Mostrando las entradas con la etiqueta decrecimiento voluntario. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta decrecimiento voluntario. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de noviembre de 2011

Programa de radio dedicado al Decrecimiento-Desde San José-Zaragoza-España

martes, 13 de septiembre de 2011

#Decrecimiento...Y pensar que vamos a pasar de 100 a 160 millones de toneladas de soja....

domingo, 4 de septiembre de 2011

Charla sobre Decrecimiento

domingo, 31 de julio de 2011

Sostenibilidad y #decrecimiento - Paul Ariès




Sostenibilidad y decrecimiento - Paul Ariès 

La solución no será técnica, la solución será política.



¿Trabajar mucho es moralmente virtuoso? -


lunes, 18 de abril de 2011

“El centro del problema no es el neoliberalismo, es el capitalismo”

Fuente Página 12

Asesor de la Conaie, la organización indígena más grande del Ecuador, miembro de Clacso y profesor universitario, Pablo Dávalos advierte sobre el “neoinstitucionalismo”, la continuación, dice, del neoliberalismo por otros medios. Las políticas extractivistas en América latina y el significado del sumak kawsay, la filosofía originaria del “buen vivir”, que en Ecuador está incorporada a la Constitución.
Por Verónica Gago y Diego Sztulwark
Desde Quito
–Una de las paradojas más visibles en Ecuador es que a la vez que es una economía dolarizada, tiene la legislación más avanzada sobre “el buen vivir”. ¿Cómo conviven esas dos realidades? ¿Qué materialidad tiene, más allá del texto constitucional, la cuestión del buen vivir? –Nosotros utilizamos el dólar para todas las transacciones, no tenemos moneda nacional. La pérdida de la moneda nacional se dio en la crisis financiera que tuvimos en 1999 y 2000. En esa crisis, los bancos implosionaron, produjeron una grave situación de conmoción y el gobierno de ese entonces optó por rescatarlos con recursos públicos, entre ellos, la moneda nacional. Las consecuencias fueron una devaluación y una inflación sin precedentes en el Ecuador que determinaron el fin de la moneda nacional y la adopción del dólar. Los dólares entonces tienen que venir necesariamente por la vía del comercio exterior. Eso ha obligado a que la economía ecuatoriana sea muy abierta con relación a los mercados mundiales. Al estar muy abiertos, somos muy vulnerables. El esquema de dolarización se ha sostenido, básicamente, por las remesas que envían los migrantes. En el año 2006, esas remesas alcanzaron un punto de 3000 millones de dólares, que para una economía tan pequeña como la ecuatoriana es muy significativo. Y, además, por la coyuntura de los altos precios del petróleo: en el año 2008, cada barril de petróleo se incrementó por sobre los 100 dólares, que para una economía que exporta petróleo como la ecuatoriana es también muy significativo.
–Es decir que la dolarización se sostiene por ingresos externos... –Estas dos fuentes, el petróleo y las remesas, han sostenido la dolarización hasta el día de hoy, lo que ha significado que la economía ecuatoriana se convierta en una economía de rentistas, de consumo, en la que no hay producción. Eso también se puede visualizar en el hecho de que el desempleo –el abierto y el encubierto (es decir el subempleo)– alcanzan al 60 por ciento de la población económicamente activa de Ecuador. Es decir, cada 100 ecuatorianos en capacidad de trabajar apenas 40 ecuatorianos tienen empleo formal. El resto no tiene empleo y tiene que buscar estrategias de sobrevivencia. La dolarización ha trastrocado también el sistema de precios. En este momento, nuestra canasta familiar está sobre los 550 dólares, mientras que el salario mínimo vital está en 240 dólares. La poca industria nacional que queda es más bien complementaria a las importaciones. Esto también ha significado que el poder de los bancos se vaya concentrando cada vez más, porque son los que determinan a quiénes entregan créditos para la dolarización, y en función de esa capacidad de arbitraje se le otorga un enorme poder al sistema financiero.
–¿Qué se plantea desde el gobierno actual frente a esta situación? –El gobierno necesita dólares y tiene que apostar a garantizar su mayor entrada. Pero como no hay industria, la única forma por la cual esos dólares ingresan es por la vía del endeudamiento y por la vía de la renta de los recursos naturales. No existen otras fuentes. Por un lado, el gobierno ha empezado un agresivo proceso de endeudamiento, sobre todo con China. En los últimos meses del año 2010 ha suscrito convenios bilaterales con China por cerca de 5 mil millones de dólares y ha entregado el petróleo como garantía de pago de esa deuda. Y la otra apuesta del gobierno de Rafael Correa está en ingresar a la extracción de recursos naturales, en especial la minería y los servicios ambientales.
–¿Qué tipo de propuesta surge de los movimientos sociales? –Ante eso, los movimientos sociales, y en especial el movimiento indígena, han propuesto un nuevo paradigma de vivencia y convivencia que no se asienta ni en el desarrollo, ni en la noción de crecimiento, sino en nociones diferentes como la convivialidad, el respeto a la naturaleza, la solidaridad, la reciprocidad, la complementariedad. Este nuevo paradigma o esta nueva cosmovisión es denominada como la teoría de sumak kawsay o el “buen vivir” y efectivamente ha sido recogida en la Constitución ecuatoriana como régimen alternativo de desarrollo.
–¿Podría definir los puntos centrales de su carácter alternativo? –En primer lugar, hay que romper las individualidades estratégicas, porque en el capitalismo uno piensa primero en sí mismo, uno dice “primero yo, yo soy ciudadano, yo soy consumidor, yo maximizo mis propios beneficios y utilidades”. La noción de sumak kawsay plantea una solidaridad de los seres humanos consigo mismos, que ha sido rota por el discurso del liberalismo. Pero, a diferencia del discurso del socialismo –que planteaba una relación con una sociedad más grande, y de esta sociedad con el Estado–, en el discurso del sumak kawsay la relación del individuo ya no es con el Estado sino con su sociedad más inmediata, con su comunidad, de donde los seres humanos tienen sus referentes más cercanos. Y esta sociedad a su vez se relaciona con otras sociedades más grandes de tal manera que las estructuras de poder se construyen de abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo. Lo segundo que plantea el sumak kawsay es quitarnos de la cabeza la noción de que más es preferible a menos. Es decir, de que siempre tenemos que producir y tener más según reza el paradigma del desarrollo, del crecimiento, de la acumulación. Y a no ver en los objetos la ontología de los seres humanos.
