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domingo, 18 de septiembre de 2011

Dios Bendiga a #Islandia en Youtube

lunes, 27 de junio de 2011

Subtítulos de Dios Bendiga a #Islandia revisados

jueves, 1 de julio de 2010

Islandia-Tan cerca y tan lejos de la Argentina


Islandia vivió un proceso que se pareció mucho al argentino, corridas bancarias, privatizaciones, default, el país fue declarado por el Reino Unido como una organización terrorista.

Toda esta historia no es muy conocida en la Argentina....Andá a saber por qué...







Hace poco los islandeses decidieron no pagar su deuda externa, ahora eligieron como intendente de Reykjavík a un partido nuevo....Tratando de entender esa historia es que les dejamos una traducción del año 2009 de la Revista Brasileña Piauí sobre Islandia, tan cerca y tan lejos..

  1. Primera parte.
  2. Segunda Parte.
  3. Tercera Parte.
  4. Cuarta Parte.
  5. Quinta Parte.
  6. Sexta Parte.
  7. Séptima parte.
  8. Octava y última parte.






Dossier sobre Islandia VIII


Fuente Revista Piauí-João Moreira Salles



Ísi Thórhallson, el productor musical, plantea la pregunta que angustia al país: ¿qué significará ser islandés después de la hecatombe? "Ahora que dejamos de ser cool, nos damos cuenta que no pasamos de una isla en el Mar del Norte. En los últimos diez años surgieron muchas oportunidades, pero en el momento en que el barco se hundió, nos dijimos: 'Que se jodan los extranjeros!' El gobierno sólo garantizó los depósitos en coronas islandesas. Entonces, si, robamos. Ellos depositaron en nuestros bancos y después de todo no podemos pagar. No eramos tan buenos como pensábamos. Los millonarios ahora se tranformaron en villanos, pero antes eran heróes. Ser banquero era cool. Nadie se detuvo a pensar: '¿Por que diablos?' No era mejor que ellos fueran aburridos? Deberiamos pensar que es mas sensato confiar el dinero a un tipo prudente, no a un cabeza fresca. Pero no, ellos eran cool. Nadie desconfió, y mucho menos criticó. Ni los artistas. Ellos también estaban en el bolsillo de los banquiros. Recibian patrocínio, eran contratados para tocar. Fue una fiesta. Nos romimos la cara nosotros."

El profesor Gudmundur Jónson es cauteloso a la hora de atribuir responsabilidades. "Soy reacio en decir que todos tenemos la misma cuota de culpa. Es absurdo pensar que el islandés común es responsable por la crisis. Faltó prudencia, pero no es esta la causa de lo que nos pasó." De hecho, la deuda de los islandeses no se compara a la de los bancos. Aun así, en las calles no siempre está claro si las pesoas están protestando contra la farra o contra el fin de ella.

El país vive el dilema de querer o no ser nuevamente la Islandia de modestas expectativas. "Está el riesgo de sentirnos irrelevantes y provincianos", dice Jón Steinson, de Columbia. Incluso Hördur Torfason, que todos los sábados comanda la resistencia al gobierno, vive el conflicto: "Hace 33 años, cuando dije publicamente que era gay, el mundo se vino abajo. Acá era la Edad Media. Por eso estuve anos en Dinamarca." Hördur huyó de la vieja Islandia y protesta contra la nueva.

Björn Hrafnson, un periodista especializado en economia, no tiene dudas. En un café en la Plaza del Parlamento explica: "Nadie mas quiere ser un país de pescadores. Estamos asustados, con rabia, pero no cueremos volver al pasado. En dos o tres años, tendremos que reprivatizar los bancos y hacer todo de nuevo." Será difícil. Kristján Davídson, un ejecutivo de Glitnir, despedido en octubre y recontratado semanas después para liquidar al banco, me dijo al mismo día en que decretó oficialmente la moratoria de la institución: "Los bancos serán reprivatizados, pero, por culpa de la falta de confianza, no tendremos acceso a grandes líneas de crédito. Seremos bancos pequeños, que prestarán apenas lo que los islandeses sean capaces de ahorrar. Con eso no se va muy lejos. No construiremos mas nada." Un diplomatico extranjero resumió: "Ellos tendrán que pescar mucho."

Para muchos, la primeira salva de útrás fue dada en diciembre de 1998, cuando el Parlamento cedió a la presión del governo de Oddson y aprobó una ley espantosa. No se trataba de la privatización de un servicio público, sino del patrimonio genético islandés.

