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martes, 23 de junio de 2009

We are the Pirates....


Greenpeace Canada-Financial Times.

Argentina pressed to ban crop chemical after health concerns
By Jude Webber in Buenos Aires and Hal Weitzman in,Chicago

May 29 2009

Financial Times

Argentina’s government is coming under pressure to ban the chemical used in the world’s best-selling herbicide, which has helped turn the country into an important world food exporter in the past decade, after new research found that it might be harmful to human health.

A group of environmental lawyers has petitioned the Supreme Court to impose a six-month ban on the sale and use of glyphosate, which is the basis for many herbicides, including the US agribusiness giant Monsanto’s Roundup product.

A ban, if approved, would mean “we couldn’t do agriculture in Argentina”, said Guillermo Cal, executive director of CASAFE, Argentina’s association of fertiliser companies.

Argentina has become a world food-exporting powerhouse, largely through the use of genetically modified seeds that have been engineered to resist glyphosate. That has allowed soya farmers to boost yields dramatically by sowing directly without clearing the land, and then spraying the herbicide to kill weeds without affecting the new crop.

The country is the world’s top exporter of soya oil and ranks second in exports of corn, third in soyabeans and seventh in wheat. Glyphosate is its most widely used herbicide and farmers spend some $450m on it a year and use 150m litres annually on their crops, Mr Cal says.

Any ban on the use of glyphosate could have dire fiscal consequences: the already cash-strapped Argentine government relies heavily on tariffs levied on agricultural exports. It is expected to rake in some $5bn this year, although that is about half the previous year’s level after a longrunning conflict with farmers, a bitter drought and lower prices have slashed production of the country’s main cash crop, soya.

“We know we’re taking on a Goliath,” said Mariano Aguilar, executive director of the Argentine Association of Environmental Lawyers, which in April filed suit before the Supreme Court seeking a nationwide ban on the sale and use of glyphosate, pending an investigation by a commission of experts set up in January by the government. No one was available to comment at the Agriculture Secretariat and the court has yet to rule.

Mr Aguilar’s action followed an investigation by Andrés Carrasco, a scientist at Conicet, a government-funded research institute. According to Mr Carrasco’s research, even tiny quantities of glyphosate could cause embryonic malformations in frogs and thus, by extrapolation, may have implications for humans.

“I suspect the toxicity classification of glyphosate is too low . . . in some cases this can be a powerful poison,” Mr Carrasco told the Financial Times in an interview. He says residents near soya-producing areas began reporting problems from 2002, a couple of years after the first big harvests using genetically modified seeds, which were approved for use in Argentina in 1996.

Research by other Argentine scientists and evidence from local campaigners has indicated a high incidence of birth defects and cancers in people living near crop-spraying areas. One study conducted by a doctor, Rodolfo Páramo, in the northern farming province of Santa Fé reported 12 malformations per 250 births, well above the normal rate.

Mr Carrasco said his research used pure glyphosate as well as herbicide containing some 500g per litre of glyphosate - about the standard concentration in many fertilisers on the market - which he then diluted 5,000 times.

Monsanto says its Roundup preparations contain between 360g and 540g per litre, and 680g to 720g per kilo in the case of solids. It notes, however, that it has only a third of the Argentine market, since glyphosate has been off-patent for several years and other producers offer generic products with varying concentrations of the chemical.

Hugh Grant, chief executive, told the FT: “I’m not too worried about the study. I think the science is shaky.”

The company maintains the chemical is safe to humans and has been used without harmful side-effects for decades.

Mr Carrasco said four people from CASAFE were sent to try to search his laboratory and he had been “seriously told off” by Lino Barrañao, Argentina’s science and technology minister. “There are very many millions of dollars at stake, but the only thing I couldn’t do was shut up when I found this out,” he said.

Mr Carrasco acknowledged there were “too many econ-omic interests at stake” to ban glyphosate outright. But, he said, officials could start ring-fencing the problem by enforcing effective controls where crops are sprayed.



We are the pirates?


jueves, 24 de abril de 2008

De Pueblos que Laten sobre el conflicto agropecuario

Por Pueblos que Laten *

Pueblos que Laten es un movimiento de pueblos rurales del interior bonaerense. Los discursos y medidas adoptados por una dirigencia agropecuaria que reclama esencialmente su rentabilidad y defienden los grandísimos grupos de siembra, fondos de inversión e intereses de multinacionales que no han aparecido en la escena, no nos representan.


Desabastecer a nuestra población de alimentos, además de ser éticamente reprochable, perjudicó aun más nuestra precaria economía por el incremento de precios.