–Eso supone casi un cambio radical en los modos de vida... –Por eso lo tercero tiene que ver con la dimensión del tiempo. Nosotros creemos que el tiempo es lineal y, por tanto, creemos en la acumulación. La estructura del tiempo que en este momento pertenece al capital. El sumak kawsay plantea devolverle a la sociedad el tiempo: una noción de temporalidad donde el tiempo pueda ser circular abierto. Un cuarto elemento es conferirle un sentido ético a la convivencia humana. Para el liberalismo puede haber democracia política pero no puede haber democracia económica, por eso la formación de utilidades de las empresas y de los consumidores no tiene absolutamente nada que ver con la ética. El sumak kawsay propone un cambio en ese sentido: ya no puedo enmascarar decisiones sociales en nombre de un consumo individual. Y eso significa que los recursos que han sido producidos por la explotación laboral o la depredación ambiental ya no pueden ser objetos del intercambio social. Hemos ahora logrado cierta legislación, por ejemplo para defendernos de la esclavitud o del trabajo infantil. Pero tenemos que avanzar más allá.
–Cuando se habla de alternativa en el Cono Sur, generalmente se postula al neodesarrollismo contra el neoliberalismo. ¿Cuáles serían los rasgos alternativos a esta vía neodesarrollista que hoy es la que tiene un consenso relativo en la región? –El centro del problema no es el neoliberalismo. El centro del problema es el capitalismo. El neoliberalismo es una forma que asume el capitalismo, una forma concentrada en el poder que tienen las corporaciones y el capital financiero-especulativo. El capitalismo puede crear nuevas formas ideológicas, políticas, simbólicas, y un modo de reinventarse y lograr legitimidad a través de estas formas que ni siquiera son keynesianas, sino neodesarrollistas. Y fundamentalmente implican pensar que si nosotros explotamos la naturaleza vamos a tener recursos para hacer obra social. Eso es un engaño; como fue aquello que se decía en la época del neoliberalismo: que si privatizábamos absolutamente todo, íbamos a tener estabilidad económica. Finalmente, nunca tuvimos estabilidad económica. Igual ahora: si explotamos todos los recursos de la naturaleza, tampoco vamos a tener recursos para el sector social, ni tampoco recursos para el pleno empleo.
–¿Usted advierte sobre la capacidad del neoliberalismo para reinventarse? –Estamos viendo cómo América latina entra en un proceso de reconversión caracterizado por la desindustrialización y la producción básicamente de commodities basadas en materias primas, donde los gobiernos utilizan el monopolio legítimo de la violencia para garantizar el despojo territorial, que significa la propiedad de pueblos ancestrales, para poner esos recursos naturales a circular en la órbita del capital. El neoliberalismo, a través del Consenso de Washington y las políticas del FMI y del Banco Mundial, adecuaron las economías en función de las necesidades del sistema-mundo, pero eso no significa que el neoliberalismo haya alcanzado las metas de estabilidad macroeconómica, ni mucho menos. Ahora estamos pasando a una nueva dinámica sustentada en la producción y en la renta de materias primas. Hay que estar atentos a los discursos que quieren justificar estas derivas extractivistas. El sistema que llamamos capitalismo tiene que ser cambiado, con las relaciones de poder que lo atraviesan, con los imaginarios que lo constituyen. El capitalismo tiene que ir al archivo de la historia de la humanidad, porque si sigue simplemente va a poner en riesgo a la vida humana sobre el planeta Tierra.
–Desde su perspectiva, el neodesarrollismo es compatible con el liberalismo. ¿Tiene esto que ver con cierto giro en las “recetas” de los organismos internacionales como el Banco Mundial? –Es una pregunta muy pertinente, y pongo un ejemplo clarísimo. En América latina, ¿dónde han visto algún debate, algún texto, que critique al neoinstitucionalismo económico? Pero resulta que el neoinstitucionalismo económico es la doctrina, es el corpus teórico-analítico-epistemológico que está conduciendo las transformaciones y el cambio institucional de América latina y el mundo. Los penúltimos Premios Nobel de Economía, Elinor Ostrom y Oliver Williamson, son Premios Nobel institucionalistas. Joseph Stiglitz, a quien seguramente conocen bien en la Argentina, es un Premio Nobel institucionalista. También Douglas North de 1993 o Gary Becker de 1992. El institucionalismo plantea un discurso crítico a los mercados. Hay un texto de Stiglitz que se llama “El malestar en la globalización” publicado a inicios de 2000, donde se convierte en el más duro crítico del FMI y lo acusa de cosas que nosotros desde la izquierda lo habíamos acusado ya en la década del ’80. ¡Pero resulta que entonces Stiglitz era presidente del Banco Mundial! Es decir, trabajaba en Wa-shington en la oficina de enfrente a la del FMI. Esto se explica porque tienes al Banco Mundial realizando estudios a propósito de la reactivación del Estado; hay uno de 1997 que se llama “Reconstruyendo el Estado”, en el que plantea la forma por la cual tienes que reconstruir el Estado y la institucionalidad pública. Pero también recomienda la participación ciudadana, la democracia directa, el respeto a la naturaleza, la eliminación de la flexibilización laboral, etc. Entonces, una de dos: o el Banco Mundial se hizo de izquierda, o la izquierda se hizo del Banco Mundial.
–¿Cuál es su respuesta? –Es necesario empezar a indagar y a posicionar los debates económicos. Porque en la década de los ’80 teníamos en claro lo que significaba el Consenso de Washington y el neoliberalismo. En la versión de Friedman, de Hayek, de Von Mises o de los neoliberales criollos, como Cavallo. Ahora bien, resulta que el neoliberalismo va cambiando, va mutando; el capitalismo de 2000 no es el capitalismo de 1990, en absoluto. Por eso es que ahora acude a otros expedientes teóricos mucho más complejos, con una epistéme más interdisciplinaria. ¿Y qué hacemos nosotros en la izquierda? ¡Nos quedamos criticando el Consenso de Washington cuando el Consenso de Washington ya ha sido criticado por el mismo FMI e incluso por el Banco Mundial! Y resulta que ahora, en la década del 2010 vemos cómo los cambios teóricos se dan hacia el neoinstitucionalismo y la izquierda latinoamericana no han creado su oportunidad de debatir, analizar y discutir con el neoinstitucionalismo económico. No podemos quedarnos en los marcos epistemológicos que justifican la nueva imposición neoliberal. Por eso, nosotros hablamos de postneoliberalismo, aquí en el Ecuador, para referirnos a la etapa del cambio institucional.

