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jueves, 1 de septiembre de 2011

Ley Nacional de las Corporaciones de la Música no #leyedelamusica , #noalcanon, #culturas2011

Proponemos que el proyecto lleve el nombre de:



Ley de las corporaciones de la música

Ya que los máximos beneficiarios de esta ley serán :

SADAIC- El Instituto de Música enseñará sobre derecho de autor, etc. etc..

Las discográficas (CAPIF) ya que todo lo que se haga con el dinero del Instituto tendrá todos los candados del derecho de autor, o sea:Socializar los costos (todos nosotros los pagamos) y privatizar los beneficios (todo con los candados del derecho de autor).

Y como una de las funciones primordiales del Instituto será:


  • (Art 4) Serán funciones del INAMU (Instituto Nacional de la Musica): [...] u) Propiciar entre los músicos el conocimiento de los alcances de la propiedad intelectual, de las instituciones de derechos de gestión colectiva, sus derechos como trabajadores, así como de aquellas instituciones que defienden sus intereses y derechos. v) Elaborar políticas tendientes a erradicar las reproducciones ilícitas de fonogramas y/o videogramas y las comunicaciones digitales clandestinas o no autorizadas.

Así que llamesmosla por su nombre:

Ley Nacional de las Corporaciones de la Música (no Ley de la Música), la Música es mucho más que las corporaciones que lucran con ella o que dicen representar y cuidar a los artistas.

No a la Ley Nacional de las Corporaciones de la Música!!



domingo, 20 de febrero de 2011

La libertad de Radiohead-Por Eduardo Fabregat

Radiohead - Lotus Flower



Fuente Página 12.

Por Eduardo Fabregat

Fue una de esas noticias que rebosan de significados: después de varios meses luchando con las cifras, el conglomerado financiero Terra Firma debió ceder el control del sello EMI a su principal acreedor, el Citigroup. Con ello limpió algo las alicaídas finanzas de la discográfica, que aun así sigue acosada por deudas y rojos varios, y la sospecha de que cuando TF compró el sello hubo algunos numeritos inflados. La compañía que supo tener bajo un mismo techo a The Beatles, The Rolling Stones, Queen, en manos de un banco: sin dudas, el siglo XXI trajo movimientos sísmicos a la industria musical, y algunos no dejaron un paisaje agradable. Poco después de esa noticia, Warner Music anunció pérdidas del 18 por ciento en el último trimestre de 2010, aunque manifestó su confianza en que una vez que convenza al 43 por ciento de sus artistas que aún no firmaron para la comercialización digital de sus obras las cosas comenzarán a encarrilarse. Hace un par de semanas, la International Federation of Phonographic Industry dio a conocer el Digital Music Report 2011. Aunque el informe reconoce un volumen de negocios de 4600 millones de dólares en la comercialización digital de la música, el reporte abunda en cifras de pérdidas escandalosas, caída de puestos de trabajo y de inversión en nuevos artistas. Para la federación de compañías discográficas, ese panorama tiene un único responsable: la piratería. Allí es donde los ejecutivos demuestran una estrechez de miras similar a la que llevó a los grandes sellos a algunas de sus crisis. No caben dudas de que la piratería significa una sangría y un lucro cesante de proporciones para la producción musical, pero el pecado del informe de IFPI es ni siquiera considerar datos como la crisis financiera internacional o la descontrolada alza de precios de ciertos productos; aunque se señala la buena salud de un mercado de comercialización digital que creció enormemente en los últimos años, nunca se termina de poner blanco sobre negro que al CD puede estar languideciendo, pero la variedad de soportes que reconoce la música digital hoy garantiza una múltiple entrada de dinero por otras vías.

Cierto, sin la piratería el negocio tendría un viento de popa aún más enérgico. Pero centrar la discusión exclusivamente en ese monstruo grande que pisa fuerte es un buen recurso para no discutir otras cosas. En algún caso, porque no procede: la visión que impera en esos informes es que los discos debut venden poco porque los usuarios se los bajan de manera ilegal. Es comprensible. Pero quienes observan la música con otras ópticas no pueden dejar de preguntarse si no será que esas propuestas nuevas son artísticamente endebles, y la gente no las compra porque no le gustan. El ejecutivo generalmente ve cifras, no cuestiones artísticas: si su compañía invierte equis en tal artista, es justo y necesario que el artista recaude equis equis, si no el negocio se va al tacho. No quiere revolucionarios musicales, quiere empleados rendidores.

