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domingo, 1 de abril de 2012

Sobre la situación en Egipto: Ramy Essam Sólo queremos casa, comida t libertad

Fuente "O Estado de São Paulo"

Al ser preso y torturado, Ramy Essam se torna héroe de la revolución árabe, graba un CD y sale de gira para alertar: más sangre será derramada

BOLÍVAR TORRES , ESPECIAL PARA O ESTADO - O Estado de S.Paulo
Cuando explotaron las primeras protestas en la Plaza Tahir, en enero del año pasado, Ramy Essam era apenas uno más entre los miles de jóvenes anónimos que se reunían para gritar su enojo contra la dictadura de Hosni Mubarak. Estudiante de ingenieria civil y músico en una banda desconocida, llevaba la guitarra debajo del brazo para acompañar los gritos por libertad. Estaba en el lugar adecuado, a la hora adecuada. En un momento de súbita inspiración, escribió la canción Arhal (Andate), un aviso directo al régimen que rapidamente se tornaria el himno de la Primavera Árabe, amplificando la mobilización.

Los versos se diseminaro por todo Egipto, tuvo millones de visualizações en YouTube y sus performances en el escenario permanente instalado en la plaza lo transformaron, de la noche a la mañana, en una de las estrellas de la revuelta. La revista inglesa Time Out llegó a relacionar Arhal en tercer lugar en un ranking de las canciones que cambiaron el mundo, al frente de Imagine, de John Lennon. Al ensayar los primeiros acordes, sin embargo, el cantor de 24 años no tenía ni idea de que iba a cambiar la historia de su país.
"Apenas transformé en canción los eslogans de las protestas de la Plaza Tahir", dice Essam con modestia. "Me quedé sorprendido con la reacción de las personas. Era la primera vez que cantaba para un público tan grande."
A pesar de su inglés precario, Essam prefiere hacer la entrevista por teléfono, para que se pueda captar "sus verdaderos sentimientos". El cantor, que lanza su primer álbum, Manshourat, el dia 12 de abril, entrenó el idioma después de hacer una gira por Inglaterra y Sudáfrica.
El comprometimiento de Essam le rindió fama y premios internacionales, como el Freemuse, dedicado a las mayores figuras en la lucha por la libertad, pero también se cobró precios altos. En el fatídico Miércoles Sangriento, fecha en que las fuerzas del régimen apretaron el cerco sobre los manifestantes, Essam fue alcanzado por piedras en la cabeza. Esa misma noche, hizo una presentación histórica con el rostro cubierto de gasas, delante de una platea repleta también de cicatrices y heridas. En marzo de 2011, cuando participaba de una protesta más después de la caída de Mubarak, Essam fue secuestrado durante cuatro horas por el gobierno militar de transición, que aún se mantiene en el poder. Ahora, estaba en el lugar equivocado, a la hora equivocada.
"Ellos me lastimaron feo. Saltaron en mi espalda, me quitaron mi ropa, cortaron mi cabello y me golperaon en la cabeza. Después me pegaron con varas y me torturaron con choques eléctricos", cuenta con voz calma, sin perder el humor: "Me habían reconocido, y creo que no eran muy fans de mi música."
A pesar del trauma, Essam no se desanimó. En una provocación a los militares, expuso en internet fotos de su cuerpo torturado y volvió a cantar en la Plaza Tahir. Como buen cantor de protesta, precisó adaptar su música al nuevo contexto político. Su primera presentación después de la fama mostró la agilidad con que es capaz de capturar las ansias del momento: pocos días después de explotar con Arhal, Essam estaba en el escenario pronto para entonar su hit. La masa da Plaza Tahir, sin embargo, intervino a los gritos - había llegado la noticia de que Mubarak acababa de renunciar. El cantor precisó de dos minutos apenas para componer una nueva letra sobre el Egipto pos-Mubarak, y presentarla para la platea en éxtasis.
"Hoy puedo decir que la música política hizo mi carrera", admite el cantor. "Creo en la revolución a través de la música y creo que es una honra para cualquier artista ayudar a iniciar una revolución. Antes, creía que tenía límites, pero después de lo que pasó, perdi el miedo. Espero que a partir de ahora más músicos en el país puedan hablar sobre lo que sienten en el corazón."
Con la caída del dictador, cambiaron los focos de protesta. El nuevo desafio es formar un estado civil. En 2012, hubo nuevas manifestaciones, nuevos muertos, nuevos problemas. La masa pasó a reunirse enfrente a la sede del gobierno militar, exigiendo la liberación de los presos políticos y clamando por reformas. Ahora, Essam escribé refranes sarcásticos sobre el régimen provisorio y canta sobre los males cotidiano: la falta de pan, libertad, justicia social.
"El régimen actual robó nuestra revolución", evalúa. "Nuestro sentimiento es de que precisamos una nueva revuelta. No se cuando será, si este año o dentro de diez años. En la primera revolución, no teníamos experiencia, pero ahora estamos más fuertes. Si insisten en quitarnos nuestra libertad, seremos millones en la plaza nuevamente."
Essam es la prueba y la esperanza de que un nuevo Egipto está naciendo. El propio cantor admite que, antes de la revolución, los artistas no podían decir lo que dicen hoy. La libertad, sin embargo, todavía es limitada, y se restringe principalmente a internet, donde Essam afirma que puede cantar "sobre casi todo". Cuando es indagado sobre qué quiere para su país, es sucinto: "Sólo queremos derecho a casa, comida y libertad."