Fuente Página 12


miércoles, 8 de diciembre de 2010

La propuesta Municipal del Partido Pirata Argentino

A continuación algunas de nuestras posibles propuestas municipales (programa Globo Reporte 3 de Diciembre de 2010):



Primera Parte.

Si no aparecen los subtítulos en Youtube aprieten en donde dice CC y aparecerán.


Segunda Parte.

Si no aparecen los subtítulos en Youtube aprieten en donde dice CC y aparecerán.



Tercera Parte.

Si no aparecen los subtítulos en Youtube aprieten en donde dice CC y aparecerán.

Lamentablemente esta parte está cortada, falta el principio del cuarto bloque.


Piensen lo que nos están dejando los sojeros....Piensen lo que nos dejarán las mineras...

Para qué?, qué otras alternativas tenemos?, pensemos, busquemos otro modelo urgente por favor!!!


sábado, 4 de diciembre de 2010

“La destrucción de la biodiversidad tiene las mismas causas que la degradación social”-ROBERT BARBAULT

Fuente Página 12.

“La destrucción de la biodiversidad tiene las mismas causas que la degradación social”

Barbault es un reconocido especialista de la biología de las poblaciones humanas y, a partir de los años ’80, uno de los primeros que reflexionó sobre el concepto de “biodiversidad”. En su reflexión se aúnan dos fuentes disociadas: la ecología naturalista y la ecología política. El resultado resalta una evidencia no siempre destacada: “Nuestra existencia se funda sobre los sistemas vivientes”. De allí su cruzada científica contra el crecimiento del PIB como única variable del desarrollo y su defensa de una “cooperación” con el tejido viviente del planeta.


