Mostrando las entradas con la etiqueta Estado Policial. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Estado Policial. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de abril de 2011

En Córdoba parece que siguen gobernando los milicos

Leído en "La Espada Vengadora"

En Córdoba parece que siguen gobernando los milicos


El periodista y amigo Martín Pérez subió a su facebook una información que parece anacrónica cuando uno la empieza a leer y cuando termina la lectura uno piensa que es una guachada y que en la docta sigue gobernando Mario Benajamín Menendez.

LOS INTEGRANTES DE LA OLA QUE QUERIA DECIR CHAU ESTAN DESDE HACE TRES DIAS PRESOS EN VILLA MARIA... POR TOMAR UNA CERVEZA EN LA CALLE!
El sabado pasado, en Villa Maria (Cordoba), tocaron Adrián Paoletti y Los Acordes junto a La Ola Que Queria Decir Chau como soporte. Cuando los chicos de La Ola, que son mas buenos que Lassie, estaban tomando una birra en la calle, los levantó la policía. Como desde hace dos años esto es una contravención de Cordoba (!), fue la excusa para meterlos en cana. Están presos desde entonces. Mañana a las 5 de la tarde se cumplen 72 horas de prision... por tomar una cerveza en la calle!!!
El productor lleva tres días llevándoles comida a la comisaría. Cuando se le pregunta dice que le dicen que es así, que la jueza tiene derecho a tenerlos 72 horas sin permitirles tener un abogado, pòr averiguacion de antecedentes lo cual suena inconstitucional, al menos.
  • La comisaría es Policía de la Provincia de Córdoba - UR8
  • General Paz 317 CAP: 101 / (0353) 4619091
    Villa María - Córdoba
Por ahí algunos e los periodistas y productores que suelen leer este blog se interesan en esto que claramente suena a abuso de poder. Llaman a la comisaría y ven que les contestan. Ah! La jueza no da la cara y en la comisaría se niegan a dar un nombre siquiera.








lunes, 22 de noviembre de 2010

Averiguación de paradero-Luciano Arruga-Programa Decí Mu



Luciano Arruga-Desaparecido en democracia

Fuente y más información en "Decí Mu"


Bloque 1



Bloque 2




Descargar el programa

Para guardar los archivos, hacer click con el botón derecho y seleccionar “Guardar destino como…”

  1. Deci Mu 2010 - 29 - 1
  2. Deci Mu 2010 - 29 - 2

.Fuente y más información en "Decí Mu"

Blog "Luciano Arruga Desaparecido".

Festival por Luciano Arruga el 29 de Enero de 2011



lunes, 25 de agosto de 2008

Elija la bala que matará a su hijo-Las otras olimpíadas y la prensa argentina


Este es un artículo que salió en La Nación, lamentablemente en la Argentina, y en otros países, parecen estar de acuerdo con el "método" de seguridad que se estableció en China...

Algunos comentarios de La Nación dan un poco de pánico, otros, por suerte, dejan una pequeña esperanza.





PEKIN.- La mochila puede quedar abierta y descuidada por varias horas. Nadie va a tocar nada. Tampoco faltará dinero de los bolsillos ni ninguna otra pertenencia por más tumultos de gente que haya alrededor, en una salida de cualquier estadio o en esos hormigueros humanos que son los subtes. La seguridad en las calles de Pekín es uno de los valores más rescatables de esta sociedad. Se puede viajar solo en un taxi a cualquier horas sin problemas y se puede caminar en las veredas más inhóspitas en cualquier momento de la noche que nadie alterará la tranquilidad.

El robo, el asalto, el quedarse con algo ajeno, no existen en la mentalidad china. Y si uno protesta firmemente porque el taxi lo llevó a un lugar equivocado, el conductor pedirá disculpas y aceptará que no se le pague sin quejarse. En la mayoría de los restaurantes, especialmente los típicos, no sólo no se aceptan propinas, sino que no entienden por qué un extraño quiere regalarles dinero. El mozo lo seguirá y le dirá: "Señor, este dinero es suyo". Y hay una característica más insólita aún: si alguien olvida algo, cualquier objeto, el chino no lo llamará con un grito o chistido, correrá detrás suyo para devolvérselo. Todos tenemos alguna anécdota al respecto. Si ocurrió dentro de un local comercial, el empleado saldrá a la calle a buscarlo.

