidentales, seria deseable que todo individuo pueda comer por lo menos tres veces por día. ¿Tendremos que repensar este criterio en el futuro?-

De hecho, lo deseable seria ofrecer a todos los habitantes del planeta la posibilidad de comer tres veces por día. Pero, ¿comer qué y en qué cantidad? Guardamos en nuestro cuerpo la memoria de penurias del pasado, por eso tendemos a comer mas de lo necesario: más azúcar, más grasas, cuando nuestra vida se hizo mas sedentaria. Entonces la obesidad crece de forma alarmante, especialmente en las clases medias. en casi todos los países del globo, se ve un aumento estruendoso de los gordos. es un problema en escala mundial, de cierta forma tan serio como el hambre.

-¿Por qué?

-La demanda creciente por productos de origen animal es muy alta - eso, en el conjunto de la humanidad. Consumiendo tales productos, sobrecargamos la agricultura porque, como ya dije, animales comen como nosotros. Sólo que la taza de transformación en la industria todavía deja mucho que desear: grosso modo, precisamos de 4 kilos de cereales para tener 1 kilo de pollo. O 12 kilos de cereales para tener 1 kilo de carne bovina. La necesidad de fomentar culturas vegetales se tornó prioridad. en fin, debemos desarrollar agriculturas por todo el mundo, y no apostar apenas en las mas productivas, como la de Brasil o de Australia.

-La población planetaria aumenta no sólo por las tazas de natalidad, altas en varias partes, sino también por el aumento de la expectativa de vida. Cuánto mas se vive, mas se come. ¿Esto entra en sus cálculos?

-Sin duda. En Europa, a lo largo de medio siglo aumentamos tres meses de esperanza de vida por año . 50% de los niños que nacen hoy en Francia serán centenarias. Entonces, veamos: un europeo en los años 50 consumiría cerca de 50 mil refecciones en el transcurso de su vida. El europeo nacido ahora consumirá 100 mil. Esto trae desafíos inmensos por la cantidad de alimentos a producir. y también por la calidad de lo que se come, al final, nuestros cuerpos estarán expuestos por mas tiempo a procesos de acumulación de toxinas. Muchas enfermedades aparecen cuando el sujeto ya hizo unas 80 mil refecciones. Antes no debíamos preocuparnos con eso, ahora tenemos. Como si no bastasen todos los desafíos que tenemos, la preocupación con la seguridad y la pureza de los alimentos todavía nos atormentará mucho.

Original en portugués del Diario “O Estado de São Paulo”
(traducción, http://e-grondona.com.ar/)