Por Eduardo Febbro

Desde París

¿Qué es la vida? Un paseo a través de las pasarelas de la Galería de la Gran Evolución del Museo de Historia Natural de París bosqueja una respuesta singular: los elefantes, los dinosaurios, las jirafas, las cebras, los monos, los tigres, los rinocerontes, las focas, los incontables pájaros y mariposas componen un retrato alucinante de la diversidad de la vida terrestre. Del silencio atomizado de esos animales, de su eterna inmovilidad científica ofrecida a la observación, se desprende una sensación de admiración, de extrañeza y de hermandad sustancial con aquel laberinto de especies. La terminología moderna define esa variedad de seres vivos que pueblan la Tierra con un término no siempre comprendido en su exacta profundidad: la biodiversidad, eso que el biólogo francés Robert Barbault llama “el tejido viviente del planeta”. Tejido, red, malla, entrelazado, entramado, la relación entre las especies es una interconexión permanente que no excluye al ser humano. Barbault es un reconocido especialista de la biología de las poblaciones humanas y, a partir de los años ’80, uno de los primeros que reflexionó sobre el concepto de “biodiversidad” que el entomólogo Edward Wilson puso de moda cuando advirtió sobre la acelerada desaparición de las especies. Biólogo, profesor en la Universidad de París VI y director del Departamento Ecología y Gestión de la Biodiversidad en el Museo Nacional de Historia Natural, Barbault ha explorado ese “tejido viviente” pero no como una curiosidad científica sino en su relación más directa y peligrosa con las sociedades humanas. En su libro más célebre, El elefante en la cacharrería (Editorial Laetoli, 2009), el biólogo francés analizó la “destrucción programada de la biodiversidad” bajo la presión del crecimiento de las sociedades humanas. La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN) calcula que una tercera parte de las especies animales o vegetales están amenazadas de extinción y que la velocidad de esa extinción es mil veces más elevada que el ritmo natural. Barbault aúna en su reflexión dos fuentes disociadas: la ecología naturalista y la ecología política. El resultado es un trabajo riguroso y claro que resalta una evidencia no siempre destacada por la ecología política: “nuestra existencia se funda sobre los sistemas vivientes”, todo lo que consumimos “proviene de los seres vivos”. De allí su cruzada científica contra el crecimiento del PIB como única variable del desarrollo y su defensa de una “cooperación” con el tejido viviente del planeta, es decir, con los seres vivos. Robert Barbault observa a menudo que de la biodiversidad sólo percibimos la palabra, que Occidente vive tan alejado de la biodiversidad que hasta perdió la conciencia de que la aventura del ser humano en el planeta es posible gracias a ella, incluso cuando consumimos gas o petróleo. ¿Qué es la vida? Pues precisamente eso: un tejido de diversidades que la especie humana se ha empeñado en destruir.

Los sentidos de la biodiversidad

–La biodiversidad es una palabra de moda cuyo sentido profundo, sin embargo, escapa a la comprensión completa. Los medios la resumen a la relación que puede haber entre una araña y una mosca, pero la biodiversidad es algo más complejo e incluso más estratégico que el cambio climático.

–Si se inventó la palabra biodiversidad no fue sólo para afirmar que la vida es diversificada. No, fue para introducir algo nuevo y radicalmente diferente: se trata de tomar conciencia de nuestras implicaciones en la biodiversidad, a la que yo defino como el tejido viviente del planeta. Existen redes, mallas, tejidos e interacciones entre las especies, entre nosotros y las especies. Y es ese tejido el que hoy se está deconstruyendo, destejiendo. La biodiversidad es un fenómeno geopolítico que plantea muchos problemas. Cuando nos referimos a la biodiversidad estamos aprendiendo muchas cosas sobre nosotros, los seres humanos. La biodiversidad es un espejo, es un problema de la sociedad humana y no sólo de los seres vivos, que pueden prescindir de nosotros. El sistema de lobbies que está detrás del desarrollo actual tiene una potencia financiera tal, una capacidad de comunicación y de manipulación de la opinión tan grande que llega a sembrar la duda en la sociedad sobre los problemas derivados de la biodiversidad o del cambio climático. Tenemos una visión limitada de la biodiversidad, como si sólo se tratara de un catálogo de especies o de una colección de estampillas. No se llega a entender que una especie es semejante a la población humana, es un conjunto de individuos que depende de recursos, de un territorio.

–Usted señala en sus trabajos una paradoja terrible: nuestra relación con el sistema de los seres vivos es destructora cuando, en realidad, el ser humano depende enteramente de la integridad de ese sistema.

–El modo de desarrollo económico está gobernado por una especie, la humana, que se ha desarrollado a un paso acelerado y que, para vivir, requiere constantes recursos. El sistema económico dominante hizo perder de vista la noción según la cual nuestra existencia se funda sobre los sistemas vivientes. Las energías fósiles, carbón o petróleo, son el resultado de los seres vivos. Todo lo que comemos proviene de los seres vivos, de la diversidad. La ropa con la que nos vestimos, incluso cuando es sintética, proviene de la diversidad porque sale del petróleo y el petróleo es el trabajo de la vida durante millones y millones de años. Todo parte de las estructuras de los seres vivos, estamos rodeados de ellos. La razón de ser de la diversidad es la estrategia de adaptación a los cambios, a las catástrofes. Ello explica por qué los seres vivos son tan diversificados y por qué hay mucho más que tres especies en la Tierra. Para durar en un mundo que cambia todo el tiempo sólo la diversidad tiene esa capacidad de adaptación.