En China las sanciones son durísimas y existe la pena capital, no sólo para un asesino, también para un violador o aquel que practica pedofilia, por ejemplo. En tales casos, el juez le preguntará a la madre del delincuente: "¿Con qué bala quiere que muera su hijo?" Y la madre no sólo deberá determinar el calibre, sino que al mes le llegará una factura del gobierno con el valor que deberá pagar por el proyectil "malgastado". Son las reglas. El delincuente es una lacra, un desperdicio humano. Son las leyes de un país absolutamente seguro al cual cuesta acostumbrarse. ¡Es preocupante! Todavía miramos a los costados, guardamos muy bien el dinero y protegemos nuestras pertenencias con celo. Constantemente tememos "perder" algo. Son muchos años de vivir en Buenos Aires Un mes en Pekín no nos curará la psicosis de la inseguridad dolorosamente obtenida con los años en nuestras calles.




Algunos comentarios:

Este artículo es tendencioso, métanse en Amnestie international y sabrán que en China hay un gobierno de facto que finge ser democráctico, que tortura y mata a cualquier opositor y que viven bajo una durísima dictadura; sin libertad de expresión y sin derecho. Caminar por las calles de Damasco, Siria; también es segurísimo. Se los puedo decir porque he estado ahí. No pasa nada, aunque vayas por un callejón oscuro el borde de uno de sus canales. Pero esto se debe a que si te agarran...en China pasa lo mismo, no se olviden lo que pasa con el Tibet (y a mi nadie me la vende que los Tibetanos son subersivos, nadie). OJITO CON ESTA NOTA, OMITE MÁS DE LO QUE INFORMA!!!






AGREGO QUE EEUU existe la pena capital y una ley durísima también, y es el país de mayores muertes por crímenes en el mundo! CUIDADO!








Respuesta de Julio Argentino al artículo de La Nación:

Cuentos chinos. Leí el artículo de LA NACION sobre la seguridad y no se si es tan así en Pekín.

Tiene un airecillo de esos cuentos de la viejita suiza que le devolvía el papelito que tiró un argentino al piso en Zurich.

Un ejemplo: en el lado interno de la puerta de las habitaciones del Sheraton Gran Muralla en Beijing un pequeño cartel dice que no abras a nadie que venga con un pretexto cualquiera, sin consultar antes a conserjería.

Como tengo la prudencia de leer esos papelitos que están pegados con un reglamento más o menos previsible, me libré de ser asaltado en mi habitación apenas llegué a Beijing, la primera vez,en 2002.

Dos hombres y una mujer, con apariencia de personal de mantenimiento, pidieron entrar para cambiar un foco de luz. Los rechacé sin muchas palabras (mi vocabulario en chino es pobrísimo). En conserjería me dijeron luego que no habían enviado a nadie.

En general, en las zonas del centro de las ciudades, la seguridad debe ser más que aceptable. La policía en la calle no lleva armas y el orden es más o menos visible.

Pero, en cuanto hubo algo "raro" an la zona de DaZalian, al sur de la plaza de Tiananmen, en cuestión de segundos aparecieron dos patrulleros y se bajaron varios policías con armas en la mano, aprehendieron a una o dos personas y se esfumaron.

Es muy probable que durante los Juegos Olímpicos hayan extremado las medidas de vigilancia: había mucho prestigio por ganar, en la opinión de la dirigencia china.

Por ejemplo: en ninguna de las crónicas hay la mínima mención a los mendigos y a los cartoneros, hombres y mujeres, montados en sus bicicletas modificadas. Parece ser que no solo se radiaron a los ladrones, también hubo una razzia de mendigos, cartoneros, vendedores callejeros llevada a cabo para cuidar las apariencias.

Así figura en una noticia de France Presse, de enero de 2008, publicada por el diario turco en inglés.

Los mendigos son profesionales, miembro de una grande y compleja Federación de Mendigos de Beijing, según lo indica el siguiente blog.

En definitiva, no se diferencia mucho de lo hecho en la Argentina por la dictadura militar en la época del Mundial y en especial, por el entonces general Bussi,en Tucumán, que capturó a los inofensivos mendigos de la ciudad de Tucumán y los arrojó en medio del desierto helado en pleno invierno.

