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lunes, 29 de junio de 2009

Uuups...habrá desistido de comprarlo...




Igual no creo que quien estaba buscando esa información haya desistido por lo que aparece en Google, aunque lo que aparece es bastante fuerte en algunos casos!!

miércoles, 4 de febrero de 2009

Lo que aparece en algunos comentarios

Leyendo un articulo sobre los efectos del glifosato y lo que pasa en la Argentina encuentro algunos comentarios que me llaman la atencion.

El articulo explica:

Con fuertes secuelas para la salud, el uso de glifosato se incrementó 26% en cinco años.


El crecimiento de los herbicidas ha venido de la mano del aumento de las hectáreas dedicadas al cultivo de la soja. En algunas provincias su uso está generando problemas de salud.

Los campos argentinos han aumentado el uso de herbicidas en los últimos cinco años un 26 por ciento. Uno de los herbicidas más usados es el glifosato. Un potente agrotóxico que mata la maleza y todo lo que no tenga el gen de la soja.
El aumento en el uso del glifosato ha hecho que en los últimos tiempos se hayan detectado diversos casos de enfermedades en las zonas sojeras. Según médicos de la localidad de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, en los últimos años ha aumentado el caso de enfermos de cáncer y malformaciones en recién nacidos.
Las denuncias por enfermedades en zonas cercanas a plantaciones de soja son una constante en varios puntos del país. En el barrio Ituzaingó, en las afueras de Córdoba, la Justicia porhibió las fumigaciones aéreas a menos de 1500 metros del poblado, en el que los índices de enfermos de cáncer son alarmantes.

uso. Por hectárea se usan de 2 a 4 litros. En la campaña 2004/05 se utilizaron 56,8 millones de litros de glifosato. Para la presente campaña se usarán 71,2 millones.
Pese a que el costo de este herbicida fue subiendo en los últimos años debido en parte al aumento del barril de petróleo, esto no significó que merme su utilización. Pero ahora, frente a la baja del crudo, permitirá que aumente mucho más su uso para la campaña 2009/10 debido a que el glifosato bajó. Hoy el glifosato pasó de u$s7 el litro a u$s3, es decir que tuvo una baja del 57 por ciento.
En definitiva, su expansión ha venido de la mano del crecimiento de la soja.

mano de obra. El glifosato, por otro lado, se utiliza como barbecho químico. Se denomina así al período de transición en que el suelo permanece improductivo entre un cultivo y el siguiente. Algo que surgió de la mano de la siembra directa.
Anteriormente, para hacer que la tierra vuelva a ser utilizable, los productores araban la tierra dejándola tres meses hasta que la maleza se muera y las bacterias degraden el resto que quedaba en la tierra, y así generaba la fertilización necesaria para volver a sembrar. Hoy eso se hace con glifosato, lo cual hace que los plazos se acorten y sea más barato. Arar la tierra significaba tener más hombres trabajando en el campo. Con el glifosato se necesita una sola persona que pasa una pulverizadora y listo. Una vez aplicado el glifosato hay que esperar quince días para poder volver a sembrar.

Siembra directa. Uno de los problemas en la fertilización de los suelos es la ausencia de una correcta rotación de cultivos. Diversos especialistas coinciden en que hoy en día “se abandonó la rotación con pasturas para el nitrógeno, lo que significa que la agriculturización llevó a una mayor extracción de nutrientes y la única vía de reposición que tenemos es el fertilizante”.
Por consiguiente, no hay que perder de vista los problemas de rotación, y esto tiene que ver con los balances de materia orgánica de los suelos que con los actuales esquemas de producción se están volviendo negativos. En este contexto aparece un nuevo actor que se hizo conocido a partir de la década del 90: la siembra directa.
Este sistema parte con la rotación de cultivos y aparece como un sistema conservacionista de los suelos y también para reponer materia orgánica. Pero cuando se empezó a reemplazar este sistema por el monocultivo de soja, comenzaron los problemas porque el balance de la materia orgánica comenzó a ser negativo. En ese sentido, se empezó a ver la pérdida paulatina de materia orgánica y hoy los suelos están empezando a mostrar síntomas de erosión.
Por consiguiente, al abandonarse el sistema de siembra directa con rotación, una condición sine qua non para que este sistema funcione, se pierde el objetivo de esta tecnología.
La siembra directa busca cobertura, es decir se basa en mantener cubierto el suelo y ésta da la alternancia de cultivos con leguminosas como la soja o con gramíneas como pueden ser el maíz o el trigo.
Con la rotación se consigue mantener el balance de carbono, es decir mantener los niveles de materia orgánica. En definitiva, la siembra directa se lleva consigo materia orgánica y nutrientes. La tecnología tiene sus ventajas y permite subsanar este déficit. Pero hay que generar procesos de rotación adecuados.