Esta dirigencia ignora a los que hemos sido expulsados por el proceso de concentración de la tierra, una consecuencia del modelo tecnológico agrícola vigente y la política del Estado de “dejar hacer” al mismo tiempo que deja de hacer.

Nuestras familias migraron, los jóvenes se desarraigan, la inequidad reina ante la desigualdad de oportunidades en el acceso al trabajo, la educación, vivienda, salud, servicios.

Recuperemos un modelo que garantice el acceso a la tierra revirtiendo el proceso de concentración y acumulación vigente que nos expulsa y pone en riesgo la existencia misma de nuestras localidades.


Aspiramos a:


Integrar un dialogo en la búsqueda de políticas de arraigo como parte de un modelo de de-sarrollo que sea capaz de discutir desde nuestra cultura e identidad más allá de la acotada cuestión de las retenciones.


Defendemos:


- La diversidad productiva, con preservación de los recursos naturales: producir alimentos sanos, diversos y accesibles a todos.


- El trabajo genuino en nuestros pueblos agregando valor a nuestra producción.

- El fortalecimiento de nuestras pequeñas localidades, recreando derechos ciudadanos e identitarios para ser dueños de decidir nuestro futuro.


El debate no puede soslayar, ignorar ni sustituir a los hombres y mujeres que habitamos, cuidamos y producimos en el territorio, construyendo un ambiente sustentable y un futuro para nuestros hijos.


* Laura García: La Niña (9 de Julio); Daniel Alonso: La Limpia (Bragado); Ana Falcón: Trenque Lauquen; Claudia Díaz: Pipinas (Punta Indio); Miguel Del Magro: Berutti (Trenque Lauquen); Ricardo Gallo Llorente: La Niña (9 de Julio); Gabriel Soler: Cátedra de Soberanía Alimentaria UNLP/ GRR



Fuente Página 12



Algo más sobre Pueblos que laten.


viernes, 28 de marzo de 2008

REHENES DE MONSANTO....

REHENES DE MONSANTO
Por Raúl A. Montenegro - Thursday, Mar. 27, 2008 at 1:10 PM

(O COMO BRAMAN LAS CACEROLAS LLENAS DE SOJA DEL OBELISCO, Y NADIE OYE LAS CACEROLAS SIN TIERRA DE SANTIAGO DEL ESTERO). Dedicado a la gente del Mocase, y a los expulsados por la soja, la codicia, la ineptitud de los gobiernos, las topadoras y los plaguicidas. Por Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo. Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia) Presidente de FUNAM. Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).
Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.
Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.
Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires. Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero. Que duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.
Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.
Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel. Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.
Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.
Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.
Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado. Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas. Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.
Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.
Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.
Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.

Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.

Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.

Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos.

Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana.

Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.

Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron.

Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.

Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua.

Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.

Dr. Raul A. Montenegro, Biologo
Presidente de FUNAM
Premio Nobel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia).
Profesor Titular de Biologia Evolutiva,
Universidad Nacional de Cordoba (Argentina)

Responder a:
montenegro@funam.org.ar

Sobre el paro agropecuario...Lo que escriben los que saben algo más

Es difícil saber cuál es la verdad en la Argentina con el tema del paro agropecuario.
A veces parecería ser una guerra de malos contra peores:

El aparato del Estado vs. los grandes latifundistas y empresas agropecuarias. En el medio quedaríamos los que tenemos que comprar alimentos y nos vemos desabastecidos y los pequeños y medianos productores rurales que están siendo estrangulados por las retenciones.

Hay un artículo interesante del Grupo de Reflexión Rural (el logo que aparece a la izquierda es del grupo) que puede aclararnos un poco más el tema:


EL GRR FRENTE AL PARO AGRARIO



Existe una mezcla de verdades y de mentiras en los discursos de ambos supuestos bandos de este conflicto del campo que esta en los diarios y en el paro agrario. Para Lustou, que debe alimentar un sistema político clientelar insaciable, las retensiones diferenciadas aparentarían ser aunque mínima, una medida justificada, al menos para buscar recursos y exhibir una cierta voluntad de equilibrar la desmesura de la sojización. Es por otra parte, lo mínimo que se podría aguardar de un gobierno como política agraria cuando la Secretaria respectiva esta en manos de alguien que no parece conocer sino de pugilato y de disputar el sillón de secretario. Al respecto dice Alberto Ferrari Etcheberry “Con total conocimiento de causa, el Poder Ejecutivo está transfiriendo a los exportadores cerca de US$ 2.000 millones. ¿Cómo? Aumenta las retenciones a la soja que pagan los productores pero permite que los exportadores se queden con esa porción enorme; esto es, privatizando ese impuesto en su beneficio. ¡Ni Menem llegó a tanto!”