El papel de la cooperación

–Usted también pone de relieve otra de las carencias de la visión contemporánea de la naturaleza. Se ahonda mucho en los principios de preservación, de protección, pero se aborda muy poco la noción de cooperación entre las especies, concretamente, entre el ser humano y su entorno natural. Se erigió la competición y el desarrollo como norma, o sea, como abuso.

–Consumimos en exceso lo que nos da la vida y olvidamos con ello la noción de cooperación con las especies. Se ha trabajado muy poco sobre la cooperación entre las especies. Hasta los años ’80 se hablaba mucho acerca de la relación entre el predador y la presa pero muy poco sobre la interacción, la cooperación. Eso me llevó a interesarme en la historia del pensamiento ecológico. En esos textos encontré un reflejo de la sociedad industrial, es decir, el concepto de competencia por encima de todo, la relación comedor/comido. Nada había sobre la importancia de las relaciones basadas en la cooperación. Sin embargo, en la historia de los seres vivos, la cooperación y las interacciones positivas entre individuos de la misma especie y de especies diferentes son fundamentales, tanto más cuanto que constituyen la fuente de la diversidad y de la vida en la Tierra. No niego la existencia de la competencia entre las especies, pero también encontramos los mismos niveles de cooperación. Por ejemplo, si reflexionamos un poco, enseguida nos damos cuenta de que la agricultura no es otra cosa que una relación de cooperación entre el Homo Sapiens, las plantas y los animales que hemos domesticado. Las sociedades humanas también funcionan en torno de la confianza y la cooperación. Como lo vimos con la crisis financiera, cuando se produce una ruptura en la confianza se fractura la sociedad y nada funciona. La misma ley que rige las sociedades humanas vale para los seres vivos.

–Sin embargo, el modelo de desarrollo es totalmente destructor, a la vez de la biodiversidad y de la idea de cooperación.

–Este sistema se construyó según la hipótesis de que la naturaleza era una cuestión de recursos infinitos, ilimitados. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII esa hipótesis podía ser válida porque el impacto del ser humano sobre la naturaleza era moderado. Pero con la aceleración del tiempo, gracias a los desarrollos técnicos y científicos y a la irrupción de la sociedad industrial, la población humana creció enormemente, y con ello sus necesidades. Esa hipótesis es entonces inaplicable. El cambio se produjo con la Segunda Guerra Mundial. A partir de allí se aceleró la depredación de los recursos. Desde entonces nada detuvo el movimiento. Hoy sabemos que esa política no puede continuar. Se inventó el concepto de desarrollo sostenible, pero tengo la impresión que esa idea feliz se limita a una suerte de marca, de etiqueta, de sello carente de beneficios. De hecho, por más desarrollo sostenible que se quiera impulsar, si no se reflexiona sobre la falsedad en que se basó nuestro modo de funcionar, no sirve de mucho. Si se quiere cambiar el rumbo de la situación es imprescindible llevar a cabo esa reflexión, encontrar en qué nos equivocamos a fin de reincorporarnos al tejido de lo viviente planetario y tomar conciencia de que dependemos de él. Es preciso cambiar muchas cosas de forma radical. Esto no se hará de un día para el otro. Pasar de un sistema de desarrollo como el nuestro, totalmente depredador, a otro más racional, necesitará tiempo. Desarrollo sostenible también quiere decir desarrollar la calidad de vida. Pero claro, si se habla de desarrollar el crecimiento del PIB entonces caemos en un sin sentido. Lamentablemente ése es el riesgo que corremos hoy.

La dictadura del PBI

–La idea de crecimiento es intrínseca al concepto de desarrollo. Resulta filosófica y políticamente imposible hacer entender que la dictadura del crecimiento del PIB como única medida del desarrollo humano y del progreso es un suicidio programado.

–La realidad es la siguiente: si pasamos a un modo de crecimiento más económico y eficaz apenas esto nos permitirá ganar un poco de tiempo para intentar, al menos, cambiar de dirección. Pero el problema que se plantea es que es casi imposible hablar de decrecimiento. No se acepta la idea de que el crecimiento no puede ser eterno, es imposible hablar de ello o analizar qué estamos poniendo dentro de la palabra crecimiento, qué es lo que sí puede crecer y lo que no. Ese ha sido uno de los límites que encontré en el desarrollo sostenible. No se trata de discutir sobre lo sostenible sino sobre qué es exactamente el desarrollo, eso que concierne a las sociedades humanas y que debería permitirles durar el mayor tiempo posible. La crisis de la biodiversidad nos obliga hoy a reflexionar en esos términos. Lamentablemente, la biodiversidad sigue limitada a las reservas, a la idea simple de preservación. Y todo sigue igual porque las referencias son estrictamente económicas y ese modo de desarrollo económico no toma en cuenta los estragos que se ocasionan. ¡Muy por el contrario, los estragos están incluidos en el crecimiento! Cuanto más se destruye, más se aumenta el PIB. ¡Con un indicador semejante hemos empezado muy mal!

