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lunes, 18 de agosto de 2008

¿Quiere tener una menor producción?, ¡Use transgénicos!

¿Quiere bajar la producción?: ¡Use transgénicos!

El argumento de las autoridades, haciéndose eco de las empresas, es justamente
que los transgénicos son necesarios –pese a los múltiples impactos culturales,
ambientales y a la salud que conllevan– porque aumentarían la producción
agrícola. Un argumento que frente a la crisis alimentaria han recogido muchos
otros gobiernos e instituciones. Sin embargo, esta afirmación es falsa.






En abril del 2008, la Universidad de Kansas publicó un estudio que demuestra, tras analizar la producción del cinturón cerealero de Estados Unidos durante los últimos tres años, que la productividad de los cultivos transgénicos (soya, maíz, algodón y canola) fue menor que en la época anterior a la introducción de transgénicos. La soya muestra una disminución de rendimiento de hasta10%.

La productividad del maíz transgénico fue en varios años menor y en algunos igual o imperceptiblemente mayor, dando un resultado total negativo comparado con las variedades convencionales. También muestran menor rendimiento la canola y el algodón transgénico tomados en períodos de varios años. (Y en todos los casos, las semillas son más caras que las convencionales, por lo que el margen ganancia de los agricultores también es menor)

Este estudio corrobora varios anteriores. En 2007, la Universidad de Nebraska encontró que la soya transgénica de Monsanto producía 6 % menos que la misma variedad de la empresa en versión no transgénica y hasta 11 por ciento menos que la mejor variedad disponible de soya no transgénica. Otros estudios, incluso uno del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en abril 2006, muestran resultados similares. Definitivamente, los transgénicos no son más
productivos.

La razón principal, explican los estudios, es que la transgenia altera el metabolismo de las plantas, lo que en algunos casos inhibe la absorción de nutrientes, y en general, demanda mayor energía para expresar características que no son naturales de la planta, restándole capacidad para desarrollarse plenamente.

La explicación de Monsanto frente al estudio de la Universidad de Kansas, fue que “los trangénicos no están diseñados para aumentar la productividad”. (The independent, 20/4/08)

Monsanto, Dupont-Pioneer y Syngenta, son las tres empresas más grandes del mundo en transgénicos, y también en todo tipo de semillas comerciales. Monsanto controla casi el 90% de las semillas transgénicas, y juntas controlan el 39 por ciento del mercado mundial de todas las semillas, y el 44 por ciento de las semillas bajo propiedad intelectual.

¿Por qué entonces estas empresas –que también son dueñas de las semillas híbridas no transgénicas – insisten en vender sus semillas que producen menos y requieren más agroquímicos? En parte porque son además grandes fabricantes de agroquímicos, pero sobre todo porque todos los transgénicos son patentados y por ello, la contaminación se convierte en un gran negocio.

Las semillas híbridas también se cruzan con variedades nativas. Pero son cruzas de maíz con maíz, a diferencia de los transgénicos, donde la cruza contamina genes de bacterias, virus o cualquier otra especie con la que haya sido manipulado. Pero la diferencia fundamental para las empresas, es que con los transgénicos, la contaminación es un delito imputable a las víctimas.

Cualquier campesino o agricultor que sea contaminado o que use las semillas transgénicas que le compró a Monsanto y las vuelva a plantar (o sea, ejerza el “derecho de los agricultores”) usa su patente sin permiso y está cometiendo un delito por el que puede ser demandado.

Monsanto ya cobró más de 21,500 millones de dólares por juicios contra agricultores en Estados Unidos (Center for Food Safety). Ahora acaba de iniciar un juicio más agresivo, contra toda la cooperativa de agricultores Pilot Grove Cooperative Elevador Inc. de Missouri. Según Monsanto, no le pagan suficientes regalías. El agricultor David Brumback, que se autodefine como “fiel comprador” de los transgénicos de Monsanto hace años, expresa su rabia y afirma que “para
Monsanto todos somos culpables”.(CBS 4 Denver, EUA, 10/7/08). Esto les espera a los agricultores del Norte de México, que piden maíz transgénico. Y también a los que no lo quieren y se contaminarán.

