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sábado, 1 de junio de 2013
Dusty el Fumigador-Nueva Película de Disney (luego vendrá Eléctricito el picaneador!)
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AVIONES
"DUSTY", culpable de sembrar enfermedad y muerte
por donde pasa...
No es de exagerado pensar que nada de ingenua tiene la nueva película que el estudio Disney nos tiene preparada.
Si presentar a DUSTY como "el Nuevo Héroe que estamos buscando", teniendo en cuenta que es un AVION FUMIGADOR, no es en tren de conseguir una licencia social para seguir envenenando, matando, depredando, reprimiendo, desolando, allí precisamente por donde estos ingenuos avioncitos pasan...
¿qué otra cosa puede ser?
Así como nos vendieron durante años y nos siguen mintiendo sobre los efectos mortales de los agrotóxicos llamándolos de otro modo o presentándolos como remedios que deben utilizarse en la agricultura, así también intentan sin duda naturalizar de manera perversa a través de ingenuos personajes animados para niños, una profesión/acción para nada inocente y que en los últimos años -está demostradísimo- se basa en la búsqueda de la ganancia extrema a costa de lo que sea, incluso de la salud y vida del medio ambiente, incluidos por supuesto los seres humanos.
En el tráiler de presentación de "AVIONES" pueden escucharse frases como: "El Sol saliendo después de una vida de completa oscuridad, como un fresco fertilizante en un campo de cultivos secos"...
Por supuesto omiten aclarar que no son fertilizantes lo que nos tiran justamente y que los campos quedan secos, precisa e inmediatemante después de su paso mortalmente rasante.
Tampoco dicen nada de los cientos de niños -nuestros niños- ya que a ellos estaría dirigida esta película, que no tendrán ocasión de poder verla, ya que personajes como DUSTY ( la versión argentina bien podría llamarse "PANCELLO", quién fumigó de manera mortal el Barrio de Ituzaingó en Córdoba y por el cual se halla condenado por el delito de contaminación ambiental agravada
(Ver Juicio a la Fumigación) han minado su salud, en algunos casos dejándolos postrados por las malformaciones causadas por la lluvia de veneno con que los rociaron personajes como DUSTY durante años, o porque sus madres han abortado como consecuencia de sus lluvias mortales, porque padecen cáncer o, como en muchos casos ya no están porque simplemente... han muerto.
En nombre de ellos, los que ya no podrán ver ni esa ni ninguna otra película, de los cientos de víctimas de Barrio Ituzaingó, de los niños de Lavalle -Corrientes- también envenenados por sus agrotóxicos, de los miles de niños fumigados en las escuelas, sería bueno realizarle una contracampaña/escrache a esta nada ingenua película del "imperio asesino de niños", divulgando la perversa intención que contiene su argumento, y para que quede más que claro que acá no estamos buscando ni queremos sus nuevos héroes, que los despreciamos y que le estamos, como en el Barrio Malvinas de Córdoba, presentando una ardua pelea.
Difusión, escrache para que quede claro que no deseamos ver su película porque su historia está manchada con sangre, la sangre de los cientos de enfermos, muertos, desplazados o reprimidos que este modelo extractivo y saqueador -sostenido por gobiernos como el actual al servicio de las corporaciones- provocan.
Un genocidio silencioso e invisibilizado, en el cual los "DUSTY" cargan con una enorme culpabilidad, aunque nos quieran vender lo contrario.
Edgardo Pancello, el "DUSTY" argentino, acusado y condenado por el delito de contaminación.
Los "DUSTY", no tienen nada de inocentes, siembran enfermedad y muerte...
¡PAREN DE FUMIGAR...
PAREN DE ENFERMAR...PAREN DE MATAR!
Etiquetas:
aviones,
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Edgardo Pancello,
película de disney
sábado, 2 de junio de 2012
Sobre Foxconn, el mayor proveedor de Apple, Nintendo, Dell y otros
Sobre Foxconn y su relación laboral.