–Se ha llegado a una velocidad de destrucción de la biodiversidad mil veces superior a la velocidad natural.

–La velocidad de destrucción de la biodiversidad es considerablemente mayor que la natural y, sobre todo, si no se cambia nada esa destrucción continuará acelerándose. Esa es la principal preocupación, que muy pocos toman en serio.

–Incluso si hay un debate al respecto, muchos científicos sostienen que hemos llegado a la sexta etapa de la extinción.

–Depende de cómo se digan las cosas porque si no esto puede tener un aspecto más negativo que constructivo. Se dice: estamos en la sexta crisis de extinción y se hace la analogía con las cinco precedentes, que se produjeron cuando el ser humano no estaba aquí y en escalas de tiempo que nada tienen que ver con las escalas con las que vivimos hoy. La última extinción duró millones de años. Dicho esto, debemos comprender que estamos en un proceso, en una fase de aceleración de la tasa de extinción. En nuestra calidad de especie humana tenemos la capacidad de reaccionar. Si somos capaces de hacer la guerra de un día para otro, incluso cuando no hay dinero, pienso que podemos resolver el problema. No creo que vayamos a erradicar por completo la amplificación de la erosión de la biodiversidad, pero podemos tender hacia una estabilización, a una coexistencia pacífica con la biodiversidad. Prefiero decir que estamos en una fase de incremento de la extinción, conocemos la causa y tenemos los medios de corregir la tendencia. Necesitamos la riqueza de los seres vivos para seguir teniendo una calidad de vida humana en la Tierra. No es la supervivencia biológica del hombre lo que está amenazado, es su supervivencia como ser humano con una gran H lo que está en la cuerda floja, es decir, su dimensión de ser humano. Las causas de la destrucción de la biodiversidad son las mismas que desencadenan la degradación social. Hacer como si fueran cosas distintas, como si los problemas de las especies fuesen secundarios y los problemas del desempleo una cosa de primer plano, no es pertinente: en realidad, la misma aplanadora que degrada la sociedad humana degrada el marco de vida de las sociedades humanas en todo el mundo.

–¿Cómo explicar la indiferencia y hasta la irresponsabilidad planetaria de la población humana, especialmente en Occidente, frente a la degradación de la biodiversidad, a la desaparición de las especies?

–Creo que es ante todo un problema de impotencia. Además, la población humana es cada vez más humana y Yalta un elemento central: la desaparición de la transmisión de la información sobre las especies. Ya casi no quedan abuelos para contar cómo era antes la naturaleza. Pero lo más fundamental que ha ocurrido es que el ser humano se cortó del resto de los seres vivos. Se descompuso la trilogía judeo cristiana: Dios, el hombre y la naturaleza. Cuando uno se baña en la visión dinámica de la biodiversidad, en el tejido de lo viviente en el planeta, en sus interacciones, en las relaciones de parentesco que hay entre las especies, lo que se llama el árbol de la vida, ello nos lleva a tomar conciencia de que estamos arraigados muy profundamente en lo viviente. En nuestros genes tenemos herencias que remontan a millones y millones de años. Por consiguiente, sentirse un primo cercano de los otros seres vivos en una época de profunda desestabilización equivale a una forma saludable de arraigamiento. A partir de ahí podemos redescubrir nuestra relación parental con las otras especies, nuestra dependencia con el resto de los seres vivos y ver así la riqueza que hay en todo esto. Nuestra relación de dependencia con los seres vivos también nos da nuestra libertad de seres humanos para desarrollar nuevas cosas. Hay una paradoja en la toma de conciencia de la dependencia, que es a la vez la base de una auténtica libertad.

Los caminos de la humanidad

–¿Cómo transmitir ese saber, esa conciencia, a las nuevas generaciones? La educación, que es una base decisiva, ha fracasado hasta ahora. ¿No habría que refundar el sistema educativo para desarrollar las nociones de biodiversidad, cooperación, interacción?

–La educación sigue siendo esencial. La educación debe ser un instrumento de formación al espíritu crítico.

–La ecología política tiene un lugar sobresaliente en el discurso y en la sociedad. ¿Acaso los ecologistas no pecaron por falta de amplitud, por una incapacidad de explicar con más generosidad la relación del ser humano con la naturaleza?