Siendo tan aislada, la población de Islandia desciende de los mismos vikings que desembarcaron ahí en el siglo IX. Todo islandés es capaz de armar su árbol genealógico hasta aquellos primeros hombres y mujeres. Ese patrimonio común es uno de los grandes tesoros de la medicina moderna. Las enfermedades pueden ser rastreadas a lo largo de generaciones, y sus causas genéticas, si existieran, identificadas. Todo cáncer de mama en Islandia tiene origen en una única mutación genética ocurrida en el siglo XVI, en el ADN de un monje llamado Einar.

En 1996, un neurólogo y profesor de medicina de Harvard fundó una empresa habilitada para usar ese inmenso banco de datos genéticos para identificar patologias y desarrollar tratamientos. Le hizo sólo una exigencia al gobierno: que la propiedad intelectual de los descubrimientos fuese suya. Dos años después el gobierno aprobó el proyecto, y cedió entonces a DECODE, la empresa fundada por Kári Stefánson, el derecho no sólo de explorar los prontuarios médicos del servicio nacional de salud - meticulosamente preservados desde 1915 -, sino sobretodo de apropiarse, para fines científicos y comerciales, de las informaciones genéticas de la población. Fue la primera vez en la historia que se concedió este derecho a una empresa.

La comunidad científica se opuso violentamente. Ya la población islandesa, el 95% de ella, cumpliendo un deber cue juzgava cívico, respondió a la convocatoria de DECODE y donó voluntariamente su sangre. La empresa posee hoy un banco de datos con la historia familiar de practicamente todas las 800 mil almas que ya vivieron en Islandia. En los últimos años, 70% de los descubrimientos que relacionan una mutación genética a determinada patologia - de ezquizofrenia a cáncer de pulmón, de dependencia a la nicotina a diabetes - fueron hechas en los laboratorios de la empresa, en Reykjavík.

Kári Stefánson trabaja en una sala inmensa. Desde su escritorio, a través de las amplias ventanas, se ven las montañas heladas que cercan a la bahía de Reykjavík. Con más de 1,90m, vestido de negro, en contraste absoluto con el branco alvísimo de su barba y del cabelo viking, tiene cerca de 60 años y la vitalidad de un toro. Parece haber atravesado la vida con la certeza de cue fue siempre el animal mas bello e inteligente de la clase. Dicen que es el hombre más brillante de Islandia, opinión que no se preocupa en refutar. Es simultáneamente agresivo ("¿Usted es así tan mal periodista como parece?") y seductor ("Nadie comprendió mejor que yo lo que está pasando aqui"), una combinación no tan rara en hombres a los que les gustan ser temidos y temem no ser gustados. Vanidoso de su inteligencia y de su erudición, es capaz de interrumpir una respuesta para recitar, completos, poemas de Auden o de Octavio Paz.

"No puedo responder", dice con condecendencia mal disfrazada, al ser indagado si la empresa que fundó dió inicio al proceso desenfrenado de desregulación. "no puedo responder por el simple hecho de que la pregunta no tiene sentido y es una absoluta tontería. ¿Cómo me compara a esa gente que destruyó mi país? Invertí en Islandia. Ellos invirtieron afuera, tomando dinero prestado y dando al puebo islandés como garantia. Traje científicos para acá, transformé este lugar en el laboratorio genético más importante del mundo.¿ Y ellos? ¿Qué dejaron?"

Una gran parte de los islandeses perdió dinero con Stefánson. Cuando DECODE lanzó acciones en Nasdaq - fue la primera compañía islandesa a abrir capital en una bolsa extranjera -, el gobierno incentivó a toda la población a invertir en ella. Era una actitud patriótica. Lanzadas a 30 dólares, las aciones en poco tiempo cayeron a veinte y hoy valen menos de un dólar. La empresa está àl beorde de la ruina. En octubre, no cumplió con todas sus obligaciones con sus acreedores. El tiempo de maduración de una empresa de biotecnologia es larguísimo, y la crisis mundial secó el flujo de inversiones.