Hoy el general Bussi,está siendo sometido a juicio por sus delitos contra los derechos humanos. Lo grave, es que pese a ser de público conocimiento, Bussi también fue elegido por el voto popular varias veces, ya en democracia.

En realidad, si se quiere teneruna primera aproximación a China y los principios que rigen su vida, se debería estudiar a Confucio. Para no complicarse la vida,en wikipedia está bastante condensado.

Pero, en mi opinión, el lugar donde se sintetiza lo confuciano con las normas occidentales está fuera de China, en la ciudad-estado de Singapur (Singapore): una sociedad multiétnica, muy desarrollada, con una población de buen nivel educativo, muy segura y tranquila, con una baja tasa de criminalidad.

Si alguien tiene memoria, a principios de los '90, un joven adolescente americano, residente en Singapur, bastante borracho, dañó adrede unos automóviles estacionados. Una vez detenido,fue enjuiciado y condenado a la pena prescripta: veinte azotes en las nalgas con varas de bambú o rattan (no estoy seguro).

Hubo un movimiento internacional paraevitar el "horror" de la pena, en el que se involucró hasta el presidente Clinton. El clamor internacional no tuvo eco en los oídos de los jueces singaporeanos y una vez con las blancas nalgas al aire, le fueron administrados los veinte confucianos azotes. No hubo piedad para el delicado trasero.Para esos mismos años `90, el gobernador de Texas, un tal Bush, ganabaf ama al no conmutar ninguna pena de muerte.

Resultados obtenidos: todos los años 250.000 texanos sufren algún crimen violento y es el 6º estado más peligroso deU.S.A..

Tengo serias dudas que tanto Bush, George W., el cronista de La Nación ylos opinadores de ese artículo hayan leído a Confucio.

Saludos Julio A.

