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sábado, 27 de febrero de 2010

Cuestiones sobre el dominio público


Gracias a la Vida cantada por Mercedes Sosa


Lo leímos en Derecho a Leer.

Fuente Página 12.


La nueva ley no fija ninguna responsabilidad para los sellos respecto del material cuyo derecho invocan. Especialmente para aquellos discos que mantuvieron durante años fuera de catálogo.

Por Diego Fischerman

La Cámara de Diputados convirtió recientemente en ley un proyecto presentado por el Senado, que prolonga de 50 a 70 años los derechos de las compañías fonográficas sobre los discos que alguna vez editaron. La ley hace pensar, inmediatamente, en el triunfo de propietarios legales sobre inescrupulosos usurpadores, en la protección a las ediciones “oficiales” por sobre las “piratas” y, obviamente, en el respeto a la obra de los artistas en lugar del más salvaje de los saqueos. Y así fue festejada por destacados músicos. En los fundamentos se dice, por ejemplo: “Un caso claro y paradigmático es el primer álbum fonográfico interpretado por Mercedes Sosa, titulado La voz de la zafra, publicado en 1961, que caería en el dominio público en el inminente 2011, si la legislación no fuera modificada como aquí se propone”. Y, más allá del error en cuanto a los alcances de la ley anterior (el disco habría entrado en el dominio público en 2012, una vez que los cincuenta años desde su edición original se hubieran cumplido), el ejemplo propuesto por el senador José Pampuro es paradigmático, aunque por razones sumamente diferentes de las enunciadas.

Si el senador hubiera conocido algo sobre el tema, se habría percatado de que la nueva ley prolonga los derechos de la compañía que, precisamente, mantuvo ese disco fuera de catálogo durante la friolera de cuarenta y ocho años. Un período que, por otra parte, podría presumirse mucho más largo si la muerte de Mercedes Sosa no hubiera llevado a los directivos de Sony a rebuscar en su catálogo el único disco de esa cantante que había sido editado (y nunca vuelto a publicar) por RCA, de la que es actual propietaria. En los fundamentos se mencionan también los primeros discos de Sandro (parece que veían venir el negocio), de Palito Ortega y Violeta Rivas. El problema es que la ley, que nada tiene que ver con los derechos de autor, es la mera extensión de un contrato (un convenio entre dos partes) aunque, en este caso, con una sola parte contemplada. Es decir que no fija, para las casas discográficas que presionaron para retener los derechos sobre unos pocos títulos y artistas a los que asignan valor comercial, ninguna responsabilidad ni deber con respecto a ese material pero, sobre todo, a aquel que no reviste para ellos ningún interés pecuniario pero forma parte del patrimonio cultural de la humanidad.

No cabe mucha duda de que los sellos seguirán editando a Sandro, al Club del Clan y, dentro del tango o el folklore, a Los Chalchaleros, a Troilo, a D’Arienzo y alguno más. Pero, de no haber ninguna ley complementaria que establezca los deberes que esa extensión del derecho debería conllevar, las consecuencias de la ensalzada norma serán la desaparición del mercado de todo aquello que los sellos jamás quisieron reeditar. Sin una reglamentación complementaria, la nueva legislación derivará en la convalidación del derecho de las compañías a no editar determinados discos y en la imposibilidad de obtenerlos por parte de los potenciales interesados. Una somera evaluación de antecedentes revela, por ejemplo, que Universal, actual propietaria de Philips, nunca editó en CD la mayoría de los discos originales de Mercedes Sosa, mantiene fuera de catálogo el segundo volumen de la Historia del Tango por Astor Piazzolla, tiene inédito su Veinte años de vanguardia con sus conjuntos desde hace nada menos que cuarenta y seis años, y jamás publicó el Romance de la muerte de Juan Lavalle, de Eduardo Falú y Ernesto Sabato. EMI nunca editó en CD los discos originales del Sexteto Mayor y relegó las geniales grabaciones de Troilo para Odeón a un disco llamado From Argentina to the World, donde no se consigna absolutamente ninguna información y, para peor, de las 24 piezas registradas por la orquesta entre 1957 y 1959 incluyó, arbitrariamente, sólo 20. El dominio público es el de todos. El que acaba de refrendarse, si no se lo corrige de alguna manera, será el del perro del hortelano.





martes, 24 de noviembre de 2009

Organizaciones sociales discuten la extensión del monopolio de fonogramas

Buenos Aires. 24 de noviembre de 2009.-
Un grupo de organizaciones sociales vinculadas al campo de la cultura libre y el dominio público entregó una carta a los diputados nacionales para discutir el proyecto girado desde el senado, bajo el número S3030/09 que propone la extensión del monopolio sobre fonogramas de 50 a 70 años.

Patricio Lorente, Presidente de Wikimedia Argentina, dijo que “es una lástima que se legisle este tipo de extensiones sin discutir los impactos que esto tiene sobre nuestro acervo cultural. Quienes construimos voluntariamente proyectos tales como la famosa enciclopedia libre Wikipedia, tendremos ahora una dificultad extra no sólo por la reducción de los materiales disponibles para los proyectos sino porque buena parte de los trabajos en dominio público que ya forman parte de proyectos libres como Wikimedia Commons, volverán al dominio privado y dejarán de estar disponibles en la red”. “Primero nos tomamos el trabajo de ponerlos a disposición pública y ahora tendremos que trabajar para retirarlos” agregó el wikipedista.

“Subyace a este proyecto la idea de que el dominio público es tierra de nadie” explica Beatriz Busaniche, de la Fundación Vía Libre, y agrega que “esto es una idea totalmente errada: el dominio público es nuestro acervo cultural, el espacio donde ya nadie puede impedir a otros el acceso a la cultura, independientemente de que se pueda pagar o no por ella”.

“Hay quienes confunden el dominio público con el olvido de los autores. Nada más alejado de la realidad. Los derechos morales sobre las obras son para siempre y no existe mejor manera de preservarlos que haciéndolos populares y accesibles a todas las personas, no sólo aquellas que pueden pagarle a los herederos de los autores, los derechos de reproducción” expuso Román Gelbort, presidente de la Asociación Civil Gleducar.

El colectivo La Tribu también participa de esta acción. Desde la Radio ubicada en la calle Lambaré, enfatizan que “este proyecto que pasó sorprendentemente rápido por todos los canales legislativos merece como mínimo un poco más de discusión, ya que se trata de un proceso privatizador sobre lo que es nuestro espacio cultural común”.

Con este proyecto, los legisladores argentinos van a contramano de compromisos asumidos por el país en foros internacionales como la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, en cuyos principios se rescata que “Un dominio público rico es un factor esencial del crecimiento de la Sociedad de la Información, ya que genera ventajas múltiples tales como un público instruido, nuevos empleos, innovación, oportunidades comerciales y el avance de las ciencias. La información del dominio público debe ser fácilmente accesible en apoyo de la Sociedad de la Información, y debe estar protegida de toda apropiación indebida .”

Matías Lennie, músico de RedPanal, un proyecto de construcción colaborativa de música libre, remarca justamente el efecto retrógrado de esta iniciativa desde el mismo campo de la música. “Deberíamos pensar cómo fortalecer la cultura popular y hacer que las nuevas generaciones se empapen de la riqueza de nuestra sonoridad argentina y latinoamericana. Este proyecto es retardatario, porque va en contra de eso” explica el músico. “Existe una función social de la música que la transforma en un bien no factible de ser apropiado por unos pocos, confundir el lobby de la industria discográfica con mecanismos de fomento de la cultura es un problema, ya que en la era digital, existen innumerables esquemas superadores que deberíamos explorar y fomentar”.

El proyecto de Ley S3030/09 se aprobó sobre tablas en el Senado hace muy pocos días. La perspectiva es que se apruebe, también en un trámite rápido y sin discusión pública alguna en la sesión del miércoles 25 de noviembre en Diputados.

Es seguro que esta ley no nos dará más obras de Mercedes Sosa pero si hará que miles de argentinos pierdan la posibilidad de gozar de su arte. Habrá que esperar 20 años más para distribuir libremente algunas grabaciones de quien se dijo a si misma “mi meta es cantar para la gente del pueblo” , dice la carta entregada a los diputados nacionales por este grupo de organizaciones que defienden el derecho humano a “tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.”.
La carta enviada por las organizaciones está disponible en
http://www.vialibre.org.ar/wp-content/uploads/2009/11/carta.extension.fonogramas.pdf

Las organizaciones firmantes son:

Fundación Vía Libre – Colectivo La Tribu – Asociación Civil Gleducar – Wikimedia Argentina – Gcoop, Cooperativa de Trabajo en Software Libre – RedPanal – Buenos Aires Libre (BAL), – Cooperativa de Trabajo en Tecnologías de la Información y el Conocimiento (COTTIC) – Código Sur.

Para conversar y ampliar esta información, puede contactar a

Beatriz Busaniche. Fundación Vía Libre
info@vialibre.org.ar

Sebastián Vázquez. Colectivo La Tribu
culturalibre@fmlatribu.com

Patricio Lorente. Wikimedia Argentina
correo@wikimedia.org.ar

Marías Lennie. RedPanal
matiaslennie@redpanal.com

Nicolás Echaniz. Buenos Aires Libre
nico@rakar.com

Eduardo González. Partido Pirata Argentino
ppirataargentino#gmail.com