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lunes, 18 de agosto de 2008

Nuestros Piratas Legislan!!!!!

Foto del Senador Urquía

Amigos-da-onça

(por Horacio Verbitsky)

Legisladores de las provincias más perjudicadas votaron en contra del proyecto que beneficiaba a sus pequeños productores. Entre ellos el senador santiagueño Emilio Rached, quien luego de su sorpresivo voto dijo que “hoy tengo un millón más de amigos”. ¿Un millón? Rached fue vicegobernador y antes intendente de Pinto.

Como tal firmó un acuerdo de hermandad con la localidad homónima de España, cuyo alcalde, Antonio Fernández González, debía entregarle más de un millón y medio de euros como ayuda humanitaria.

Pero con esos fondos la firma agropecuaria AFAGRO S.A., de la cual el ex alcalde de la Pinto española es el principal accionista, compró una vasta extensión de tierras en la Pinto argentina, ocupadas desde tiempo inmemorial por campesinos cuyo desalojo violento fue ordenado por Rached, con la finalidad de trasladarlos a tierras fiscales, según denunció el Movimiento Campesino de Santiago del Estero, MOCASE.

En la semana posterior a su voto en el Senado se difundió la versión de que Rached había sido procesado por violar a una adolescente. En publicaciones santiagueñas se afirma que la víctima fue una niña de 16 años y que Rached consiguió la exención de pena a cambio de una promesa de matrimonio, como permite el artículo 132 del Código Penal. Añaden que el enlace nunca se celebró porque la muchacha murió en un misterioso accidente de tránsito.

El senador lo negó y dijo que fue un intento de persecución por parte del juarismo. Pero en un parte policial del 29 de febrero de 1988 el principal Jiménez solicita antecedentes de Rached, detenido e incomunicado por la violación de la menor Eliana Elizabeth Cárdenas.

En febrero de 1989 el gobernador no era Carlos Juárez, sino su principal enemigo, César Iturre.

Otros votos en conveniencia propia fueron los del senador cordobés Urquía el Aceitoso, los senadores salteños Juan Carlos Romero y Sonia Escudero, también grandes productores y el senador santafesino Carlos Reutemann que, en comparación puede insistir en que es un productor en menor escala.

Un grupo de concejales de la corriente política Militancia Social, que orienta el diputado nacional del Frente para la Victoria Ariel Pasini presentó una denuncia penal contra Urquía (productor en más de cien mil hectáreas y propietario de plantas de aceite, molinos de harina, puertos, ferrocarril y empresa comercializadora) por violar la ley de ética pública, que establece la nulidad de los actos realizados por un funcionario en beneficio propio y en contra del interés público y una pena de uno a seis años e inhabilitación perpetua.


Fuente: Página 12.


Así no se puede ser "Pirata" tranquilo!!!!


jueves, 17 de julio de 2008

Documental Argentino sobre la Soja-Hambre de Soja

lunes, 30 de junio de 2008

Haciendo algo de historia, un artículo de Le Monde Diplomatic de abril de 2006


No lo encontré en español, hago una traducción rápida del texto que encontré en portugués.

Desastroso laboratorio argentino

Terrible balance del avance de la soja transgénica: deforestación, concentración de la tierra, dependencia e intoxicación de los trabajadores rurales

Pierre-Ludovic Viollat

La historia de la soja transgénica en la Argentina comenzó en 1996, con la llegada de Monsanto y su Roundup Ready

Los habitantes de Puerto San Martín, en la Argentina, viven al ritmo de las cosechas de soja. Todos los años, de marzo a junio, se hace difícil circular en algunas partes de la ciudad. Camiones cargados con la preciosa oleaginosa invaden las grandes grúas de este puerto situado sobre el Río Paraná, de donde parten 70% de las exportaciones de soja. Nadie se queja: la actividad asegura el desarrollo de la región y el empleo. Así, la poderosa Cooperativa de Trabajos Portuarios reflexiona permanentemente sobre las inversiones necesarias a su impulso. Su presidente, Herme Juarez, sabe que esperar del futuro: "Mucho trabajo. Siempre más trabajo. Es impresionante!"

La soja es la success story de todo el país. Hay que especificar: la soja transgénica. Pues hoy, la casi totalidad de la producción argentina de soja pertenece a esta variedad.

La historia empezó en 1996, cuando la compañía estadounidense Monsanto introdujo la famosa "Roundup Ready (RR)" en la Argentina. Su particularidad es poseer un gen que le permite resistir a un poderoso herbicida desarrollado igualmente por Monsanto: el "Roundup". El argumento de venta es simple: menos pulverizaciones necesarias, por lo tanto menos gastos y más rendimientos.

Hoy, más de la mitad de las tierras cultivables son destinadas a la soja, que en una década alteró el perfil de la agricultura argentina

La invasión de la soja

En algunos años, la soja "RR" conocerá un progreso exponencial, planificado por la firma estadounidense. "Desde el principio, la Argentina fue elegida por Monsanto para experimentar masivamente la producción de sus semillas transgénicas", explica Jorge Rulli, fundador del Grupo de Reflexión Rural. "La multinacional no licenció sus semillas en nuestro país. De esta manera, las personas se distribuyeron los granos entre ellos, y el perímetro de la soja transgénica se extendió rápidamente." Lo que, de cualquier forma, servia a los negocios del gigante norteamericano, dado que los agricultores debían comprarle el herbicida. Pero la empresa de asegurarse el éxito de sus nuevas semillas no terminó ahí. "Ella vendió aquí su herbicida por un tercio del precio practicado en otros países. Las asociaciones de agricultores norteamericanos dijeron entonces que Monsanto subvencionaba a los argentinos. Era verdad: nosotros éramos de hecho subvencionados."

Factores externos auxiliarán el rápido desarrollo de la soja genéticamente modificada (soja OGM). De inmediato, la preocupante erosión de los suelos observados en la Pampa Húmeda, la región más fértil del país. La soja da Monsanto es cultivada sin precisar el arado, lo que evita esta erosión sólo a corto plazo. Luego la epidemia de la vaca loca en Europa, la substitución de las harinas animales por soja hizo disparar los precios, suscitando el interés de los agricultores argentinos. Así, a partir de enero de 2003, la desvalorización del peso en 70%, combinada con una caída vertiginosa de la cotización en dólar - esta debida notadamente a la creciente demanda de China - transformó a la oleaginosa en la gallina de los huevos de oro.

En algunos pocos años, la agricultura argentina tuvo su perfil completamente alterado. La corrida al "oro verde" tornó a la soja en el primer cultivo del país: hasta la llegada de las semillas genéticamente modificadas en 1996, el cultivo de la soja se limitaba a cerca de seis millones de hectáreas. Hoy (la nota es de abril de 2006), la soja ocupa 15,2 millones - o sea, más de la mitad de las tierras cultivables.

A pesar de que las máquinas terrestres substituyen al avión en la aspersión del herbicida, los obreros agrícolas continúan trabajando descalzos y sin guantes

Daños a la naturaleza y a la salud

Diez años después de la introducción de la variedad transgénica en el país, un primer balance puede ser realizado. Y no es tan positivo como a la Argentina le gustaría que fuera.

  1. Primer problema mayor: el deforestación. "La soja transgénica no es sólo un nuevo capítulo de la expansión de la agricultura industrial, sino también el más poderoso y el más salvaje", describe Emiliano Ezcurra, director de campaña de Greenpeace en la Argentina. "La deforestación actual es mucho más rápido que los que surgieron con la ’fiebre del algodón’ o a la ’fiebre de la caña de azúcar’. Las excavadoras literalmente destruyen a los bosques."

Esta no es, sin embargo, la consecuencia mas grave de la introducción de la soja OGM. Para cultivarla, los agricultores tienen que recurrir a un único herbicida: el glifosato, comercializado por Monsanto con el nombre "Roundup". En su ficha dedicada a este producto, la Agencia Estadounidense de Protección al Medio Ambiente (EPA) especifica los efectos nocivos a la salud que pueden ser provocados por la exposición a dosis fuertes: "Congestión de los pulmones, aceleración del ritmo respiratorio" en el corto plazo, "daño de los riñones, efectos sobre la reproducción" a largo plazo.

Médico en Buenos Aires, el Dr. Jorge Kaczewer apunta los peligros. Hace varios años informando cuidadosamente los trabajos científicos que investigan los efectos negativos sobre la salud, él ofrece a sus visitantes una lista. Entre los síntomas de un envenenamiento debido al herbicida, señala:

"Irritaciones de la piel y de los ojos, nauseas y vértigo, edema pulmonar, baja de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolores abdominales, pérdida masiva de líquido gastrointestinal, vómitos, pérdida de consciencia, destrucción de glóbulos rojos, eletrocardiogramas anormales, desgaste o deficiencia renal" .

Mientras se aumenta la producción de soja, se reducen los otras cultivos. pequeños y medianos agricultores son excluídos

Trabajadores desprotegidos

Información técnica importante : el glifosato vendido a los agricultores no es puro. "En las fórmulas comerciales, se les incrementan ingredientes inhertes para que el producto tenga mayor penetración en la planta", aclara Kaczewer. También estos ingredientes pueden tener consecuencias para la salud. Lo que más le preocupa al médico es su combinación con el glifosato. "Se crea una sinergia que produce síntomas nuevos, no explicables por la acción de cada uno de los productos."

