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martes, 5 de junio de 2012

Las calles a veces no hablan, graffitis de Quito-Ecuador

Graffitis de Quito:




La aclaración sobre los graffitis, enviados por privado:

Aquí se paga a pintores de graffiti para que salgan con consignas prediseñanas por el mercadólogo jefe de prensa de presidencia (no es broma, es mercadólogo y dice que el presidente es un "buen producto" y "vende"), consignas fáciles, acusatorias, infamantes, inquisitoriales... de la calle, el presidente "retoma" la demanda "popular" y en su sabatina (una perorata inaguantable, llena de lugares comunes y mentiras de cada sábado durante 2 a 4 horas en cadena nacional) y desde ahí lanza sus ataques a todo mundo, ofensas, regaños de padre ofendido -se le olvida que no es rey, solo un oportunista que sorprendió a la izquierda a la que echó prontito del poder.
Acá te paso dos fotos de los muros de Quito, con parte de la campaña financiada por el gobierno, pa que mires el nivel del debate, y las obvias repercusiones que tiene.



Y es difícil ver la campaña contra la Comisión Americana de Derechos Humanos (CIDH) que está llevando a cabo Rafael Correa en Bolivia:
“La figura de las medidas cautelares no está contemplada en la Convención Americana de Derechos Humanos ni en el Estatuto de la Comisión Americana de Derechos Humanos (CIDH), sino únicamente en el reglamento de la comisión –hecho por ellos mismos–, en el artículo 25”, dijo en plenaria el presidente de Ecuador.

La CIDH tiene la atribución de pedir a los Estados la adopción de medidas cautelares “en casos de gravedad y urgencia, y toda vez que resulte necesario de acuerdo a la información disponible (...) para evitar daños irreparables a las personas”, según este organismo de la OEA.

“Se arrogó funciones no contempladas en el estatuto. Qué mal ejemplo da esta institución que debe promover el cumplimiento del derecho. ¡Miren si los presidentes, por medio de decretos, nos arrogáramos funciones no contempladas en la ley! Los Estados nos presentamos ante la CIDH tan solo como acusados, no como controladores ni hacedores de políticas. La CIDH se ha extralimitado y ha distorsionado sus funciones, influenciada por países hegemónicos y por ONG, por el gran capital detrás de las comunicaciones”, enumeró Correa, en completa sintonía con el reclamo de Bolivia, Venezuela, Brasil y Nicaragua.

“Es un error de buena fe de la izquierda creer que, por haber sido víctimas, los pueblos indígenas tienen supremacía moral por sobre los no victimizados. Es infantil creer que tienen todas las respuestas, que nos deben indicar el camino a seguir, que no tienen absolutamente responsabilidad en su condición de víctimas, asumir que por naturaleza son buenos, mientras que el resto, los no victimizados, son malos”, agregó Correa.


Página 12



Lo que dijo la CIDH en el año 1979 sobre lo que pasaba en la Argentina:

"Informe de la CIDH - 14 de Diciembre de 1979
  


     

A. Consideraciones Generales

1. La CIDH en los tres últimos años ha recibido un número apreciable de denuncias que afectan a un grupo considerable de personas en la República Argentina, en las cuales se alega que dichas personas han sido objeto de aprehensiones en sus domicilios, lugares de trabajo, o en la vía pública, por personal armado, en ocasiones uniformado, en operativos que por las condiciones en que se llevaron a cabo y por sus características, hacen presumir la participación en los mismos de las fuerzas públicas. Con posterioridad a los hechos descritos, las personas aprehendidas desaparecieron sin que se tenga noticia alguna de su paradero.
La Comisión, de acuerdo con sus disposiciones reglamentarias, ha venido tramitando los casos individuales correspondientes a las denuncias presentadas, transmitiendo al Gobierno de Argentina las partes pertinentes y solicitándole que suministre la información respectiva.
La Comisión considera de vital importancia, en relación a la observancia de los derechos humanos, presentar en este Capítulo un análisis de este fenómeno, cuyas implicaciones morales, familiares, sociales y jurídicas están afectando hondamente a la sociedad argentina.
Obran en poder de la Comisión listas con nombres, fechas y otros datos, y varios estudios sobre este problema. Sin entrar, por ahora, a precisar una cifra exacta del número de personas desaparecidas, las informaciones obtenidas ponen de manifiesto la existencia de una situación de extrema irregularidad que requiere de un tratamiento y análisis especial."

