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sábado, 10 de mayo de 2008

Se viene el desabastecimiento de nuevo....



Las entidades que promueven el desabastecimiento lanzaron en Presidente Roque Saenz Peña su ultimatum por el tema de las retenciones a la soja.

Me hicieron recordar a un artículo sobre la grave desnutrición en esa provincia de los indios wichis producto del desmonte y la soja.

Ya sabemos que muchas personas de clase media con tal de oponerse a esta gobierno no cuestionarán mucho la presión de ésas entidades.

También que el gobierno es responsable de la desnutrición y del grave problema en que estamos metidos. A las entidades del campo lo único que les interesa es la soja, si pueden meterle roundup a todo para que crezca soja mejor. Poco importa que con ése agroquímico nos muramos todos de cáncer, no importa.

Al gobierno lo que le importa es la caja, tampoco cuestiona un modelo de país...Y así seguiremos.

A veces dan ganas de que tiren la bomba de neutrones en la Argentina...

Leo en Página la descripción de la ciudad de Roque Saenz Peña, desde donde hicieron el llamamiento las entidades del campo:

"Llambías, presidente de Confederaciones Rurales, se atrevió a decir allí, en ese contexto, una frase que para los sumergidos productores locales sonó extravagante: “Lamentablemente, por las retenciones móviles hoy estamos viendo cómo subsistir”. Llambías representa esencialmente a productores de la Pampa Húmeda, adonde el precio de la hectárea va de 4000 dólares –en zona ganadera– a 12.000 –en zona sojera–. Un productor de 50 hectáreas en esa región, a quien se considera un pequeño chacarero, maneja activos que van de 200.000 dólares –en la primera zona– a 600.000 –en la segunda–. Buzzi, de Federación Agraria, reclamó al gobierno nacional “un verdadero federalismo” y luego insistió en su reclamo por las retenciones a la soja, otra vez el punto neurálgico del conflicto con el Ejecutivo.

En Roque Sáenz Peña el valor de mercado de la hectárea trepó a un valor inédito de 500 dólares, reflejo del boom sojero. Diez años atrás, la cotización llegaba a 100 pesos/dólares. Pero quienes pueden llegar a beneficiarse de esa escalada no son precisamente los productores familiares, auténticos protagonistas de ventas masivas de tierras. El primer requisito para poder vender a 500 dólares es exhibir el título de propiedad de esas extensiones y la mayoría no los tiene.

“La situación de tenencia de la tierra es muy precaria. Es gente que vivió allí toda su vida y nunca hizo los trámites ante el Instituto de Colonización de Tierras Fiscales. Cuando se enfrentan a corporaciones, a estudios jurídicos de Buenos Aires que llegan en nombre de grandes productores o pooles de siembra, no tienen manera de defenderse. Terminan vendiendo por lo que sea. El precio lo pone el comprador”, describió a Página/12 Benigno López, dirigente de Mocafor, contando una realidad común de Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Salta.

Chaco tiene una superficie cultivable de 1,5 millón de hectáreas. En 1986, los sembradíos de soja ocupaban 10.000 hectáreas. En 1990 eran 50.000. En 2002 llegaron a 200.000. Y en la presente campaña, abarcaron 684.000 hectáreas, según datos oficiales de la provincia en base a un relevamiento satelital. Contrariamente, los cultivos de algodón dominaban 712.000 hectáreas en 1997/1998, mientras que una década más tarde se redujeron a 180.000. Proyecciones de mercado indican que la siembra de soja alcanzará 1,1 millón de hectáreas en 2014/2015.

Desde 1949 se celebró en Roque Sáenz Peña la Fiesta Nacional del Algodón. Hoy la actividad se encuentra en franco declive, por la caída del precio internacional. Es un proceso que se agudizó desde principios de década. Movimientos como el Mocase y Mocafor reclaman desde entonces que el Estado fije un precio sostén para los productores. Su situación es “desesperante”, pero nunca tuvieron la fuerza para hacer oír su reclamo como en este momento lo consiguen Sociedad Rural, CRA, Federación Agraria y Coninagro. Recién esta semana hubo una reunión en Casa Rosada en la que Alberto Fernández se comprometió ante el Mocase y Mocafor a la apertura de un espacio permanente de discusión técnica.