Antes, la aspersión del herbicida se realizaba con aviones. Con esta técnica, la dispersión de los productos químicos no se limitaba a los campos, extendiéndose a un perímetro circundante de decenas y centenas de metros - lo que mataba a los cultivos vecinos, no resistentes al glifosato, además de afectar a la población, ya que los campos se ubican generalmente a pocos metros de las casas. Hoy, a pesar de que las máquinas terrestres substituyeron progresivamente al avión, los obreros agrícolas continúan trabajando descalzos y sin guantes, por falta de medios. "Uno de mis pacientes, en tratamiento hace más de un mes, no consigue recuperar la piel de los pies", cuenta el Dr. Darío Gianfelici, médico de la pequeña ciudad de Cerrito, situada en el corazón de un campo de soja. "Nadie se protege. Las personas no entienden."

Un mensaje difícil de ser transmitido. ¿Será unicamente el estatuto de antiguo director de hospital que le permite a este médico testificar? Sus colegas huyen del asunto para evitar problemas. "Hace algunos años", dice Gianfelici, "la secretaría de salud de la provincia me llamó varias veces para amenazarme: dijeron que tendría grandes problemas si continuaba hablando." El médico insiste, no obstante, en manifestarse en las conferencias a las que es invitado. Él sabe, que Monsanto se vale de otros recursos. "Dos o tres meses después de haber dado una conferencia en una ciudad del sur de a provincia, supe que Monsanto organizaba otro evento para transmitir un mensaje contrario al mío. Idealizado por un profesional de comunicación y un programador visual, el evento contó con la presencia de ingenieros que vinieron de Europa, además de promover la distribución de lápices, camisetas y banderas promocionales con los colores de la marca... Es contra esto que tenemos que luchar."

Para combatir la capacidad de adaptación de la naturaleza, será siempre necesario aumentar el consumo del herbicida

Concentración de la tierra

Los agricultores tienen, por su parte, otras preocupaciones. Observan la concentración de las tierras, que se acentúa cada vez más rapidamente desde la diseminación de la soja OGM. "Mientras aumenta el volumen de la producción de soja, nosotros sufrimos la reducción de las otras culturas", comenta Alfredo Bel, ingeniero agrónomo de la Federación Agraria Argentina (FAA). "La soja excluye a los pequeños y medianos productores." El número de explotaciones agrícolas en el país cayó de 422 mil para 318 mil entre 1988 y 2002 - o sea, una reducción de 25%.

Además, la erosión del suelo se torna nuevamente una cuestión preocupante. Walter Pengue, ingeniero agrónomo de la Universidad de Buenos Aires, y Miguel Altieri, de la Universidad de Berkeley, expusieron en un artículo el desastre provocado en América Latina por la cultura de la soja transgénica: "En la Argentina, su cultivo intensivo llevó a un agotamiento masivo de los elementos nutritivos del suelo. Se estima que la producción continua de soja extrajo cerca de un millón de toneladas de azoto, y 227 mil toneladas de fósforo sólo en 2003. Compensar tal pérdida con insumos costaría, según estimativas, 910 millones de dólares."

Los dos investigadores destruyen igualmente el argumento, empleado por Monsanto, según el cual los OGM requieren pocas pulverizaciones de su herbicida. "A pesar de que los agentes de las biotecnologias alegan que una única aplicación de Roundup sea suficiente para el control de hierbas dañinas durante una estación entera, estudios muestran que en las regiones en que es cultivada la soja transgénica, el volumen total y el número de aplicaciones del herbicida aumentaron."

Sobredosis herbicida

La ausencia de rotatividad de los cultivos requiere la utilización del mismo herbicida año tras año: combinada con un aumento regular del volumen aplicado, la consecuencia inevitable es el desarrollo de una resistencia al herbicida por parte de las hierbas dañinas. "En la Pampa Húmeda, ocho especies de hierbas dañinas […] dan muestras de resistencia al glifosato", según las investigaciones de Walter Pengue. Aquí se inicia el círculo vicioso: para combatir la capacidad de adaptación de la naturaleza, será siempre necesario aumentar mas el consumo de herbicida; hasta que Monsanto, o alguna de la competencia, lance un nuevo producto más poderoso y, probablemente, todavía más peligroso.

La FAO reprueba el desarrollo de los OGM única y exclusivamente para fines comerciales, como ha sido

Si no se toman medidas radicales, el territorio ocupado por la soja transgénica continuará tomando el país. De acuerdo con las últimas cifras disponibles, la superficie sembrada con soja aumentó este año en 5,6% en relación a 2005. Los agentes mundiales de los OGM festejan. Así, Clive James, presidente del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrotécnicas (ISAAA), una organización favorable a los cultivos transgénicos, festeja en su último informe anual: "El impacto colectivo creciente de los cinco principales países en vía de desarrollo [China, India, Argentina, Brasil y Sudáfrica] marca una tendencia continua importante, con implicaciones para la futura adopción y aceptación de los cultivos biotecnológicos en el mundo entero". El mensaje es claro: el desarrollo de los cultivos transgénicos, en donde quiera que sea permitido, debe ser masivo, para presionar a los países que todavía los rechazan.

Sobre el imperio del lucro

El desarrollo de las nuevas tecnologías agrícolas fundadas en la genética responde al imperativo del lucro. La propia Organización para la Alimentación y Agricultura (FAO), ligada a las Naciones Unidas, cuyo objetivo es liberar al planeta del flagelo del hambre, lo explica en sus trabajos. Si, por un lado, reconoce que los OGM podrían ser un recurso contra el hambre, por otro deplora fuertemente que no sean utilizados con ése objetivo, incluso después de una década de existencia. En su informe anual 2003-2004, cuyo tema central era las biotecnologias agrícolas, la FAO reprueba el desarrollo de los OGM única y exclusivamente para fines comerciales: "La mayor parte de las investigaciones sobre los cultivos transgénicos es realizada por sociedades privadas transnacionales. Esta situación genera muchas consecuencias, tanto para el tipo de investigaciones efectivamente engajadas, como para los productos elaborados. […] Las plantas y las características de interés de los pobres son desdeñadas."

Los agricultores argentinos parecem estar descubriendo esta lógica comercial. Actualmente, ellos sufren presiones da parte de Monsanto. Habiendo diseminado masivamente sus cultivos transgenicos en el país, el gigante americano exige que los argentinos paguen royalties por sus semillas, iniciando acciones contra los agricultores argentinos junto a tribunales extranjeros. La trampa se cerró.

(Trad.: E.G.)

Original en portugués.


Un video sobre el tema Santa Anita:

LOS SANTOS INOCENTES (Argentina)


Mientras tanto nuestro "ecologista" de la Federación Agraria Argentina, ¿qué estará haciendo?

¿Y en Santiago del Estero?.


lunes, 23 de junio de 2008

Entrevista a Rodolfo Paramo-Del Grupo de Reflexión Rural

Entrevista a Rodolfo Paramo - Part.1


Entrevista a Rodolfo Paramo - Part.2


El doctor Rodolfo Paramo vive en Malabrigo, Provincia de Santa Fe. Es médico pediatra y colaborador del GRR. Analiza el impácto que producen los agrotóxicos en la salud humana.


Ahora el gobierno sabe de todo ésto.....Y ahora lo importante son tan sólo las retenciones???

EDITORIAL DEL DOMINGO 22 DE JUNIO DE 2008-Por Jorge Rulli


Hoy debo confesar que, frente al prolongado conflicto con el campo, estoy angustiado. No me interesa que alguien menoscabe la angustia y la contraponga al compromiso con el país. Tampoco compartí en su momento, las certezas de algún carapintada, asimismo justicialista, menos aún cuando justamente son las acciones de esos dirigentes las causantes de esta angustia que siento. Lo que se experimenta es el sentimiento en que el mundo se angosta, en que caminamos por senderos cada vez más estrechos y lamentablemente, no resulta una fantasía ni un engaño de nuestros sentidos. Hay demasiados conjurados que parece que se dedican a dificultarnos el estar en el mundo de los argentinos. No tengo partido y mi compromiso con el país se hace de esta manera, con alegrías y también con dolor, con angustias y con dudas. Por muchas razones, por desconfianza hacia esa gerenciadora política que hace mucho presupone gobernarnos; y además, porque parece haberse hecho norma, que no nos dejen opción alguna para participar al ciudadano de a pie. Porque como ilusionistas, crean escenarios a la medida de sus intereses, y porque nos inventan enemigos, los invisten de las propiedades e ideologías que necesitan que ellos tengan… Desde el primer día dijimos que esto no es un Boca River, queríamos decir que esto no puede considerarse con una mirada de blancos y de negros. Con toda la autoridad de haberle peleado al modelo de la soja durante más de diez años y en soledad, dijimos que esta era una discusión de medias verdades, en que las víctimas y los victimarios se mezclaban de ambos bandos y en la que, muchos roles protagónicos del modelo continuaban estando en la más completa oscuridad mediática.