La soja, seguirá siendo un gran negocio para muchos, aunque se eleven aun más las retenciones. De paso el Ministro de Economía, le recuerda en el diario al campo que con esas retenciones comprará en el curso del año cuatro mil millones de dólares para mantener el dólar alto. Cuestión fundamental que aparece de modo solapado: el valor del dólar que posibilita una Argentina agro exportadora en que los sojeros hacen fortunas, está mantenido gracias a que todo el país aporta comprando ingentes cantidades de dólares mes a mes para mantener el tres a uno... Pero de esto no se habla o simplemente se lo da a entender solamente como instrumento de presión, frente a los también insaciables que protestan un poco....



Por otra parte, en algo el campo tiene razón de quejarse. Se ha instalado una enajenación respecto a visualizar solo los finales de las cadenas productivas. Suponemos que tiene que ver con una mirada urbana excluyente y con los intereses de los Agronegocios y en especial de las cadenas agroalimentarias. Resulta evidente que las preocupaciones, las políticas, el foco de atención mediático, etc. están solo sobre los finales de las cadenas. Se visualiza el sache de leche no al tambero. Se visualizan los silos no las tranqueras. Se ve el final de la cadena, el resto no se considera.



Como GRR, hemos recordado reiteradamente que los derechos a la exportación comúnmente mal llamados retenciones, mal llamados porque lo que se retiene se devuelve y ello aquí no sucede, fueron establecidos por el Presidente Duhalde en el año 2002 para ser pagados por los exportadores. El ex director de la Junta de Granos dice:”El precio del grano que cobra el agricultor es el del mercado internacional menos las retenciones. Hoy US$ 533, menos 44% que es el impuesto que paga. Pero el responsable del pago al fisco es el exportador, que actúa como un agente de retención del impuesto que lo pagará mucho más tarde: 15 días después de haber embarcado el grano”. Y aparentemente así es, aunque la trampa es que los exportadores le añaden estos costos a la producción, o sea que violando el espíritu de la Ley, y con anuencia del Estado, socializarían estas retenciones hacia abajo con los productores e inclusive con los consumidores que somos todos nosotros, porque pagamos las retenciones a la exportación del trigo aparentemente cada vez que compramos pan, con lo cual nosotros y cada productor, pagamos las retenciones con las cuales se mantiene el dólar alto para que el sistema continúe pedaleando, produciendo desempleo, cáncer y devastaciones, así como también dinero para paliar la pobreza que la soja produce y con esa pobreza "clientelizada" se pueda perpetuar el sistema político partidista que sostiene a la Republiqueta sojera minera...



Y lo paradójico es que, cuando los representantes del campo protestan, lo hacen contra el Estado que aplica las retenciones y no contra las corporaciones que, en nombre del Estado y abusando de su rol en la cadena de comercialización, las socializan con ellos. De tal manera que, abrevando en obsoletos criterios antiestatalistas de entraña liberal, hacen causa común con los mismos finales de la cadena que los abusan e invisibilizan, o sea con ADM, con Bunge, con Dreyfus, con Cargill... y la dependencia que sienten hacia las corporaciones es tan grande que siendo sus víctimas, prefieren operar como cómplices y acusar al Estado. ¿Acaso FAA, CRA o CARBAP son exportadores? Entonces, por qué razón van al paro agrario contra un impuesto a las exportaciones sino porque están cubriendo la aberración y la violencia de que las corporaciones les hagan pagar el tributo a ellos…



De hecho, tomemos conciencia que los que protestan por las políticas tributarias son los productores, no son Los Grobo, ni El Tejar, Cargill o ADM los que se quejan. Estos últimos le pagan al productor la Tonelada de Soja aproximadamente a 165 dólares cuando su precio es de trescientos dólares. Agrega el especialista Ferrari Echeverri:”En noviembre aumentaron las retenciones de 28 a 35% y a raíz de eso quedó en evidencia una situación inédita: cuando ni siquiera había comenzado la siembra de la soja, existían más de 18 millones de toneladas cubiertas por esos formularios, con sólo 4 millones compradas. Quedó así en claro que eran declaraciones que cubrían ventas falsas y efectuadas al solo efecto de quedarse con el previsible aumento de las retenciones, aprovechando la incapacidad del Gobierno que, desde al menos cinco o seis semanas antes, anunciaba el aumento sin haber cerrado el registro de los formularios”. O sea que el resto, 135 dólares aproximadamente, va para el gobierno como derecho a la exportación. Luego la venden en el mercado de Chicago a 550 y además, generalmente lo hacen luego de triangularla entre sus propias oficinas para subfacturarla y pagarle lo menos posible al Estado. El negocio de los exportadores y de las empresas a ellos vinculadas, es de ese modo fabuloso. Pero no se detienen allí las ganancias. Los exportadores y sus socios, también y en simultáneo, se transforman en productores de agrocombustibles, de carne vacuna a corral y también de pollos, tal como la empresa AVEX de Los Grobo. Las nuevas y extraordinarias dimensiones de los agronegocios, tales como la Granja Tres Arroyos que faena tres cientos mil pollos diarios, y que participa de los actuales convenios de la Argentina con Venezuela, sube la apuesta productiva a niveles donde solamente pueden jugar las Corporaciones.