Algunos comentarios que dejaron

Si quieren ver como queda un campo de monocultivo y GLIFOSATO , dense una vueltita en el tren TBA, mitre , ramal tigre ... porque desde hace al menos 2 años tiran GLIFOSATO. A LA TIERRA SIN VEGETACIÓN... incluso atrás de la quinta presidencial ... El DR. Bellé de FRANCIA ... diría : Esto es una locura !!! CONSULTÁ CON PRENSA DE TBA !!!

Es notable como los agroquímicos no destruyen el suelo, sino la biodiversidad toda que rodea los lugares fumigados. La vida humana corre serios riesgos. En el Hospital Provincial acá en rosario, recibimos muchos casos (soy enfermera). Me dolió mucho cuando 200mil personas vinierona reclamar a Rosario y estoy segura que el 90% no sabía (y no quieren saber) lo que la soja genera a la vida humana, animal y vegetal. Nadie hizo un corte de rutas para salvar vidas, si para ganar mas dinero.


Si alguien usa los trenes del TBA o desde Rosario tiene mas informacion seria interesante acceder a el.


domingo, 1 de febrero de 2009

El disparate sojero-Por Alberto J. Lapolla






El autor analiza las razones que llevaron a la expansión descontrolada de la soja transgénica y el impacto que ello está produciendo en el medio ambiente, el empleo, la salud y el perfil productivo del país.


Por Alberto J. Lapolla *

El cultivo de soja transgénica forrajera ocupa ya más del 50 por ciento de la producción de granos y el 55 por ciento de la superficie agrícola sembrada, pero si en realidad consideráramos la superficie agrícola original de este proceso, allá por 1995, la expansión es muchísimo mayor. La superficie sembrada hoy con soja RR supera a toda el área sembrada en 1995. Esto implica que para llegar a los 35 millones de hectáreas actuales se debió ocupar una enorme cantidad de tierras históricamente destinadas a la ganadería, a la lechería, al monte frutal, a la horticultura, al monte virgen, a la apicultura, a la producción familiar, y a otros cultivos que fueron desplazados por la soja como el girasol, el maíz, la batata y el algodón. La superficie sojizada crece año a año a costa de otras producciones. Así, en 2004, la superficie agrícola total era de 27 millones de hectáreas mientras que hoy ya superamos las 35 millones, cifra equivalente al 12,5 por ciento de la superficie del país.


El pool sojero multinacional que controla y domina el “negocio” estima que para 2017 la superficie agrícola argentina orillará las 120 millones de hectáreas. Algo así como el 43 por ciento de la superficie nacional, un verdadero disparate ambiental y agronómico. La sojización desenfrenada, lejos de ser un hecho saludable, constituye un verdadero problema para la economía nacional y la protección de nuestro ecosistema agrícola.


Pero lo es también para la vida misma de nuestros habitantes. Sólo 19 naciones en el mundo permiten el cultivo de variedades transgénicas –es decir modificadas genéticamente (OGM)– de manera libre y sólo 5 lo permiten en gran escala: la Argentina es una de ellas, siendo la que posee la mayor superficie relativa de OGM sembrada de manera abierta en el mundo.


Peor aún, el 99 por ciento de la soja sembrada en nuestro país es transgénica. El saber científico actual, aportado por el estudio del genoma humano, ha demolido la teoría de base de la transgenia: “un gen una proteína”, sumiendo a los científicos empleados de las multinacionales en el desconcierto y el ocultamiento. De hecho desconocemos qué efectos puedan producir los OGM en el ecosistema global y en la salud humana, a mediano y largo plazo. La OMS ha señalado que desde 1995, fecha en que los cultivos transgénicos hicieron su irrupción, el 65 por ciento de las afecciones de la población mundial está relacionado con la alimentación.



¡Ay Felipe!


Monsanto culminó el proceso de estabilización de la soja RR en 1993, ya en 1994 fue aprobada por el organismo correspondiente al control alimentario de los EE.UU., con la oposición de las Agencia Nacional Ambiental (USDA). Las fuertes presiones de la empresa lograron que al año siguiente, la USDA aprobara la liberación de la soja RR. Entre la estabilización de la soja RR y su lanzamiento al ecosistema mundial apenas transcurrieron dos o tres años, lapso insuficiente para evaluar efectos ambientales sobre el conjunto del ecosistema global a corto, mediano y largo plazo. Pero lo más grave que nos compete es que en 1995, el entonces secretario de Agricultura de Menem, Felipe Solá, autorizó la liberación de la soja RR en Argentina sin ningún estudio previo que avalara la decisión. De allí en más nada la ha detenido, produciendo graves efectos ambientales, sociales, sanitarios y estructurales.

