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jueves, 23 de diciembre de 2010

Dos votos menos para Duhalde....



jueves, 9 de diciembre de 2010

Defendiendo al Copyright: Ésta es la "mano dura" contra la piratería: quemado vivo en la cárcel estaba preso por vender CDs


Fuente "La Manzana Mecánica"

Leído en "La Manzana Mecánica"



Hay que parar con todo este delirio!!!!

Lamentablemente el hilo siempre se corta por la parte más delgada.

Podría pensarse también qué pasaría si en la Argentina o algún otro país de la región se presiona para que haya penas más duras contra quien infringe al copyright.

No sería extraño que casos como el de Bastian pasaran en otros países. Además encarcelando a alguien que vende cds y dvds truchos con asesinos y violadores lo único que lograrán es fabricar más delincuentes.

Según nuestra constitución artículo 18:

"Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla exija, hará responsable al juez que la autorice."

Uno ya sabe lo que son las cárceles de nuestro país y que , en su gran mayoría, son fábricas de delincuentes.

Es un tiempo para repensar todo, pensemos, busquemos modelos nuevos, salgamos del delirio.






viernes, 12 de noviembre de 2010

Decí Mu-En la cárcel con los mapuche

En la cárcel El Manzano de Concepción, Chile, estuvimos con uno de los presos políticos mapuche que realizaron una huelga de hambre y que en estos días están siendo juzgados bajo la Ley Antiterrorista, por defender sus derechos a la tierra y la autonomía. Héctor Llaitul, mapuche de la Coordinadora Arauco Malleco, explica lo que se juega en el juicio, qué tipo de modelo político y económico tiene a ese pueblo en la mira, y qué significado le da a la idea de autonomía.


Bloque 1



Bloque 2



Descargar el programa

  1. Si quieren descargar el primer bloque.

  2. Si quieren descargar el segundo bloque.


Gobiernos de izquierda, de derechas....El modelo es el mismo, me hizo acordar a este lado de la cordillera...


sábado, 3 de julio de 2010

Islandia demanda a los banqueros y los mete en la cárcel

Fuente Estrategumtrading:

Islandia demanda a los banqueros y los mete en la cárcel, tras la búsqueda de responsables por el colapso financiero.

Más de un año y medio después de la bancarrota de los principales bancos de Islandia, que casi hundió la economía del país, la policía ha empezado a detener a algunos de los principales banqueros, mientras otros antiguos cargos ejecutivos y propietarios se enfrentan a pleitos de dos mil millones de dólares.

Desde el hundimiento de los tres bancos más grandes de Islandia: Kaupthing, Landsbanki and Glitnir, a finales de 2008, sus antiguos directivos y propietarios han vivido prácticamente sin problemas en el extranjero.

Sin embargo, la publicación de una investigación parlamentaria sobre la profunda crisis financiera y económica de la isla-nación, del pasado mes de mayo, dio un giro a la situación, al culpar principalmente de la caída a los ex directores y líderes de los bancos, por tomar ¨préstamos inapropiados de los bancos¨ para los que trabajaban.

Los administradores de la liquidación del banco Glitnir han anunciado la presentación de una querella de 2,000 millones de dólares (1,600 millones de euros), ante un tribunal de Nueva York, contra sus anteriores principales accionistas y directores, imputados por fraude.

Según Glitnir, la querella es ¨contra Jon Asgeir Johannesson, que fue su accionista principal, Larus Welding, el ex director de Glitnir, Thorstein Jonsson, su ex presidente, y otros directores, accionistas y socios de Johannesson, acusados de apropiación fraudulenta e ilegal de más de 2,000 millones de dólares del banco¨.

El banco dijo también que ¨estaba actuando contra PricewaterhouseCoopers (PwC), sus anteriores auditores, por haber facilitado y ayudado a encubrir las transacciones fraudulentas planificadas por Johannesson y sus socios, lo que llevó al banco a la quiebra en octubre de 2008¨.

Según la demanda de Glitnir, presentada en la Corte Suprema del estado de Nueva York, la mayor parte de los problemas del banco se debieron a ¨Johannesson y sus socios, que se confabularon para saquear sistemáticamente al banco Glitnir con el propósito de salvar sus propias empresas en dificultades¨.

Johannesson, el ex propietario del desaparecido grupo de inversión Baugur, con participaciones en varias cadenas de comercios como Hamleys, Debenhams y House of Fraser, dijo estar estupefacto por la querella.