Subtítulos en español para revisar Subtítulos en inglés para revisar
A los subtítulos los pueden editar con el block de notas.
lunes, 20 de diciembre de 2010
La Trampa de Disney
Una aclaración : Joyce entraría en dominio público en el año 2010 ya que entra en dominio público el 1ro. de enero del año siguiente a que se cumplen los 70 años de fallecido.
miércoles, 31 de marzo de 2010
“The Disney Trap: How Copyright Steals our Stories”-"La trampa de Disney: Cómo el Copyright Roba nuestras historias"
De "El Blog de Mec"
Texto en español
(traducción de MEC)
Fabio, el cibernauta, acepta la invitación de Molly Bloom:
“Chat with me online”.
Molly: Hola, hola. Soy Molly Bloom. Mister James Joyce me ha creado. Disculpa si chateo contigo desde mi lecho, pero es aquí donde me ha dejado en el libro. Estoy en la famosa novela de Joyce “Ulises”. ¿La conoces?
Fabio: Claro que la conozco. ¡Todos conocen el Ulises de James Joyce! Te conozco, Molly Bloom, eres la esposa del protagonista, la del último capítulo, el famoso monólogo, la obra maestra del “flujo de conciencia”, el capítulo que ha definido un estilo para un siglo de literatura. ¿Qué estás haciendo ahora en los Estados Unidos?
Molly: Me he mudado aquí ya hace tiempo para proteger mis derechos.
Fabio: ¿Qué derechos?
Molly: Los derechos de personaje.
Fabio: ¿Qué es eso?
Molly: ¿Lo ves? Así estamos... No sabes siquiera qué son. ¿Ves? ¿Ves? Yo no tengo derechos...
Fabio: OK, vamos, no te enojes, dime de qué se trata, Molly.
Molly: Se habla tanto de ''copyright'', dicen que sirve para proteger a los autores, incluso después de muertos, pero ningún derecho para mí después de haber sido tan maltratada por el señor Joyce.
Fabio: ¿Que te ha hecho?
Molly: Tú has leído el monólogo... ¿por qué preguntas?
Fabio: Perdona, Mol, no te enfurezcas y dime de qué manera intentas ahora proteger tus derechos. Vamos, Molly, por favor...
Molly: Con otro Joyce, una Dama Joyce, por cierto. Al fin...!
Fabio: ¿Cuál Joyce?
Molly: Joyce Carol Oates
Fabio: Ah, entiendo.
Molly: Se está ocupando de mis derechos de personaje. No le doy tregua... Ella nunca habría permitido que un personaje femenino pensara como la Molly Bloom del señor Joyce. De ninguna manera. Ella es toda una Señora.
Fabio: Veo que eso te perturba, pero no logro recordar qué cosas feas hay en tu monólogo, de verdad. ¿Podrías leerme alguna parte, así entiendo mejor?
Molly: No, no puedo. Es decir, si me lo hubieses pedido en el '91, en el '92 o en el '93, o hasta en 1994, te lo habría leído de buen grado. Pero ahora no puedo. Hasta el 2011.
Fabio: ¿Qué quieres decir?
Molly: Mira, el señor James Joyce murió en 1941...
Fabio: Ya, descanse en paz.
Molly: No sé... tú leíste el monólogo ¿no? ¿Tú descansarías en paz?
Fabio: Vamos, Molly, adelante.
Molly: OK, murió en 1941, decía. Por eso, en 1991, después de 50 años, podía citar su obra, leerla en voz alta, reescribirla, recitarla en el teatro donde podía insultarlo libremente, acosarlo y destruir sus palabras.
Fabio: Molly, no exageres...
Molly: Disculpa. ¿Dónde había dejado...? ¡Ah, sí! en el ''copyright''. En una época el ''copyright'' duraba 50 años después de la muerte del autor.
Fabio: ¿50 años? ¿Estás bromeando? ¡Es una eternidad! Pero ¿quién necesita vivir a costa del talento y del patrimonio de otro durante todos esos años?
Molly: La esposa y los hijos del autor, supongo. Imagínate que no estén en situación de mantenerse... Los escritores son siempre muy pobres... E imagina que se haya muerto joven y su mujer se haya quedado sola con sus 8 hijos y...
Fabio: ¿8 hijos? Pero has dicho que se había muerto joven.
Molly: ¡Ah, sí! Pero se pasaba más tiempo en la cama que en la máquina de escribir, y tuvieron el primer hijo a los 14 años.
