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martes, 8 de septiembre de 2009

La "polémica" del "campo" y el gobierno...

Leo en La Política On Line un artículo en donde se comenta que toda la historia de la posible prohibición del glifosato es nada más que un apriete del gobierno al campo.

Es interesante que se fijen en los banners de la página para tener una idea de a quién están apoyando.

Lo que dice la noticia:

La cruzada del gobierno kirchnerista contra el campo encontró una nueva arista para explorar. Se trata de la polémica en torno a la utilización del glifosato, un herbicida clave en el paquete tecnológico que produjo un giro histórico en la producción agropecuaria argentina.

Las denuncias contra este producto son fuertes. Con la irrupción en el mundo de la semilla trangénica –genéticamente modificada- para la plantación de soja, se creó este herbicida para que cerrara el paquete tecnológico. “Su veneno mata todo tipo de vida vegetal excepto la de la semilla genéticamente modificada con que se planta soja”, explicó el diputado Raúl Solanas, quien aclara que “tiene muchas marcas pero principalmente es fabricado por una empresa norteamericana”.

Así permite lo que se denomina “siembra directa”. Esto es, la posibilidad de plantar sin necesidad de remover de la tierra todos los excedentes de la cosecha anterior.

Pero a partir de esto se abrió una polémica en torno a su utilización. Solanas es uno de los legisladores que viene desde hace años trabajando contra el glifosato. “Esto no es nuevo. Yo me encontré con este problema hace 10 años en Entre Ríos, cuando fui a una localidad que se llama Cerrito. Fui a ver a un médico del lugar que había comprobado la aparición de graves enfermedades como embarazazos perdidos, malformaciones congénitas y distintos tipos de cáncer. Se pusieron a estudiar el tema y sus posibles vinculaciones con el glifosato”, contó en diálogo radical con Puro Periodismo, por AM El Mundo.

Consultado sobre si tiene la confirmación científica de que el glifosato puede producir cáncer, dijo que “es una posibilidad”. “Por eso –aclaró- mi propuesta es estudiar profundamente el tema y veamos que si estamos volcando 300 millones de litros de veneno por año en los campos del país esto a la larga o la corta algún tipo consecuencia sobre la salud humana y el medio ambiente va a tener”.

“La propuesta es suspender el uso por seis meses y la creación de una comisión con la participación de todos los actores. Otros diputados directamente impulsan la prohibición”, amplió el diputado oficialista.

“Hoy los tachos en los que van los venenos quedan tirados en cualquier campo contaminando los cursos de agua, las lagunas, hay una gran mortandad de peces y de otras especies. Hoy, con los pulverizadores, mucha de la gente del campo lava en cualquier curso de arroyo sin tomar la menor precaución. Es un tema central”, apuntó.

La respuesta no tardó en llegar. El mismo medio se comunicó con Guillermo Cal, Director Ejecutivo de Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) quien aseguró que “no existe el menos fundamento técnico científico que demuestre algún tipo de impacto humano, animal o vegetal que le de justificación a este proyecto”.

A su vez, dedicó una amplia explicación a la crítica de Solanas por los modos de utilización de glifosato: “Son generalizaciones que no tienen nada que ver. Existen usos inadecuados en la utilización de estos materiales como existen en cualquier otro rubro. Pero no hay en eso un fundamento para prohibir un elemento tan importante para la economía del país, no solamente la economía agropecuaria”.

“¿Por qué no prohibimos el gas oil? ¿No se hacen derrames en agua de gasoil? Basta con ver el Riachuelo, no hay que ir muy lejos. ¿No hay efectos más graves con los hidrocarburos del petróleo que del glifosato, un químico de bajísimo toxicidad? A mí me encantaría hablar con estos legisladores porque el tema es necesario despolitizarlo y bajarlo a lo científico, no solamente a lo médico”, criticó Cal.

Y cerró: “Hay que medir lo que es el impacto ambiental del producto versus lo que es el impacto ambiental de la agricultura tradicional, con arado. Hay una ventaja ambiental, de salud y productiva que es notable. Daríamos un paso atrás terrible. Este proyecto no ayuda más que a crear una alarma injustificada”.




Y uno que no está ni con el campo ni a favor del gobierno Kirchner se queda pensando que lo van a meter en toda esa coctelera de nuevo.

Por las dudas les dejo documentos que no tienen que ver con el gobierno y que pueden ayudar un poco más a tener alguna idea más o menos imparcial sobre el tema:


jueves, 16 de abril de 2009

El Glifosato llegó a la Corte Suprema de Justicia en la Argentina


Fuente Página 12.

El glifosato llegó a la Corte Suprema

Un recurso de amparo solicita la veda del veneno más usado en la industria sojera hasta que se determine su efecto sanitario.