Pan de la Libertad por Ramy Essam

Si quieren descargar los subtítulos en español para arreglarlos





viernes, 23 de septiembre de 2011

Una casa Intervenida por Artistas Volumen II-24 de Setiembre Ciudad de Buenos Aires



SABADO 24 - 17hs a 00 Hs.
Ciudad de la Paz y Zabala (Buscá el grafitti del Tio Lucas)
*Entrada con alimento no perecedero

Se suspende por lluvia


ALGUNOS ARTISTAS CONFIRMADOS



NICO NOVALI - Instalación

FERNANDO CAPURRO SUAREZ - Pintura / Ilustración

DIEGO POGONZA - Dibujo

ELIAS SANCHEZ - Stencil

y más confirmados...



  •   Y Además el escenario de CINE ICONO con proyecciones y bandas en vivo
 


  • Tenés ropa que ya no uses? TRAELA que va a haber trueque y venta!


    La Casa de la Paz + CINE ICONO

  • lunes, 8 de junio de 2009

    Los perseguidores-por Ignacio Echevarría

    Lo leo en el blog de Daniel Link.


    Los perseguidores

    por Ignacio Echevarría para El Mercurio

    Supongo que en Chile existe algún equivalente de lo que en España se conoce por SGAE (Sociedad General de Autores y Editores). Esta entidad se dedica a la gestión de los derechos de autor de sus afiliados; es decir, a recaudar y distribuir los porcentajes que esos derechos les procuran.

    De un tiempo a esta parte, el celo puesto en el desempeño de esta loable tarea ha convertido a la SGAE en una entidad muy impopular, objeto de todo tipo de contestaciones. La ha convertido, además, en una entidad rica y poderosa, cuyos ingresos en los últimos años se han visto incrementados portentosamente.

    La explicación de esto último la tiene el llamado canon compensatorio. Por virtud de éste,
    hace ya un tiempo que la compra de determinados aparatos y soportes se ve gravada de forma generalizada e indiscriminada con un porcentaje que la SGAE y otras entidades de gestión colectiva cobran de antemano, en previsión del empleo que pueda hacerse de dichos aparatos y soportes (equipos de música y televisores, pero también CD/DVD, memorias portátiles, etc.) para realizar copias privadas de objetos sujetos a la propiedad intelectual, ya se trate de imágenes, películas, canciones, textos...