–Esa crítica es válida tanto para la ecología política como para la ecología científica. Si miramos la historia, la ecología nació poco después de la explosión de la Revolución Industrial con la influencia de Thomas Malthus y los problemas que planteó en torno del equilibrio entre el crecimiento de la población y los recursos. De inmediato, los científicos se pusieron a mirar cómo funcionaba la naturaleza, en qué se basa la regulación de los efectivos de las plantas y los animales. En ese entonces la ecología se hacía preguntas que hoy se hace el desarrollo sustentable. Era el problema de fondo. Pero después, de forma progresiva, la ecología fue monopolizada por los naturalistas. Se empezó a hablar de las poblaciones animales y vegetales, de los ecosistemas, como si el hombre no tuviera nada que ver. De hecho, se puso al ser humano de costado. La ecología política hizo lo mismo, con el condicionante negativo de que la ecología política no se apoyó en la ecología científica. No estoy seguro de que un solo partido político pueda responder a los problemas que nos plantea el mundo de los seres vivos. Para mí, lo importante es lo que yo llamo tener una visión ecológica del mundo. Debemos pasar de un mundo en donde se ven las cosas parcelarias a otro donde se perciben las interacciones entre el todo y el todo, tanto entre las mismas sociedades humanas entre sí como entre las sociedades humanas y el resto del mundo. Esa visión permite comprender las interacciones y los efectos colaterales. Con ese enfoque estamos seguros de que somos conscientes de que pertenecemos a la biosfera. La gente ni siquiera es consciente de que la atmósfera es un recurso natural y que también es el resultado del trabajo de los seres vivos. Si no hubiese habido vida en la tierra no tendríamos atmósfera.

–Finalmente, la idea individual de desarrollo, o sea, de crecimiento, aplastó a todas las demás.

–El acento que se puso en la individualización ha sido nefasto, pero esa idea es también una de las riquezas de las sociedades occidentales. Si no se la controla como es debido o si no tenemos conciencia de ella sólo cosechamos lo negativo. La libertad para cada individuo no excluye la responsabilidad y la interacción. Fíjese si no en la historia de Estados Unidos, llena de páginas oscuras. Estados Unidos es hoy uno de los grandes, grandes problemas, es uno de los responsables más decisivos de la situación actual. Hay algo muy perverso en el sistema norteamericano: por un lado está la imagen de libertad total, de imperio del bien. Pero no es así. Cuando analizamos el resultado de la cumbre de Copenhague, la culpa del fracaso no la tienen ni China ni la India. La situación a la que llegamos hoy la produjo la sociedad occidental. Hemos, por ejemplo, depredado muchos países. Pero el éxito de la sociedad occidental se forjó con el tributo oscuro que pagaron los esclavos, la trata de seres humanos, la expoliación. El saqueo de los recursos del mundo entero hizo nuestra riqueza pero hoy nos conduce a constatar que hasta el clima se degrada. Los responsables somos entonces nosotros. Si fuésemos responsables no diríamos que la culpa la tienen los chinos o la India porque quieren imitarnos. Habría que decir: pecamos en exceso y, ahora, debemos sanear la situación. Lamentablemente no se procedió así y vamos a perder 30 años. Occidente perdió una oportunidad. Todo esto es consecuencia del culto al individualismo que nos lleva a perder de vista una noción esencial: en las sociedades humanas, lo más importante es lo social, incluso en la economía. Sin la dimensión social el hombre no existiría.

Fuente Página 12.


Otra forma de seguir pensando en el "Decrecimiento Voluntario".



domingo, 21 de noviembre de 2010

Decrecimiento Voluntario y Alimentación...Hasta los médicos están pidiendo volver atrás...

Cuarta parte del programa de TV brasileña "Globo Reporter" sobre Obesidad en Estados Unidos.

Si quieren verla en Youtube


La propaganda del Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York sobre el consumo de gaseosas azucaradas.




Este programa se emitió el 19 de Noviembre de 2010, me llama la atención que los médicos hablen, al final del programa, de volver atrás...Están hablando de "Decrecimiento Voluntario".

Piensen que este es el modelo que estamos copiando en la Argentina, y , en general, en todo el mundo.
Ahora hacer campaña cotra las gaseosas en la Argentina donde ni siquiera esá prohíbida la propaganda de cigarrillos...


Si quieren ver las otras partes del programa:


  • Primera parte de "Globo Reporter" dedicado a la alimentación en Estados Unidos.


  • Segunda parte del programa Globo Reporter sobre la alimentación en Estados Unidos en Missisipi, el estado más gordo de la Unión.


    Tercera parte, en Boulder la ciudad de pesonas más delgadas de la Unión.

    En realidad la parte final del programa está al principio de este post...( puede pensarse como un remix ;-0 )


  • Algo más sobre la moneda que recetan los médicos para conseguir alimentos saludables.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Carlos Taibo-Sobre Decrecimiento

Si quiere verlo en Blip.tv.


Si quiere escucharlo solamente.

Si quiere descargar el archivo mp3 de la conferencia.





Según aclaran en blip.tv y si escuchan la conferencia hasta el final verán que faltarán unos 5 minutos.

Ahora uno puede preguntarse qué tiene que ver todo ésto con el Partido Pirata:


Si lo escuchan a Carlos Taibo él en algún momento comenta que a pesar que en el primer mundo hay muchas opciones para elegir, hay "sobreabundancia" para consumir, éso no los hace más felices.