Una vez en el campo, la contaminación transgénica es inevitable, es solamente cuestión de tiempo. Las medidas que plantea el vergonzoso “régimen de protección” que esgrimen las secretarías de medio ambiente y de agricultura en México (Semarnat y Sagarpa) no sólo son limitadas e ignorantes. Directamente no tienen sentido, porque nunca se repetirán en condiciones reales en los campos de los agricultores si se aprobara el cultivo comercial.

Los llamados “experimentos” son otra falacia, como la Ley Monsanto (ley de bioseguridad), para legalizarle a las transnacionales la contaminación generalizada y la caza de agricultores, contra los intereses del campo, contra el corazón de los pueblos y a costa del patrimonio genético más importante de México.

- Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC





El Mundo Según Monsanto.


En donde cuentan varios casos de juicios por "Piratería" de semillas.


lunes, 21 de abril de 2008

Sobre los biocombustibles, la Soja Roundup y Monsanto

De la página de Monsanto:

Lanzamiento de la soja Roundup RReady 2 Yield




Asimismo el CEO de la compañía, confirmó que el lanzamiento al mercado estadounidense de la 2º generación de soja RR “Roundup RReady 2 Yield” sería en el 2009. La empresa informó que está anticipándose a los tiempos reglamentarios en la realización de las pruebas y ensayos necesarios para la aprobación de su nueva Soja RR 2 de alto rendimiento “Roundup RReady 2 Yield™”

Se trata de un nuevo producto de soja Roundup Ready que se desarrolló con nuevas herramientas biotecnológicas y la aplicación del conocimiento de la empresa basado en el continuo desarrollo de la genómica y la reproducción molecular.


Dos años de datos obtenidos a partir de ensayos a campo sobre una variedad de soja Roundup RReady 2 Yield demostraron una ventaja de rendimiento en comparación con los rindes de soja Roundup Ready de primera generación, con un germoplasma selecto similar en ambos casos. En ensayos a campo, el incremento en los rindes de la nueva soja “RR2” fue de entre un 4 a un 7%, y la empresa espera estabilizar este incremento en un valor cercano a los 5 bushels por acre (unos 340 kilos por hectárea) con respecto a los de la soja Roundup Ready actual.

La información fue suministrada por el presidente (CEO) de Monsanto, Hugh Grant, quien presentó una actualización de los productos en desarrollo de Monsanto, incluyendo su nueva tecnología de soja Roundup Rready 2 Yield, durante el informe de ganancias del tercer trimestre que la empresa realiza a los inversores y los medios.En ese marco, anunció que Monsanto presentó paquetes reglamentarios para Roundup Rready 2 Yield ante el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de los Estados Unidos. Estas presentaciones reglamentarias se realizaron en forma anticipada con relación a la fecha programada y dan la posibilidad de lograr la meta de lanzamiento del nuevo producto para el año 2009, sujeto a las aprobaciones reglamentarias globales.

Por su parte, Robb Fraley, vice Presidente Ejecutivo de la empresa, presentó esta semana un informe sobre la evolución de los desarrollos que está llevando a cabo la empresa, que serán los nuevos productos que estarán disponibles en los Estados Unidos en los próximos años, entre los que se destacan:

  • Maíz tolerante a la Sequía: Se trata de una de las tecnologías de las “nuevas generaciones” agrícolas, de “alto impacto”, que por tercer año consecutivo de ensayos a campo evidencia ventajas en los rindes en comparación con los maíces convencionales (no tolerantes a la sequía).
  • Maíces más eficientes en la metabolización del Nitrógeno: Esta tecnología permite una mayor utilización del nitrógeno, y puede proveer a los productores de una herramienta para aumentar los rindes tanto en ambientes normales como en aquellos en los que haya déficit de nitrógeno.
  • Sojas tolerantes al Dicamba: Se trata de la tercera generación de tecnologías tolerantes a herbicidas; y puede ofrecer a los productores tolerancia tanto en pre como en la post-emergencia; como también aumentar la flexibilidad en la aplicación de herbicidas.
  • Sojas con protección a insectos: Se trata de la primera generación de tecnologías en protección a insectos de oleaginosas, y evidencian ventajas en los rindes con respecto a las sojas convencionales (sin protección a insectos) en casos de infestaciones ligeras a moderadas. La empresa espera poder comercializar esta tecnología junto con las Sojas RR2 de Alto Rendimiento, liderando así un nuevo “paquete” tecnológico en sojas.
  • Sojas Omega-3: Se trata de una de las familias de productos oleaginosos que son mejores para los consumidores, y que ya verifican resultados con rendimientos comparables a los de las sojas convencionales.