Lo otro que nunca se discute, claro, es el rol de ese artista, o más bien lo que le toca. Una de las causas de la crisis de EMI es que Paul McCartney, Mick Jagger y la dupla Brian May/Roger Taylor se hartaron de hablar con burócratas regidos por el numerito, y se fueron con catálogo y todo a Universal. El material de The Beatles tardó tanto en desembarcar en iTunes porque McCartney, Ringo Starr y las viudas de Lennon y Harrison decidieron por una vez exigirles a las compañías un beneficio mayor. Algo similar sucedió con Pink Floyd: la banda llevó a juicio a EMI alegando que su obra en Internet debía ser preservada y no venderse fragmentada en canciones, pero lo primero que hizo una vez ganado el juicio fue... vender las canciones, con un beneficio sensiblemente mayor obtenido directamente de Apple. He ahí la discusión que la industria se resiste a dar, aquella que le conviene ocultar detrás de la guerra contra la piratería. Esa guerra es justa y necesaria, pero también lo es la que los músicos deben entablar para ganar un dinero más justo por sus creaciones. Los “contratos 360”, que integran grabaciones, shows y merchandising, abrieron una ventana interesante.

Hace algunos años, el productor Steve Albini realizó un legendario informe en el que concluía que en la industria musical se llevaba más dinero el abogado que el guitarrista. Las cosas no han cambiado demasiado.


Según la revista Prensario, en la Argentina durante 2010 se vendieron once millones de unidades, la misma cifra que en 2009. La comercialización digital creció un 80 por ciento, y uno de los grandes interrogantes sobre el futuro no es tanto si se seguirá vendiendo música, sino cuál será la orientación del Musimundo ahora manejado por Megatone.

- - -

El estado de las cosas, las dificultades con las que los músicos chocan a la hora de pelear su propia batalla, ha llevado a proyectos e intentos que establecen nuevas reglas de juego. Otra de las grandes bajas de EMI fue uno de sus grupos más vendedores en los ’90, pero en realidad más de un ejecutivo respiró con alivio. Es que, de Kid A para acá, marketear esa propuesta artísticamente retorcida en que se convirtió Radiohead fue una pesadilla. Por ello, el sello respondió a la partida del grupo con un Best of no autorizado, y a cantarle a Gardel. El quinteto de Oxford ensayó entonces una apuesta revolucionaria, la de ofrecer In rainbows “a la gorra”. Y la banda sumó un nuevo capítulo esta semana, con el lanzamiento de The King of Limbs: otro hecho que viene a desarticular la lógica del negocio.

Desde hace un par de meses, Thom Yorke y sus muchachos venían despistando a sus seguidores, pero también a la patria pirata: en sus declaraciones señalaron que su disco nuevo disco no estaba listo, que habían descartado el material, que estaban lejos de concretarlo. De pronto, el lunes anunciaron que el sábado ofrecerían el download de su nuevo disco. Y el viernes lo pusieron online, a un precio muy inferior al que le hubiera puesto EMI. No hubo filtraciones previas, no hubo un gasto sideral en promociones y pagos a publicistas y expertos de marketing. Y aun así, el viernes el planeta musical no hablaba de otra cosa que de Radiohead. Seguro, a media mañana ya circulaban copias piratas, pero en marzo y mayo habrá versiones físicas con un arte especialmente creado para quienes conservan el amor a la música envasada en un objeto artísticamente valioso.

En la operación de Radiohead, en la repentización de anunciar y lanzar y convertir en un éxito un disco en sólo cinco días, hay una libertad tan enorme que supera todo el otro debate, el que llega después, el que tiene que ver con esas ocho canciones, si son demasiado tristes, si están bien o mal. Habrá quien le guste más y quien le guste menos, pero difícilmente surja la sensación de estafa que flota sobre muchos sectores de la batea oficial. En la música de Radiohead hay tanta personalidad como en el modo en que han elegido desarrollar su carrera, sin pedir permiso a nadie y sin extenderle cheques a gente que no tiene la más puta idea de música.

Habrá quien prefiera reírse del feo video de Lotus Flower, o jugar al cínico superado tachando a las canciones del nuevo disco de alimento para depresivos. Ni siquiera eso podrá esconder el valor de un grupo que tomó las riendas de su destino, y ya no baila al ritmo de un gordo tramposo detrás del escritorio.


Eduardo Fabregat

Fuente Página 12.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Smashing Pumpkins-“Las discográficas ya no tienen el poder”

Smashing Pumpkins - Cherub Rock


Leído en "Derecho a Leer"

En Tiempo Argentino

“Las discográficas ya no tienen el poder”


A 12 años de su primera visita al país, mañana abrirá el Hot Festival una banda crucial en la historia del estilo grunge que revolucionó el rock en los ’90.