“Con el avance de la soja, en Chaco se fue perfilando un escenario de exclusión y concentración. Muchos pequeños productores no pudieron adaptarse a los requerimientos de los altos insumos y los paquetes tecnológicos impuestos por el modelo de la soja transgénica”, explicó Marcela Zunino en un documento titulado Argentina, lo que la soja se llevó. “El modelo de producción sojera –agregó– emplea a una sola persona cada 500 hectáreas, lo cual se tradujo en la pérdida de cuatro de cada cinco puestos de trabajo en el campo”, antes masivamente algodonero.

“Productores de cinco hectáreas se ven virtualmente acorralados por grandes extensiones”, señaló Benigno López. Los grandes productores sojeros cierran pasos y caminos por donde transitaban los campesinos que solían trasladar sus animales hacia pastizales comunes. “Hay fumigaciones aéreas para los campos sojeros que afectan los cultivos aledaños del pequeño productor. Se pierden producciones de mandioca, poroto, batata, hortalizas, calabaza, zapallo, sandías y maíces. Los rindes caen totalmente. También sufre la ganadería: cerdos, cabras y vacas. Los pastizales se achican, el agua en muchos casos se contamina. Las familias también se enferman. Con todos esos problemas, al pequeño productor no le queda otra que vender al precio que estipula el comprador”, detalló López.

Existen comunidades enteras que han desaparecido, y ahora allí se siembra soja. Los pequeños productores no pueden pasar a ese cultivo por una razón económica, pero también por una cuestión cultural. “No está en nuestra esencia la agricultura con glifosato y paquetes tecnológicos cerrados”, marcó López. Cogoy, Fortín Leyes, Villa General Güemes son nombres de pueblos en decadencia, desplazados por la soja. Sus pobladores terminan en la periferia de las capitales de provincia, y los hijos emigran a Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe. Los representantes de los productores de soja fueron ayer a Roque Sáenz Peña a celebrar su fiesta en medio de un velorio."




Así que cuando vea cerca de su casa que se instala una villa miseria, cuando le reclame a Mauricio Macri que expulse a los villeros de la Ciudad de Buenos Aires, cuando se queje de los cartoneros que afean a la ciudad, piense si ud. caceroleando no incentiva a que toda esa gente venga a parar a las villas de las grandes ciudades.

El destino de la Argentina es medio triste, es imposible no recordar que los milicos tuvieron el apoyo de un porcentaje grande de la población en la Argentina.

Pero la clase media debería saber qué es lo que está apoyando....

Me da mucha tristeza la Argentina.

martes, 23 de octubre de 2007

Si hay que elegir entre el combustible o el alimento de los pobres, en la Argentina los políticos la tienen clara.....

Bruno Parmentier El auto del rico disputará el “alimento” con la mesa del pobre...."Alguien nos respondía con que si el Estado distribuye renta o genera mecanismos , tal vez, se podrían mitigar algunos de los efectos del cultivo de soja o de lo que sucede con los biocombustibles.
Los políticos argentinos la tienen clara:





Sobre la desnutrición grave que sucede en el Chaco Argentino

Pero a la historia antigua se superpone en Chaco una nueva. Las numerosas familias wichis y tobas que viven en el Impenetrable, en ranchos de adobe, paja y piso de tierra, solían vivir de la caza y de la pesca, en un espacio determinado por un tiempo, y luego migraban hacia otro lugar, para dejar descansar el monte y que los recursos naturales se fueran reponiendo; pero ahora, por el desmonte excesivo, ya no pueden alimentarse. El Impenetrable ha sufrido la tala de muchas hectáreas -destinadas a las plantaciones de soja- con la consiguiente extinción de las especies animales y, por lógica consecuencia, la desaparición de comida para estas familias indígenas. Como se ve, hablar de exterminio de un pueblo no es estar equivocado.

Nota del diario La Nación, Argentina





Una hora después, en el camino hasta Juan José Castelli –población de 30 mil habitantes que se autocalifica “Portal del Impenetrable”– la desazón y la rabia se perfeccionan al observar lo que queda del otrora Chaco boscoso. Lo que fue imperio de quebrachos centenarios y fauna maravillosa, ahora son campos quemados, de suelo arenoso y desértico, con raigones por doquier esperando las topadoras que prepararán esta tierra para el festival de soja transgénica que asuela nuestro país.Entramos –nuevamente por atrás– al Hospital de Castelli, que se supone atiende al 90 o 95 por ciento de los aborígenes de todo el Impenetrable. Lo que veo allí me golpea el pecho, las sienes, los huevos: por lo menos dos docenas de seres en condiciones definitivamente inhumanas. Parecen ex personas, apenas piel sobre huesos, cuerpos como los de los campos de concentración nazis.

