jueves, 21 de agosto de 2008

Nuevo Documental "El Futuro de los Alimentos'

Según lo que dice la siguiente página:

Si quiere ver la película on line.



Página del video en Google Video.


El futuro de los alimentos (2004)Dirección y Guión: Deborah Koons.Fotografía: John Chater.Montaje: Vivien Hillgrove.Productora: Lily Films.Título original: The Future of FoodPaís: EEUUDuración: 88'"The Future of Food podría ser el Fahrenheit 9/11 de la batalla contra los alimentos transgénicos"En marzo, la organización defensora de la seguridad de los alimentos GMO Free Mendocino (California.) logró algo que ningún otro grupo había conseguido: la aprobación de una ley que prohíbe los cultivos y el ganado con ingeniería genética. Se trató de una victoria al mejor estilo David contra Goliat. Los opositores de la legislación, liderados por el grupo de la industria agrícola CropLife America, superaban a los activistas antiGMO (genetically modified organisms, organismos genéticamente modificados) por una proporción de casi 10 a 1. Pero GMO Free Mendocino contaba con un arma secreta, que por entonces estaba en preparación, llamada The Future of Food (El futuro de los alimentos).

En el nuevo documental, creado por Deborah Koons Garcia, se recurre a metraje de archivo y a entrevistas a agricultores y especialistas en agricultura para argumentar que los alimentos GMO están poniendo en riesgo la seguridad de nuestros alimentos. En los últimos diez años, nos dice la película, los cultivos transgénicos infectaron nuestra provisión de alimentos y afectaron métodos de cultivo que habían sido refinados durante miles de años.The Future of Food expone una argumentación detallada contra los cultivos transgénicos.

El film —que explora una variedad de temas que abarcan desde las llamadas semillas suicida hasta las poco estrictas leyes en materia de seguridad de los alimentos, y desde la polémica relativa a los genes patentados hasta los campos de maíz infectado— constituye un ejemplo escalofriante y abarcativo de la retórica antiGMO. El portavoz de GMO Free Mendocino Doug Mosel describió The Future of Food como un factor fundamental en la aprobación de la Medida H, que prohibió el desarrollo de prácticas agrícolas GMO en el Condado Mendocino, California.

"The Future of Food podría ser el Fahrenheit 9/11 de la batalla contra los alimentos transgénicos", dijo Mosel. En la actualidad, el film se está ofreciendo en varios festivales y eventos; próximamente, se exhibirá en San Francisco.Garcia, la tercera y última esposa de Jerry Garcia, estuvo interesada en la mutación que es posible inducir en las plantas desde pequeña. A los quince años, obtuvo una distinción en una feria de ciencias por un experimento que involucraba la radiación de plantas; ha seguido la evolución de la ingeniería genética durante varios años.

"Mi objetivo consistía en hacer una película que le permitiera a la persona común y corriente comprender cómo funciona la ingeniería genética, desde el nivel celular hasta el nivel global —dijo García—. Tengo la esperanza de que esta película resulte como una combinación de Silent Spring (Primavera silenciosa) y The Battle of Algiers (La batalla de Argel). Una vez que uno la ve, se siente obligado a actuar, aunque sea cambiando el tipo de alimentos que consume".Si bien la intención de The Future of Food no es presentar un análisis de la situación desde las dos perspectivas rivales, García señaló que les había pedido entrevistas a representantes de Monsanto, el gigante multinacional de las semillas y los pesticidas que impulsa el movimiento de los alimentos transgénicos.

No obtuvo respuesta. Tal vez Monsanto esté tratando de mantener un bajo perfil. En los últimos años, la empresa ha sufrido una serie de reveses muy publicitados en relación con sus iniciativas de cultivo transgénico, entre ellos la cancelación de su proyecto de cultivo de trigo GMO en mayo. Según el especialista en agricultura Chuck Benbrook, Monsanto y otras empresas de agricultura biotecnológica están "recortando: reduciendo sus investigaciones, reduciendo sus proyecciones de ganancias, observando cuál es el rango de aplicaciones que pueden achicarse". Benbrook fue funcionario de los gobiernos de Carter y Reagan antes de convertirse en director ejecutivo de la Junta Agrícola de la Academia Nacional de Ciencias. En sus diferentes puestos, vio cómo las empresas de tecnología se apresuraban a llevar sus productos al mercado. Los primeros alimentos GMO llegaron a las tiendas en 1997.Si bien los científicos en un primer momento estuvieron tan a favor de la novedad que llegaron al punto de ser miopes —Benbrook describió los primeros informes de la Academia Nacional como un "inocultable exceso de fomento"— hoy, los alimentos biotecnológicos parecen menos promisorios que hace incluso pocos años.