A pesar de haberse formado en la ciudad de Chicago, el grupo Smashing Pumpkins está íntimamente relacionado con el movimiento grunge que nació en Seattle, con exponentes como Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden. Pero la relación no es casual, ya que los une el furor por el rock alternativo estadounidense que explotó a principios de los años noventa.


Y no se trata de una banda de culto para una minoría, sino una de las más exitosas y vendedoras de aquella época, con más de 30 millones de copias vendidas de obras claves como Siamese Dream (1993) y Mellon Collie and the Infinite Sadness (1995), que hacen honor al lugar común de describirlas como la banda de sonido de una generación.

Billy Corgan no sólo es el líder de Smashing Pumpkins, sino el amo y señor del concepto, único compositor de las canciones, y cantante por excelencia. Su férreo control autoritario desembocó en una separación en 2000, la creación de la breve banda Zwan en 2001, un proyecto solista con libro de poesías incluido, y la reunión de su banda más emblemática en 2006. Es famoso por no dar entrevistas y, de hecho, pasó casi diez años entre sus últimos dos reportajes para la prestigiosa revista Rolling Stone. Días antes de su regreso a la Argentina, a 12 años de una actuación legendaria en Parque Sarmiento, llamó a la redacción de Tiempo Argentino para hablar de sus proyectos actuales.

−Ante todo, ¿cómo es la lista de temas de la gira actual?
−El repertorio abarca muchas épocas en la historia de la banda. Por lo que estuve leyendo, al público le gusta mucho la lista de temas de esta Reunion Tour.

–Tu último disco es Teargarden by Kaleidyscope, que se puede descargar gratis por Internet. ¿Por qué elegiste este sistema?

–Es una obra con 44 temas que van saliendo periódicamente, para descargar y en ediciones limitadas en formato EP. Lo que me pasa es que ya no creo en los álbumes. No quiero vivir en función del resultado de una canción en un simple, así que quise encontrar una manera que me viniera bien y que mantuviera vivo el entusiasmo. Evidentemente, hacer música hoy es un viaje muy distinto al que empecé hace 22 años. Las posibilidades son ilimitadas y quise mostrar a los fans que se puede subir el piso del nivel de calidad y desafío.

–¿Tomaron esta decisión por las descargas ilegales en mp3?
–No creo que el problema sea el cambio de formato, porque la gente puede comer helados en su casa o en una heladería. El problema es que las compañías discográficas les siguen diciendo a los músicos de 20 años que los pueden convertir en estrellas. ¡Y no es así! Fijate el caso de Lady Gaga: ella se inventó sola, sin ninguna discográfica. Los sellos discográficos ya no tienen el poder. Hay mucho auge del lado de los videojuegos y los celulares, y ahora quieren que la música sea para ese uso, en vez de ser sofisticados y estar a la vanguardia.

–¿Cuándo te decepcionaste o diste cuenta de esto?
–Me di cuenta hace diez años que toda la industria era una mierda, pero no sabía qué hacer ni cuáles eran las opciones. Ellos son los culpables de la partida de gente como Prince, que hace rato que abandonó la industria y encontró su propia manera de hacer las cosas. Y ahora es muy tarde: ya no pueden controlar nada.

–¿Ya tenías este plan cuando decidiste reunir a la banda?
–No. La reunión fue en el 2006, y llegué a este plan más adelante. Creo que en una carrera artística hay que tomar riesgos.

–Muchos dicen que el futuro de la música está en los shows y no en la venta de discos. ¿Es así?
–En los Estados Unidos, por ejemplo, los recitales ya no significan nada. El interés que generan es muy bajo. Una banda tiene que generar un momento especial, pero se hace muy complicado cuando el público no demuestra entusiasmo alguno. Se convierte en una película que ya viste, y Smashing Pumpkins no es así, para nada.

–¿No se corre el riesgo de hacer un show en piloto automático?
–No. Jamás. Tengo demasiado orgullo y amor propio como para caer tan bajo. tampoco pongo todos mis deseos y expectativas en el público. Soy demasiado realista. Sé que la mayoría solo quiere un poco de entretenimiento, y que no estamos en 1993.