“Los productores se encuentran al frente de la innovación, buscando continuamente formas de preservar el rendimiento potencial de sus cultivos, y nuevas formas de aumentar el valor de su producción”, analizó Fraley quien explicó que “las investigaciones de Monsanto en genética (breeding) y biotecnología se enfocan a aumentar los rindes por hectárea, como en contribuir a que tanto productores como consumidores puedan cosechar al máximo todo el potencial de la producción”.

Fraley explicó además como la producción de semillas y la biotecnología se complementan con la tendencia de producir biocombustibles a partir de los granos. Destacó que los programas de investigación genética y biotecnología de la empresa, tanto para maíz como para oleaginosas, están contribuyendo al sector bioenergético de los Estados Unidos, y mencionó que las investigaciones de la empresa podrían proveer apoyo adicional en los próximos años. Los breeders de la empresa ya identificaron híbridos de maíz que producen más etanol por tonelada.

Asimismo, investigaciones en Renessen, (joint-venture de Monsanto con Cargill) podrá aportar tecnologías de nueva generación al sector del Etanol. Renessen se encuentra actualmente trabajando en una combinación de tecnologías de breeding, biotecnología y proyectos de investigación diseñados para incrementar el valor nutricional de los subproductos derivados de la producción de etanol.





Algo se puede entender sobre la soja y los biocombustibles. Seguro que si obtienen la licencia en Estados Unidos acá en el sur, podrán colocar todos sus productos.

Estaba buscando información sobre la Soja Roundup en la página de Monsanto Argentina, no encontré lo que quería, pero me llamó la atención lo que aparece en la página de Monsanto Brasil:


O que é Soja RR

Sementes : Soja Roundup Ready : O que é Soja RR



É um tipo de semente de soja que foi desenvolvida pela Monsanto na década de 80 com o objetivo de tornar a vida do produtor rural mais simples e eficiente e lhe proporcionar maiores ganhos.

Ela possui uma característica que a torna tolerante a herbicida à base de glifosato, usado para dessecação pré e pós-plantio, conhecido por sua eficiência em eliminar qualquer tipo de planta daninha*.

Essa tolerância faz com que o agricultor possa aplicar apenas esse herbicida sobre a soja, reduzindo assim seus custos de produção e o númro de aplicações. Segundo o pesquisador da Universidade Federal de Viçosa prof. Aluízio Borém, houve uma redução de 42,3% na utilização de herbicidas seletivos no Rio Grande do Sul, entre 1999 e 2003, com o cultivo da soja transgênica.

Outros benefícios trazidos pela soja Roundup Ready® são o aumento da produtividade, a eliminação eficiente da matocompetição e a redução no teor de impureza e umidade nos grãos colhidos.

¿Qué es la Soja RR?

Es un tipo de semilla de soja que fue desarrollada por Monsanto en la década del 80 con el objetivo de hacer la vida del productor rural más simle y eficiente y proporcionarle mayores ganancias.

Ella posee una característica que la hace tolerante a herbicidas a base de glifosato para desecación pre y posplantación, conocido por su eficiencia para eliminar cualquier tipo de planta dañina*.

Esta tolerancia hace que el agricultor pueda aplicar sólo este herbicida sobre la soja, reduciendo así sus costos de producción y el número de aplicaciones. Según el investigador Aluízio Borém,, hubo una reducción de 42,3% en la utilización de herbicidas selectivos en Río Grande do Sul entre 1999 y 2003 con el cultivo de la soja transgénica.