Lo que hoy se denomina genéricamente campo, es un vasto escenario en que parece caber de todo, desde el contratista al pool y desde el tambero al cerealero, el vendedor de insumos, la maestra rural, y también, el pequeño ahorrista de la ciudad al que el Banco donde tenía su dinero a plazo fijo, le aconsejó colocarlo en un fondo de inversión. No están los más grandes en los cortes, al menos no en algunas provincias. Tal vez sí en Saladillo, donde reina El Tejar, pero no en la mayoría de los cortes de las provincias de Córdoba y de Entre Ríos, donde abundan los que todavía hacen un poco de soja para subsidiar ese módulo de hacienda o de tambo que heredaron de sus mayores y que se resisten a tirar por la borda. Pretender considerarlos con un solo patrón es, en buena medida una expresión de deseos de los que necesitan un enemigo para afirmar su propia permanencia en los manejos electorales y especialmente en el manejo del poder. Tener un real compromiso con el país tal como se vanaglorian, habría significado desarmar ese frente que expresaba al campo y no, en cambio, obligarlo a consolidarse. Cuántos de los diputados, de los gobernadores y de los más altos funcionarios pertenecen o tienen capitales en esos pooles de siembra a los que ahora se abomina? Creo que sería útil que se hiciera pública toda la información que algunos pretenden tener al respecto. Estoy seguro que nos asombraríamos. Hasta hace cien días, y a pesar de nuestras denuncias, eran negocios aceptados con naturalidad por las reglas de la más encumbrada corporación, y lo mismo las relaciones con los grandes sojeros, arrendatarios de tierras y exportadores de aceite, con los que la convivencia era rutinaria y de absoluta camaradería y asociativismo. Nos dicen ahora, por lo bajo, que no se conocían los riesgos de esas complicidades, que se sienten traicionados y que lamentan esa larga convivencia... Y nosotros, cómo creen que deberíamos sentirnos? Y nosotros, por qué habríamos de creerles? Cuando lo condujeron a Grobocopatel a Venezuela en el avión presidencial, para cerrar negocios por quinientos millones de dólares con Chávez, y con el respaldo de las más altas investiduras de la República Argentina, realmente creían que era socialista y bolivariano? Cuándo cultivaban la amistad con Urquía, en verdad pensaban que el Senador, estaba haciendo el socialismo en Córdoba?

Durante años criticamos a la izquierda porque cuando insistíamos en explicar el avance de esa metástasis que son los monocultivos de soja transgénica, se nos tapaba con el conflicto de Brukman, con la lucha de los obreros de Zanón o acaso con la del Hotel Bauen… Ahora, en el otro lado del mostrador, Omar Viviani intenta hacer lo mismo con los carriles para taxis… La verdad es que tanto unos como otros implementaron durante años cursos para que los niños pobres ingirieran soja hasta cretinizarse, y en esos años, solo se escucharon nuestras voces reclamando que eso era forraje, que no era comida para seres humanos. Se mofaban de nosotros cuando afirmábamos que la ingesta de soja les sacaba tetas a los varones y que anticipaba la menstruación en las niñas. Cuántos cursos para que la gente aprendiera a comer soja hizo el compañero DElía en la Matanza? Sería bueno saberlo… Cuántos cursos hizo Cáritas en todo el país? Hace ocho o acaso nueve años discutí el tema con el Ingeniero Serantes que presidía la institución de beneficencia de la Iglesia católica y me respondió con desplante que contaba con todo el respaldo de la Secretaría de Agricultura y del Gobierno. Poco después, nos introdujimos en un retiro cerrado de CARITAS en un pueblo de la provincia de Córdoba y le entregamos en mano al Obispo Casaretto una carpeta con evidencias científicas sobre los daños que la ingesta de soja ocasionaba en el desarrollo neurológico y hormonal de los niños. El Señor Obispo no puede ignorar las consecuencias de aquellos supuestos planes solidarios que implementaba la institución que presidía. Todo lo que conseguimos con aquella acción fue que la compañera de Caritas que se arriesgó, fuera posteriormente sancionada. Han transcurrido varios años desde entonces y el Ingeniero Eduardo Luis Serantes continúa siendo el presidente de Cáritas, a la vez que Director de la empresa de agribusiness Cazenave y asociados, una consultora que brinda servicios agropecuarios a empresas exportadoras. El Ingeniero Serantes que implementaba los planes de soja para pobres es asimismo Responsable del fondo agrícola de inversión de Molinos S. A. e indeterminado asesor de varias empresas agroindustriales y de servicios, entre las que se encuentra la Dow Agro Sciences SA.

“Huellas de Esperanza”, es la publicación oficial de Cáritas Argentina. En el año 2002 en que se inicia, recomienda en su tapa, recetas de milanesas de soja y en las páginas interiores promociona los planes de ayuda solidaria por parte de las más grandes empresas sojeras. En el 2003 la misma publicación promocionaba asimismo, un proyecto de fabricación de hamburguesas de soja en Entre Ríos, en colaboración con AAPRESID, o sea con la Asociación de siembra directa, los grandes y principales promotores del modelo sojero. Eran los años terribles de la catástrofe social, en que el hambre mordía las carnes de buena parte de la población argentina, caída como consecuencia de las políticas neoliberales, en la más atroz de las indigencias. Mientras tanto, el modelo sojero crecía a razón de casi dos millones de hectáreas por año y en contraste con esa Argentina empobrecida, comenzaban a amasarse enormes fortunas en torno a las producciones y exportaciones de commodities transgénicas

Estoy convencido que este conflicto actual que estalla entre los socios de ayer; ese mismo conflicto que dinamiza ideológicamente a cientos de intelectuales que durante diez años fueron ciegos, sordos y mudos; estoy convencido que está montado y desatado por otros intereses superiores a los peones que parecen jugar en el tablero de la confrontación. No sé si acaso el brusco aumento de las retenciones tuvo la oscura intención de encubrir los arreglos logrados por el Senador Urquía en el Senado y que permitieron que más de dos cosechas de soja no vendidas ni sembradas, fuesen inscritas en reserva con los precios y las retenciones de noviembre del año pasado, configurando un negociado fabuloso en la historia de los mercados internacionales de granos, negocio que algunos entendidos calculan en cientos y hasta en miles de millones de dólares. No, no sé con exactitud qué es lo que pasa. Porque en medio del griterío de ambas partes es difícil saber donde se pusieron los huevos… Lo que sé con certeza, es que de los exportadores seguimos sin hablar, y que de tener políticas agrarias no existen ni siquiera intenciones. Se también que el INTA continúa desarrollando con viento a favor un polo Biotecnológico en Carlos Casares, justamente las tierras de mi amigo Grobocopatel, quien parece haber decidido no hacer efectiva la demanda con que me amenazaba. Gracias Gustavo, por dejarme caminar la vida, sin duda tenés cosas más importantes de las que ocuparte…

Qué país hermoso el nuestro, verdad? Un país de contrastes. Recuerdo cuando en la CTA la denunciamos a la FAA por haber multiplicado las primeras semillas de Soja RR en combinación con Monsanto. El amigo Buzzi nos acusó públicamente de mentir. Recuerdo todavía que llegamos a dudar, que estuvimos mucho tiempo con esta misma angustia que sentimos ahora. Creemos en el valor de la palabra y nos apenaba inculpar a alguien por lo que no había hecho. Sin embargo, muchas voces del campo confirmaban nuestras sospechas y además resultaba inexplicable el salto de la producción de soja en esos primeros dos años de finales de los noventa sin alguna maniobra excepcional en la multiplicación de semillas. Al final nos fuimos a Rosario y nos metimos en el archivo de la propia FAA y después de mucho buscar hallamos las pruebas. Como suele ocurrir, eran medias verdades, y no había sido FAA la que realizara el negocio con las semillas de Monsanto sino que fue AFA una rama de la FAA, en manos de los prochinos. Sin duda que Buzzi lo sabía, lo sabía y nos podría haber evitado tanta búsqueda y esfuerzo, pero prefirió como tantos otros dirigentes de la Argentina, cultivar el huerto de las ambigüedades, en vez de aclarar las cosas y ayudarnos a quienes sufrimos la angustia por el país.

La metástasis de la soja no parece estar en discusión. El modelo no está en discusión. Lo que está en discusión es el modo en que se maneja el poder, cómo se responde desde el poder a quienes lo desafían y también está en debate gracias a los intelectuales que lamentablemente, son algo más que jarrones chinos, están en debate y desarrollo la formas perversas del simulacro y de cómo construir al enemigo e investirlo de los ropajes que necesitamos para mantenernos en el poder y por supuesto para continuar alimentando el simulacro. Estamos inventando la nueva derecha y estamos reinventando una vez más al peronismo. Resulta evidente la operatoria porque ya se la hizo demasiadas veces.

A mi por lo menos ya no me la podés contar mordisquito…! Si cuando te quise explicar hace más de ocho años el problema de la soja me dijiste que no tenías tiempo para atenderme, cómo es que ahora descubrís como en una iluminación que entre esa señora que golpea la cacerola en plaza de mayo y los que pintaban viva el cáncer en las paredes, hay una línea directa? Qué te pasó, mordisquito, te cayó la ficha de golpe o acaso me tomás por gil? Qué del otro lado está la menezunda ya lo sé, el desafío no es saberlo sino desarmarla, quitarle las banderas y persuadirlos de que NO hagan lo que los grandes depredadores les indiquen que hagan… Pero es que vos mordisquito estás haciendo todo al revés. Vos los unís, vos les inventás una ideología que todavía no tienen, como para facilitarles el camino hacia lo horrible como cuando le cortaron las piernas al viejo y luego lo acusaron de andar con los muñones. Parece que no aprendiste nada. Ahora desafias al campo al que le regalaste todas las banderas, se las diste en bandeja, y los desafias a que formen un partido, tal vez porque te quedaste sin oposición y la necesitas para seguir el juego de esta democracia de baja intensidad, en que la corporación política juega en el fondo igual que el partido militar, pero además nos asusta con el cuco del golpe de estado.

