Mostrando las entradas con la etiqueta somalí. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta somalí. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de septiembre de 2011

Todos Somos Jubilados del 24 de Setiembre -#somalia #piratassomalies

Presionen en play para escucharlo sin descargar o
En este programa participa Jorge Rulli sobre Somalia y la situación de hambre que está sucediendo en ese país.

Idea y producción general: Arturo Cavallo.

Días y horarios:

- Sábado a la hora 10, y durante el mes de enero domingos a la hora 9, por AM 690 Radio K 24
- En distintos horarios por AM 1090 Radio Popular.
- En distintos horarios por AM 1310 Radio Difusora Antárida Argentina"
  Más información en el site de Arturo Cavallo.


viernes, 4 de septiembre de 2009

Somos los Piratas II

El Pirata Morgan.
Fuente Página 12.
Es una nota parecida a la que escribiera en su momento Frei Betto sobre los piratas somalíes.

Somos los piratas


Por Juan Forn

Curioso el asunto de los piratas somalíes. Si nos guiamos por los diarios, vienen a ser algo así como el nuevo azote de la humanidad, después de la mafia rusa y las maras centroamericanas: durante el último año, han atacado o secuestrado un centenar de barcos y llevan cobrados casi doscientos millones de dólares en rescates. Se los tilda de sanguinarios e implacables, incluso de tener su propia agenda terrorista, aunque los pocos testimonios de rehenes de esos secuestros señalen lo contrario.

El asunto no es nuevo. Según el libro canónico sobre los filibusteros, A General History of Piracy, atribuido durante mucho tiempo a Daniel Defoe (el autor de Robinson Crusoe), pero en realidad escrito por el marino Nathaniel Mist basándose en testimonios directos, los piratas se regían por un código que combinaba el honor y lo comercial, cuyo creador fue el famoso filibustero Morgan (premiado por la corona británica, cuando por fin se entregó, con la gobernación de Jamaica). Tanto Edward Teach, más conocido como Barbanegra, como las mujeres piratas Anne Bonny y Mary Read (quien se hizo embarazar cuando fue capturada para salvarse de la horca) se regían a rajatabla por ese código, en muchos aspectos menos despótico, económicamente más equitativo y de mayor tolerancia racial que el de las navieras esclavistas. Sostiene el historiador marxista Marcus Rediker que en todas las tripulaciones piratas había hasta un tercio de negros, quienes tenían derecho a usar armas, a votar y a cobrar su parte del botín. El capitán de un barco invadido salvaba su vida si todos los miembros de su tripulación aseguraban a los piratas que no era abusivo. Y, cuando los piratas tomaban un barco, elegían por votación al nuevo capitán, que representaba los intereses de la tripulación.

Rediker sostiene que la piratería crece cuando el capitalismo avanza y el Estado retrocede y que los actuales piratas somalíes se parecen mucho a los de hace tres siglos: son violentos y peligrosos, pero no hacen daño a los rehenes que cooperan; se hicieron piratas para salir de pobres (recientemente, un pirata somalí declaró a Associated Press: “No nos consideramos ni la mitad de delincuentes que los que pescan ilegalmente en nuestras aguas, los que descargan desechos tóxicos en nuestras costas, los que venden armas y estimulan las guerras civiles en nuestro territorio”) y seguramente serán erradicados cuando un poder mayor decida que eliminarlos es más barato que tolerarlos, tal como lo demuestra sin proponérselo el capitán francés Patrick Marchesseau en su libro Prise d’otages sur le Ponant (“Toma de rehenes en el ‘Ponant’”).

Me explico: Marchesseau es el capitán del “Ponant”, un velero de lujo del consorcio multinacional CMA-CGM con capacidad para setenta pasajeros, que hacía cruceros por el Mediterráneo durante el verano y por las islas Seychelles durante el invierno europeo. En marzo del año pasado, luego de reparar una avería en Madagascar, llevaba su nave sin pasajeros por el Golfo de Adén, rumbo al canal de Suez, cuando fueron secuestrados por piratas somalíes. A bordo del “Ponant” iban sus treinta tripulantes (la mayoría de ellos no eran marineros, sino personal de hotel, incluyendo a siete mujeres) y fueron presa fácil de los piratas que los abordaron desde un bote Zodiac, a punta de Kalashnikov. Marchesseau alcanzó a enviar una señal de socorro a los buques de la marina francesa que patrullan las aguas de la zona (parte del operativo antiterrorista internacional Enduring Freedom, que incluye desde cruceros de guerra hasta portaaviones con misiles, helicópteros y comandos paracaidistas, de banderas norteamericana, canadiense, inglesa y francesa).