Sigue en Nunca Màs



Qué hubiera pasado si la CIDH no existiera en ese momento?

Sobre la izquierda y lo que se viene:



Carta Maior

Traducido para Rebelión por Antoni Jesús Aguiló y José Luis Exeni.

Históricamente, las izquierdas se dividieron en torno a los modelos de socialismo y sus vías de realización. Puesto que el socialismo no forma parte, por ahora, de la agenda política (incluso en América Latina la discusión sobre el socialismo del siglo XXI pierde fuerza), las izquierdas parecen dividirse en torno a los modelos de capitalismo. A primera vista, esta división tiene poco sentido porque, por un lado, actualmente hay un modelo global de capitalismo, desde hace tiempo hegemónico, dominado por la lógica del capital financiero, basado en la búsqueda del máximo beneficio en el menor tiempo posible, sean cuales sean los costes sociales o el grado de destrucción de la naturaleza. Por otro lado, la disputa en torno a los modelos de capitalismo debería ser más una controversia abierta entre las derechas que entre las izquierdas. Sin embargo, no es así. A pesar de su globalidad, las características del modelo de capitalismo dominante varían en distintos países y regiones del mundo y las izquierdas tienen un interés vital en discutirlas, no sólo porque están en juego las condiciones de vida, aquí y ahora, de las clases populares, que son el soporte político de las izquierdas, sino también porque la lucha por horizontes poscapitalistas (a los que algunas izquierdas no han renunciado) dependerá mucho del capitalismo real del que se parta.
Dado el carácter global del capitalismo, el análisis de los diferentes contextos debe tener en cuenta que, a pesar de sus diferencias, éstas forman parte del mismo texto. De este modo, la actual disyunción entre las izquierdas europeas y las de otros continentes, principalmente las izquierdas latinoamericanas, es perturbadora. Mientras las izquierdas europeas parecen estar de acuerdo en que el crecimiento es la solución a todos los males de Europa, las izquierdas latinoamericanas están profundamente divididas sobre el crecimiento y el modelo de desarrollo en el que se basa. Veamos el contraste. Las izquierdas europeas parecen haber descubierto que la apuesta por el crecimiento económico es lo que las distingue de las derechas, instaladas en la consolidación presupuestaria y la austeridad. Crecimiento significa empleo y éste, a su vez, mejora de las condiciones de vida de la mayoría. No problematizar el crecimiento implica la idea de que cualquier crecimiento es bueno. Se trata de una idea suicida para las izquierdas. Por un lado, las derechas la aceptan con facilidad (tal y como están haciendo, porque están convencidas de que será su tipo de crecimiento el que prevalezca). Por otro, significa un grave retroceso histórico en relación con los avances de las luchas ecológicas de las últimas décadas, en las que algunas izquierdas tuvieron un papel determinante. Es decir, se omite que el modelo de crecimiento dominante es insostenible. En pleno periodo preparatorio de la Conferencia de la ONU Río+20, no se habla de sostenibilidad, como tampoco se cuestiona el concepto de “economía verde” a pesar de que, más allá del color de los billetes de dólar, resulte difícil imaginar un capitalismo verde.