Esta Argentina posterior al 2001 es una Argentina en ebullición, es un hervidero, lo dijimos muchas veces. Se necesita mucha muñeca para conducirlo, pero en especial se necesita atreverse a compartir el juego, ser capaz de contener, de encauzar, saber valorar la energía que la gente invierte en cada tema, en cada lucha donde los dirigentes exceden a los asuntos en disputa. Este es el país que nos gusta, el país asambleario, ese en que todos opinan, en que la gente vuelve a sentir que se puede, porque la pelota circula, porque podemos discutir el futuro entre todos. Por eso peleaste en los años setenta. Se te olvidó. Ahora querés que todos se vayan a su casa, te quedas con la pelota y además, como los chicos malos del potrero, la pinchás para que nadie juegue. No es un buen camino. Yo que soy peronista de siempre, de familia y hasta de nieto, porque el nono era anarquista y además, porque mis parientes de Italia eran y son, unos comunistas y otros fascistas de izquierda, así que a currículo soy irreprochable, yo no pertenezco a ningún partido, no quiero pertenecer a ningún partido, no me mandes a lavar los platos otra vez. Tan solo quiero participar, opinar, quiero que no se agudicen las contradicciones, quiero en todo caso resolverlas, para bien de todos, y te lo digo después de diez años de pelear contra la soja, cuando perdimos reiteradamente los empleos en el Estado por eso mismo, por pelear contra la soja, por denunciar al Agronegocio y por decir mucho de lo que ahora se dice desde el Gobierno, olvidando que cuándo lo decíamos hace unos años era casi subversivo. Ahora, lo que pretendo es tan solo que haya políticas de Estado, que todo no sea un nuevo verso, quiero dar una mano, otra vez, no me la cortes…

Jorge Eduardo Rulli


NUEVO: ¡ESCUCHE LOS PROGRAMAS GRABADOS DE HORIZONTE SUR!

http://www.grr.org.ar/horizontesur o http://vientosocial.com.ar/horizonte

Programa Horizonte Sur, Domingos a las 11:00 (-3 GMT) por AM 870 Radio Nacional y filiales del Interior - por Internet www.radionacional.gov.ar - Conducen Jorge Rulli, Wanda Galeotti y el Grupo de Reflexión Rural -

Todos los Editoriales, artículos y documentos en el Sitio: www.grr.org.ar



GRR-Jorge Rulli - Presentacion/


martes, 10 de junio de 2008

Sobre el Glifosato y el "Plan Colombia"

Los Fumigados.




El tema es que es el mismo glifosato que se usa para fumigar la soja en la Argentina.

¿Escucharon lo que dice sobre la leche de soja?



O sea, lo mismo que se usa para destruir las plants de coca en Colombia se usa en la Argentina y en los lugares con soja para reventar todo y que sólo quede soja transgénica.

Da algo de miedo....


domingo, 8 de junio de 2008

“El precio de los alimentos no puede ser fijado por la Bolsa”



JEAN ZIEGLER, RELATOR DE LA ONU SOBRE ALIMENTACION


“El precio de los alimentos no puede ser fijado por la Bolsa”



El experto internacional habla de la decepción que le provocó el resultado de la cumbre de la FAO, que se realizó en Roma la semana pasada. Asegura que los Estados Unidos sabotearon la resolución para que no se mencionaran los biocarburantes, la especulación bursátil y las políticas del FMI.




Por Vicente Romero

Desde Ginebra



Firme y radical en sus convicciones, el suizo Jean Ziegler es uno de los más lúcidos analistas de la realidad mundial. Tras haber sido durante muchos años diputado socialista y enfant terrible de la II Internacional, sus opiniones son respetadas especialmente en el ámbito de los Derechos Humanos. Como relator especial de las Naciones Unidas sobre Alimentación ha denunciado los despiadados negocios que se ocultan tras el hambre de millones de seres humanos. Incansable, pese a haber superado la barrera de los setenta años, el profesor Ziegler continúa alzando su voz frente a las injusticias que constituyen la base del sistema económico internacional.



Tras la cumbre convocada por la FAO en Roma, Ziegler no vacila en señalar a los instigadores del fracaso de Naciones Unidas, precisando que habla a título personal ya que el ejercicio de su cargo le impediría pronunciarse sobre algunas cuestiones.



“Lo positivo –dice– es que por primera vez se reunieran más de 50 jefes de estado o de gobierno y 2000 altos funcionarios para discutir estrategias comunes contra las masacres del hambre. Pero el resultado final es extremadamente decepcionante, porque la resolución final no dice nada sobre los biocarburantes, que queman centenares de millones de toneladas de grano; nada sobre la especulación bursátil que hace explotar los precios de las materias primas agrícolas; nada sobre las políticas absurdas del Fondo Monetario Internacional y de la Banca Mundial. La causa principal de este fracaso es el sabotaje norteamericano. Los Estados Unidos y sus aliados consideran que la mano invisible del mercado resolverá por sí sola el espantoso problema del hambre. Y que hace falta liberalizar aún más el mercado mundial, privatizar todo el sector público, para que las fuerzas de producción se desarrollen y conjuren el hambre. Esa es también la teoría de las grandes sociedades multinacionales que controlan el comercio alimentario mundial.”



–¿No es absurdo que los alimentos básicos coticen en Bolsa y estén sujetos a maniobras especulativas, cuando su comercio condiciona la supervivencia de millones de personas?



–Absolutamente. Es un despropósito que el precio de los alimentos sea fijado por la Bolsa, cuando deberían ser retirados de la especulación. Lo ocurrido entre diciembre y marzo pasados fue escandaloso: tras el crack financiero, que provocó más de un billón de dólares de pérdidas en valores patrimoniales, los grandes especuladores emigraron de la Bolsa de Nueva York hacia la de Chicago. Es decir, pasaron de especular y perder con acciones y obligaciones, a hacerlo y conseguir enormes beneficios con materias primas agrícolas, con arroz, trigo, mijo, etcétera. La sociedad civil exige que los alimentos sean declarados bien público y que su precio se fije mediante negociaciones entre países productores y países consumidores. El sistema para hacerlo ya ha sido puesto a punto por la Untacd, que presentó en Roma siete métodos para fijar los precios de las materias primas alimentarias. Pero las presiones de la delegación norteamericana y de las grandes sociedades multinacionales lograron que quedara descartado.



–Parece que las instituciones económicas internacionales aceptan la desigualdad como un orden natural del mercado mundial y cierran los ojos ante las responsabilidades criminales de las grandes corporaciones financieras privadas...



–Sí. Para las organizaciones responsables del orden económico mundial, como la Organización Mundial del Comercio y el Fondo Monetario Internacional, lo que cuenta es el mercado. Por eso pretenden desarmar a los estados, privatizar todo el sector público y arrebatar a los pueblos el control de las riquezas. Pretenden que una liberalización total liberará fuerzas que duermen en el mercado mundial y creará riquezas inmensas. Y anuncian que un día se producirá una golden rain, una lluvia de oro que beneficiará a todo el mundo. Sin embargo, desde que se inició la globalización tras la desaparición de la bipolaridad del mundo, el producto mundial se ha doblado y el comercio mundial se ha triplicado. Pero las inmensas riquezas creadas se han quedado entre las manos de las oligarquías financieras, que tienen hoy mayor poder del que jamás ha tenido ningún jefe de estado, rey, papa o emperador. Las grandes corporaciones multinacionales controlaron el pasado año el 52 por 100 del producto mundial bruto. Y, al mismo tiempo, dos mil millones de personas, según las estadísticas de las Naciones Unidas, viven en la miseria más extrema, sumidas en un terror cotidiano, condenados a la angustia cotidiana de saber que mañana tampoco tendrán con qué comprar los alimentos que precisan sus familias. Pero las oligarquías financieras que detentan el poder económico no tienen interés alguno en favorecer un reparto más justo ni se plantean objetivos de justicia social.



–¿Disponen los Estados de suficiente poder para oponerse a los designios de las grandes corporaciones multinacionales?



–En el orden mundial del capitalismo globalizado, con el mercado como instancia decisoria central expresada mediante la bolsa, el poder de los estados ha disminuido, ha retrocedido. Lo que cuenta son las oligarquías detentadoras del capital financiero. Así, ocho sociedades multinacionales controlan más del 80 por 100 de todo el comercio mundial de alimentos básicos. Cargill, por ejemplo, monopoliza el 25 por 100 del comercio de cereales. Las sociedades multinacionales no son la Cruz Roja: su misión es conseguir beneficios, incrementar su valor financiero; sería absurdo pedirles que bajaran los precios, que pensaran en los hambrientos.



Porque corresponde a los estados imponer el bien público, emprender una lucha efectiva contra la masacre cotidiana del hambre. Pero los estados no están haciendo ese trabajo y las Naciones Unidas tampoco, aunque técnicamente existen los instrumentos precisos para ello. Lo que falta es una presión pública, democrática, que lo exija.



–¿No cabe esperanza alguna?



–La única esperanza que nos queda es la insurrección de las conciencias, el imperativo moral de cada uno de nosotros. Nos cabe publicar los datos dramáticos del hambre para favorecer una toma de conciencia que movilice a la ciudadanía. Si los ciudadanos dijeran no queremos tolerar que cada cinco segundos muera un niño de hambre, no queremos tolerar que los especuladores decidan los precios de los alimentos, nuestros gobiernos estarían forzados a reaccionar. Y el hambre desaparecería en pocos meses.



–Una de las cuestiones urgentes que la cumbre de Roma ha dejado sin responder es el impacto de los biocombustibles sobre la crisis alimentaria.