Por Darío Aranda

“Se solicita se ordene la suspensión de la comercialización, venta y aplicación de glifosato y endosulfan –agrotóxicos básicos de la industria sojera– en todo el territorio nacional.” El reclamo forma parte del recurso de amparo presentado ayer, ante la Corte Suprema de Justicia, por la Asociación de Abogados Ambientalistas (Aadeaa). En un hecho sin precedentes y que apunta al emblema del modelo de agronegocios actual, la ONG también solicita que el Gobierno determine en 180 días el efecto sanitario de los químicos agrarios, carga responsabilidades sobre los estados provinciales de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, y también apunta a Monsanto, la compañía líder del sector, la mayor productora y comercializadora de glifosato. La presentación judicial cita media docena de estudios científicos que describen los males de los agrotóxicos y destaca la necesidad de priorizar la protección del ambiente y la salud de los pueblos por sobre una actividad económica.

Con 36 carillas, la presentación describe el accionar del modelo agrario basado en el monocultivo de soja, precisa los efectos negativos de los agrotóxicos, informa cuadros médicos agudos de campesinos y solicita la urgente necesidad de frenar el uso de los dos agroquímicos hasta tanto no se precise su grado de toxicidad. También requiere que la Comisión Investigadora del Ministerio de Salud –creada en enero último para investigar los efectos de agroquímicos– “se expida definitivamente” sobre los efectos de los herbicidas. “Hasta el momento, preocupantemente, no ha tenido avances concretos”, afirma la ONG, fundada en el año 2004 por un grupo de abogados vinculados con el cuidado del ambiente.

“Los demandados son el Poder Ejecutivo nacional y las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe (las tres provincias donde la Justicia de primera instancia ya se expidió contra las fumigaciones sojeras). A la empresa Monsanto, principal comercializadora del herbicida, se la cita como tercera interesada (por ser la mayor productora del herbicida)”, aclara el escrito.

La presentación ante la Corte se origina luego de que este diario difundiera un estudio del Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina), en el que se comprobó que dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura provocan trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. El amparo de la Asociación de Abogados Ambientalistas es el primero en llegar al máximo tribunal y constituye un viejo anhelo de comunidades campesinas e indígenas.

“Lo presentamos a las 7.45. Sabemos que Monsanto ya lo sabía a las 9 y que el secretario de Ambiente (Homero Bibiloni) se enteró antes de las 10. Está claro que existen enormes intereses en juego”, reconoció el director ejecutivo de la entidad, Mariano Aguilar.

La Corte no tiene tiempos estipulados para expedirse. El máximo tribunal puede fallar en pocos días (como con el freno a los desmontes en Salta) o dejar dormir la presentación. “La Corte ha demostrado su conocimiento de derecho ambiental en el caso del Riachuelo y con los bosques de Salta, confiamos que siga en el mismo camino”, arriesgó el abogado, aunque también reconoció que esta causa tiene implicancias muy por encima de las dos anteriores: apunta a un modelo agrario presente en medio país.

El amparo se fundamenta en la figura del “daño ambiental colectivo” (perjuicio que se ocasiona a grupos de personas y que ocasiona la presentación judicial de un ciudadano o entidad del tercer sector) y en el artículo 41 de la Constitución nacional: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer según establezca la ley”. Y recuerda que el derecho ambiental, en el que se basa el amparo, “tiene carácter preventivo y precautorio, que lleva fundamentalmente como columna vertebral de su existencia evitar, ante la duda, que se produzcan mayores daños en la vida o en la salud de las personas, ello a pesar de las múltiples comprobaciones que se acreditan (de la toxicidad de los herbicidas)”.

En reiterados apartados, la presentación judicial apunta contra los organismos oficiales. “A los efectos de entender la verosimilitud del derecho cabe destacar la inexistencia de contralor por parte del Estado sobre los efectos que causan las sustancias invocadas sobre los seres humanos y sobre el ambiente todo.” La causa, que lleva el número 262/09, reclama la realización de un relevamiento de las zonas afectadas por los agrotóxicos, que se identifiquen los damnificados y se brinde contención y tratamiento médicos adecuados. También solicita declaración testimonial del profesor de embriología y director del Laboratorio de Embriología, Andrés Carrasco, y del secretario de Ambiente.



Fuente Página 12.




domingo, 1 de febrero de 2009

El disparate sojero-Por Alberto J. Lapolla






El autor analiza las razones que llevaron a la expansión descontrolada de la soja transgénica y el impacto que ello está produciendo en el medio ambiente, el empleo, la salud y el perfil productivo del país.