Todo modelo basado en un monocultivo es esencialmente no sustentable y estructuralmente débil. Sin embargo, la expansión del monocultivo de soja transgénica trae aparejada otros serios problemas. El más importante radica en la degradación de nuestro sistema productivo: hemos dejado de ser un país productor de alimentos para pasar a ser un enclave productor de forraje, para que otras naciones produzcan carne. Somos productores de “pasto-soja”, para que China, India y la Unión Europea puedan criar de manera subsidiada a sus cerdos, aves y vacunos.


En este planteo neocolonial hemos llegado al extremo de venderle soja en grano a Chile para que produzca carne aviar y porcina y la exporte, mientras nosotros importamos ambos productos debido a la reducción drástica de las áreas y los stocks ganaderos producidos por la sojización. El aumento del precio de los alimentos como hortalizas, frutas, lácteos y los diferentes productos cárnicos –la carne ovina pasó de ser un sustituto barato de la carne vacuna a ser un producto de lujo– tiene relación directa con la caída constante del área destinada a su producción.



Contaminación

al por mayor



El otro elemento de extrema gravedad es la altísima contaminación ambiental que produce el sistema, ya que el mismo se basa en el uso masivo de agrotóxicos en forma permanente. No sólo glifosato, sino una larga lista de productos de altísima toxicidad, algunos prohibidos en los países centrales. En la última campaña se usaron alrededor de 220 millones de litros de glifosato, de 23 a 29 millones de litros de 2-4-D, cerca de 7 millones de litros de endosulfán y casi el mismo volumen de atrazina y un volumen menor de diquat y paraquat, llegando a un total de alrededor de 150 mil toneladas de plaguicidas y 1,3 millones de toneladas de fertilizantes, con efectos acumulativos y exponencialmente crecientes desde 1996 hasta la fecha. Tanto el 2-4-D, el diquat, el paraquat, el endosulfán sumados a los coadyudantes y acompañantes del glifosato, son productos altamente cancerígenos. Recientes estudios del Instituto Curie francés, llevados adelante por Robert Bellé, confirman que el glifosato en su forma comercial más habitual, el Round-up, es disparador de los mecanismos formadores del cáncer.


Otro aspecto del problema es la pérdida de la fertilidad de los suelos. Cada cosecha implica una enorme extracción de nutrientes que salen con los granos y que no son repuestos. Para producir una tonelada de grano la soja extrae 16 kg/ha de calcio, 9 kg de magnesio, 7 kg de azufre, 8 kg de fósforo, 33 kg de potasio y 80 kg de nitrógeno. Esta exacción afecta la fertilidad actual del suelo y al repetirse en un ciclo continuo y prolongado, afecta también su fertilidad potencial. Con el agravante que la fertilización química produce contaminación, mientras que la restauración natural de la fertilidad no lo hace y tiene mucho menor costo.


La soja destruye empleo y producción



Cada 500 hectáreas de soja RR genera un solo puesto de trabajo, destruyendo 9 de cada 10 empleos efectivos. La razón es que el tiempo de labranza de la soja transgénica es de 40 minutos/hombre/Ha, contra 180 del sistema tradicional. En cambio 100 hectáreas destinadas a la agricultura familiar producen 35 puestos reales, sin contaminación. Esta bajísima demanda laboral explica que hoy los trabajadores rurales apenas lleguen a 1,3 millón, con el agravante de que sólo un tercio trabaja en blanco.


La sojización también destruye la pequeña producción. Ante los márgenes de ganancia de la soja RR y sin intervención estatal que cambie la ecuación –el “mercado” jamás lo hará– dejan de ser viables la huerta, el monte frutal, la apicultura, la ganadería, el monte artificial, la producción lechera, porcina o apícola. Algunas por competencia, otras simplemente por cercanía a los vuelos u aplicaciones terrestres de glifosato que por ser un herbicida total destruye todo tipo de plantaciones.


Tampoco es rentable la soja RR para superficies menores de 300, 350 y hasta 500 has según la región, por lo cual los pequeños y medianos agricultores deben arrendar o vender sus campos. Esto ya produjo la desaparición de casi 180.000 productores entre 1990 y 2002.


Por último, la sojización ha arrasado el monte nativo, hasta prácticamente su eliminación total. En América latina se han perdido 21 millones de hectáreas de bosque, de los cuales 14 millones corresponden a la Argentina. Todo ello para producir riqueza para un sector minúsculo de la población: 80.000 productores sojeros, sobre 330.000 productores agrarios y 40 millones de argentinos.