En contraste, en América Latina las izquierdas están polarizadas como nunca en torno al modelo de crecimiento y de desarrollo. La voracidad de China, el consumo digital sediento de metales raros y la especulación financiera sobre la tierra, las materias primas y los bienes alimentarios están provocando una carrera sin precedentes por los recursos naturales: explotación minera de gran escala a cielo abierto, explotación petrolera, expansión de la frontera agrícola. El crecimiento económico propiciado por esta carrera colisiona con el aumento exponencial de la deuda socioambiental: apropiación y contaminación del agua, expulsión de millares de campesinos pobres y de pueblos indígenas de sus territorios ancestrales, deforestación, destrucción de la biodiversidad, ruina de modos de vida y de economías que hasta ahora parecían garantizar la sostenibilidad. Desafiada ante tal contradicción, una parte de las izquierdas opta por la oportunidad extractivista con la premisa de que los rendimientos generados se orienten a reducir la pobreza y construir infraestructura. La otra parte, en cambio, entiende el nuevo extractivismo como la fase colonial más reciente por la cual América Latina está condenada a ser exportadora de naturaleza hacia los centros imperiales que saquean las inmensas riquezas y destruyen los modos de vida y las culturas de los pueblos. La disputa es tan intensa que incluso pone en tensión la estabilidad política de países como Bolivia y Ecuador.
La discrepancia entre las izquierdas europeas y las izquierdas latinoamericanas reside en el hecho de que solo las primeras suscribieron incondicionalmente el “pacto colonial” según el cual los avances del capitalismo valen por sí mismos, aunque hayan sido (y continúen siendo) obtenidos a costa de la opresión colonial de los pueblos extraeuropeos. Así, nada nuevo se presenta en el frente occidental en tanto sea posible externalizar la miseria humana y la destrucción de la naturaleza.
Para superar este contraste y avanzar en la construcción de alianzas transcontinentales son necesarias dos condiciones. Por una parte, las izquierdas europeas deberían objetar el consenso del crecimiento que, o es falso, o significa la complicidad repugnante con una larguísima injusticia histórica. Asimismo, deberían discutir la cuestión de la insostenibilidad y poner en causa tanto el mito del crecimiento infinito como la idea de la inagotable disponibilidad de la naturaleza en que se asienta, asumiendo que los crecientes costes socioambientales del capitalismo no son superables con imaginarias economías verdes. Por último, deberían defender que la prosperidad y la felicidad de la sociedad dependen menos del crecimiento que de la justicia social y de la racionalidad ambiental; y tener el coraje de afirmar que la lucha por la reducción de la pobreza es una burla para disfrazar la lucha, que no se quiere entablar, contra la concentración de la riqueza.
Por su parte, las izquierdas latinoamericanas deberían discutir las antinomias entre el corto y el largo plazo, teniendo en mente que el futuro de las rentas diferenciales generadas hoy por la explotación de los recursos naturales está bajo control de pocas empresas multinacionales y que, al final de este ciclo extractivista, los países podrían quedar más empobrecidos y dependientes que nunca. Deberían reconocer también que el nacionalismo extractivista garantiza para el Estado recetas que podrían tener una importante utilidad social solo si son empleadas, al menos en parte, para financiar una política de transición del actual extractivismo depredador a una economía plural en la cual el extractivismo únicamente será útil en la medida en que sea indispensable. Esta transición debería comenzar de inmediato.
Las condiciones para políticas de convergencia global son exigentes pero no imposibles, y expresan opciones que no deben ser descartadas bajo pretexto de ser políticas de lo imposible. La cuestión no está en optar entre la política de lo posible o la política de lo imposible. Está en saber situarse, siempre, en el lado izquierdo de lo posible.


Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y profesor catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (Portugal).

Rebelión.



Al final, somos de izquierda o no?

Recuerden que todo esto no es Oficial del Partido Pirata!!!
 

lunes, 9 de abril de 2012

Sobre los bienes comunes y nuestro país




Esta Tierra es nuestraTierra - Sobre los Bienes... por Partido_Pirata
Documental que explica qué son los bienes comunes.

Esta Tierra es Mi Tierra-Sobre los bienes comunes, presionen en donde dice CC para ver los subtítulos en español
El documental se llama This land is our land

Desde acá se puede ver el documental con una marca de agua.
Si usan Firefox y Download Helper pueden descargar el documental.
Si quieren ayudarnos con los subtítulos pueden descargar los originales en inglés y una traducción automática en español hecha por google. Pueden enviarnos los subtítulos o consultarnos al:
Ppirataargentino#gmail.com
Los archivos .srt los pueden abrir con el block de notas.
El texto del documental en inglés, archivo pdf


por Gabriela Massuh para Renunciar al bien común


Al cabo de los años de 1990, luego de la ola devastadora de privatizaciones de las empresas del Estado, la apertura de los mercados y la sanción de tratados de libre comercio, surgen con el nuevo siglo en América Latina gobiernos cuyo discurso se opone drásticamente los cánones del neoliberalismo. Se trata de los “nuevos gobiernos de izquierda”, entre los que se encuentran Chávez (Venezuela), Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), los Kirchner (Argentina), Lula (Brasil), Tabaré Vázquez o José Mujica (Uruguay). Todos se caracterizan por esgrimir una retórica de raigambre popular fuertemente anticapitalista; en mayor o menor medida, estos gobiernos hacen propio o reivindican el discurso de los nuevos movimientos sociales que vieron su origen en la oposición al neoliberalismo y terminan por acallar aquellas voces que en los albores del milenio articulaban reclamos y prácticas emancipadoras echando las bases de nuevas formas de convivencia política y social. Aquellos movimientos, hoy cooptados por la política oficial a través de generosos subsidios, terminaron por integrarse en las filas de clientes que los estados latinoamericanos mantienen gracias a planes sociales y demás medidas de asistencia. 
Este híbrido formato de gobierno, que se dice desarrollista y denosta al neoliberalismo, aplica sin embargo en la práctica las mismas formas de producción del pasado que repudia. Visto en perspectiva, este “capitalismo benévolo”, como lo llama Eduardo Gudynas en su aporte para este volumen, ha llevado el proceso de acumulación capitalista hasta los límites del paroxismo: la indiscriminada ampliación de la frontera agrícola para su uso agroindustrial, el permiso de radicación de empresas transnacionales mineras que operan a cielo abierto, el incremento de la deuda ecológica generada por las empresas hidrocarburíferas, la expulsión de los pobladores originarios de sus tierras para degradarlas con monocultivos destinados a la producción de bíocombustibles son todos fenómenos que se han intensificado a una velocidad voraz en los últimos diez años. Contrariamente a aquellas aspiraciones de generar una autonomía económica mediante la sustitución de exportaciones que proponía el desarrollismo, hoy por hoy, el subcontinente vuelve a insertarse en la vieja tradición de saqueo que inmortalizó Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina. Así se trate de gobiernos neoliberales o retóricos de izquierda, lo que hoy impera es un modelo primario, extractivo-exportador que se corresponde a una nueva etapa de acumulación por despojo de territorio, bienes comunes y culturas. Sin importar la destrucción de la diversidad biológica, la pauperización de grandes sectores de pobladores rurales, la modificación del clima, la contaminación de las vertientes de agua potable o la desertificación de los suelos, lo que se ha impuesto es un patrón extractivista de acumulación basado en la sobre-explotación de los recursos naturales, en gran parte no renovables. Son economías casi exclusivamente sujetas al mercado externo y, por lo tanto, dependientes de la demanda y de los precios dictados por los centros hegemónicos. 
Festejado por los centros de poder, el modelo aparece como una nueva cruzada triunfal contra la pobreza y la exclusión endémicas. Según los datos de la CEPAL, el índice promedio del crecimiento de la región fue del 5,1% en el año 2011; una cifra con la que hoy sueñan atribulados funcionarios europeos y norteamericanos, condenados por la crisis iniciada con las hipotecas subprime de 2007 a un crecimiento cercano a la tasa negativa. Pero este desarrollismo al modo criollo no es lo que parece; por un lado, es profundamente asimétrico (de hecho, la brecha entre ricos y pobres sigue profundizándose); por el otro, conlleva dos factores que tornan imposible otro futuro que el de una tierra arrasada: el impacto social y el impacto ambiental.


(...)


El presente volumen logra hacer visible el conjunto de tensiones que recorren a América Latina en su conjunto. Propone un análisis radical del presente y, al mismo tiempo, genera un debate para superar el modelo actual tendiendo hilos concretos para recuperar el futuro. El extractivismo, que ha puesto en llamas al continente en una conflagración de culturas, saberes, prácticas y naturaleza, es parte de una constelación global en la que, a pesar de conflagraciones como las de Fukushima, se sigue apostando a la energía atómica, se intenta paliar el hambre con tecnología, se quiere superar la pobreza con la agroindustria o la megaminería y se subsidian a los bancos para superar las crisis financieras que ellos mismos provocan. América Latina, con su aparente crecimiento record, no solamente es parte de ese modelo económico y cultural, sino que contribuye a sedimentarlo en gran medida. 