En su inmensa escritorio, mirando por las enormes ventanas, Stefánson no dá señales de sentirse derrocado. Tal vez imagine que venció como científico y perdió apenas como emprendedor. Tiene aversión a ser comparado a los otros - a los igualmente derrotados. "Cuando Auden vino aqui, casi no habia que comer. Él cuenta eso. Yo vivia con hambre hasta mas o menos el período de Navidad, cuando las cosas mejoraban un poco. Mis heróes eran los antiguos poetas. Éramos esto: una nación que leía a los poetas. En esta última década, nos transformamos en una nación de especuladores. Ellos eran poco interesantes, repulsivos y extremadamente vulgares. Ahora la vulgaridad se termino. Nadei pasará hambre. Vamos a ayudarnos, como siempre lo hicimos, y saldremos de esta situación como un pueblo mucho mejor. Espero estar aqui para verlo."

Sabiendo que su interlocutor precisa irse, Kári Stefánson se levanta y extiende la mano: "Buen viaje." En el camino al aeropuerto paso delante de como mínimo setenta grúas, todas inmóviles, alrededor de barrios fantasmas. no era feriado.

Primera parte del Dossier sobre Islandia.

Fuente Revista Piauí.

Dossier sobre Islandia VII




Fuente Revista Piauí-João Moreira Salles
"La crisis llegó de forma tan violenta que se transformó en force majeure, un concepto del derecho internacional que se aplica a países que sufren guerras o crisis sistémicas. Es exactamente lo que pasó acá", enfatiza. En esos casos, se suspenden las leyes vigentes. "¿Cuál era nuestro deber? ¿Cuánto debíamos pagar? Precisábamos de los tribunales para arbitrar, pero ellos no lo deijaron. En el momento en que a nuestra moneda desapareció y dejamos de tener dinero incluso para importar comida, Inglaterra y Holanda bloquearon el acuerdo con el FMI y no lo aceptarían mientras no diésemos garantias que el dinero de los depositantes de ellos seria devuelto. Nos quedamos rehenes de esos países. Soy crítico del FMI. Perdimos nuestra independencia, ellos dictarán nuestras políticas públicas; el gobierno ya anunció un corte de 10% en el servicio de salud. Pero admito que, después de la catástrofe de óctubre, se hizo inevitable ir al Fondo. Era eso o volver a la década del 30."

Sigfússon cree que parte de la calamidad es porque la quiebra de los bancos ocorruió en el momento mas crítico de la crisis mundial. "En octubre, cuando Brown declaró que éramos terroristas, el sistema ya estava completamente endeble. La señal fue muy clara: 'Si algún país o banco está pensando en entrar en default, es mejor que lo reconsideren. Vean lo que pasó con Islandia.' Éramos ideales para servir de ejemplo: un país que podia ser destruído sin causar gran transtorno. Fuimos las Malvinas de Gordon Brown."

Las manifestaciones populares lo asustan. "Realmente preferiria que superásemos esa crisis de modo pacífico." Al terminar la charla, concluye con espanto en la voz: "Esas manifestaciones son de hecho históricas. No somos franceses."

Del lado de afuera, sobre la lluvia, un grupo de mujeres se dá las manos y sitia la sede del gobierno, donde Geir Haarde trabaja. Desde la vereda, sin rejas, el chalet se parece mas a un restaurante rústico que a un epicentro del poder. Los empleados que dejan la casa por la única puerta delantera se apretan entre los pocos escalones y el círculo de mujeres. No hay policía. A dos pasos, una óptica substituyó los anteojos de la vidriera por un inmenso cartel: "Gracias, Gordon, por destruir nuestra economía."

"¿Cómo viniste a parar acá?", le pregunto a Luciano Dutra, 35 años, empleado del ANSES islandés.Sonrie: "Como casi todo en Brasil, la culpa fue de un argentino." Jorge Luis Borges. Al abandonar el curso de letras en la Universidade Federal de Rio Grande do Sul, resolvió traducir los sonetos de Borges y se deparó con la pasión del escritor por las sagas islandesas. Constatando que no habia traducciones de ellas al portugués, se candidateó a una Licenciatura en la Universidad de Islandia. Llegó en 2002. Aprendió el idioma, concluyó el curso y empezó con la traducción de las sagas, "un trabajo de mas o menos diez años".

"Este tal vez sea uno de los países mas extractivistas del mundo", observa. "Piensa: pesca y energia. Nadie cuida de cardúmenes ni planta energia. Entonces, hace diez años, ellos decidieron cambiar todo. En menos de una generación, migraron de una economía basada en recursos naturales para una economia de servicios. No funcionó."

Una de las funciones de Dutra es procssar certificados de seguridad social europeia para las personas que están pensando en emigrar. "Aparecían unas veinte personas por semana pidiendo esos certificados. El último més, fueron más de 200. Hay un movimiento de éxodo en masa. Oí hablar de dos islandeses que fueron a Polonia a trabajar en hornos de ladrillos para mandar euros para sus familias."