Enviado a la lista librosgratis



martes, 12 de agosto de 2008

Los Juegos Olímpicos de Pekín: presentando el Estado Policial 2.0



Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Àngel Ferrero
Hasta el momento, los Juegos Olímpicos (JJ.OO.) se han convertido en una invitación abierta para cargar contra China, la excusa perfecta para que los periodistas vayan detrás de los rojos en todo, desde la censura en Internet a Darfur. Sin embargo, a pesar de todas las historias desagradables que corren, el gobierno chino ha permanecido sorprendentemente impertérrito. Y ello porque apuesta que nada más empiece la ceremonia de apertura el viernes, instantáneamente os olvidaréis de todo lo desagradable que hayan hecho, a medida que vuestro cerebro se vaya llenando del gran espectáculo político-cultural-atlético que son los Juegos Olímpicos de Pekín.
Os guste o no, vais a quedar sobrecogidos por el formidable espectáculo chino.
Los juegos han sido anunciados como la “fiesta de presentación” de China al mundo. Pero son algo más significativo que eso. Estos Juegos Olímpicos son la fiesta de presentación de un método perturbadoramente eficiente de organizar la sociedad, uno que China ha estado perfeccionando desde hace tres décadas, y que finalmente está preparado para presentar al mundo. Es un potente híbrido de las más poderosas herramientas políticas del comunismo autoritario -planificación central, represión despiadada, vigilancia permanente- enfocado a la consecución de los objetivos del capitalismo global. Hay quien lo llama “capitalismo autoritario”, otros, “estalinismo de mercado”. Yo prefiero llamarlo “McComunismo”.
Los Juegos Olímpicos de Pekín son, por sí mismos, la expresión perfecta de este sistema híbrido. Con proezas extraordinarias, propias de un gobierno autoritario, el estado chino ha estado construyendo deslumbrantes estadios, carreteras y vías ferreas, todo ello en un tiempo récord. Ha arrasado vecindarios completos, adornado las calles con árboles y flores y, gracias a la campaña “contra el escupir”, limpiado las aceras de saliva. El Partido Comunista Chino incluso ha intentado convertir sus cielos de grises en azules, ordenando a la industria pesada el cese de la producción durante un mes, en una especie de huelga general por orden gubernamental.
Y como mensaje para aquellos que se salgan de la línea del partido durante los juegos -activistas tibetanos, defensores de los derechos humanos, bloggers descontentos-, cientos de ellos han sido arrojados a las cárceles durante los últimos meses. Cualquiera que aún albergue planes protesta será descubierto sin duda por alguna de las 300.000 cámaras de vigilancia de Pekín y rápidamente pescado por un policía, de los cuales, según se informa, 100.000 están en misión especial por las Olimpiadas.
El objetivo de toda esta planificación central y espionaje no es celebrar la gloria del comunismo, se llame como se llame el partido que gobierna China. El objetivo es crear la última colonia consumista para las tarjetas de crédito VISA, las zapatillas deportivas Adidas, los teléfonos móviles China Mobile, los happy meals de McDonald's, la cerveza Tsingtao y el servicio de mensajería UPS, por mencionar solamente unos cuantos de los patrocinadores oficiales de los Juegos Olímpicos. Pero el mercado más puntero de todos ellos es el de la vigilancia misma. A diferencia de los estados policiales de Europa oriental y de la Unión Soviética, China ha construido un estado policial 2.0., una entidad enteramente orientada al beneficio que es la última frontera del complejo del capitalismo del desastre (Disaster Capitalism Complex).
Las corporaciones chinas financiadas por los fondos de inversión libre estadounidenses, así como algunas de las más poderosas corporaciones norteamericanas -Cisco, General Electric, Honeywell, Google- han estado trabajando codo con codo con el gobierno chino para hacer que este momento fuera posible: conectando en red las cámaras de televisión de circuito cerrado que escudriñan a los ciudadanos desde cada farola, construyendo el “Gran Firewall” (1) que permite la monitorización remota por Internet y diseñando motores de búsqueda auto-censurados.
Se calcula que el año que viene el mercado de la seguridad interna china moverá una cantidad superior a los 33 mil millones de dólares. Muchas de las principales empresas chinas del sector han llevado sus productos a los mercados estadounidenses y los han hecho públicos, con la esperanza de que, en tiempos de inestabilidad, las inversiones en materia de seguridad y defensa sean contempladas como una apuesta segura. La China Information Security Technology [empresa estatal china para la tecnología de seguridad de la información], por ejemplo, aparece en el índice NASDAQ [National Association of Securities Dealers Automated Quotation System – bolsa de valores electrónica y automatizada], y la China Security and Surveillance [empresa estatal china para la seguridad y la vigilancia] en la NYSE [New York Stock Exchange – Bolsa de Nueva York]. Una camarilla de propietarios de fondos de origen estadounidense ha sido la que ha permitido introducir estas operaciones en bolsa en el país, invirtiendo más de 150 millones de dólares en los últimos dos años. Los réditos han sido espectaculares: entre octubre del 2006 y octubre del 2007, las acciones de la China Security and Surveillance subieron un 306%.
