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viernes, 24 de septiembre de 2010

Ahora que Youtube abrió en la Argentina:YouTube, copyright y uso amigable

Margaret Gould Stewart: Como piensa YouTube sobre los derechos de autor

En donde dice "View Subtitles" encuentran los subtítulos en español.

Si quieren verlo en la página de youtube.


Fuente Blog P2P

  • Por Tatiana de Mello Dias

A cada momento YouTube suspende contenidos que infringen derechos de autor. Pueden ser trechos de películas, videoclip con banda sonora, o incluso nuevos videos que usan cola

¿Cuáles son los criterios? El programador y escritor Jeff Atwood, del blog Coding Horror, se preguntó ésto. El análisis que hizo es tan interesante que merece ser colocado aqui.

Para empezar, Atwood siempre se preguntó la relación de YouTube con el copyright. “De los vídeos que viste en YouTube, ¿Cuántos de ellos tenían contenido original?”, cuestiona. Pocos. Y, aún así, YouTube adopta una postura línea dura con el contenido protegido.

“Es, tal vez, el último caso de disonancia cognitiva: por las propias reglas de YouTube, YouTube no podría existir. Y existe”. Según Atwood, YouTube no hace ningún esfuerzo para verificar si el contenido es original o si está incluso en fair use. El contenido se mantiene ahí hasta que el detentor de los derechos de autor reclame. Y, cuando reclama, consigue la remoción.

En la época en que hizo esos cuestionamentos — 2007 — dijo que YouTube nunca seria capaz de resolver este problema a través de la tecnologia. Pero puede.

Hace pocos dias, Atwood subió en YouTube un pequeño trecho de la película Better Off Dead. La idea era usar el vídeo en un post en el blog. “Esto es en esencia ‘fair use’: un pedazo pequeño de la película, presentado en un contexto mayor, un post de blog”.

Atwood también subió otro trecho de otra película reciente, no muy popular, para usar en un post futuro. Y, después de una hora de upload, recibió un aviso de remoción de contenido del “YouTube Team”, orientándolo a conocer las reglas de derechos de autor del site. “Ese e-mail tanto me fascinó como me asustó”, escribió el bloguero. ¿Cómo encuentran un trecho aleatorio de una película no muy conocida, luego de habero subido hace una hora? “Deberia haber algun tipo de proceso automático que cruza el contenido subido por un usuario con pedazos de todo el contenido protegido credo, exactamente de la manera que pensé que fuese imposible”.

Atwood empezó a investigar. Encontró YouTube’s Audio Content ID System, relatado por otro usuario que tuvo contenido removido. La remoción fue comun — YouTube alegó infracción de derechos de autor en la banda sonora –, pero otro vídeo hecho por el mismo usuario, una parodia de comercial de autos, también fue retirado del aire. El usuario intentó cambiar la banda sonora, pero siempre que intentaba subirlo era identificado y retirado del aire.

Otro descubrimiento: La conferencia “Como YouTube piensa sobre los derechos de autor”(está al comienzo del post) de Margaret Gould Stewart, jefa de experiencia del usuario de YouTube, enTED. Según la explicación, YouTube compara cada upload con archivos de referencia en su base de datos.

El archivo de referencia es comparado al contenido enviado por los usuarios. Esta comparación se hace automaticamente. “Eso significa que podemos identificar una correspondencia incluso se la copia usa apenas un porción del archivo original, y corre en slow motion o tiene áudio y video degradados”. Recordemos que este sistema analiza el equivalente a 100 años de video que son cargados todos los días en YouTube, y los compara a otros millones de archivos que están en la base de datos.

Atwood quedó estupefacto. “Cuanto mas veo la conferencia TED, mas veo que la resistencia es inútil. El sistema es tan bueno que la única forma de anularlo es degradando tanto el áudio y el vídeo que definitivamente los arruinaria”, dice , agregando que todavía tiene dificultades en creer en ese sistema. “Pero tengo uploads bloqueados automaticamente para comprobarlos”.

Después de identificada la copia, es la política del detentor de derechos que determinará que será hecho: bloquear, acompañr el video o monetizar. Si el detentor de los derechos opta por bloquear, queda un opción: completar un formulario de pedido de uso de derechos de autor, alegando ser ‘fair use’. Pero, en el caso de Atwood, el pedido fue negado.

Fuente Blog P2P




miércoles, 24 de septiembre de 2008

Margaret Atwood en Buenos Aires.

Si alguien le puede pedir que interceda ante las empresas canadienses para que paren con el cianuro en las explotaciones mineras sería bueno...Ya que le interesan los pájaros....El cianuro mata a los hombres, pero también a los pájaros....
Si alguien le avisa sería bueno...Después de todo son empresas de su país las que están haciendo estragos en la Argentina y otros países con el cianuro y demás.Algo más sobre la propuesta de reciprocidad de leyes...



Margaret Atwood se declaró admiradora de la obra de Guillermo Enrique Hudson..




Por Susana Reinoso
De la Redacción de LA NACION




"Si puedes reír es que estás vivo. Y eso significa que no te has rendido todavía." Así habla Margaret Atwood, que llegó esta semana a Buenos Aires para hablar sobre "la necesidad de proteger a los pájaros porque, junto con el hombre, es el único ser vivo capaz de cantar. Y, además, tienen los atributos de los ángeles: las alas y el canto, no así las garras, que se las dejamos a los demonios".




Atwood sonríe todo el tiempo y esa imagen contrasta con el retrato que se hace de ella: agresiva, mordaz, irreductible. Habla con suavidad, convicción y un aire juguetón en los ojos azules, que provoca un destello en su piel de envidiable tersura.