Según Benbrook, la ingeniería genética no logró resolver los problemas que sus defensores esperaban que solucionara. Y, agregó, las preocupaciones relativas a la seguridad de los alimentos siguen sin encontrar respuesta."La industria biotecnológica está empezando a reconocer que hay una infinidad de motivos por los que es difícil intercambiar genes cruzando las fronteras", dijo Benbrook. "Los científicos han descubierto modos de eludir las protecciones naturales, pero existen razones de peso para que esas protecciones estén donde están y la violación tiene su costo". Benbrook agregó que para las cinco sextas partes de los problemas que la ingeniería genética promete resolver, no son necesarias soluciones genéticas.Las empresas dedicadas a los GMO también están encontrando mayor resistencia en el frente legal. En abril, Vermont se convirtió en el primer estado que exige el registro y etiquetado de los productos modificados genéticamente.

Según un sitio antiGMO , casi 100 ciudades de Nueva Inglaterra aprobaron algún tipo de legislación antiGMO. García dijo que desde que se firmó la ley Mendocino, por lo menos una decena de municipalidades de California aprobaron normas similares."The Future of Food ya ayudó a cambiar la política —señaló García—. Pienso que es posible lograr que California quede libre de la ingeniería genética y me entusiasma mucho pensar que la película pueda hacer algo para lograrlo".Datos técnicos:Calidad: SATRripFormato de Vídeo/Códec: DivXVídeo Bitrate: 900 kbit/sResolución: 512 x 384Formato de Audio/Códec: 192 kbps MP3 CBR Joint StereoIdioma: VOSubtítulos: SRT en Español.Tamaño del archivo: 700 MB






Con subtítulos:



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pass: docuselrond

Si no sabe como colocarle los subtítulos para ver la película, una pequeña explicación.

Datos técnicos:
Calidad: SATRrip
Formato de Vídeo/Códec: XviD
Vídeo Bitrate: 990 kbit/s
Resolución: 512 x 384
Formato de Audio/Códec: 128 kbps MP3 CBR Joint Stereo
Idioma: Español
Tamaño del archivo: 450 MB

Enlaces RS:


Doblada al Español:


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Si no tiene acceso a rapidshare puede descargarla de Megaupload:

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En los comentarios nos avisan que también se puede descargar de eMule, desde esta dirección:


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lunes, 18 de agosto de 2008

Lo que dicen los ex correligionarios del Senador Urquía

Estimado Roberto:



Prudencio -Bustos- ArgañarazHace ya tiempo que tenía pensado escribirte estas líneas, pero fui dejando pasar el tiempo, hasta que las últimas noticias me decidieron a hacerlo.


Si bien nunca fuimos amigos, compartimos durante varios años las luchas políticas que, desde la Ucedé, librábamos en defensa de los principios liberales y los valores republicanos. En esos tiempos tuve ocasión de conocer a tu padre, un demócrata de ley, fiel a sus convicciones y capaz de jugarse por ellas. Guardo hacia él un gran aprecio.


Hacia mediados de la década del ´90 nuestros caminos comenzaron a distanciarse. De la mano de Germán Kammerath, Adelina Dalessio de Viola y los Alsogaray, te acercaste al menemismo, mientras yo hacía públicas, desde mi banca de senador, las graves discrepancias que mantenía con el entonces presidente, al que los nombrados terminaron vendiendo el partido.


Cuando denuncié a Kammerath ante la Justicia por corrupción, vos te alineaste con él. Pronto advertí cuál era la causa de tu actitud, pues tomó estado público que estabas recibiendo notables beneficios de parte del gobierno, tales como la concesión del Ferrocarril Nuevo Central Argentino y de la Terminal N° 6 del Puerto General San Martín. Después ingresaste abiertamente a Unión por Córdoba, llevado de la mano de José Manuel de la Sota y accediste a una banca de senador provincial. Estábamos ya en campos totalmente diferentes, pero aún te respetaba.


Cuando asumiste como senador nacional y te vi junto a la actual presidente, apoyando medidas tan antirrepublicanas como la ley de superpoderes o la del Consejo de la Magistratura, la cosa comenzó a cambiar. Ni qué decir cuando el año pasado, tras ser elegido diputado nacional, cediste a la presión del gobierno y te negaste a asumir, quedándote como senador y defraudando el mandato que el pueblo de Córdoba te había conferido.


Los motivos de tan increíble conducta podían deducirse de lo expresado en una nota aparecida en la Voz del Interior el 4 de octubre de 2006, en la que se relataban las enormes ganancias que obtenía Aceitera General Deheza, tu empresa, mediante el régimen de retenciones, por cuanto la exportación de granos (en tu caso soja y maní) estaba gravada en un 20 a 25%, en tanto que la exportación del producto industrializado (aceite) sólo lo estaba en el 5%. Supe también que gracias a las desgravaciones impositivas del régimen de promociones de la ley N° 25.924, habías obtenido jugosos beneficios fiscales.


Tu amistad con la actual presidente de jure se tradujo en otras ventajas. Cuando en diciembre último asumiste la presidencia de la comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, tu primera medida fue impulsar un proyecto de creación de una aduana en tu pueblo, General Deheza, hecha a medida para tu aceitera. Los propios senadores kirchneristas se enojaron porque querías llevarte “una aduana bajo el brazo”, según declararon, y te durmieron el dictamen. Pero la presidente les impuso la obediencia debida y desde el 13 de marzo tu aduana es ley.