–Los agrocarburantes, agroetanol o agrodiesel, son un crimen contra la humanidad. El año pasado, pongo un ejemplo, los Estados Unidos quemaron 131.000 millones de toneladas de maíz, el tercio de su cosecha, más otros centenares de millones de toneladas de cereales, para fabricar agrocarburantes. El argumento del presidente Bush no es totalmente absurdo: pretende luchar contra la degradación del clima y contra la excesiva dependencia del petróleo proveniente del Medio Oriente. Pero hay un derecho que prima sobre cualquier argumentación, que es el derecho a la vida, el derecho a la alimentación. Y si se retiran del mercado 131.000 toneladas de maíz del mercado para fabricar agrocarburantes destinados a los cientos de millones de automóviles norteamericanos, se provoca que los precios de la alimentación básica exploten en México. Eso es intolerable. Para valorar qué suponen los agrocombustibles basta un ejemplo: llenar con 50 litros de bioetanol el depósito de un vehículo de turismo normal requiere quemar 358 kilos de maíz. Y con 358 kilos de maíz un niño mexicano o de Zambia, por citar dos países donde el maíz es alimento básico, puede vivir durante un año.



Fuente: Página 12.

viernes, 6 de junio de 2008

Sobre la Conferencia de la Fao en Roma

Texto del Embajador Eduardo Valdez, ex Jefe de Gabinete de Cancillería


“Eliminen la FAO” gritó el presidente de Senegal Abdoulaye Wade respecto de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación a la que culpó de la actual crisis alimentaria.
862 millones son las personas sub-alimentadas en todo el mundo y la suba que llegaron a registrar los alimentos en lo que va del 2008 es del 53% respecto del mismo período del año pasado. Es muy fácil decir que los alimentos suben por la mayor demanda de India y China, pero esto no es la única verdad; el desvío de fuentes de alimentos para la producción de combustibles alternativos, la política de subsidios que aplican los países del Norte a sus productores, el aumento del precio del petróleo, que incide en el costo de uso de maquinarias en la siembra y cosecha los que se trasladan al precio del producto, y la especulación financiera de los pooles de siembra al caerse otros negocios de la usura como las hipotecas basura completan el fenómeno y otorgan responsabilidades hasta ahora ignoradas.
Con este panorama acaba de culminar en Roma la cumbre de Naciones Unidas en un fracaso rotundo, en una declaración “sin compromisos”, donde los poderosos impidieron que el documento mencionara a su proteccionismo, y si que se planteara ninguna solución al tema de los biocombustibles, donde todas las posibilidades están abiertas, para que todo siga igual.
Mayor fue la sorpresa cuando como hecho novedoso se enuncia en un párrafo de la declaración “la necesidad de reducir el uso de medidas restrictivas que podrían incrementar la volatilidad de los precios a nivel internacional”.


Traducido en criollo: los gobiernos no deberían poner impuestos a los productores agrícola-ganaderos. Lo que generó la reacción del bloque latinoamericano encabezados por Argentina y seguido por Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, quienes no firmaron la declaración. El mercado es el responsable del creciente hambre en el mundo, la FAO ha demostrado ser incompetente, dando voz a los países del Norte para pedirnos que renunciemos al Estado, única herramienta capaz de regular la injusticia.

Si los Estados poderosos han renunciado a la seguridad alimentaria de los más pobres en pos del lucro de las cinco corporaciones (Cargill, Dreyfus, Bunge y Born, Andre y ADM) que controlan el 80% del comercio mundial, el único recurso que nos quedará para contrarrestar esta desigualdad será refugiarnos en nuestra soberanía.

Helder Cámara, el obispo brasileño líder del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, manifestó : "Si doy comida a los pobres, me llaman santo. Si pregunto por qué los pobres no tienen comida, me llaman comunista".

Eduardo Valdés




jueves, 29 de mayo de 2008

Elogio de la tibieza y la media tinta-Por Mempo Giardinelli

El desdichado conflicto que envuelve al país desde hace dos meses y medio ha generado un sinnúmero de expresiones revulsivas, intemperancias, agresiones y descalificaciones por parte de las llamadas “ambas partes”.

El griterío ha desencadenado una lamentable sucesión de mentiras y afirmaciones parciales que ya se encargará la historia de clarificar. Pero nosotros estamos aquí, y ahora, y nuestro país atraviesa una situación horrible, de la que es urgente salir. Con serenidad y mesura, y no con las indefendibles alusiones al todo o nada del señor D’Elía y –ayer– del señor De Vido diciendo que “no hay lugar para tibios”.

Esta emergencia argentina es precisamente para tibios y no para calientes al cuete. Bienvenidos sean los que reflexionan dos veces, los que ven la cancha completa, los que son capaces de dialogar y negociarlo todo, los que saben perder en beneficio del bien común.

No jodan más con intransigencias imposibles.

Afloje el Gobierno y revea algunas políticas: las retenciones son un derecho del Estado y por eso son vistas como necesarias por gran parte de la población, pero no coparticiparlas es, por lo menos, mezquino; además las retenciones pueden ser un poco más bajas y orientadas a favorecer a los pequeños productores; y hay que dar subsidios generosos a determinadas áreas e industrias alimentarias pequeñas y medianas; y hay que terminar con el innecesario y poco transparente Tren Bala y en cambio bien se haría en adoptar la propuesta Tren para Todos. Y también es hora de otorgar la personería gremial a la CTA y de intervenir el sindicato de peones de campo, por lo menos. Si el Gobierno hiciera esto, se fortalecería asombrosamente la gestión presidencial.

Pero también aflojen las entidades del agro aceptando de una vez las retenciones con sentido social y redistributivo; impulsando a que sus afiliados paguen los impuestos en su totalidad; blanqueen todos a sus peonadas; alquilen menos campos a los pools sojeros y oriéntense más a producir que a especular. Y también aflojen con la autovictimización: eso de que el Gobierno los “empuja” a hacer paros, o que el oficialismo los “ataca”, no es verdad, como no lo es su declamada “voluntad de no perjudicar” a la sociedad. Por favor, si realmente tuvieran esa voluntad no harían lo que están haciendo: casi 80 días de un lockout nefasto que sólo ellos aguantan porque tienen un resto que la sociedad no tiene.

Además, y aunque lo nieguen, generan inflación al provocar un desabastecimiento irritante que se parece, bastante, a los muchos golpes de mercado que ya padecimos los argentinos. E inflación que pagarán los sectores más pobres y desprotegidos, no ellos, y no importa que el Indec haga ahora mediciones desastrosas.

Esa autovictimización es en algunos casos tragicómica: como cuando ayer el señor Buzzi dice que “la actitud del campo es ya casi de sobrevivencia”. No tiene idea este señor de lo que es sobrevivir. Bien podría, cuando viene a Sáenz Peña, hacer unos kilómetros más hasta el ex Impenetrable, hoy un semidesierto en el que habitan unos 60.000 miserables esparcidos entre restos de bosques y sojas malditas, ésos sí que están sobreviviendo, y muy mal.

La intemperancia maximalista de algunos dirigentes y personajes del sector agrario, de la mano del oportunismo de la impresentable “oposición” que padecemos en la Argentina, es insuflada de una soberbia creciente que impide ver lo que hay que ver: porque en el fondo está lo que Alfredo Zaiat desnudó ayer en este diario: “el campo” mantiene un lockout durante dos meses, sin comercialización de cereales y hacienda y sin quebrar, cuando ninguna otra actividad económica aguantaría sin quiebras a montones.


“¿Por qué, entonces, los dueños, arrendatarios y arrendadores de campos agropecuarios pueden hacer un lockout, protestas, marchas y no trabajar?”, se pregunta Zaiat. Y responde: porque “el agro no se detiene por un lockout. No pierden mucho; más bien, casi nada”. La soja sigue creciendo, vacas y cerdos siguen engordando y basta recorrer cualquier ruta –lo hice esta semana– para ver que al interior de los campos se funciona a pleno y los granos se guardan en silos “hasta que aclare”.


Es en ese contexto donde es chocante la grosera altisonancia del señor De Angeli, fogoneado por el vasto coro de “periodistas” de radio y tele que más parecen dirigentes políticos y cuyos programas o medios están casi todos auspiciados por Monsanto, Cargill y otras empresas concentradas. Así desvían la atención pública para que permanezca fuera de escena lo que es en realidad el centro de la cuestión: el desastre ecológico y social sojero que sigue destruyendo las tierras y el trabajo de los campesinos más pobres y explotados de todo el país, que son expulsados de sus tierras y de quienes nadie se ocupa.

Gobierno y Campo no son iguales, y en eso tiene razón la Presidenta. Pero sí se equivocaron y se equivocan el Gobierno y los empresarios rurales por igual.

Por eso es urgente terminar con esto, con esa seriedad y grandeza que hasta ahora no se han visto. Diálogo sereno y media tinta es exactamente lo que esta crisis necesita. No más polarización, no más esa neoversión idiota de los viejos “patria o muerte”. Nadie vence con consignas extremas.

Nuestra democracia no se merece tanta patraña. Como no merece ese patrioterismo ramplón al que asistimos las últimas semanas, ni ese golpismo inconsciente basado en el odio y el resentimiento de clase (media y alta, desde ya).

Todos los caminos de la democracia conducen al diálogo, la tolerancia, la admisión del superior interés colectivo por sobre el de un gobierno y –particularmente– por sobre el de un sector que hasta ahora fue, y por lejos, el más privilegiado de la recuperación económica argentina.