¨Las distorsiones y el disparate de la demanda son increibles¨, dijo al sitio de noticias Pressan.

En este caso, los administradores de Glitnir ¨pueden ser condenados a 10 años de cárcel por hacer un mal uso de los tribunales americanos¨, insistió.

Además de presentar la demanda en Nueva York, Glitnir dijo que había ¨conseguido la congelación de los activos de Johannsson en todo el mundo, incluyendo dos selectos apartamentos en el barrio exclusivo de Gramercy Park, en Manhattan, por los que pagó 25 millones de dólares aproximadamente¨.

Cuatro ex directores de Kaupthing, residentes en Luxemburgo, han sido arrestados en Islandia y la INTERPOL ha dictado una orden de arresto internacional para su ex presidente Sigurdur Einarsson, de 49 años de edad, quien dijo desde Londres que ¨no tiene intenciones de viajar a Islandia para que lo arresten, y que pondrá a prueba sus derechos en Gran Bretaña y no regresará voluntariamente¨.

Noticia original

Fuente Estrategumtrading




Si pueden ayudar a dejar el documental "Dios Bendiga a Islandia" de una forma más compacta y mejorar los subtítulos sería bueno.


domingo, 14 de diciembre de 2008

Una madre patria que resultó ser abandónica


CRECIO UN 30 POR CIENTO LA DEPORTACION DE TURISTAS ARGENTINOS DESDE ESPAÑA

Por Gustavo Veiga



La Cancillería posee datos estadísticos que alertan sobre un incremento del 30 por ciento en la deportación de turistas argentinos desde España entre 2007 y 2008, un tema que sigue con preocupación, al punto de que además convocó al embajador de ese país, Rafael Estrella, para notificarlo del “trato injustificado y vejatorio de los derechos humanos” que recibieron dos ciudadanos argentinos cuando arribaron al aeropuerto internacional El Prat de Barcelona en noviembre pasado. Los atribulados turistas argentinos no son los únicos que vivieron circunstancias semejantes en lo que transcurrió de 2008, ya que hubo unos 800 no admitidos (como se los denomina técnicamente) que, comparados con los 600 del año anterior, marcan una suba en los rechazos a las solicitudes de ingreso. Con un dato adicional: en 2007 –aseveran en el ministerio– viajaron a España unos 197 mil compatriotas con pasaporte argentino y en éste la cantidad de viajeros disminuyó alrededor de un 15 por ciento.



Los datos estadísticos que procesa la Cancillería en base a la información que le proporcionan sus consulados en España sugieren un aumento significativo en las expulsiones de argentinos. “Estamos hablando de un 30 por ciento más distribuido a lo largo del año. De los cincuenta y pico de promedio de compatriotas no admitidos en 2007, pasamos a junio de 2008, en que se produjeron 84 casos, aunque luego la cifra bajó en julio a los promedios habituales”, explicó una fuente diplomática. De cualquier modo, el cociente mensual de 50 turistas devueltos a la Argentina en 2007 ascendió a casi un 67 por ciento en 2008 con las estadísticas que maneja el Ministerio de Relaciones Exteriores.



Se trata, obviamente, de viajeros con pasaporte argentino. Quienes poseen doble nacionalidad o pasaporte de la Unión Europea no deben cumplir con los cinco requisitos que se solicitan para visitar España (ver recuadro). Con todo, el aumento de las deportaciones provoca, tanto en Madrid como en Barcelona –las principales vías de acceso– una mayor demanda de atención sobre los consulados en esas ciudades. Por eso, desde la Cancillería sostienen: “Necesitamos que nuestros compatriotas se dirijan al consulado. Y les solicitamos a las autoridades españolas que nos adviertan. El seguimiento preciso permite detectar si el promedio es de 50 y otro mes llega a 84 –como fue el caso de junio–, que el cónsul se entreviste con las autoridades y nos obligue a entender qué puede estar ocurriendo”.



En el Ministerio de Relaciones Exteriores señalaron que le fueron entregadas dos notas detalladas al embajador español con los casos de Leandro Pazos y Mauricio Lucarelli, a quienes se detuvo en el mismo Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE). El vocero de la embajada española en Buenos Aires, Leonardo Marcos, recibió con sorpresa una consulta de Página/12 sobre el tema y a pesar de que aseguró que no haría comentarios sobre “filtraciones a la prensa” se explayó luego sobre la controversial situación diplomática.



