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domingo, 11 de diciembre de 2011

Pensando en los que estaban en la fiesta de asunción- Los Perseguidores

Según lo que dice el diario Clarín:

"Actores y músicos desfilaron por el Salón de las Mujeres, en la Rosada, para darle un abrazo y desearle suerte para los próximos 4 años. Estaban los que apostaron al kirchnerismo desde sus orígenes y los que se recostaron sobre el calor de los resultados electorales o luego de las medidas favorables para el sector.
Cristina se saludó con Pablo Echarri, Nancy Duplá, Horacio Fontova, Andrea del Boca, Arturo Bonín, Soledad Silveyra, Mercedes Morán, Pepe Soriano, Roberto Pettinatto, Víctor Laplace, Ignacio Copani, León Gieco, Gustavo Santaolalla, Víctor Heredia y Teresa Parodi. Los músicos, además de compartir el cóctel, cantaron sobre el escenario montado frente a la Plaza de Mayo. En el medio de los shows, Fito Páez interpretó desde su casa “Yo vengo a ofrecer mi corazón”. El cierre fue para Charly García con su versión del himno nacional, que hizo delante de la propia Cristina.
Fuente Clarín:




Tenemos que estar atentos, no sería extraño que con mayoría en el congreso se aprueben medidas como la del Canon Digital.

No será difícil que en se vengan presiones de artistas clamando por más control de Internet y medidas para que puedan compensar todo lo que pierden por Internet.
Sobre todo de los que están más alineados con sus sociedades de gestión y con el gobierno.

¿Cuántos de los que estaban cantando en la Casa Rosada hicieron lobby por el canon digital?

Teresa Parodi, Gustavo Santaolalla y León Gieco, estuvieron haciendo lobby por el canon.

De Pablo Echarrí, Pepe Soriano, Mercedes Morán, podemos decir que estuvieron en la apertura de la SAGAI que reconoce un derecho que ni siquiera en USA se reconoce.

De Andrea del Boca y Pablo Echarri leemos:
Fuente Bahía Digital.

"Más allá de poner la cara y el cuerpo, tanto Andrea del Boca como Pablo Echarri, demostraron que pueden producir ficción. En este 2011 ambos se han jugado a manejar sus propios negocios y con “El elegido” en Telefe, Echarri junto a Martín Seefeld, logró impactar con una telenovela fuerte y muy bien actuada.
Por su parte, Andrea del Boca con “Tiempo de pensar” también avanzó en el terreno de los unitarios por la TV Publica, dandole trabajo a muchos actores.
Ahora los dos buscan seguir adelante con sus propios productos, y al igual que Claudio Villarruel desde ONTV crecer en otros campos, como el teatro y el cine. De hecho Echarri ya tiene en carpeta el proyecto de “12 Apóstoles” en que él también actuará.-
Por eso todos estuvieron junto a la presidenta Cristina Kirchner y a la titular del INCaa Liliana Mazure en el Museo del Bicentenario donde se clausuró la ronda de negocios “Argentina exporta” incluyendo al cine como una fábrica que le da trabajo a más de 1000 argentinos."




Cuando salgan proyectos que protejan el cine, o que protejan a la músca como el Canon Digital ya sabemos quiénes estarán haciendo lobby , quienes pondrán la cara para defender proyectos que criminalicen los usuarios. Poco importa que muchas de esas producciones reciban subsidios del Estado (o sea que pagamos todos nosotros).



Recordemos lo que dijo Cristina cuando inauguró la sede de la SAGAI:





Así que esperar de parte del gobierno un cambio en la ley de derecho de autor, y un cambio para mejor, es difícil.




