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jueves, 26 de noviembre de 2009

Aclaraciones de Horacio Potel y Su Abogado sobre el fallo de sobreseimiento.

Horacio Potel y su abogado dieron su punto de vista sobre lo comentado en este blog anteriormente por Eduardo ( http://partido-pirata.blogspot.com/2009/11/fallo-del-sobreseimiento-de-horacio.html ) :

Horacio Potel:

Algunas aclaraciones: el abogado Raúl Alejandro Ochoa, apoderado de la Cámara Argentina del Libro, denunció ante la Unidad Fiscal de investigación de Delitos Tributarios y Contrabando a las webs de Heidegger, Nietzsche y Derrida, en unidad de acción con la embajada de Francia.

Esta unidad fiscal, luego de tomarse un tiempo larguísimo para consultar nic-ar, hace la denuncia ante el juzgado 49. Por tanto la parte que me acusa y me demanda es el Estado Argentino, es el fiscal, el que le dice al juez que no siga con el proceso, lo hace despues de haber tenido mil y una oportunidades de comunicarle esto mismo al juez: procesamiento, nulidad, apelación de la nulidad, apelación del procesamiento.

Ya sólo quedaba fijar la fecha del juicio cuando de pronto el fiscal sale con argumentos copiados a mi abogado, no se por qué sucedió esto, si por motivos politicos fruto de la movilización virtual que el caso produjo, o se debió a otros motivos que dezconoco y sobre los cuales con la información que tengo sólo puedo especular. Quizá sería bueno que consultaran con mi abogado, Leonardo Hernández.

Dr. Leonardo Hernandez (Abogado de Potel):

Es exactamente como dice Horacio. Querría agregar un par de cosas:

1) En este caso la Camara Argentina del Libro no se constituyó como parte querellante, sino que sólo hizo la denuncia y luego la causa fue impulsada de oficio.

2) Con respecto al tema del ánimo de lucro el mismo artículo no requiere que este exista para que se configure el delito.

3) La "falta de impulso" no se refiere a que "no movieron el juicio" sino a que el fiscal, que es el titular de la acción, solicitó el sobreseimiento.Quedo a disposición por cualquier consulta sobre el tema. Sería iluso de parte nuestra pensar que la persecución a Horacio fue la última. Hay que estar preparados para la próxima y para eso hace falta organización y buena información sobre el tema.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Cuando la filosofía no es para todos-EL PROFESOR HORACIO POTEL FUE PROCESADO


Fuente Página 12.

Se lo acusa de haber subido a Internet textos filosóficos que en muchos casos era imposible conseguir en librerías argentinas. El problema para Potel comenzó con una queja de la editorial Les Editions de Minuit, que posee derechos sobre una parte de la obra de Derrida

Por Facundo García

El profesor Horacio Potel acaba de ser procesado por haber subido a Internet textos filosóficos que en muchos casos era imposible conseguir en librerías argentinas. La justicia penal consideró que la publicación de estas obras en bibliotecas digitales gratuitas atenta contra el orden público, y le dictó al docente un embargo de 40.000 pesos, amén de haber amenazado meses atrás con la intervención de su teléfono y el allanamiento de su domicilio.

Se espera que una apelación de la defensa abra una nueva instancia del pleito. De todas maneras, los fantasmas de una condena injusta siguen rondando. El calvario comenzó con una queja de la editorial europea Les Editions de Minuit, que posee derechos sobre una parte de la obra de Derrida. La empresa consiguió el apoyo de la embajada francesa, y la Cámara Argentina del Libro se sumó al ataque. La ecuación es simple: jacquesderrida.com.ar y heideg geriana.com.ar se habían convertido en referencias para aquellos que pretendían indagar en esos pensadores y no tenían plata. Hoy esas fuentes ya no existen. La ley ordenó darlas de baja. “Estoy bastante shockeado –se sinceró Potel en una conversación con este diario–. Las medidas tomadas demuestran que quienes deciden sobre el asunto recaen continuamente en imprecisiones y no entienden nada de tecnología. Me siento perseguido.” El acusado –que aún conserva un espacio dedicado a Nietzsche (www.nietzscheana.com.ar)– no esperaba nada de lo que está aconteciendo. Por un lado, porque no obtenía ningún beneficio económico de su actividad difusora. Y por otro, porque lo que estaba haciendo con ayuda de la web era aumentar la disponibilidad de materiales de estudio que, de otro modo, hubieran sido inaccesibles para buena parte de los hispanohablantes.