Fabio: ¡Ah, un hindú, claro!
Molly: Sí, y sus ancianos abuelos están enfermos y necesitan ser cuidados con el dinero del ''copyright''.
Fabio: Me has dicho que se había muerto joven.
Molly: Claro, era el más joven de una gran familia, y su madre tenía 45 años cuando él nació...
Fabio: ¡Ah, claro! Entonces tendría también un montón de tíos y tías!
Molly: ¡Oh, sí! Montones, todos pobres e infelices e incapaces de mantenerse a sí mismos.
Fabio: ¿Inválidos?
Molly: El 50 % por lo menos, y todos con una parva de hijos.
Fabio: Oh, caramba, qué hubiera sido de ellos sin el dinero del ''coyright''...
Molly: Y sí, tristísimo ¿verdad?
Fabio: Si, pero 50 años, Molly, es un montón de tiempo. ¿Por qué ahora no puedes leerme el monólogo si podías leerlo en el '93?
Molly: Ah, esa es otra historia tristísima...
Fabio: ¿Otro hindú?
Molly: No. Mucho peor: la señora Disney.
Fabio: ¿La señora Disney?
Molly: Debía de estar propio en la ruina...
Fabio: ¿Por qué? ¿La conoces?
Molly: No, en realidad no sé siquiera si alguna vez ha existido. Lo mío es solo una conjetura. Como te decía, el derecho de autor estaba protegido por 50 años ¿no?
Fabio: 50 largos años, diría.
Molly: Si. Pero en los años '90 los derechos de la Disney sobre el Ratón Mickey estaban por caducar y la pobre señora Disney, anciana y en la miseria, con sus 8 hijos muertos de hambre, y todos esos tíos y tías...
Fabio: ¿Los inválidos?
Molly: Sí, ellos. Y... seguramente estaban también en desgracia.
Fabio: ¿Por qué?
Molly: Porque salió una ley que extendió el ''copyright'' de 50 años ¡a 70 años!
Fabio: ¡Diablos!
Molly: Y sí... ¿Cómo hubiera estado el mundo si hubiesen liberado todos aquellos Ratones y Cenicientas, eh? ¿Te lo imaginas? Podríamos usar el Pato Donald para la publicidad sin pagar. Se habría convertido en el héroe de un dibujo animado porno. Habría podido ''tirarse'' a Guffy en la Posada de Abuela Pata y asesinar a esos monstruos de Huguito, Dieguito y Luisito.
Fabio: ¡Bien!
Molly: Y, sí... El mundo no habría sido más el mismo, se habría convertido en un burdel disneyliano... Menos mal que la señora Disney la pasaba tan mal.
Fabio: Debía de pasarla muy mal si le han dado otros 20 años.
Molly: A ella, a sus hijos y a sus nietos, no los olvides.
Fabio: Seguramente pedían limosna por las calles de Los Ángeles...
Molly: Tiene que haber sido exactamente así. Si no ¿por qué volver a hacer a Joyce inaccesible al público hasta el 2011? ¿Por qué Brecht? ¿Por qué Sartre, Calvino, Orwell? ¿Por qué Pessoa?
Fabio: ¡Ya! ¿Por qué hacer de eso un delito?
Molly: Por aquella pobre pordiosera de la señora Disney, obviamente.
Fabio: Oye... pero ¿cómo era aquella historia del Ratón? Había leído que el tio Walt habia tomado la idea de su primer dibujo animado, ''Steamboat Willie'', de un muy famoso personaje llamado “Steamboat Bill''...
Molly: Cierto, como el señor Joyce, que ha tomado la idea del ''Ulises'' del señor Homero...
Fabio: Simpson.
Molly: No, no de ése, qué tonto eres... El griego ciego. ¿Sabes? Todos tomamos las ideas de los que nos han precedido. Reutilizamos viejos relatos, los reelaboramos. No podemos hacer nada puramente ''nuestro''. Los relatos pertenecen a todos. No existe el arte creado desde cero. Creamos todos a partir de la cima de una pirámide desde la cual partimos de cero para crear nuevas obras de arte.
Fabio: Tal cual. Y a eso hoy lo llamamos plagio ¿no es cierto?