Qué hacer


Es necesario un Plan Nacional Agropecuario que organice una salida gradual de la sojización, basado en el repoblamiento rural, con entrega de tierras. Con políticas activas de apoyo de la producción familiar, recuperando la producción natural de alimentos como base del campo argentino. Además de aplicar justas retenciones, es necesario penalizar la exportación de grano, aceite o torta de soja, estimulando la agregación de valor. Hay que recuperar las producciones debilitadas como la ganadería, la lechería y la horticultura. Se deben prohibir las fumigaciones cercanas a los poblados y se deben reducir drásticamente las aplicaciones excesivas e innecesarias de herbicidas y pesticidas, generando políticas de depuración y recuperación ambiental regionales

Este primer paso obligaría a alternar rotaciones agrícolas-ganaderas y rotaciones de cultivos, mejorando la situación ecológica en general. Es necesario reducir el área de soja RR. Los argentinos no necesitamos la soja RR para nuestro desarrollo, su expansión descontrolada ha sido una imposición del “mercado mundial”. Es posible recuperar una política soberana de desarrollo nacional y agropecuario.


* Ingeniero Agrónomo genetista. Director del Instituto de Estudios y Formación de la CMP.


miércoles, 14 de enero de 2009

Programa de la Radio Francesa dedicado a los transgénicos-Entrevista a Marie-Monique Robin

lunes, 12 de enero de 2009

Un tema prohibido

Por Darío Aranda


Entre Ríos: El médico rural Gabriel Gianfellice vive hace 28 años en Cerrito, a 50 kilómetros de Paraná. Aturdido por las muertes prenatales, los embarazos que no llegaban a término, los casos de cáncer y los arroyos sembrados de peces muertos, escribió el libro La soja, la salud y la gente, en el que afirma que en el pueblo hubo un antes y un después de la soja transgénica. A partir del 2000 comenzó a percibir los efectos adversos con la reproducción, la gestación y la correcta formación de los órganos durante el embarazo y problemas de fertilidad. “Ni hablar de enfermedades respiratorias, que crecieron más de un ciento por ciento. Vivimos fumigados, los avioncitos pasan sobre nuestras cabezas constantemente y los pacientes muestran efectos nocivos. Nos habían dicho que el glifosato era agüita del cerro, hoy día se sabe que nos mintieron”, asegura. También en Entre Ríos, el paraje rural Rosario del Tala, departamento de Gualeguaychú, es conocido por el caso de “los primitos Portillo”. Entre mayo de 2000 y enero de 2007 fallecieron Alexis (de un año y medio), Rocío y Cristian (ambos de 8). Norma Portillo, mamá de Cristian, no tiene dudas: “Cuando fumigaban, nos encerrábamos en la pieza. Por días nos dolía la cabeza, picaba la garganta y ojos. Y si llovía, el arroyo bajaba con peces muertos, nada deja el veneno”.



Santiago del Estero: Maira Castillo vive en Quimilí, pleno monte santiagueño, y tuvo su primera intoxicación aguda a los 4 años. En el hospital local le diagnosticaron envenenamiento con agrotóxicos y la derivaron de urgencia al Garrahan, en Buenos Aires. La vivienda familiar está rodeada de campos con soja, rociados periódicamente con glifosato. El químico le afectó la vista, la piel y el sistema respiratorio. El Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina), donde militan los Castillo, denuncia desde hace diez años los efectos sociales, ambientales y sanitarios del modelo sojero. Contabiliza un centenar de denuncias por envenenamiento con agroquímicos, pero ninguna tuvo fallo favorable.



Córdoba: “Ni un metro menos. La tierra es nuestra”, es una de las consignas del Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), que resiste el avance de empresarios sojeros que pretenden quedarse con sus tierras. A las continuas amenazas y atropellos, se sumaron las fumigaciones sobre los ranchos rurales. “Nos arruinan los sembradíos para autoconsumo, matan los animales y ya hubo intoxicaciones. Lo que no pudieron hacer con las topadoras lo quieren lograr con el veneno para la soja”, afirmaron desde el MCC, que denunció fumigaciones indiscriminadas en Sebastián Elcano, Jesús María y San Francisco.




Chaco: La ONG Centro de Estudios Nelson Mandela acaba de publicar el informe “Una tragedia colectiva: Malformaciones por el uso de agroquímicos”. Denuncia que el Chaco es zona liberada para los agrotóxicos y causante de malformaciones de bebés. “La intoxicación crónica por el uso de agroquímicos provoca modificaciones o mutaciones del genoma humano. Pero los gobiernos miran para otro lado”, denuncia el trabajo, que también responsabiliza a los productores agropecuarios por “provocar daño sanitario, social y ambiental” en pos de obtener mayor rentabilidad. En diciembre último, en una entrevista al diario Chaco Día por Día, el jefe de Biología Molecular del Instituto de Medicina Regional (IMR), Horacio Lucero, advirtió el incremento de casos de cáncer y malformaciones a causa del uso de agrotóxicos sojeros en el sudoeste chaqueño. “No es un designio de Dios tener un chico malformado. Es un designio de la gente que está cohabitando su propia tierra”, aseguró.