El texto completo de Gabriela Massuh puede leerse en su compilación Renunciar al bien común. Extractivismo y (pos)desarrollo en América Latina. Buenos Aires, mardulce, 2012 (isbn 978-987-26965-9-0, 336 págs., textos de Alberto Acosta, Mirta Alejandra Antonelli, Ana Esther Ceceña, Gustavo Esteva, Norma Giarracca, Eduardo Gudynas, Tomás Palmisano, Raúl Prada Alcoreza, Maristella Svampa, Miguel Teubal, Raúl Zibechi

Blog de Daniel Link.


Gabriela Massuh nos aclara en los comentarios:

Estimados piratas,

gracias por citarme (y gracias también a Link por ayudar a difundir el libro). Sólo les pido que cambien el año de la publicación, que no es 2001, sino 2012. El libro salió hace diez días. Lo presentamos el 28 de mayo en la Biblioteca Nacional. Y perdón por lo que estas líneas puedan tener de "publicitario", pero este "relato", el de la depredación, el de la falsa política, el que no prevé el futuro, el de la desintegración de los lazos sociales, este es el relato que se vive y el que menos se escucha. Por eso, gracias otra vez por ayudar a difundirlo.

Gabriela Massuh





La duda ante estos casos siempre:

  • ¿Por qué dejarlo al libro preso con todos los candados del derecho de autor?
  • ¿por qué no dejarlo con licencia Creative Commons y que se pueda descargar?
  • ¿Por un 10% que puede llegar a cobrar la autora de derechos? (cuando los cobra).

Una pena, el libro merecería muchísima más difusión y lo alcanzaría si tuviera Creative Commons, además que suena a una contradicción hablar de bienes comunes y encerrarlos con todos los candados posibles.

Por lo menos el documental está libre, tiene la marca de agua que es incómoda, pero se puede ver y hasta descargar.

Si Gabriela Massuh llega a leer este comentario, no vi ninguna forma de comunicarme con ella, puede escribirnos y coordinamos para hacer un podcast, un programa de radio para descargar como los que están en nuestro índice.
Si Gabriela quiere, puede escribirnos en donde está nuestro Formulario de Contacto.

De todas maneras si quieren comprar al libro, fíjense en el site de la editorial.

sábado, 18 de febrero de 2012

Horizonte Sur del 18 de Febrero de 2012

En este programa una entrevista a Ruth Miranda de la Asamblea El Algarrobo en Tinogasta y la lucha contra la Megaminería


Presione en play para escucharlo sin descargar o
Si quiere descargar el archivo mp3 del programa para escucharlo sin estar conectado a Internet.

También puede escucharlo desde el archivo de la radio K 24:








 
Blog "Parar el Mundo"



sábado, 11 de febrero de 2012

Darío Aranda-Minería o derechos humanos

Fuente blog de Darío Aranda.