–Pero estás contento con esta etapa, ¿no?
–Sí, definitivamente. Estoy en una posición única donde logré armar una banda que a la gente le gusta ver en vivo, cuando no es lo habitual en este momento. Como te decía antes, los comentarios de la gente son muy buenos, aún mejores que los de dos años atrás. Estoy teniendo éxito en un momento donde no se supone que una banda de rock original e innovadora debería tener éxito. Estoy en el medio de un momento francamente hermoso donde hay energía, curiosidad, prensa, fans y conciertos. Es como una luna de miel hermosa... ¡que no va a durar mucho! Por eso le dije a la banda: “Ojo, que esto va a durar un año, porque después tenemos que ver qué dicen cuando tocamos la nueva música que estamos grabando”. Así que, por ahora, está todo bárbaro, porque hacemos honor al pasado y al presente, mientras damos algunas pistas sobre cómo será el futuro. Pero sé que el reloj sigue avanzando y calculo que nos queda un año de esta luna de miel. Después habrá que ver cómo sigue todo.


En Derecho a leer agregan:

La banda, que mañana jueves 18 toca en Buenos Aires, en el Luna Park, puso su último disco "Teargarden by Kaleidyscope" para descargarse gratuitamente de internet, tema por tema según los vayan grabando, hasta completar los 44. Simultánemente se irán lanzando ediciones limitadas de EPs (Extended Play) de 4 o 5 temas, en formato físico (con vinilos y todo). El primero fue Songs of Sailor, el siguiente se lanza el 23 de este mes, “The Solstice Bare”, según está anunciado en su sitio oficial.

Músicos que buscan ser escuchados, en vez tratar como criminales a sus fans y comportarse como empleados obedientes de las multinacionales ¿asombroso no?.




Vamos entonces Smashing Pumkins!!!


viernes, 23 de julio de 2010

Adiós a las discográficas-Podcast de "La Manzana Mecánica" y el camino de las editoriales españolas...



Si quieren descargarlo:
mp3 | ogg

martes, 25 de mayo de 2010

Las discográficas en España...Una catástrofe nacional


Hace poco hubo un Simposio de Políticas Públicas para Acervos Digitales, dejamos algunos videos subtitulados en nuestro humilde blog, ignoro si en otros lugares en español se le dió algo de repercusión al simposio.

Fue interesante, intentaré hacerle los subtítulos a algunas otras ponencias que hubo.

Ahora leo algo sobre las discográficas en España y como cuidaro o cuidan Dominio Público es como que se muriera o que queda todo desprotegido si lo protegen como se protege en España, esa es la catástrofe nacional no la caída de las ventas ni nada de eso, sino como cuidaron el patrimonio cultural que debería ser de todos....

Algo que escribiera Beatriz Busaniche a raíz de la extensión en 20 años más (en total son 70 ahora) del monopolio sobre los fonogramas:

"Sería importante que nuestros legisladores recordaran algunos principios importantes que hacen al bien común que deben defender desde sus bancas. El dominio público no es un mal ni es tierra de nadie: el dominio público es el acervo cultural de una Nación, es aquel espacio en el que ya nadie puede impedir a otros el acceso a la cultura. Para citar sólo algunos elementos importantes reconocidos en Naciones Unidas, la Declaración de Principios de la Cumbre Mundial de Sociedad de la Información , firmada por Argentina en 2003, dice...."





Luego de todo este preámbulo la nota en el diario El País de España, en la nota dice que el monopolio de los fonogramas son 50 años...Piensen que en la Argentina son 70!!! ..




Fuente El País de España

DIEGO A. MANRIQUE

Una catástrofe nacional



En el agrio debate sobre el presente y el futuro de las discográficas, un delicado asunto que nadie toca: su función como conservadoras del legado musical. Beneficiarias de unos privilegios medievales, las disqueras son propietarias absolutas de las grabaciones durante 50 años. Asumimos que, por su propio interés, se ocuparán de almacenar, catalogar y preservar la música, sin olvidar todo lo generado por ella: portadas, contratos, fotografías...

Y no. Más bien, muchas disqueras han destruido inconscientemente su patrimonio. Los traslados de Barcelona a Madrid, las absorciones por multinacionales, las mudanzas han tenido resultados catastróficos. Los archivos se dispersaron, fueron saqueados o terminaron en la basura. Literalmente, según Ricardo Pachón, productor de La leyenda del tiempo: "Tras grabar La leyenda, en 1979, preparamos el concierto de Barcelona, donde Camarón actuaba con Weather Report. Grabamos los ensayos en el estudio grande de Fonogram con una mesa de 16 pistas, en cintas de dos pulgadas. Ya muerto José, pensé en esos multipistas para la Antología inédita. Pasé días buscándolas y temí lo peor; que habían grabado encima. Hasta que alguien recordó una montaña de cintas de 16 y 24 pistas, que esperaban en el patio para ser llevadas a un vertedero. Y allí estaba Camarón, acompañado por Tomatito, Jorge Pardo, José Antonio Galicia...". Una garganta profunda del negocio puntualiza: "En realidad, las cintas de Fonogram se quemaron. Era el método más barato. Todo este problema deriva de que no existía una partida presupuestaria para cuidar los archivos".