Fácil, con la Soja RR y los herbicidos a base de glifosato matamos todas las plantas dañinas...Tambien las otras, le aumentamos el cáncer a la población circundante y así seguimos.

Y ésto lo hacen los grandes productores y ..también los pequeños.

Partido Pirata Argentino.

martes, 1 de abril de 2008

Greenpeace y el conflicto del "campo".

El actual conflicto del “campo” dispara múltiples interpretaciones y revela las complejas variables presentes en los dos principales actores en pugna, tanto en la esfera del Gobierno Nacional como en las distintas entidades representativas de la actividad agropecuaria, particularmente aquellas directamente vinculadas a la producción de soja.

Desde el Gobierno Nacional, por las razones que fuere, se ha manifestado ahora una voluntad de modificar la actual estructura de la producción agrícola, caracterizada por la permanente expansión de la actividad sojera.

La medida dispuesta para ello, es un aumento del porcentaje en las retenciones que se aplican a las exportaciones de este grano. Hasta ahora, los aranceles aplicados a las exportaciones vinculadas a la soja llegaban a un 35%, los que después de las últimas medidas del Palacio de Hacienda se convirtieron en aranceles móviles y pasaron a ser del 44,1%.

Una de las razones que suele esgrimirse para aplicar medidas de retención, en cualquier caso, es evitar la suba de los precios de aquellos productos mayoritariamente destinados a la exportación en el mercado interno.

Dos consecuencias directas tiene esta suba en las retenciones a las exportaciones de soja: la primera, y obvia, es aumentar la recaudación que obtiene el Poder Ejecutivo Nacional al aumentar la alícuota de la retención en la exportaciones; la segunda es aplicar un instrumento de desaliento a las exportaciones para evitar el continuo crecimiento de este cultivo en detrimento de otras actividades agropecuarias y expandiendo su área de siembra que avanza sobre ecosistemas forestales naturales. Esta segunda razón ha sido esgrimida por el propio Ministro de Economía, Martín Lousteau (1).

Esta declaración, a la que no podemos suponer hipócrita, manifiesta un giro radical a lo que ha sido la política y los criterios aplicados al desarrollo del sector agrícola en los últimos años desde el Estado nacional, ya que la expansión de la soja no es una consecuencia de una decisión adoptada caprichosamente por los productores agropecuarios.

En los últimos años el Estado argentino colocó a la actividad agrícola al servicio del mercado global de la soja y sus consecuencias están a la vista: la desaparición de una enorme cantidad de otras importantes e imprescindibles actividades agropecuarias que, por la contundencia en la alta rentabilidad sojera, fueron progresivamente abandonadas (tambos, cultivos alternativos, ganadería, etc.) y la descomunal tasa de deforestación y pérdida irreparable de más de 2 millones de hectáreas (2) de bosques nativos desde 1998 hasta ahora.

Para Greenpeace es alentador este cambio de visión que manifiesta el Gobierno Nacional en relación al monocultivo de soja, particularmente en su área económica, ya que significa un reconocimiento del grave problema que sufre el país y que viene siendo denunciado y señalado desde hace años por innumerables organizaciones ambientales, sectores académicos así como también por organizaciones campesinas, como es el caso del MOCASE.

Un reconocimiento por parte del Gobierno Nacional, quizás muy demorado, pero necesario.¿Es el aumento de las retenciones el mejor modo de frenar el proceso destructivo que señalamos? Tal vez lo fuera, pero es imprescindible que las retenciones alienten también otras actividades y prevea los desafíos presentes y futuros si verdaderamente se quiere un desarrollo sustentable, equitativo y no meramente un desarrollo del “campo” diseñado por el mercado global.

No obstante, si suponemos que las retenciones fuesen un argumento válido para contener el proceso desequilibrado y destructivo del fenómeno de la “sojización”, entonces, en esta misma dirección, no pueden seguir existiendo incentivos (retenciones muy bajas) a la exportación de biodiesel en base a soja.