Por eso millones de ciudadanos serenos y silenciosos, que asistimos a este tironeo con azoramiento y pena, esperamos del gobierno elegido democráticamente, así como del sector agrario, una nueva conducta cívica. Es hora de que la tengan. No se aguanta más esta disputa.




miércoles, 28 de mayo de 2008

Greenpeace: el biodiesel que se consume en Alemania destruye los bosques de Argentina

Activistas de Greenpeace denuncian que el cultivo de soja destinado a la producción de biodiesel para el mercado internacional, principalmente el europeo, provocará la destrucción de los últimos bosques nativos del país.


El biodiesel consumido en Alemania destruye nuestros bosques


En una demostración con autos alemanes, la organización ambientalista denunció que la producción argentina de biodiesel de soja destinada al mercado internacional, produce mucho más daño al ambiente que lo estimado. Semanas atrás, Greenpeace Alemania había denunciado que el consumo de biodiesel en ese país fomenta la deforestación en países como Argentina.


Con
una camioneta alemana marca “Porsche” y otra “Mercedes Benz” caracterizadas
como “auto-topadoras”, activistas de Greenpeace denunciaron frente a la Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación (SAGPyA) que el
cultivo de soja destinado a la producción de biodiesel para el mercado
internacional, principalmente el europeo, provocará la destrucción de los

últimos bosques nativos del país.
La SAGPyA viene promoviendo la producción de
biocombustiles en nuestro país con el objetivo de abastecer al mercado mundial.


Según datos de la organización ambientalista, para proveer materia prima para las plantas de biodiesel existentes y proyectadas en nuestro país, se necesitan más de 9 millones de hectáreas de este cultivo. La producción a gran escala generará una nueva presión para expandir las tierras agrícolas disponibles, provocando la destrucción directa e indirecta de los últimos ecosistemas naturales.

En los últimos 9 años más de 2 millones de hectáreas de bosques han desaparecido en manos de las actividades agropecuarias, motorizadas especialmente por el cultivo de soja. “La situación de los bosques en Argentina es alarmante” expresó Hernán Giardini, Coordinador de la Campaña de Biodiversidad de Greenpeace. “En nuestro país no podemos perder ni una hectárea más de bosques nativos”.

La reglamentación europea estipula un corte de los combustibles fósiles con un 5,5 por ciento de biocombustibles para el 2010 y del 17 por ciento para el 2020. Alemania es uno de los principales destinos de las exportaciones de las plantas de biodiesel que funcionan hoy en Argentina.

“La meta que se propuso Europa tiene una particular importancia para nuestra región ya que estos objetivos exceden por mucho la capacidad de producción de aquellos, lo que hace que países como Argentina se conviertan en proveedores de biodiesel dentro del mercado internacional” sostuvo María Eugenia Testa, de la Unidad Política de Greenpeace. “Por otro lado nuestro país fomenta su producción sin ninguna política que aborde los impactos ambientales y sociales que genera”

Durante las últimas semanas se ha sumado otro gran cuestionamiento a la producción y consumo de biocombustibles, el impacto de estos en la suba de los precios de los alimentos, lo que ya afecta a millones de personas en el mundo, especialmente de los sectores más vulnerables.

“Pese a las advertencias de organismos internacionales como la ONU o el Banco Mundial, y de numerosas organizaciones ambientalistas, los gobiernos siguen promoviendo la producción y el consumo de biocombustibles” agregó la ambientalista. “Los cultivos de maíz o la soja para la producción de biocombustibles compiten directamente con los alimentos, provocando su escasez y el aumento de precios”.

Semanas atrás Greenpeace Alemania había comprobado que el biodiesel añadido al diesel que se comercializa en aquel país proviene en un 20 por ciento de aceite de soja. Durante 2007 se exportaron alrededor de 300 mil (1) toneladas de biodiesel desde Argentina (con sólo dos plantas en
funcionamiento), de las cuales el 25 por ciento tuvieron como destino el bloque comunitario, donde el principal comprador es Alemania. Para este año se calcula que las exportaciones argentinas cuadriplicarán esta cifra

Según Greenpeace Alemania, cada porcentaje adicional en el corte de biodiesel en Alemania significa más de 700.000 hectáreas de plantaciones de soja extra por año. Si se quiere llegar al corte del 17 por ciento, Alemania necesitaría importar cerca de 4.900 millones de litros de biodiesel de soja, lo que significa más de 10 millones de hectáreas de ese cultivo, una superficie similar a la provincia de Santa Fe.

En nuestro país, la Ley 26.093 de Régimen de Regulación y Promoción para la Producción y Uso Sustentables de Biocombustibles, establece la obligatoriedad de la mezcla de 5 por ciento de biodiesel y bioetanol para todos los combustibles comercializados domésticamente a partir del 2010.

“Esta meta solo debiera cumplirse aplicando estrictos criterios de sustentabilidad, seleccionando los cultivos con mejor balance energético y el mejor balance de gases de efecto invernadero. De otra forma la solución sería peor que el problema”, afirmó Testa.

Para Greenpeace la producción de estos combustibles no puede significar la destrucción de bosques nativos ni debe poner en peligro la soberanía alimentaria. Por otro lado, la organización ambientalista exige el establecimiento de un estándar de calidad que obligue a que en el análisis de ciclo de vida de los biocombustibles se genere una reducción de gases de efecto invernadero (GEI) de al menos un 60 por ciento comparados con el combustible que reemplazan.

— Greenpeace Argentina

(1) El año 2006 Argentina exportó 4.956 toneladas de biodiesel, mientras que en el año 2007 las exportaciones llegaron a 319.093, cifra que se proyecta cuadruplicar este año.



jueves, 22 de mayo de 2008

Escarapela patrocinada por el 25 de mayo...




lunes, 19 de mayo de 2008

Comunicación y percepción pública de la biotecnología agropecuaria

Copié la entrada con el artículo de la Dra Alicia Massarini sobre lo que estaba causando la soja en la Argentina. El artículo es de julio de 2005, así que tenemos algo de perspectiva para saber como sigue la historia.


Para entender a qué se refiere el Dr. Burachik, lea primero el artículo de la Dra. Massarini.

¿Quién tendrá razón?

¿Quién descalifica más al otro en lugar de dar argumentos? y .... ¿Por qué el Grupo de Reflexión Rural rechaza al Dr Burachik en COP-MOP 4



En esta sección se intenta responder a aquellas publicaciones
que contienen aseveraciones no fidedignas en cuanto a los hechos que
se vinculan con la agrobiotecnología.



Respuesta de los Doctores
Moises Burachik y Esteban Hopp al artículo firmado por la Dra.
Alicia Massarini y publicado en la página de Internet del CONICET.




Respuesta del Dr. Burachik

Respuesta del Dr. Hopp






Dr.
Burachik


Tecnociencia, Naturaleza y Sociedad: el caso de los cultivos transgénicos.
Otra Visión.







Estoy muy asombrado por el contenido de la nota publicada en el sitio
del CONICET, cuya autora es la Investigadora de Conicet Alicia Massarini.
Quiero felicitar a la investigadora Massarini, pues ha logrado instalar
un tema de enorme importancia para el país, y lo ha hecho con
un escrito de lenguaje impecable y abundantes argumentos.



Sin embargo, cuando dije arriba que estoy asombrado, quiero decir ingratamente
asombrado. No deseo entrar ahora en debates puntuales sobre las numerosas
inexactitudes, afirmaciones no fundamentadas e interpretaciones equívocas
que la investigadora Massarini hace en su magníficamente redactado
artículo. No dispongo del tiempo necesario en este momento.



Sólo deseo corregir en esta oportunidad algunas afirmaciones
que considero injustas, inexactas y lesivas para con la labor de esta
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
(SAGPyA), la de la Comisión Asesora de Biotecnología Agropecuaria
(CONABIA) y la de la Oficina de Biotecnología de la SAGPyA. Esas
afirmaciones se refieren al marco regulatorio que rige en el país
desde 1991 para la experimentación, desarrollo y liberación
al ambiente de los organismos genéticamente modificados para
la agricultura (OGM). Este marco normativo, con las modificaciones impuestas
por la dinámica del progreso científico, ha resultado
(luego de la subsecuente verificación satisfactoria de la inocuidad
de los alimentos derivados de ellos y de la determinación de
que no tendrán un impacto no deseado en nuestro comercio internacional),
en la aprobación comercial de nueve cultivos genéticamente
modificados (ver nuestra página: www.sagpya.mecon.gov.ar, luego
ir a biotecnología y elegir conabia, y luego los enlaces que
desee). Ningún incidente atribuible a fallas regulatorias se
ha producido desde la implementación de este marco regulatorio.



Sin embargo, es otra la impresión que trasmite el artículo
de la investigadora Massarini. Las expresiones:



"el cultivo y consumo de OGMs no debería ser autorizado
hasta que existan mayores y mejores criterios de evaluación."
(párrafo 7)

"ejerciendo presión sobre los estados para obtener un marco
legal relajado que favorezca la introducción y comercialización
de OGMs." (párrafo 9)

"El liderazgo en el mercado se estableció debido a la rápida
y masiva adopción de esta tecnología, favorecida por la
relajación de los procedimientos para autorizar el cultivo y


el consumo de transgénicos. " (párrafo 12)

son francamente distantes de la realidad.



Nuestro marco regulatorio es uno de los más estrictos del mundo.
Con orgullo afirmamos que nuestro país regula los OGM con una
rigurosidad excepcional, que ha sido incluso elogiada y tomada como
modelo por diversos países de la región (por ejemplo,
Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Venezuela y Uruguay), al
mismo tiempo que criticada (por excesivamente estricta) por funcionarios
de empresas transnacionales. La regulación de los OGM en Argentina
es una referencia para muchas naciones, y en esta capacidad hemos participado
en varios eventos internacionales para tratar la problemática
de las normas ambientales y alimentarias involucradas y sus impactos
en los países en desarrollo.