Espacio había: las grandes discográficas solían tener sus sedes en la periferia de Madrid; allí convivían oficinas, almacén y (frecuentemente) estudios o fábrica. Pero, mucho antes de las actuales vacas flacas, se sometieron a brutales procesos de adelgazamiento. El downsizing provocó la jubilación (o despido) de las personas, autodidactas, que se ocupaban del inventario de grabaciones y de labores delicadas como el trato con la censura franquista. En muchos casos, no fueron reemplazadas.

Eso provoca hoy situaciones grotescas. Una discográfica independiente extranjera se dirige a una multinacional española ofreciéndose a reeditar, pagando las regalías correspondientes, tal disco de un grupo nacional de -digamos- los sesenta. La respuesta de la multi: imposible acceder a esa petición ya que no hay constancia de que aquel grupo fuera artista suyo; ni siquiera conservan una copia del vinilo original. El disco queda en un raro limbo: no se sabe quién es el propietario y publicarlo supone un riesgo. En otras ocasiones, sí conceden el permiso pero eso es exactamente todo lo que pueden aportar: un (caro) papel, ya que físicamente no tienen ni música.

Todo esto explica el lamentable nivel de las reediciones españolas. En otros países, se realizan constantes upgrades de discos históricos: se remasterizan, se complementa con maquetas, descartes o directos, se enriquece el cuadernillo con fotos y documentos. Imposible hacerlo en España: debido a una miopía asombrosa, todo se desechó. Con la llegada del CD, se digitalizaron las cintas de bobina. Ese proceso se hizo con parámetros -frecuencia de muestreo, bit rate- hoy superados. Pero es imposible repetir el proceso, con la tecnología actual: como las bobinas analógicas ocupaban tanto espacio, se prescindió de ellas.

¿Qué no seamos alarmistas? Las preguntas sobre los archivos rebotan contra un muro de silencio. Se dice que muchas compañías están haciendo un esfuerzo por reunir las grabaciones de los artistas más vendedores, aunque se usen soportes -disco duro, DVD- de incierta longevidad.

En otros casos, se aprecia un delito continuado de vandalismo cultural, fruto de una desidia inconcebible. Algunas discográficas españolas dejaban las cintas en depósito en estudios con los que trabajaban regularmente. Pero estos estudios se cierran y sus tesoros se evaporan. Perdón, esa metáfora resulta demasiado tibia: a veces, las cintas son víctimas de las mismas excavadoras que arrasan los edificios. No siempre se pierden: lo impiden técnicos o propietarios conscientes de su valor artístico, que saben que allí hay material inédito. A continuación, surgen enojosas cuestiones legales. Una bonita paradoja: los supuestos propietarios no quieren pagar los gastos de almacenaje y restauración pero prohíben que otros sellos publiquen las cintas.

Al borde del abismo, las angustiadas discográficas exigen hoy consideración de agentes culturales. Lo son, pero algunas todavía necesitan demostrar que entienden el concepto de custodia del patrimonio.




Y uno se pregunta: Si en España es así...., ¿En la Argentina será muy diferente?

Eso si, les damos 20 años más para que lo puedan destruir tranquilos y para que más y más obras queden huérfanas y así nadie quiera tocarlas y se pierdan...Total el Dominio Público siempre será peor..(para ellos).




Sobre las Obras Huérfanas

"Con este curioso nombre se hace referencia a aquellas obras que estando todavía protegidas por el derecho de autor es difícil, cuanto no imposible, identificar a sus autores para recabar la debida autorización para la explotación de la obra, ya sea porqué en el original o en la copia de la obra no aparece identificado el autor, o porqué aun cuando esté identificado es difícil la localización del titular (o titulares) de los derechos, que pueden haber ido variando, tras sucesivas cesiones, a lo largo del tiempo."


Nosotros les dimos 20 años más para que sigan destruyendo....



viernes, 25 de diciembre de 2009

¿Cuánto ganan las bandas en la Argentina?-Serie de Notas del diario La Nación


Vía "Technopolios" encuentro una serie de notas del diario La Nación sobre cuánto ganan los músicos y el mercado de la música en la Argentina:

Vamos a ver primero las principales bandas

  1. Cuánto cobran las principales bandas: Fuente diario La Nación.

    Esto es lo que cobra cada banda cuando se le paga un cachet fijo (hay otros casos en los que los artistas acuerdan recibir determinado porcentaje de lo que se recaude en el show).