Las corporaciones están en el poder, esto queda claro en lo que expresa F. Etcheverry:”Entonces, se calculó que con esos formularios los exportadores "privatizaban" US$ 400 millones. El escándalo llevó a que Diputados aprobara un texto que eliminaba esa privatización del impuesto (alícuota y precio FOB) con efecto retroactivo. Sin embargo, en el Senado se tropezaría el miembro informante, el oficialista Roberto Urquía, quien es dueño de Aceitera General Deheza (la más grande de capital nacional que actúa sin conflictos con las multinacionales Cargill, Bunge, Dreyfus, ADM)” y agrega “Pese a ese evidente interés personal, Urquía no sólo no se excusó, sino que con el secretario de Agricultura, Javier De Urquiza, y los interesados, consensuó un texto que limitó el de Diputados y así se sancionó la ley el 26 de diciembre último. Inclusive, según el senador Miguel Pichetto, violando la instrucción recibida del Gobierno de sancionar sin cambios el texto de
Diputados”.
.
Los granos con que preparan los alimentos balanceados con el que hacen esa carne producida en forma industrial, también los pagan a 165 dólares como si fuera para exportación, cuando en realidad, esa soja no sale del país como grano, o sea que el alimento de sus criaderos, les cuesta la mitad que al productor común que hace carne, y con el que compiten en el mercado interno. En el caso que hagan biocombustibles estarían pagando como derechos para la exportación tan solo un 20% de retenciones, cuando le sacaron por los granos 45% al productor, o sea que el 25 por ciento es ganancia líquida, y estamos hablando en este caso, de aproximadamente 75 dólares de ganancia por tonelada, producto de una estafa lisa y llana aunque legalizada, que por otra parte no se denuncia, sencillamente por una dependencia ideológica de las víctimas que aceptan sufragar ese precio vil para continuar dependiendo de un liderazgo que viene de larga data.



De esa manera, podríamos afirmar que cualquier política tributaria que se establezca, en los marcos del actual modelo de agro exportación y de producción de commodities, no hace sino, fortalecer la tendencia a mayores cultivos industriales, a la vez que añadir riquezas a los que más tienen, los pooles y las Corporaciones. Las políticas actuales, acrecientan las prácticas de una agricultura industrial sin agricultores ni población en el campo. Las mayores retenciones a la Soja devienen paradójicamente, de esa manera, en una mayor sojización.



Respecto al actual paro agrario, entendemos que no se debería hablar más de la oligarquía, al menos tal como a ella nos referíamos hasta no hace demasiado tiempo, tal como continúan haciendo sectores “progresistas” funcionales al sistema de la Soja, porque en realidad una oligarquía es una clase que tiene poder propio o que tiene poder sobre el Poder y en este caso uno de los problemas de estos ricos ganaderos invernadores es que no solo no tienen suficiente poder sobre el Gobierno o sobre el Estado, sino que ni siquiera tienen la capacidad de negociar más o menos exitosamente con los Frigoríficos o con los Pooles, y por eso el pataleo y las tensiones en las que estamos, sin suficiente conciencia y con discursos antiguos, prejuiciosos y con connotaciones al pasado, en que sobrenadan enormes confusiones y nostalgias de la época en que tenían poder, y en especial en los que no queda claro, aparte de los propios fantasmas, contra quien se pelea o acaso qué es lo que se quiere conseguir. Volver al pasado para ellos es imposible, deberían en todo caso saber negociar en el presente con los gerenciadores del modelo, pero se les mezclan ideologías viscerales y los viejos discursos se les imponen absurda y patéticamente, sembrando aún más confusión en los escenarios políticos de la Argentina, donde todas las tendencias y vectores parecieran continuar alentando desde diversos abordajes a la Republiqueta Sojera.