Es decir, estas medidas para frenar la “sojización” para ser creíbles, deben darse en coherencia con otras que formen parte de un rediseño de la actual ley de Biocombustibles. Greenpeace ve como altamente positivo esta nueva visión del Gobierno Nacional que reconoce que la llamada “sojización” no es sustentable ambientalmente, dada la pérdida de biodiversidad y la contribución a la amplificación del cambio climático, mediante la permanente destrucción de bosques nativos.

En este sentido, el Congreso Nacional ha dado ya un paso de enorme importancia en el año 2007 al aprobarse la Ley de Protección de Bosques Nativos, la cual tiene todos los instrumentos necesarios, incluso los fondos, para que se pueda detener la masiva destrucción de nuestro bosques.Pero no podemos perder de vista que dicha ley establece mecanismos para dirimir y transparentar, en cada provincia, cuál será el futuro de los bosques en cada una de esas jurisdicciones.

Si pensamos que la infraestructura que se está montando en el cordón portuario alrededor de la ciudad de Rosario con plantas de biodiésel en base a soja, absolutamente enfocadas hacia el mercado externo, y que esa infraestructura, en pleno desarrollo, demandará soja en una cantidad tal que serán necesarias alrededor de 9 millones de hectáreas de suelo para alimentar dichas plantas.

Este dato nos revela que la presión para continuar expandido la frontera agrícola en detrimento de los bosques, o mediante la expulsión de otras actividades, como la ganadería que buscará nuevos sitios donde desarrollarse, lo cual provocará más deforestación. Es decir, directa o indirectamente, la producción de biodiesel será una nueva máquina de destrucción masiva de bosques nativos.

Nuevamente la potencia del mercado global, con avidez infinita y precios cada vez más altos, pueden hacer fracasar esta incipiente toma de conciencia del Gobierno Nacional así como los procesos de ordenamiento territorial que la Ley de Bosques obliga realizar en cada jurisdicción provincial.

No podemos perder una hectárea más de bosques nativos, debemos revalorizar e incentivar su explotación sustentable y volver a colocar al campo en una dinámica de diversificación que brinde mayor estabilidad económica y racionalidad ambiental.Greenpeace alienta al Gobierno Nacional a adoptar medidas tendientes a revertir el cuadro de sojización y deforestación que describimos y que ya ha comenzado a instalarse, por ahora tímidamente, en el discurso de algunos ministros y esperamos que las entidades agropecuarias acompañen un cambio progresivo hacia un modelo de desarrollo que no extermine, por ejemplo, lo último que nos queda de bosques nativos.

El conflicto alrededor de las retenciones debería derivar en una revisión de esta situación, sino será meramente una puja por beneficios económicos entre un sector y el Gobierno Nacional, situación que si bien tiene relevancia en si misma, no puede impedir que ambos actores comiencen a evaluar que en el mediano y largo plazo nos urge pensar como país otro modo el desarrollo agropecuario, de otra forma seguiremos en un espiral en el que se destruye nuestro único capital, el capital natural de bosques y suelos.



— Greenpeace Argentina

1- El ministro justificó los incrementos en las alícuotas a la soja para que no se traslade al mercado interno la suba internacional de precios. Y agregó: "Hay que detener la sojización, que compite con producciones que queremos aumentar, como carnes y leche entre otros". Por otra parte, dijo que las bajas en las retenciones al trigo y el maíz se debe a la necesidad de "aumentar el incentivo a la producción de insumos básicos para la elaboración de alimentos que consumen los argentinos".


La Nación: Martes 11 de marzo de 2008



http://buscador.lanacion.com.ar/Nota.asp?nota_id=994630&high=sojizaci%F3n


2- Según la Unidad de Manejo del Sistema de Evaluación Forestal (UMSEF) de la SAyDS de la Nación entre 1998 y 2006 la pérdida de Bosques nativos en las principales provincias del Norte y Centro del país, alcanza las 1.890.599 ha. Teniendo en cuenta que el promedio de desmontes de los últimos cuatro años evaluados oficialmente es de 277.000 ha. se estima que la deforestación desde 1998 a la actualidad supera las 2.000.000 de ha.