    Charly García: 460.000 pesos.

    Babasónicos: 70.000

    Catupecu Machu, 55.000

    Attaque 77: 45.000

    Mancha de Rolando: 42.000

    Kapanga 40.000

    Pericos 35.000.

    Los Cafres 35.000

    Miguel Mateos: 35.000

    Masacre: 25.000

    Cielo raso: 25.000

    Iván Noble 20.000

    Todos tus muertos: 20.000

    La Missisipi: 20.000

    Emanuel Horvilleur: 20.000

    Nito Mestre 12.000

    Joao Fernández está en 4000

    Estos son los porcentajes que le quedan a una banda mediana cuando arma su propio show y alquila un teatro mediano.

    Concepto %

    Bordereaux 100

    SADAIC 12

    Sub Total 88

    Publicidad 10

    Sala 30

    Varios 5

    Rentabilidad banda 43

    * De el 43% que le queda a la banda, el 70% es para ella y el 30% es para el productor. A su vez, de el 70% que le queda a la banda, se debe destinar una parte para pagarle al manager, que cobra entre un 20 y un 50 por ciento.



  2. Muerto el disco Vivan los Shows Fuente Diario La Nación:

    Carlos Manzoni
    LA NACION

    Más de 30.000 fanáticos deliraron en Vélez al ritmo de Luis Alberto Spinetta hace diez días; otros 9000 hicieron explotar el Luna Park en julio para ver a Los Guasones y 9000 más esperan para revivir hoy en ese mismo lugar lo que 25.000 almas disfrutaron ayer en el estadio Ciudad de Buenos Aires con las canciones de Andrés Calamaro. No es casualidad: en la era de desgargas ilegales de música en la Web y caída en la venta de CD, los shows en vivo son la savia que nutre a las bandas de rock nacional.

    El principal ingreso económico de los músicos es en la actualidad lo que cobran por subir al escenario, que puede ir desde los $ 500 hasta los 70.000 por actuación, según el calibre de la banda que toque. También están los que rompen esa escala, como Charly García, que puede cobrar unos 460.000 por show, o las bandas nuevas, que sólo actúan por promoción. "La venta del soporte físico decayó, con lo que bajó también la recaudación por derechos autorales. Sólo quedó el show. El vivo es lo que sostiene al músico", comenta Juanjo Carmona, productor y manager de Bahiano.

    Una cifra basta para ratificar esta realidad. Según la cámara que representa a la industria de la música en la Argentina, Capif, en 1998 se vendieron en el mercado local 24 millones de discos, mientras que en 2008 sólo 15,9 millones. Ese mismo año, hubo récord de recitales. Esta tendencia también se da a nivel internacional, donde, como cuenta Olga Castreno, manager de Calamaro, "la muerte del disco" hizo que grupos como Genesis o The Police volvieran a escena.

    Esos músicos, al igual que otros grandes locales, le sacan el jugo al vivo . Pero, como en todo negocio, también están los que no tienen tanto renombre y la luchan desde abajo. Esteban Agatiello es tecladista de una banda de Almagro que intenta posicionarse. "Cubrís los costos, que serán unos 500 pesos. Salís empatado y hacés promoción", explica cuando se le pregunta cuánto gana por show.

    Como ocurre en el deporte, pocos son los que llegan al éxito. Aun así, los que triunfan recorren un largo camino primero, en el que hacen convivir su pasión artística con otro trabajo. Según Agatiello, pasan cuatro años hasta empezar a cobrar unos $ 1500 por show. Después, para estar vigente, un grupo tiene que hacer unas 50 presentaciones por año.

    Los Auténticos Decadentes, número cantado en festivales y eventos empresariales, son los que más actuaciones hacen: 250 por año. "Entre el 23 de octubre y el 23 de diciembre, hacen dos shows por día, de lunes a lunes", dice Jorge Piñeiro, de la productora Gambling Shows.

    La recaudación varía, claro, si se toca en un estadio o en un teatro. En cualquier caso, basta con multiplicar para tener una idea de los ingresos brutos. Una recaudación en un teatro medio, de 1000 butacas (el Gran Rex es el más grande, con 3300), con entradas promedio a $ 100, termina siendo de $ 100.000. La cuenta es la misma para un estadio, sólo que en lugar de multiplicar por 1000 hay que hacerlo por 15, 30 o 50.000. Así, se puede llegar hasta los $ 5 millones, pero los gastos en equipamientos y seguridad también son mayores.