En un comunicado difundido en la tarde de ayer, el docente advirtió que “al parecer, mantener bibliotecas públicas de filosofía en Argentina es ilegal porque viola la ley 11.723”. En otro tramo de su mensaje, Potel añadía que “si las cosas se guiaran por la razón, se debería revisar esa ley de 1933, que está provocando que se criminalice a las bibliotecas públicas y a sus bibliotecarios. Eso, claro, si se sigue pensando que éstas son instituciones útiles y necesarias, como me enseñaron en la escuela primaria, donde me decían que entre las principales funciones del Estado está la difusión de la cultura, en la convicción ilustrada de que sólo el conocimiento nos hace libres”.

“Los jueces –alegó el profesor– están para hacer cumplir las leyes, no para cambiarlas, pero deben tener su criterio. En este caso, tal criterio parece ser que he cometido una falta gravísima que los autoriza a perseguirme y castigarme –entrar en el sistema judicial penal ya es de por sí un castigo– como si fuera el peor de los delincuentes, procesándome en tiempo record e imponiéndome un embargo insólito a sabiendas de que no tengo ninguna propiedad, que soy docente y que en mi último recibo de sueldo figura que gano 1350 pesos de bolsillo.” La nota transmitía indignación y sorpresa: “¿Es tan tremendo, tan inmoral para el Estado argentino la existencia de bibliotecas públicas, bibliotecas adaptadas a las nuevas tecnologías que decuplican el poder de difusión (...)? Este es un problema político que excede el marco legal y necesita de definiciones políticas. Necesitamos saber si esta criminalización de las bibliotecas es una política de Estado o solamente la interpretación del juez Pablo Raúl Ormaechea, subrogante del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 37”.


Fuente Página 12.


domingo, 26 de abril de 2009

“El conocimiento no es una mercancía”



Fuente Página 12.
En el Día de la Propiedad Intelectual, la persecución judicial al docente que cometió el “delito” de difundir en la web textos difíciles de hallar de Derrida, Heidegger y Nietzsche debería servir para abrir un debate menos policíaco

Por Facundo García

“Sólo una cosa es imposible para Dios: encontrarle algún sentido a cualquier ley de copyright del planeta” (Mark Twain en su cuaderno de notas, el 23 de mayo de 1903).

La noticia recorre el mundo: mientras varias instituciones celebran hoy el Día Mundial de la Propiedad Intelectual, hay un docente argentino que está siendo perseguido penalmente por haber creado dos sitios sin fines de lucro donde se podían descargar de forma gratuita textos de Martin Heidegger y Jacques Derrida. Con furor insólito, la fiscalía pidió que se allane el domicilio de Horacio Potel y se le intervengan las cuentas de mail y el teléfono; y hasta mencionó la posibilidad de enviarlo a la cárcel por un período de entre un mes y seis años. ¿Quién es Potel? Un filósofo que en 1998 se compró una computadora, se conectó a Internet y quedó fascinado: “No podía creer que existiera un medio donde cualquiera se podía comunicar a voluntad con cualquiera, donde los libros y las imágenes que tanto había amado y que tanto habían significado en mi vida estaban allí para ser distribuidos sin restricciones. En ese momento estaba apasionado con Nietzsche y me pareció una buena idea devolver esos regalos que la red me estaba dando; entre los que hay que contar a mi mujer, a la que conocí por la web en esos lejanos años”.

Aclaremos: no es que el entrevistado haya querido devolver a su esposa, sino que intentó retribuir lo que había recibido del ciberespacio generando proyectos en los que el dinero no fuera una condición para acceder a textos fundamentales. “El primer sitio –Nietzsche en castellano, nietzscheana.com.ar– está por cumplir una década, y tuvo más de tres millones de visitas”, puntualiza. A partir de aquel éxito surgió la idea de abrir páginas similares sobre Derrida y Heidegger. “Jacquesderrida.com.ar y heideggeriana.com.ar eran bibliotecas públicas online que gracias a una denuncia iniciada por la corporación local de fabricantes de libros de papel –la Cámara Argentina del Libro– y promovida por el agregado ‘cultural’ de la Embajada de Francia en Argentina, hoy ya no existen”, señala el profesor.