Molly: Sí. Pero hay nuevos caminos para quien quiere compartir. Por ejemplo, hay un escritor italiano, Roberto Caligiuri, que ha escrito la novela ''Telemaquia''. Es, de nuevo, la historia de Ulises, esta vez vista a través de los ojos de su hijo. Homero sigue siendo inmortal porque sus relatos son reutilizados y compartidos. Adoro esta novela. Se publicará dentro de poco con licencia ''copyleft''. Te he traducido una parte. ¿La quieres oir? Puedes hacerle lo que te plazca, representarla, traducirla, leerla, fotocopiarla para un amigo si lo haces gratis, gratis puedes usarla.
Fabio: Como en los viejos tiempos, cuando los relatos pertenecían a todos.
Molly: Sí. Antes de la trampa Disney. Ahora escucha la historia. Y mira.
Telémaco: “Entre las infinitas cosas que podían suceder, no había pensado que mi padre pudiese regresar. No porque me faltara imaginación, o por distracción, o por un error estratégico. Simplemente porque habia dejado de desearlo y, a poco, había comenzado a esperar que no regresara más. No recuerdo con exactitud cuándo ocurrió. Creo que fue un proceso lento y constante que me llevó, sin que yo fuera de ello consciente, a no poder imaginar una vida junto a él, y muchos menos subordinado a él. Cuando era pequeño me parecía normal sufrir porque él no estaba. Había hecho de la inquietud una situación natural y no lograba imaginar una situación distinta. Fue durante mi regreso de Pilo que comencé a desear que Odiseo no regresara más, y lo deseaba con plena conciencia de lo que quería y de lo que significaría para mí. Sentía que este deseo me alejaría de quien creía todavía en su regreso, pero en aquel momento no pensaba en las consecuencias desagradables que eso significaría para mi conciencia, porque el deseo de que mi padre no regresara más nutría mi crecimiento...”
Fabio: Wow...
Molly: Sí... y ahora, no te la quedes... haz circular esta historia.
Fabio: ...Como lo hicimos siempre...
De "El Blog de Mec", gracias a María Elena por su trabajo!!!
Texto en español
(traducción de MEC)
Fabio, el cibernauta, acepta la invitación de Molly Bloom:
“Chat with me online”.
Molly: Hola, hola. Soy Molly Bloom. Mister James Joyce me ha creado. Disculpa si chateo contigo desde mi lecho, pero es aquí donde me ha dejado en el libro. Estoy en la famosa novela de Joyce “Ulises”. ¿La conoces?
Fabio: Claro que la conozco. ¡Todos conocen el Ulises de James Joyce! Te conozco, Molly Bloom, eres la esposa del protagonista, la del último capítulo, el famoso monólogo, la obra maestra del “flujo de conciencia”, el capítulo que ha definido un estilo para un siglo de literatura. ¿Qué estás haciendo ahora en los Estados Unidos?
Molly: Me he mudado aquí ya hace tiempo para proteger mis derechos.
Fabio: ¿Qué derechos?
Molly: Los derechos de personaje.
Fabio: ¿Qué es eso?
Molly: ¿Lo ves? Así estamos... No sabes siquiera qué son. ¿Ves? ¿Ves? Yo no tengo derechos...
Fabio: OK, vamos, no te enojes, dime de qué se trata, Molly.
Molly: Se habla tanto de ''copyright'', dicen que sirve para proteger a los autores, incluso después de muertos, pero ningún derecho para mí después de haber sido tan maltratada por el señor Joyce.
Fabio: ¿Que te ha hecho?
Molly: Tú has leído el monólogo... ¿por qué preguntas?
Fabio: Perdona, Mol, no te enfurezcas y dime de qué manera intentas ahora proteger tus derechos. Vamos, Molly, por favor...
Molly: Con otro Joyce, una Dama Joyce, por cierto. Al fin...!
Fabio: ¿Cuál Joyce?
Molly: Joyce Carol Oates
Fabio: Ah, entiendo.
Molly: Se está ocupando de mis derechos de personaje. No le doy tregua... Ella nunca habría permitido que un personaje femenino pensara como la Molly Bloom del señor Joyce. De ninguna manera. Ella es toda una Señora.