Es el reverso de todo, como si Islandia hubiera pasado para el otro lado del espejo. El dia 21 de noviembre de 2008 los diarios publicaron la noticia que habría una feria de empleos en la alcaldía. El primer dia, más de 2 mil personas se apretaban en un espacio muy pequeño para ellos. Jóvenes y viejos, hombres y mujeres, obreros y universitarios se disputaban folletos distribuídos por los expositores: "Vivir y trabajar en Lituania", "Información general sobre el trabajo en Holanda", "Ingenieros para el Mar del Norte".

Un grupo de portugueses piensa em transferirse a Noruega, después de haber sido todos despedidos de una empresa de calefacción. "Llegué aqui hace dos años, era el paraíso", cuenta el carpintero José de Souza. Trajo a la mujer, el hijo, el suegro, el cuñado, el amigo del cuñado. "Había trabajo por todos lados. Ahora se acabó. Mi último sueldo será el de diciembre." Su colega, el brasileño Adilson Mendanha, minero de Ipatinga, está en Islandia hace siete años. "Este país fue sensacional. Llegué a mandar de 8 a 9 mil dólares por mes a Brasil. Compré una casa enorme y tengo un jeep Cherokee, pero ahora debo dejar Islandia en abril."

Delante del stand de Lituania, un islandés pregunta: "¿Cuáles son las áreas?" La representante responde: "Empleado, cocinero, mozo, chofer de carretillas." Los ojos del muchacho se encienden: " ¿Chofer de ómnibus.?" "Tamboén, pero precisa hablar la lengua." Él parte desanimado. una empresa escandinava de petróleo ofrece 300 vacantes para ingenieros. En menos de dos horas ya recibió treinta e tantos currículums, muchos escritos ahí, apoyándo la rodilla en la pared.

"Fue húbris, excesso", admite Árni Mathiesen, el ministro de Finanzas, en la sede del ministerio - una casa extremadamente estrecha, como todo en Islandia. Su gabinete es tan estrecho que las sillas de la mesa de reunión se chocan constantemente contra la pared. Al oir un "¿Como está?", respondió: "Aguantando firme." Concede que ni él sabe cuánto debe el país. "Sólo dentro de tres o cuatro años, cuando terminemos el proceso de liquidación de los bancos, sabremos el tamaño de nuestra deuda. Y si no conseguimos adelantarla, reprivatizando a los bancos, estaremos en la calle de la amargura."

Mathiesen parece aliviado con el fin de los años de delirio. "Mire, antes de todo esto, llevábamos una buena vida aqui", recuerda, refiriéndose a la época en que Islandia vivia de sus cardúmenes y él era ministro de Pesca. Fue uno más en migrar del sector pesquero para el de las finanzas.


Fuente Revista Piauí.

miércoles, 30 de junio de 2010

Dossier sobre Islandia VI



Fuente Revista Piauí-João Moreira Salles



Cuando todo parecia llevar a un punto muerto la tropa de choque se abre camino y del fondo de la comisaría surge un mucacho insignificante, de capucha y enmascarado, vistiendo una camisa de Iron Maiden y cargando una mochila Nike. Es el preso. Hay un momento de tensión, y entonces la línea de frente de los manifestantes se arroja sobre el muchacho. Él es erguido por la multitud y, sin quitarse la máscara, a la moda del subcomandante Marcos, responde a las preguntas de los periodistas.

18h10. La revolución no fue pasada por la televisión, pero quien estuvo delante de la sede de la policía esta tarde helada asistió a lo que un periodista describirá como "la mas eficiente manifestación de la historia islandesa". De la multitud, todavía se oye un grito: "Ahora somos franceses!"

El lunes por la mañana, la oposición - débil, sin fuerza - intenta pasar un voto de no confianza al gobierno. Fracasa.

En Reykjavík sólo se habla del encuentro que se hará a la noche, en el cine de la Universidad de Islandia. un grupo de ciudadanos convocará al gobierno a dar explicaciones. En el escenario, doce sillas, una para cada ministro, e delante de cada una, en letras garrafales, el nombre del titular de la cartera. Quien no comparezca se hará presente por su ausencia, por la fuerza de una silla vacia, de un nombre. Las personas discursarán delante de esas ausencias.