Lo cierto es que si quien conversa con Página/12 resulta ser un criminal para la Justicia, el problema es serio. Con modales tranquilos, Potel responde dejando entrever una bronca que no excluye ocasionales giros de humor ácido, un combo que parece coincidir con las reacciones que generó en los demás su llamado a la resistencia. Porque es posible que éste sea un hombre en apuros, pero no está solo: lo apoyan incontables blogs, un grupo en Facebook con más de dos mil ochocientos miembros, académicos, filósofos, estudiantes, investigadores, periodistas y ONG. En el Reino Unido, el grupo Copy South –de la Universidad de Kent– le dedicó un muy buen informe que está en kent.ac.uk/law/copysouth/es/hora cio_potel_es.htm. El abogado Leonardo Hernández está representando a Horacio sin cobrarle, porque sabe que su defendido no tiene un mango. Es que, después de todo, sus páginas ofrecían una completa relación de los textos de tres filósofos clave, además de fotos, biografías, comentarios y enlaces. Un auténtico tesoro para el lector tercermundista.

–El 31 de diciembre de 2008 Raúl Alejandro Ochoa, apoderado de la CAL, inició esta causa considerando que usted había violado la Ley 11.723, de Propiedad Intelectual. ¿Cuál es su situación ahora?

–Estamos esperando que el juez me llame a declaración indagatoria. Supongo que no ordenó aún las medidas que pidió el fiscal: intervención de mi teléfono y mis mails, y el allanamiento de mi casa. Tras dos meses de habernos enterado de la existencia de este juicio, el acostumbramiento nos sacó a mi mujer y a mí del constante infierno de estar temiendo que en cualquier momento un grupo de policías se meta en nuestra casa y se lleve las computadoras que –ambos somos docentes universitarios–, son una herramienta de trabajo.

–¿Cómo era su vida en épocas más tranquilas?

–Estudié Arquitectura en la UBA y luego como hobby empecé filosofía, la cual me atrapó y lo sigue haciendo, aunque ahora eso de “atrapar” haya tomado un matiz un poco preocupante. Actualmente trabajo en la Universidad Nacional de Lanús, donde dicto Etica y Metodología. En el campo de la investigación me estoy dedicando casi con exclusividad a Derrida y publiqué algunos trabajos sobre él. También me aboqué a Nietzsche y Heidegger. En el fondo, mis web son una especie de mapa de mis lecturas.

–Es evidente que se están oponiendo dos concepciones. Una que entiende que la filosofía y sus textos son mercancía y otra que estima al filosofar como un derecho universal. ¿Cómo jugarían esos valores en este juicio?

–Pienso que lo que se generó excede el ámbito de la filosofía. Se está discutiendo, directamente, el futuro de la difusión del conocimiento. El Parlamento Europeo dijo que “el analfabetismo electrónico será el analfabetismo del siglo XXI”, y desde este punto de vista, permitir que corporaciones oscurantistas preocupadas por sus balances empiecen a cerrar las bibliotecas digitales es asegurarnos un futuro de mayor ignorancia, y por tanto de mayor sometimiento y desigualdad. En Sudamérica no nos podemos dar el lujo de acceder a los reclamos de estos sectores, que al estilo de revividos luditas no titubean en destruir las nuevas máquinas del conocimiento en su afán de seguir ganando dinero con procedimientos artesanales.

–Tampoco las bibliotecas de papel están pasando un buen momento...

–No se hace nada por fomentar las bibliotecas del siglo XX, que están desabastecidas y desactualizadas hasta grados lamentables. A la vez, preventivamente, se empiezan a cerrar los embriones de las bibliotecas futuras. El acceso a los libros de papel se volvió imposible debido a los precios en euros. Además –y aun cuando se esté dispuesto a pagar las fortunas que piden– no hay dónde hallarlos fuera de Capital o alguna ciudad importante como Córdoba. En el interior son muy pocas las librerías especializadas en algo que no sea la venta de bestsellers y libros de autoayuda. Eso sin contar que los títulos pasan siglos agotados hasta que el fabricante dueño del copyright percibe que puede ser un buen negocio volver a publicar.