Unos días más tarde, Mario Cafiero y Ricardo Monner Sans te denunciaron penalmente por violar la ley de Ética Pública (25.188) y el artículo 265 del Código Penal que penaliza las negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública. Todo ello al impulsar en el Senado las modificaciones a la ley 26.351, sobre retenciones. “Al cotejar los artículos, se ve con facilidad que permite que se hagan todos los cuentos del tío que se puedan hacer”, dijo Monner Sans.


Confirmando tales palabras, hoy ha sido denunciada por varios diputados una defraudación al fisco, apoyada en las disposiciones de dicha ley, en virtud de la cual Aceitera General Deheza se habría beneficiado en la escalofriante cifra de 95.667.962 de dólares.



El 11 de marzo explotó el conflicto con el campo, precisamente por las retenciones, y vos saliste una vez más en defensa del gobierno. El desprecio y los insultos de los productores te hicieron cambiar de actitud y ahora decidiste renunciar a la presidencia de dicha comisión y también a integrar la de Agricultura, declarando pomposamente que “me debo a los intereses de mi provincia y a la posición tomada por el gobernador Juan Schiaretti y las instrucciones dadas por la Legislatura”.


Un poco tarde para advertir que el mandato dado por los cordobeses era luchar en pro de los intereses de la Provincia, no de los tuyos propios. Además, tu actitud está fuertemente sospechada, por cuanto ha permitido que el matrimonio reinante te reemplace con un incondicional y logre mayoría en la comisión que presidías.


¿Realmente creés que esa es la manera de representar dignamente a la Provincia, o se trata de un nuevo favor que le hacés a los Kirchner? ¿No pensás que lo correcto sería que mantuvieras el cargo y desde allí defendieras aquello a lo que decís deberte?


Supongo que tu decisión nada tiene que ver con los beneficios que obtuvo ayer tu empresa mediante la resolucion 1.070 de la ONCCA, porque en tal caso, la sospecha adquiriría otro carácter. Sí, la ONCCA, esa misma cuyo Régimen General de Infracciones y Sanciones propusiste modificar (Expte. N°. S-2075/06), obligando a los productores a fijar domicilio en la ciudad de Buenos Aires, cuando vos sos senador por Córdoba. Mediante dicha resolución, publicada hoy en el Boletín Oficial, se dispone, según lo tramitado en el Expte. S01-0060857/07, otorgar compensaciones por valor de $1.192.415,55 a diferentes empresas, de las cuales la más beneficiada es Aceitera General Deheza, con $281.587,01, es decir el 23,6% del total.


Yo puedo entender que trabajés en beneficio de tu empresa, e incluso que para ello resignés las que fueron tus convicciones políticas. Pero no que lo hagás desde la función que se te ha confiado para defender los intereses de los cordobeses en particular y de los argentinos en general. Eso, en buen romance, se llama corrupción. Y si bien no es jamás admisible, menos lo es cuando se trata del dueño de una de las mayores fortunas del país.


Te saluda tu antiguo correligionario


Autor: Prudencio Bustos Argañaraz


“Un pueblo que se dedica a un solo cultivo se suicida”


El ensayo periodístico más leído de los últimos meses en Francia esta dedicado en gran parte a la Argentina. En esta entrevista, su autora, Marie-Monique Robin se pregunta qué pudo haber ocurrido para que “Eduardo Buzzi cambie de bando en tres años”.

Desde París



–¿Cuáles son los aspectos ligados al modelo de explotación agrícola en Argentina que, según lo que usted pudo investigar en nuestro país, han quedado hasta ahora afuera de la discusión política?



–Si bien es necesario que el Gobierno intente reglamentar las exportaciones debería, sobre todo, limitar la expansión absolutamente demencial de la soja transgénica. Aunque las retenciones contribuyen a limitar la producción indiscriminada, no es suficiente. A mi juicio es urgente analizar el peligro de los organismos genéticamente modificados (OGM) a fondo. En la actualidad la producción cubre un total de 18 millones de hectáreas. ¿Y esto que quiere decir? Una sola cosa: aumento del monocultivo. Se trata de una constatación que, para mí, es inobjetable y confirma lo que había observado hace tres años, en otra visita que hice a la Argentina. La frase “Un pueblo que se dedica al monocultivo se suicida” es evidente en este caso. Lo que hay que entender es que la expansión de la soja transgénica va en detrimento de los pequeños y medianos productores, al verse obligados a abandonar la producción de alimentos para la población. En primer lugar, porque las semillas que suministra la multinacional Monsanto, de nombre Roundup Ready (Soja RR), se fumigan con el herbicida Roundup, de modo que el resto de las tierras queda contaminado, puesto que es un herbicida muy volátil. Es decir, los pequeños agricultores deben abandonar su hacienda porque sus plantaciones son sencillamente destruidas por el herbicida. La soja provoca problemas sanitarios graves. Y esto ha sido confirmado por un informe del Hospital Italiano de Rosario. Pero también constituye un terrible problema social. No regular la producción de soja transgénica es darle la llave de la agricultura del país a unos inversores que nada tienen que ver con la agricultura. Darles todo el poder de maniobra a los “pools de siembra”, como lo describía Eduardo Buzzi en una entrevista que le realicé en 2005, es poner en juego la seguridad alimentaria de la Argentina.