    Son muchos los que consideran que el canon compensatorio vulnera la presunción de inocencia
    a que tiene derecho todo ciudadano. Desechando escrúpulos de este orden, la SGAE no ha cesado de discurrir todo tipo de mecanismos destinados a controlar y a gravar la transmisión y divulgación de contenidos sujetos a propiedad.

    De este modo, los enfrentamientos de la SGAE con las asociaciones de consumidores y, sobre todo, de internautas han venido haciéndose cada vez más virulentos, y arrojan un esperpéntico
    anecdotario en el que se suceden descalificaciones, insultos, querellas criminales y manías persecutorias.

    Como muestra, un botón: en 2006, un juez de Alicante autorizó a la SGAE a cobrar por la
    música que se ponía en las celebraciones de boda y otros eventos de este tipo. Sustentándose en esta sentencia, hace apenas unos meses la SGAE demandó a un salón de bodas de Sevilla por emplear música de sus afiliados sin pagar el canon correspondiente. Como prueba de su denuncia, la SGAE aportó un video de cuatro minutos grabado durante la celebración. Los novios demandaron la SGAE por grabar ese video sin autorización, vulnerando la intimidad del acto, y la entidad fue condenada a pagar 60.000 euros de multa. El caso puso de manifiesto el empleo, por parte de la SGAE, de detectives destinados a probar que en determinadas bodas, bautizos y comuniones se baila al son de canciones "protegidas" por el derecho de propiedad de sus autores.

    Más acá de las exaltaciones y de las truculencias a que da lugar este estado de cosas, el traerlo a colación invita a una melancólica consideración acerca del lugar cada vez más paradójico que el artista (o lo que se presuma por tal) ocupa en la sociedad contemporánea.


    El caso es que nuestra cultura participa todavía, si bien de un modo cada vez más residual, de una concepción del artista acuñada en el romanticismo, conforme a la cual solía ser visto -el artista en general, ya fuese poeta o pintor, cómico o cantante- como un individuo situado al margen de las convenciones, cuando no enfrentado resueltamente a ellas; un individuo puesto al servicio de un ideal superior, del que a menudo se derivaban actitudes transgresoras, cuando no abiertamente subversivas.


    La casi automática identificación entre la vida artística y la bohemia ha sido capaz de resistir
    durante décadas, hasta hoy mismo, las evidencias flagrantes que tan a menudo la desdicen, y que apuntan, por el contrario, a la domesticación y estandarización de la mayor parte de los artistas, a la consolidación de un star system que ha convertido al artista consagrado en un privilegiado representante del lujo y de la sofisticación, también en un valioso orientador de las tendencias del mercado. En la misma dirección, el arraigado prejuicio que atribuye al artista, por el mero hecho de serlo, posiciones políticamente progresistas y contestatarias, pasa por alto toda suerte de incongruencias, y no cesa de dar pie a las más insospechadas alianzas (para no irse demasiado lejos: ¿puede alguien explicarme, por ejemplo, qué hacía Michelle Bachelet, en el cierre de su campaña presidencial, cogida triunfalmente de la mano de Miguel Bosé? ¿Es que la letra de canciones como "Sevilla", "Amante bandido" o "Hacer por hacer" promueven los valores de la izquierda chilena?).

    Aupados al carro de las subvenciones y de las políticas proteccionistas con que los gobiernos
    socialdemócratas retribuyen su apoyo (obsérvese, si no, el caso español), autores y artistas han conseguido que la defensa de la "propiedad intelectual", noción lábil y peliaguda donde las haya, y por medio de la cual la doctrina capitalista coloniza subrepticiamente el ámbito supuestamente libre de la creatividad y de la comunicación humanas, haya pasado a ser, incondicionalmente, una premisa de la izquierda cultural.

    No es lugar este de cuestionar los fundamentos jurídicos e incluso éticos que cargan de razón a
    quienes invocan los sacrosantos derechos de la propiedad intelectual. Baste, de momento, con subrayar un indeseable efecto estético: el que se desprende de ver a los más conspicuos representantes de aquella inconformidad, de aquella insolencia, de aquel espíritu aventurero tradicionalmente asociado a la más común idea del arte y de la vida artística, convertidos en agentes del orden, en furibundos instructores de legislaciones restrictivas y penalizadoras, en vigilantes celosos, en ávidos controladores, en perseguidores.