Nadie cree que el gobierno comparecerá. A las 20 horas, no hay un sólo lugar vacio en el auditorio para 1 800 personas. Hay gente sentada en las escaleras, apoyada en las paredes, al pié del escenario. Del lado de fuera, en el foyer, delante de las pantallas, otras mil se exprimen para testimoniar ese lance teatral.

Espantosamente, uno a uno, los ministros surgen por el costado del escenario. Aturdidos, abucheados, caminan en dirección a las sillas y buscan sus nombres. Apenas cuatro permanecen vacias. La que mas se destaca, la de Oddson, exhibe un DAVÍD inmenso, en letras gordas y negras. Incluso el primer ministro Geir Haarde aparece. Su lugar es al lado de Oddson, y durante las horas de agonia él se apoyará varias veces en el respaldar de la silla del político del que no pasa de una sombra.

Era la primera vez, desde el inicio de la crisis, que el gobierno se disponía a dar alguna respuesta a la sociedad. Se había cerrado en si mismo desde octubre, desconsideró las protestas. No daba entrevistas - y ahora comparecia a una audiência pública que seria transmitida en vivo por la televisión. La estrategia de las sillas vacías parecia haber surtido efecto.

Un periodista comenta que el incidente en la comisaria los obligó a venir; sólo en ese momento habían percibido la gravedad dela situación. Otros dicen que ya se había decidido, en caso que ellos no apariecesen, que los manifestantes se dividirian en grupos para ir a la casa de cada uno de ellos. No habia escapatoria.

Al contrario de lo esperado, la palabra no es dada inmediatamente a los ministros. un maestro de ceriemonias toma el micrófono, gira para los ocho y dice: "Hoy ustedes tendrán que ser honestos. Y tendrán que responder con sus propias palabras, no con discursos preparados por hombres de marketing." Irónico, hace chistes a la platea y se rie. Luego se hace evidente que no se trata de una sesión de preguntas y respuestas, sino de una humillación pública. Orador después de orador suben al escenario para leer discursos preparados de antemano. un profesor de economia exige el despido sumario de los miembros del consejo de los bancos (sólo los presidentes ejecutivos habían perdido el empleo), la propuesta es recibida con aplausos y bravos.

Haarde asiste a todo con la cabeza enterrada en los hombros, los ojos clavados en la platea, desafiador. Es traicionado en su nerviosismo por el pié que no cesa de moverse. un empresario declara que "el sistema político deve ser purgado, lo que sólo pasará con nuevas elecciones". Piide, explicitamente, la renuncia del gobierno. Es ovacionado de pié. Pulidamente, hasta el primer ministro aplaude. una científica política declara que Islandia será de ahora en adelante conocida por tres palavras: saga, gêiser y kreppa. Y agrega, refiriéndose directamente a los ocho hombres sentados a un metro de distancia: "Si ustedes no admiten que las protestas son legítimas y no dialogan con los manifestantes, podrá haber disturbios y violência en Islandia." No son jovenes que confrontan al gobierno, sino académicos, profesionales liberales, empresarios, hombres de saco y corbata, mujeres de tailleur. una jovem desempleada toma el micrófono y, con furia incontrolable, se da vuelta para el primer ministro y ordena: "Geir, renuncie!"

Noventa minutos después de iniciada la sesión, los ocho ministros todavía permanecen mudos, algunos mirando al piso. Finalmente alguien entregará el micrófono a Haarde para que él responda: "¿Por qué no renuncian ustedes?" El primer ministro explica que el momento es demasiado grave. Hay una operación de salvataje en curso, negociaciones complejas con el Reino Unido y el FMI, y una elección significaria una ruptura de ese proceso. La ministra de Relaciones Exteriores se manifiesta: "Tal vez ustedes que están aqui no representem a la mayoria del pueblo islandés." Es el mayor abucheo de la noche. Al dia siguiente, el líder de la oposición dirá que solo la ministra de Educación tuvo la decencia de disculparse por la tragedia.

La esquizofrenia política era evidente. El primer ministro se aplaudía para pedir su renuncia. La ministra que desafió al público habia declarado, días antes, que si no estuviera en el gobierno también iria a la calle a protestar. El ministro de Comercio pidió la renuncia de Oddson. Y el FMI, llamado a las apuradas, se presentó para salvar un país que hasta entonces seguia la más ortodoxa política de liberalización económica.

A las diez en punto la sesión terminada.