Una parte considerable del despilfarro del gobierno chino en cámaras y en todo tipo de equipos de vigilancia ha tenido lugar bajo el pretexto de la “seguridad olímpica”. ¿Pero cuánto se necesita realmente para mantener la seguridad de un acontecimiento deportivo? El precio ha sido calculado en la pasmosa cifra de 12 mil millones de dólares. Para que nos hagamos una idea: Salt Lake City, que acogió los Juegos Olímpicos de Invierno cinco meses antes del 11 de septiembre, gastó 315 millones de dólares para mantener la seguridad de los juegos y Atenas gastó cerca de 1'5 mil millones de dólares en el 2004. Muchos grupos defensores de los derechos humanos han señalado que la escalada securitaria de China ha cruzado las fronteras de Pekín y que ahora existen 660 ciudades designadas como “seguras” en todo el país, municipios que han sido seleccionados para recibir cámaras de vigilancia y equipo de espionaje. Y, por supuesto, todo el equipo ha sido comprado en nombre de la seguridad olímpica: escáneres del iris ocular, “robots anti-disturbios” y software de reconocimiento facial permanecerán en China mucho después de que los Juegos hayan terminado, preparados para ser empleados contra los obreros y campesinos en huelga.
Lo que los Juegos Olímpicos han proporcionado a las compañías occidentales es una noticia agradable con la que encubrir sus espeluznantes operaciones. Desde la masacre de la Plaza de Tiananmen en 1989, se ha prohibido a las compañías estadounidenses vender equipamiento policial y tecnología a China, pues los legisladores temían que fuera empleado de nuevo contra manifestantes pacíficos. Pero en los días previos a los Juegos Olímpicos se ha hecho caso omiso de la ley cuando, en nombre de la seguridad de los atletas y de los VIPs (incluyendo a George W. Bush), no se le ha denegado ningún juguete nuevo al estado chino.
Hay una ironía amarga en todo ello. Cuando se le concedieron a Pekín los Juegos Olímpicos hace siete años, la teoría era que el escrutinio internacional al que se sometería forzaría al gobierno chino a garantizar más derechos y libertades a su pueblo. En cambio, lo que los Juegos Olímpicos han hecho es abrir la puerta trasera a la mejora de sus sistemas de control y represión de la población. ¿Se acuerdan de cuando las compañías occidentales afirmaban que haciendo negocios con China lo que estaban en realidad haciendo era difundir la libertad y la democracia? Ahora estamos viendo justamente lo contrario: la inversión en equipos de vigilancia y censura está ayudando a Pekín a reprimir activamente a una nueva generación de activistas mucho antes de que siquiera tengan la oportunidad de entrar en contacto entre ellos y establecer finalmente un movimiento de masas.
Los números de esta tendencia son escalofriantes. En abril del 2007, los oficiales de 13 provincias se reunieron para realizar un informe y evaluar cómo estaban funcionando sus nuevas medidas de seguridad. En la provincia de Jiangsu, en la cual, según el South China Morning Post, se estaba empleando “la inteligencia artificial para extender y mejorar el sistema de monitorización existente”, el número de protestas y disturbios “descendió un 44% en el último año.” En la provincia de Zhejiang, donde se habían instalado nuevos sistemas de vigilancia, descendieron un 30%. En Shaanxi, los “incidentes de masas” -nombre en clave para las protestas- descendieron un 27% en un año. Dong Lei, el diputado de la provincia por el partido, atribuyó los resultados a la enorme inversión en cámaras de seguridad en toda la provincia. “Nuestro objetivo es conseguir una capacidad de monitorización las 24 horas del día, todas las estaciones del año”, dijo a los asistentes.
Los activistas en China se encuentran bajo una intensa presión, incapaces de funcionar incluso a los limitados niveles en que lo hacían hace un año. Los cafés-internet están llenos de cámaras de video-vigilancia, y la navegación por Internet está cuidadosamente vigilada. En las oficinadas de un grupo de derechos laborales de Hong Kong, me encontré con el conocido disidente chino Jun Tao. Había acabado de abandonar la península ante el continuo acoso policial. Tras décadas de luchar por la democracia y los derechos humanos, dijo que las nuevas tecnologías de vigilancia hacían “imposible funcionar como hasta ahora veníamos haciendo en China.”
Resulta fácil ver los peligros de un estado de vigilancia de alta tecnología en la lejana China, cuando las consecuencias para gente como Jun son tan especialmente graves. Lo que resulta más difícil es ver esos mismos peligros cuando estas tecnologías se infiltran en la vida diaria a través de la red de cámaras de circuito cerrado de televisión en las calles estadounidenses, las tarjetas biométricas “para un embarque rápido” en los aeropuertos y los operativos de vigilancia de correos electrónicos y llamadas telefónicas. Para el sector global de la seguridad doméstica, China es más que un mercado: es un salón de muestras. En Pekín, donde el poder del estado es absoluto y las libertades civiles inexistentes, las tecnologías de vigilancia fabricadas en los EE.UU. pueden llevarse hasta el límite.
La primera prueba comienza hoy: ¿Puede China, a pesar del enorme malestar que late bajo la superficie, celebrar unos JJ.OO. “armoniosos”? Si la respuesta es definitivamente que sí, como muchas de las otras cosas hechas en China, entonces es que el Estado Policial 2.0 está listo para su exportación.
NOTAS DEL TRADUCTOR: (1) Juego de palabras entre Great Wall [“Gran Muralla [china]”] y Firewall [“cortafuegos”, programa de seguridad de Internet]
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencinoar a sus autores y la fuente.




Enlace en Rebelíón.