"Nací y viví en un bosque del norte de Canadá, mi padre era biólogo e investigaba los insectos. Allí llegaban aves subtropicales durante el verano, para reproducirse y, de mayo a junio, el aire estaba lleno de cantos de pájaros. Crecí con esa perspectiva naturalista y he escrito mucho sobre ello", dice a LA NACION la flamante premio Príncipe de Asturias de las Letras, galardón que recibirá en Oviedo, España, el 22 de octubre.




En la conferencia mundial sobre conservación de aves que la trajo a Buenos Aires, Margaret Atwood, copresidenta honoraria de BirdLife International, junto con su marido, Graeme Gibson, hablará hoy, a las 10, sobre "Los seres humanos en las sociedades de pájaros". Será en el hotel Sheraton, en un encuentro que inaugurará la princesa imperial del Japón, Hisako Takamado.




Defensora de la ecología, la naturaleza juega un papel relevante en su literatura. De ella se dice que abrió la literatura canadiense al mundo y hay quienes la llaman "la gran reserva natural de Canadá". A los 69 años, Atwood -que inició su andadura literaria con La mujer comestible - ya tejió su propia leyenda. Sobre todo, cuando se recuerda que en varias de sus novelas anticipó el futuro.



-Desde su perspectiva, ¿cómo define a la escritura?




-Algunas personas sólo pueden escribir novelas, otros sólo pueden escribir poesía. Yo soy ambidiestra. Hago las dos cosas y son dos estados mentales diferentes. Escribir una novela es una parte de inspiración y nueve partes de trabajo. Escribir poesía implica un 60% de inspiración y el resto es escribir. ¿Qué prefiero yo? Prefiero lo que estoy haciendo en el momento de hacerlo. Lo que me atrapa es el momento, ya sea un estado poético o narrativo. Lo disfruto de la misma manera.



-Sin embargo, dijo que el primer rayo inspirador fue la poesía.




-El momento de inspiración es el mismo. Quizá toma más tiempo transformarlo en algo más largo, como una novela. El escritor no lo sabe.



-¿Qué siente usted frente a su obra en relación con el mundo?




-No es lo mismo ser cantante de ópera y tener a la audiencia en vivo que escribir un libro. Cuando uno escribe, no está en la misma habitación que el lector que luego lee el libro. Todos los lectores son diferentes y extraen diversos significados de tu libro. La lectura es un acto individual. Cada uno reacciona de acuerdo con su propia experiencia, su tiempo, su género, su cultura. Cada libro es una partitura musical. El lector es como un violinista. La partitura no es música hasta que alguien la toca. Es una receta. Las palabras son marcas negras en páginas en blanco. Hasta que alguien las lee y se convierte en un libro.



-¿El lector completa la obra?




-Sí, debe ser así... La novela sin lector es como una orquesta inmensa que nunca se puede escuchar. Hasta que un lector la encuentra.



-¿Se puede ir de la distopía [utopía en sentido negativo] que usted propone a la utopía?




-Es una mala época para las utopías. Hudson escribió La era de cristal , en el que planteaba un mundo donde no había más sexo. El único hombre que quedaba en el futuro seguía interesado en el sexo, pero no conseguía hacerse entender sobre lo que hablaba. Esa era su idea de la utopía. La guerra de Irak también comenzó con la utopía de una promesa de democracia de un día para el otro. La naturaleza humana no funciona así. Somos mucho más hábiles para fabricar distopías, que para buscar utopías. Porque somos más hábiles para crear el infierno que para inventar el cielo.



-¿Qué le inspira el nombre de Buenos Aires?




-Tengo un muy buen amigo argentino, Alberto Manguel, que fue lector de Borges. Conocí a Borges hace mucho tiempo. Alberto trabajó en una antología de escritoras latinoamericanas que leí. También conozco el tango e intentaré bailarlo cuando termine esta conferencia mundial. He leído a Tomás Eloy Martínez y Santa Evita . ¿Sabe usted dónde está ahora su cadáver?



-En el cementerio de Recoleta.




-¿Está segura? [risas].



-¿Hay interés en Canadá sobre la literatura iberoamericana?




-Sí, siempre hemos estado interesados en la literatura iberoamericana. Pero la industria editorial canadiense no es muy grande y sólo si alguien traduce, se puede acceder a la literatura en español. No es tan fácil. Muchos de los autores latinoamericanos nos llegan en traducciones de Francia. Otras, desde Gran Bretaña. Hubo un movimiento fuerte después del boom latinoamericano con García Márquez.



-¿Qué es hoy ser feminista?




-Ya no tenemos definiciones de feminista. A cada mujer le pregunto: «¿Qué quiere decir con feminista?». Mi generación es prefeminista. Yo escribía antes de este movimiento que empezó en 1969. Cuando llegó la segunda ola de feminismo, entré en el movimiento de los derechos civiles. Lo primero que debemos pensar es que las mujeres son seres humanos. Eso no siempre es reconocido.



-¿Su literatura ha sido premonitoria?




-Siempre me lo preguntan. No puedo predecir el futuro, porque no hay solamente un futuro. Uno puede adivinar las probabilidades. Hay futuros más probables que otros. No tengo poderes psíquicos. Leo las noticias pequeñas de los diarios, las que están escondidas, y luego veo cómo se van haciendo más grandes hasta terminar en la portada. Por ejemplo, hace dos años y medio escribí Payback: Debt and the shadow side of wealth , un libro sobre el lado oscuro del dinero. Y ahora me preguntan cómo sabía yo que iba a ocurrir lo de Wall Street. Este libro apareció el sábado último en The Wall Street Journal . Sólo es cuestión de observar las tendencias y aplicar el sentido común.





Sobre las empresas canadienses que contaminan en la Argentina...