    Puede que, como algunos dicen, esté en juego en todo esto la subsistencia misma de muchos
    artistas. En cualquier caso, lo que parece quedar fuera de juego -pero quizá ya lo estaba, desde mucho antes- es una determinada concepción del arte y de las relaciones que con él mantenían el artista mismo y la comunidad.
    Fuente Linkillo, blog de Daniel Link.


    Al leer esta nota me vino a la memoria la foto del Senador Filmus con la gente que apoya al canon digital en la Argentina, entre ellos a León Gieco.:

    lunes, 18 de mayo de 2009

    Entrevista a Cory Doctorow-Todos somos piratas...Y estamos en orsai...


    Fuente Revista Rolling Stone Argentina.



    Little Brother, es uno de los best sellers del New York Times, aun siendo copyleft, concepto libertario de los derechos de autor que lo tiene como emblema mundial; un verdadero copyfighter.

    Los artistas no parecen enfrentar a estos "jugadores", sino, como una alianza histórica, aliarse a ellos...
    Bueno, muchos músicos están despertando. Quizá no les guste lo que está pasando con Internet, porque durante toda su carrera les llenaron la cabeza diciéndoles "no te dejes copiar". Pero de ahí a ir en contra de sus propios fanáticos... En Estados Unidos, miles de personas fueron enjuiciadas, pero esas ganancias no fueron para los creadores. El artista promedio quiere ser recordado como el tipo con el que sus fans perdieron la virginidad, no como el tipo con el que sus fans perdieron el disco rígido. Es terrible que cada vez que pienses en, por ejemplo, Tom Waits, digas: "Por culpa de ese tarado perdí mi tesis de diez años que estaba en el mismo rígido que su álbum".

    ¿No se supone que estas organizaciones velan por los artistas?
    Hay un sucio secreto en la industria discográfica: en Estados Unidos, el 97 por ciento de los artistas cobra apenas 600 dólares al año con este modelo. Es decir, con la excepción de un puñado de artistas, nadie en la industria musical hace suficiente dinero, sólo los ejecutivos. Siempre ha sido así. De la gran mayoría de personas que quieren hacer arte, sólo una ínfima porción logra hacer dinero con el arte. Y esto es culpa de la explotación de algunos intermediarios, pero también, y sobre todo, porque la economía en el arte es irracional. Cuando un zapatero se da cuenta de que el costo de reparar zapatos es más alto que las ganancias, busca otro trabajo; el artista insiste.

    Cory bromea mientras desparrama conceptos del tipo "Internet es una máquina de copiar", "la cultura es anterior a la industria" o "la cantidad de regulaciones que necesitamos son las mínimas". En cada oración recalca que los métodos de copia y reproducción, alguna vez exclusivos y costosos, ahora son ínfimos. Lo mismo que pasó con el advenimiento de la imprenta: derrumbó los costos de producir libros, pero ninguna ley ayudó a los escribas en desmedro de la masa lectora.


    La parte final, excelente:

    "Cory hace una pausa, toma soda de un peculiar vaso de cerámica verde con forma de tótem sin cráneo y alerta: "Hay que tener en cuenta que cuando alguien es presuntamente culpable, quien gobierna tiende a aprovecharse -y los argentinos saben eso-; así que en cualquier momento puede haber un policía en tu puerta para arrestarte, no porque dijiste algo que al gobierno no le gusta, sino por ser pirata, porque en un punto hoy «todos somos piratas»". Y agrega: "Cada generación logra avances para que el proceso de consumir y producir cultura sea más simple. Ahora bien, si el pasado está a cargo del futuro, la diversidad y la democratización de la cultura se contraen"."

    Así que si en cualquier momento largamos la tan ansiada campaña de afiliación al Partido!!!