El ataque legal comenzó con una queja de la compañía francesa Les Editions de Minuit –que posee derechos sobre una parte de la obra de Derrida– y contó con el apoyo de la embajada francesa. “Que yo sepa –se embala Potel– la fábrica o artesanía Minuit no publicó libros aquí. Sin embargo, la colaboración de la CAL le permite concretar un ardid del más claro colonialismo, al negarnos el acceso a dos de los más importantes filósofos del siglo pasado.”

El acusado tomó conocimiento de la denuncia mediante la visita de un policía al que le encargaron chequear su domicilio. “Usted sabrá en qué anda”, respondió el agente cuando se le consultó el motivo. La causa lleva el número 57.627 y actúan el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 37 y la Fiscalía 49 de la ciudad de Buenos Aires. Cayeron sólo los sitios sobre Heidegger y Derrida, ya que el fallecimiento de Friedrich Nietzsche ocurrió en 1900 y ya pasaron los setenta años establecidos por la ley para la conservación de los derechos del autor.

–Al menos Nietzsche zafó. Igual, es como si se pretendiera encerrar al pensamiento...

–Es un secuestro de Derrida y Heidegger. De eso se trata, de la desaparición de su legado para miles de personas que no tienen el dinero que les piden los “dueños”, o que simplemente no encuentran sus trabajos. Sobre esto el mismo Derrida fue muy claro, y permítame citarlo: “Heredo algo que también debo transmitir: ya sea algo chocante o no, no hay derecho de propiedad sobre la herencia”.

–Le planteo un juego filosófico: ¿qué cree que habría dicho Sócrates sobre lo que le está pasando? ¿Y Heidegger? ¿Y Derrida?

–Es difícil aventurar qué habrían pensado Sócrates o Heidegger, ya que no conocieron Internet, aunque Heidegger la haya previsto de algún modo. En todo caso yo no pienso beber la cicuta. Sí podemos aventurar la respuesta de Derrida al jefe de la CAL, que alegremente afirmó en un matutino que sin copyright no habría producción intelectual. Le diría que el conocimiento no es una mercancía, es una transmisión, una traducción, una tradición, una herencia, que como tal me preexiste. Lo que trae como consecuencia que el texto singular se independice de su supuesto autor para devenir máquina productora, diseminante del sentido, separada de la conciencia y por tanto de las intenciones y de la plenitud del “querer–decir” de éste, y de cualquier otro que quiera erigirse en el dueño.

Da para seguir pensando. Por lo pronto, los efectos que pueda tener la avanzada sobre el resto de los internautas invita a recordar aquellas palabras de Martin Niemöller que casi siempre se atribuyen erróneamente a Bertolt Brecht: “Cuando vinieron a llevarse a los comunistas/ guardé silencio/ porque yo no era comunista (...) cuando vinieron a llevarse a los judíos/ no protesté/ porque yo no era judío./ Cuando vinieron a buscarme/ no había nadie más que pudiera protestar...” El perseguido resume: “Ojalá todos tomemos conciencia de que éste es uno de los más graves problemas que enfrenta la cultura. La red aguantará. Quizá los textos de Derrida y Heidegger ya no sean tan fáciles de encontrar. Pero sus fantasmas no se dejarán conjurar tan sencillamente”.


Fuente Página 12.

Del Grupo de Investigación Copysouth.:

Aquellos que afirman “proteger” los “derechos de propiedad intelectual” de Derrida persiguen a un profesor que simplemente sigue las enseñanzas del filósofo francés y las populariza en el mundo de habla hispana.

El Grupo de Investigación CopySouth solicita a la Cámara Argentina del Libro y al gobierno argentino que levanten inmediatamente los cargos criminales y que respeten y protejan las libertades académicas del profesor Potel al proveer acceso popular a obras filosóficas. En cualquier conflicto entre la propiedad intelectual y el derecho a la educación y a acceder al conocimiento, elegimos la educación e invitamos a quienes comparten las mismas preocupaciones para que difundan esta noticia lo más extensa y rápidamente posible.