    ¿Cuánto le queda de esto al músico que no cobra un cachet fijo? Una banda chica puede llevarse un 43% de la recaudación en un teatro mediano, ya que de la recolección bruta debe destinar 12% para la Sociedad de Autores y Compositores (Sadaic), 10% para publicidad, 30% para alquiler de sala y 5% para gastos varios.

    Modelos de negocio

    Del 43% para la banda, 70% va al artista y 30%, al productor. A su vez, el músico debe resignar entre el 20 y el 50% de sus ingresos para pagarle al manager. "Además, hay que ver cómo se reparte el dinero en la banda, porque hay distintas estructuras -agrega Piñeiro-. La Mississippi es una cooperativa, Los Auténticos Decadentes son una sociedad de responsabilidad limitada y Charly y Spinetta contratan músicos."

    Otros ingresos, en orden de importancia, son los derechos de autor, el merchandising y los discos. "Todo esto es muy variable y depende de cada músico", explica Castreno.

    Un buen show de una banda chica puede dar desde $ 500 hasta $ 1500 de ganancia por merchandising . Las más famosas tienen intermediarios que le pagan una suma fija al artista. Los derechos de autor para una banda media van desde 2000 hasta 15.000. De ahí para arriba no hay techo. Cuentan que por allí circula el mito de que Carlos Gardel "cobra" por este concepto un millón de pesos por año.

    Muerto el disco Vivan los Shows Fuente Diario La Nación


  3. El Dilema de las discográficas en la era digital Fuente Diario La Nación:

    Hace dos años, artistas como Radiohead, Madonna, Nine Inch Nails, Eagles y Black Crowes editaron música ?o anunciaron planes para hacerlo? sin una gran discográfica de por medio. La tendencia señala un cambio de pensamiento en artistas y managers: gracias a la distribución digital, sitios como YouTube y MySpace, y una variedad creciente de empresas que buscan asociarse con los músicos, las discográficas son menos necesarias que nunca.

    Si bien en la Argentina no está tan aceitado el sistema de descarga legal de música, se puede ver una tendencia similar. Si se pregunta cuánto perdieron los músicos con la irrupción de Internet y la era digital, es probable escuchar como respuesta: "No mucho, porque antes las que hacían el gran negocio eran las discográficas, que ahora son las grandes perdedoras".

    "Hoy la venta de discos no es lo de antes. Hoy el disco es una tarjeta de presentación. El que compra un disco ahora, compra un disco objeto. Por ejemplo, hay un artista Bun Bun Kid, que sacó un disco en un freesbe. Esta es la muestra de una idea original que no le salió costoso", explicó Juanjo Carmona, productor musical y manager de Ballano (ex Pericos).

    Además de buscarle la vuelta con estas ideas originales y presentar al disco como algo más que un contenedor de música, la mayoría de los artistas aprovechó el hecho de que ahora es mucho más fácil producir un disco y comenzaron a editar con sellos propios o con la ayuda de la Unión de Músicos Independientes (UMI). Los costos son más bajos que los que tenían con las grandes discográficas y además se quedan con una porción mayor del precio de venta.

    "La UMI pudo dar respuesta a la necesidad de grabación del músico. A través de un convenio, se logra una grabación casi a mitad de precio", comentó Esteban Agatiello, tecladista de una banda de Almagro, que agregó que la UMI hoy cuenta con 4000 grupos y solistas asociados de todos los géneros, que pagan $ 10 pesos de cuota mensual.

    De esta manera, el costo del disco es de tres pesos la unidad. Según Agatiello, hay artistas que luego lo venden a $ 10 y otros a $ 20. "Si la venta la hacen ellos mismos en los shows, se quedan con la diferencia entre el precio de venta y el de grabación, entre 7 y 17 pesos", especificó el artista, que también dicta un curso sobre el negocio de la música.

    Lo que ocurre es que hay un 20% de los discos que se venden a través de distribuidoras. En ese caso, la cuenta que hay que hacer es otra. "Las distribuidoras venden los discos a $ 25 y te pagan unos $ 8 por unidad. Si a eso se le resta el costo de grabación, quedan al final unos cinco pesos para el músico", comentó Agatiello.

    Según un artista novel que no quiso que se publicara su nombre, igual al músico le conviene "porque antes las grandes discográficas le pagaban sólo un peso por disco y se quedaban con la porción más grande de la torta".