Curiosamente, la posición que expone la investigadora Massarini
es extraordinariamente similar a la sostenida por los países
europeos (de donde provienen ideologías que, pasando por ambientalistas,
condenan a los OGM en base a argumentos pseudo-científicos).
Los países de la Unión Europea (UE) subsidian su ineficiente
agricultura al mismo tiempo que se oponen fuertemente a los OGM, en
abierta discrepancia con los dictámenes de sus propios organismos
técnicos de evaluación. Las modalidades de las prácticas
agrícolas europeas (que casi no utilizan OGM) han conducido a
una irreversible degradación de su ambiente y, por otra parte,
las necesidades políticas de los países líderes
de la UE (particularmente Francia, en relación con la denominada
Política Agrícola Común, PAC) han resultado en
la provisión de subsidios cuya clara finalidad es electoral.
Véase, por ejemplo, fragmentos del discurso del Presidente de
Francia, Jacques Chirac en Nontron, Francia, en plena campaña
electoral contra el derechista Jean-Marie Le Pen, promotor de la salida
de Francia de la Unión Europea (y consecuentemente, de la salida
de la PAC): ".si la política agrícola común
fuera suprimida, el rédito de los agricultores disminuiría
de un solo golpe en un 40 %" (Cable desde París, agencia
ANSA, publicado en Clarín, Buenos Aires, 29 de abril, 2002, pág.
27). Es probable que las fuentes de información de la investigadora
Massarini provengan de tal ambiente político-ideológico.
Si así fuera, sería conveniente recordar que esta política
de subsidios y de resistencia a la aprobación de nuevos OGM (por
la que la UE no acepta OGM desde 1998) es altamente perjudicial para
nuestra economía, así como la de los países exportadores
de la producción agrícola primaria y alimentos (tanto
OGM como no-OGM), muchos de ellos del tercer mundo. Si la investigadora
Massarini está preocupada por las consecuencias socio-económicas
de la adopción de OGM en la agricultura, sería bueno que
reflexionara, en este caso, sobre quiénes se benefician y quiénes
se perjudican con esta posición.



Muchos otros aspectos del artículo de la investigadora Massarini,
con los que estoy en desacuerdo, darían lugar para una interesante
discusión, mientras con muchos otros puedo afirmar que los comparto.
Razones de tiempo (la regulación de los OGM es una actividad
que demanda muchísimo tiempo y concentración) me impiden
extenderme en esta oportunidad. Solo me queda una reflexión:
el artículo de la investigadora Massarini me recuerda fuertemente
una aseveración del Sr. Richard Horton, editor de la prestigiosa
revista The Lancet, a raíz de la publicación del trabajo
del Dr. Arpad Pusztai. En ese trabajo los Dres. Pusztai y Ewen demuestran
que si se alimenta a ratas con papas crudas, en cantidad insuficiente
para



las necesidades proteicas del animal, pero (atención) conteniendo
un gen que expresa una proteína tóxica introducido mediante
técnicas de ADN recombinante, entonces las ratas tendrán
serios problemas de salud.



El Sr. Horton dijo, para justificar la publicación, "que
publicó las investigaciones del Dr. Arpad Pusztai porque, aún
siendo mal realizadas, sus resultados promoverían un debate útil),.
(Se sabe que varios de los evaluadores del trabajo, generalmente anónimos,
reclamaran al Sr. Horton que declarara claramente que el trabajo de
los Dres Pusztai y Ewen era considerado profundamente defectuoso y que
sus conclusiones eran altamente especulativas y no sustanciadas.)



Si la intención de publicar el artículo de la investigadora
Massarini fue similar a la del Sr. Horton, sin duda los felicito pues,
a raíz de algunos comentarios que ya han circulado por vía
electrónica, han conseguido su objetivo.



La saludo cordialmente,







Dr. Moisés Burachik Coordinador General Oficina de Biotecnología
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
Av. Paseo Colón 982, piso 2, of. 236 C1063ACW - Buenos Aires
Argentina Tel.: 54-11-4349-2200 Fax: 54-11-4349-2178 mburac@mecon.gov.ar.











Dr.Hopp



Estimados responsables de la página Web del CONICET (Área
de Comunicación y Prensa):



Me dirijo a Uds por la desagradable sorpresa que me causó ver
incorporada a la página Web http://www.blogger.com/diarios/2005/julio/056.php
un panfleto que falta el respeto a muchos investigadores del área
de biotecnología y biología molecular y que se ubica ideológicamente
en las antípodas de lo que es la actual política de estado
tanto de la Secretaría de Ciencia y Técnica como de la
de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación después
de la inclusión, en el Boletín Oficial de un decidido
apoyo del Estado Argentino a la Biotecnología, incluyendo particularmente
a la Agrobiotecnología.



Por un lado, el libelo publicado tiene poco que ver con los principios
científicos de vuestra Institución. Se entiende que el
responsable del Área de CyP trate de difundir ciertos temas publicados
por los miembros de CONICET, pero no se puede aceptar que no revise
la fuente de origen de lo que publica, especialmente en lo que hace
al rigor científico de las mismas. Primero debería verificarse
si realmente la Dra. Massarini, una conocida citogenetista de roedores,
realmente escribió esta nota o la misma fue elaborada por el
sitio Web en base a otro artículo. Resulta el menos sorprendente
que una especialista tan alejada de los temas agronómicos y de
la salud se ponga a opinar y a desvariar tan ligeramente sobre tantos
campos del conocimiento que incluyen un análisis ecológico-económico-social
de la situación de un país a partir de los avances en
biotecnología agrícola. Digo esto porque conociendo la
formación de la Dra. Massarini también sorprende que se
cometan tantos errores en conceptos muy básicos de genética,
en la cual se conoce desde hace muchos años la relativa frecuencia
natural de la transferencia horizontal (interespecífica) de genes
(lo que hoy llamaríamos transgenes) siendo un fenómeno
que se remonta a tiempos evolutivos muy remotos muy anteriores a la
aparición del hombre como especie. Llama la atención parte
de la terminología empleada como ser "contaminación"
genética, "alteración" (que suena a adulteración)
genética cuando la palabra técnicamente empleada es modificación
(como en la sigla OGM) lo que indica una falta de rigurosidad científica
en el lenguaje lo que resulta incongruente con el currículum
de Massarini.



Tal vez la respuesta deba buscarse en la frase: "la discusión
no puede restringirse a la evaluación de argumentos científico-técnicos",
otorgándole al artículo un alto grado de carencia de argumentos
científicos.



En la primera parte de su ensayo se expresa: "Asumiendo que ésta
-como toda nueva tecnología- involucra riesgos aun no dimensionados,
…..,es indispensable evaluar quiénes son los beneficiados
por el cambio tecnológico, y quiénes los afectados por
los impactos negativos y los riesgos asociados".



Como la misma autora afirma, resultaría importante ver qué
intereses representa esta postura. Estos intereses surgen de la lectura
del sitio de Internet en el que fue publicado y son los siguientes:
1) el sistema de subsidios agrícolas (particularmente el europeo)
que debe aumentarse a medida que los costos de producción disminuyen
y sus agricultores son cada vez menos competitivos, 2) las empresas
de agroquímicos perjudicadas por la drástica eliminación
o reemplazo de prácticas de manejo que se operó después
de la adopción de los cultivos OGM y 3) las multinacionales que
supuestamente defienden la ecología y que sacaron un excelente
provecho y popularidad usando procedimientos fundamentalistas que recuerdan
a las tristemente célebres cazas de brujas de la edad media que
afectaron a Galileo, por ejemplo. Como prueba de lo antedicho, es interesante
comprobar que la que escribe esto no muestra la misma preocupación
escribiendo ensayos similares sobre otras nuevas tecnologías
como pueden ser la informática, la nanotecnología, la
automotriz o la robótica, todas ellas con efectos socioeconómicos
en cuanto al desempleo que tanto le preocupa.



Para no dejar todo esto en un plano meramente ideológico, se
refutan a continuación sólo algunas de sus afirmaciones
sobre la base de argumentos científicos porque son los únicos
que otorgan objetividad en una discusión de esta índole.




Ya en las primeras frases resulta polémico pensar que los científicos
no podemos opinar sobre el "mejoramiento de la competitividad"
del sector productivo o de la necesidad de "obtener nuevas variedades
mejoradas". Se ve que los autores de la nota están muy alejados
de lo que es la ciencia aplicada, la que no tendría mucho sentido
si no se vinculara con estos dos aspectos. Tampoco la ciencia es ajena
a aportar herramientas tecnológicas que ayuden a solucionar el
hambre del mundo (claramente un problema político y económico-social
pero que sería necio negar que puede verse facilitado con apoyo
científico-técnico).



