Mostrando las entradas con la etiqueta sojeros. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta sojeros. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de junio de 2012

El Discurso sojero transgénicos-La solidaridad sojera corporativa

El Discurso sojero transgénicos



Parte 7: La solidaridad sojera corporativa



Córdoba: La Federación Agraria Argentina apoya a los productores imputados de contaminación dolosa



Claudio Lowy Buenos Aires, 14 de junio de 2012.-



El discurso sojero transgénico



Hoy hay dos sistemas agroalimentarios en pugna:

· Por un lado, el sistema de monocultivo extensivo con agroquímicos, del cual el sistema transgénico es sólo el último eslabón.

· Por el otro, el sistema que integra la agricultura familiar, la vía campesina y los diferentes sistemas agroecológicos, que tiene emprendimientos que se sostienen a pesar de los ataques sistemáticos que padecen, y está en permanente conformación, articulación y crecimiento.



El objetivo de estos escritos es mostrar las mentiras, los engaños, los ocultamientos y las tergiversaciones del discurso de los que promueven y/o se benefician con el sistema de monocultivo extensivo con agroquímicos, incluido el transgénico, que sólo para abreviar es denominado aquí “discurso sojero transgénico”.

En este séptimo texto analizo las argumentaciones de la defensa corporativa de los productores cuando algunos de ellos son imputados de envenenar o instigar el envenenamiento de la población y/o del ambiente.



El discurso de los productores sojeros



El 24 de mayo la filial Córdoba de la Federación Agraria Argentina (FAA), por resolución de una asamblea de más de 120 asociados, manifestó su apoyo a los productores imputados de instigar al delito de contaminación ambiental por pulverización con pesticidas en el barrio Ituzaingo Anexo, en la ciudad de Córdoba; y como autor del delito de contaminación ambiental reiterada al piloto aeroaplicador Edgardo Pancello.



En el comunicado de prensa afirman que:



“Las pruebas que llevaron a imputar a Parra y Gabrielli son muy escasas y poco contundentes”;



Y brindan su apoyo a los productores imputados, expresando su “preocupación” porque podrían recibir una condena de hasta 25 años de prisión.” Y que las imputaciones crean malestar entre los productores porque podrán sentar un precedente para nuevas acusaciones.

No conformes con ello, creyeron necesario explicitar aún mas su postura, y se manifestaron con un “tractorazo” en las inmediaciones de los Tribunales Federales I en apoyo a los productores imputados.

Es claro que si pensaran que las pruebas son muy escasas y poco contundentes, no tendrían problemas en que el juicio se lleve adelante, ya que la causa se caería con facilidad y ellos saldrían fortalecidos.



Para que fuera posible llegar a esta instancia procesal de juicio oral y público, los pobladores, motorizados sobre todo por las Madres del Barrio Ituzaingo, debieron demostrar muchas cosas, a través de exposiciones, denuncias, tomas de muestras, pedidos de inspecciones.



Entre muchas otras cuestiones, se acreditó en la acusación que:



· Vecinos de Bº Ituzaingó Anexo y profesionales de la salud del dispensario de dicho barrio declararon y coinciden en afirmar que el día 01/02/08, en horas de la mañana, escucharon y vieron sobrevolar a baja altura una avioneta de color amarillo en los campos colindantes al barrio, que sintieron un fuerte olor y sabor amargo en la boca que les hizo picar la garganta y la nariz y les produjo ardor en los ojos



· La pericia química practicada en las muestras de soja y duraznos levantadas en el campo perteneciente al imputado Francisco Rafael Parra y en la soja obtenida del campo explotado por el coimputado Jorge Alberto Gabrielli mostró que en las muestras de soja se detectó la presencia glifosato y de endosulfán, mientras que en las de duraznos se encontró endosulfán, lo que muestra sin lugar a dudas que en esos campos se fumigó con esos productos.



· El mismo día inspectores municipales elaboraron un informe que da cuenta el informe que da cuenta de las entrevistas a varios vecinos de barrio Ituzaingó Anexo quienes en forma coincidente les refirieron haber visto una avioneta sobrevolando el sector, y que dichos funcionarios públicos también percibieron un fuerte olor ácido, atribuyéndolo probablemente a algún compuesto químico usado para la fumigación de fecha 1/02/08 realizado por los inspectores municipales



· Existen informes científicos que señalan que el glifosato puede producir ardor, irritación y acuosidad en los ojos, nariz y garganta, mientras que el endosulfán puede ocasionar ardor de ojos y picazón de garganta; síntomas que resultan coincidentes con los que relatan lo sentidos por los testigos.



· Testigos oculares brindan una descripción de la avioneta que realizó las pulverizaciones y de otra que la acompañaba, que coinciden en descripción y color con dos aeronaves registradas según informes oficiales a nombre del aeroaplicador imputado.



Como dice el fiscal de la causa, todos estos son indicios graves, precisos y concordantes entre sí que permiten afirmar –con el grado de probabilidad exigido para esta etapa del proceso – que el día primero de febrero de dos mil ocho, en horas de la mañana se fumigaron en forma aérea los campos explotados por los imputados Parra y Gabrielli utilizando los agroquímicos endosulfán y glifosato sin respetar la franja de resguardo que debe observarse con relación a la población urbana establecida por el Art. 58 de la Ley nº 9.164 de Agroquímicos de la Provincia de Córdoba.



Una georeferencia elaborada por las Madres del Barrio y el equipo de atención primaria de la Municipalidad de Córdoba, muestran con claridad que los casos de cáncer se concentran en las zonas más cercanas a los predios fumigados. Y en el 2010 ya se tenían detectados 169 casos.



Responsabilidades públicas y privadas

En otras oportunidades se describieron las responsabilidades del sector público en el envenenamiento de la población afectada: a nivel Nacional, del SENASA y el Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca de la Nación; también las responsabilidades de los ejecutivos y legislativos provinciales y de los gobiernos locales. Allí es donde están las tres llaves de paso públicas que tienen que estar abiertas para que la deriva de los pesticidas dañe a la gente y a los ecosistemas.



Hoy las declaraciones y protestas corporativas de los asociados a la Federación Agraria Argentina por el enjuiciamiento de algunos productores, transparenta aún más que muchos de ellos son, con un alto grado de probabilidad, responsables del envenenamiento que están padeciendo las personas que sufren la deriva de sus pulverizaciones con estos venenos. El juicio para determinar esa responsabilidad es el primero, costó mucho esfuerzo durante mucho tiempo de las personas involucradas, está muy bien y es esperanzador que por fin se lleve a cabo. La solidaridad corporativa de los productores sojeros sólo muestra la responsabilidad de todos ellos.



Claudio Lowy

Ing. Forestal - Master en Desarrollo Humano Sostenible

ecolowy@yahoo.com.ar - tel: 011-15-6467-5187

martes, 3 de enero de 2012

Debate luego de la exhibición de "El Mundo Según Monsanto"

sábado, 1 de octubre de 2011

Canal CN23 Perdió un bebé por estar expuesta al glifosato #Soja #sojerosasesinos






Canal CN23 Perdió un bebé por estar expuesta al glifosato


Más información en el blog Ecos de Romang.


La familia Fontanellaz esperaba la llegada de gemelos, pero perdió uno de ellos en la semana 33. El padre intentó frenar la última fumigación el 9 de septiembre, sin éxito. La mamá, María Luisa, ahora está a punto de dar a luz. 

La familia Fontanellaz esperaba con alegría su segundo embarazo. Edgar y María Luisa serían padres de gemelos y agrandarían la familia. María Luisa estaba embarazada de 33 semanas cuando la alegría mutó en ira y desazón al enterarse de que uno de sus bebés estaba muerto. Su médico obstetra fue contundente: las fumigaciones sobre los terrenos en donde se encuentra su casa, fueron el detonante. “La paciente, quien cursa gestación gemelar con el antecedente del  primer gemelar muerto y retenido intraútero y el segundo gemelar vital cursando las 33 semanas de gestación no debe exponerse a los agrotóxicos  del aire ambiental que presenta en su domicilio para evitar riesgos potenciales de complicaciones en lo que respecta a la salud de la señora y de su feto vital actualmente intraútero. Indico  a la paciente el cambio de residencia, para evitar la exposición a los agrotóxicos ambientales”, puede leerse claramente en la recomendación médica firmada por el obstetra Darío García, matrícula N° 11.725 .

 Los Fontanellaz padecieron la última fumigación el 9 de septiembre. Duró tres horas en la localidad de Firmat en Santa Fe. El campo pertenece a la Asociación Zanini que dispuso la fumigación con glifosato del barbecho para sembrar. Edgar Fontanellaz llamó a tres escribanos para realizar un acta y todos se negaron por estar supuestamente comprometidos con otros clientes. Los escribanos son  Marisa Samboni, Gustavo Bellon y Nora Dodorico. A su vez se comunicó  a la Comisaría de Firmat N°15 donde fue atendido por el agente Alejandro Armán que dijo no disponer del patrullero para ir a intervenir.


Ante la situación llamó a la Municipalidad al secretario de la Producción Miguel Garrofé, quien tampoco hizo lugar al reclamo desesperado del padre. Fontanellaz paga mensualmente un impuesto de $ 202 por ser su domicilio “Categoría A Zona Urbana” y aun así es fumigado en su propia casa. “La gravedad del hecho es que la esposa de Fontanellaz está embarazada próxima a dar a luz,  un embarazo que era de gemelos y perdió  uno de los bebés por tantos inconvenientes, fumigaciones y situaciones de angustia durante todo su embarazo y hoy sólo espera a uno de sus hijos”, remarca la doctora Graciela Cristina Gómez a Tiempo Argentino, abogada ambientalista quien en su momento patrocinó a la familia de Julieta Sandoval, la niña que también murió víctima de las fumigaciones, tal como dio a conocer en su momento este diario.


  La letrada además aportó otro dato que agudiza el calvario de la familia: su otra hija, llamada Samanta Wanda, de 7 años, ha sido trasplantada recientemente  por un problema auditivo teniendo una prótesis en los oídos y con la salud delicada. El planteo finalmente recayó en la Unidad Fiscal de Delitos Ambientales UFIMA. Nuevamente, el certificado médico da todas las pautas: “La paciente  que presenta hipoacusia bilateral congénita neurosensorial profunda y está equipada con implante coclear bilateral, presenta frecuentes episodios inflamatorios y catarrales de vías aéreas superiores, por tal motivo esto afecta sus vías respiratorias y audición. Considerando los antecedentes mencionados y teniendo en cuenta que se encuentra expuesta a agroquímicos, y que es perjudicial para su salud, se indica que la paciente no este expuesta a esta variable. Indico cambio de domicilio.”


Gómez presentó un recurso de amparo con medida cautelar el 21 de septiembre. El  expediente N°865/2011 cayó en el Juzgado a cargo de la doctora Sylvia Pozzi. Además se abrió una causa penal  en la Unidad Fiscal de Investigaciones en Materia Ambiental (UFIMA). “El 14 de septiembre se abrió una demanda por la mudanza impuesta en clara violación al derecho de propiedad y cuando realizamos  un pedido de fotocopia de los anexos de la ordenanza  y mapa que delimita la línea cero en el Concejo Deliberante, nos respondieron que se había perdido”, detalla la abogada que subraya que el Presidente del Consejo Municipal Sergio Stampone contestó que no se niega la entrega del mapa sino que  el expediente que contiene el plano se extravió. Algo que a la letrada le resulta sospechoso.


 “Las células de la placenta humana son muy sensibles al RoundUp (nombre comercial del glifosato) a niveles inferiores a aquellos rutinariamente usados en la agricultura, quizás explicando las causas de nacimientos y abortos prematuros en áreas rurales de Argentina.  Incluso, los efectos del Roundup sobre la síntesis de hormonas sexuales fueron detectados por debajo del nivel de toxicidad, hecho que amerita la clasificación de este herbicida como un potencial disruptor endócrino”, concluye el doctor reconocido mundialmente por sus investigaciones en torno al producto, Giles Seralini.
Fuente Tiempo Argentino.

Pero Cristina y la oposición están con el modelo pasar de 100 millones de toneladas de soja a 157 millones de toneladas.
 
¿Cuántos niños más tendrán que morir? 
 
La iglesia que habla tanto contra el aborto, ¿no dirá nada?
 
Pensemos en qué modelo nos están metiendo, sobre todo con 57 millones de soja más!!!

lunes, 1 de noviembre de 2010

Córdoba: El desmonte y la “codicia” son causales de muerte para Funam

Presione en play si quiere escuchar a Quique Pesoa leyendo el informe de FUNAM.

Si quieren descargar el archivo mp3 de la selección.



Site del programa de radio "El Desconcierto del Domingo"

Si quieren descargar todo el programa de radio del domingo 31 de octubre:



Fuente El Diario Cba.

La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM), una ONG con estatus consultivo en Naciones Unidas, denunció ayer que "los desmontes, la falta de conservación de suelos y la codicia de los productores de soja dejan sin protección los suelos, que pueden ser llevados por el viento, ocasionando accidentes y la pérdida de vidas inocentes".
La Fundación reaccionó duramente contra productores de soja y organismos del Gobierno provincial al conocer el trágico hecho que provocó la muerte de nueve personas en el accidente ocurrido, entre otras causas, por la tormenta de polvo que se levantó el viernes sobre la autopista, entre Laguna Larga y Pilar.
Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, consideró que la Justicia "debe accionar contra los productores agropecuarios que tenían sus suelos sin protección y contra la inoperancia de la Secretaría de Ambiente y Agricultura. La pérdida de vidas inocentes no puede quedar impune".
Por su parte, el biólogo Ricardo Suárez, miembro de la COTBN (la comisión que presentó el proyecto para hacer una ley de bosques que finalmente no fue considerada), indicó que "recientemente la Legislatura aprobó una nueva fábrica de desmonte, de crisis hídrica y de destrucción de vidas inocentes, la Ley 9.814, mal llamada Ley de Bosques".
"Los legisladores que aprobaron la Ley Provincial N° 9.814 son directamente responsables de la futura destrucción de cuencas hídricas serranas, de las voladuras de suelo y de las vidas que se pierdan por haber legislado en función de la codicia, no de la gente", agregó Montenegro.
Subrayó el ambientalista que en una provincia "donde queda menos del 5% del bosque nativo cerrado era urgente prohibir todo desmonte y evitar que se implantaran pasturas en ambientes de bosque secundario. Lamentablemente muchos legisladores descartaron el proyecto de ley de bosques que había hecho la COTBN y lo remplazaron con un mamarracho de ley basado en la propuesta de Cartez (organización ruralista). Ahora las cartas están echadas. En lugar de cuencas hídricas y fábricas de agua la provincia tendrá fábricas de polvo".
En relación al accidente trágico, indicó que las partículas de polvo "no sólo provocan accidentes, sino que dañan también la salud".
Sostuvo que "la destrucción de la vegetación nativa y el mantenimiento de suelo desnudo permiten que el viento lleve sus partículas cargadas con restos de plaguicidas".
Agregó que "además de los plaguicidas recientes como glifosato, endosulfán y sus derivados químicos" las partículas de suelo "también llevan restos de plaguicidas antiguos, clorados, que siguen activos en los campos aunque ya no se los utilice, como DDT, HCH y heptacloro. Quedan de las épocas en que estaban autorizados, cuando se los utilizaba en forma irracional".
Montenegro, quien recibió el Premio Nobel Alternativo 2004, recordó que los estudios realizados en los campos cercanos a barrio Ituzaingó Anexo "demostraron la presencia en suelo superficial de plaguicidas actuales y antiguos" y que el viento y las tormentas de polvo "llevan restos de plaguicidas antiguos y recientes hasta los sistemas respiratorios de las personas, los depósitos de agua sin protección y los jardines donde juegan niños".
"Lamentablemente las secretarías de Ambiente y Agricultura de la provincia saben poco de ambiente y de salud, no logran ver la relación que existe entre desmontes, rotura de las cuencas hídricas, agricultura industrial con soja y contaminación masiva por bajas dosis de plaguicidas. Los campesinos que supieron vivir durante décadas junto al bosque son expulsados de su tierra por mafias y terratenientes. La salud de los ciudadanos que reciben restos de plaguicidas y partículas de polvo contaminadas es dañada. La sociedad pierde sus últimas cuencas hídricas activas y sus fábricas de agua dejan de funcionar. Todo forma parte del mismo tejido, pero en Córdoba la Ley 9.814 sólo protege a los poderosos. Debe quedar claro que las tormentas de polvo no son obra de la naturaleza, sino producto de la codicia y la falta de control del Estado. La Justicia debe actuar. No es justo que se sigan perdiendo vidas inocentes", concluyó.

Fuente El Diario Cba.

domingo, 19 de julio de 2009

Una tapa que explica simplemente todo....

lunes, 13 de abril de 2009

El "desarrollo" que llevó la soja al Chaco




Charata

Detrás del boom sojero...la miseria del dengue

08-04-2009 / Desigualdad extrema en la ciudad donde más pegó la epidemia. No sólo la Villa 31 duplicó su población en los últimos años. Charata también, impulsada por la soja, que trajo mansiones, 4x4 y canchas de golf, pero no tiene gas, agua potable ni cloacas. Ostentación y denuncias no escuchadas.

Por Deborah Maniowicz

Hasta hace un mes, Charata brillaba como un diamante y se regocijaba con los beneficios de haber apostado al boom sojero en el momento justo. Gracias al oro verde, de 2004 a esta parte la ciudad abandonó su histórico monocultivo de algodón para sembrar soja. El progreso no tardó en hacerse ver: la ciudad se colmó de hoteles, canchas de golf, boliches, tiendas de electrodomésticos, locales de costosas maquinarias agropecuarias, un casino y hasta alguno que otro cabaret. Las casas de material precario dejaron lugar a lujosas mansiones, incluso en las zonas céntricas.

Pero no todo lo que brilla es oro. Pese al esplendor que impresiona a los visitantes, los habitantes de esta ciudad, Charata, a 300 kilómetros de Resistencia, no cuentan con agua potable, gas natural ni cloacas. Todas esas características, sumadas al rápido proceso de expansión desordenada, transformaron a la localidad chaqueña en el paraíso del mosquito Aedes Aegypti, transmisor del dengue.

Todos los días, los vecinos de Charata recorren las calles esquivando camionetas 4x4 y empresarios chacareros para llegar a un aljibe y buscar agua. En ese lugar se cría y reproduce el mosquito que luego saldrá a la caza. Y mal no le va. Durante el último mes, más de 1.200 personas visitaron de forma semanal la guardia del hospital Enrique V. de Llamas, el único de Charata, con los signos típicos de la enfermedad: fiebre, dolores de cabeza, musculares y erupción en todo el cuerpo.

Según el intendente Miguel Ángel Tejedor, el número de casos podría superar los once mil. En cambio, al cierre de esta edición –martes 7 de abril–, el gobierno de Chaco afirma que en toda la provincia hay 3.500 pacientes afectados, de los cuales el 42 por ciento proviene de Charata.
Con respecto al número de muertes, la cifra también hace agua: se estima que hasta el momento hay entre 4 y 7 víctimas fatales, pero nadie se anima a dar una información oficial. Veintitrés llamó a Sandra Mendoza, ministra de Salud de la provincia, para preguntarle sobre la cifra real y conocer el motivo por el cual en los últimos años no se implementaron políticas concretas para mejorar la calidad sanitaria de sus ciudadanos. Pero la respuesta de la ministra fue: “Sólo (el gobernador Jorge) Capitanich puede hablar”. Sin embargo ninguno de los asesores del gobernador respondió la pregunta, con un argumento igualmente ridículo (que el pedido debía hacerse vía e-mail, pero iba a tardar algunos días en ser contestado).

Puja de cifras aparte, lo cierto es que todos reconocen la necesidad de desarrollar políticas de salud concretas que ayuden a erradicar la enfermedad de una vez por todas.

Mientras los políticos locales miran para un costado, los vecinos de Charata viven una realidad indignante. La clase rica suele juntarse a almorzar en el lujoso Hotel Catange para luego jugar un partido de golf. Cerca de allí, medio centenar de familias en la extrema pobreza viven en un basural, muelen vidrios para vender y se alimentan de las sobras que encuentran. “A diecisiete cuadras del hospital se encuentra un gran basural al que asisten cientos de chicos para poder subsistir. Allí se mezclan moscas, roedores y humanos, futuros potenciales a padecer el dengue de manera letal: si bien cualquiera es susceptible de contagiarse, en las personas mal alimentadas la enfermedad puede tener un desarrollo distinto”, explicó el director del hospital, Rubén Hemadi.

“Más de la mitad de la población vive en la pobreza, y cerca del 17 por ciento se encuentra en la indigencia –dijo Rolando Núñez, titular de la organización humanitaria Centro Nelson Mandela–. La persona más rica de Charata gana 32 veces más que el más pobre, mientras que, a nivel nacional, el índice de desigualdad desciende a 28 veces.”

En 2001, según el censo realizado por el Indec, en Charata vivían 22.523 personas. Sin embargo, desde el Centro Nelson Mandela afirman que hoy viven más de 35 mil habitantes. “El pueblo se modernizó y cambió de forma contundente para ofrecerse como sede de convenciones sojeras de todo el interior. Pero con la inmigración, también llegaron los vicios de toda gran ciudad: la delincuencia, el juego y la prostitución. Las mansiones de los ricos en medio de la ciudad irritan a la vista”, expresó Nora García, una vecina. Pese a que nadie sabe con certeza quiénes son los dueños de las millonarias mansiones a las que Nora se refiere, por lo bajo todos comentan que las dos más imponentes (una de ellas, en la foto de página 58) son de la familia Sartor, dueña de una inmensa concesionaria de maquinaria John Deere que, según sus empleados, “la junta con pala”.

Según la Cooperativa Agrícola Charata, actualmente hay cerca de dos mil productores que destinan el 90 por ciento de sus campos a la siembra de soja. “Los trescientos agricultores más importantes son del interior, y alquilaron o compraron los campos a los pequeños pools. Esto provocó que la mayor parte de los productores locales se encuentre sin trabajo, acorralados por los grandes empresarios y casi sumergidos en la pobreza”, dijo Horacio Echeverría, gerente general de la cooperativa.

La paradoja del apogeo no termina en los nuevos ricos y las miradas de los vecinos, que hasta hace unos meses agradecían que la soja siguiera cotizando bien en todo el mundo y rendían tributo a la propuesta del nuevo monocultivo: hoy tienen el karma de ser la ciudad con más casos comprobados de dengue en el país. Según Hemadi, “los cambios acelerados y el dengue no se llevan del todo bien”.

A comienzos de marzo, Hemadi fue el primer funcionario en denunciar la aparición de casos de dengue. Crítico del oficialismo por su tardanza en aplicar políticas sanitarias, el director del hospital afirma que “no se tomaron las medidas adecuadas para erradicar el dengue y la situación está desbordada”. El hospital cuenta sólo con diez médicos y 36 camas de internación. En los últimos días se instaló una sala de internación abreviada –para que un puñado de pacientes pueda quedarse por algunas horas– y camillas en todos sus pasillos, además de tres salas de primeros auxilios en distintos puntos de la ciudad. “Todo esto demuestra la inminente necesidad de realizar políticas de concientización para que la gente cambie sus hábitos –dijo Hemadi–. Ellos no ven la necesidad de tener agua potable o gas, porque están acostumbrados a vivir en esas condiciones, expuestos a la picadura y a muchas otras enfermedades. De nada sirve tener una mansión en la ciudad si el resto de la gente no puede tomar agua fresca.”

En medio de tanto brillo, la ciudad que cambió su paisaje gracias a las ganancias sojeras también convive con la otra cara del progreso: la miseria y la enfermedad




martes, 17 de febrero de 2009

La valla a la topadora se llama wichí


Un día antes de la audiencia a la que convoca la Corte para determinar sobre la prohibición del desmonte en Salta, los wichí cuentan cómo se las arreglan para defender su tierra y su medio de vida ante el avance permanente de las topadoras.


Por Darío Aranda


Desde Tartagal, Salta



La ruta nacional 86 es un ancho camino de tierra en el norte de Salta. Comienza en Tartagal y –170 kilómetros después– finaliza en la frontera con Paraguay. Monte nativo, árboles añejos y pobladores originarios sobreviven a ambos lados de la ruta. Es la zona más preciada por los grupos sojeros y madereros, que pugnan por ingresar, deforestar y obtener ganancias. La defensa del monte nativo no la realiza ningún gobierno, sino las comunidades wichí que resisten a base de acción directa: piquetes, cortar alambres, frenar topadoras y enfrentar gendarmes. En diciembre pasado tuvieron un aliado circunstancial: la Corte Suprema de Justicia ordenó el cese de los desmontes autorizados en el último trimestre de 2007 y fijó fecha para una audiencia de las partes. Mañana será ese momento, cuando escuchará a las comunidades y también a la provincia y el gobierno nacional, que deberán explicar por qué se continúa arrasando territorio indígena. Los referentes indígenas muestran expectativa y escepticismo, en partes iguales. Y reina una certeza: “La cuestión de fondo es la tierra, no el desmonte”.



La lucha por la tierra



Las brasas hierven el agua y el mate no comienza. Una ronda de personas, miradas perdidas y silencios incómodos confirman que los wichí son de los originarios más retraídos. Largos minutos de explicar el fin de la entrevista, pero cuesta lograr confianza. “Los periodistas trabajan para el Gobierno y los sojeros y madereros. Los endulzan (dan dinero) y ya opinan a favor del poderoso”, dispara Antonio Cabana, referente de las luchas en la región, wichí que no ha podido ser dominado por políticos, iglesias –muy fuertes en la región– ni ONG (acusadas de manejar asistencia como si fueran pequeños estados).



Aclarado y justificado el recelo, Cabana admite la importancia de que la Justicia frene las topadoras, pero corre por izquierda a todos los preocupados sólo por la deforestación. “Ya hay leyes que dicen parar topadoras y reconocer nuestra tierra. Pero el mismo blanco que las escribe, un poco después las borra. Así el desmonte no para y nosotros seguimos sin tierra. Eso, anote eso, la tierra es lo importante, después viene el desmonte. Si no tengo tierra, no puedo frenar la topadora. Es fácil de entender ¿no?”




A la vera de la ruta 86, y sobre la cuenca del río Itiyuro, viven ancestralmente quince comunidades, unas 2500 personas que habitan y obtienen sus alimentos de las 150 mil hectáreas linderas. Desde hace décadas reclaman títulos de propiedad, pero son desoídas sistemáticamente. Siguen practicando la caza, recolección y siembra estacional, su forma de vida ancestral.



Rafael Montaña trabaja hace diez años junto a las comunidades de la zona y es representante del Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (Iwgia) en Salta. “Se repite la historia de todo el norte del país. Los sojeros avanzan sobre tierras de paisanos (indígenas). Hay actores muy fuertes: sojeros, madereros, políticos y jueces. Ni con el reciente fallo de la Corte se frenaron un poco, siguieron desmontando como si nada. Ya ingresaron a algunas zonas, pero que no hayan entrado a toda la región tiene una sola explicación: los paisanos ponen el cuerpo y no se la hacen fácil.”



La exigencia de las comunidades más duras (Kilómetro 6 y Tonono) es clara: la titularidad de las 20 mil hectáreas en las que viven. “Y no vamos a dejar que nos corran. En nuestro derecho. Estamos jugados”, advierte Lorenzo.



John Palmer, antropólogo inglés con treinta años en Tartagal, es el apoderado de la comunidad Hoktek T’oi, en el kilómetro 18 de la ruta 86. No comparte los métodos de Cabana y Lorenzo, pero sí los males que sufren. “El área de la ruta 86 es codiciada por los productores sojeros. Si no se frena su avanzada, son hectáreas condenadas al monocultivo”, lamenta.



En Hipólito Yrigoyen, departamento de Orán, la comunidad guaraní Estación El Tabacal mantiene un conflicto desde hace seis años con el ingenio azucarero San Martín El Tabacal. Mara Puntano es una histórica abogada de derechos humanos, organizaciones de desocupados y pueblos indígenas. “En Salta seguimos como en época de la Colonia. Empresas de maderas, soja o petroleras entran a territorios indígenas y hacen lo que quieren. Son un gobierno paralelo. Y siempre con venia política.”



Las comunidades son conscientes de que, de abandonar su tierra, el único camino será su traslado a las márgenes de las grandes ciudades, lo que significa un choque para su forma de vida. “Hay mujeres del monte que nunca en su vida vinieron al pueblo. Imagine lo que les espera si las echan de su tierra. Queremos lo nuestro, no vamos a ir a mendigar al pueblo”, explicó Oscar Lorenzo, también cacique y wichí de la ruta 86, sobre el kilómetro 6. Y por eso se explican las acciones directas, noches cortando kilómetros de alambres y postes sojeros, y días enteros frenando topadoras (hasta que éstas se retiran de las tierras ancestrales).




Una causa compleja



La Corte Suprema de Justicia ordenó en diciembre último, por pedido de siete comunidades indígenas y una organización de pequeños productores, el cese de desmontes en los departamentos salteños de San Martín, Orán, Rivadavia y Santa Victoria. Todas las comunidades indígenas reconocen la importancia de la intervención de la Corte Suprema, pero también explicitan sus matices.



“Será importante que la Justicia frene para siempre a los empresarios, pero más importante es que nos deje hablar por nosotros mismos, sin políticos ni iglesias ni ONG ni universidades en el medio. Ellos siempre nos usan”, acusa Cabana, y deja al descubierto el rol paternalista del que son acusadas las instituciones tradicionales del lugar. Quieren estar presentes, pero el costo del viaje le hace imposible concurrir.



Mara Puntano explica que la Corte solicitó que se unificara la demanda en una sola personería jurídica (de las ocho que presentaron), lo cual implicaría que las más fuertes (según Puntano, las más “paternalistas”) harán prevalecer sus voces. “Hay un grave riesgo de dejar fuera de la audiencia a las comunidades de base. Los que pelean en el día a día serán desoídos”, advirtió Puntano, que reconoce el papel del Supremo Tribunal, pero también sus limitantes: “El mundo indígena es muy complejo. Nadie puede entender su envergadura sin visitar las zonas y escuchar la gran multiplicidad de voces”.



Palmer agrega otra cuestión conflictiva: la tala de árboles. Los wichí son un pueblo hachero desde que fueron introducidos, por la fuerza, al mercado laboral. Manejan el hacha con gran habilidad, desde temprana edad son empleados (siempre a muy bajo precio) por las madereras de la zona. En algunos casos también usan la madera como un recurso económico (aunque en mucho menor medida que las grandes empresas). “Todas las comunidades rechazan el desmonte (cuando pasan las topadoras y dejan tierra arrasada), pero no así la tala, que en muchos casos es una fuente de ingresos. Si la Corte quiere prohibir la tala, los wichí no acompañarán de forma unánime”, advirtió el antropólogo.



Según el Convenio 169 de la OIT (legislación internacional indígena) y la Constitución, los pueblos indígenas deben ser partícipes en las decisiones que implican sus recursos naturales. Traducido: ni siquiera la Corte Suprema puede decidir de forma unilateral sobre sus bosques.




Luego de dos horas de entrevista, el cacique Cabana ya entró en confianza, convida mate y la charla se ha vuelto amable, pero no cede ni un centímetro: “La ruta 86 es territorio indígena. Si viene la topadora, aunque se los permita la Corte Suprema, no la dejaremos pasar. Sabemos que el alambre es sufrimiento. Le pondremos nuestro lomo, seguiremos peleando. Y correrá sangre”.




martes, 23 de septiembre de 2008

Los Autónomos de Santa Cruz y la Soja...

Si vamos a la página del Gobierno Departamental Autónomo de Santa Cruz -Bolivia leemos :

Por otro lado, Dabdoub (Secretario Departamental de Autonomía, Descentralización y Desarrollo Democrático de la Prefectura, autoridad departamental de Santa Cruz) también se refirió a las declaraciones del viceministro Alfredo Rada, quien dijo que al Gobierno lo tiene sin cuidado la amenaza de los sectores productivos de oriente de desabastecer a los departamentos de occidente, ya que “la soya sólo sirve para alimentar a los chanchos”.

“Esta declaración es una muestra fehaciente del desconocimiento e ignorancia del Gobierno sobre el aporte nutritivo de la soya, con la cual se produce leche, aceites y carne vegetal. En Santa Cruz venimos trabajando en una nueva política alimentaria con el objetivo de mejorar la nutrición de nuestros niños con este grano. Habría que solicitarle al Gobierno que consulte a Venezuela en qué utiliza la soya cruceña que compra, si es para alimentar a los chanchos, como dice el viceministro Rada”, cuestionó.





Adivinanza:

¿Qué tipo de soja se cultiva en Santa Cruz?

Adivinó...Soja transgénica con abundante glifosato...

La soja entonces también está contaminando lo que pasa en Bolivia.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Zamba del Banderillero-Música: Mario E. Spinosi Cian Letra: Claudio A. Alloatti

Zamba del Banderillero (Alloatti-Spinosi).mp3 - Mario Spinosi Grupo
Zamba del banderillero (Mario Spinosi Cian - Claudio Alloatti)

Con gotas tibias de sol
Empapando su sombrero
Juntaba copos de cielo
En el campo algodonero.


Le pillaron los capullos
Y la espesura del monte
Es un malón que al galope
Se pierde en el horizonte.

Como bailando la zamba
Es su bandera un pañuelo,
Va seduciendo a la muerte,
Atroz danzarina en vuelo.
Va seduciendo a la muerte,
Fiera danzarina en vuelo.

Va camino del olvido
Por repetidos senderos,
Acopia penas su sangre,
Eco de tapes salteros.

Bajo un rocío de muerte
rechifla su cancionero,
arriero de oscura estela,
El chango banderillero.

Como bailando la zamba
Es su bandera un pañuelo,
Va seduciendo a la muerte,
Atroz danzarina en vuelo.
Va seduciendo a la muerte
Que lo cubre con su velo.

Más información en:



Chacarera con Zonceras de los mismos autores.



lunes, 14 de abril de 2008

Marie-Monique Robin “El mundo según Monsanto”





Si quiere asistir al video on line.



Para descargar en un solo archivo.

Tomado de esta entrada de Taringa






Si quiere comprar el video el diario "Miradas al Sur" lo colocó a la venta.


El Video en las Páginas de Videos de Google.


Si quiere descargar la película "El Mundo Según Monsanto" con una calidad de imagen un poco menor, con los subtítulos ya colocados en la película, le falta colocar los subtítulos que aparecen en francés en la película, dos enlaces a archivos en rapidshare, en total son unos 240 megas:


A continuación los enlaces para descargar una versión con mejor calidad de "El Mundo Según Monsanto", son unos 800 megas, y los subtítulos para descargar también con las partes que aparecen con subtítulos en francés traducidos al castellano.


Si quiere descargar los archivos rapidshare que arman la película con una mejor calidad que la anterior:

BAJAR Las 8 primeras partes son de 100mb y la 9na de 75mb.

  1. http://rapidshare.com/files/100850759/le_monde_selon_monsanto.part01.rar
  2. http://rapidshare.com/files/100851540/le_monde_selon_monsanto.part02.rar
  3. http://rapidshare.com/files/100851561/le_monde_selon_monsanto.part03.rar
  4. http://rapidshare.com/files/100852056/le_monde_selon_monsanto.part04.rar
  5. http://rapidshare.com/files/100851433/le_monde_selon_monsanto.part05.rar
  6. http://rapidshare.com/files/100888715/le_monde_selon_monsanto.part06.rar
  7. http://rapidshare.com/files/100889380/le_monde_selon_monsanto.part07.rar
  8. http://rapidshare.com/files/100889073/le_monde_selon_monsanto.part08.rar
  9. http://rapidshare.com/files/100883993/le_monde_selon_monsanto.part09.rar





Tiene que unir las 8 partes usando el programa Winrar:


Por último descargue los subtítulos, descomprima el archivo y colóquelo en la misma dirección que en donde puso el documental.


A veces la página rapidshare le pedirá que espere para poder bajar otro archivo, una forma de evitar esa espera es desconectarsde de Internet y volve a conectarse, así tendrá un nuevo nro. de IP y podrá descargar sin tener que esperar mucho tiempo.



Acá hay otra versión de los subtítulos en español por si ud. bajó la película de otro lado


El debate en el programa de TV de la televisión francoalemana luego de la emisión del documental "El Mundo Según Monsanto".


Entrevista a Marie-Monique Robin en CNN Chile.





Visita de Marie-Monique Robin a Argentina, Chile y Paraguay en Marzo y Abril del 2009


En un artículo de Horacio Verbitsky hace mención al documental y al libro de Marie-Monique Robin :





Reportaje a la directora Marie-Monique Robin, en la revista Época de Brasil.

Dice Verbitsky en su artículo:

En 1996, apenas un año después de su introducción en Estados Unidos, la soja transgénica fue autorizada en la Argentina, por el presidente Carlos Menem y por su secretario de Agricultura, Felipe Solá, sin ningún debate parlamentario ni académico. Esa oleaginosa que apenas cubría 37.000 hectáreas en 1971, pasó a 8,3 millones en 2000, 9,8 en 2001, 11,6 en 2002 y 16 millones en 2007, lo cual equivale al 60 por ciento de la tierra cultivada en el país.

Esa velocidad de expansión, siempre hacia el norte, para implantarse en Chaco, Santiago del Estero, Salta y Formosa, pero también en los países limítrofes, es única en la historia de la agricultura. Los precios de la tierra se cuadruplicaron y en una década el promedio de las explotaciones pampeanas pasó de 250 a 538 hectáreas, con un 30 por ciento menos de productores, muy lejos del cuento de hadas de Miguens.

Entre 1997 y 2002 el número de tambos se redujo un 27 por ciento, la producción de arroz un 44 por ciento, la de maíz un 26 por ciento, la de girasol un 34 por ciento, la de carne porcina un 36 por ciento. Los precios de artículos básicos de subsistencia crecieron en forma vertical: 162 por ciento la harina, 272 por ciento las lentejas, 130 por ciento el arroz. Las semillas de la variedad resistente al glifosato viajaron de contrabando desde la Argentina hasta Brasil y Paraguay, que no habían permitido su cultivo, como parte de la estrategia del hecho consumado de Monsanto, que patentó la soja transgénica, creada para soportar a su herbicida Roundup. Su especial resistencia hace que se propague e invada los campos con soja natural, a la que desplaza. Cuando ese proceso se volvió irreversible, Monsanto comenzó a cobrar regalías que hasta ese momento no reclamaba.

Estos datos forman parte de un libro recién editado en Francia, donde se ha convertido en un instantáneo bestseller, con 80.000 ejemplares vendidos en tres semanas, que se está traduciendo ahora a varios idiomas. Se titula “El mundo según Monsanto” y su autora es la muy conocida periodista Marie-Monique Robin, quien con el mismo título realizó un documental impactante para la televisión francoalemana Arte. El capítulo dedicado a la Argentina se titula “La soja del hambre” y el que además de nuestro país trata sobre la situación en Paraguay y Brasil “La República Unida de la Soja”.






Sobre Los Transgénicos en Formosa.




Al libro no lo encontré.


Otra película excelente sobre el tema de los transgénicos y la soja en la Argentina:
Hambre de Soja.



Recuérdenlo, dos de los culpables, los dos visibles por lo menos son:

Felipe Solá
(Secretario de Agricultura de Menem)

Y Menem presidente,

En 1996, apenas un año después de su introducción en Estados Unidos, la soja transgénica fue autorizada en la Argentina, por el presidente Carlos Menem y por su secretario de Agricultura, Felipe Solá, sin ningún debate parlamentario ni académico.

Ellos dos deberían tener en su conciencia (ya sabemos que no la tienen) todos los muertos y lisiados que está generando la soja transgénica en el país.



Si ven la película hay una parte en que agricultores de Estados Unidos se quejan de procesos que les inició Monsanto contra sus propiedades por la supuesta "piratería" de semillas, que ellos habían plantado semillas transgénicas y no le habían pagado a Monsanto el royaltie correspondiente.



Sobre la autora, Verbitsky comenta también:

La semana pasada Robin estuvo en la Argentina, para declarar como testigo en el juicio que se sigue en Corrientes por crímenes contra la humanidad a un grupo de oficiales del Ejército que actuaron bajo las órdenes del ex general Ramón Díaz Bessone cuando era jefe del Cuerpo II de Ejército. Robin fue citada por los familiares de las víctimas a raíz de la asombrosa entrevista que le hizo en 2004 para su libro y su documental “Escuadrones de la muerte, la Escuela francesa” a Díaz Bessone, quien le describió el método del secuestro, la tortura y la eliminación clandestina de prisioneros que aprendieron de los instructores franceses con experiencia en la guerra de Argelia. Ente esos oficiales está nada menos que el presidente de la Sociedad Rural correntina, Juan Demarchi. En Resistencia, adonde Robin cruzó luego de declarar, se proyectó también su documental sobre Monsanto.



La Escuela Francesa - Marie-Monique Robin






Dejaron en los comentarios las respuestas de Monsanto a la película, algunas parecen de un cinismo medio terrible.

Acá dejé la información.

viernes, 28 de marzo de 2008

REHENES DE MONSANTO....

REHENES DE MONSANTO
Por Raúl A. Montenegro - Thursday, Mar. 27, 2008 at 1:10 PM

(O COMO BRAMAN LAS CACEROLAS LLENAS DE SOJA DEL OBELISCO, Y NADIE OYE LAS CACEROLAS SIN TIERRA DE SANTIAGO DEL ESTERO). Dedicado a la gente del Mocase, y a los expulsados por la soja, la codicia, la ineptitud de los gobiernos, las topadoras y los plaguicidas. Por Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo. Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia) Presidente de FUNAM. Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).
Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.
Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.
Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires. Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero. Que duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.
Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.
Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel. Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.
Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.
Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.
Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado. Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas. Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.
Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.
Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.
Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.

Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.

Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.

Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos.

Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana.

Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.

Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron.

Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.

Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua.

Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.

Dr. Raul A. Montenegro, Biologo
Presidente de FUNAM
Premio Nobel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia).
Profesor Titular de Biologia Evolutiva,
Universidad Nacional de Cordoba (Argentina)

Responder a:
montenegro@funam.org.ar