Fabio: Veo que eso te perturba, pero no logro recordar qué cosas feas hay en tu monólogo, de verdad. ¿Podrías leerme alguna parte, así entiendo mejor?
Molly: No, no puedo. Es decir, si me lo hubieses pedido en el '91, en el '92 o en el '93, o hasta en 1994, te lo habría leído de buen grado. Pero ahora no puedo. Hasta el 2011.
Fabio: ¿Qué quieres decir?
Molly: Mira, el señor James Joyce murió en 1941...
Fabio: Ya, descanse en paz.
Molly: No sé... tú leíste el monólogo ¿no? ¿Tú descansarías en paz?
Fabio: Vamos, Molly, adelante.
Molly: OK, murió en 1941, decía. Por eso, en 1991, después de 50 años, podía citar su obra, leerla en voz alta, reescribirla, recitarla en el teatro donde podía insultarlo libremente, acosarlo y destruir sus palabras.
Fabio: Molly, no exageres...
Molly: Disculpa. ¿Dónde había dejado...? ¡Ah, sí! en el ''copyright''. En una época el ''copyright'' duraba 50 años después de la muerte del autor.
Fabio: ¿50 años? ¿Estás bromeando? ¡Es una eternidad! Pero ¿quién necesita vivir a costa del talento y del patrimonio de otro durante todos esos años?
Molly: La esposa y los hijos del autor, supongo. Imagínate que no estén en situación de mantenerse... Los escritores son siempre muy pobres... E imagina que se haya muerto joven y su mujer se haya quedado sola con sus 8 hijos y...
Fabio: ¿8 hijos? Pero has dicho que se había muerto joven.
Molly: ¡Ah, sí! Pero se pasaba más tiempo en la cama que en la máquina de escribir, y tuvieron el primer hijo a los 14 años.
Fabio: ¡Ah, un hindú, claro!
Molly: Sí, y sus ancianos abuelos están enfermos y necesitan ser cuidados con el dinero del ''copyright''.
Fabio: Me has dicho que se había muerto joven.
Molly: Claro, era el más joven de una gran familia, y su madre tenía 45 años cuando él nació...
Fabio: ¡Ah, claro! Entonces tendría también un montón de tíos y tías!
Molly: ¡Oh, sí! Montones, todos pobres e infelices e incapaces de mantenerse a sí mismos.
Fabio: ¿Inválidos?
Molly: El 50 % por lo menos, y todos con una parva de hijos.
Fabio: Oh, caramba, qué hubiera sido de ellos sin el dinero del ''coyright''...
Molly: Y sí, tristísimo ¿verdad?
Fabio: Si, pero 50 años, Molly, es un montón de tiempo. ¿Por qué ahora no puedes leerme el monólogo si podías leerlo en el '93?
Molly: Ah, esa es otra historia tristísima...
Fabio: ¿Otro hindú?
Molly: No. Mucho peor: la señora Disney.
Fabio: ¿La señora Disney?
Molly: Debía de estar propio en la ruina...
Fabio: ¿Por qué? ¿La conoces?
Molly: No, en realidad no sé siquiera si alguna vez ha existido. Lo mío es solo una conjetura. Como te decía, el derecho de autor estaba protegido por 50 años ¿no?
Fabio: 50 largos años, diría.
Molly: Si. Pero en los años '90 los derechos de la Disney sobre el Ratón Mickey estaban por caducar y la pobre señora Disney, anciana y en la miseria, con sus 8 hijos muertos de hambre, y todos esos tíos y tías...
Fabio: ¿Los inválidos?
Molly: Sí, ellos. Y... seguramente estaban también en desgracia.
Fabio: ¿Por qué?
Molly: Porque salió una ley que extendió el ''copyright'' de 50 años ¡a 70 años!
Fabio: ¡Diablos!
Molly: Y sí... ¿Cómo hubiera estado el mundo si hubiesen liberado todos aquellos Ratones y Cenicientas, eh? ¿Te lo imaginas? Podríamos usar el Pato Donald para la publicidad sin pagar. Se habría convertido en el héroe de un dibujo animado porno. Habría podido ''tirarse'' a Guffy en la Posada de Abuela Pata y asesinar a esos monstruos de Huguito, Dieguito y Luisito.
Fabio: ¡Bien!