Y siempre está el famoso texto "Los Perseguidores" del que dejo acá un segmento:

"El caso es que nuestra cultura participa todavía, si bien de un modo cada vez más residual, de una concepción del artista acuñada en el romanticismo, conforme a la cual solía ser visto -el artista en general, ya fuese poeta o pintor, cómico o cantante- como un individuo situado al margen de las convenciones, cuando no enfrentado resueltamente a ellas; un individuo puesto al servicio de un ideal superior, del que a menudo se derivaban actitudes transgresoras, cuando no abiertamente subversivas.

La casi automática identificación entre la vida artística y la bohemia ha sido capaz de resistir durante décadas, hasta hoy mismo, las evidencias flagrantes que tan a menudo la desdicen, y que apuntan, por el contrario, a la domesticación y estandarización de la mayor parte de los artistas, a la consolidación de un star system que ha convertido al artista consagrado en un privilegiado representante del lujo y de la sofisticación, también en un valioso orientador de las tendencias del mercado. En la misma dirección, el arraigado prejuicio
que atribuye al artista, por el mero hecho de serlo, posiciones políticamente progresistas y contestatarias, pasa por alto toda suerte de incongruencias, y no cesa de dar pie a las más insospechadas alianzas (para no irse demasiado lejos: ¿puede alguien explicarme, por ejemplo, qué hacía Michelle Bachelet, en el cierre de su campaña presidencial, cogida triunfalmente de la mano de Miguel Bosé? ¿Es que la letra de canciones como "Sevilla", "Amante bandido" o "Hacer por hacer" promueven los valores de la izquierda chilena?).

Aupados al carro de las subvenciones y de las políticas proteccionistas con que los gobiernos  socialdemócratas retribuyen su apoyo (obsérvese, si no, el caso español), autores y artistas han conseguido que la defensa de la "propiedad intelectual", noción lábil y peliaguda donde las haya, y por medio de la cual la doctrina capitalista coloniza subrepticiamente el ámbito supuestamente libre de la creatividad y de la comunicación humanas, haya pasado a ser, incondicionalmente, una premisa de la izquierda cultural.

No es lugar este de cuestionar los fundamentos jurídicos e incluso éticos que cargan de razón a quienes invocan los sacrosantos derechos de la propiedad intelectual. Baste, de momento, con subrayar un
indeseable efecto estético: el que se desprende de ver a los más conspicuos representantes de aquella inconformidad, de aquella insolencia, de aquel espíritu aventurero tradicionalmente asociado a
la más común idea del arte y de la vida artística, convertidos en agentes del orden, en furibundos instructores de legislaciones restrictivas y penalizadoras, en vigilantes celosos, en ávidos controladores, en perseguidores.

Puede que, como algunos dicen, esté en juego en todo esto la subsistencia misma de muchos artistas. En cualquier caso, lo que parece quedar fuera de juego -pero quizá ya lo estaba, desde mucho antes- es una determinada concepción del arte y de las relaciones que con él mantenían el artista mismo y la comunidad."






miércoles, 6 de abril de 2011

Los Perseguidores.....


En la inauguración de la Sociedad Argentina de Gestión de Actores e Interpretes Cristina Fernández nos dice quiénes son Los Perseguidores


Si tenían alguna esperanza de cambiar para mejor la Ley de Derechos de autor....Para Cristina es una Ley Justa
 
Es bueno recordar que la Argentina tiene la 5ta. peor ley de derecho de autor del mundo!!!, si para Cristina es una "Ley Justa"...



"El caso es que nuestra cultura participa todavía, si bien de un modo cada vez más residual, de una concepción del artista acuñada en el romanticismo, conforme a la cual solía ser visto -el artista en general, ya fuese poeta o pintor, cómico o cantante- como un individuo situado al margen de las convenciones, cuando no enfrentado resueltamente a ellas; un individuo puesto al servicio de un ideal superior, del que a menudo se derivaban actitudes transgresoras, cuando no abiertamente subversivas.