El gabinete de Steingrímur Sigfúson, líder de la Izquierda Verde, el mayor partido de oposición, está instalado en el 2º piso de una pequeña casa atrás del Parlamento. Sigfúson se parece a un viejo militante de 68 - barba candado, sandalia y medias. Entre una frase y otra, coloca una pitada de rapé en la palma de la mano y aspira. Ha pedido la salida del primer ministro, pero, quien se opone a la salida del gobierno es el mundo que le dió la espalda al país, se queda con el gobierno




Dossier sobre Islandia V


Fuente Revista Piaui-João Moreira Salles


Una banda empieza a tocar marchas fúnebres y marciales. Escritores toman el escenarioy leen trechos de sagas en que las almas en pena y los canallas son sustituídos por políticos y milionarios. Gordon Brown aparece vestido de Hitler. un señor trae un cartel que ataca a Baugur, grupo que controla supermercados, diarios y bancos y cuyo dueño, Jón Ásgeir, tal vez sea el mas notorio de los neovikings, y, también, el único a permanecer en Islandia para enfrentar las protestas. Fente a escenario, un niño de 10 años sostiene una cartulina que pregunta en varias lenguas: "¿Cuál será mi futuro?"

A las tres en punto, en cada palmo del suelo ocupado, todos cantam el himno nacional. Hördur toma el micrófono y grita: "¿Ustedes quieren derrubar al gobierno?" La respuesta es estruendosa. "¿Davíd?" "Fuera!" "¿Geir?" "Fuera!" "Fuera!" "Fuera!" Le pasa la palabra a una estudiante de derecho cuyo rostro de huesos salientes le dá una expresión firme. Con un discurso crecientemente inflamado, ella conclama a la población a no pagar las deudas. Las venas de su cuello saltan y la voz se le quiebra por el esfuerzo de los gritos. Pasados diez minutos, ella estira el brazo en dirección al Parlamento y concluye, con bronca y desprecio no contenidos: "Si dentro de una semana ustedes no salen, habrá una revolución!"

En ese mismo instante, una inmensa faja es desplegada desde lo alto de un edificio y, ruidosa, case alcanza el suelo: en ella, un lobo llamado FMI se come a Islandia y excreta las palabras educación, salud, independencia. un muchaho yergue el puño en el tejado. Del otro lado de la plaza, un segundo activista aparece en el balcón del Parlamento y cuelga una chapa en la baranda. En letras rojas, se lee: EN VENTA. Por sobre las palabras, un sello: VENDIDO. El valor: 2,1oo millones de dólares, la cifra que en aquella semana el gobierno habia acordado con el FMI - era el primer país del mundo desarrollado a recurrir a la institución en más de treinta años.

Alguien avisa que un militante había sido preso en la víspera. Alcanzó el tejado del Parlamento, no para colgar placas, sino para sustituir la bandera del país por el pabellón de un supermercado del grupo Baugur. El símbolo de la red es un puerco. En medio a gritos, Hördur propone que las personas dejen la plaza y se dirijan a la jefatura de policía, donde el muchacho está encarcelado. Cerca de 200 personas se ponen e camino.

Una de ellas es Thór Jóhanneson, de 33 años, estudiante de literatura pronto para recibirse como Profesor Islandés. Él está espantado con la dimensión de las protestas: "Cuando Oddson apoyó la invasión a Iraq (llegamos a mandar un soldado - en verdad, una mujer), 80% de los islandeses se oponían, pero apenas unos 200 protestaron. Lo que está pasando es absolutamente nuevo. El estado de las cosas es el peor posible. Los políticos están ligados a los banqueros, que están ligados a los grandes grupos empresariales. Este país es un gran incesto. A cada dia se parece mas con Rusia, sólo que sin los cadáveres. Unos veinte o treinta tipos son nuestros oligarcas. Tudo les fue dado a ellos por el gobierno, desde los bancos a los permisos de pesca. El derecho de explotar las aguas de Islandia pertenece ahora a quince o veinte compañias, sólo ellas tienen el derecho de pescar comercialmente. Y nosotros perdimos todo: dinero, empleo y verguenza."

La sede de la policía es un edificio de dos pisos, com una puerta de dos cuerpos a la entrada. Los manifestantes intentan entrar, pero ella está cerrada. No se ve un único policía. La puerta cerrada parece una táctica casi infantil para sugerir que nadie está en casa, impresión reforzada cuando las luces de dentro son apagadas. De vez en cuando se percibe una figura semi agachada que cruza rápido a una ventana.