Artículo de Mempo Giardinelli sobre lo que está sucediendo en el Chaco hoy




El desequilibrio ambiental que ha causado la expansión de la soja es la causa de que la provincia pase de las sequías extremas a las inundaciones masivas y de ellas nuevamente a la sequía. Los hechos han dado razón a nuestras previsiones. El Impenetrable es sólo recuerdo y sus últimos jirones se rematan impunemente por Internet… La población campesina que permanece en sus pueblos misérrimos, no tiene acceso a la tierra ocupada por la soja y permanece desempleada de la agricultura, viviendo de planes sociales y bajo la permanente agresión de las aerofumigaciones. A los chaqueños solo les queda emigrar a los cinturones de indigencia que rodean la ciudad de Resistencia o a los bolsones de miseria del Gran Buenos Aires.
El Chaco es una provincia que agoniza en sus ecosistemas devastados. Una provincia que agoniza asimismo bajo la tiranía corrupta de una corporación política tan, pero tan inepta, que contra toda lógica, deja extinguir el propio territorio y la propia población a la que desde hace décadas explota sin misericordia. Sin embargo, resulta aún más demencial todavía, que la crucifixión ambiental, económica y social del Chaco no les baste a los sojeros y a los funcionarios cómplices que han atado el Destino argentino a un modelo de país exportador de forrajes. El viernes 21 de abril, en la localidad de Presidente Roque Sáenz Peña, la Facultad de Agroindustria local, la UNNE o Universidad del Nordeste, el INTA de Sáenz Peña, la UTN de la Provincia junto a la Senadora radical Alicia Mastandrea, han promovido abierta y obscenamente la producción de Biocombustibles, como una nueva e importante alternativa económica para el Chaco.

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Pretenden ignorar a esas poblaciones asoladas por el hambre, víctimas del pecado de olvidar que la tierra es el medio para producir el pan que el hombre necesita, y nunca una fábrica de cultivos industriales o de combustibles. Esa es nuestra miserable corporación política, aferrados a sus gestos coloniales, son incapaces de aprender o de renovarse y ante el fin de la Era del Petróleo, pretenden reemplazar la agricultura por los Agronegocios, y apostar al Capitalismo globalizado de la Soja, ya sea como forraje o como combustible… No solo ignoran la propia tragedia chaqueña, sino que también pretenden ignorar y eludir las responsabilidades del Cambio Climático planetario al que han aportado generosamente con sus extensos monocultivos y sus residuos dejados a cielo abierto, con la quema de montes para extender la frontera de la sojización, con los gases producidos por el cambio en el uso del suelo, sus emisiones de metano y los innumerables venteos de gas en los pozos de petróleo.


La catástrofe ambiental de la provincia del Chaco y las propuestas de fabricar biodiesel con la soja 02-05-06,

El exterminio que no queremos ver

Mientras ayer la Corte Suprema de la Nación recibía a los aborígenes chaqueños que reclaman soluciones a las autoridades ante la total ausencia de políticas de asistencia a sus comunidades, el Centro de Estudios Nelson Mandela informaba de la muerte número 20 en el Chaco, en lo que va del año.

Ernesto Andrada, un niño de la comunidad wichi de tan sólo 3 años, falleció de hambre y la falta absoluta de atención sanitaria. Hasta los dos años, Ernesto tomaba leche que la familia recibía de las autoridades. Pero cuando interrumpieron la entrega y ante la falta de comida, el bebé llegó incluso a comer tierra. Actualmente ni sus padres ni sus seis hermanos reciben ninguna ayuda.

La muerte de Ernesto ocurrió una semana después de la de Valentina Oriburo. Esta beba de 21 meses, falleció de tuberculosis y severamente desnutrida.

Esta misma dramática situación de falta de ayuda oficial la viven más...

...de 30 comunidades aborígenes de la provincia norteña. Suman más de 60.000 que representan casi el 10% de la población chaqueña y comprenden las etnias tobas o qom –la más numerosa-, wichís y mocovíes.

Todo el artículo del diario Clarín.



Esa es una peqeña muestra de lo que harán los políticos con los biocombustibles.

Sepamos que pasa y veamos si podemos oponernos a un modelo que nos lleva al desastre.



Parte de "El Sentido de la vida" del grupo británico "Monty Pithon"

Cualquier semejanza con los políticos argentinos no es mera coincidencia...