“Dado que la introducción de genes extraños en un
organismo puede tener efectos inciertos sobre su fisiología y
bioquímica, se ha señalado el posible impacto en la salud
humana que podría ocasionar a corto, mediano o largo plazo, la
ingesta de alimentos que contengan OGMs, potencialmente portadores de
sustancias nocivas ….En virtud de la magnitud de los riesgos y
de la incertidumbre propia del conocimiento científico disponible
para evaluar estos riesgos, se ha invocado la pertinencia de aplicar
el Principio Precautorio como marco legal para el tratamiento de este
problema. Ello significa que .... el cultivo y consumo de OGMs no debería
ser autorizado hasta que existan mayores y mejores criterios de evaluación".
Nuevamente estas sentencias demuestran falta de conocimiento sobre el
sistema regulatorio existente en todos los países donde se han
aprobado los OGMs para sus distintos usos, incluyendo los países
miembros de la UE. Además de no aportar ni una mínima
evidencia científica real para tan fuertes aseveraciones (por
algo se ponen en tono potencial aunque no así las conclusiones),
estas frases denotan una injustificada falta de conocimientos científicos
e históricos. Desde el punto de vista científico resultó
siempre claro que es absurdo el análisis de riesgo de los OGM
desde el punto de vista de la tecnología en sí misma,
sino que debe hacerse caso por caso para cada OGM en particular. No
es lo mismo para la salud humana un tomate que tiene agregado un gen
que permite la síntesis de una vitamina que un tomate al que
se le agregó el gen que codifica para la toxina del cólera.
Si, como parece, el artículo es reciente, no se entiende por
qué se ignora que la comercialización de OGMs no es nueva
(lleva más de 20 años de experiencia desde que casi el
100% de los diabéticos se inyecta en la sangre en forma diaria
insulina humana producida por una bacteria OGM: la Escherichia coli
transgénica para el gen humano de la insulina). El consumo masivo
de cultivos OGM también lleva 10 años, sin que ningún
científico haya podido comprobar ninguno de todos los riesgos
que apocalípticamente fueron predichos. Se calcula que ya se
cosecharon más de 300 millones de hectáreas, las cuales,
procesadas para alimentación humana y animal se estima que han
sido consumidas en más de 100.000 millones de alimentos con alto
contenido de OGM, sin reportes de alergias, intoxicaciones u otras alteraciones
para la salud, el crecimiento o el desarrollo de las personas o afecciones
para la salud humana o animal. La autora afirma que no hay estudios
científicos sobre las posibles consecuencias negativas sobre
la salud, lo que es falso, ya que desde 1985, se realizaron 81 proyectos
de investigación tan sólo en Europa (la más interesada
en encontrar efectos negativos para poder seguir defendiendo su postura
agrícola) que incluyeron 600 estudios de bioseguridad alimentaria,
los que demostraron la inocuidad de los alimentos OGM en el mercado
actual.




La Organización Mundial de la Salud en su página Web www.who.int/foodsafety/publications/biotech/20questions/en/index.html
claramente define que “Los alimentos GM actualmente presentes
en el mercado internacional han pasado las evaluaciones de riesgo del
caso y no es probable que presenten riesgos para la salud humana. Además,
no se observaron efectos sobre la salud humana como resultado de su
consumo en los países en que fueron aprobados”. ¿Qué
resulta más confiable para el CONICET? ¿La palabra sin
fundamento científico de un artículo publicado en el sitio
www.rebelion.org o la de la OMS?. A la OMS podría agregarse una
enorme lista de instituciones como la FAO y Academias de Ciencias, Asociaciones
Médicas y Asociaciones de Nutricionistas y Dietistas de muchos
países del mundo.



Dice la autora que hacen falta mayores y mejores criterios de evaluación.
Por supuesto que se pueden mejorar y agregar nuevos criterios, pero
lo claro es que la experiencia y los resultados demuestran que los actuales
criterios han sido muy eficientes para prevenir los potenciales riesgos
que fueron planteados en el curso de la evaluación. Es más,
las últimas publicaciones de expertos en el tema en prestigiosas
revistas como Nature están planteando que las normativas actuales
que regulan a los OGM (algunas de ellas surgidas por sobre-reacción
del sistema ante los grupos de presión fundamentalista como los
del sitio Web que CONICET usó como fuente) son excesivas y deberían
ser flexibilizadas excepto para aquellas de uso farmacéutico
(las cuales no son mencionadas por el artículo ni por los otros
opositores a la tecnología ¿acaso no son OGMs también?).
Estaba muy bien invocar el Principio de Precaución hace 20-30
años, por ejemplo cuando se realizó la conferencia de
Asilomar a fines de los '70 después de que se descubrieran las
aplicaciones potenciales del ADN recombinante (en ese momento se temía
mucho más por las consecuencias en las investigaciones biomédicas
en bacterias que las investigaciones agronómicas en plantas).
Pero hace mucho que esta tecnología dejó de ser una novedad
y hace falta algo más que inspirar miedo irracional para fundamentar
lo que tan livianamente afirma la nota.



En otro fastuoso párrafo se desacredita la capacidad de los “reduccionistas”
biólogos moleculares para evaluar los efectos de largo plazo
dado que “se trata de alteraciones que pueden afectar drásticamente
a sistemas coadaptados, complejos y dinámicos, que son el resultado
de miles o aun millones de años de evolución” y
sólo los ecólogos sistémicos son los adecuados
para opinar. Lamentablemente, parece que la autora tampoco conoce mucho
de este tema. De su frase se deduce que confunde un ecosistema natural
(como el que encontraríamos en un parque nacional) con un agroecosistema
que es de naturaleza artificial: el hombre elimina toda la diversidad
natural para reemplazarla por un cultivo (es la esencia de la agricultura
que, nos guste o no, es la base de nuestra civilización moderna).
Nadie duda de su complejidad y de que tiene factores poco predecibles,
pero no tiene millones de años de evolución y tiene bastantes
factores predecibles, como lo demuestra la constante evolución
y mejoramiento de las prácticas agrícolas. Es más,
ya es una cuestión demostrada que la incorporación de
OGMs en los agroecosistemas ha ayudado a hacerlos más sustentables
gracias a la sinergia con métodos conservativos como la siembra
directa o gracias a un control más focalizado de los insectos
plaga respetando otros insectos benéficos. Pero el reduccionismo
del artículo intenta extrapolar conceptos de los ecosistemas
naturales a ecosistemas artificiales en los que estos conceptos son
claramente inadecuados.



Hay otro punto ligado al anterior que comete la falacia de no considerar
algunos conocimientos muy básicos de la genética. Todo
genetista sabe que para estudiar la evolución de una especie
es esencial estudiar los mecanismos reproductivos de dicha especie.
Las especies cultivadas son especies altamente domesticadas por el hombre
que difícilmente sobreviven en condiciones naturales. Además,
sus semillas son cosechadas año a año por lo que todos
los años asistimos a una masiva extinción de estas especies
en más del 99% de su área de distribución. ¿Dónde
sobreviven y se seleccionan las nuevas generaciones? En los semilleros
o en los campos que los agricultores dedican a la multiplicación
de su propia semilla. Por eso, la catastrófica frase “Debido
a la naturaleza multicausal y contingente de estos procesos, resulta
claro que una vez desatadas, estas transformaciones no son reversibles”
se ridiculiza cuando aprendemos de la experiencia que eventos OGMs liberados
en Argentina o en otros países como son el maíz con resistencia
a glufosinato de amonio o el tomate de aroma y sabor (Flavr-Savr) que
fracasaron comercialmente o fueron retirados del mercado, desaparecieron
totalmente del ambiente de un año para el otro. A nadie se le
ocurriría multiplicar una planta que se coma crudos a los chicos.
Finalmente, la autora parece ignorar la existencia de ecólogos
y genetistas poblacionales en todas las comisiones científicas
reguladoras de OGMs del mundo.



Respecto a la larga disquisición sobre la agricultura argentina
y en particular, la soja, prefiero remitirme a la última edición
de la revista Ciencia Hoy (http://www.ciencia-hoy.retina.ar/hoy87/index.htm)
que dedica todo el número a la modernización de la agricultura
Argentina, donde escriben los que verdaderamente saben del tema y se
refutan todos los argumentos expuestos. Simplemente me voy a detener
en 2 puntos particulares:



En el caso del monocultivo de soja mi posición contraria, es
coincidente con la de INTA y está muy bien expresada por el Ing.
Agr. Casas en varios medios de difusión incluyendo el citado
número de Ciencia Hoy. Sin embargo, frases como: “La soja,
tiene la particularidad de ser un extractor de nutrientes muy eficiente
… de manera tal que la concentración de fósforo,
potasio, nitrógeno y azufre en el suelo está bajando drásticamente…
de modo que el monocultivo se ha convertido prácticamente en
una actividad extractiva” olvidan que la soja es una leguminosa
y, como tal, es capaz de fijar nitrógeno atmosférico por
lo que requiere menor fertilización nitrogenada que otros cultivos,
por lo que en gran medida, el nitrógeno es, para la soja, un
recurso renovable y estamos hablando del principal fertilizante en la
agricultura.



El otro punto es la preocupación por el reemplazo de ecosistemas
naturales por artificiales (expansión de la frontera agrícola)
que es, en varios aspectos, una preocupación legítima
(caso de las yungas). Sin embargo, me da la sensación que para
la autora, el sobrepastoreo que está desertificando la Patagonia,
el reemplazo de bosques nativos por exóticos en el NEA (y muchos
otros) parecen ser problemas inexistentes frente a la tremenda amenaza
del monocultivo de soja y no puedo evitar pensar, ante esta dualidad,
que existen otros intereses más allá de una legítima
preocupación por la ecología.







La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
publicó en su sitio de internet un documento donde responde a
las preguntas que frecuentemente se hace la gente sobre los transgénicos:



http://www.sagpya.mecon.gov.ar/new/0-0/programas/biotecnologia/respuestas.php







Para más información sobre el sistema regulatorio
en Argentina:





a




http://www.sagpya.mecon.gov.ar/new/0-0/programas/conabia/index.php







Dr. Esteban Hopp



Profesor Titular FCEyN UBA



Investigador Principal del INTA



Investigador cIentífico de la CIC








Ud. ¿A quién le cree?