La casi automática identificación entre la vida artística y la bohemia ha sido capaz de resistir durante décadas, hasta hoy mismo, las evidencias flagrantes que tan a menudo la desdicen, y que apuntan, por el contrario, a la domesticación y estandarización de la mayor parte de los artistas, a la consolidación de un star system que ha convertido al artista consagrado en un privilegiado representante del lujo y de la sofisticación, también en un valioso orientador de las tendencias del mercado. En la misma dirección, el arraigado prejuicio
que atribuye al artista, por el mero hecho de serlo, posiciones políticamente progresistas y contestatarias, pasa por alto toda suerte de incongruencias, y no cesa de dar pie a las más insospechadas alianzas (para no irse demasiado lejos: ¿puede alguien explicarme, por ejemplo, qué hacía Michelle Bachelet, en el cierre de su campaña presidencial, cogida triunfalmente de la mano de Miguel Bosé? ¿Es que la letra de canciones como "Sevilla", "Amante bandido" o "Hacer por hacer" promueven los valores de la izquierda chilena?).

Aupados al carro de las subvenciones y de las políticas proteccionistas con que los gobiernos  socialdemócratas retribuyen su apoyo (obsérvese, si no, el caso español), autores y artistas han conseguido que la defensa de la "propiedad intelectual", noción lábil y peliaguda donde las haya, y por medio de la cual la doctrina capitalista coloniza subrepticiamente el ámbito supuestamente libre de la creatividad y de la comunicación humanas, haya pasado a ser, incondicionalmente, una premisa de la izquierda cultural.

No es lugar este de cuestionar los fundamentos jurídicos e incluso éticos que cargan de razón a quienes invocan los sacrosantos derechos de la propiedad intelectual. Baste, de momento, con subrayar un
indeseable efecto estético: el que se desprende de ver a los más conspicuos representantes de aquella inconformidad, de aquella insolencia, de aquel espíritu aventurero tradicionalmente asociado a
la más común idea del arte y de la vida artística, convertidos en agentes del orden, en furibundos instructores de legislaciones restrictivas y penalizadoras, en vigilantes celosos, en ávidos controladores, en perseguidores.

Puede que, como algunos dicen, esté en juego en todo esto la subsistencia misma de muchos artistas. En cualquier caso, lo que parece quedar fuera de juego -pero quizá ya lo estaba, desde mucho antes- es una determinada concepción del arte y de las relaciones que con él mantenían el artista mismo y la comunidad."










 
 
Inauguración de la nueva sede de la Sociedad Argentina de Gestión de Actores e Intérpretes



Hoy persiguen a los canales de televisión..Mañana .....Será a los que suben videos en youtube, pasado mañana......Y así seguirá....

viernes, 26 de marzo de 2010

Los perseguidores atacan de nuevo-Fito Paez- Ricardo Arjona

Mariposa Tecnicolor-Fito Paez.




La declaración sobre Arjona:

"No espero nada. Yo hago mi música, y la toco. A veces me interesa lo que le pasa a la gente. Pero hay muchísima gente a la que no me interesa lo que le pasa con mis canciones. Porque yo no me puedo pelear con una ciudad. Lo que sí creo es que cuando la ciudad le da 35 Luna Parks a Ricardo Arjona y a Charly García le da dos, tenés que pensar qué significan la política, los diarios, en esa ciudad, en la que hay valores que fueron aniquilados.

Páez no oculta su enojo, y lo asocia a su desencanto, a la decepción que siente. "Yo soy un tipo que ama este lugar, que defiende sus cosas más auténticas y brutales, pero nunca la aniquilación cultural y el vaciamiento de ideas".

Entonces arremete contra "lo vergonzante que es todo lo que se habla del Bicentenario", y "las estupideces a las que nos suelen someter", para enseguida rescatar "la gente hermosa, divina, que tiene este lugar, que hemos destruido". Pero en el que, igual, propone: "Confiá"."