Por Alberto J. Lapolla *

El cultivo de soja transgénica forrajera ocupa ya más del 50 por ciento de la producción de granos y el 55 por ciento de la superficie agrícola sembrada, pero si en realidad consideráramos la superficie agrícola original de este proceso, allá por 1995, la expansión es muchísimo mayor. La superficie sembrada hoy con soja RR supera a toda el área sembrada en 1995. Esto implica que para llegar a los 35 millones de hectáreas actuales se debió ocupar una enorme cantidad de tierras históricamente destinadas a la ganadería, a la lechería, al monte frutal, a la horticultura, al monte virgen, a la apicultura, a la producción familiar, y a otros cultivos que fueron desplazados por la soja como el girasol, el maíz, la batata y el algodón. La superficie sojizada crece año a año a costa de otras producciones. Así, en 2004, la superficie agrícola total era de 27 millones de hectáreas mientras que hoy ya superamos las 35 millones, cifra equivalente al 12,5 por ciento de la superficie del país.


El pool sojero multinacional que controla y domina el “negocio” estima que para 2017 la superficie agrícola argentina orillará las 120 millones de hectáreas. Algo así como el 43 por ciento de la superficie nacional, un verdadero disparate ambiental y agronómico. La sojización desenfrenada, lejos de ser un hecho saludable, constituye un verdadero problema para la economía nacional y la protección de nuestro ecosistema agrícola.


Pero lo es también para la vida misma de nuestros habitantes. Sólo 19 naciones en el mundo permiten el cultivo de variedades transgénicas –es decir modificadas genéticamente (OGM)– de manera libre y sólo 5 lo permiten en gran escala: la Argentina es una de ellas, siendo la que posee la mayor superficie relativa de OGM sembrada de manera abierta en el mundo.


Peor aún, el 99 por ciento de la soja sembrada en nuestro país es transgénica. El saber científico actual, aportado por el estudio del genoma humano, ha demolido la teoría de base de la transgenia: “un gen una proteína”, sumiendo a los científicos empleados de las multinacionales en el desconcierto y el ocultamiento. De hecho desconocemos qué efectos puedan producir los OGM en el ecosistema global y en la salud humana, a mediano y largo plazo. La OMS ha señalado que desde 1995, fecha en que los cultivos transgénicos hicieron su irrupción, el 65 por ciento de las afecciones de la población mundial está relacionado con la alimentación.



¡Ay Felipe!


Monsanto culminó el proceso de estabilización de la soja RR en 1993, ya en 1994 fue aprobada por el organismo correspondiente al control alimentario de los EE.UU., con la oposición de las Agencia Nacional Ambiental (USDA). Las fuertes presiones de la empresa lograron que al año siguiente, la USDA aprobara la liberación de la soja RR. Entre la estabilización de la soja RR y su lanzamiento al ecosistema mundial apenas transcurrieron dos o tres años, lapso insuficiente para evaluar efectos ambientales sobre el conjunto del ecosistema global a corto, mediano y largo plazo. Pero lo más grave que nos compete es que en 1995, el entonces secretario de Agricultura de Menem, Felipe Solá, autorizó la liberación de la soja RR en Argentina sin ningún estudio previo que avalara la decisión. De allí en más nada la ha detenido, produciendo graves efectos ambientales, sociales, sanitarios y estructurales.

Todo modelo basado en un monocultivo es esencialmente no sustentable y estructuralmente débil. Sin embargo, la expansión del monocultivo de soja transgénica trae aparejada otros serios problemas. El más importante radica en la degradación de nuestro sistema productivo: hemos dejado de ser un país productor de alimentos para pasar a ser un enclave productor de forraje, para que otras naciones produzcan carne. Somos productores de “pasto-soja”, para que China, India y la Unión Europea puedan criar de manera subsidiada a sus cerdos, aves y vacunos.


En este planteo neocolonial hemos llegado al extremo de venderle soja en grano a Chile para que produzca carne aviar y porcina y la exporte, mientras nosotros importamos ambos productos debido a la reducción drástica de las áreas y los stocks ganaderos producidos por la sojización. El aumento del precio de los alimentos como hortalizas, frutas, lácteos y los diferentes productos cárnicos –la carne ovina pasó de ser un sustituto barato de la carne vacuna a ser un producto de lujo– tiene relación directa con la caída constante del área destinada a su producción.



Contaminación

al por mayor



El otro elemento de extrema gravedad es la altísima contaminación ambiental que produce el sistema, ya que el mismo se basa en el uso masivo de agrotóxicos en forma permanente. No sólo glifosato, sino una larga lista de productos de altísima toxicidad, algunos prohibidos en los países centrales. En la última campaña se usaron alrededor de 220 millones de litros de glifosato, de 23 a 29 millones de litros de 2-4-D, cerca de 7 millones de litros de endosulfán y casi el mismo volumen de atrazina y un volumen menor de diquat y paraquat, llegando a un total de alrededor de 150 mil toneladas de plaguicidas y 1,3 millones de toneladas de fertilizantes, con efectos acumulativos y exponencialmente crecientes desde 1996 hasta la fecha. Tanto el 2-4-D, el diquat, el paraquat, el endosulfán sumados a los coadyudantes y acompañantes del glifosato, son productos altamente cancerígenos. Recientes estudios del Instituto Curie francés, llevados adelante por Robert Bellé, confirman que el glifosato en su forma comercial más habitual, el Round-up, es disparador de los mecanismos formadores del cáncer.