–¿Cómo fue el desembarco de las semillas de Monsanto en la producción agrícola Argentina? ¿Tuvo resistencias este modelo?



–En 2005 Monsanto y el gobierno argentino estaban en medio de un conflicto por el tema de las regalías que la multinacional estadounidense pretendía cobrar por la exportación de la soja, ya que Argentina no reconoce la patente que reclama Monsanto sobre el gen Roundup Ready. Por ese tiempo Monsanto quería cobrarle 15 dólares a cada cargamento de granos o harina de soja a su llegada a los puertos europeos, ante la imposibilidad de cobrar tres dólares a los productores en territorio argentino. Allí Monsanto comenzaba a mostrar su verdadera cara. Pero antes, en la década de 1990, la totalidad de los productores recibieron a esta empresa con entusiasmo, por supuesto. Recuerdo haber entrevistado a agricultores que me dijeron que, al principio, llamaban a las semillas transgénicas “semillas mágicas”. Inclusive Buzzi me había dicho en esa oportunidad: “Nosotros sostuvimos ese modelo, pero caímos en la trampa. Estaba todo calculado”.



–¿De qué se trata el llamado “principio de equivalencia en sustancia”, retomado en Argentina?



–Este principio aceptado inicialmente en los Estados Unidos no tiene ninguna base científica que lo valide. Sin embargo, al impedir que los OGM sean considerados como aditivos alimentarios, las empresas de biotecnología pudieron evadir pruebas toxicológicas y evitar el etiquetado especial de sus productos. La decisión que permitió comercializar los OGM sin ninguna evaluación fue aceptada también en la Argentina. Gracias a estas mentiras los OGM llegaron al país y desde allí invadieron Paraguay y Brasil, donde no estaban autorizados. Como me había dicho Eduardo Buzzi en 2005, se trató de una estrategia planificada por Monsanto para forzar la legalización y generalización de los OGM. Como Brasil no autorizaba los transgénicos, Monsanto se implantó en la Argentina de Menem y desde allí elaboró su estrategia, que terminó contaminando a buena parte de América del Sur.



–¿Le parece lógico que durante el conflicto por las retenciones, el presidente de la Federación Agraria Argentina se uniera a los “pools de la siembra”, como él mismo los apodaba?



–Que Eduardo Buzzi en un comienzo haya defendido el modelo de la soja transgénica es posible, porque para él, como para muchos productores, se trataba de “semillas mágicas”. Es decir, se puede entender que los productores, dejándose llevar por la propaganda fraudulenta, hayan creído en lo que Monsanto les prometía. Lo realmente curioso, y que da lugar a sospechas, es que hoy en día Bu-zzi se haya cambiado de bando, por así decirlo, y comulgue con los “pools de la siembra”, que en 2005 le habían tendido una trampa. Me pregunto ¿qué habrá pasado desde 2005 que explique ese cambio abrupto de posición? Yo filmé a Buzzi hace tres años para un documental sobre la soja en Argentina, que transmitió la cadena francoalemana Arte. Allí, Eduardo Buzzi hacía un balance del modelo agrícola sojero, y concluía señalando que lo único que podía garantizar la seguridad alimentaria del país era la pequeña y mediana agricultura, a partir del suministro de cultivos diversificados. En esa oportunidad, Buzzi diferenciaba a los productores nucleados en la Federación Agraria de lo que él llamaba “un modelo agrícola destinado al agrobusiness”. Ahora bien: ¿qué hace hoy en día Buzzi? Está con los “pools de la siembra”. ¿Qué pasó? No sé exactamente, no tengo pruebas. Todo lo que puedo decir es que Monsanto desembarcó en Argentina en 1997, e impuso los OGM en un gobierno corrupto como el de Carlos Menem. Y en esa operación es muy probable que haya habido maniobras oscuras. Monsanto tiene una vasta experiencia en hacer cambiar de opinión a la gente.



–En uno de los capítulos de su libro, usted habla del rol que juegan ciertos medios de comunicación en la difusión y apoyo de los OGM en nuestro país. ¿En que consiste este apoyo concretamente?



–Hay medios de comunicación en Argentina que hacen claramente propaganda de los OGM. Al leer diarios como Clarín vemos perfectamente este tipo de discursos y nos hace por lo menos sospechar que, en ese ámbito, habría también una importante corrupción. Cuando uno lee los artículos de su colega Héctor Huergo de Clarín Rural, no puede más que preguntarse cuál es la relación de este hombre con Monsanto. Lo que escribe es propaganda pura, con informaciones falsas. Se les quiere hacer creer a los lectores que van a terminar con el hambre gracias a los OGM, que no habrá más problemas de malnutrición, pero es mentira. Estas cosas hay que investigarlas en profundidad. Hay que tener en cuenta que Monsanto es capaz de corromper al más fuerte. En Indonesia, por ejemplo, hay casos probados y condenas a Monsanto por corromper a más de cien funcionarios del gobierno.