La respuesta de Arjona:

""El sr. Fito Páez habla de aniquilación cultural y me menciona. De forma sospechosa señala el inicio de este problema en su país casi de manera simultánea con el descenso claro de su capacidad artística (...). Es de una belleza épica el pánico que le representa entregar un nuevo trabajo musical a su propia gente (...). Puede ser que usted mismo se crea su farsa de intelectual osado, pero detrás de su arrogancia habita el irrespeto dictador de creerse dueño de las decisiones populares (...). La música no pertenece a las competencias de atletismo donde se miden las capacidades contra reloj, es un asunto de gustos y de emoción. Ante los cinco sentidos de cualquiera que los tenga exactos, sus comentarios no serán más que un alarde melancólico, visceral y resentido de alguien al que sólo le queda hablar (...). Ya quiso usted ser Charly García, después quiso ser Almodóvar. Lamentable lo suyo señor. Lamentable (...)". «"




Y más allá de todo el debate el apoyo de Fito Paez a la ley que extendió el monopolio sobre los fonogramas en la Argentina

"Aunque parezca extraño, las estrellas de la música encontraron en Néstor Kirchner a su mejor lobbista. El ex presidente, que todavía no asumió su banca de diputado, está al tanto de hasta los más mínimos detalles del Congreso y, en la última semana, dio la orden de acelerar el trámite legislativo y convertir en ley un proyecto que favorece a los intérpretes. El patagónico motorizó personalmente la iniciativa luego de que se lo solicitara, en una comunicación telefónica a Olivos, el cantante de rock Fito Páez, según confiaron a Crítica de la Argentina en el entorno K."








Y cada vez más se nos aparece la nota de Ignacio Echevarria: Los Perseguidores.

lunes, 8 de junio de 2009

Los perseguidores-por Ignacio Echevarría

Lo leo en el blog de Daniel Link.


Los perseguidores

por Ignacio Echevarría para El Mercurio

Supongo que en Chile existe algún equivalente de lo que en España se conoce por SGAE (Sociedad General de Autores y Editores). Esta entidad se dedica a la gestión de los derechos de autor de sus afiliados; es decir, a recaudar y distribuir los porcentajes que esos derechos les procuran.

De un tiempo a esta parte, el celo puesto en el desempeño de esta loable tarea ha convertido a la SGAE en una entidad muy impopular, objeto de todo tipo de contestaciones. La ha convertido, además, en una entidad rica y poderosa, cuyos ingresos en los últimos años se han visto incrementados portentosamente.

La explicación de esto último la tiene el llamado canon compensatorio. Por virtud de éste,
hace ya un tiempo que la compra de determinados aparatos y soportes se ve gravada de forma generalizada e indiscriminada con un porcentaje que la SGAE y otras entidades de gestión colectiva cobran de antemano, en previsión del empleo que pueda hacerse de dichos aparatos y soportes (equipos de música y televisores, pero también CD/DVD, memorias portátiles, etc.) para realizar copias privadas de objetos sujetos a la propiedad intelectual, ya se trate de imágenes, películas, canciones, textos...

Son muchos los que consideran que el canon compensatorio vulnera la presunción de inocencia
a que tiene derecho todo ciudadano. Desechando escrúpulos de este orden, la SGAE no ha cesado de discurrir todo tipo de mecanismos destinados a controlar y a gravar la transmisión y divulgación de contenidos sujetos a propiedad.

De este modo, los enfrentamientos de la SGAE con las asociaciones de consumidores y, sobre todo, de internautas han venido haciéndose cada vez más virulentos, y arrojan un esperpéntico
anecdotario en el que se suceden descalificaciones, insultos, querellas criminales y manías persecutorias.