Otro aspecto del problema es la pérdida de la fertilidad de los suelos. Cada cosecha implica una enorme extracción de nutrientes que salen con los granos y que no son repuestos. Para producir una tonelada de grano la soja extrae 16 kg/ha de calcio, 9 kg de magnesio, 7 kg de azufre, 8 kg de fósforo, 33 kg de potasio y 80 kg de nitrógeno. Esta exacción afecta la fertilidad actual del suelo y al repetirse en un ciclo continuo y prolongado, afecta también su fertilidad potencial. Con el agravante que la fertilización química produce contaminación, mientras que la restauración natural de la fertilidad no lo hace y tiene mucho menor costo.


La soja destruye empleo y producción



Cada 500 hectáreas de soja RR genera un solo puesto de trabajo, destruyendo 9 de cada 10 empleos efectivos. La razón es que el tiempo de labranza de la soja transgénica es de 40 minutos/hombre/Ha, contra 180 del sistema tradicional. En cambio 100 hectáreas destinadas a la agricultura familiar producen 35 puestos reales, sin contaminación. Esta bajísima demanda laboral explica que hoy los trabajadores rurales apenas lleguen a 1,3 millón, con el agravante de que sólo un tercio trabaja en blanco.


La sojización también destruye la pequeña producción. Ante los márgenes de ganancia de la soja RR y sin intervención estatal que cambie la ecuación –el “mercado” jamás lo hará– dejan de ser viables la huerta, el monte frutal, la apicultura, la ganadería, el monte artificial, la producción lechera, porcina o apícola. Algunas por competencia, otras simplemente por cercanía a los vuelos u aplicaciones terrestres de glifosato que por ser un herbicida total destruye todo tipo de plantaciones.


Tampoco es rentable la soja RR para superficies menores de 300, 350 y hasta 500 has según la región, por lo cual los pequeños y medianos agricultores deben arrendar o vender sus campos. Esto ya produjo la desaparición de casi 180.000 productores entre 1990 y 2002.


Por último, la sojización ha arrasado el monte nativo, hasta prácticamente su eliminación total. En América latina se han perdido 21 millones de hectáreas de bosque, de los cuales 14 millones corresponden a la Argentina. Todo ello para producir riqueza para un sector minúsculo de la población: 80.000 productores sojeros, sobre 330.000 productores agrarios y 40 millones de argentinos.


Qué hacer


Es necesario un Plan Nacional Agropecuario que organice una salida gradual de la sojización, basado en el repoblamiento rural, con entrega de tierras. Con políticas activas de apoyo de la producción familiar, recuperando la producción natural de alimentos como base del campo argentino. Además de aplicar justas retenciones, es necesario penalizar la exportación de grano, aceite o torta de soja, estimulando la agregación de valor. Hay que recuperar las producciones debilitadas como la ganadería, la lechería y la horticultura. Se deben prohibir las fumigaciones cercanas a los poblados y se deben reducir drásticamente las aplicaciones excesivas e innecesarias de herbicidas y pesticidas, generando políticas de depuración y recuperación ambiental regionales

Este primer paso obligaría a alternar rotaciones agrícolas-ganaderas y rotaciones de cultivos, mejorando la situación ecológica en general. Es necesario reducir el área de soja RR. Los argentinos no necesitamos la soja RR para nuestro desarrollo, su expansión descontrolada ha sido una imposición del “mercado mundial”. Es posible recuperar una política soberana de desarrollo nacional y agropecuario.


* Ingeniero Agrónomo genetista. Director del Instituto de Estudios y Formación de la CMP.


lunes, 12 de enero de 2009

El veneno que asoló el barrio de Ituzaingó


Tras diez años de denuncias de los habitantes del barrio Ituzaingó, de Córdoba, rodeado de campos de soja, la Justicia prohibió fumigar con agrotóxicos cerca de zonas urbanas. De cinco mil habitantes, 200 tienen cáncer. Todas las familias tienen un enfermo.