Santa Fe: En Bigand, una localidad de cinco mil habitantes al sur de Santa Fe, el Ministerio de Salud de Nación realizó un estudio con el objetivo de “determinar factores de vulnerabilidad en poblaciones expuestas a los plaguicidas”. En el marco del Plan Nacional de Gestión Ambiental, las conclusiones detallaron: “Más de la mitad de los encuestados y el 100 por ciento de los fumigadores refieren que ellos o conocidos estuvieron intoxicados alguna vez. El 90 por ciento señala que no existen personas resistentes a las intoxicaciones”. El trabajo, realizado en 2002, confirma efectos agudos como alergias, dolor de cabeza, mareos, irritación respiratoria, dérmica y de ojos. Son mencionados más de 40 pesticidas, predominando el uso de glifosato, denuncia la investigación.



Formosa: Sólo una vez la Justicia falló contra el modelo sojero. Campesinos formoseños del poblado Colonia Loma Senés denunciaron en 2003 las fumigaciones con glifosato en la zona. Exhibieron sus plantaciones arruinadas, mostraron certificados médicos que confirmaban síntomas de envenenamiento y fotografías de sus animales muertos. La jueza Silvia Amanda Sevilla ordenó el cese inmediato de las fumigaciones con Roundup (nombre comercial del glifosato), fue la primera vez que se dictó una medida de ese tipo. Desde entonces, la magistrada fue declarada enemiga de las empresas de monocultivos y comenzó un proceso de hostigamiento por parte de pares, superiores y el poder político. En diciembre de 2007 fue echada de su cargo. Ningún otro juez prohibió las fumigaciones.





miércoles, 14 de mayo de 2008

Varias generaciones están comprometidas

Seis pueblos de la Pampa Húmeda, con niveles de cáncer superiores al normal por el uso de los agrotóxicos.
Una investigación del Hospital Italiano de Rosario confirmó los efectos en la salud de los agrotóxicos en los pueblos sojeros.

Por Darío Aranda

Malformaciones, cáncer y problemas reproductivos tienen vinculación directa con el uso y la exposición a contaminantes ambientales, entre ellos los agrotóxicos utilizados en los agronegocios. “Los hallazgos fueron contundentes en cuanto a los efectos de los pesticidas y solventes”, afirma Alejandro Oliva, médico y coordinador de la investigación que abarcó seis pueblos de la Pampa Húmeda y que confirma, en esas localidades, la existencia de diferentes tipos de cánceres –de próstata, testículo, ovario, hígado, páncreas, pulmón y mamas– muy por encima de la media nacional. El estudio también detalla que cuatro de cada diez hombres que consultaron por infertilidad habían sido expuestos a químicos agropecuarios y alerta que el efecto sanitario de los agrotóxicos puede manifestarse en las generaciones futuras. “Hijos o nietos de los trabajadores rurales, y las poblaciones cercanas, son los que dentro de décadas pueden sufrir las consecuencias”, advierte la investigación.

El estudio fue realizado entre 2004 y 2007 por un equipo del Hospital Italiano de Rosario, conducido por Oliva, con el respaldo del Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Ambiente (Ecosur), la Universidad Nacional de Rosario, la Federación Agraria local y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). La hipótesis de estudio del grupo multidisciplinario (conformado por ecólogos, epidemiólogos, agrónomos, endocrinólogos y sociólogos) señalaba que ciertos agroquímicos podrían perturbar la fisiología hormonal. El relevamiento en terreno confirmó que las funciones reproductivas, tanto femeninas como masculinas, son altamente sensitivas a diferentes agentes químicos utilizados en la actividad agrícola. “Existen relaciones causales de casos de cáncer y malformaciones infantiles entre los habitantes expuestos a factores de contaminación ambiental, como los agroquímicos”, afirma el trabajo, realizado por etapas durante tres años y cuyos resultados finales acaban de ser publicados en los Cuadernos de Salud Pública de Brasil.


La investigación remarca que los factores ambientales, como la exposición a pesticidas y solventes, contribuyen a la severidad de la infertilidad y pueden empeorar los efectos de factores genéticos preexistentes. El relevamiento constata que el 40 por ciento de los hombres que consultaron por infertilidad habían sido expuestos a agrotóxicos y resalta que el sistema reproductivo masculino puede padecer severas alteraciones debido a causas ambientales, entre las que se destaca un aumento del cáncer de testículo, malformaciones urogenitales, disminución en la calidad seminal y disfunción eréctil.