Empieza a llover. En la calle, bloqueada al tránsito, señoras y señores de bastón se juntan a los jóvenes. Cuando un ómnibus intenta forzar para pasar, un niño de 15 años abre los brazos y se deixa caer sobre el vidrio del frente, mira a los ojo al conductor. un segundo ómnibus intenta pasar, y esta vez es una señora de media edad que se cuelga del paragolpes del vehículo. Indiferentes a la lluvia y la noche, todos gritan: "Út med Hauk! Inn med Geir!" Haukur es el muchacho preso; Geir es el primer ministro: "Suelten Haukur! Encarcelen a Geir!"

"¿Adónde estan las piedras?", pregunta Thór Jóhanneson. "Esto es típico de la gentileza islandesa. Nos quedamos siempre a un paso de la verdadeira revuelta! ¿Adónde están las piedras?!", repite, ahora a los gritos. Alguien tira una bomba de pintura roja en la fachada del edificio. Después otro. un muchacho avanza y dá una patada en la puerta. una muchacha de rostro angelical também prueba, y, en pocos minutos, decenas de personas se turnaban en las patadas.

De adentro, se veen las formas agitadas de hombres de casco y visera. Surgen pedazos de madera para hacer un aríete. La puerta cede, mientras las hurras colectivas atraviesan la calle. un grupo de jóvenes ingresa en el interior y es contenido por gás lacrimógeno. Por la puerta lateral del surge la tropa de choque: diecinueve soldados desarmados que, a los empujones, ocupan la entrada de la comisaría. Delante de ellos, a un palmo de sus rostros, lo jóvenes empiezan a insultarlos: "Facistas!" "Traidores!" Son lanzados huevos. Las yemas gotean de las viseras, por los hombros. un muchacho estira o dedo medio y lo coloca, obseno, en la visera de un policia, repitiendo en voz baja, como un mantra: "Fuck you, fuck you, fuck you."

Thór anda em medio a la multitud apretando el brazo de quien encuentra a su paso: "Es historico! Si conseguimos unas cien personas para entrar a la fuerza y liberarlo, eso significa que el gobierno se terminó." El rumor de que la manifestación será transmitida en vivo en el noticiero de las 19 horas reenciende el fuego de las ciento y tantas personas que ahora, a las 17h50, empiezan a desvanecerse delante de la lluvia más fuerte y de la flema de los policías. Duró poco: los camiones de la TV se apartan pronto. "Se están yendo!", grita Thór. "Eso no es televisión pública, es televisión de Estado!"

Cuando tudo parecia llevar a un punto muerto....

Fuente Revista Piaui


Dossier sobre Islandia IV



Fuente Revista Piauí-João Moreira Salles

Thorhallur comprende la ambivalencia de lo que dice. Útrás no era apenas una idea económica, sino también la sensación de integrar un cuerpo mayor que Islandia. Era una posibilidad de diálogo con el mundo. La obra que él defiende con alegria refleja el sesgo airado de la expansión. "Lo se, sin esos tipos nosotros jamás tendríamos la ambición de construir un edificio como este. Es el reverso de la medalla. De todos modos, ahora ellos se fueron, las salas VIPs fueron tachados del proyecto y yo siento que gané mi Islandia de vuelta." Abre una sonrisa: "Las personas viven diciendo: Fuck the system! Pués bien, el sistema se jodió solo. La revolución vino, y no tuvimos que hacer nada."

Un mes después de la tragedia, sin embargo, Davíd Oddsson continuaba en el poder. Ni él ni el gobierno cayó - y de a pocos los islandeses fueron substituyendo el shock por la rabia. "Al princípio nos quedábamos en casa puteando a la televisión. Somos una nación de agricultores desplazados", dice Thorhallur, "y es eso lo que los agricultores hacen: se cierran en casa y protestan en familia. Los franceses van a la calle porque viven desde hace siglos en ciudades y se acostumbraron. Ahora, por primera vez en la historia, estamos furiosos. Y decidimos estar furiosos juntos."

Las primeiras señales que Islandia dejaba de ser un país dócil fueron anecdóticos. un banquero fue expulsado de un gimnasio. Otros pensaron que era mas prudente mudarse a Londres. Los que se quedaron decidieron imitar a Oddsson y al primer ministro Haarde: dejaron de caminar por la calle y contrataron guardaespaldas, hecho que los moradores de Reykjavík repiten hasta el agotamiento, con el espanto de quien narra a llegada de extraterrestres. "Es realmente inédito!", -exclama Ísi, el productor musical.