A Estrella lo citó la Cancillería los días 18 y 26 de noviembre para señalarle que Pazos primero y Lucarelli después estuvieron alojados en un CIE, donde recibieron maltrato de la policía migratoria.



Estas dificultades son seguidas con mucha atención por los más altos niveles del ministerio, aunque por ahora se canalizan mediante el sistema consular y no se les quiere dar entidad política. “Nuestros consulados en España tienen la información de lo que está ocurriendo. Sus funcionarios van a los aeropuertos, tratan de contener a nuestros compatriotas, de alertarlos y de que no se vean afectados por circunstancias desagradables”, describió una fuente que tiene una de las jerarquías más altas en el servicio diplomático.




Como fuere, Pazos y Lucarelli no pudieron evitar las circunstancias incómodas de estar recluidos y luego haber sido devueltos al país. El primero, según la nota inicial que le entregaron a Estrella, “fue detenido el 10 de noviembre sin causa aparente durante cinco días en el centro de internación de extranjeros, donde sufrió vejaciones injustificables e inaceptables”. Al afectado, al que lo devolvieron a la Argentina el 15 de noviembre, no le bastó tener en su poder dinero, tarjetas de crédito, pasaje de regreso y contactos en España, ya que se le requirió una carta de invitación con la que no contaba.



Lucarelli pasó por una situación parecida en el mismo CIE, que tiene una estructura casi carcelaria, con la diferencia sustancial de que sus guardias no poseen armas. En la península se distribuyen estos centros por Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Cádiz, Murcia, Santa Cruz de Tenerife, Algeciras y Fuerteventura. Todos los mencionados ya funcionan. El último de la serie se prevé levantarlo en Zaragoza.



“No maltratamos”



“No voy a realizar ningún comentario ni oficial ni extraoficial, no comentamos filtraciones. Además, no me consta nada de lo que dice”, señaló en el primero de los dos diálogos telefónicos que mantuvo con Página/12 el vocero de la Embajada, Leonardo Marcos. El funcionario dijo cosas clave: “Nosotros no maltratamos a nadie en España” y “las relaciones son excelentes”. Lo primero puede refutarse. En el segundo punto, el vocero español coincide con el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino.



Más allá de las deportaciones que sufrieron los turistas Pazos y Lucarelli, en las notas que se le entregaron al embajador Estrella se explica que “estos casos, que no son los únicos registrados en los últimos meses, revelan un procedimiento que además no se corresponde en modo alguno con los compromisos asumidos entre ambos gobiernos, tanto en convenios de derechos civiles y políticos internacionales, como en acuerdos bilaterales para la defensa y promoción de los derechos humanos, y menos aún se justifica en el marco de la asociación estratégica que hemos establecido bilateralmente”.



La Cancillería también instruyó al consulado argentino en Barcelona para que remitiera una nota al gobierno autónomo de Cataluña, gestión que se concretó el 1º de este mes, y en la que se dejó constancia de la “flagrante violación de los derechos esenciales de ciudadanos argentinos” que resultaron no admitidos en el aeropuerto El Prat. Asimismo, se reclamaron las investigaciones necesarias para evitar la repetición de estos hechos.




Este diario publicó el 8 de diciembre otros casos de turistas argentinos sometidos a malos tratos en España que también concluyeron en el rechazo para ingresar a aquel país. En uno, el joven músico Leandro Steps contó ante una cámara de televisión: “Me tuvieron encerrado en un calabozo de dos por dos unas cinco horas y después tuve apenas cinco minutos para explicarle a una jueza mi situación. Me hizo cuatro preguntas y nada más. Quería explicarle que yo no tenía ningún interés en quedarme en España”.



Adela Jesús González, de 66 años, domiciliada en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe, llegó al aeropuerto de Madrid con el propósito de visitar a su sobrino Guido, residente en Palma de Mallorca. La mujer, que tenía todo en regla menos la carta de invitación, que es uno de los requisitos exigidos por España para viajar (ver aparte), fue introducida en una habitación junto a otras doce personas. Allí fue obligada a bañarse, le cambiaron la ropa, le retuvieron objetos personales y 24 horas más tarde la devolvieron a la Argentina.



Los consulados argentinos, por norma, se aseguran de que los requisitos exigibles para ingresar a España sean cumplimentados. Y cuando ya nada tienen nada qué hacer y la autoridad migratoria local dispone la no admisión, se debe cerciorar de que al turista rechazado lo espere el avión en que la persona o la familia afectada puedan regresar a la Argentina. “Allí es donde nosotros nos fijamos cuáles son esas condiciones. Porque lo lógico, lo entendible, es que las personas sean conducidas a esa área amplia que hay en los aeropuertos, que es de tránsito, y no a esos lugares específicos donde ven cortada su libertad de circulación”, explicaron en la Cancillería.