–En general, los antecedentes non sanctos de Monsanto son poco a nada conocidos, o por lo menos no han sido lo suficientemente difundidos...



–En Argentina los medios no dicen que Monsanto ha sido condenada en Estados Unidos y Francia por publicidad falsa, que no tienen más derecho a marcar en sus productos que no afectan al medioambiente. He verificado en varios países la manera de actuar de Monsanto: compran... En el libro y en el film se demuestra que hubo científicos comprados durante más de 20 años para contar mentiras. Hoy sabemos que el Roundup es cancerígeno. Está claro que en un tiempo será prohibido, como ocurrió con tantos productos de Monsanto en el pasado (el PCB, la dioxina, entre otros) que generaron polución en el planeta por cuarenta años y que finalmente fueron prohibidos. El Roundup es altamente tóxico, en la Argentina más de la mitad de las tierras cultivadas son regadas con un producto que no es biodegradable, que llega a las napas freáticas, que contamina los suelos. Al ritmo actual, a mediano plazo los suelos serán inutilizables. Los OGM manipulados resisten al Roundup y lo absorben. Cuando una madre argentina les da la denominada leche de soja a sus hijos, les está dando un producto regado con una sustancia tóxica. Hoy tienen la oportunidad de hacer un balance y sacar conclusiones, es lo que debería hacer el Parlamento. Hoy los productores ya no pueden decir que no saben. Hoy hay pruebas, tenemos los datos. Sabemos que la soja transgénica va a generar enfermedades y va a disminuir el rendimiento de la tierra. En Argentina hay que hacer una evaluación seria antes de que sea demasiado tarde. Hay que dejar bien claro que esta empresa no quiere ganarle al hambre sino hacer grandes negocios.



–Los países europeos debaten en la actualidad sobre los OGM y estudian los controles a poner en práctica. ¿Cuál es la situación en Francia?



–En Francia, al igual que en el resto de los países, hay sectores que proponen legalizarlos. Conozco bien al sector del campo francés porque soy hija de agricultores. Estamos en lo que yo llamaría una guerra de información. Hay agricultores que durante encuentros de discusión me dicen que los OGM les permitirían usar menos pesticidas. ¡Cómo menos pesticidas! Si se trata de plantas que producen tóxicos y que desarrollan una resistencia cada vez mayor a los pesticidas utilizados. Cuando la discusión es profunda se entiende, pero hay una enorme propaganda. Claro que los agricultores, no los pools de siembra que son industriales y especuladores, tienen problemas en todo el mundo. Los verdaderos agricultores son víctimas de estos nuevos modelos, no les alcanza para vivir y se los inunda con la publicidad de estas “semillas mágicas”. En Francia también existe un lobby muy fuerte de los grandes agricultores que militan por la introducción de los OGM. También hay diputados franceses que mienten en la Asamblea Nacional en defensa de los intereses de estas empresas. En Francia, algunos senadores tuvieron el coraje de denunciar que los legisladores son presionados por Monsanto. El aspecto esencial de esta disputa es controlar las semillas, que son el primer eslabón de la cadena alimentaría. Lo que le interesa a Monsanto es vender el Roundup y tener las patentes sobre las semillas para luego cobrar las regalías sobre la producción ajena. Hoy, en países como la India, sólo hay semillas transgénicas. Monsanto compró todas las empresas semilleras, y los campesinos que comienzan a ver los efectos negativos ya no tienen cómo volver atrás. Peor aún, los agricultores deben pagarle regalías a Monsanto al utilizar las semillas o les mandan la policía. Es un negocio redondo. Lo mismo intentó Monsanto en la Argentina. Primero dijeron que no cobrarían regalías, pero en 2005 cambiaron el discurso por el de o nos pagan o vamos a un conflicto fuerte.



–¿Cómo puede salir Argentina de este chantaje que usted describe?



–Todavía es posible. Recordemos que Monsanto tuvo mucha suerte, porque Argentina no era un país productor de soja. El primer productor de soja en América latina era Brasil. Si Argentina hoy es un enorme productor se debe a una circunstancia particular: la gran crisis del 2001. Argentina necesitaba encontrar una salida, y al mismo tiempo la crisis de la vaca loca en Europa generó la prohibición de harinas animales y la necesidad de soja. Esta doble coincidencia benefició a Monsanto. Pero en la actualidad la mitad de los campos de la Argentina están contaminados de OGM, y ésta es una lógica muy cercana a la de tener un país endeudado. Continuar con este modelo sin regulaciones importantes sería pensar a cortísimo plazo. Ya no se trata de la salida de una crisis extrema sino de la viabilidad de un modelo a largo plazo. Esto significa analizar todos los datos y actuar en consecuencia con una visión clara. No hay que olvidar que por el momento Argentina no reconoce la patente sobre el gen Roundup Ready, pero las presiones en la Organización Mundial de Comercio son enormes. Si se llega a la uniformización del sistema de patentes, es decir a la imposición del sistema norteamericano, los problemas de Argentina serán mayores. El debate ciudadano sobre estos temas es fundamental, el debate político en el Parlamento es esencial aunque genere manifestaciones. En Europa, los movimientos de resistencia a los OGM son cada vez más fuertes, debemos alentar la agricultura natural que es la única salida. La pregunta es cómo volver a estos modelos naturales cuando Argentina tiene 18 millones de hectáreas regadas con Roundup.