Bajo la Alumbrera es el caso testigo de las promesas mineras incumplidas y, también, de la represión para imponer un modelo.
Por Darío Aranda
Octubre de 1994. Cine de la capital catamarqueña. El presidente Carlos Menem, el gobernador Arnoldo Castillo y el secretario de Minería, Angel Maza protagonizaron el lanzamiento de las obras del yacimiento Mina Bajo la Alumbrera. “Esta es la Argentina que necesitamos, que se abre al mundo, que recibe inversiones, que promete un futuro”, afirmó Menem. Tres años después, el 31 de octubre de 1997, se iniciaba la etapa extractiva: una enorme olla de dos kilómetros de diámetro y seis cuadras de profundidad es el espacio donde explosivos, 36 enormes camiones mineros y monumentales palas mecánicas remueven 340 toneladas de roca por día. Alumbrera cuenta con un permiso de extracción de 1.100 litros por segundo. Que es lo mismo a 66.000 litros por minuto: casi cuatro millones de litros por hora en una zona semidesértica.
El yacimiento de oro y cobre están en manos de la suiza Xstrata y las canadienses Goldcorp y Yamana Gold. Bajo la Alumbrera se encuentra entre los diez grandes emprendimientos de cobre del mundo y entre los 15 de oro. Por cada tonelada de roca se obtienen seis gramos de oro y seis kilogramos de cobre. Los especialistas advierten que la remoción de las montañas acelera la producción de sulfuros, que con el aire y el agua producen drenajes y lluvias ácidas, con su contaminación a cuestas.
La campaña publicitaria de la empresa y los políticos de turno prometía la construcción de un barrio para cinco mil personas, nuevas escuelas, un hospital de alta complejidad, rutas asfaltadas, 6000 puestos de empleo. Ninguna de esas obras se plasmó. La compañía asegura, aún hoy, que emplea a 1800 personas del lugar y, de forma indirecta, creó 8200 puestos laborales. Los vecinos lo desmienten: afirman que en la mina no trabajan más de 90 personas de Andalgalá.
A quince años del comienzo de las obras existe una decena de acusaciones: las familias de Juana Flores y de Manuel Casas vivían a dos kilómetros del dique de colas, a la vera del río Vis Vis. Tuvieron que abandonar sus tierras por la contaminación del agua y están en juicio con Alumbrera. El Defensor del Pueblo de Santiago del Estero y la Justicia de Tucumán acusan a la empresa de contaminar con metales pesados el río Salí-Dulce (que comparten ambas provincias). La justicia de Rosario investiga el presunto tráfico documental y exportación ilegal de metales. Pobladores de Villa Vil, en Catamarca, denunciaron a la empresa por derrames tóxicos del mineraloducuto. Sólo un puñado de las acusaciones que tiene en su contra Minera Alumbrera.
El fiscal general de Cámara de Tucumán, Antonio Gómez, denunció una catarata de excesos por parte de la empresa: valores de arsénico hasta veinte mil veces por sobre los permitidos por la ley nacional, hasta cinco mil veces en cadmio, veinte veces en cobre, diez mil en mercurio, sesenta en plomo y mil en selenio.
Hubo al menos cuatro derrames del mineraloducto: el 17 de septiembre de 2004. El 10 de junio de 2006 y, dos días después, el 12 de junio. Los tres en Villa Vil. El cuarto y último: en diciembre de 2008 en el paraje de Ampujaco, límite entre Andalgalá y el departamento de Belén.
Alumbrera cuenta con un permiso de extracción de 1.100 litros por segundo. Tiene permiso para extraer hasta 69 millones de litro por día. Un informe interno del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), sede Andalgalá, fechado el 6 de septiembre de 2006, resalta dos cuestiones: el agua y el papel de la minería. “Se debe solicitar una reunión urgente con el Gobernador a los fines de debatir la gravísima situación de los sistemas hídricos existentes, que pone en serios riesgos el desarrollo económico sustentable y demás actividades humanas locales”. Y remarca que “los ejes estratégicos de desarrollo del INTA, basados en sustentabilidad, competitividad y equidad social se contradicen con una actividad económica meramente extractiva y contaminante (la minería)”.
—–
Alumbrera es el caso testigo de que las promesas mineras no se cumplen. Con una agravante: en 2009 el gobierno provincial dio luz verde a Agua Rica, un proyecto minero publicitado como tres veces más grande que Alumbrera y a sólo 17 kilómetros del centro urbano de Andalgalá, donde nacen los ríos que alimentan a la región.
El pueblo de Andalgalá, Santa María y Belén (entre otros) ya no creen en las promesas mineras.