La investigación recuerda que toda la zona se fumigó por años con “organoclorados” (como se denomina a productos como DDT, heptacloro, lindano y HCH), que de 1960 a 1978 tuvieron amplia difusión junto a los “organofosforados”, como el Parathion. Del ’78 al ’94 la tendencia introdujo nuevos químicos, como monocrotofós, endosulfán y piretroides. Y desde el ’94 se aplicaron estos dos últimos más el clorpirifós. “Sin olvidar la rotunda aparición del glifosato y sus agregados”, recuerda el científico. Justamente las organizaciones campesinas e indígenas acumulan denuncias contra ese producto, cuyo nombre comercial es Roundup, de la estadounidense Monsanto, el agrotóxico más utilizado en la agricultura actual. Sólo en el último año, y a razón de diez litros de glifosato por hectárea, las tierras más productivas de Argentina fueron rociadas con 165 millones de litros del cuestionado veneno. “Según cifras de la FAO, Argentina ha aumentado en más de un 200 por ciento el uso de agroquímicos, principalmente en la Pampa Húmeda, debido a los herbicidas que se utilizan en la soja transgénicas”, explica la investigación.


El grupo de profesionales remarca que la incidencia del cáncer en áreas rurales es menor que en las zonas urbanas, pero en su estudio detectaron lo opuesto: que algunos tipos de cánceres se encuentran con mayor incidencia en el mundo agrícola, tal es el caso de los linfomas no-Hodgkin y los de próstata, asociados con la fabricación y el empleo de agroquímicos. También sobresalen los cánceres de testículo y ovario, mostrando una incidencia tres veces mayor en el primer caso, y de casi dos veces en el segundo, comparados con las estimaciones a nivel nacional. Los cánceres de hígado fueron casi diez veces más y los de páncreas y pulmón, el doble de lo esperado. En cuanto a la mujer, se registra un aumento significativo de cáncer de mama. También sobresalieron los cánceres de tipo digestivo. “Esto puede ser por haber sido estas zonas muy expuestas a los clorados, y ahora son zonas expuestas al glifosato, que sabemos produce irritaciones digestivas permanentes”, explican.

En un apartado especial se explica que el efecto de los agrotóxicos puede manifestarse mediante dos mecanismos: el contacto directo con la sustancia o que los padres la hayan absorbido y trasmitido a través de sus espermatozoides y óvulos a los hijos. “En diferentes publicaciones se ha demostrado la existencia de casos de cáncer con pacientes que no habían estado expuestos directamente a los agroquímicos, pero si lo habían sido sus padres o sus abuelos. Se produce cuando el químico impacta en la trama genética y se va reproduciendo de generación en generación. O bien pasa a través del útero de la madre”, afirma Oliva. Y advierte:

“En materia de salud pública, se está comprometiendo en forma directa a varias generaciones”.

Además del uso de agroquímicos, se señaló como fuentes fijas de contaminación a las plantas de acopio de cereales, los depósitos de plaguicidas, los lugares donde se lavan y guardan los equipos de fumigaciones, basurales y transformadores con PCB. El relevamiento demostró que más del 90 por ciento de los casos de cáncer se encontraron dentro de los 300 metros de esos focos contaminantes.


El trabajo tomó como muestra de estudio áreas consideradas representativas del modelo de agronegocios predominante en la Pampa Húmeda: localidades rurales de hasta cinco mil habitantes, regiones donde la soja abarca el 95 por ciento de la tierra cultivable y con antecedentes de haber estado dedicadas a la producción agropecuaria al menos desde la década de 1950. Se trata de Pérez Millán, en el norte bonaerense, y Alcorta, Carreras, Máximo Paz, Santa Teresa y Bigand, todas localidades de Santa Fe.

Justamente en Bigand, el Ministerio de Salud de Nación realizó un estudio con el objetivo de “determinar factores de vulnerabilidad en poblaciones expuestas a los plaguicidas”. En el marco del Plan Nacional de Gestión Ambiental, con intervención de la Cátedra de Toxicología y Química de la UBA, las conclusiones detallaron: “Más de la mitad de los encuestados y el 100 por ciento de los fumigadores refieren que ellos o conocidos estuvieron intoxicados alguna vez. El 90 por ciento señala que no existen personas resistentes a las intoxicaciones”. El trabajo confirma efectos agudos como alergias, dolor de cabeza, mareos, irritación respiratoria, dérmica y de ojos. En el aspecto laboral, precisa que los trabajadores “en su inmensa mayoría no tienen contrato de trabajo, ni cobertura médica, y cobran a destajo”. “Son mencionados más de 40 pesticidas, predominando el uso de glifosato”, remarca el relevamiento. La fecha de publicación fue 2002. Nunca más el Ministerio de Salud difundió información sobre los agrotóxicos.



Más allá del tema retenciones si, o retenciones no, ¿no habría que plantearse un modelo de país diferente?.

¿Queremos que sigan contaminando todo, que miles de compatriotas estén condenados a enfermarse de cáncer por la voracidad de unos pocos?