–¿Está al tanto de que el sector que se opone a las retenciones subraya que, con el avance de la producción de la soja se ganará la guerra contra el hambre?



–Sí, lo sé, y es completamente falso. Los OGM son todo lo contrario, reproducen el hambre a largo plazo justamente porque condenan a los países al monocultivo, como señalaba antes. La prueba está en que, con el avance de la soja, en la Argentina un alto porcentaje de los tambos se están cerrando, por culpa del Roundup desperdigado por los pastizales. La soja se cultiva cerca de donde pastan los animales. Una vez que las vacas se alimentan de las hierbas contaminadas con herbicida quedan afuera del proceso de producción de productos lácteos. Lo mismo ocurre con la producción de arroz y lentejas, que están en la base de la cultura alimentaria argentina, que también ha disminuido considerablemente, sin contar el hecho de las grandes superficies de árboles que fueron arrancados para cultivar soja, sobre todo en el norte del país. Todo un desastre ecológico destinado a producir alimento para vacunos, bobinos y pollos de Europa.



>El mundo según Monsanto ha vendido casi cien mil ejemplares en tres meses. La investigación relata la historia del líder mundial en producción de organismos genéticamente modificados (OGM), la multinacional de origen estadounidense Monsanto. Apoyada en documentos inéditos, testimonios de víctimas, de científicos y políticos, Robin reconstruye la génesis de un imperio industrial construido gracias a informes falsos, contactos con la administración norteamericana, grupos de presión y corrupción que transformaron a esta empresa en el nuevo granero del mundo. El libro revela el papel jugado por esta multinacional en la extensión planetaria de la agricultura transgénica, sin ser sometida a controles serios sobre sus efectos en el ser humano.



Acompañado por un documental difundido en Francia por la cadena francoalemana Arte, la idea del libro surgió casualmente en la Argentina. Robin realizó una primera investigación en la que hacía un balance de la producción agrícola transgénica en nuestro país, un balance devastador, por cierto, según afirma la autora. Durante ese trabajo advirtió que los cultivos trangénicos, que cubrían entonces el 50 por ciento de la superficie cultivada del país, utilizaban la soja llamada Roundup Ready, una semilla manipulada por Monsanto para resistir al Roundup, el herbicida más vendido en todo el mundo desde los años ’70 y fabricado, casualmente, por Monsanto.



“Si hay un país del mundo en el que Monsanto pudo hacer lo que quiso, ese país es la Argentina”, afirma la autora. Gran conocedora de la transformación del modelo de explotación agrícolo-argentino, Robin sigue con atención el conflicto que sacude a nuestro país desde hace meses. Pero no son las discusiones cotidianas en los medios y la actual discusión en el Parlamento lo que más llama la atención a la periodista francesa. Lo que la inquieta es que, según ella, lo fundamental se está pasando por alto.




¿Quiere tener una menor producción?, ¡Use transgénicos!

¿Quiere bajar la producción?: ¡Use transgénicos!

El argumento de las autoridades, haciéndose eco de las empresas, es justamente
que los transgénicos son necesarios –pese a los múltiples impactos culturales,
ambientales y a la salud que conllevan– porque aumentarían la producción
agrícola. Un argumento que frente a la crisis alimentaria han recogido muchos
otros gobiernos e instituciones. Sin embargo, esta afirmación es falsa.






En abril del 2008, la Universidad de Kansas publicó un estudio que demuestra, tras analizar la producción del cinturón cerealero de Estados Unidos durante los últimos tres años, que la productividad de los cultivos transgénicos (soya, maíz, algodón y canola) fue menor que en la época anterior a la introducción de transgénicos. La soya muestra una disminución de rendimiento de hasta10%.

La productividad del maíz transgénico fue en varios años menor y en algunos igual o imperceptiblemente mayor, dando un resultado total negativo comparado con las variedades convencionales. También muestran menor rendimiento la canola y el algodón transgénico tomados en períodos de varios años. (Y en todos los casos, las semillas son más caras que las convencionales, por lo que el margen ganancia de los agricultores también es menor)

Este estudio corrobora varios anteriores. En 2007, la Universidad de Nebraska encontró que la soya transgénica de Monsanto producía 6 % menos que la misma variedad de la empresa en versión no transgénica y hasta 11 por ciento menos que la mejor variedad disponible de soya no transgénica. Otros estudios, incluso uno del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en abril 2006, muestran resultados similares. Definitivamente, los transgénicos no son más
productivos.

La razón principal, explican los estudios, es que la transgenia altera el metabolismo de las plantas, lo que en algunos casos inhibe la absorción de nutrientes, y en general, demanda mayor energía para expresar características que no son naturales de la planta, restándole capacidad para desarrollarse plenamente.