El pudor es un sentimiento tanto mas fuerte cuanto menor es el grupo. En Islandia, cuando se falla, se falla adelante de todos, parroquialmente. Todo drama acaba siendo familiar, como el cuñado bribón que averguenza a los parientes al aparecer en la cena de Navidad. "Este es un país muy pequeño, todos se conocen. Cualquier ida al supermercado se torna una jornada épica rumbo al pssado, porque es imposible no tropecarse con un viejo profesor de la escuela o en un colega del preprimario", cuenta Thorhallur. "El primer ministro andaba por la calle, lo saludábamos. Ahora ellos no pueden ni entrar en un restaurante."

El día 10 de octubre de 2008, un día después de la quiebra el último banco, 200 personas se reunieron enfrente del Banco Central para reivindicar la destitución de Oddsson. -Hördur Torfason era una de ellas. Tomando el micrófone, dijo al grupo: "Esto no es una crisis financiera, es una crisis política. La protesta no debería ser aqui, sino en la Plaza del Parlamento." Sin saberlo, se transformaba, en aquél instante, en el líder de las mayores manifestaciones de la historia islandesa. El sábado siguiente una multitud se aglomeró delante del Parlamento para exigir la renuncia del gobierno.

Hördur Torfason


Un viernes a fines de noviembre de 2008, subó los tres pisos de un edificio en una calle quieta del centro histórico de Reykjavík. Hördur abrió la puerta. Él tiene cerca de 50 años y se parece al actor Daniel Craig. Su departamento es simple y blanco; el único color es el azul del piso. Hördur es cantor, compositor y actor. Se define como "artista", y tal vez sea lo que todavía hoy es, en lugares como el barrio de Santa Teresa, en Rio, o Mauá, en la Sierra de la Mantiqueira, recibe el nombre de trovador. No tiene televisión. Toma té. Es valiente: en la Islandia luterana de início de los años 70, fue el primer hombre declararse publicamente gay.

"Estamos quebrados, ellos jugaron con nuestro dinero", comienza, mientras hierve agua para una pava más. "Viví en Dinamarca mucho tiempo, y cada vez que volvia el choque era mayor. La vulgaridad. A partir de los años 60 la pobreza fue desapareciendo, pero continuamos siendo modestos en nuestras preferencias. Nos tranformamos en uno de los países mas ricos del mundo, pero al principio no se conseguia ver la riqueza. Y entonces, la vimos. Era como si alguien que hubiera ganado la loteria empezara a saltar con bolsas llenas de dinero en la mano. Ahora se acabó. Están todos con bronca y verguenza."

Se aproxima a la amplia ventana que se abre para la bahía. En la costanera, hay un edificio inacabado. La grúa inmóvil nos recuera a un animal. Hördur dice: "Ellos iban a vivir allá, en esos edifícios que desfiguraron la ciudad. Ese esqueleto tiene diecesiete pisos. Dicen que van a colocarle sólo los vidrios, para impedir que el viento destruya al resto. Esa generación no conoció la adversidad, sólo el lujo. Los llamo de generación adormecida."

Las manifestaciones canalizaron el descontentamiento. Se hacen todos los sábados, siempre a las tres de la tarde, enfrente al Parlamento. Estábamos en la vispera del séptimo sábado. Siete días antes, habian comparecido 6 mil personas: 2% de la población.

A las dos y media de la tarde, sobre frio intenso y el cielo bajo, con nubes carrgadas, la Plaza del Parlamento aún estaba relativamente vacia. un hombre daba una entrevista a una televisión de Letonia: "Diez sujetos endeudaron a mis nietos, es por eso que estoy aqui. La democracia dejó de existir."

La plaza va siendo tomada por la multitud y casi todos cargan carteles. "Todos protestamos", "Davíd [Oddsson] = Rey; Geir [Haarde] = Payaso; Árni [Mathiesen] = Bobo de la Corte", "Abajo el capitalismo". un hombre de 50 años, desempleado de la construcción civil, agita una fotografia de Haarde en la que se lee: "Su tiempo acabó." "Terrorista", dice el hombre, apuntando a la imagen del premier. Otro que perdió su auto en un accidente - el seguro era del Kaupthing - trae la fotografia de todo el consejo de administración del banco: "Estoy aqui por causa de éste, y de éste, y de éste, y de éste."

Una banda empieza a tocar marchas fúnebres y marciales. Escritores toman el escenario y leen trechos de sagas en que las...


Fuente Revista Piaui.