El vocero de la embajada española sostuvo que pese a las denuncias de maltrato –que no le constan– “la Argentina no es un país de riesgo migratorio”. Por el contrario, dijo en el segundo diálogo con este diario, “compartimos la responsabilidad de flujos migratorios ya que nuestros países son los dos receptores de inmigrantes. No existe entonces conflicto alguno”.



lunes, 8 de diciembre de 2008

El eje y la esquizofrenia

Por Sandra Russo



La jueza Carmen Argibay habló fuerte la semana pasada. Su explicación sobre el fallo que evitó la libertad de sesenta chicos detenidos en institutos rasgó el telón del Truman Show. Bajo los efectos narcóticos del relato que tejen los medios y las declaraciones públicas de funcionarios del área de seguridad, e incluso bajo los efectos del otro relato, el alternativo, el que aborrece y denuncia las condiciones en las que están detenidos los chicos en conflicto con la ley penal, la medida de la Corte fue un baldazo de agua helada. Y Argibay, lejos de ponerles acondicionador a sus palabras, las erizó: habló de gatillo fácil, esbozó una vida real más allá del telón de la obra que representamos todo el tiempo como comunicadores o multiplicadores de un diagnóstico sobre seguridad.



“Esos chicos están marcados”, dijo.



“Si no vamos a cumplir los pactos internacionales sobre derechos civiles y derechos sociales, ¿para qué los firmamos?”, dijo.



“Si la policía protege a un pibe, el pibe sale a robar y no se hace rico, ¿para quién trabaja?”, dijo.



“El día que el pibe abre la boca, lo matan”, dijo.



Entonces lo que hay aquí es una jueza de la Corte Suprema de Justicia que no les pone acondicionador a sus palabras y que habla de una realidad que por un lado todos conocemos –¿o no? ¿O será que seguimos con el algo habrán hecho los pibes pobres? ¿O será que otra vez estamos en el limbo de no saber, de no sospechar, de lo ver lo que pasa acá enfrente?—, y por el otro negamos y encubrimos con vehemencia. “Es muy grave lo que dijo”, decía un analista de la televisión. “O sea que según la jueza hay gatillo fácil en la República Argentina”, decía otro, como si hubiera que anteponerle “república” a ese lugar en el que se tolera esta práctica: que la policía marca a los chicos con antecedentes, que los presiona para que salgan a robar para ella y les libera zonas para que operen, que los protege para que sigan actuando, y que si el chico quiere salirse de ese trato, lo matan.




La jueza Argibay corrió el eje del problema que tanto rédito les da a los grandes medios cuando lo abordan por otro lado. Cuando los crímenes que escandalizan en proporción al nivel socioeconómico de la víctima imponen el tema de la seguridad. Cuando los deudos de cualquier asesinado les regalan a las cámaras su desgarro, y las cámaras beben cada lágrima y ecualizan cada grito de dolor. Y entonces queda constituido un “nosotros” que somos los conductores del programa de televisión, sus espectadores, las víctimas de los asaltos, la policía, toda-la-gente-de-bien-que-quiere–vivir-en-paz y no puede porque están estos pibes, que son los nuevos malones que supimos conseguir.



Lo que está diciendo la jueza Argibay es que ese “nosotros” es falso, y que si lo aceptamos es porque somos esquizofrénicos. Porque está pasando lo que está pasando y no otra cosa, aunque lo diga la televisión. Porque es imposible que esos pibes salgan a la única escena que los espera y sobrevivan.



Y está diciendo que la policía extermina en silencio. Que hay un consentimiento, un equívoco social y discursivo que apaña a la policía, que la deja seguir exterminando en silencio. Tan brutal es lo que pasa, tan inenarrable es lo que se mantiene en silencio, que estamos cerca de hacer válida la pregunta que se hacían los españoles con los indios. Se preguntaban si tenían alma. Se preguntaban de qué orden eran esas criaturas tan distintas. ¿Los pibes pobres tienen alma? Si la respuesta es sí, lo lógico sería que pidamos justicia también para ellos, que hagamos marchas también para ellos, que nos duelan y nos arranquen sus muertes. Actuamos como si la respuesta fuera: no.