    Aún así, las bandas saben que no se puede vivir de la venta de discos. Y, a fuerza de golpes, las grandes discográficas también. Por eso, intentan reconvertirse para poder aprovechar también el negocio digital. Aunque reconocen que todavía les falta afianzarse en ese terreno.

    "Se está tratando de tener una oferta digital mucho más segmentada y rica. Tratan de ponerse a tono con la era digital y tienen que promocionar artistas con los discos y por el mercado digital", afirmó Javier Delupi, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores de Fonograma (Capif).

    Según Delupi, hay una baja del mercado físico y no hay una recuperación del mercado digital por parte de las discográficas, por eso cae el mercado general. Es una etapa de transformación, tal vez con sellos mucho más especializados en brindar servicios y mucho más profesionales. Se tendrá que trabajar más fuerte con los artistas.

    "Al tener la posibilidad de producir sus propios albumes, hoy los artistas graban por su cuenta y compiten con las discográficas. Siempre sucedió eso, pero ahora lo hace más. Entonces exigen más servicios de los sellos discográficos. Es cuestión de ponerse a tono con los nuevos tiempos", señaló Delupi.

    ¿Cómo se reparte el mercado discográfico hoy?

    Hay un esquema clásico que son la majors: EMI, Warner, Sony y Universal. Después están las compañías que se denominan indies (como independientes, pero es una definición anticuada, porque hoy hay compañías indies argentinas con oficinas en toda la región), Algunas de ellas son Pop Art, con una producción de artistas muy importante (focalizada en rock); Epsa Music, focalizada en tango y flolklore; Leader Music, que tiene un catálogo importante; Acqua Récords (especializada en tango). Hay otras con un repertorio variado, como DBN o Crack Disco.


    Bueno, el post es laaargo, vamos a leerlo y ver qué podemos elaborar.

    Gracias a Technopolios que le dió destaque al material de La Nación, diario que habitualmente mucho no leo... :-)


miércoles, 18 de noviembre de 2009

Rubén Blades contra los dinosaurios discográficos



Fuente: Clarín.


"Por lo demás, en el escenario están los mismos de siempre: Serrat, Sabina, Gieco...

No ves una renovación.

Hay artistas nuevos, pero las compañías no los impulsan. Antes había una oportunidad para que lo no comercial pudiera existir. Ahora lo único que permite esa originalidad es Internet, pero el problema es que es tan grande que no sabes a quién buscar. Hay gente buena pero pareciera que no, porque las compañías de discos buscan las formulitas del tipo bien parecido, etcétera.

¿Por eso la decisión de publicar tu disco en Internet?

Te soy franco: a nadie le interesó. No tengo distribuidor porque a nadie le importa un carajo distribuir mi disco. Ellos quieren ser dueños de las cosas, y yo digo que no. Pero sólo los piratas están vendiendo discos; las compañías no.

¿Tu música ya no es vista como un negocio viable?

No, porque tengo 61 años. Pero estos tipos no saben qué pasa en la calle, ignoran que hay un público pendiente de lo que hacemos.

Sabina, que tiene 60, confesó que está sin inspiración. ¿Vos sentís cierta fatiga compositiva, después de tantos años de carrera?

Es cierto: llega un momento en que no tienes más nada para decir, y eso no tiene nada de malo. Pero a mí no me pasa. Al haber estado cinco años fuera, me he renovado. Las canciones que he estado escribiendo en este tiempo están conectadas; toda mi obra está conectada. Mis 200 y pico de canciones están amarradas, y eso me alegra.

Clarín.


Un disco con espiritu casero.

La página web de Rubén Blades (http://rubenblades.com/) es una caja de sorpresas. Entre otras curiosidades, ahí puede verse el SDRB (Show de Rubén Blades), donde el cantante opina de todo: desde música y política hasta la actualidad de la selección argentina. Ahí también se puede bajar (pagando) su último disco, Cantares del subdesarrollo. Dedicado espiritualmente al pueblo de Puerto Rico, y musicalmente al cubano (por sus aportes musicales y haber sobrevivido "al bloqueo imperialista y a la dictadura marxista sin perder su esencia solidaria, humor, amor y esperanza"), fue empezado antes de que Blades asumiera como ministro y terminado después, con las mismas canciones de entonces. Grabado en el garaje de la casa de Blades en Los Angeles, tiene un espíritu casero y barrial, interpretado por una barra de amigos entonados. "Es una producción tan básica como la vida en nuestros barrios populares", escribe Blades. Son diez canciones políticas, costumbristas, románticas y hasta religiosas, siempre con el toque genial de Blades para la descripción de personajes y situaciones.

Fuente Clarín.





Luego las discográficas se quejan que no venden cds...