En las próximas elecciones, vótenlo a Urquía...

martes, 15 de abril de 2008

Los pequeños productores son diferentes de los grandes?

En otro blog leía que a veces se idealiza a los pequeños industriales, los pequeños productores.
Trabajé en Pymes y lo único que tenían de diferente con las multis es que, llegado el caso, podías hablar con el dueño de la empresa, pero muchas veces el resultado era el mismo....O peor.

El tema de la soja es que la transgénica es resistente a los herbicidas sobre todo al "Roundap" leo algo que pasó en Mercedes (provincia de Buenos Aires) el 11 de marzo de 2008:


11/03/2008 - 11:15:45
Demandaron en Mercedes suspensión de fumigación en Alberti

Un vecino de la ciudad de Alberti ha interpuesto una acción de amparo ante el Tribunal en lo Criminal número 2 de Mercedes, por la fumigación en los campos lindantes al casco urbano. Se asegura que una empresa de Bragado ha utilizado el producto Roundap (de la empresa Monsanto) para fumigar en dos predios que están lindantes a los Barrios FONAVI, Obrero y Policial.

El demandado es el productor Jorge Delaunay, de esa localidad. Ha solicitado una medida cautelar para la inmediata la suspensión de fumigación con glifosato, que deberá resolver ese tribunal en las próximas horas.

Según el abogado Luís Fernando Cabaleiro “el día de la fumigación fue el martes pasado a las 19 horas. Los vecinos, ese mismo día y días posteriores, tuvieron ardor en los ojos, malestares con cefaleas, nauseas y hasta cólicos”.

Agregó que “el tema de la sojización es un grave problema que afecta a las ciudades de la zona, dada la ambición de los agropecuarios que en afán de obtener mayores ganancias cultivan la soja hasta en los jardines de sus propios campos En Alberti hasta en el Polideportivo se cultivó soja”.



Hasta en el polideportivo se plantó soja....Y para que crezca más sanita le ponemos glifosato, total la soja aguanta...Las personas, bueno, sabemos las personas son plaga, la soja es dinero las personas son gastos, así que con la soja transgénica que aguanta el glifosato es mejor.



lunes, 14 de abril de 2008

Marie-Monique Robin “El mundo según Monsanto”





Si quiere asistir al video on line.



Para descargar en un solo archivo.

Tomado de esta entrada de Taringa






Si quiere comprar el video el diario "Miradas al Sur" lo colocó a la venta.


El Video en las Páginas de Videos de Google.


Si quiere descargar la película "El Mundo Según Monsanto" con una calidad de imagen un poco menor, con los subtítulos ya colocados en la película, le falta colocar los subtítulos que aparecen en francés en la película, dos enlaces a archivos en rapidshare, en total son unos 240 megas:


A continuación los enlaces para descargar una versión con mejor calidad de "El Mundo Según Monsanto", son unos 800 megas, y los subtítulos para descargar también con las partes que aparecen con subtítulos en francés traducidos al castellano.


Si quiere descargar los archivos rapidshare que arman la película con una mejor calidad que la anterior:

BAJAR Las 8 primeras partes son de 100mb y la 9na de 75mb.

  1. http://rapidshare.com/files/100850759/le_monde_selon_monsanto.part01.rar
  2. http://rapidshare.com/files/100851540/le_monde_selon_monsanto.part02.rar
  3. http://rapidshare.com/files/100851561/le_monde_selon_monsanto.part03.rar
  4. http://rapidshare.com/files/100852056/le_monde_selon_monsanto.part04.rar
  5. http://rapidshare.com/files/100851433/le_monde_selon_monsanto.part05.rar
  6. http://rapidshare.com/files/100888715/le_monde_selon_monsanto.part06.rar
  7. http://rapidshare.com/files/100889380/le_monde_selon_monsanto.part07.rar
  8. http://rapidshare.com/files/100889073/le_monde_selon_monsanto.part08.rar
  9. http://rapidshare.com/files/100883993/le_monde_selon_monsanto.part09.rar





Tiene que unir las 8 partes usando el programa Winrar:


Por último descargue los subtítulos, descomprima el archivo y colóquelo en la misma dirección que en donde puso el documental.


A veces la página rapidshare le pedirá que espere para poder bajar otro archivo, una forma de evitar esa espera es desconectarsde de Internet y volve a conectarse, así tendrá un nuevo nro. de IP y podrá descargar sin tener que esperar mucho tiempo.



Acá hay otra versión de los subtítulos en español por si ud. bajó la película de otro lado


El debate en el programa de TV de la televisión francoalemana luego de la emisión del documental "El Mundo Según Monsanto".


Entrevista a Marie-Monique Robin en CNN Chile.