Pueden enviar cartas a Les Éditions de Minuit (7 Rue Bernard Palissy, 75006 Paris 06, France, correo electrónico: contact@leseditionsdeminuit.fr), a la Cámara Argentina del Libro (Av. Belgrano 1580, Piso 4, C1093AAQ Buenos Aires, Argentina, correo electrónico: cal@editores.org.ar) y al Consejo Federal de Educación de Argentina (Pizzurno 935, P.B. of. 5, C1020ACA Buenos Aires, Argentina, correo electrónico: cfce@me.gov.ar).


30 de marzo de 2009
El Grupo de Investigación CopySouth
contact@copysouth.org

El Grupo de Investigación CopySouth (CSRG) fue establecido en 2005. El CSRG es formado por investigadores y activistas en más de 15 países y conduce investigación en una variedad de temas de derecho de autor y cuestiones relacionadas respecto del Sur global. Los ejemplares del Dossier de 210 páginas de CopySouth están disponibles para descarga gratuita (en inglés y español) en su sitio Web (www.copysouth.org).




viernes, 27 de marzo de 2009

Entrevista a Horacio Potel profesor con procesos penales por compartir libros de Derrida y Heidegger

En otras entradas del blog había colocado la información sobre Horacio Potel, profesor universitario que mantenía dos sitios sobre Heidegger y Derrida en español.

Horacio Potel fue entrevistado por el programa de radio Rebeldes Estereotipos de la radio La Tribu.

Entre otras cosas Potel comenta que fue procesado penalmente por compartir libros gratuitamente que en la Argentina no serían publicados ya que para la editorial francesa no es negocio publicar en la Argentina....





Escuchando al programa de radio la sensación que me queda es de bronca.

Bronca porque la CAL estuvo 2 años investigándolo para procesarlo sin antes enviarle ningún aviso ni advertencia.

¿Por qué no le dijo que iba a ser procesado por haber subido textos con derechos de autor?

Seguramente Horacio Potel habría borrado esos textos ante la amenaza de un juicio.

No entiendo por qué no le advirtieron de su acción.

Y algo que me da bronca también es la actitud de las personas que entrevistaron a Potel, no dejaron al final ninguna opción de contacto con él, no dijeron al aire algo así como:

-Si quieren comunicarse con el Profesor Potel envíen un mail a...

Nada, sólo dijeron miren en las páginas caches de google están los textos bájenlos de ahí y reprodúzcanlos.... Puede ser una forma de demostrar que la ley es vieja, pero no es la mejor forma de ayudar a alguien que se está bancando un juicio y un juicio penal.

Por las dudas les dejo aquí la información de contacto que aparece en Google al buscar Potel:

domingo, 1 de marzo de 2009

Más información sobre el docente denunciado por la Cámara Argentina del Libro


Según el diario "El Periódico de México":

"

El sitio dedicado a Heidegger (www.heideggeriana.com.ar), abierto en 2000, y el de Derrida (www.jacquesderrida.com.ar), creado en 2001, contenían texto -parciales y completos- de esos autores, seleccionados dentro del desordenado universo de internet, a lo que Potel añadió comentarios, datos biográficos y bibliográficos.

La editorial francesa Les Édicions de Minuit, que edita textos de filosofía, dio aviso a la embajada de Francia en Buenos Aires sobre la existencia de los sitios de Potel y, a su vez, la representación diplomática se contactó con la Cámara Argentina del Libro, que denunció el caso ante la justicia por supuesta violación a la ley de propiedad intelectual.

Esta ley pena a quien "edite, venda o reproduzca por cualquier medio o instrumento, una obra inédita o publicada sin autorización de su autor o derechohabientes".

Si bien en el expediente judicial se incluye el sitio de Heidegger (1889-1976), el foco está puesto en la web de Derrida (1930-2004), que, a juicio de Potel, es "la más completa de este autor en internet, sobre todo para el trabajo académico".

Potel, de 48 años, reconoció que los sitios desactivados contenían textos completos, aunque aclaró que eran "de circulación libre en internet".