En diciembre de 2009 cortaron el camino de acceso a Agua Rica. El 15 de febrero de 2010 sufrieron una dura represión por parte de la policía provincial. Niños, adolescentes, mujeres y hombres recibieron balazos de goma, palos y prisión. El objetivo: que la maquinaria de Yamana Gold pudiera avanzar con Agua Rica. El Poder Judicial frenó el proyecto.
En enero de este año, en paralelo a la pueblada riojana contra la megaminería, las asambleas catamarqueñas cortaron los caminos hacia Alumbrera.
El 26 de enero fueron detenidos cuatro asambleístas.
Al día siguiente, 27 de enero, hubo 18 detenidos y represión.
El 8 de febrero fue destruido el acampe de Belén y detenidas veinte personas (entre ellas un chico de 13 años).
Los cortes de rutas y caminos se mantuvieron.
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La Secretaría de Minería de Nación emitió el 13 de enero un comunicado: “Histórica inversión (minera)”. Aumentó la exploración un 664 por ciento en los últimos ocho años. El comunicado remarcó que “el récord histórico ratifica a la Argentina como uno de los países con mayor dinámica en esta actividad” y explicó que ”el fuerte aumento de la actividad exploratoria generó la aparición de nuevos emprendimientos, el país ya cuenta con más de 600, en todo concepto”. Y detalló que las principales provincias con proyectos mineros son Santa Cruz, San Juan, Salta, Catamarca, Jujuy, Mendoza, Neuquén y La Rioja.
Siempre según datos oficiales (del informe 2009 “La minería en números”), en 2003 había sólo 40 proyectos mineros. En 2009 ya eran 336 (840 por ciento) y en 2012 llegan a 600: un 1500 por ciento más que en 2003.
Nunca antes la minería había crecido tanto.
El jueves 9, en un discurso público, la Presidenta hizo una puesta en escena con un trabajador minero (que reivindicó la actividad y cuestionó a los ambientalistas) y reconoció la necesidad de “una discusión en serio” respecto a la minería.
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El viernes 10, a las 3.45, la policía de Tucumán desalojó el corte de Amaicha del Valle, donde también se frenaba el avance de camiones de Alumbrera.
El mismo día, a las 9 de la mañana, un centenar de efectivos reprimió violentamente a hombres, mujeres y niños. Todo registrado por el canal TN y relatado por Radio El Algarrobo (comunitaria de Andalgalá). Balazos de goma en rostros, patadas a mujeres, gases para todos.
La Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC, que reúne a asambleas de todo el país) declaró el estado de altera y movilización. “La respuesta de los gobiernos cómplices de las transnacionales ha sido la represión (…) Las amenazas y los maltratos hacia las resistencias populares a la brutal megaminería no finalizan (…) La brutalidad y las amenazas provenientes del Estado nacional y los estados provinciales, no cesa. Las empresas mineras pretenden avanzar sin más, imponiendo su política de ganancias y destrucción”.
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Megaminería y agronegocios (con la soja como estandarte) son parte de un modelo extractivo. La ingeniería legal data de los 90. El geométrico avance territorial: a la última década. Nunca antes la soja y la megaminería habían avanzando tanto. Y, cuando existen resistencias, imponen la represión (privada y/o estatal).
Ningún funcionario de primera línea del gobierno nacional se refirió (al menos hoy) a la represión en Catamarca. Como tampoco sucedió cuando asesinaron al qom Roberto López en Formosa ni cuando asesinaron al campesino santiagueño Cristian Ferreyra. En Catamarca (por suerte) falló la puntería.
Sostener el modelo extractivo tiene costos ambientales, sociales y, sobre todo, humanos. Formosa, Santiago y, ahora, Catamarca, son sólo una muestra de los “daños colaterales” que los gobiernos están dispuestos a pagar.

martes, 18 de octubre de 2011

El debate de fondo- Darío Aranda

¿Qué significa hoy ser inteligente? ¿Cuál es el paradigma del progreso? ¿Cuál la diferencia entre tierra y territorio? ¿Hay alternativas al modelo extractivo? ¿Qué víctimas de los genocidios argentinos tienen derecho a pedir qué? Estas y otras tantas preguntas se disparan al conocer una conversación histórico: la que mantuvieron en Casa de Gobierno 15 representantes de los pueblos originarios con la presidenta Cristina Fernández, en mayo de 2010. Un debate frontal, sin medias tintas, de un tema central que está fuera de la agenda electoral, pero que es vital para comprender el modelo de país que está en marcha hoy y afectará el futuro de varias generaciones.