Por Darío Aranda


El barrio Ituzaingó Anexo, en las afueras de Córdoba, es de casas bajas, asfalto gris y chicos que juegan en la calle. Era como muchos otros barrios, pero hace ocho años ganó notoriedad por la gran cantidad de enfermos de cáncer y niños con malformaciones. Sus habitantes miraron alrededor y comenzaron a encontrar causas de tanto mal: al este, norte y sur había campos de soja, sólo separados por la calle, y las fumigaciones con agrotóxicos llegaban hasta las puertas de las viviendas. La organización Madres de Ituzaingó, nacida a medida que las enfermedades se multiplicaban, relevó los casos y denunció a empresarios sojeros y a la dirigencia política, por complicidad. Las llamaban “las locas”, pero se convirtieron en pioneras en denunciar la contaminación del modelo agrario. A casi una década de las primeras denuncias, la Justicia cordobesa –por primera vez– acaba de prohibir a productores de soja que fumiguen en cercanías del barrio, lo establece como un delito penal y apunta contra el glifosato, el agrotóxico pilar de la industria sojera.



“Fumigar en áreas urbanas viola disposiciones de la Ley Provincial de Agroquímicos y constituye un delito penal de contaminación ambiental, que se pena con hasta diez años de prisión”, explicó el fiscal de Instrucción del Distrito III, Carlos Matheu, que determinó la figura penal de “contaminación dolosa del medio ambiente de manera peligrosa para la salud”. La medida, que podría sentar precedente para decenas de denuncias de todo el país, impide utilizar agrotóxicos a menos de 500 metros de zonas urbanas y, si las fumigaciones son aéreas, la distancia mínima deberá ser de 1500 metros. El fallo focaliza en dos agroquímicos: endosulfán y glifosato.



El endosulfán es un fuerte insecticida utilizado para el control de plagas en algodón, tabaco, sorgo y soja, entre otros. Entre sus principales comercializadoras se encuentra la empresa Agrosoluciones, unidad dedicada al agro de la multinacional química Dupont. Las compañías agroquímicas no mencionan sus efectos sobre la salud, a pesar de que la Red de Acción sobre Plaguicidas (PAN) –integrada por 600 organizaciones de 90 países– afirma que “los efectos del endosulfán incluyen deformidades congénitas, desórdenes hormonales, parálisis cerebral, epilepsia, cáncer y problemas de la piel, vista, oído y vías respiratorias”.



El glifosato es el agrotóxico más conocido de la Argentina. Se comercializa bajo del nombre de Roundup, de la multinacional Monsanto, líder internacional en agrotóxicos y blanco de las denuncias por contaminación ambiental y perjuicio sobre la salud. Las grandes empresas sojeras reconocen la utilización, como mínimo, de diez litros de Roundup por hectárea. En la campaña 2007-2008, el monocultivo de soja abarcó en la Argentina 17 millones de hectáreas y los campos argentinos fueron rociados, en un solo año, con 170 millones de litros del cuestionado herbicida. Se aplica en forma líquida sobre las malezas, que absorben el veneno y mueren en pocos días. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, modificada en laboratorios. La publicidad de Monsanto clasifica al Roundup como inofensivo para al hombre.



En el barrio Ituzaingó Anexo viven cinco mil personas, 200 de ellas padecen cáncer. “Hay casos de jóvenes de 18 a 25 años con tumores en la cabeza. Chicos de 22 y 23 años que ya han muerto. Hay más de trece casos de leucemia en niños y jóvenes”, describen las Madres de Ituzaingó. “En todas las cuadras hay mujeres con pañuelos en la cabeza, por la quimioterapia, y niños con barbijo, por la leucemia”, lamenta Sofía Gatica, con veinte años en el lugar y referente de la organización, que padeció la muerte de un bebé recién nacido (con una extraña malformación de riñón) y, en la actualidad, su hija de 14 años está en pleno tratamiento de desintoxicación (estudios municipales confirmaron que convive con dos plaguicidas en la sangre).




El subsecretario de Salud de la Municipalidad de Córdoba, Medardo Avila Vázquez, fue el impulsor de la medida cautelar en febrero de 2008. “Cuando vimos los aviones fumigando arriba de las casas, hicimos la denuncia por envenenamiento”, explicó. El fiscal Matheu ordenó estudios en los patios de las viviendas y confirmó la presencia de endosulfán y glifosato. También allanó galpones de chacareros, encontró tambores con los agrotóxicos y (además de poner un límite a las fumigaciones) procesó a los productores sojeros, al dueño del avión fumigador y al aviador. “Es un hecho inédito en Córdoba. Hace diez años que ONG y vecinos denuncian intoxicaciones por la soja, y es la primera vez que la Justicia les da la razón, que se privilegia el derecho a la salud y la vida por sobre el derecho a realizar negocios”, celebró el funcionario.