Visita de Marie-Monique Robin a Argentina, Chile y Paraguay en Marzo y Abril del 2009


En un artículo de Horacio Verbitsky hace mención al documental y al libro de Marie-Monique Robin :





Reportaje a la directora Marie-Monique Robin, en la revista Época de Brasil.

Dice Verbitsky en su artículo:

En 1996, apenas un año después de su introducción en Estados Unidos, la soja transgénica fue autorizada en la Argentina, por el presidente Carlos Menem y por su secretario de Agricultura, Felipe Solá, sin ningún debate parlamentario ni académico. Esa oleaginosa que apenas cubría 37.000 hectáreas en 1971, pasó a 8,3 millones en 2000, 9,8 en 2001, 11,6 en 2002 y 16 millones en 2007, lo cual equivale al 60 por ciento de la tierra cultivada en el país.

Esa velocidad de expansión, siempre hacia el norte, para implantarse en Chaco, Santiago del Estero, Salta y Formosa, pero también en los países limítrofes, es única en la historia de la agricultura. Los precios de la tierra se cuadruplicaron y en una década el promedio de las explotaciones pampeanas pasó de 250 a 538 hectáreas, con un 30 por ciento menos de productores, muy lejos del cuento de hadas de Miguens.

Entre 1997 y 2002 el número de tambos se redujo un 27 por ciento, la producción de arroz un 44 por ciento, la de maíz un 26 por ciento, la de girasol un 34 por ciento, la de carne porcina un 36 por ciento. Los precios de artículos básicos de subsistencia crecieron en forma vertical: 162 por ciento la harina, 272 por ciento las lentejas, 130 por ciento el arroz. Las semillas de la variedad resistente al glifosato viajaron de contrabando desde la Argentina hasta Brasil y Paraguay, que no habían permitido su cultivo, como parte de la estrategia del hecho consumado de Monsanto, que patentó la soja transgénica, creada para soportar a su herbicida Roundup. Su especial resistencia hace que se propague e invada los campos con soja natural, a la que desplaza. Cuando ese proceso se volvió irreversible, Monsanto comenzó a cobrar regalías que hasta ese momento no reclamaba.

Estos datos forman parte de un libro recién editado en Francia, donde se ha convertido en un instantáneo bestseller, con 80.000 ejemplares vendidos en tres semanas, que se está traduciendo ahora a varios idiomas. Se titula “El mundo según Monsanto” y su autora es la muy conocida periodista Marie-Monique Robin, quien con el mismo título realizó un documental impactante para la televisión francoalemana Arte. El capítulo dedicado a la Argentina se titula “La soja del hambre” y el que además de nuestro país trata sobre la situación en Paraguay y Brasil “La República Unida de la Soja”.






Sobre Los Transgénicos en Formosa.




Al libro no lo encontré.


Otra película excelente sobre el tema de los transgénicos y la soja en la Argentina:
Hambre de Soja.



Recuérdenlo, dos de los culpables, los dos visibles por lo menos son:

Felipe Solá
(Secretario de Agricultura de Menem)

Y Menem presidente,

En 1996, apenas un año después de su introducción en Estados Unidos, la soja transgénica fue autorizada en la Argentina, por el presidente Carlos Menem y por su secretario de Agricultura, Felipe Solá, sin ningún debate parlamentario ni académico.

Ellos dos deberían tener en su conciencia (ya sabemos que no la tienen) todos los muertos y lisiados que está generando la soja transgénica en el país.



Si ven la película hay una parte en que agricultores de Estados Unidos se quejan de procesos que les inició Monsanto contra sus propiedades por la supuesta "piratería" de semillas, que ellos habían plantado semillas transgénicas y no le habían pagado a Monsanto el royaltie correspondiente.



Sobre la autora, Verbitsky comenta también:

La semana pasada Robin estuvo en la Argentina, para declarar como testigo en el juicio que se sigue en Corrientes por crímenes contra la humanidad a un grupo de oficiales del Ejército que actuaron bajo las órdenes del ex general Ramón Díaz Bessone cuando era jefe del Cuerpo II de Ejército. Robin fue citada por los familiares de las víctimas a raíz de la asombrosa entrevista que le hizo en 2004 para su libro y su documental “Escuadrones de la muerte, la Escuela francesa” a Díaz Bessone, quien le describió el método del secuestro, la tortura y la eliminación clandestina de prisioneros que aprendieron de los instructores franceses con experiencia en la guerra de Argelia. Ente esos oficiales está nada menos que el presidente de la Sociedad Rural correntina, Juan Demarchi. En Resistencia, adonde Robin cruzó luego de declarar, se proyectó también su documental sobre Monsanto.



La Escuela Francesa - Marie-Monique Robin






Dejaron en los comentarios las respuestas de Monsanto a la película, algunas parecen de un cinismo medio terrible.

Acá dejé la información.