Molly: Y, sí... El mundo no habría sido más el mismo, se habría convertido en un burdel disneyliano... Menos mal que la señora Disney la pasaba tan mal.
Fabio: Debía de pasarla muy mal si le han dado otros 20 años.
Molly: A ella, a sus hijos y a sus nietos, no los olvides.
Fabio: Seguramente pedían limosna por las calles de Los Ángeles...
Molly: Tiene que haber sido exactamente así. Si no ¿por qué volver a hacer a Joyce inaccesible al público hasta el 2011? ¿Por qué Brecht? ¿Por qué Sartre, Calvino, Orwell? ¿Por qué Pessoa?
Fabio: ¡Ya! ¿Por qué hacer de eso un delito?
Molly: Por aquella pobre pordiosera de la señora Disney, obviamente.
Fabio: Oye... pero ¿cómo era aquella historia del Ratón? Había leído que el tio Walt habia tomado la idea de su primer dibujo animado, ''Steamboat Willie'', de un muy famoso personaje llamado “Steamboat Bill''...
Molly: Cierto, como el señor Joyce, que ha tomado la idea del ''Ulises'' del señor Homero...
Fabio: Simpson.
Molly: No, no de ése, qué tonto eres... El griego ciego. ¿Sabes? Todos tomamos las ideas de los que nos han precedido. Reutilizamos viejos relatos, los reelaboramos. No podemos hacer nada puramente ''nuestro''. Los relatos pertenecen a todos. No existe el arte creado desde cero. Creamos todos a partir de la cima de una pirámide desde la cual partimos de cero para crear nuevas obras de arte.
Fabio: Tal cual. Y a eso hoy lo llamamos plagio ¿no es cierto?
Molly: Sí. Pero hay nuevos caminos para quien quiere compartir. Por ejemplo, hay un escritor italiano, Roberto Caligiuri, que ha escrito la novela ''Telemaquia''. Es, de nuevo, la historia de Ulises, esta vez vista a través de los ojos de su hijo. Homero sigue siendo inmortal porque sus relatos son reutilizados y compartidos. Adoro esta novela. Se publicará dentro de poco con licencia ''copyleft''. Te he traducido una parte. ¿La quieres oir? Puedes hacerle lo que te plazca, representarla, traducirla, leerla, fotocopiarla para un amigo si lo haces gratis, gratis puedes usarla.
Fabio: Como en los viejos tiempos, cuando los relatos pertenecían a todos.
Molly: Sí. Antes de la trampa Disney. Ahora escucha la historia. Y mira.
Telémaco: “Entre las infinitas cosas que podían suceder, no había pensado que mi padre pudiese regresar. No porque me faltara imaginación, o por distracción, o por un error estratégico. Simplemente porque habia dejado de desearlo y, a poco, había comenzado a esperar que no regresara más. No recuerdo con exactitud cuándo ocurrió. Creo que fue un proceso lento y constante que me llevó, sin que yo fuera de ello consciente, a no poder imaginar una vida junto a él, y muchos menos subordinado a él. Cuando era pequeño me parecía normal sufrir porque él no estaba. Había hecho de la inquietud una situación natural y no lograba imaginar una situación distinta. Fue durante mi regreso de Pilo que comencé a desear que Odiseo no regresara más, y lo deseaba con plena conciencia de lo que quería y de lo que significaría para mí. Sentía que este deseo me alejaría de quien creía todavía en su regreso, pero en aquel momento no pensaba en las consecuencias desagradables que eso significaría para mi conciencia, porque el deseo de que mi padre no regresara más nutría mi crecimiento...”
Fabio: Wow...
Molly: Sí... y ahora, no te la quedes... haz circular esta historia.
Fabio: ...Como lo hicimos siempre...
De "El Blog de Mec", gracias a María Elena por su trabajo!!!
Si quieren descargar el video está en Archive.org, pero está con los subtítulos incrustrados
También pueden descargarlo de 4shared
Todo lo que encontré dando vueltas estaba con los subtítulos pegados, si los encuentra sin los subtítulos y quiere incorporarle la traducción de María Elena, avísenos en donde está o comuníquese a:
ppirataargentino#gmail.com
(reemplace # por @)
ppirataargentino#gmail.com
(reemplace # por @)
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