Un relevamiento de la organización Grupo de Reflexión Rural (GRR), que impulsa una campaña para detener las fumigaciones con agrotóxicos, censó diez pueblos con denuncias sobre contaminación. Uno de los casos testigo fue el barrio Ituzaingó Anexo, donde confirmó alergias respiratorias y de piel, enfermedades neurológicas, casos de malformaciones, espina bífida, malformaciones de riñón en fetos y embarazadas y problemas de osteogénesis.



En marzo de 2006, la Dirección de Ambiente municipal analizó la sangre de 30 chicos del barrio: en 23 había presencia de pesticidas. “En todas las familias hay algún enfermo de cáncer, de todo tipo, pero sobre todo de mamas, estómago o garganta. Cada vez que rocían se seca la garganta, arde la nariz y muchos chicos quedan con los ojos blancos, viven a Decadrón”, relató Sofía Gatica y se largó con una lista de consecuencias: bebés sin dedos, con órganos cambiados, sin maxilares y cambios hormonales. “En mi cuadra hay una sola familia sin enfermos. Y están buscando mudarse porque saben que puede caer alguno”, lamentó.



La Organización Panamericana de la Salud (PS) también llegó hasta el barrio Ituzaingó, convocada por la Municipalidad y preocupada por la gravedad del caso. En agosto de 2007 comenzó a analizar los relevamientos existentes, realizó entrevistas y confirmó las denuncias. “Se concluye que el barrio Ituzaingó Anexo puede considerarse como un sitio contaminado. Los contaminantes de mayor importancia son los plaguicidas y el arsénico, fundamentalmente en suelo. La presencia de plaguicidas en tanques de agua posiblemente refleje la intervención de la vía suelo-aire.” Entre las imprescindibles acciones recomienda “incrementar el control sobre fumigaciones clandestinas a distancias menores a las permitidas por ley”.



Las Madres de Ituzaingó reconocen que el fallo judicial (realizado el 30 de diciembre último, pero difundido recién esta semana) llegó “cuando ya todo el barrio está envenenado”, pero se entusiasman al pensar que puede sentar precedente: “Son cientos los pueblos que padecen los efectos tóxicos de los agroquímicos sojeros. Es hora de que la Justicia comience a actuar”.

Fuente Página 12.


Ojalá que el procurador general Esteban Righi lea la noticia!!!!



A los amigos peruanos que les quieren vender los transgénicos, sería bueno que lean la noticia!!!


martes, 30 de septiembre de 2008

RR la cosecha amarga

Trailer Nro. 1.


Trailer Nro. 2.


Trailer Nro. 3.

Si quiere descargar el documental.

Del blog del documental:
RR la cosecha amarga, es un documental independiente que esta teniendo gran acogida por parte del publico, y que se ha presentado en distintos cines de Argentina, como asi tambien en distintos festivales internacionales.
Hasta el dia de la fecha, el documental ha participado en la selecion oficial de distintos festivales y muestras internacionales.
Si quieren saber en dónde se exhibirá o comprar el documental (aclaro que el Partido Pirata no recibe comisión por ésto...) entren en la página del Blog de la película y verán más información:




Acá la dejaron para descargar en un sólo click.


miércoles, 14 de mayo de 2008

La ruta de una empresa

Agente naranja, PCB y glifosato

Por Darío Aranda


La industria sojera argentina, que ocupa 17 millones de hectáreas, funciona a base de un agrotóxico: el “glifosato”, sustancia con la cual se rocían los campos, se eliminan las malezas y que sólo permite el crecimiento de soja transgénica, modificada en laboratorio. El nombre comercial del producto –que acumula denuncias por provocar malformaciones a recién nacidos, abortos espontáneos, cáncer y muerte– es “Roundup”, de la compañía estadounidense Monsanto, la semillera más grande del mundo, que controla el 20 por ciento del mercado internacional. La empresa tiene 107 años de historia y se le reconoce ser impulsor del PCB (elemento cancerígeno utilizado en transformadores eléctricos), proveer en la guerra de Vietnam del químico “agente naranja” (utilizado por las tropas estadounidense para arrasar el territorio enemigo), condenas por publicidad engañosa (justamente por su producto Roundup) y denuncias por presionar a la Agencia de Protección Ambiental (EPA), organismo estatal norteamericano que controla a la industria química.


Con sede central en el estado de Missouri, fue fundada en el 1901 por John Francis Queeny, empleado durante treinta años en la industria farmacéutica, que tomó el nombre de su esposa (Olga Méndez Monsanto) y creó una pequeña empresa, pero de rápido crecimiento; en la década del 20 ya había convertido a la compañía en una de las principales fabricantes de productos básicos de la industria química. En 1928, el hijo de Queeny, Edgar, tomó la presidencia de Monsanto, que alcanzó su era de expansión en la década del 30 con la adquisición de tres empresas químicas.