Como muestra, un botón: en 2006, un juez de Alicante autorizó a la SGAE a cobrar por la
música que se ponía en las celebraciones de boda y otros eventos de este tipo. Sustentándose en esta sentencia, hace apenas unos meses la SGAE demandó a un salón de bodas de Sevilla por emplear música de sus afiliados sin pagar el canon correspondiente. Como prueba de su denuncia, la SGAE aportó un video de cuatro minutos grabado durante la celebración. Los novios demandaron la SGAE por grabar ese video sin autorización, vulnerando la intimidad del acto, y la entidad fue condenada a pagar 60.000 euros de multa. El caso puso de manifiesto el empleo, por parte de la SGAE, de detectives destinados a probar que en determinadas bodas, bautizos y comuniones se baila al son de canciones "protegidas" por el derecho de propiedad de sus autores.

Más acá de las exaltaciones y de las truculencias a que da lugar este estado de cosas, el traerlo a colación invita a una melancólica consideración acerca del lugar cada vez más paradójico que el artista (o lo que se presuma por tal) ocupa en la sociedad contemporánea.


El caso es que nuestra cultura participa todavía, si bien de un modo cada vez más residual, de una concepción del artista acuñada en el romanticismo, conforme a la cual solía ser visto -el artista en general, ya fuese poeta o pintor, cómico o cantante- como un individuo situado al margen de las convenciones, cuando no enfrentado resueltamente a ellas; un individuo puesto al servicio de un ideal superior, del que a menudo se derivaban actitudes transgresoras, cuando no abiertamente subversivas.


La casi automática identificación entre la vida artística y la bohemia ha sido capaz de resistir
durante décadas, hasta hoy mismo, las evidencias flagrantes que tan a menudo la desdicen, y que apuntan, por el contrario, a la domesticación y estandarización de la mayor parte de los artistas, a la consolidación de un star system que ha convertido al artista consagrado en un privilegiado representante del lujo y de la sofisticación, también en un valioso orientador de las tendencias del mercado. En la misma dirección, el arraigado prejuicio que atribuye al artista, por el mero hecho de serlo, posiciones políticamente progresistas y contestatarias, pasa por alto toda suerte de incongruencias, y no cesa de dar pie a las más insospechadas alianzas (para no irse demasiado lejos: ¿puede alguien explicarme, por ejemplo, qué hacía Michelle Bachelet, en el cierre de su campaña presidencial, cogida triunfalmente de la mano de Miguel Bosé? ¿Es que la letra de canciones como "Sevilla", "Amante bandido" o "Hacer por hacer" promueven los valores de la izquierda chilena?).

Aupados al carro de las subvenciones y de las políticas proteccionistas con que los gobiernos
socialdemócratas retribuyen su apoyo (obsérvese, si no, el caso español), autores y artistas han conseguido que la defensa de la "propiedad intelectual", noción lábil y peliaguda donde las haya, y por medio de la cual la doctrina capitalista coloniza subrepticiamente el ámbito supuestamente libre de la creatividad y de la comunicación humanas, haya pasado a ser, incondicionalmente, una premisa de la izquierda cultural.

No es lugar este de cuestionar los fundamentos jurídicos e incluso éticos que cargan de razón a
quienes invocan los sacrosantos derechos de la propiedad intelectual. Baste, de momento, con subrayar un indeseable efecto estético: el que se desprende de ver a los más conspicuos representantes de aquella inconformidad, de aquella insolencia, de aquel espíritu aventurero tradicionalmente asociado a la más común idea del arte y de la vida artística, convertidos en agentes del orden, en furibundos instructores de legislaciones restrictivas y penalizadoras, en vigilantes celosos, en ávidos controladores, en perseguidores.

Puede que, como algunos dicen, esté en juego en todo esto la subsistencia misma de muchos
artistas. En cualquier caso, lo que parece quedar fuera de juego -pero quizá ya lo estaba, desde mucho antes- es una determinada concepción del arte y de las relaciones que con él mantenían el artista mismo y la comunidad.
Fuente Linkillo, blog de Daniel Link.


Al leer esta nota me vino a la memoria la foto del Senador Filmus con la gente que apoya al canon digital en la Argentina, entre ellos a León Gieco.: