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martes, 14 de junio de 2011

Mariano Blejman-Anonymous, la palabra más buscada

Fuente Página 12.

Anonymous, la palabra más buscada

Esta organización de militantes en “defensa de la libertad de expresión” a través de Internet sufrió algunos golpes y respondió con furia, volteando sitios web. Ayer, los activistas “bajaron” sitios turcos.

Por Mariano Blejman
“Fire, fire, fire”, “go, go, go”, “Just keep firing” (“fuego, vamos, sigan disparando”), leía ayer este cronista a las 17.38 hora argentina en uno de los canales de comunicación usados por la organización Anonymous para coordinar los ataques cibernéticos. El blanco esta vez era un sitio del gobierno turco, bilisimsuclari.iem.gov.tr ,y, a través de los canales de chat, se podía observar la organización del ataque. La dirección para atacar fue posteada a último momento cuando todos tenían sus “cañones” prendidos. El objetivo era dar de baja el sitio turco para captar la atención internacional luego de la detención de 32 supuestos militantes de Anonymous en Turquía. Diez minutos después, unos veinte activistas digitales tiraban abajo el sitio turco. A las 19 horas también habían bajado adalet.gov.tr.
Este tipo de acciones ocurre cotidianamente en los últimos tiempos. Son ataques eminentemente político-culturales, que suelen afectar a gobiernos y empresas grandes involucrados en alguna acción que el “colectivo” de Internet interpreta como un ataque a la libertad de expresión. Algunos ataques tienen más prensa que otros. Y no en todos los países tienen el mismo tipo de pena (de hecho, en la Argentina este tipo de acto ni siquiera está tipificado en el Código Penal). El concepto de denegación distribuida de servicio (ddos) consiste en que muchas computadoras accedan al mismo tiempo a una misma dirección, bloqueando el acceso para todo el mundo. Este “sistema” de protesta empieza a ser conocido ahora masivamente: cada vez que un activista de Anonymous es arrestado, o se vulnera algún derecho a la libre información (dar de baja wikileaks.org puede ser un motivo), una masa de militantes vuelve a la carga contra “el sistema” y da de baja algún sitio clave involucrado en las detenciones o en las acciones de hostigamiento. Los últimos días volvieron a poner a Anonymous en el centro de los medios, los gobiernos, los aparatos policíacos y –claro– los nuevos militantes por la libertad de expresión en Internet.
“Somos anónimos, somos legión, no perdonamos, no olvidamos”, son algunas de las frases que usan los militantes de Anonymous, que han tomado la mascarilla de la película V de Vendetta, basada en el comic de Alan Moore, que funciona como una crítica a la sociedad de control. Es la idea de adoptar una máscara para liberar a una sociedad de la censura efectuada por los gobiernos y las corporaciones. Esconderse en el anonimato para liberarse de los controles es la disyuntiva que plantean. Anonymous tiene todos los condimentos necesarios para conseguir seguidores jóvenes activos y mala prensa mediática: sigue la lógica de la interconexión para coordinar acciones, usa la velocidad como instrumento perturbador, descree de personalismos para tomar decisiones, defiende el flujo libre de información y comunicación, es –en estos momentos– algo así como la conciencia ética de la red. El daño real que puedan lograr los militantes de Anonymous es mucho menor que el simbólico: lo que queda es la idea de que la información debe circular libremente.
El asunto es que este colectivo que apoya el “libre flujo de la información” es un organismo espontáneo en el cual cualquiera puede sumarse de manera bastante sencilla: sólo basta con saber dónde apuntar los cañones digitales a través de un software libre llamado LOIC, o de proponer uno que tenga cabida en los canales de chat. Porque nadie seguirá un ataque a ningún sitio si el “colectivo” estima que es un objetivo que no se lo merece. Y ya que se basa en la participación espontánea, no es muy difícil saber cuál será la próxima acción. De allí que la pantomima organizada por la policía española el viernes pasado, cuando anunció la detención de tres “cabecillas” de Anonymous que supuestamente habían participado de ataques, fue el centro de todas las risas en Twitter.
Aunque los hacktivistas más respetados de Anonymous saben enmascarar sus direcciones de Internet a través de redes privadas virtuales o proxies, la mayoría de los activistas “anónimos” no son especialistas en seguridad informática, participan voluntariamente de los ataques en muchas ocasiones develando su información, no usan máquinas infectadas para atacar, y suelen ser personas con algo de tiempo libre y la sensación de que hay algo injusto, y que deberían llamar la atención. La detención de estas tres personas, “cabecillas” de la “organización de hackers organizada en células”, fue correspondida con un ataque al sitio policia.es dado de baja el lunes a la madrugada, organizado bajo el hashtag #OpPolicia. Al parecer, las cabecillas no eran tales.
Lo de la policía española con Anonymous es algo así como el encuentro de dos mundos: los oficiales creen estar lidiando con alguna célula perdida de la ETA o de los talibán, mientras que Anonymous encarna una cultura de intercambio preexistente a la invención de Internet, claro, pero que se ejerce cotidianamente en la presunción de que liberar cualquier información es bueno para las sociedades. La de Anonymous es apenas una idea (diría Sarmiento), y es difícil matar a las ideas. Sin embargo, la detención de 32 personas en Turquía denota una situación un tanto más preocupante en cuanto a la ignorancia de la gran mayoría de los voluntarios que quieren participar: moverse sin dejar rastros por Internet no es sencillo, y requiere de una serie de conocimientos técnicos que Anonymous no ha desarrollado entre sus filas con especial dedicación. Y ser detenido en España, se sabe, no tiene las mismas implicancias que en otros países, como es el caso de Turquía, Egipto, Túnez, Argelia o China.
El caso de Wael Ghonim, ejecutivo de Google que encendió el fósforo de la revuelta convocando a una movilización en Egipto (y que recientemente dejó Google), no tiene nada que ver con Anonymous, está claro, pero sí muestra el impacto del rastreo de direcciones de Internet en la vida cotidiana de los militantes sociales: Ghonim (que no había usado su nombre real en Facebook) fue detenido a las pocas horas de haber convocado a la marcha, estuvo preso una decena de días y salió en libertad gracias a que la “revuelta” triunfó en Egipto, convertido en héroe nacional. Pero no todas las historias terminan así.
culturadigital@pagina12.com.ar
@cult_digital / @blejman



En la Argentina existe Operación Anonymus.que están coordinando acciones por el juicio a Taringa. Por favor, si están en Operación Anonymus. cuídense!!. La policía argentina o los jueces no son muy diferentes a los españoles.


jueves, 9 de junio de 2011

Malte Spitz en HacksHackers Buenos Aires







 
Malte Spitz en HacksHackers Buenos Aires 
 

Si quieren escuchar el áudio solamente:
Presionen en play para escuchar el áudio, o

Si quieren descargar el archivo mp3


Las telefónicas saben más que el Gran Hermano. nota en Página 12 sobre Malte Spitz :

¿Quién tiene más información sobre la gente: los Estados nacionales o las compañías telefónicas? El militante del Partido Verde alemán Malte Spitz no se quedó con la duda: le pidió a la Justicia alemana que obligara a su compañía telefónica Deutsche Telekom a entregarle toda la información que tenían sobre Spitz. Luego de varios meses, la Justicia alemana aceptó la demanda y la empresa se vio en la obligación de entregarle una base de datos con todo lo que esta empresa había “retenido” sobre su vida. El resultado, sumado a la vida de Spitz en el mundo virtual, es un mapa perfecto de seis meses de vida del militante ecologista. Perfecto, sí. Desde el 31 de agosto de 2009 hasta el 28 de febrero de 2010, Deutsche Telekom registró y grabó su latitud y longitud más de 35 mil veces.



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martes, 12 de abril de 2011

El triunfo de la expertocracia-Por Mariano Blejman



 
 
La máquina en donde debía votar Urtubey, el actual goobernador y candidato de Salta falla y técnico cambia el "cd",los fiscales miran....No pueden fiscalizar nada..." 
 
Fue en la escuela escuela 25 de Mayo ubicada en Ibazeta 690, durante la constitución de la mesa Nº 1722, donde debe votar el Gobernador Juan Manuel Urtubey.

En donde está el video original en dailymotion.


Fuente Página 12.

El triunfo de la expertocracia

El sistema de votación digital usado en Salta es visto como un avance de la modernidad. Sin embargo, en 2009, después de usarlo durante años, la Corte Suprema de Alemania lo declaró inconstitucional.

Por Mariano Blejman
Como diría la intérprete Laurie Anderson, “sólo un experto puede lidiar con el problema”. El asunto es ¿quién puede lidiar con los expertos? Cuando el 3 de marzo de 2009 la Corte Suprema de Justicia de Alemania dictaminó que la utilización de las urnas electrónicas era contradictoria con el espíritu de su Carta Magna, daría un cimbronazo epistemológico ante aquellos que pregonan al artefacto como el “totem” de la sociedad moderna. Lo que argumentó esa Corte no se refería solamente a que el voto electrónico era peligroso porque éste tuviera fallas (intencionales o de sistema), sino que iba a la mismísima pregunta por la técnica, con una argumentación de neto corte heideggeriano. Lo que dijeron los jueces alemanes era que la elección no podía ser considerada “un acto público”, ya que el sistema no aseguraba que “todos los pasos esenciales de la elección estén sometidos a la verificación por parte del público”. Después de aquella última elección electrónica, la Justicia germana mandó a todos a volver a votar en papel. Incluso a los expertos. Desde entonces el voto electrónico quedó suspendido en Europa, debido a la inconsistencia epistemológica con la democracia.
La cobertura mediática sobre las elecciones a gobernador en Salta que dieron como ganador al candidato del Frente para la Victoria, Juan Manuel Urtubey, tendieron a mostrar el bello relato de la tecnocracia: la fascinación por el artefacto, la velocidad y el orden como forma de progreso y la simplicidad límpida de los botones: no hay boletas tiradas por el piso, no hay faltantes, no hay manos negras metidas en el “cuarto oscuro” y los resultados “se saben” en pocos minutos una vez terminada la elección. Lo dicen los expertos: “No hay posibilidad de que el sistema falle”, “exitosa experiencia con el voto electrónico”. No se puede hacer trampa, dicen. Pero aun suponiendo que nadie las haya hecho en las elecciones del domingo (las encuestas previas daban resultados similares a los obtenidos) queda una serie de dudas sobre el software de Magic Software Argentina, la empresa que hizo el sistema y que tiene una alta certificación internacional Iram-Iso 9001:2000, además de una gran experiencia en sistemas complejos y de verificación de datos.
Según mostró ayer la agencia de noticias Copenoa, la máquina electrónica donde debía votar el gobernador Urtubey falló y los técnicos debieron cambiar el CD. El video subido a Daily Motion, sobre lo que ocurrió en la escuela 25 de Mayo, en Ibazaeta 690, dentro de la mesa 1722, muestra cómo un técnico (suponemos que es de Magic Software Argentina) entra en el lugar de votación y decide cambiar el CD. Nadie se pregunta por el contenido del nuevo CD, no hay un experto más experto que el enviado por la empresa a “arreglar el problema”, y ante la vista de todos decide modificar el software sin ningún tipo de control externo. Nadie puede controlar a un experto, se sabe. “Ya vengo –dice el operario–. Está fallando el CD.”
El sistema de Magic Software Argentina funciona a través de una terminal. De allí, sale una boleta impresa donde dice quién es el candidato votado, con los cortes de boleta. La información queda grabada dentro de un chip que se puede leer con radiofrecuencia. El chip impreso en el papel permite a las máquinas contar cada papel con una lectura. “Es muchísimo mejor que otros sistemas que andan dando vueltas, como el brasileño”, dice Federico Heinze, presidente de la Fundación Vía Libre, defensor del software libre. Sin embargo, el software “sigue teniendo problemas por el lado del anonimato. Al usar una terminal de votación, una persona está interactuando con la máquina y le está contando a quién vota. Esa terminal transmite y almacena la información de por quién está votando”. El asunto es: ¿quién está capacitado técnicamente para saber si el sistema hace lo que sus desarrolladores dicen que está haciendo? Sobre todo, si la totalidad del código fuente no está disponible públicamente. En términos generales, nadie tiene dudas sobre el comportamiento de un sobre –más allá de los históricos métodos de engaño electoral, donde suelen votar hasta los muertos–. Pero, se pregunta Heinze, “¿quién puede auditar esto?”. La respuesta es clara: sólo los expertos.
Entre las críticas que se le hacen al sistema del voto electrónico (incluido el de Salta) está que la pantalla puede ser leída desde una distancia importante e incluso el hecho de que el chip sea inalámbrico es cuestionable: “Si bien en un uso normal sólo se puede leer desde muy cerca, ese rango se puede extender para leer y reescribir la boleta a distancia”. Pura fantasía. Tanto como que un papel pueda tener un chip. Y si la diferencia entre el conteo en papel y la máquina son ostensibles, “¿a quién le creemos: a la máquina o al papel o a los expertos?”, pregunta Heinze. Sólo un experto puede resolver el problema, dice Laurie Anderson. Todos los pasos de una votación electoral están sometidos a control: fiscales, presidentes de mesa, el tribunal electoral, los electores, pero nadie puede saber la identidad del votante: ahora bien, cada chip tiene un número único de serie, por ende, asociando quien usó qué chip se puede decir a quién votó cada número de serie. Pero son todas hipótesis: no sólo el código fuente está cerrado en gran parte, sino que el software está patentado a nombre de una sola empresa: Magic Software Argentina.
Esto trae malos recuerdos: en el año 2000, durante las elecciones presidenciales que le dieron la reelección a George W. Bush, el sistema de votación electrónico estuvo puesto en duda por su falta de transparencia. Y poco después, las dudas aumentaron. En el libro El Código 2.0, de Lawrence Lessig (creador del Creative Commons y hasta hace poco asesor de Barack Obama), de 2003, se descubrió que la empresa Diebold (que había hecho el sistema de voto electrónico en Estados Unidos) manipuló las cifras asociadas a las pruebas de su tecnología. La filtración de ciertos memorandos de Diebold reveló que la compañía sabía que las máquinas funcionaban defectuosamente, se negó a liberar el código para ser estudiado por fuentes independientes y una comunicación interna demostró que el CEO de la empresa había escrito que iba a “entregar Ohio” a la administración de George W. Bush. Pero claro, para saber si todo esto es cierto, era cuestión de confiar en los expertos.

Fuente Página 12.










 
 
Laurie Anderson / Only An Expert / Maybe if I Fall

martes, 1 de febrero de 2011

El software libre tiene la palabra-LibreOffice


En la entrada anterior Belén Gopegui comenta:

"Me refiero, por ejemplo, a la infraestructura de la red y a multitud de proyectos que cualquier día pueden verse forzados a una evolución no deseada -openoffice/libreoffice"

Para entender un poco más qué pasó con Open Office una nota de Página 12 :

El software libre tiene la palabra

Cuando OpenOffice.Org corría el riesgo de dejar de ser software libre, sus desarrolladores armaron un proyecto paralelo llamado LibreOffice. El software de “oficina” es usado por cien millones de personas.


Por Mariano Blejman

Había una vez un software que se llamaba OpenOffice.Org, que surgió a comienzos de este siglo para disputarle terreno al todopoderoso Microsoft Office (Word, Excel, PowerPoint). La idea de sus fundadores era desarrollar un programa para “oficina” que fuera libre: es decir, que no hubiese necesidad de pagar licencias para usarlo y que su código pudiese ser estudiado sin permiso de una empresa, que estuviese hecho por una comunidad de desarrolladores y que pudiera combatir a Microsoft, el “estándar” de los procesadores de texto. Durante varios años, OpenOffice.Org creció hasta convertirse en una alternativa segura, sin virus conocidos y con un formato de archivo cuya propiedad no pertenecía a una sola empresa, como es el caso de los “.doc”, que pertenece a Microsoft Corporation.

Parecía un triunfo más de la comunidad de software libre: un producto exitoso, desarrollado por cientos de programadores alrededor del mundo, usado por cien millones de usuarios, minando de a poco el monopolio de Microsoft. Pero surgió un problema: Oracle compró Sun Microsystem, la empresa que manejaba OpenOffice.Org, y entonces la comunidad de software libre se puso en pie de guerra, ya que era conocido el desprecio de Oracle por este tipo de productos. En un marco algo caldeado, se creó la organización The Document Foundation y se lanzó hace unos días la primera versión de LibreOffice, una especie de “desviación” del software originalmente conocido como OpenOffice.Org. En la jerga informática, a esa “desviación” se le llama “fork”. Y es la posibilidad que da el software libre: tomar un programa existente, modificarlo y lanzar una versión con un nombre diferente. Las licencias libres permiten hacer eso legalmente. Aunque Oracle fue invitada al proyecto, todos los miembros de The Document Foundation que trabajaban para OpenOffice.Org fueron obligados a renunciar. Al final de octubre, treinta y tres voluntarios alemanes dejaron OpenOffice.Org y se movieron a LibreOffice.

La mayoría de los “militantes” de The Document Foundation provienen del Viejo Continente. El mercado más grande de OpenOffice.Org había sido Alemania, Francia e Italia (20 por ciento, cada uno) mientras que Estados Unidos, Inglaterra o España tenían un diez por ciento. Eso dice el italiano Italo Vignoli, vocero de la fundación, en la primera entrevista que da para un medio de habla hispana: “Sentíamos que el proyecto estaba limitado, que una sola compañía estaba decidiendo muchas cosas y deteniendo otras. Mientras, la comunidad crecía y se convertía en algo cada vez más fuerte”. En estos momentos, LibreOffice tiene unos cincuenta desarrolladores centrales, unas cien personas como colaboradores y miles de voluntarios: “Está creciendo de la manera correcta. El problema es que salimos de una comunidad sólida, con una gran infraestructura, con ciertas facilidades y es difícil construir algo similar en poco tiempo”.

Ahora bien, la libertad tiene un costo. Vignoli asegura que The Document Foundation (los creadores de LibreOffice) no quiere depender de una sola empresa como en el pasado, y a diferencia de otras fundaciones de software libre como Mozilla Foundation, ellos no pueden ofrecerle a Google una gran cantidad de tráfico. “No veo que Google nos dé 100 millones de dólares, como le dan a Mozilla Foundation”, dice Vignoli, aunque el gigante buscador es uno de los sponsors de la nueva fundación. “Por el momento estamos enfocados en crear una versión estable de LibreOffice: porque si no tienes software no tienes credibilidad”, dice.

Vignoli asegura que se barajaron trescientos nombres, pero éste era el único que estaba “libre” en casi todos los países. “‘Libre’ es una palabra fácil para el italiano o el francés, aunque no es tan fácil para alemanes o escandinavos. Pero se podrá pronunciar como quieran”, dice Vignoli. Legalmente, Oracle es dueña de la licencia de OpenOffice.Org, por lo cual podrían convertir al programa creado por la comunidad en un software propietario. Sin embargo, la última versión disponible queda libre para ser usada y modificada sin problemas legales de por medio. “Filosóficamente, los motivos para usar LibreOffice son los mismos que para usar cualquier software libre. El paquete de oficina es uno de los programas que más se usan. La mayoría usa un procesador de palabras, un programa para presentaciones, una hoja de cálculos. Si se usa software propietario, el software tiene un candado. Microsoft está haciendo muy bien su trabajo: están tratando de forzar a usar sólo Microsoft Office, haciendo más difícil o imposible ser compatibles con sus formatos. Es algo que empezó hace 20 años y todavía es válido.”

Pero además del software, otro de los grandes debates en torno del tema de los programas de “oficina” es qué tipo de formato deberían usar los procesadores de texto. Mientras Microsoft impone el .doc (sobre el cual posee derechos de propiedad intelectual, más allá de su declaración de intención de “no cobrar jamás por ello”), un consorcio de compañías lanzaron formatos “libres” como el “.odt” (open document text, en inglés), lo cual permite una mayor compatibilidad y libertad para los usuarios. “De esta manera –dice Vignoli–, muchas compañías pueden implementar formatos de procesadores de texto, y las decisiones no las toma una sola compañía.”

Aunque OpenOffice.Org tiene millones de usuarios en el mundo, podría decirse que LibreOffice todavía no los tiene. “Tenemos que esperar unos seis meses para entender cómo van a reaccionar los usuarios”, dice Vignoli desde Milán e incita a la comunidad argentina a participar: “No importa si tu inglés es malo. Sólo basta con mostrar interés, con organizar una comunidad local. El asunto es que alguien tome la comunidad y la ayude a madurar. Los usuarios de América latina son muy silenciosos, pero nosotros estaremos felices de apoyarlos y ayudarlos”.

Fuente Página 12 .





martes, 21 de diciembre de 2010

Un carnet para conducir por Internet

Fuente Página 12.

Si Facebook fuera un país sería el tercero en población, detrás de China e India. Es una de las empresas más valiosas del planeta y busca convertirse en el centro de todo lo que ocurra en Internet.

Por Mariano Blejman

“Si no estás pagando por el producto, entonces vos sos el producto”, tweeteó hace unos días Tim O’Reilly, el emblemático periodista dedicado a la tecnología. Si Facebook fuera un país, se dice que sería el tercero en cantidad de pobladores, después de China e India. 550 millones de personas han depositado sus vidas en la red social más grande del planeta, que hablan en 75 idiomas y gastan más de setecientos mil millones de minutos en esta red cada mes. Facebook anunció ganancias el año pasado por 800 millones de dólares, tiene 1700 empleados; su fundador, Mark Zuckerberg, es el joven más rico del planeta, con casi siete mil millones de dólares en su haber y la compañía está valuada en unos 15 mil millones de dólares, aunque ese pareciera ser un número viejo. Probablemente, su valor intangible sea mucho mayor, si se tiene en cuenta que Facebook parece estar ganando la guerra más importante que se libra en estos momentos: la red social será el carnet de conducir por Internet.

Todos estos motivos, más la impecable película La red social, inspirada en la historia de los comienzos de Facebook, le dieron motivos suficientes a la revista Time para elegir al arrogante Mark Zuckerberg como personaje del año. La elección fue polémica, la figura de Julian Assange, creador de Wikileaks, iba en punta entre los votos del público, pero –más allá de las suspicacias (todo es suspicacia cuando se habla de Wikileaks)– Time se arrogó el derecho de mantener su elección por el impacto que ha tenido la red social. Está claro que el verdadero valor de Facebook no está en el entorno que propone para llevar al mundo virtual las conexiones reales de la vida cotidiana de 1,2 personas de cada diez en el mundo, sino en el capital simbólico que puede construir la red social con esos datos:

Las decisiones que tomó Facebook este año profundizan ese mismo camino: el objetivo es crear una muralla detrás de las paredes de la red social (salvaguardadas por un usuario y una clave), que haga imposible al resto de los servicios encontrar algo desde afuera. Aunque se suele poner entre los competidores de Facebook a MySpace, Bebo, Friendster, LinkedIn, Tagged, Hi5, Piczo, Open Social, o incluso Twitter, la obsesión de Facebook está en desplazar a Google, como el espacio donde se “empieza” a usar Internet. Porque ¿qué sentido tiene buscar algo en Google, si todo está pasando detrás de una gran muralla? Según la revista Time, la cantidad de usuarios de Facebook crece al ritmo de 700 mil personas por día. Y, desde que Facebook pasó el millón de usuarios, la obsesión de Zuckerberg ha sido convertirse en el centro de la red. Mientras los servicios de la web requieran los datos de sus usuarios, Facebook será el lugar donde irán a buscarlos: ya no habrá que recordar más claves, los servicios usarán la identidad de Facebook para registrar a sus usuarios.

La presentación del servicio Facebook Messages en noviembre en Estados Unidos –todavía no disponible en Argentina– apunta a debilitar a Google donde más le duele: Facebook pretende ser la única “nube” de Internet. Y con una sólida base de 550 millones de usuarios acostumbrados a comunicarse dentro de la red social, la idea de ofrecer un servicio de correo electrónico debilitaría a Gmail, Yahoo y Hotmail, los tres grandes de la arroba. Siguiendo esa vieja tradición de “inspirarse” en alguien cercano, Facebook Messages surgió a partir del comentario de una persona amiga de la familia de Zuckerberg. La idea del creador es que el correo electrónico es demasiado “lento” y que la gente usará Facebook para comunicarse de una manera más rápida: sólo bastará con hacer click sobre la “cara” de la persona con la que queremos comunicarnos, y el sistema de Facebook Messages se encargará de buscar dónde está “en línea”. Además, guardará las conversaciones con una persona en un mismo lugar, no importa a través de qué sistema sea realizada.

El otro gran lanzamiento de Facebook del año fue, en verdad, todavía más ambicioso en relación con el uso de la red “fuera” de Internet. Facebook Places, otra aplicación que todavía no puede usarse en Argentina, permite “decirle” a la red social dónde están los usuarios de Internet. Así, más allá de las consideraciones morales, éticas y de privacidad, gracias a los dispositivos móviles los usuarios de Facebook pueden mostrar dónde están exactamente en cada instante y “marcar” en las fotos quiénes son sus amigos. Pero, como bien dijo Mark Zuckerberg en una entrevista que le hiciera Tim O’Reilly durante la cumbre Web 2.0, no queda muy en claro hasta dónde la información que uno sube a Facebook es de “uno” o de “algunos”.

Pero hay algo más: en la ambición de Facebook por ser el centro de Internet, no sólo se usará la cuenta de la red social para usar otros servicios. Hace ya tiempo que el sitio está experimentando con tecnología de reconocimiento facial: la idea es usar algoritmos de escaneo facial para reconocer a los “amigos” en las fotos subidas a Facebook. Aterrador.


Fuente Página 12.



Interesante la frase:

“Si no estás pagando por el producto, entonces vos sos el producto”, Tim O’Reilly


Está bien que escrito desde un lugar gratuito y de Google como blogspot suena algo contradictorio.

Siempre que entro en Facebook la sensación es de una privatización de la web....Pero son las personas que libremente colocan todos sus datos ahí, eso es lo que más me llama la atención.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Bajar mastercard.com no tiene precio- Por Mariano Blejman


Fuente Página 12.

Por Mariano Blejman

Ayer, durante varias horas dejó de funcionar el sitio mastercard.com y durante un menor lapso el de Visa.com. El ataque fue perpetrado por un grupo de hackers bajo el nombre “Operation Payback” y fue una respuesta a la decisión de Mastercard y Visa de suspender la cuenta de Wikileaks, para recibir donaciones. Como sea, está claro que en Internet hay fuerzas peleando más profundas que las superficiales. Si Internet pudiese ser visto como un organismo vivo, sería sencillo detectar que está cruzado por dos fuerzas opuestas: algunas que pretenden mantener Internet abierta, contra fuerzas que quieren que la red permanezca cerrada. Probablemente porque la discusión se originó en Estados Unidos, este debate suele estar despolitizado en un sentido clásico; pero bien podría entenderse que aquellos que apoyan los sistemas abiertos son más democráticos que quienes que defienden los sistemas cerrados.

Como se sabe, gracias a su estructura abierta y descentralizada, la amplificación de la información funciona de manera veloz en Internet. Gracias a la censura de su dominio original wikileaks.org, más de mil servidores espejos replican ahora el contenido (seis de ellos en Argentina). Pero está claro que la censura privada de Amazon dejando afuera el sitio, la imposibilidad de usar PayPal, Visa y Mastercard para donar a Wikileaks, con la detención de Assange y el paquete de leyes “anti-Wikileaks” están del lado de los agoreros por una Internet cerrada.

La clausura del servicio de Mastercard y Visa para Wikileaks tuvo ayer una respuesta de los hackers. El autodenominado grupo Anonymous, que brega por la libertad de información, dio de baja mastercard.com y visa.com a través de un ataque masivo de denegación distribuida de servicio (Ddos, en inglés). Ese tipo de ataques potencia la lógica de hiperconexión abierta que ofrece Internet: organiza miles de computadoras repartidas por el mundo para que accedan al mismo tiempo automáticamente a un mismo sitio. Como la web no puede resistir tanta demanda, esta deja de funcionar: se cae. Twitter se ha convertido en la forma más efectiva de coordinar esfuerzos cuando el ataque pretende ser masivo. De hecho, ayer circulaba por la red de microblogging la dirección pastehtml.com con los pasos para sumarse al ataque contra Visa. Según un vocero de 22 años conocido como Coldblood, que ayer entrevistó The Guardian, Anonymous es un grupo de hackers que se presenta como una fuerza de “bien caótico” conformado por adolescentes y profesionales de la tecnología, nacido en el foro 4chan.

Ayer, después de la caída temporal de Visa.com, Facebook había dado de baja la cuenta de Anonymous en su red social por violación de los términos del contrato. Y Twitter estaba entre los próximos objetivos del grupo de hackers Anonymous. Como se escribió en este diario, en los últimos días las suspicacias sobre la ausencia de la palabra Wikileaks entre los temas más mencionados aumentaron. Twitter le echó la culpa al algoritmo. Lo irónico es que a diferencia del ataque al sitio de MasterCard y Visa, dar de baja a Twitter en defensa de los valores de una “sociedad más abierta” sería contraproducente también contra Wikileaks. Ya que debido a la ausencia del dominio oficial y con tantos espejos distribuidos, la única manera de seguir a Wikileaks de manera certera es por Twitter.

Ahora bien, desde esa perspectiva, podría pensarse que Wikileaks aboga por un tipo de sociedad más abierta. En una reciente entrevista de la revista Time, Julian Assange explicó: “No es nuestro objetivo lograr una sociedad más transparente, sino una sociedad más justa. Y la mayoría de las veces, la justicia y la apertura van en la misma dirección”. Sin embargo, con el “cablegate” Wikileaks involucionó con respecto a su corto pasado: en vez de liberar el contenido antes de que lo tomaran los medios tradicionales (como hizo con informes sobre la guerra de Irak) les concedió la información en exclusiva a cinco medios tradicionales. Assange explicó: “Cuando empezamos, pensábamos que los bloggers y la gente que escribía Wikipedia iba a realizar el trabajo analítico. (...) Pero es evidente que no es del todo cierto. El trabajo pesado de análisis está hecho por nosotros, por periodistas profesionales y activistas por los derechos humanos. Los mejores análisis no los hace la comunidad. (...) Así, las redes sociales tienden a ser, para nosotros, un amplificador de lo que estamos haciendo”. Es decir, según la lógica de Assange, esta vez Wikileaks apostó a un modelo cerrado y concentrado de difusión de la información para “amplificar” el impacto. Curioso.

Fuente Página 12.


Comentario Personal:

Si uno lee las críticas a la estrategia de WikiLeaks, sobre todo por medios más o menos afines al gobierno siempre encontrará lo mismo.

  • ¿Por qué liberó los cables sólo para los 5 medios?

  • ¿Por qué no dárselo a otros también?

  • ¿Por qué no un medio latinoamericano más independiente?

  • ¿O alguno árabe progresista?

No tengo respuestas para estas preguntas, no me gusta haberme quedado preso a lo que quieran publicar esos 5 medios. Menos estar preso a lo que quiera publicar El País.

Más si lo pensamos como un aliado de los medios anti K en la Argentina (Clarín, La Nación, Perfil, etc. etc.).

Pero hay algo que debemos pensar sobre los ataques que está sufriendo WikiLeaks para nuestro análisis.

Fíjense lo que le está costando el filtrado, aún hecho sólo con los 5 medios, a WikiLeaks:

  • Activación de causas que estaban cerradas por supuestos crímenes sexuales contra Julián Assange.

  • Bloqueos de los diferentes sites de WikiLeaks.

  • Cierre del dominio WikiLesks


  • Cierre de la página en Amazon

  • Cierre de la cuenta en Paypal.

  • Bloqueos de los pagos de Visa y Mastercard

Y seguro me olvido de algo más. Todo ésto se hizo sin ninguna orden judicial, fue de Motu Próprio por las empresas...(serían las que les interesa el país.
Faltaría agregar las amenazas de muerte, de prisión, de ser extraditado a USA, etc. etc.


Puede ser que haya sido una estrategia equivocada liberar sólo a esos 5 medios el material, ¿qué hubiera pasado si se liberaba totalmente?....





miércoles, 8 de diciembre de 2010

Ahora la culpa es del algoritmo-Twitter no pone a WikiLeaks como el tema más comentado...

Fuente Página 12.

Por Mariano Blejman

Amazon dio de baja el dominio wikileaks.org por motivos contractuales. Después le desconectaron PayPal por violación de contrato. El banco le cerró la cuenta a Julian Assange por no declarar correctamente su domicilio y lo detuvieron ayer por presunto abuso sexual. Pero ahora, la culpa de que Wikileaks no aparezca entre los temas más mencionados de Twitter del día es del algoritmo. Como sea, la situación ha generado una notable suspicacia global: la idea de transparencia de las redes sociales está en juego. Desde el lunes, los investigadores Bob Murphy (bubbloy.wordpress.com) y Angus Johnston (studentactivism.net) escribieron con sólidas pruebas técnicas en sus blogs y, oh claro, en Twitter, que la red de microblogging estaba ocultando la palabra “Wikileaks” entre los temas más mencionados del día.

Según describe Twitter en su web oficial sobre cómo se generan los temas de tendencia (trending topics), éstos reflejan qué nuevo tópico está ocupando “la mayor atención de la gente en Twitter en cualquier momento”. Ahora bien, es relativamente sencillo seguir en tiempo real a través de sitios como Trendistic o GigaTweet la evolución de los temas más importantes del momento. Página/12 pudo confirmar que ayer entre las 17 y las 18, mientras Twitter mostraba en los temas más comentados las palabras #lemmguess, #alliwant y Pearl Harbor (100 tweets por minuto), éstas tenían un promedio similar o inferior a los resultados que arrojaban las búsquedas de Wikileaks y Assange. Es decir, las palabras más mencionadas en Twitter curiosamente no marcaban tendencia. El lunes anterior, el medio especializado en tecnología TechEye confirmaba que el volumen de tráfico con la palabra Wikipedia era tres veces más grande que cualquiera de los cinco principales temas del día.

En un comienzo, Twitter declinó hacer comentarios, pero uno de sus empleados, Josh Elman, publicó una respuesta sobre el descubrimiento de Angus Johnston: “Twitter no ha modificado las tendencias de ninguna manera para sacar a Wikileaks. #cablegate fue tendencia la semana pasada y varios términos alrededor de este tema han sido tendencia en diferentes regiones en la última semana. La tendencia no se mide solamente por el volumen de los términos, sino también por la diversidad de la gente y sus tweets sobre un término y buscando si su volumen orgánico incrementa por encima de la norma”. Más allá de la extraña argumentación, era curioso que el día de la detención de Assange ni Wikileaks ni el apellido del creador estuvieran entre los temas más mencionados. Poco después, Twitter declaró: “Hay un número de factores que entran en juego cuando un término que parece ser muy popular no entra a la lista de Trending Topics. A veces estos temas no se convierten en temas importantes porque la actual velocidad de la conversación no es tan grande como en horas previas, a veces tópicos que son genuinamente populares no son suficientemente extendidos para estar en la lista. Otras veces, simplemente no son tan populares como quisiéramos creer”. Al menos hasta ayer, la “tendencia” de Twitter en relación con Wikileaks ha sido esquiva y asustadiza, y había motivos: según trendics.com, durante el lunes, la palabra Wikileaks estuvo tres veces por encima del resto de las palabras más usadas de Twitter.

No es la primera vez que la red de microblogging Twitter es acusada de censura. En mayo pasado, cuando fue atacada una flotilla humanitaria por el Ejército israelí llegando a Palestina, un gran número de mensajes que incluían menciones al tema fueron borrados de la red social “inesperadamente”. Aquella vez, según le dijo un vocero de Twitter a TechEye había ocurrido “un problema técnico”. Pero ante la catarata de acciones privadas con presión política a la que se han sometido las empresas estadounidenses por Wikileaks, las dudas se han esparcido tan rápido como los tweets. Mientras el sistema de espejos sigue creciendo –ayer a la tarde llegaba a los 1005 sitios replicados por el mundo–, la importancia de la cuenta de Wikileaks en Twitter (@wikileaks) aumenta: hoy por hoy, ésa es la principal fuente de información sobre la actualidad del sitio que sigue liberando cables diplomáticos.

Fuente Página 12.