La explicación de Monsanto frente al estudio de la Universidad de Kansas, fue que “los trangénicos no están diseñados para aumentar la productividad”. (The independent, 20/4/08)

Monsanto, Dupont-Pioneer y Syngenta, son las tres empresas más grandes del mundo en transgénicos, y también en todo tipo de semillas comerciales. Monsanto controla casi el 90% de las semillas transgénicas, y juntas controlan el 39 por ciento del mercado mundial de todas las semillas, y el 44 por ciento de las semillas bajo propiedad intelectual.

¿Por qué entonces estas empresas –que también son dueñas de las semillas híbridas no transgénicas – insisten en vender sus semillas que producen menos y requieren más agroquímicos? En parte porque son además grandes fabricantes de agroquímicos, pero sobre todo porque todos los transgénicos son patentados y por ello, la contaminación se convierte en un gran negocio.

Las semillas híbridas también se cruzan con variedades nativas. Pero son cruzas de maíz con maíz, a diferencia de los transgénicos, donde la cruza contamina genes de bacterias, virus o cualquier otra especie con la que haya sido manipulado. Pero la diferencia fundamental para las empresas, es que con los transgénicos, la contaminación es un delito imputable a las víctimas.

Cualquier campesino o agricultor que sea contaminado o que use las semillas transgénicas que le compró a Monsanto y las vuelva a plantar (o sea, ejerza el “derecho de los agricultores”) usa su patente sin permiso y está cometiendo un delito por el que puede ser demandado.

Monsanto ya cobró más de 21,500 millones de dólares por juicios contra agricultores en Estados Unidos (Center for Food Safety). Ahora acaba de iniciar un juicio más agresivo, contra toda la cooperativa de agricultores Pilot Grove Cooperative Elevador Inc. de Missouri. Según Monsanto, no le pagan suficientes regalías. El agricultor David Brumback, que se autodefine como “fiel comprador” de los transgénicos de Monsanto hace años, expresa su rabia y afirma que “para
Monsanto todos somos culpables”.(CBS 4 Denver, EUA, 10/7/08). Esto les espera a los agricultores del Norte de México, que piden maíz transgénico. Y también a los que no lo quieren y se contaminarán.

Una vez en el campo, la contaminación transgénica es inevitable, es solamente cuestión de tiempo. Las medidas que plantea el vergonzoso “régimen de protección” que esgrimen las secretarías de medio ambiente y de agricultura en México (Semarnat y Sagarpa) no sólo son limitadas e ignorantes. Directamente no tienen sentido, porque nunca se repetirán en condiciones reales en los campos de los agricultores si se aprobara el cultivo comercial.

Los llamados “experimentos” son otra falacia, como la Ley Monsanto (ley de bioseguridad), para legalizarle a las transnacionales la contaminación generalizada y la caza de agricultores, contra los intereses del campo, contra el corazón de los pueblos y a costa del patrimonio genético más importante de México.

- Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC





El Mundo Según Monsanto.


En donde cuentan varios casos de juicios por "Piratería" de semillas.


Las camisetas del Partido Pirata Argentino!


Si no entiende la "Redistribución" del gobieno "K", acá se lo explicamos!.






Nada de imágenes del Che, el Senador Urquía, ícono de los piratas!!!

Otras camisetas:



Envíe su frase para la camiseta del Partido Pirata, basta de imágenes deprimentes del Che, estamos en el Capitalismo, el Senador Urquía nuevo Ìcono Fashion de la globalización!!!

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reemplace # por @.







Pruebe los exquisitos Alfajores y Dulce de Glifosato:



Nuestros Piratas Legislan!!!!!

Foto del Senador Urquía

Amigos-da-onça

(por Horacio Verbitsky)

Legisladores de las provincias más perjudicadas votaron en contra del proyecto que beneficiaba a sus pequeños productores. Entre ellos el senador santiagueño Emilio Rached, quien luego de su sorpresivo voto dijo que “hoy tengo un millón más de amigos”. ¿Un millón? Rached fue vicegobernador y antes intendente de Pinto.

Como tal firmó un acuerdo de hermandad con la localidad homónima de España, cuyo alcalde, Antonio Fernández González, debía entregarle más de un millón y medio de euros como ayuda humanitaria.

Pero con esos fondos la firma agropecuaria AFAGRO S.A., de la cual el ex alcalde de la Pinto española es el principal accionista, compró una vasta extensión de tierras en la Pinto argentina, ocupadas desde tiempo inmemorial por campesinos cuyo desalojo violento fue ordenado por Rached, con la finalidad de trasladarlos a tierras fiscales, según denunció el Movimiento Campesino de Santiago del Estero, MOCASE.

En la semana posterior a su voto en el Senado se difundió la versión de que Rached había sido procesado por violar a una adolescente. En publicaciones santiagueñas se afirma que la víctima fue una niña de 16 años y que Rached consiguió la exención de pena a cambio de una promesa de matrimonio, como permite el artículo 132 del Código Penal. Añaden que el enlace nunca se celebró porque la muchacha murió en un misterioso accidente de tránsito.