Otros puntos que toca es el tema de los alimentos, el hecho que con el agua no pasa lo mismo, por ahora, que con otros insumos como la electricidad, él lo atribuye a que el agua , en España, es administrada por el Estado, entonces hay interés en que no se desperdicie más que en que se sobreconsuma. También habla sobre los trenes, el tren bala...Cosas que llaman la atención ya que a los argentinos nos resultan más o menos cercanas.

El debate sobre los trenes o si hacen falta o no trenes balas no es tan lejano en la Argentina.

Algunas coincidencias entre lo que hace el gobierno español y el nuestro:

Cristina apuesta a que se vendan más autos o a hacer autopistas, más glifosato y esas cosas....Y , algunos de nosotros, percibimos que , por lo menos, en Internet podemos ser inmensamente ricos pero no por eso más felices....

Al mismo tiempo si pasamos a nuestro mundo el tercer mundo vemos que hay peleas por decrecer quizás no en el sentido del primer mundo pero si en las peleas por los glaciares, por un ambiente más sano, por menos glifosato, por no a las minas. Así que en la Argentina existe una pelea por el decrecimiento. Tal vez de otra manera, pero decrecimiento al fin.

Tal vez lo más amenazador de los piratas en Internet sea que podemos llegar a consumir, sin pagar, hasta morir pero que con eso sólo no se llega a la felicidad. Lo más importante es compartir y buscar la felicidad. No con más capitalismo, no con más consumismo, sino decreciendo y repartiendo mejor las cosas.

Habría que evaluar cuánto es el oro que de verdad precisa la Argentina , cuánta la soja, si de verdad precisamos tantos transgénicos....Y plantear un modelo diferente.

Una posible , entonces, economía, o plan económico pirata.




jueves, 4 de noviembre de 2010

Serge Latouche-Economista y objetor del crecimiento

Fuente "El País" de España.


Serge Latouche, profesor emérito de Economía de la Universidad de París-Sud (Orsay), es uno de los teóricos del decrecimiento, una propuesta que rechaza el crecer por crecer y la sociedad de consumo. Invitado por el Institut del Territori, Latouche alertó en una charla en Valencia sobre la sobreexplotación del planeta. Urge un cambio, por eso, para Latouche, "la crisis es una buena noticia".

Pregunta. Es un buen momento, estos tiempos de crisis, para las teorías del decrecimiento, ¿no?

Respuesta. Sí y no. Sí, porque la crisis económica se añade al desastre ecológico, lo que nos lleva a un shock terapéutico que exige otro sistema [de producción]. Y no, porque la reacción de todos los Gobiernos y los poderes económicos no es corregir sino reproducir el sistema actual; más industria de automoción y más cemento, lo que es una contradicción. Los Gobiernos los admiten, pero hacen lo contrario para evitar tensiones sociales y siguen impulsando los bancos, el capital...

P. ¿No es utópica su propuesta?

R. Es una revolución y toda revolución implica un cambio de mentalidad. Está mayo de 1968, que no fue violento. La gente salió a la calle a pedir otro modelo de vida. No fue un cambio tan espectacular como la revolución francesa, pero sí trajo transformaciones. El planeta necesita que cambiemos de estilo de vida.

P. ¿Hay alguien que pueda liderar este movimiento?

R. Los cambios no se producirán con las estructuras actuales, que son del XIX. Serán asociaciones, pero no necesariamente un partido político. Yo, al menos, no tengo intención de crearlo.

P. ¿Qué cambios prenderán?

R. La relocalización porque permite desmundializar, cuestiona los mercados financieros y encuentra un sentido diferente a la producción local y ecológica.

P. ¿Una vuelta al campo?

R. Una vuelta al campo, dicho así no. Pero sí creo que habrá una agricultura no productivista. No debe entenderse como un retorno al pasado, habrá que reinventar una agricultura más próxima, menos productiva y que use menos pesticidas y engordes químicos.

P. El paro es el gran drama de esta crisis. ¿Qué haría usted?

R. Los Gobiernos reimpulsan el crecimiento, lo que nos arroja de nuevo contra el muro. Hay soluciones fáciles como aumentar la población agrícola, reducir las horas de trabajo o potenciar el reciclaje. La industria de la automoción podría fabricar tecnología solar en lugar de coches.

P. ¿Cómo vive un objetor del crecimiento?

R. No hay que ser de una sobriedad masoquista. Pero yo, por ejemplo, no cojo el avión, prefiero el tren. Ir por la ciudad en coche es también bastante desagradable. Si cogemos la bicicleta, mejor. No me gusta beber el agua en botellas de plástico. Prefiero las biocooperativas a los grandes almacenes y cosas así.

P. ¿Está el decrecimiento reñido con Internet?

R. Los que han tenido una opción radical de volver al campo, ser autónomos y producir sus propios alimentos, todos tienen ordenador. El decrecimiento no demoniza necesariamente Internet.

Fuente "El País" de España.



Serge Latouche, gran ideólogo del decrecimiento -1

Si quieren verlo en Youtube.


Serge Latouche, gran ideólogo del decrecimiento - 2/2

Si quieren verlo en Youtube.