“El herbicida conocido como agente naranja, que fue usado por Estados Unidos para defoliar los ecosistemas de selva de Vietnam durante los años ’60, era una mezcla de químicos que provenía de varias fuentes, pero el agente naranja de Monsanto tenía concentraciones de dioxina muchas veces superiores al producido por Dow Chemical, el otro gran productor del defoliante”, detalla Brian Tokar en su investigación Monsanto: Una historia en entredicho. Según el trabajo, ese hecho convirtió a Monsanto en el principal acusado en la demanda interpuesta por veteranos de la guerra de Vietnam, que experimentaron un conjunto de síntomas atribuibles a la exposición al agente naranja. “Cuando en 1984 se alcanzó un acuerdo de indemnización por valor de 180 millones de dólares entre siete compañías químicas y los abogados de los veteranos de guerra, el juez ordenó a Monsanto pagar el 45,5 por ciento del total”, explica.

En 1981 la compañía se estableció como líder en investigación biotecnológica, pero recién en 1995 fueron aprobados una decena de sus productos modificados genéticamente, entre ellos la “soja RR”, resistente a glifosato. Promocionaba el Roundup como “un herbicida seguro y de uso general en cualquier lugar, desde céspedes y huertos hasta grandes bosques”. Pero el 26 de enero de 2007 fue condenada por el tribunal francés de Lyon a pagar multas por el delito de “publicidad mentirosa”.En el último trimestre de 2007, Monsanto Latinoamérica facturó 256 millones de dólares, contra los 90 millones de igual lapso de 2006, un incremento del 184 por ciento. En 2006, la facturación global llegó a 4476 millones de dólares. “Gran parte se debió al mayor precio del herbicida glifosato”, reconoce la empresa, que vende el cuestionado agrotóxico con un eslogan irrefutable: “Es el herbicida más vendido del mundo”.

Más sobre Monsanto, la película "El mundo según Monsanto” .Pero está sin subtítulos, en francés, si alguien consigue los subtítulos envíelos a:

enviolibros#gmail.com
(reemplace # por @)

lunes, 21 de abril de 2008

Sobre los biocombustibles, la Soja Roundup y Monsanto

De la página de Monsanto:

Lanzamiento de la soja Roundup RReady 2 Yield




Asimismo el CEO de la compañía, confirmó que el lanzamiento al mercado estadounidense de la 2º generación de soja RR “Roundup RReady 2 Yield” sería en el 2009. La empresa informó que está anticipándose a los tiempos reglamentarios en la realización de las pruebas y ensayos necesarios para la aprobación de su nueva Soja RR 2 de alto rendimiento “Roundup RReady 2 Yield™”

Se trata de un nuevo producto de soja Roundup Ready que se desarrolló con nuevas herramientas biotecnológicas y la aplicación del conocimiento de la empresa basado en el continuo desarrollo de la genómica y la reproducción molecular.


Dos años de datos obtenidos a partir de ensayos a campo sobre una variedad de soja Roundup RReady 2 Yield demostraron una ventaja de rendimiento en comparación con los rindes de soja Roundup Ready de primera generación, con un germoplasma selecto similar en ambos casos. En ensayos a campo, el incremento en los rindes de la nueva soja “RR2” fue de entre un 4 a un 7%, y la empresa espera estabilizar este incremento en un valor cercano a los 5 bushels por acre (unos 340 kilos por hectárea) con respecto a los de la soja Roundup Ready actual.

La información fue suministrada por el presidente (CEO) de Monsanto, Hugh Grant, quien presentó una actualización de los productos en desarrollo de Monsanto, incluyendo su nueva tecnología de soja Roundup Rready 2 Yield, durante el informe de ganancias del tercer trimestre que la empresa realiza a los inversores y los medios.En ese marco, anunció que Monsanto presentó paquetes reglamentarios para Roundup Rready 2 Yield ante el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de los Estados Unidos. Estas presentaciones reglamentarias se realizaron en forma anticipada con relación a la fecha programada y dan la posibilidad de lograr la meta de lanzamiento del nuevo producto para el año 2009, sujeto a las aprobaciones reglamentarias globales.

Por su parte, Robb Fraley, vice Presidente Ejecutivo de la empresa, presentó esta semana un informe sobre la evolución de los desarrollos que está llevando a cabo la empresa, que serán los nuevos productos que estarán disponibles en los Estados Unidos en los próximos años, entre los que se destacan:

  • Maíz tolerante a la Sequía: Se trata de una de las tecnologías de las “nuevas generaciones” agrícolas, de “alto impacto”, que por tercer año consecutivo de ensayos a campo evidencia ventajas en los rindes en comparación con los maíces convencionales (no tolerantes a la sequía).
  • Maíces más eficientes en la metabolización del Nitrógeno: Esta tecnología permite una mayor utilización del nitrógeno, y puede proveer a los productores de una herramienta para aumentar los rindes tanto en ambientes normales como en aquellos en los que haya déficit de nitrógeno.
  • Sojas tolerantes al Dicamba: Se trata de la tercera generación de tecnologías tolerantes a herbicidas; y puede ofrecer a los productores tolerancia tanto en pre como en la post-emergencia; como también aumentar la flexibilidad en la aplicación de herbicidas.
  • Sojas con protección a insectos: Se trata de la primera generación de tecnologías en protección a insectos de oleaginosas, y evidencian ventajas en los rindes con respecto a las sojas convencionales (sin protección a insectos) en casos de infestaciones ligeras a moderadas. La empresa espera poder comercializar esta tecnología junto con las Sojas RR2 de Alto Rendimiento, liderando así un nuevo “paquete” tecnológico en sojas.
  • Sojas Omega-3: Se trata de una de las familias de productos oleaginosos que son mejores para los consumidores, y que ya verifican resultados con rendimientos comparables a los de las sojas convencionales.

“Los productores se encuentran al frente de la innovación, buscando continuamente formas de preservar el rendimiento potencial de sus cultivos, y nuevas formas de aumentar el valor de su producción”, analizó Fraley quien explicó que “las investigaciones de Monsanto en genética (breeding) y biotecnología se enfocan a aumentar los rindes por hectárea, como en contribuir a que tanto productores como consumidores puedan cosechar al máximo todo el potencial de la producción”.

Fraley explicó además como la producción de semillas y la biotecnología se complementan con la tendencia de producir biocombustibles a partir de los granos. Destacó que los programas de investigación genética y biotecnología de la empresa, tanto para maíz como para oleaginosas, están contribuyendo al sector bioenergético de los Estados Unidos, y mencionó que las investigaciones de la empresa podrían proveer apoyo adicional en los próximos años. Los breeders de la empresa ya identificaron híbridos de maíz que producen más etanol por tonelada.

Asimismo, investigaciones en Renessen, (joint-venture de Monsanto con Cargill) podrá aportar tecnologías de nueva generación al sector del Etanol. Renessen se encuentra actualmente trabajando en una combinación de tecnologías de breeding, biotecnología y proyectos de investigación diseñados para incrementar el valor nutricional de los subproductos derivados de la producción de etanol.





Algo se puede entender sobre la soja y los biocombustibles. Seguro que si obtienen la licencia en Estados Unidos acá en el sur, podrán colocar todos sus productos.

Estaba buscando información sobre la Soja Roundup en la página de Monsanto Argentina, no encontré lo que quería, pero me llamó la atención lo que aparece en la página de Monsanto Brasil:


O que é Soja RR

Sementes : Soja Roundup Ready : O que é Soja RR



É um tipo de semente de soja que foi desenvolvida pela Monsanto na década de 80 com o objetivo de tornar a vida do produtor rural mais simples e eficiente e lhe proporcionar maiores ganhos.

Ela possui uma característica que a torna tolerante a herbicida à base de glifosato, usado para dessecação pré e pós-plantio, conhecido por sua eficiência em eliminar qualquer tipo de planta daninha*.

Essa tolerância faz com que o agricultor possa aplicar apenas esse herbicida sobre a soja, reduzindo assim seus custos de produção e o númro de aplicações. Segundo o pesquisador da Universidade Federal de Viçosa prof. Aluízio Borém, houve uma redução de 42,3% na utilização de herbicidas seletivos no Rio Grande do Sul, entre 1999 e 2003, com o cultivo da soja transgênica.

Outros benefícios trazidos pela soja Roundup Ready® são o aumento da produtividade, a eliminação eficiente da matocompetição e a redução no teor de impureza e umidade nos grãos colhidos.

¿Qué es la Soja RR?

Es un tipo de semilla de soja que fue desarrollada por Monsanto en la década del 80 con el objetivo de hacer la vida del productor rural más simle y eficiente y proporcionarle mayores ganancias.

Ella posee una característica que la hace tolerante a herbicidas a base de glifosato para desecación pre y posplantación, conocido por su eficiencia para eliminar cualquier tipo de planta dañina*.

Esta tolerancia hace que el agricultor pueda aplicar sólo este herbicida sobre la soja, reduciendo así sus costos de producción y el número de aplicaciones. Según el investigador Aluízio Borém,, hubo una reducción de 42,3% en la utilización de herbicidas selectivos en Río Grande do Sul entre 1999 y 2003 con el cultivo de la soja transgénica.



Fácil, con la Soja RR y los herbicidos a base de glifosato matamos todas las plantas dañinas...Tambien las otras, le aumentamos el cáncer a la población circundante y así seguimos.

Y ésto lo hacen los grandes productores y ..también los pequeños.

Partido Pirata Argentino.