"Mi amor por la filosofía viene desde muy lejos y quería compartirlo de algún modo, a través de estos sitios, con el resto de las personas. La idea era difundir y hacer una especie de ordenamiento, ya que todos estos textos están en la web, pero con malas traducciones, malas versiones, desordenados", dijo Potel, que aseguró que los sitios no tienen un fin comercial."




Bueno, lo que habría que hacer es dejar de enseñar a Derrida o preguntarnos qué hubiera pensado el filósofo de todo ésto.



sábado, 28 de febrero de 2009

Docente denunciado por la Cámara Argentina del Libro

El abogado Raúl Alejandro Ochoa, apoderado de la Cámara Argentina del Libro, inició una causa criminal contra el profesor de filosofía Horacio Potel por infracción a la ley 11.723 de propiedad intelctual.
Potel es el creador de los sitios:

Estos sitios ofrecían una completa relación de los textos, vida y obra de los tres filósofos, además de fotos, biografías, comentarios y enlaces. El más antiguo es el de Nietzsche, que cuenta desde su inicio y hasta hoy con más de cuatro millones de visitas.
El buscador Google sitúa a los tres sitios entre las primeras respuestas a las búsquedas
por nombre de los autores.

Potel tomó conocimiento de la denuncia en su contra gracias a la vista de un agente de policía encargado de establecer su domicilo, en el barrio porteño de Montserrat .
“Usted sabrá en qué anda” respondió el agente cuande se le preguntó cuál era el motivo de la averiguación.

La causa lleva el número 57.627 y actúan el juzgado en lo criminal de instrucción Nº 37 y la Fiscalía 49. Los imputados son los sitios sobre Heidegger y Derrida, ya que la investigación preliminar realizada por la Unidad Fiscal de investigación de Delitos Tributarios y Contrabando
(UFITCO) estableció –gracias a la lectura de la página web denunciada- que el fallecimiento de Friedrich Whilem Nietzsche ocurrió en el año 1900, superando los 70 años establecidos por la ley para la conservación de los derechos de autor.

Potel enfrenta hoy la posibilidad de sufrir la intervención de su teléfono, sus casillas de correo electrónico (obtenidas por UFITCO gracias a los servicios de la empresa Telexplorer, según consta en el expediente) y el allanamiento de su domicilio. Esto último, con el fundamento de “establecer el lugar físico donde se origina el hecho”.

Las páginas Derrida en Castellano y Heidegger en castellano fueron vaciadas de sus contenidos por el propio Potel. Los enlaces que iban a los textos hoy muestran la leyenda “Este sitio ha sido desactivado debido a una acción judicial iniciada por la CÁMARA ARGENTINA DEL
LIBRO”

A partir de la publicación de esa leyenda y de una nota informativa en la red social Facebook, la Red empezó a reaccionar. Potel recibe diariamente mensajes de solidaridad de académicos, estudiantes y autores tanto de Argentina como de varios países como Chile, Ecuador,
México y España.
La mayoría de estos mensajes hacen referencia a la imprescindibilidad de las páginas para el estudio, la investigación y la difusión de las obras de Derrida y Heidegger en países en los que
el costo de los libros hace prácticamente imposible su adquisición para miles de estudiantes, además de no estar algunos de ellos disponibles en librerías.

Potel entiende a los sitios como “Bibliotecas públicas on line”.
“Nunca lucré ni tuve la intención de lucrar con la publicación de las páginas. En 1999 (cuando empecé con el sitio Nietzsche en Castellano) estaba fascinado por las infinitas posibilidades que la red ofrece para el intercambio de conocimientos.Estos sitios son mi mejor obra, y para mí es trágico haber tenido que removerlos. Son el fruto de muchísimo trabajo y fueron totalmente financiados por mí. No entiendo por qué tanta necesidad punitiva por parte de una corporación (se refiere a la CAL) que dice defender la lectura, la educación y la cultura”.

La Cámara Argentina del Libro cuenta con el cuestionable antecedente de haber hecho allanar la sede de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA e incluso logró condenar a algunos docentes por hacer que los alumnos fotocopien material bibliográfico. La escena de la policía entrando a Puán es recordada con estupor por muchos miembros de esa comunidad académica.