El senador lo negó y dijo que fue un intento de persecución por parte del juarismo. Pero en un parte policial del 29 de febrero de 1988 el principal Jiménez solicita antecedentes de Rached, detenido e incomunicado por la violación de la menor Eliana Elizabeth Cárdenas.

En febrero de 1989 el gobernador no era Carlos Juárez, sino su principal enemigo, César Iturre.

Otros votos en conveniencia propia fueron los del senador cordobés Urquía el Aceitoso, los senadores salteños Juan Carlos Romero y Sonia Escudero, también grandes productores y el senador santafesino Carlos Reutemann que, en comparación puede insistir en que es un productor en menor escala.

Un grupo de concejales de la corriente política Militancia Social, que orienta el diputado nacional del Frente para la Victoria Ariel Pasini presentó una denuncia penal contra Urquía (productor en más de cien mil hectáreas y propietario de plantas de aceite, molinos de harina, puertos, ferrocarril y empresa comercializadora) por violar la ley de ética pública, que establece la nulidad de los actos realizados por un funcionario en beneficio propio y en contra del interés público y una pena de uno a seis años e inhabilitación perpetua.


Fuente: Página 12.


Así no se puede ser "Pirata" tranquilo!!!!


Vigilar y Castigar II (ahora en España)

Editores y creadores negocian con operadoras para castigar descargas ilegales


Valencia, 17 ago (EFE).- La Coalición de Creadores e Industria de Contenidos mantiene conversaciones con las empresas proveedoras de Internet en España para implantar un modelo similar al adoptado por Francia o Reino Unido con el que penalizar el acceso de los usuarios a páginas web desde las que puedan realizarse descargas ilegales.

"Llevamos tiempo hablando con las operadoras y están siendo receptivas, comprenden nuestro problema y entienden que algo hay que hacer porque la situación actual no se puede prorrogar mucho más", reconoce a Efe el director de Relaciones Institucionales de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), Pedro Farré, como representante de la citada Coalición, creada en junio.

Farré explica que el modelo a imitar es el de los "tres avisos" ("three strikes") puesto en marcha en Francia y Reino Unido, y que consiste en advertir al usuario cuando realice una descarga ilegal hasta llegar al tercer aviso, momento en el que se penaliza al infractor.

Concretamente, en Francia se pretende implantar una ley que castiga estos hechos con la suspensión durante un año de la conexión a Internet, mientras que en el Reino Unido se ha optado por bajar la velocidad hasta un punto que impida la descarga.

Farré afirma que espera llegar a un acuerdo "durante los próximos meses" y que el objetivo ahora es "implicar al Gobierno en estas conversaciones para que esto se convierta en ley y no sea sólo un pacto entre empresas".

"España es uno de los países con tasas de piratería más altas del mundo y, de hecho, hemos sido incorporados a una lista realizada por EEUU con los Estados que no respetan los derechos de propiedad intelectual", lamenta.

El representante de la Coalición prefiere no revelar ningún detalle de los "avances" alcanzados en la negociación con las operadoras y expresa su esperanza en que ese posible acuerdo "permita erradicar la piratería en Internet".

Sobre la posibilidad de denunciar individualmente a los usuarios que descargan de forma ilícita material de la red, Farré admite que "se ha valorado" y que por el momento prefieren "hacer pedagogía", aunque "si la situación de falta de compromiso continúa" podrían llegar a "recurrir a la Justicia".

"La sociedad española ha practicado la demagogia con los derechos de autor, a diferencia de otros países de nuestro entorno, ya que aquí no se entiende por qué hay que proteger los derechos de los trabajadores de la cultura", insiste.

El problema radica, según el dirigente de la SGAE, en que "la cultura no puede ser gratis, ya que es un bien que se transmite previo pago porque detrás de su construcción se encuentra el esfuerzo y el talento de una persona".

Sobre la puesta en marcha del llamado "Plan Antipiratería" por parte del Gobierno, señala que esta iniciativa "reveló una actitud muy positiva, pero que al final no va más allá de las intenciones y las palabras".

Farré defiende la necesidad de proteger los derechos de autor: "No se venden discos en las tiendas porque los más jóvenes se los descargan por Internet, lo mismo que pasa con los DVD de las películas o la asistencia a los cines, que ha caído de forma dramática".

La Coalición de Creadores e Industria de Contenidos está integrada por entidades como la SGAE, Promusicae y la Federación para la Defensa de la Propiedad Intelectual (FAP), con el objetivo de luchar contra la piratería digital y sensibilizar a la sociedad sobre sus consecuencias.EFE




Ya habíamos comentado que en Francia y en el Reino Unido se usa el mismo esquema.
Ahora España se quiere sumar a la cuestión, y ahí quedaría desbaratado el argumento de que con el canon está "liberado" bajarse todo, todo, todo ya que igual estoy pagando al comprar los dispositivos de almacenamiento un porcentaje para "derechos de autor", ahora queda claro que ésto no es tan así (o parece que no es tan así)....

Ojalá que la moda no pegue en el Sur, pero no estamos seguros....