Luego de revisar el barco en busca de armas y reunir a la tripulación en cubierta, el jefe pirata explicó en rudimentario inglés que no harían daño a nadie y que se irían en cuanto cobraran el rescate de tres millones de dólares. Ordenó poner proa a Ras Asir, en la costa de Somalia, hizo fondear el “Ponant” y procedió al inicio de las negociaciones, por radio, con la sede central de CMA-CGM en Marsella, mientras sus hombres desangraban dos ovejas en cubierta y asaban la carne para alimentar a los rehenes (aunque el “Ponant” tenía dos chefs a bordo y una bodega provista de todo tipo de exquisiteces). Las negociaciones duraron cinco días y el mismísimo Rodolphe Saadé, director ejecutivo de la CMA-CGM, estuvo a cargo desde Marsella, mientras se mantenía comunicado por línea directa con el presidente Sarkozy (Saadé fue uno de los mayores contribuyentes a su campaña). Durante esos cinco días, el “Ponant” fue vigilado de cerca por una fragata de guerra francesa y un portaaviones canadiense, cosa que no inmutó a los piratas. Marchesseau explica en su libro que el dinero del rescate lo iba a pagar la aseguradora de CMA-CGM y que, si bien la extorsión es ilegal para la legislación francesa, si el pago se realiza con dinero privado, no infringe la ley.

Cuando por fin se autorizó el pago del rescate y una lancha a motor llevó el efectivo hasta el “Ponant”, los piratas liberaron su presa y partieron en su Zodiac rumbo a la costa, seguido por un helicóptero del portaaviones canadiense. Marchesseau y su tripulación fueron fletados en un avión de guerra directo a París: el propio Sarkozy los recibió en el aeropuerto, delante de las cámaras de TV, y anunció que los piratas habían sido atrapados por los canadienses, “con autorización del gobierno somalí” (que opera desde Kenia “debido a la falta de seguridad”). Marchesseau se tomó una licencia para escribir su libro y luego lo presentó por toda Francia. Cosa curiosa, la prensa lo trató como un simpático libro de aventuras, y así lo ve el propio Marchesseau, aunque en sus páginas explica como al pasar que, aunque los cuatrocientos barcos de la CMA-CGM (entre cruceros y cargueros) usen bandera francesa, están radicados en un paraíso fiscal del Pacífico Sur llamado Mata-Utu, donde no sólo no hay puerto de aguas profundas sino que la CMA-CGM mantiene allí únicamente una casilla de correos y una dirección de e-mail.

La gran ironía de todo el asunto es que las compañías navieras que hoy piden protección son las mismas que durante años buscaron cualquier resquicio legal para evadir los impuestos y exigencias sindicales de su país de origen. Y precisamente por haber logrado una existencia más allá de las regulaciones y leyes nacionales, no podrían contar con ayuda de ningún Estado, si no fuera por la guerra sin fronteras contra el terrorismo iniciada por Bush. De todas maneras, como señala cándidamente Marchesseau en su libro, los consorcios navieros son por naturaleza muy adaptables: si los barcos que hoy las defienden se fueran mañana del Golfo de Adén, contratarían ellos mismos su servicio de vigilancia. Y si eso les resulta muy caro, les ofrecerán a los propios piratas somalíes que se encarguen de protegerlos (como hizo la corona británica con el pirata Morgan en 1675). De manera que la próxima vez que oigamos la canción de Los Auténticos Decadentes, ya sabemos a quiénes se están refiriendo.

Fuente Página 12.


Notas:
Acá dejamos un libro atribuido a Daniel Defoe sobre piratas libertarios en Madagascar y otro libro de Charles Johnson .

En la wikipedia sugieren que Mist era el editor y Defoe el autor del libro.

Acá está, en inglés, para descargar el libro y se lo atribuyen a Defoe.

Acá está la información del libro de Marcus Rediker sobre Piratas.

viernes, 24 de julio de 2009

Piratas de ayer y hoy- Escrito por Frei Betto


Fuente Correo y Ciudadanía.

Son aterradoras las noticias sobre piratas en la costa de la Somalía. Para mi, es casi como encontrar, hoy, a dinosaurios en plena Amazonia. Piratas eran, hasta ahora, legendarios personajes de mi infancia. En carnaval, disfrazados o no de piratas (pañuelo de seda roja en la cabeza, parche en el ojo negro y espada de madera), cantábamos alegres la famosa canción de carnaval de 1947: "Yo soy el pirata de la pata de palo / del ojo de vidrio/ de cara de malo..."

De repente, las noticias de que, en pleno siglo 21, hay piratas de verdad atacando grandes embarcaciones en el litoral de Somalía. es Homero quien, en la Odisea, cita por primera vez ‘pirata’, término que deriva del griego ‘asaltar’.



Entre los siglos 16 y 18, los piratas infestaron los mares del Caribe. La actual Isla de la Juventud, en Cuba, era conocida como Isla del Tesoro y fueron escenario de varias historias de aventuras. Alli los piratas escondían sus botines.



¿Todos los piratas son bandidos? El historiador norteamericano Marcus Rediker, en el libro Villains of all nations (Villanos de todas las naciones), describe las dramáticas condiciones en que trabajaban los marinos ingleses en los siglos pasados. Vivian en un infierno fluctuante, tratados como esclavos. Quien se rebelara azotado como nuestro João Cândido, el "almirante negro" de la Revuelta de la Chibata (1910). Los reincidentes, eran lanzados a los tiburones; los sobrevivientes, recibían salarios de hambre.



Los marinos fugados de la inhumana marina de sus majestades se hicieron piratas y crearon, en contraposición, "otra marina posible": abolieron la tortura, relizaron elecciones para sus comandantes, compartían entre todos el botin. Mientras ellos asaltaban navios, la marina europea saqueaba países - en Asia, en África y en América Latina. La historia de nuestro continente que lo diga...



Según Rediker, los piratas, que acogían a bordo esclavos africanos para liberarlos, implantaron "uno de los planes más igualitarios para la distribuición de recursos que había en todo el mundo, en el siglo 18".



Somalía entró en colapso en 1991 y, desde entonces, sus nueve millones de habitantes viven en situación de miseria. La costa del país es utilizada por las naciones metropolitanas como basurero de la chatarra nuclear. Junto a la basura atómica, otros tipos de desechos han sido lanzados al mar de Somalía, causando enfermedades en la población, como erupciones de piel, nauseas y bebes con malformaciones. Después del tsunami de 2005, muchos presentaron síntomas de radiación. Murieron cerca de 300 personas. Innumerables navíos europeos saquean la pesca del litoral de Somalía. Por año, cargan de alli toneladas de atún, camarón y langosta.



Asi, los "piratas" somalíes – que se autodefinen "Guarda Costera Voluntaria de Somalía" - son pescadores afectados en sus derechos y en busca de alguna compensación frente al saqueo y a la contaminación de suas aguas por naciones europeas. en entrevista al diario The Independent, Sugule Ali, uno de los líderes de los "piratas", declaró: "no somos bandidos del mar. Bandidos del mar son los pesqueros clandestinos que saquean nuestros peces."



Johann Hari, columnista del diario inglés, se pregunta: "¿Por qué los europeos suponen que los somalíes deberían dejarse morir de hambre pasivamente por las playas, ahogados en la basura tóxica europea, y asistir pasivamente a los pesqueros europeos (entre otros) pescando lo que, después, los europeos comen elegantemente en los restaurantes de Londres, Paris o Roma? Europa no hizo nada durante mucho tiempo. Pero cuando algunos pescadores reaccionaron y se entrometieron en el camino por el que pasa el 20% del petróleo del mundo, inmediatamente Europa despachó para allá sus navios de guerra."



En el siglo 4 a.C., un pirata preso fue llevado ante la presencia de Alejandro, el Grande, que indagó si él pretendia transformarse señor de los mares. El hombre respondió cual era su intención: "La misma que usted, haciendose señor de las tierras; pero, como mi barco es pequeño, soy llamado ladrón; y usted, que comanda una gran flota, es llamado de emperador."



Y hoy, ¿quién es el principal ladrón?



Frei Betto es escritor, autor de "Gusto de Uva" (Garamond), entre otros libros.